Tratado “El Núcleo de los núcleos” (Parte III)

Risale-ye
Lubb al-Lubāb
dar seyr wa sulūk
ūlī al-albāb

Seyed Muhammad Huseyn Huseyní Tehraní
Traducción del Persa: Raúl González Bórnez

Explicación detallada de los mundos previos
al Mundo de la Pureza

Conforme a lo que hasta ahora hemos dicho, antes de llegar al Mundo de la Pureza, el viajero hacia Dios Altísimo deberá atravesar doce mundos o moradas:

– El Islam Menor
– El Islam Mayor
– El Islam Supremo

– El Imán Menor
– El Imán Mayor
– El Imán Supremo

– La Emigración Menor
– La Emigración Mayor
– La Emigración Suprema

– El Esfuerzo Menor
– El Esfuerzo Mayor
– El Esfuerzo Supremo

Por ello, deberá conocer sus particularidades, efectos y señales y también sus dificultades y cambios. Aquí los analizaremos de manera resumida, ya que su explicación detallada puede encontrarse en la famosa obra del fallecido orgullo de los doctores de la ley y de los amigos de Dios (Awliyyah), Seyyed Mahdí Bahr ul-Ulúm, Dios le tenga en Su Paraíso. Quienes busquen una explicación más extensa deberán dirigirse a esa obra. No obstante, con objeto de aclarar estos puntos, los comentaremos brevemente a continuación.

El Islam Mayor (Islam-e akbár)

Consiste en la total rendición y sometimiento, es decir, la renuncia a cualquier objeción ante Dios, Todopoderoso y Majestuoso.
Eso implica el reconocimiento y la aceptación de que todo lo que existe y todo lo que ocurre estaba decretado y era correcto que se produjese y que todo lo que no sucede es por no ser adecuado que lo haga. Resumiendo, la renuncia a todo tipo de cuestionamientos ante el Decreto Divino. Esto mismo es lo que indican las palabras del Señor de los Monoteístas (Mawlá al-Muwahhedín) Emir al-Muminín Alí, sobre él la paz, recogidas por Marfúah Barqí:

اِنَّ الإِسلاَمَ هُوَ التَّسلِيمُ وَ التَّسلِيمُ هُوَ اليَريالِينُ
Ciertamente, el Islam es sometimiento y el sometimiento implica certeza.

Además de abandonar todo tipo de objeciones, el viajero no deberá albergar en su corazón ningún tipo de bloqueos y objeciones ante las disposiciones rituales y los mandatos divinos. Como Él mismo dice:

فَلاَ وَ رَبِّکَ لاَ يُؤمِنُونَ حَتَّی يُحَکِّمُوکَ فِيما شَجَرَ بَينَهُم
ثُمِّ لاَ يَجِذُوا في أَنفُسِهِم حَرَجا مِمّا قَضَيت وَ يُسَلِّمُوا تَسلِيماًَ
Pero no. Juro por tu Señor que no creerán hasta que no te hayan hecho que juzgues sobre lo que disputan entre ellos. Entonces ya no encontrarán en sus almas como escapar de tu veredicto y se someterán plenamente.

Esta estación es la del Imán Mayor, una vez que el Islam Mayor ha penetrado en el espíritu y a transformado totalmente el corazón y el alma del viajero.

La Fe Mayor (imán-e akbár)

Cuando el corazón del Sálek se ilumina con la luz del Islam Mayor, algunas veces le sobreviene un estado en el que, además de experimentar un desvelamiento de los secretos divinos, percibe que todo cuanto existe está conectado y soportado por el Creador Excelso o, en otras palabras, que Dios está presente en y observa todo cuanto existe. Éste es el nivel de la testificación y del Islam Mayor.
Como aun no ha alcanzado la cúspide de la perfección, en la que todo el cuerpo del viajero se ve afectado por ese estado, incluidos sus miembros y sus órganos, los obstáculos materiales y las ocupaciones laborales y los asuntos cotidianos le apartan de ese estado y ese estado de testificación cede en él y se distrae de él.
Por eso, el viajero espiritual debe permanecer firme y con una fuerte determinación para apropiarse de ese estado y convertirlo en una posesión elevada de su naturaleza (malakah) y llevarla a un grado tal de perfección que las ocupaciones cotidianas no le impidan disfrutar de ese estado de testificación de la unidad de todo lo creado con el Creador .
Para ello, deberá llevar ese Islam desde la estación espiritual de su corazón a la estación de su espíritu, para que lo que era un vislumbre momentáneo (echmál) se convierta en una percepción permanente (tafsíl) y, por orden de su espíritu, ese estado se apodere de todo su ser externo e interno y pase de ser un estado eventual (hál) a ser una propiedad permanente (malakah).
A esa morada es a la que los gnósticos han denominado Ihsán y de la que Dios Generoso ha dicho en el Noble Corán:

وَ الَّذِينَ جَاهَدُوا فينا لَنَهدِيَنَّهُم سُبُلَنَا
Y a quienes se esfuerzan por Nosotros, ciertamente, les guiaremos a Nuestros caminos.

Añadiendo a continuación:
وَ إِنَّ اللهَ لَمَعَ المُحسِنينَ
En verdad, Dios está con quienes hacen el bien.

Por lo tanto, mientras que el combatiente en la senda de Dios no alcance la morada del Ihsán no podrá acceder a los caminos de la guía divina.

Fue interrogado el Mensajero de Dios sobre el significado de Ihsán, a lo que respondió:

اَن تَعبُدَ اللهَ کَأَنَّکَ تَرَاهُ وَ اِن لَم تَکُن تَرَاهُ فَإِنَّهُ يَرَاکَ
“Que adores a Dios como si le vieras, pues aunque no puedas verle Él te ve.”

Mientras el Islam Mayor del viajero no llegue al nivel de la Fe Mayor sólo ocasionalmente alcanzará ese estado de Ihsán y podrá realizar sus rituales de adoración con entusiasmo, placer, disposición y fervor. Pero cuando alcanza la Fe Mayor, llega del estado de Ihsán al territorio que es propiedad de los Bondadosos (Mohsenín).
Al alcanzar ese punto, todos los actos del Sálek, desde los más pequeños a los mayores, brotarán de la fuente del entusiasmo, el placer, la disposición y el fervor y estarán plenos de serenidad y bondad, ya que al alcanzar este punto, la fe se apodera de su espíritu y, puesto que el espíritu es quien gobierna todos los miembros y órganos corporales, todos ellos quedan conectados a él y eso le permite llevar a cabo todas sus acciones y tareas con facilidad y fluidez. Todos ellos quedan sometidos al espíritu y no dejan de obedecerle ni un solo instante.
Refiriéndose a quienes alcanzan esta morada, dice Dios Bendito y Excelso:

قَد أَفلَحَ المُؤمِنُونَ الَّذِينَ هُم في صَلَوتِهِم خَاشِعُونَ وَ الَّذِينَ هُم عَن اللَّغوِ مُعرِضُونَ
Ciertamente, han triunfado y se han salvado los creyentes que en su oración están atentos y sumisos, aquellos que se apartan de lo superficial.

Puesto que comportarse de manera superficial es el resultado de la atracción que se siente por ese mundo y el Sálek que posee la Fe Mayor en el grado del Ihsán no se siente atraído por las cosas superficiales y vanas y, por otro lado sabe que en un solo corazón no cabe el amor a dos señores, como ha dicho Dios Altísimo:

مَا جَعَلَ اللهُ لِرَجُلٍ مِن قَلبَينِ في جَوفِهِ
Dios no ha puesto dos corazones en el interior de ningún hombre

Si en el corazón del Sálek quedara deseo por las cosas vanas y superficiales, como de los efectos se deducen las causas, eso significaría que no habría en él entusiasmo y deseo de Dios y que tal corazón alberga hipocresía, pues aunque aparentemente muestra deseo por los asuntos de Dios, también se siente atraído por lo vano y lo frívolo. Y esa hipocresía es Hipocresía Mayor pues se sitúa frente a la Fe Mayor.
Y esa rendición y obediencia de su corazón a las cosas intranscendentes no surge de un deseo interior, sino que nace de su mente, de temores y cálculos excesivos que aparecen en la persona.
Y a eso se refiere el versículo coránico que dice:

وَ إِذَا قَاموا إِلَی الصَّلوةِ قَاموا کُسَالَی
Cuando se levantan para la oración lo hacen con pereza.

El Sálek sólo alcanza la estación de la Fe Mayor cuando se ha liberado totalmente de la hipocresía y no quedan en él especulaciones mentales, temores, consideraciones de tipo intelectual o cálculo y cuando sus acciones están única y totalmente motivadas por su amor a Dios y por el deseo de acercarse a Él.

La Emigración Mayor (hichrát-e kubrá)

Una vez que el Sálek ha atravesado la morada de la Fe Mayor, debe prepararse para la Emigración Mayor. Esa emigración tiene varios aspectos:
La emigración del cuerpo, que consiste en distanciarse físicamente de la gente rebelde y oportunista, gente aventurera y desobediente a los mandatos divinos.
La emigración del corazón, que consiste en alejar su afecto y simpatía de ese tipo de gente.
Y, finalmente, la emigración conjunta del cuerpo y el corazón, que consiste en alejarse de las prácticas y convencionalismos que alejan al Sálek de la senda de Dios y que se convierten en un obstáculo en su camino hacía Él, pues los convencionalismos sociales y las costumbres son temas de la mayor consideración para la gente incrédula.

En las sociedades materialistas, las personas se ven limitadas por hábitos y tradiciones inventadas, a las cuales se han acostumbrado y sobre las que fundamentan sus relaciones, transacciones y comunicaciones. Por ejemplo, suponen que una persona que se mantiene en silencio en una reunión científica o en un debate, es un ignorante. O determinan la importancia y el rango de una persona en función del lugar en el que se sienta en una asamblea o de la manera en que va precedido o acompañado por otros cuando camina. Si está situado en las primeras filas de la asamblea u ocupa un lugar preeminente en una reunión, o se le saluda con grandes señales de cortesía y reverencia, se da por supuesto que es una persona de gran valía.
La adulación se considera una señal de cortesía y buenos modales y la riqueza un motivo de respeto y consideración y una prueba de su capacidad y bondad. Y, viceversa, la pobreza, el anonimato, la modestia y la sencillez de hábitos son consideradas señales de falta de personalidad y nobleza, de debilidad de carácter y de la insignificancia de la persona.
El Sálek, con la ayuda de Dios y Su misericordia, debe cerrar los ojos a todos esos falsos valores y costumbres y alejarse de ese mundo ilusorio y artificial, divorciándose de ese viejo estéril de manera permanente.
El Sálek deberá apartarse de todo eso sin el más mínimo temor por la opinión negativa que las personas puedan tener de él si actúa de esa manera y no dar importancia a sus descalificaciones, ni prestar atención a las críticas de quienes se consideran a sí mismo intelectuales y gente sabia y de valía.
En la recopilación de Kuleyní, se recoge una transmisión que As-Sukuní remite al Imám Al-Sádeq, la paz sea sobre él, en la que este santo relata que dijo el Mensajero de Dios:

اَرکَانُ الکُفرِ اَربَعَةٌ:الرَّغبَةُ وَ الرَّهبَةُ وَ السَّخَطُ وَ الغَضَبُ
Los pilares de la incredulidad son cuatro: el deseo, el miedo, la insatisfacción y la ira.

Miedo, en este contexto, se interpreta como temor a contradecir los usos y convencionalismos de la gente.
Resumiendo, el Sálek debe apartarse de las prácticas y convencionalismos sociales que suponen un obstáculo en el camino hacia Dios.
Al apartarse de los convencionalismos sociales, los gnósticos le han denominado “locura” (Yunún), ya que el loco (machnún) desconoce las costumbres y hábitos sociales y no los observa ni les concede la menor importancia y no valora ni las alabanzas ni las críticas, ni tiene miedo de la hostilidad social, y las criticas o las amenazas no le hacen variar su comportamiento.

ای دل آن به که خراب ازهی گلگون باشی
بی زرو گنج به صد حشمت قارون باشی
در مقامی که صدارت به فقيران بخشند
چشم دارم که به جاه از همه افزون باشی
تاج شاهی طلبی گوهر ذاتی بنما
ارخود از گوهر جمشيد و فريدون باشی
کاروان رفت و تو در خواب و بيابان در پيش
کی روی ره زکه پرسی چکنی چون باشی
نقطه عشق نمودم به توهان سهو مکن
ورنه چون بنگری از دائره بيرون باشی
ساغری نوش کن و جرعه بر افلاک نشان
تا به چند از غم ايّام جگر خون باشی؟

¡Oh corazón, mejor por el mosto irisado destruido
que cien veces por el oro y los tesoros de Qarún enriquecido.
En la morada en que como reyes a los indigentes se trata
Espero que, de todos, sea tu posición la más alta.
Si la corona real buscas, muestra la joya de tu esencia,
si su calidad es como la joya de Yamshid y Fereidún veamos.
La caravana se fue y tú dormido y el desierto ante ti.
¿Cuándo te pondrás en camino? ¿A quién preguntarás? ¿Qué harás?
¿Cómo serás?
Te he mostrado un punto del amor, presta atención para no borrarlo,
si no, cuando quieras darte cuenta estarás fuera del círculo.
Bebe una copa y lanza el resto al firmamento
¿Hasta cuando te afectarán las penalidades cotidianas?

El Esfuerzo Mayor (yihád al-akbar)

Cuando el Sálek, por el favor y la ayuda divinas, tiene éxito en su emigración y se libera de los prejuicios y convenciones sociales, pone el pie en la arena del Esfuerzo Mayor. Y esta es la manera en que se denomina al combate con los ejércitos de Satanás, pues en este nivel aun se encuentra atrapado en el mundo de la naturaleza y preso de la ilusión, la ira y los deseos y pasiones y vencido por sentimientos contradictorios. En los rincones de su pecho arden como un fuego sentimientos de pobreza y necesidad, dolores y deseos de venganza. En ocasiones se enfada con sus familiares y con sus hijos y otras veces siente miedo de perder su riqueza y propiedades. A veces quisiera obtener una posición social sin conseguirlo, otras, poder, sin llegar a alcanzarlo. La envidia, la ira, el orgullo y los deseos le atormentan y en las garras de la vida, de los alacranes y los animales salvajes del mundo material se siente derrotado y miserable. La casa de su corazón se ve nublada por las tinieblas de la desilusión. A donde quiera que se vuelva recibe las bofetadas de la vida cotidiana y donde quiera que pise se clava espinas más allá de todo límite y cantidad.
En el pecho del Sálek se acumulan todas estas penalidades y dolores y, al reflexionar y darse cuenta de su cantidad, comprende.
El Sálek deberá, con ayuda de Dios, vencer los ejércitos de la ilusión, la ira y las pasiones y triunfar es esta gran batalla (moyahede-ie kabir). Sólo si sale victorioso de ese gran esfuerzo y se libera de las cadenas de los apegos mundanales y los aparta de su camino, tendrá la oportunidad de superar los obstáculos del mundo material y dejarlo tras de sí.

El Islam Supremo (Islam-e adám)

Cuando lo consigue, el Sálek se adentra en el mundo del Islam Supremo. En él se contempla a sí mismo como una joya única de valor insuperable. Abarcando el mundo de la naturaleza y libre de la muerte, la aniquilación y la batalla con su contradicciones. Se contempla como un ser puro, valioso y luminoso, con una percepción que no pertenece al mundo de los sentidos corporales, pues en este estado, el Sálek ya no pertenece al mundo material, ha muerto a él y ha comenzado una nueva vida. Aunque aparentemente sigue estando presente en el mundo material (álam-e mulk wa násút) verá a los seres materiales en su dimensión angélica y, por tanto, nada del mundo material podrá ya perturbarle.
Habiendo alcanzado el estado de la Resurrección Intermedia del Alma (Qiyámat-e anfusíye-ie wustá) el velo se ha descorrido y muchos de los misterios que permanecían ocultos se manifiestan ante él y le sobrevienen numerosos estados que le llenan de sorpresa.
Éste es el estado del Islam Supremo al que de forma clarísima se refiere el versículo coránico que dice:

اَ وَ مَن کانَ مَيتاً فَأَحيَيناَهُ وَ جَعَلناَ لَهُ نُورًا يَمشي بِهِ في النَّاس
ِ کَمَن مَثَلُهُ في الظُلُمَاتِ لَيسَ بِخَارِجٍ مِنهَا
کَذَلِکَ زُيِّنَ لِلکَافِرينَ مَا کَانُوا يَعمَلُونَ
¿Acaso quien estaba muerto y Nosotros le dimos la vida y pusimos para él una luz con la que caminar entre la gente, es igual que quien está en las tinieblas, sin poder salir de ellas?
Así es como hacemos que a los incrédulos les parezca bien lo que hacen.

Y cuando dice Dios Altísimo:

مَن عَمِلَ صَالِحًا مِن ذَکَرٍ اَو اُنثَی وَ هُوَ مُؤمِنُ
فَنُحييَنَّهُ حَيَوةً طَيِّبَةً وَ لَنَجزِيَنَّهُم اَجرَهُم بِاَحسَانِ مَا کَانُوا يَعمَلُونَ
A quien obre rectamente, sea hombre o mujer, y sea creyente, le haremos vivir una vida buena.
Y les recompensaremos conforme a lo mejor que hacían.

No se debe ignorar que, en esta situación, es posible que el Sálek, debido a lo que de sí mismo esta presenciando, se sorprenda y caiga en un estado de ensimismamiento (Ananiya) y que deba enfrentarse al peor enemigo que tiene su alma, que es su propio ego asesino, tal y como se recoge que dijo el Mensajero de Dios:

اَعدَی عَدُوِّکَ نَفسَکَ الَّتِی بَينَ جَنبَيکَ
El peor de tus enemigos es tu propio ego que habita entre tus dos costados.

Y si en esta situación no se ve auxiliado por el favor divino caerá en la Suprema Idolatría (Kufr-e ádam), de la que se ha dicho:

النَّفسُ هِیَ الصَّنَمُ الأَکبَرُ
El ego es el mayor de los ídolos

Esta es la idolatría de la que el profeta Abraham buscaba refugio y de la que le pedía a Dios que le alejase, al decir:

وَ اَجنُبنِی وَ بَنِيَّ اَن نَعبُدَ الأَصنَام
“¡Señor mío! Impide que yo y mis hijos adoremos a los ídolos.

pues es evidente que el profeta Abraham, al que se le ha dado el título de “Amigo del Misericordioso” (Jalíl ur-Rahmán) estaba libre de caer en la adoración de ídolos físicos.
Es de esa misma idolatría de la que Su Santidad el Noble Mensajero de Dios pedía protección y refugio y a la que se refería la decir:

اَللَّهُمَّ اَعُوذُ بِکَ مِن الشِّرکِ الخَفِِیِّ
¡Oh Dios! En verdad, busco refugio en Ti de la idolatría oculta.

Así pues, el Sálek debe solicitar la ayuda divina para reafirmar su aniquilación y admitir su incapacidad, su insignificancia (del.lat) y su servidumbre y alejar de él su egotismo, para no ser víctima de la Idolatría Suprema y alcanzar así la morada del Islam Supremo.
Algunos de los grandes gnósticos no utilizaron en toda su vida términos como “yo” o “nosotros” y solían referirse a ellos mismos con el término “servidor”, diciendo: “este servidor vino” o “este servidor fue” y algunos otros, al hablar de sus actos, solían distanciarse de lo bueno y grande que pudiera haber en ellos, atribuyéndoselo a la Esencia de la Verdad Altísima y a aquellos de sus actos que posiblemente tenían que ver con los mandatos del Creador, utilizando el plural “nosotros”, imitando en ello el comportamiento del Santo Jidr cuando, en el relato de su encuentro con Moisés, sobre ambos la paz, dice:

اَمَّا السَّفيِنَةُ فَکَانَت لِمَساَکِينَ يَعمَلُونَ في البَحرِ فَأَرَدتُ اَن أَعِيبَهَا
En cuanto a la barca, era de una pobre gente que trabajaba en el mar y quise inutilizarla.

Ya que causar un perjuicio es algo que no puede ser atribuido a la Esencia divina, se lo atribuye a sí mismo y usa el singular “yo” al decir “quise inutilizarla”, pero cuando habla de la muerte del joven:

وَ اَمَّا الغُلاَمُ فَکَانَ اَبَوَاهُ مُؤمِنَينِ فَخَشِينَا اَن يُرهِقَهُمَا طُغِيَانًا وَ کُفرًا
فَأَرَدنَا اَن يُبدِلَهُمَا رَبُّهُمَا خَيرًا مِنهُ زَکوَةً وَ اَکرَبَ رُحمًا
Y en cuanto al joven, sus padres eran creyentes y temimos que él les forzara a la idolatría y la pérdida de la fe y quisimos que su Señor les otorgase a cambio otro más puro y más misericordioso.

que puede ser atribuida al decreto divino, llevado a efecto a través de él, utiliza el plural “nosotros” al decir “temimos”, “quisimos”.

وَ اَمَّا الجِدَارُ فَکَانَ لِغُلاَمَينِ يَتِمَينِ في المَدِينَةِ وَ کَانَ تَحتَهُ کَنزٌ لَهُمَا
وَ کَانَ اَبُوهُمَا صَالِحًا فَاَرَادَ رَبُّکَ اَن يَبلُغَا أَشُدَّهُمَا وَ يَستَخرِجا کَنزُهُمَا
Y en cuanto al muro, era de dos jóvenes huérfanos de la ciudad y bajo él había un tesoro que les pertenecía a ambos y su padre había sido un hombre recto. Así pues, quiso tu Señor que llegasen a la pubertad y que el tesoro de ambos saliese a la luz.

Como la acción se relaciona con un bien, una voluntad perfecta y un beneficio que guarda relación con la Esencia divina, al hablar de sus actos los atribuye al Creador.
E, igualmente, observamos esta manera de hablar en el Santo Abraham, sobre él la paz, cuando dice:

اَلَّذِي خَلَقَنِي فَهُوَ يَهدِينِ – وَ اَلَّذِي هُوَ يُطعُُِِونِي
(El Señor del Universo) el Cual me ha creado y es Quien me guía y Quien me alimenta y me da de beber y cuando estoy enfermo me cura.

atribuyéndose la enfermedad a él mismo y la curación a Dios .

Alcanzar la morada del Islam Supremo y escapar al egotismo del alma animal, que es el lugar en el que se manifiesta Satanás, es algo que sólo puede conseguirse con la ayuda divina.
Hayy Imám Qulí Najyawaní que fue el maestro de gnosis del fallecido Aqá Seyed Hasan Aqá Qádí, padre del fallecido Aqá Hayy Mirzá Alí Aqá Qadí, que Dios esté satisfecho con todos ellos, estudió ética y teología con Aqá Seyed Quraish Qazwiní, que Dios esté satisfecho con él, alcanzando un pleno conocimiento de estas materias. Una vez dijo:
“Después de haber llegado a la vejez y haber disminuido mis fuerzas, me vi un día junto a Satanás en lo alto de una montaña. Yo le señale con la mano mi blanca barba y le dije: Ya soy viejo y débil, déjame en paz si eso es posible. Satanás dijo: Mira hacia allá. Cuando miré en la dirección que me indicaba vi una grieta profundísima y tan atemorizadora que la mente se quedaba paralizada. Satanás dijo: No siento la más mínima misericordia en mi corazón hacia nadie. Si pudiera poner mis garras sobre ti, te lanzaría a lo más profundo de esa grieta que ahora contemplas.

La Fe Suprema (Imán-e ádam)

El nivel superior al Islam Supremo es el de la Fe Suprema y es la manifestación más profunda e intensa del Islam Mayor, de modo que se sobrepasa el nivel del conocimiento y la creencia y se accede al nivel de la contemplación directa (mosháhedé) y de la evidencia (ayán).
En este punto, el Sálek muere al mundo angélico, el mundo de las almas (malakút) , experimenta el Renacimiento Espiritual Mayor (qiyámat-e kubrá-ie anfusiya) y penetra en el mundo del Imperativo Creador, el mundo de la Determinación Divina Absoluta, (yabarút) y pasa de contemplar las presencias angélicas a la presencia de las entidades o determinaciones intelectivas absolutas (muayinát yabarutiya).

La Emigración Suprema (Hichrat-e uzmá)

Tras ello, el Sálek deberá emigrar de su propio ser y abandonarle de una vez por todas. Ese es el viaje hacia el mundo del Ser Absoluto (wuyúd-e mutláq). A ese nivel de contemplación es al que se refiere el gnóstico cuando dice:

دَع نَفسَکَ وَ تَعَالَ
Abandona tu ser y ven.

y a ese mismo estado es al que se refieren las palabras divinas:

فَاذخُلی في عِبَادي وَ ادخُلی جَنَّتی
Entra con Mis siervos, entra en Mi Jardín.

En donde la entrada en el Jardín Divino va precedida de la entrada en el círculo de Sus siervos.
Así, cuando dice:

يَا أَيَّتُهَا النَّفسُ المُطمَئِنَّةُ
¡Oh, alma sosegada!

Dios le está hablando al alma que ha superado el Yihád Akbar y que ha entrado en el mundo de la apertura espiritual y la victoria, que es lugar de la certeza y el sosiego. Pero, como aún no ha superado el nivel del Combate espiritual Supremo (muyáhede-ie uzmá) y todavía le quedan restos de su ser y la aniquilación definitiva de los mismos depende de su éxito en ese Combate Supremo, todavía no se encuentra totalmente a salvo de su autoridad y poder y su ser se encuentra aun bajo la protección del Soberano (Al-Málik) y del Poderoso (Al-Muqtadir), dos de los Nombres de Dios Inmenso.

في مَقعَدِصِدقٍ عِندَ مَلِيکٍ مُقتَدِرٍ
…..en una reunión de gente sincera junto a un soberano poderoso.

Tras este estadío, el Sálek deberá combatir con esos restos debilitados de su ser que aun permanecen ocultos y eliminarlos de una vez por todas, arrancándolos de raíz, para poder entrar en el plano de la Unidad Absoluta (Tauhíd-e mutlaq). Ese plano es el de la apertura y la victoria.
Con ello habrá culminado su viaje a través de los doce mundos.

Y quien ha atravesado la Emigración Suprema y el Combate Supremo y ha culminado su empresa con éxito, es introducido en el Mundo de la Pureza (álam-e julús) y penetra en el dominio de

اِنَّا لِلَّهِ وَ اِنَّ اِلَيهِ رَاجِعُونَ
En verdad, pertenecemos a Dios y, en verdad, a Él regresamos.

Experimenta el Renacimiento Espiritual Supremo (Qiyámat-e uzmá-ie anfusiya) una vez dejados atrás los cuerpos y las almas y todos los seres individualizados (yami tayunát) y, aniquilado de todo, penetra en el Mundo del Lahut, el Mundo de la Naturaleza Divina, una vez cumplida la orden de:

کُلُّ نَفسٍ ذَائِقَةُ المَوتِ
Todo ser saboreará la muerte.

Tal persona muere de muerte voluntaria. Por ello, el Santo Mensajero de Dios dijo:

مَن أَرَادَ اَن يَنظُرَ اِلی مَيِّتٍ يَمشِی فَليَنظُرِ اِلی عَلِیِّ بِن اَبِی طَالِبٍ
Quien desee ver a un muerto caminando que mire a Ali ibn Abi Taleb

Aclaración y comentario

Las perfecciones que hasta ahora hemos mencionado y cuyos efectos y señales hemos comentado brevemente, son iluminaciones que emanan de la Santidad del Señor Todopoderoso exclusivamente para la comunidad del Santo Sello de la Profecía, Muhammad ibn Abdel.lah, la paz y las bendiciones sean con él y con su familia purificada.
Las perfecciones de los viajeros espirituales (Salekin) de las comunidades y de las religiones anteriores estaban limitadas. Los miembros de esas comunidades, una vez alcanzada la aniquilación de su ego (faná), solamente podían acceder a la contemplación de los Nombres y Atributos del Creador, pero no podían ni siquiera imaginar un estadío superior a ese.
El secreto de ello reside en el hecho de que la gnosis final depende de la realización de la verdad contenida en la declaración

لاَ اِلَهَ اِلاِّ الله
No hay dios excepto Dios.

cuyo resultado es la posibilidad de acceder a la contemplación de la Esencia Unificadora de todos los Atributos de Perfección y Belleza.
Pero los viajeros espirituales de la comunidad del Noble Mensajero (s.) llegan más allá de esta morada y alcanzan moradas que no pueden ser descritas ni comentadas con palabras. Y la causa de ello es que todas las ordenanzas islámicas remiten a la verdad de:

اللهُ اَکبَرُ مِن اَن يُصَفَ
Dios es más grande de lo que puede ser descrito

Y, por lo tanto, las moradas que el viajero espiritual islámico atraviesa, finalizan en un punto que no puede ser descrito, explicado ni calificado. Y ello sucede por la relación que el Sálek establece con la bendita afirmación:

اللهُ اَکبَرُ مِن اَن يُصَفَ
Dios es más grande de lo que puede ser descrito.

Por ello, los propios Mensajeros anteriores no imaginaron siquiera la posibilidad de que pudiese existir una morada superior a la de la contemplación de los Nombres y Atributos divinos, de manera que pudiesen volar hacia ella con la ayuda de las alas de su determinación y, por ello, cuando se vieron obligados a soportar ciertas pruebas en el mundo material, se vieron obligados a solicitar la intercesión y la cercanía de la wiláya espiritual del Mensajero de Dios, del Emir de los Creyentes Ali ibn Abi Táleb, de Sadiqatul Kubra Fátima Zahra y de su hijos purificados y entonces encontraron la salvación.
Y fue precisamente esa posición espiritual denominada Autoridad Espiritual Suprema (wiláyat-e kubra-ie manawiyah) que ellos poseían, la que les permitió acudir en su auxilio y ayudarles cuando sufrieron preocupaciones y dificultades.
Aunque pudieron percibir la belleza suprema (Achmál) de esta morada y, gracias a ello recibir la intercesión de las elevadas moradas de los purificados (maqámát-e áliye-ie toherín), no pudieron acceder al conocimiento de sus cualidades y particularidades y las ignoraron hasta el final de sus vidas.
Solamente en los versículos coránicos es posible encontrar que el Santo Abraham, sobre él la paz, pudo contemplar una o dos veces las elevadas verdades (haqáeq-e áliyeh) y las efusiones divinas de Su Perfección (feiudát-e kámilah), pero como un estado transitorio (hál), no como una morada permanente, y por ello su contemplación no se prolongó. Este santo profeta sólo podrá acceder a la contemplación permanente de esa morada en la Otra Vida.

Antes de citar los versículos coránicos que establecen la realidad de esta morada, debemos recordar que la Morada de la Pureza (maqám-e ijlás) posee diferentes niveles. Pues, aunque en las disposiciones explicitas del texto coránico (nass) encontramos que algunos profetas poseían la Estación de la Pureza, existe una estación más elevada y distinguida a la de la Pureza a la que ellos no podían acceder y por la que rogaron para poder acceder en la Otra Vida.
Por ejemplo, el profeta José, sobre nuestro profeta y su familia y sobre él la paz, aunque, conforme a la disposición explícita del sagrado Corán, era uno de los Puros (mojlásín), ya que el Córan dice:

اِنَّهُ مِن عِبَادينا المُخلاصين
En verdad, él era de Nuestros siervos puros.

cuando suplicaba a Dios le pedía que le concediese la morada de los justos (Sálehín):

اَنَ وَلِيِّی في الدُّنيا وَ الأَخِرَةِ تَوَفَّنی مُسلِمًا وَ اَلحِقنی بِالصَّالِحينِ
Tú eres mi protector en esta vida y en la Otra.
¡Hazme morir sometido a Ti y ponme junto a los justos!

Por tanto, este santo profeta no había alcanzado la morada de los justos y es por ello que le pide que le una a ellos tras su muerte. Y de los versículos de Sagrado Corán no podemos llegar a saber si su súplica fue respondida o no y si alcanzará esa morada en la Otra Vida.
Y el santo profeta Abraham, sobre él la paz, a pesar de que poseía una estación elevada en la morada de los puros (julús), suplica:

رَبِّ هَب لی حُکمًا وَ اَلحِقنی بِالصَّالِحينَ
¡Dios mío! ¡Otórgame juicio y reúneme con los justos!

Por lo tanto, la morada de los Justos (maqám-e sulúh) es superior a la morada de la Pureza (maqám-e julús) y por ello Abraham le pide a Dios que le reúna con ellos.
Dios no respondió a la suplica del santo profeta Abraham en esta vida, pero le prometió concedérsela en la Otra:

وَ لَقَدِ اصطَفَيناهُ في الدُنيا وَ اِنَّهُ في الآخِرَةِ لَمِنَ اللِصَّالِحينَ
Ciertamente, le elegimos en este mundo
y, en verdad, en el Otro es de los justos.

Debe saberse que este grado de justeza (saláh) que los profetas anteriores deseaban alcanzar, es diferente del grado de justeza que, conforme a la disposición explícita (nass) del Sagrado Corán, Dios otorgó a este profeta y a sus hijos, en el noble versículo:

وَ وَهَبنا لَهُ اِسحاقَ وَ يَعقُوبَ نافِالَةً وَ کُلًّ جَعَلنا صَالِحينَ
Y le otorgamos a Isaac y a Jacob como una bendición
e hicimos que ambos fueran de los justos.

Aunque todos ellos poseían la condición de justos, incluido el santo profeta Abraham, le pedían a Dios esa posición. Por tanto, esa posición es mucho más elevada que la que ellos ya poseían.
Y la prueba de que el Mensajero de Dios y algunos de sus contemporáneos habían alcanzado ese mismo grado de justeza, (sulúh), es ese versículo en el que el propio Mensajero de Dios dice:

اِنَّ وَليِّي اللهُ اَلَّذی نَزَّلَ الکِتَابَ وَ هُوَ يَتَوَلَّی اَلصَّالِحينَ
“En verdad, mi protector es Dios,
que hizo descender la Escritura y que protege a quienes son justos.

En este versículo, el santo Mensajero establece primeramente la wiláya absoluta de la Sagrada Unidad sobre él y, a continuación dice: mi walí es ese que protege los asuntos de quienes son justos. Por tanto, es evidente que existían en su época algunos puros (mujlasín) que habían alcanzado el grado de la justeza (sulúh) y que el Creador era el protector (motawal.lí) de sus asuntos.
Luego, de lo mencionado, se ve con claridad cuál era el secreto de la súplica de los profetas anteriores y de la intercesión solicitada por ellos a los Cinco de la Casa de la Pureza (Jamse-ie Ale Tahárat) o a los Imames Purificados (Aimme-ie Táherín), y qué secreto nivel alcanza la elevada posición que ellos poseen en la Morada de la Justeza (maqám-e sulúh) que hasta el mismo profeta Abraham le pedía a Dios que le llevase con ellos.

En cuanto a las pruebas de que los grandes profetas habían alcanzado la morada de la pureza podemos encontrarla en los mismos nobles versículos del Sagrado Corán:
Primera: En la manera que ellos tenían de alabarle. Tal y como vemos en las disposiciones explícitas del Corán, solamente los siervos puros (mujlásín) de Dios pueden describirle y alabarle como corresponde a la elevada posición de la Sagrada Unidad:

سُبحَانَ اللهِ عَمَّا يَصِفُونَ اِلاَّ عِبَادَ اللهِ المُخلاَصينَ
Glorificado sea Dios por encima de lo que Le atribuyen,
excepto los siervos puros de Dios.

Y Dios Altísimo es quien ordena a Su Mensajero que le alabe cuando dice:

قُلِ الحَمدُ لِلَّهِ وَ سَلاَمٌ عَلَی عِبَادِهِ اَلَّذِينَ اَصطَفَی
ءَآللهُ خَيرٌ أَمَّا يُشرِکُونَ
Di: “¡Alabado sea Dios y la paz sea con aquellos de Sus siervos que Él ha escogido!” “¿Es mejor Dios o aquello que asocian a Él?”

Y Dios relata la manera en que Abraham, la paz sea con él, le alababa:

اَلحَمدُ لِلَّهِ الَّذِی وَهَبَ لِی عَلَی الکِبَرِ اِسمَاعيِلَ وَ اِسحَاقَ اِنَّ رَبِّ لَسَمِعُ الدُّعاءِ
Alabado sea Dios, Quien me otorgó, a pesar de mi mucha edad,
a Ismael e Isaac. En verdad, mi Señor escucha la súplica.

O cuando Él ordena al santo Noé, sobre nuestro profeta y su familia y sobre él la paz, cómo debe pedirle, cuando le dice:

فَقُلِ الحَمدُ لِلَّهِ الَّذِی نَجَّانَامِن القَومِ الظَالِمِينَ
Di: “¡Alabado sea Dios que nos ha salvado del pueblo de los opresores!”

Segundo: La manera en que el Sagrado Corán especifica la morada de la pureza de algunos de los grandes profetas, por ejemplo cuando, refiriéndose al santo José, dice:

اِنَّهُ مِن عِبَادِنَا المُخلاَصِينَ
En verdad, él era de Nuestros siervos puros.

O cuando, refiriéndose al santo Moisés, dice:

وَ اَذکُر في الکِتَابِ مُوسَی اِنَّهُ کَانَ مُخلََصاً وَ کَانَ رَسُولاً نَبِيَّا
Y recuerda en la Escritura a Moisés.
En verdad, él era puro, Mensajero y profeta.

Y cuando dice respecto a los santos profetas Abraham, Isaac y Jacob:

وَ اَذکُر عِبَادَنَا اِبرَاهِيمَ وَ اِسحَاقَ وَ يَعقُوبَ أُلی الاَيدِی وَ الاَبصَارَ
اِنَّ اَخلَصنَاهُم بِخَالِصَةٍ ذِکرَی الداَّرِ
Y recuerda a Nuestros siervos Abraham, Isaac y Jacob.
Eran fuertes y clarividentes en su adoración.
Les escogimos por causa de su pura dedicación al recuerdo de la morada.

Tercero: Por su agradecimiento y gratitud a Dios Altísimo.
Ya que, por un lado, Satanás no puede hacer nada contra los pocos siervos de Dios que son puros, como establece el noble versículo:

فَبِعِزَّتِکَ لَاُغوِيَنَّهُم اَجمَعِينَ اِلاَّ عِبَادَکَ مِنهُم المُخلَصِينَ
“Juro, pues, por Tu poder, que extraviaré a todos ellos,
a excepción de quienes entre ellos sean Tus siervos puros.”

y, por otro lado, como establece otro versículo:

ثُمَّ لَآتِيَنَّهُم مِن بَينِ أَيدِيهِم وَ مِن خَلفِهِم وَعَن أَيمَانِهيم وَ عَن شَمَائِلِهِم
وَلاَ تَجِدُ اَکثَرَهُم شاَکِرِينَ
“Llegaré a ellos por delante y por detrás, por su derecha y por su izquierda y encontrarás que la mayoría de ellos no son agradecidos.”

Aquellos siervos a quienes Satanás desvíe no serán de los agradecidos, por tanto, de ello se deduce que aquellos agradecidos a los que Satanás no puede desviar, son esos mismos siervos puros. Así pués, cuando en los versículos coránicos encontremos que se habla de siervos a los que Dios califica de agradecidos, sabremos que está hablando de Sus siervos puros (mujlasín).
Por ejemplo, dice del santo Noé:

ذُرِّيَّةَ مَن حَمَلنَا مَع نُوحٍ . اِنَّهُ کَانَ مِن عَبدًا شَکُورًا
Descendientes de quienes Nosotros transportamos con Noé.
En verdad, él era un siervo agradecido.

Y, dice del profeta Lot:

اِنَا اَرسَلنَا عَلَيهِم حَاصِبًا اِلاَّ آلَ لُوطٍ نَجَّينَاهُم بِسَحَرٍ
نِعمَةً مِن عِندِنَا
کَذَلِکَ نَجزی مَن ذَکَرَ
En verdad, enviamos sobre ellos un huracán de piedras, excepto a la familia de Lot. Les salvamos un poco antes del amanecer.
Una merced de Nuestra parte. Así es como Nosotros recompensamos a quien es agradecido.

Y dice del profeta Abraham:

اِنَّ اِبرَاهِيمَ کَانَ اُمَّةً قَانِتًا لِلَّهِ حَنيفًا وَ لَم يَکُ مِن المُشرِکِينَ شَاکِرًا لِأَنعُمِهِ
Verdaderamente, Abraham era una nación, obediente a Dios,
buscador de la Verdad y nunca fue uno de los idólatras.
Agradecido a Sus mercedes.

Y, podemos establecer que el resto de los profetas calificados como agradecidos, eran todos de los puros.

Cuarto: El calificativo de “escogidos” (Echtebá) con el que Dios, Todopoderosos y Majestuoso ha calificado en el Noble Corán a los profetas:

وَ وَهَبنَا لَهُ اِسحَاقَ وَ يَعقُوبَ کُلاً هَدَينَا وَ نُوحاً هَدَينَا مِن قَبل
ُ وَ مِن ذُرِّيَّتِهِ دَاوُدَ وَ سُلَيمَانَ وَ اَيُوبَ وَ يُوسُفَ وَ مُوسَی وَ هَارُون
َ وَ کَذَلِکَ نَجزِی اَلمُحسِنِينَ
وَ زَکَرِيَّا وَ يَحِیَ وَ عِيسَی وَ اِلِيَاس کُلٌّ مِن الصَّالِحِينَ
وَ اِسمَاعِيلَ وَ اليَسَعَ وَ يُونُسَ وَ لُوطًا
وَ کُلًّ فَضَّلنَا عَلَی العَالَمِينَ وَ مِن آبَائِهِم وَ ذُرِّيّاتِهِم وَ اِخوَانِهِم
وَ اَجتَبَينَاهُم وَ هَدَينَاهُم اِلَی صِرَاطٍ مُستَقِيمٍ
Y le otorgamos a Isaac y a Jacob y les guiamos como antes habíamos guiado a Noé.
Y de él descienden David y Salomón, Job, José, Moisés y Aarón. Así es como recompensamos a los que hacen el bien.
Y Zacarías, Juan, Jesús y Elías. Todos ellos eran de los justos.
E Ismael, Eliseo, Jonás y Lot. A todos ellos les distinguimos por encima de los demás seres del Universo, así como a algunos de sus antepasados y descendientes y hermanos.
Les escogimos (achtabaina) y les guiamos al camino recto.

En este bendito versículo podemos comprobar la morada espiritual de pureza de todos los profetas, sobre ellos la paz, a diferencia de las pruebas que los versículos anteriores aportaban, pues ellas se referían a la condición de puros de un número limitado de ellos.
Y nuestras conclusiones están basadas en dos premisas:
Primera: El título de “escogidos” (echtebá).
El término echtebá (اِجتِبَاء) significa algo o alguien “elegido” o “escogido” entre otras personas o cosas semejantes. Por ejemplo, si alguien, de un cesto lleno de manzanas, escoge una manzana para él, su acción se denomina echtebá.
En este bendito versículo, Dios dice achtabayná hum, es decir, entre toda la creación y entre todos los seres humanos escogimos a estos y los colocamos en una morada espiritual diferenciada.
Por tanto, la valoración que se hace de ellos es diferente a la que se hace del resto de los seres humanos. Ellos son aquellos que Dios ha escogido y seleccionado para Sí mismo.
Es evidente que esta selección divina se debe a la morada espiritual de pureza que ellos han alcanzado, pues también los mujlasín mismos son aquellas gentes que eligieron vivir solamente para Dios y cortaron sus lazos de afecto hacia el resto de las criaturas para unirse con Su Sagrada Presencia.

Segunda: esta “elección” mencionada en el noble versículo no es particular de unas personas determinadas, pues Dios, después de mencionar a Noé y Abraham y a otros dieciséis profetas más y de recordar a sus antepasados, a sus descendientes y a sus hermanos, dice: “Nosotros les escogimos”, pero es evidente que al decir “hermanos” se refiere a sus hermanos espirituales y morales, compañeros de viaje en la senda del conocimiento divino.
Por tanto, el versículo puede interpretarse en un sentido general, e incluso universal, y deducir de él que todos los profetas de Dios poseían la morada de la pureza (maqam-e ijlás).

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