Imam Musa Sadr – “Islam: originalidad, espiritualidad y desarrollo”

En el nombre de Dios, el Misericordioso.

Se me ha pedido que en esta serie de conferencias os
hable sobre el Islam pero este tema en sí es muy amplio. Si
además consideramos que el Islam forma parte de las fuentes
culturales del Líbano le estaremos añadiendo un aspecto histórico
y cultural a la exposición que abarca un ámbito tan extenso y
diverso como la propia cultura libanesa.
El impacto del Islam en la cultura del Líbano
comprende el periodo que va desde la expansión del Islam en la
región y el establecimiento de los gobiernos y regímenes islámicos
en Damasco y otras ciudades, hasta las campañas del honorable compañero del Profeta, Abu Dar Al Ghafari, por las montañas
del Líbano y las consecuencias y reacciones generales de la
llamada a la difusión del Islam en todas estas regiones a lo largo
de los siguientes siglos.
También comprende la contribución que hicieron los
intelectuales libaneses a la expansión de la cultura y la civilización
y su difusión a otros países del mundo, la producción en masa de
libros y artículos por intelectuales de Jabal Amel, Baalbeck, Beirut
y Trípoli.

A esto debe añadirse el uso generalizado de la lengua
árabe en la enseñanza del Islam y del Sagrado Corán. Es
imposible analizar todos estos aspectos en una sola conferencia.
Además, el nivel de la anfitriona, venerable ilustrada, así como el
elevado nivel de la audiencia, convierten el tema de la conferencia
en un asunto académico de importancia mundial.
Estas circunstancias me han llevado a sentirme indeciso
a la hora de elegir el tema apropiado sobre el que hablar, lo cual
me obligó a retrasarme en la entrega de la charla y probablemente
no me haya ajustado al método adoptado en este seminario.
Por último, he intentado explicar el título general de esta
serie de conferencias y darle una connotación más amplia. Por lo
tanto, he decido analizar una de las fuentes de la cultura en el
Líbano y no su impacto en la cultura libanesa, como se me había
pedido.
Lo que me llevó a optar por ello es que el Líbano se
encuentra en medio de una encrucijada de ideas y opiniones
occidentales y orientales acerca de todo y también acerca del
Islam. Esto requiere abordar la incertidumbre que existe sobre los
puntos esenciales del Islam, esos puntos a los que se han dedicado la mayor parte de los estudios realizados por
investigadores destacados como Masseh, La Manse, Dirmingham,
Massignon y otros.
Lo que os facilitará el hecho de aceptar mis disculpas es
que, en general, intento no exceder el campo de mi especialidad y
en particular este ámbito. Espero tener éxito en esta importante
tarea con el humilde esfuerzo que voy a realizar.

Metodología de la investigación en materia religiosa
Como ya he mencionado, la mezcla de ideas y los
estudios realizados por los investigadores han convertido estos
puntos en ambiguos. Sin embargo, mi intención no es criticar a
los eruditos que han dedicado su vida al estudio de Oriente y del
Islam. No pretendo menospreciar el valor de sus extensos y
profundos estudios ni el servicio que han prestado a la cultura
mundial.
Lo que intento decir es que no se pueden expresar
principios religiosos y hechos y pensamientos doctrinales
mediante términos y expresiones llanas y que no pueden ser
entendidos con la simple lectura de algunos libros y artículos que
hablan sobre estos temas.
Cada ámbito de conocimiento y cada tradición tienen su
propia terminología específica que no puede ser comprendida a
menos que se estudie ampliamente dicho ámbito o se siga
totalmente dicha tradición.
Estos términos son conocidos como “hechos
consuetudinarios” públicos o privados. Los estudiosos los consideran dogmas legales o legislativos. En cuanto a las ideas y al
significado religioso, hay que añadir que comparan una serie de
pensamientos espirituales, acontecimientos históricos y vida
moral, que han pasado de generación en generación vinculados
por una larga cadena de creencias, educación religiosa y una
extensa convivencia con los protagonistas y fundadores de estas
ideas.
Este rasgo, en cierta medida similar a lo que ocurre con
las figuras del arte y la literatura, complica la tarea de evaluar y
estudiar en profundidad los principios y pensamientos religiosos.
El investigador debe estar al tanto de todos sus aspectos y de su
historia y considerar los acontecimientos, los textos y los indicios
verbales actuales. Luego, tiene que tratar de debatir con los
seguidores de esos principios y aclarar sus circunstancias y
semejanzas, para así poder tratarlo y conocerlo a fondo.
Creo que la revisión de los libros que tratan de los
fundamentos de la jurisprudencia, confirma lo dicho hasta ahora.
Por ello, creo que la mejor manera de estudiar estos principios y
pensamientos es el método adoptado en estas conferencias, es
decir, “El simposio libanés”, que ofrece conferencias impartidas
por seguidores de estos principios, a los cuales pide que realicen
un estudio de investigación objetivo.
En cuanto a los temas que son objeto de estudio en esta
conferencia son:
– La originalidad o la singularidad del Islam.
– La espiritualidad en el Islam, su fortaleza o
debilidad.

 

– El interés del Islam en los asuntos relativos a la
sociedad, no limitándose a las cuestiones relativas a
la fe y la moral, y la solución al problema del
desarrollo.
Singularidad del Islam
Dentro de este apartado, discutiremos una idea con la que
los orientalistas y muchos nuevos investigadores han llenado
libros, es decir, que el Islam toma innumerables elementos de las
doctrinas de las demás religiones monoteístas que eran comunes
en el mundo árabe, región por la que el Profeta Muhammad
realizaba viajes comerciales antes de la aparición del Islam. Así
mismo, que el Islam fue influenciado por las ideas y las
costumbres paganas que predominaban en la península y por los
persas y romanos que establecieron relaciones comerciales y
políticas con los árabes en La Meca. Las costumbres sumerias y
sabeas habrían influenciado los actos de culto y las apariencias de
los musulmanes. Prefiero no reproducir el contenido de estos
textos para no prolongar la charla.

La opinión del Islam sobre las religiones
Antes de analizar la validez de estos comentarios debemos
señalar la lógica del Islam respecto a las religiones monoteístas. El
Corán afirma que el mensaje de Muhammad es el último eslabón
de la cadena de religiones divinas y que Muhammad es el sello de
los profetas, creía en ellos y los consideraba mensajeros de Dios.

 

Di: Yo no soy el primer Mensajero que ha venido. (46:9)
El Mensajero cree en lo que fue hecho descender a él
procedente de su Señor y también los creyentes. Todos ellos creen
en Dios y en Sus ángeles y en Sus Libros y en Sus Mensajeros.
No hacemos diferencia entre ninguno de Sus Mensajeros. (2:285)
El Corán también afirma que la religión de Dios es una
y se llama Islam, considera que todos los profetas la predicaron y
que Dios estableció para cada uno de ellos unas leyes y un
sistema.
Él ha establecido para vosotros los mandatos de la fe que ya
había encomendado a Noé y que también Nosotros te hemos
revelado a ti, y lo que habíamos encomendado a Abraham,
Moisés y Jesús: «Estableced la creencia y no os dividáis por
causa de ella». (42:13)
En numerosos versículos del Corán encontramos que se
mencionan doctrinas, normas y narraciones didácticas de los
mensajes divinos. Si tomamos en consideración esta lógica, no
nos sorprenderá encontrar similitudes entre la moral, las doctrinas
y las disposiciones islámicas y las del resto de las religiones
monoteístas.

El carácter distintivo del Islam

A pesar de todo esto, decimos que el Islam posee unas
características especiales en todos sus ámbitos y enseñanzas, que le otorgan una identidad concreta y le distinguen del resto de las
religiones y creencias.
Quien investigue en los diversos campos del Islam
puede apreciar claramente esta característica que es conocida
como monoteísmo y por la cual el Islam recibe el nombre de “la
religión de la unicidad”. La palabra Islam, de acuerdo con la
terminología coránica, significa la sumisión a Dios, Señor del
universo.
Quienes están en los cielos y en la Tierra se someten a
Él voluntaria u obligatoriamente y a Él serán devueltos. (3:83)
Por lo tanto, el Islam es la alianza y la asociación de todo
lo que hay en los cielos y en la Tierra y la unión eterna de sus
principios, de su camino y su causa.
El Islam, siempre de acuerdo a la interpretación
coránica, es la prosternación voluntaria del ser humano, sus
alabanzas, su oración y su adhesión consecuente a la caravana del
resto de las criaturas, la cual, en su totalidad, se postra, alaba y ora
al único Dios en el altar del universo único.
¿Acaso no habéis visto que para Dios se prosternan
quienes están en los cielos y en la Tierra y el Sol y la Luna y las
estrellas y las montañas y los árboles y los animales y muchos de
los seres humanos?. (22:18)
Glorifica a Dios lo que hay en los cielos y lo que hay en
la Tierra. A Él pertenece el reino y a Él pertenece la alabanza y
Él tiene sobre toda cosa.” (64:1)

 

Le glorifica el trueno con sus alabanzas. (13:13)
Los siete cielos y la Tierra y quienes en ellos están Le
glorifican y no hay cosa alguna que no Le glorifique con su
forma de glorificar, pero vosotros no comprendéis sus
glorificaciones.” (17:44)
¿Acaso no has visto que quienes están en los cielos y en
la Tierra y las aves con sus alas desplegadas glorifican a Dios?
Cada cual sabe cómo rezar y glorificar y Dios sabe bien lo que
ellos hacen. (24:41)
Según el Islam, la sociedad es como un solo cuerpo, “si
uno de los miembros sufre el resto de los miembros también
padecerán” (hadiz). Así mismo, el Islam considera que el cuerpo y
el alma del ser humano forman una unidad completa e interactiva.
En el ámbito de la creencia y la fe en Dios, “Él es el
Primero y el último y el Manifiesto y el Oculto” (57:3), el
Principio y el Fin, “¡en verdad, pertenecemos a Dios y, en
verdad, a Él retornamos!” (2:156)
El objetivo del camino, de la adoración y del esfuerzo es
el único Dios:
Y no les fue ordenado sino que adorasen a Dios, con fe
en Él únicamente. (98:5)
Hasta que cese la idolatría. (8:39)
En cuanto a la organización social, económica, cívica y
moral, nos encontramos con un claro intento de convertirlas en una sola norma que aproxime a los individuos, de forma que cada
uno sea una parte del todo y no un individuo dentro del todo,
como sería lo lógico.
El Corán considera el dinero, los compromisos y el
poder moral y físico de los distintos individuos como “vuestros”,
sumándolos al conjunto, de forma que consagra esta enseñanza y
confirma esta norma.
El arte islámico se ve influenciado por este carácter
distintivo. Esta característica se plasma en la curvatura formada
por una sola línea de diversas formas y tipos (arabesco).
En resumen, la característica distintiva del Islam es la
unicidad en la fe, la legislación, el arte y las interpretaciones.
Volvamos ahora a mencionar algunos detalles sobre las
afirmaciones del profesor Masseh 1 con el fin de ver con mayor
claridad la originalidad y singularidad del Islam.

Dios

Dios es el Único, el Uno. “No hay nada como Él” (42:11).
“A Él pertenecen los nombres mejores.” (20:8), los más elevados
proverbios y todas las cualidades de perfección. Está por encima
de toda necesidad o carencia porque es el Eterno. “No ha
engendrado ni ha sido engendrado.” (112:3). Está libre de apego
hacia todas las cosas, todas las personas y todo fenómeno. El
1 Henry Masseh, orientalista francés y autor del libro El
Islam. El mundo en su totalidad, los seres humanos en su conjunto y todos
los acontecimientos son iguales ante Él. Él es el Creador y Quien
preserva la creación. Nada existe ni permanece sin Su
consentimiento y Su aprobación. Él es el Conocedor de todo lo
oculto y lo manifiesto y no pasa por alto ni lo más diminuto.
Los investigadores consideran que esta perfección absoluta
presente en la definición de Dios plasma en la creación
numerosos aspectos educativos que Le alejan de ser una mera
idea abstracta, una imagen sentimental o un rito confesional.
Profundizar en la renuncia y evitar la ilusión y la satisfacción
proveniente de la relación específica con las cosas, hace
desaparecer el carácter sagrado de todo y libera al ser humano de
las limitaciones mentales, prácticas, emocionales o sociales. De
este modo, siendo el siervo de Dios, se vuelve completamente
libre en todos los aspectos de la vida sin ningún tipo de
obstáculo.
La perfección divina se refleja en toda la existencia y en
especial en el ser humano. Así pues, podemos ver que el universo
y el ser humano poseen la mejor forma, la disposición más
completa y la organización más precisa.
La protección eterna, usando la expresión coránica, combina
el absoluto desapego divino con el hecho de que Dios esté más
cerca del ser humano que su propia vena yugular y de que “toda
la Tierra estará en su puño” (39:67) “y los cielos estarán
enrollados en Su mano derecha” (39:67). La vista no puede
percibirle pero Él lo ve todo.
Dios está más allá de la comprensión mental. “Cuanto más
Le delimitáis con vuestras rígidas ilusiones más Le convertís en
una creación vuestra que regresa a vosotros” (hadíz).

 

No obstante “Él está con vosotros dondequiera que estéis”
(57:4). Por lo cual, en definitiva, Él “está en todo sin estar unido a ello
y no está en nada sin abandonarlo” (Nahy al-balaga). Saber esto hace
que el ser humano se sienta tranquilo y poderoso. Le libera del
sentimiento de soledad y le muestra su responsabilidad. Así pues,
observamos el profundo impacto de esta idea en la vida del ser
humano, dejando atrás toda abstracción.
“A Dios pertenecen el Oriente y el Occidente. Por Tanto, a
donde quiera que os giréis, encontraréis el rostro de Dios”
(2:115)
“El corazón del creyente es el trono del Clemente”.
“Yo me encuentro junto a los que tienen el corazón roto”.
“Quien visita a un enfermo es como si me hubiese visitado
en Mi trono”.
“El bondadoso toca la mano de Dios por medio de su
limosna”. 2
De este modo, el investigador encuentra una nueva imagen
de Dios en el Islam que es diferente al resto de las imágenes, y si
resumiésemos la fe cristiana en Dios en pocas palabras estas
serían que «Dios es amor». El resumen de la fe islámica en Dios
sería «Dios es la Verdad» 3 , incluyendo todos los significados que
la palabra “verdad” pueda tener.

2 Hadices Qudsi.
3 N.T: la palabra haqq en árabe tiene muchos significados,
entre ellos verdad, realidad, derecho, justicia, etc.

 

Los traductores más recientes del Corán han decidido
mantener la palabra Allah y no sustituirla por la equivalente en su
idioma.
Los ángeles
Es una idea tan antigua como las religiones pero, en general,
el Islam y el resto de las religiones difieren de la opinión de los
filósofos sobre las distintas clasificaciones, los ideales platónicos o
las luces celestiales.
El tema de los ángeles en el Islam ha sido discutido en los
libros de investigadores de Oriente y Occidente de forma
minuciosa. Estos debates se han valido de las palabras de
personas locuaces y de mitos y conjeturas acerca de ángeles como
Gabriel, Michael, Serafín y Azrael y de las personas cercanas a
ellos. Algunos de los grandes orientalistas han opinado en sus
estudios que esta idea es ajena al Islam y por eso se han utilizado
la terminología y los conceptos anteriores.
Cuando intentamos determinar la singularidad del
pensamiento islámico sobre los ángeles debemos recordar a los
oyentes lo que se afirmó en la primera conferencia sobre que el
Islam confirma las religiones monoteístas anteriores y sus
mensajes. Así pues, decimos:
Todo lo que mencionen los sabios musulmanes acerca
del habla, la conducta y la jurisprudencia tiene su peso. Sin
embargo, las fuentes de la jurisprudencia islámica no incluyen este
tipo de detalles y solo se interesan por la creencia en los ángeles y
el aspecto educativo de esta, lo cual vamos a ver ahora.

 

La verdad sobre los ángeles, su descripción, su carácter
abstracto o material no se encuentra en las fuentes originales. Por
lo tanto, creer en estos y otros detalles no es considerado parte de
la fe islámica. De hecho, lo único en lo que un musulmán debe
creer es en que los ángeles existen del mismo modo que debe
creer en Dios, en Sus Libros, Sus mensajeros, y que Dios ha
hecho a los ángeles mensajeros y ellos adoran a su Señor y Le
santifican noche y día, “no desobedecen lo que Dios les ha
ordenado y hacen lo que les ha sido ordenado” (66:6).
El musulmán cree en todo esto porque el Corán así lo
recoge y lo menciona. En cuanto al aspecto científico del tema de
los ángeles, no conozco ningún principio o religión que lo trate
que no sea el Islam, excepto por lo que se menciona en el primer
capítulo del Evangelio de Mateo y en los trabajos de los apóstoles
de forma muy breve.
Algunos versículos del Corán se refieren a este aspecto
al referirse a los ángeles como “quienes dirigen los asuntos”
(79:5). Atribuyen a los ángeles gran cantidad de eventos de este
mundo y del otro, como en la aleya: “los ángeles descienden sobre
quienes dicen: «Nuestro señor es Dios», y se mantienen en el
camino de la rectitud y la justicia diciendo: ¡No temáis y no
estéis tristes y recibid la buena nueva del Jardín que se os había
prometido. Nosotros fuimos vuestros protectores en la vida
mundanal y lo somos en la vida siguiente.” (41:30-31).
La esencia de la idea es que los ángeles son los que
dirigen las fuerzas cósmicas visibles e invisibles por orden de
Dios. Ellos Le obedecen y nunca fallan en la ejecución y el
cumplimiento Sus órdenes.

 

Quien siga el camino de la verdad estará acompañado
por ángeles que le dirán “nosotros fuimos vuestros protectores en
la vida mundanal y lo somos en la vida siguiente.” (41:31). Así
pues, el individuo no está solo en el camino recto sino que las
fuerzas cósmicas dirigidas por los ángeles le respaldan, le
fortalecen y alejan su soledad.
El creyente, quien sigue el camino de la rectitud y la
justicia, no se siente solo, más bien siente que todo el universo
está a su lado y le apoya con su fuerza y por lo tanto se siente
vencedor porque “Dios es su protector y Gabriel y el recto de los
creyentes y los ángeles tras ellos.” (66:4).
Este sentimiento es esencial para los profetas y las
personas con principios que tratan de reconstruir los cimientos
de la humanidad y de la sociedad.

El diablo

El discurso sobre el diablo, rey del mal, está íntimamente
relacionado con el de los ángeles. Fue creado como ellos, según la
descripción dada por el Corán, antes de la creación de Adán,
obedecía, adoraba y se postraba ante Dios. Sin embargo,
desobedeció a Dios cuando rechazó la orden de postrarse ante
Adán dejándose llevar por su orgullo y su arrogancia. Se le dio de
plazo hasta el Día del Juicio y en ese tiempo encabeza la campaña
para tentar y extraviar a la humanidad con la ayuda de su ejército,
las fuerzas del mal.
Esta descripción es totalmente diferente a la que hacen
de Ahriman los antiguos persas. Para ellos es el creador del mal y se encuentra en permanente conflicto con Ahuramazda, el dios del
bien.

La interpretación del diablo creado difiere
completamente, en causa y efecto, de la figura de Ahriman, el
creador. De hecho, el conflicto psicológico que crea en una
persona la creencia en un dios del bien y un dios del mal es un
grave problema, ya que percibe todo el universo, la sociedad y al
ser humano dividido en dos. La persona que siente esta dualidad
en su existencia, en su sociedad, en su origen y en su destino, y
que vive en un eterno conflicto consigo mismo, con su conducta
y con su tiempo, es una persona realmente débil y quebrantada.
El concepto de diablo en el Islam se diferencia de otras
interpretaciones que lo consideran el ángel del infierno, regente
de este mundo o dios del mundo. Así mismo, nuestra noción de
diablo también es diferente de la opinión de algunos que lo
consideran el mayor monoteísta porque se negó a postrarse ante
alguien que no fuese Dios y por lo tanto lo han convertido en el
cabecilla de los santos y el líder de los monoteístas.
La originalidad del pensamiento religioso sobre Satanás
alcanza su cúspide en el Corán de una forma didáctica. El
nombre original del diablo era Iblís y era de los más cercanos a
Dios. Entonces, tras desobedecer a Dios movido por su
arrogancia fue expulsado de su estatus de proximidad y fue
llamado Satanás. Su desviación, exclusión y miseria vienen de
haberse rehusado a obedecer las órdenes de su Señor y no de un
defecto intrínseco en él ni por efecto automático de su expulsión
y alejamiento de la morada de la cercanía divina.
Por otro lado, el diablo representa en sí la unidad de las
fuerzas del mal y su concentración frente a las fuerzas del bien en la lucha eterna del bien y del mal sea cual sea su forma,
característica o magnitud.
A la hora de presentar la idea del diablo y su tarea de
tentar con el mal y desviar con la ayuda de su ejército a las almas,
el aspecto educativo más importante a tener en cuenta es el libre
albedrio del ser humano y se debe destacar que puede elegir entre
el bien y el mal y que no será guiado o dirigido excepto hacia el
papel cósmico que le haya sido designado.
El Corán ha explicado este aspecto en los versículos 30-
38 del sura de la Vaca, en una maravillosa representación histórica
en la que explica la creación. De acuerdo con estos versículos,
Dios quiso poner en la Tierra un representante, no una máquina
automática o una semi máquina. Quiso crear un ser que actuase
de acuerdo a su propia voluntad y que ejerciese su libertad. La
cuestión es que el libre albedrío solo se puede ejercer si están
presentes en el ser humano las dos tendencias del bien y del mal y
solo si en la Tierra existen los dos caminos. Dios creó al ser
humano con estas características, a continuación le enseñó el
nombre de las cosas, le preparó para aprender las verdades del
universo y las fuerzas cósmicas y a gobernarlas por medio del
conocimiento. Luego ordenó a los ángeles que se prosternasen
ante Adán y ellos obedecieron y se inclinaron ante él por orden
de Dios. Su prosternación ante el ser humano implica poner las
fuerzas cósmicas, que pertenecen a los ángeles, a su servicio. De
este modo, Adán se convirtió en el señor del universo y en el
representante de Dios en la Tierra. Iblís se negó a postrarse ante
Adán y fue expulsado de entre los próximos a Dios. Por petición
suya se le concedió una moratoria hasta el Día del Juicio Final y él
y su ejército comenzaron a tentar a los seres humanos. Se convirtieron así en los promotores del camino del mal, apoyando
la tendencia malvada del ser humano.

El mundo es un terreno en el que se puede caminar por
el sendero recto o desviarse y extraviarse. El ser humano se
encuentra en el cruce de los dos caminos. Escucha la voz de Dios
por medio de su mente y su conciencia, por boca de los profetas
de Dios y otros medios de orientación, pero también escucha la
voz del diablo por medio de su alma cuando le ordena lo
incorrecto y por medio de los elementos malignos y corruptos
entre los seres humanos. Las personas, en su vida, escuchan dos
tipos de llamadas y deben contestar, mediante su voluntad, a la
llamada del bien o a la del mal. De este modo, vemos que, de
acuerdo con el Islam, el diablo desempeña un papel destacado en
la profundización de la libre elección humana.
“Y fuera destruido, mediante una prueba clara, quien
fue destruido y viviera, mediante una prueba clara, quien
vivió.” (8:42).

El Profeta

El profeta es uno de los siervos de Dios y comparte los
mismos estados de ánimo y deseos que ellos. Siente las mismas
luchas internas que ellos sienten entre el bien y el mal. Sin
embargo, sus palabras, sus actos y su forma de relacionarse con
las personas se basan en lo que le ha sido revelado y por lo tanto
no coincide exactamente con los anhelos de la gente. No se
extravía, no habla desde la pasión, no sigue ni complace los
deseos de las personas ni mide las cosas con parámetros
ordinarios.

 

El profeta es un esclavo entre los siervos de Dios. No es
ni un ángel ni un semidiós. Vive, envejece, muere, será resucitado
y tendrá que rendir cuentas el día del Juicio Final. De esta forma,
se convierte en un buen ejemplo para las personas. Los guía, pone
en práctica su mensaje, lo valida y demuestra la posibilidad de
aplicar sus enseñanzas religiosas.
Hay evidencias de esto en la biografía de los profetas en
general y en particular en la del Profeta Muhammad que aparecen
en el Corán. Parece que fueron criticados, alentados, amenazados
y algunos de sus actos fueron amonestados y rectificados. No
obstante, el Profeta goza de la protección, la inspiración y la
ayuda de Dios. Por lo tanto, todo lo que dice, sus actos y su
aprobación de los actos de los demás se convierten en el camino
y en el ejemplo a seguir para la comunidad.
Según el Islam, la característica distintiva del profeta es
su condición de siervo y mensajero al mismo tiempo. Se ve
claramente que esta idea es original y que no participa de la
actitud clasista de la que acusó Bertrand Russell al Islam, al hablar
de la posición que otorga a nuestro señor el Mesías (a.s.) y
afirmar que no fue asesinado ni crucificado. El Islam, que niega la
crucifixión de Jesús, afirma que muchos profetas fueron
asesinados debido a sus mensajes. “Habéis desmentido a algunos
y a otros los habéis matado.” (2:87).
El Islam no niega la crucifixión de Jesús por un
sentimiento de compañerismo o por estar influenciado por una
visión gnóstica de la propia posición de Cristo, sino que se debe a
que el mensaje tiene un importante carácter humano.
El mensajero no es despojado de sus atributos humanos,
no obstante, ocupa una posición de conexión con Dios, transmitiendo sus enseñanzas con total honestidad y sin errores o
extravíos.

El Día del Juicio

La vida del más allá es un principio común en todas las
religiones y en la mayoría de escuelas filosóficas, pero en el Islam
tiene unas características concretas que hacen de ella una idea
original. Estas características incluyen, en primer lugar, la
retribución de los actos de las personas:
“El día en que cada alma encuentre ante sí lo que hizo
de bien y lo que hizo de mal deseará que haya una gran
distancia entre ello y él mismo” (3:30).
Esta descripción difiere de las sanciones presentes en las
leyes relativas a la retribución y del resto de las descripciones del
Día del Juicio en otras religiones, en las cuales la retribución
consiste en venganza, el castigo y la reforma. Así pues, la acción
difiere normalmente de la retribución. Pero las retribuciones en el
Día del Juicio musulmán son las mismas acciones, aunque tal y
como se manifiestan en el otro mundo.
Por otro lado, el Día del Juicio es el día de la
manifestación de los resultados y el momento de descubrir la
verdad de los actos. La retribución, según la definición del Corán,
está unida al acto en el momento de ser realizado pero permanece
oculta.
“Este es el día prometido” (50:20).
“Ciertamente no prestaba atención a esto. Así pues,
hemos apartado de ti tu velo y hoy tu visión es aguda” (50:22).

 

En tercer lugar, el Día del Juicio en el Islam enfrenta al
ser humano, en cuerpo y alma, al recuento y a la cosecha de su
vida. Sin embargo, la discusión más extendida entre los filósofos
comprometidos del Islam es la que pretende determinar el
significado del “cuerpo” que es resucitado y no el origen del más
allá corpóreo.
Después de estas observaciones, el investigador sabrá
distinguir las claras diferencias existentes entre la Otra Vida en el
Islam y el concepto de Paraíso, la resurrección del alma de los
antiguos egipcios o los paganos de la península arábiga o la
victoria de la luz sobre las tinieblas según los zoroástricos.
Por último, el Islam alcanza su cúspide de singularidad
con los proverbios y la historia. Hoy en día conocemos el grado
de cultura que el ser humano poseía en todo el mundo y el
alcance de su conocimiento científico o histórico en el momento
de la llegada del Profeta Muhammad y de la revelación del Corán.
Aun así, sabemos que el Corán no se vio afectado por las
opiniones científicas de esta época ni por los conocimientos
históricos que poseían las personas del momento.
Los versículos que hablan sobre el movimiento del Sol,
la Luna, las estrellas y la Tierra no se vieron afectados en absoluto
por la autoridad de Ptolomeo y su opinión. Los versículos que se
refieren al principio de la creación, la formación de la Tierra, la
expansión del universo, etc., se pueden aplicar a las últimas teorías
científicas sin haber sido influenciadas por la cultura de la época
de la revelación coránica.
Los versículos que hablan de la época de los faraones y
en especial de lo referente al faraón de los tiempos del profeta José, conocido como “El Poderoso”, y lo referente al
ahogamiento del faraón contemporáneo al Profeta Moisés y la
conservación de su cuerpo, no fueron influenciados por las
historias populares de la época de la llegada del profeta
Muhammad. Por el contrario, algunos de estos datos no eran
conocidos por los seres humanos hasta el momento en el que la
tumba del faraón fue hallada por Champollion.

Espiritualidad en el Islam

Este tema ha suscitado la atención de numerosos
críticos y de personas interesadas por los asuntos religiosos. He
leído mucho y he escuchado a muchos discutiendo este aspecto
del Islam, centrándose en “el involucramiento del Islam en los
asuntos materiales, la aplicación de la ley del talión, el alabar la
institución del matrimonio y destacar su importancia e incluso
sobre el Paraíso en el Islam y su parecido con el Jardín”.
Algunos de estos investigadores desconocen la extrema
espiritualidad que existe en las doctrinas islámicas respecto al
Creador, Sus atributos y nombres, y en el hecho de hacer el Corán
de la fe en lo oculto la piedra angular del Islam. De cualquier
modo, discutiremos brevemente este tema después de ofrecer una
introducción aclaratoria a nuestros oyentes.

4 y se pudo comprobar que había muerto ahogado y que su
cuerpo se había preservado como una señal para los seres
humanos, como relata el Sagrado Corán. N. del T.

 

La norma común exige dividir las cosas en generales y
en particulares y los actos del ser humano en materiales y
espirituales.
De acuerdo con esta clasificación, nos parece que por un
lado tenemos asuntos y actos materiales como la comida, la
bebida, el matrimonio, el comercio, etc. Y por otro lado tenemos
la oración, la adoración, el arrepentimiento, el sacrificio y la
reflexión, que son considerados actos trascendentales y
espirituales, porque el primer grupo lo constituyen cosas efímeras
que satisfacen las necesidades y los deseos inmediatos del cuerpo
humano y el segundo grupo son cosas que satisfacen y refuerzan
las disposiciones y los anhelos espirituales por lo que son
considerados como no materiales.
Lo cierto es que esta división carece de precisión y no
coincide con la interpretación filosófica ni con las enseñanzas
religiosas ni goza del apoyo del espíritu observador del creyente.
Según la interpretación filosófica, la materia es toda
existencia que necesita un espacio y que tiene dimensiones o
cualquier existencia móvil que desarrolle la realidad. Lo abstracto
sería cualquier cosa no material que no tiene dimensiones y que
en sí mismo no necesita ni tiempo ni espacio ni movimiento.
Según esta interpretación cualquier movimiento
realizado por el ser humano es material, incluso la adoración, el
sacrificio, la caridad, y la reflexión, ya que conllevan el
movimiento de las células del cerebro que son materiales. Los
filósofos no pueden imaginar la separación del alma del cuerpo y
la separación de las acciones de uno sin el otro, de forma que
algunas se puedan clasificar como espirituales y otras como
materiales.

 

De hecho, la interacción entre el cuerpo y el alma
alcanza un nivel, según muchos filósofos, en el cual forman una
solo unidad. Sadr al-Din al-Shirazi fue un innovador al decir que
el alma posee una apariencia corpórea y un remanente espiritual.
El parámetro adecuado para saber si algo es materialista
o espiritual en los actos del ser humano es el motivo o la
intención de su ejecución. La esencia de muchas oraciones, actos
de caridad o reflexiones, es materialista, mientras que muchos
actos materiales, sociales o administrativos que se llevan a cabo
con un fin noble se convierten en actos sagrados de adoración. El
creyente puede convertir su vida entera en un acto de sumisión a
Dios.

Por otro lado, si tenemos en cuenta que todo lo
existente es una creación de Dios y que todos los aspectos de la
existencia del ser humano son una verdad real que manifiesta la
voluntad divina, si observamos todo esto, es muy difícil
diferenciar entre una existencia y otra y distinguir entre unos
aspectos y otros de los actos. Es imposible realizar esta distinción
a no ser que el ser humano se desvíe mediante sus actos de la ruta
de vida establecida por Dios para él.
Regresemos ahora al aspecto espiritual del Islam para
decir que éste santifica toda la existencia cósmica y considera que,
tanto en su expresión espiritual como material, se prosterna y
alaba a Dios. Incluso el daño o perjuicio de los elementos
malignos o dañinos es relativo y, si son usados en su justa medida
y en su contexto apropiado, no causan ningún mal.
En cuanto al ser humano, el Islam reconoce y respeta
todos los aspectos de su existencia y todos sus deseos. El Islam
trata de organizar las relaciones del ser humano con los demás, coordinar sus actividades y modificar sus deseos con el fin de que
desempeñe su papel existencial, es decir su rol de representante
de Dios en la Tierra. De esta forma vive todos los aspectos de su
existencia en el universo de la forma más agradable, buena y
placentera.

En este sentido, el del cumplimiento de su deber, todo
acto del ser humano es un acto de adoración y todo movimiento
es sagrado y viceversa.
Así pues, observamos que el Islam otorga el carácter de
espiritual a todos los actos humanos realizados con una intención
pura y tiñe todo lo existente con un tinte de santidad.
Lo más correcto, por tanto, es no hablar de la debilidad
de la espiritualidad en el Islam y de su interés por lo material, sino
destacar la importancia de este aspecto hasta el punto de que
todo se convierte en espiritualidad.
Probablemente esta sea la razón por la cual el Corán, la
mayoría de las veces, habla del alma sin mencionar el espíritu,
para llevar a cabo una comparación. Cuando el espíritu se ocupa
de conducir los asuntos del cuerpo se le conoce como alma pero
alma es la denominación específica para la abstracción absoluta
que se manifiesta en el momento en el que desciende la
revelación o se ordena la legislación y que acompaña a los ángeles
en algunas aleyas coránicas.
Una de las cosas más asombrosas que aparecen en las
leyes y en las enseñanzas islámicas es la afirmación de que todas
las cosas bellas y buenas que ha creado Dios han sido creadas
para el ser humano y que quien las prohíba será censurado. Todas
las leyes confirman este hecho a la vez que advierten de que las
cosas buenas y bellas han sido puestas como una prueba. Esto incide en la idea de que siempre que aumente la riqueza, las
bendiciones y el prestigio, debe aumentar proporcionalmente la fe
y la piedad. De no ser así, el ser humano corre el peligro de
extraviarse del camino recto, de distraerse con los aspectos
personales y de rendirse ante ellos. Ali (a.s) dice: “La austeridad
no significa no poseer nada sino que nada te posea”.
Por su parte, el Sagrado Corán trató de infundir
espiritualidad a estas gentilezas como la eternidad, la pureza, la
perseverancia, el trabajo duro, la serenidad, la hermandad y el
rechazar la charlatanería y el pecado.
“Allí no escucharán conversaciones vanas ni
pecaminosas sino la palabra «¡Paz!»«¡Paz!»”(56:25-26).
Sin embargo, el Corán convierte la satisfacción de Dios
en la mayor y mejor bendición del Paraíso para las magníficas
almas que decían “Dios mío, no te he adorado por miedo al Tu fuego ni
por la esperanza de Tu Paraíso, sino porque te he hallado merecedor de
adoración y así lo he hecho.”
En cuanto al hecho de enfrentar una agresión con una
agresión similar, sin injusticia y sin exceso, es parte del sistema
general establecido para preservar la sociedad y su bienestar así
como la protección del ser humano. Hablaremos de este tema en
la última sección de la conferencia.
Quisiera mencionar aquí un detalle respecto a esto y es
que el Islam considera que el perdón es mejor y está más cerca de
la piedad, ya que no se estimula la continuidad de la tiranía y la
aceptación de la injusticia. De lo contrario el ser humano se
convierte en uno de los opresores.

 

La sociedad

El Islam no se limita a enseñar doctrinas y orientaciones
morales, sino que ofrece un sistema general para la vida,
incluyendo las relaciones con los demás y con el estado, unas
directrices administrativas así como normas para el ámbito
personal.
Estas detalladas intervenciones en los asuntos
mundanos ofrecen la oportunidad de cuestionar su causa.
Por ejemplo ¿Es posible establecer un sistema religioso
dedicado a la santidad y a la estabilidad y al desarrollo de la
sociedad en todas las épocas?
Yo considero que esta pregunta es la más importante de
toda esta conferencia y ha superado el ámbito de los libros de
investigación sobre el Islam y se ha convertido en una pregunta
que se plantea todo el mundo, incluidos los musulmanes. Para
aclarar este punto primero debemos hacernos esta pregunta:
¿Acaso aquellos que se conforman o quieren que las
religiones se conformen con la fe y la moral creen que la
preservación de la fe y la salvaguardia de la buena moral son
posibles para aquellos que no vinculan sus actos externos con un
plan acorde con dicha fe y moral?
¿Es el ser humano un solo ser o tiene múltiples
existencias? ¿Este ser humano puede aislar su alma de los efectos
de su cuerpo o impedir a su cuerpo que interactúe con su alma?
Y, ¿La fe y la moral, que son sujetos y atributos del alma, pueden
ser separadas de los efectos de las acciones del cuerpo? Por supuesto la respuesta es negativa y clara. La
interacción entre los diferentes aspectos de la existencia del ser
humano es evidente y por ello, con el fin de preservar la fe y la
moral es necesario que el ser humano sea consecuente en sus
actos y que los vincule apropiadamente al mantenimiento de la
mencionada espiritualidad.
El Sagrado Corán, al igual que el resto de Libros
Sagrados, confirma esta interacción y señala que la práctica
continuada de malas acciones borra la fe de los corazones:
“Luego, el final de quienes hicieron el mal fue
desmentir las señales de Dios y burlarse de ellas.” (30:10).
Por lo tanto, ¿Es razonable pensar que el ser humano
viva en una sociedad que va en contra de su línea de
comportamiento y que es incompatible con su fe y su moral y que
no interactúe con dicha sociedad?
El ser humano en su composición, su vida, sus
necesidades, su conciencia, sus pensamientos y en todos los
aspectos de su existencia es un ser social que interactúa con la
sociedad en la que vive. ¿Es posible aislar su fe, su moral y sus
acciones personales de su interacción con la sociedad?
Creo que la respuesta a esta pregunta está también clara
porque el Islam señala la obligación de crear una sociedad que sea
propicia para la fe, la moral y las buenas acciones.
“Aquel que se va a dormir saciado mientras su vecino tiene
hambre no es de lo que creen en Dios y en el Último Día.” (hadiz).
Y hago énfasis en lo de “no cree en Dios” para que nos
fijemos en que el Islam considera incompatible la fe con el mal
comportamiento social. El Corán confirma este principio
diciendo:

 

“¿Has visto a quien desmiente el Día de la
Recompensa? Es el mismo que aparta de sí violentamente al
huérfano y que no anima a alimentar al necesitado.” (107:1-3).
De acuerdo con esto, nos encontramos con que el Islam,
cuyo Mensajero aseguró que “fue enviado para perfeccionar la
moral” (hadiz), trata de intervenir en la vida práctica del ser
humano y luego en su vida social. Por tanto, establece como
primer principio lo lícito e ilícito y como segundo principio el
amplio sistema jurídico que constituye aproximadamente la mitad
de las enseñanzas islámicas.
Centrémonos ahora en la importante cuestión relativa a
la dificultad de armonizar unas doctrinas fijas con una sociedad
en desarrollo. La respuesta a esta pregunta requiere demostrar
tres cosas:
En primer lugar, la evolución en la vida y la historia
humana significa la interacción del ser humano con el universo.
Cada día el ser humano aumenta sus experiencias, ofrece sus
conocimientos y descubre nuevos aspectos de la existencia.
Luego utiliza este nuevo conocimiento y pone en práctica su
nueva conciencia para beneficiarse de las fuerzas cósmicas
descubiertas. De esta forma, desarrolla su vida personal y social y
pasa a un nuevo capítulo de la larga historia humana.
Así pues, el desarrollo se produce con la lectura que
hace el ser humano de una nueva línea del libro del universo,
pasando a una nueva página de este libro y poniendo en práctica
los nuevos conocimientos y los cambios resultantes.

 

Este es nuestro concepto de evolución. No hay ningún
motivo extraño para el desarrollo que llegue de otro mundo a la
vida y al mundo en el que vive el ser humano. No existe nada
externo que desarrolle la vida de las personas y tampoco hay
ningún factor de la vida humana que pueda cambiar la vida por sí
mismo.
El desarrollo es la interacción del ser humano con el
universo. Es sabido que el ser humano y el universo son dos
elementos que estaban presentes en el teatro de la vida desde el
principio de la Creación, sin que les sobrase o faltase nada, pero
cada nueva etapa de la vida comienza cuando el ser humano
realiza un nuevo descubrimiento sobre el universo y se produce la
interacción entre ambos.
En segundo lugar, según el Islam, la religión son una
serie de leyes establecidas por el Creador del universo y del ser
humano, es decir por Dios Todopoderoso. El Creador del
universo conoce todos los aspectos de su existencia, sus
manifestaciones y misterios. Del mismo modo, conoce todos los
aspectos de la existencia del ser humano, sus necesidades y sus
deseos. Dios conoce todo esto y por eso establece unas normas
para que el ser humano pueda disfrutar de la existencia y lleve una
vida buena y plena del mismo modo que las fábricas de coches
dan instrucciones para el cuidado y el máximo provecho de los
coches, porque la compañía es una experta en manufacturar este
tipo de productos y en la manera de sacarle el máximo
rendimiento.

 

En tercer lugar, hemos dicho que Dios es el Creador del
Universo y que lo sabe todo sobre él, y que Él es el Creador del
ser humano y que lo sabe todo sobre él, y que ha establecido
disposiciones y directivas para que el ser humano viva en el
universo una vida buena y plena con un gran objetivo.
De acuerdo con el punto de vista del Islam, Dios
también ha establecido leyes y directrices que han sido recogidas
en las aleyas coránicas. La fe islámica considera que los conceptos
coránicos han sido revelados en su articulación exacta. Se sabe
que la palabra de Dios es completamente distinta a la palabra del
ser humano ya que la comprensión humana de las palabras está
limitada por el conocimiento del hablante y no es posible
traspasar este límite. Cuanto mayor sea el nivel de conocimiento
del orador mayor será la posibilidad de interpretar y profundizar
en sus palabras. Por este motivo, los jueces y abogados
profundizan en la interpretación de los textos jurídicos a niveles
que sobrepasan inmensamente los niveles de interpretación de las
palabras comunes de las personas.
Dado que el nivel de conocimiento de Dios es infinito,
podemos depender de todas las capas implícitas en Sus palabras y
cuando más profundicemos más significados descubriremos.
Desde este punto de vista, las palabras de Dios serían verdades
universales de las que el ser humano descubre algo nuevo en cada
etapa, del mismo modo que descubre algo nuevo del universo en
cada una de ellas y del mismo modo en que cada día aparece una
nueva página de la realidad del ser humano abierta a su
conocimiento.

 

Después de esta presentación, volvamos a la respuesta a
la pregunta mencionada para decir que el ser humano interactúa
con el universo y esta interacción es la base del desarrollo.
Estas interacciones están regidas por las leyes divinas y
en cada etapa de desarrollo hay enseñanzas avanzadas acordes a la
etapa que está viviendo el ser humano y que por tanto, organizan
los vínculos y las interacciones estables entre el ser humano y el
universo.
En pocas palabras, la respuesta es que tenemos tres
factores y cada uno de ellos lleva al descubrimiento de nuevas
etapas y nuevas verdades. Estos tres factores son el ser humano,
la religión y el universo.
De este modo tan resumido, podemos preservar el
carácter sagrado del sistema religioso y de la sociedad, ambos
pertenecientes al ser humano, mientras permitimos su desarrollo
en el contexto general evidente para el investigador. Las
enseñanzas avanzadas preservan su divinidad, su fuerza y su
capacidad de liderazgo ya que pertenecen a los fundamentos
religiosos firmes.

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