“Súplica de arrepentimiento” – Imam as Sayyad (AS)

1. ¡Oh Dios! Existen tres cuestiones que me frenan de suplicarte y una sola
que me lleva a hacerlo.
2. Me impiden suplicarte el haber sido lento al atender una orden que Tú has
dado; el haberme apresurado hacia una prohibición que Tú has establecido y
el no haber sido suficientemente agradecido por una bendición con la que Tú
me has favorecido.
3. Es Tú generosidad con quien se vuelve hacia Ti y viene a Ti con la mejor
intención lo que me lleva a suplicarte, ya que todas Tus bendiciones son
generosas y todos Tus dones son una merced que no requiere de requisitos
previos.
4. Así que ¡Oh Dios mío! aquí estoy, de pie ante las puertas de Tu poder, en el
lugar de los humillados, rendido ante Ti, rogándote avergonzado, pidiéndote
como un pobre infeliz.
5. Reconozco que no estoy a salvo de desobedecer Tus mandatos si no es
gracias a Tu bondad y que en ningún momento he estado exento de Tus
bendiciones.
6. ¡Oh Dios mío! ¿Me beneficiará reconocer ante Ti todas las malas acciones
que he cometido? ¿Me salvará confesar mis faltas ante Ti? ¿O me hará
merecedor de Tu descontento? ¿Acaso caerá sobre mí Tu ira mientras te
imploro?
7. ¡Glorificado seas! No desespero ante Ti, pues Tú me has abierto la puerta
del arrepentimiento que lleva a Ti. Al contrario, me dirijo a Ti como un siervo humilde que ha sido injusto con su propia alma y que ha desatendido la
veneración a su Señor.
8. Alguien cuyos pecados son inconmensurables y cuya vida ha pasado hasta
llegar a su fin, y considerar que el momento de actuar ha terminado y que su
existencia ha finalizado. De modo que sabe con certeza que no tiene forma
alguna de escapar de Ti y que no hay refugio alguno para él excepto Tú. Por
ello, vuelve su rostro hacia Ti con un arrepentimiento sincero. Se coloca ante
Ti con un corazón puro y limpio y te implora en voz baja.
9. Se inclina ante Ti, humillando su cabeza, temblando sus piernas de temor y
mojando con lágrimas sus mejillas mientras te suplica:
¡Oh, el más Misericordioso entre todos los seres!
¡Oh, el más Compasivo de los buscados por quienes buscan misericordia!
¡Oh, el más Amable de entre aquellos a quienes rodean los que piden perdón!
¡Oh, Aquel Cuyo perdón es mayor que Su venganza!
¡Oh, Aquel Cuya favor es superior a Su cólera!
10. ¡Oh, Quien agracia a Su creación pasando por alto sus faltas con delicadeza!
¡Oh, Quien ha acostumbrado a Sus siervos a que su arrepentimiento sea aceptado!
¡Oh, Quien ha corregido a los pecadores mediante el arrepentimiento!
¡Oh, Quien se complace con las pocas obras buenas que ellos realizan!
¡Oh, Quien retribuye lo poco que ellos hacen con mucho!
¡Oh, Quien garantiza para ellos la respuesta a sus súplicas!
¡Oh, Quien de acuerdo con la costumbre de Sus favores, les ha prometido una buena
recompensa!
11. No soy el más rebelde de los que Te han desobedecido y a quienes Tú Has
perdonado, ni soy el más culpable de ofrecer excusas que Tú hayas aceptado,
tampoco soy el peor de quienes han obrado injustamente y luego se
arrepintieron ante Ti, recibiendo un buen trato de Tu parte.
12. ¡Oh Dios! Me vuelvo hacia Ti en este estado, con el remordimiento de
alguien que desea sinceramente arrepentirse de sus actos pasados, que está
inquieto por lo que ha acumulado a su alrededor, que está completamente
avergonzado por aquello en lo que cayó.
13. Sabiendo que perdonar grandes pecados no supone ninguna dificultad
para Ti, que pasar por alto enormes faltas no Te supone un gran esfuerzo y que no Te abruma perdonar crímenes obscenos; y sabiendo también que el
más apreciado entre Tus siervos es aquel que se despoja de su arrogancia ante
Ti, aquel que evita volver a caer en el pecado y persiste en pedir perdón.
14. Yo me he liberado de la arrogancia para ponerme ante Ti, suplico Tu
ayuda para no volver a pecar. Pido Tu perdón por descuidar aquello que debía
cumplir y solicito Tu auxilio para hacer aquello ante lo cual soy débil e
impotente.
15. ¡Oh Dios! Bendice a Muhammad y a su familia, concédeme lo que tienes
para mí, líbrame de Tu castigo y protégeme de aquello que temen los
malvados. Ciertamente Tú estás lleno de perdón, eres de Quien se espera
piedad y eres conocido por tolerar las faltas de Tus siervos. No tengo otra
necesidad excepto Tú y no existe ningún otro que perdone mis pecados.
¿Acaso podría ser de otra manera?
16. Yo no tengo miedo por mí mismo, excepto de Ti, pues eres Quien
castiga y Quien perdona.
21 Bendice a Muhammad y a su familia y cubre mis
necesidades, responde a mi petición, perdona mi pecado y tranquiliza mi
temor brindándome seguridad. Ciertamente Tú tienes poder sobre todas las
cosas y esto es algo fácil para Ti.
¡Así sea, oh Señor del universo!

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