“Bendiciones para el Profeta Muhammad y su familia” Imam as Sayyad

Alabado sea Dios, Quien nos ha agraciado con Muhammad, Su profeta, la
bendición de Dios sea sobre él y su familia, enfrentándose a las comunidades y
generaciones pasadas con Su poder, al cual nada puede oponerse por muy
grande que sea, ni nada puede escapar por muy sutil que sea.

Con nosotros selló Su creación, nos nombró testigos de aquellos que niegan
la verdad y, con Su gracia, nos hizo crecer como comunidad frente a
comunidades más pequeñas.

¡Oh Dios mío! Bendice, pues, a Muhammad, a quien confiaste Tu
revelación, Tu elegido, el noble de Tu creación, el escogido de Tus siervos, el
guía de la misericordia, el líder de la comunidad, el paladín del bien y la llave
para acceder a las bendiciones.

Él entregó su alma para cumplir con Tus órdenes.

Expuso su cuerpo a daños y perjuicios por Tu causa.

En su llamada hacia Ti se enfrentó a sus allegados.

Luchó contra su familia para complacerte.

Cortó sus relaciones para revitalizar Tu religión.

Alejó a sus cercanos por su ingratitud.

Y se aproximó a los desconocidos por su respuesta a Ti.

Por Ti hizo amistad con los más extraños.

Y por Tu causa se enemistó con sus más próximos.

Entregó su alma a la difusión de Tu mensaje.

La angustió llamando a la gente a unirse a Tu religión.

Y la empleó para aconsejar a aquellos que respondieron a Tu convocatoria.

Emigró a tierras extrañas y a lugares alejados de su patria, su hogar, el sitio
en el cual había nacido y crecido, con el deseo de exaltar y enaltecer Tu
religión y asistir a los incrédulos.

Hasta que logró lo que se proponía con Tus enemigos y consolidó lo que había dispuesto para Tus aliados.

Entonces, se alzó contra Tus enemigos implorando Tu ayuda, imponiendo
con Tu auxilio su fortaleza sobre la debilidad de los enemigos.

Luchó contra ellos en sus propias ciudades y los atacó en sus hogares, hasta que Tu mandato prevaleció y Tu palabra se ensalzó a pesar de la
negativa de los incrédulos.

¡Oh Dios! Elévalo a los niveles más altos de Tu paraíso por el duro trabajo
que ha realizado por Ti.

De manera que nadie pueda alcanzar su posición o equipararse a su rango
y de forma que ni Tus ángeles más cercanos ni los profetas enviados puedan
equiparar su estatus ante Ti.

Infórmale de una excelente intercesión para su familia purificada y para los
creyentes de su comunidad, mayor de la que le prometiste.

¡Oh Guardián de Sus promesas! ¡Oh Quien es fiel a Sus palabras! ¡Oh
Quien cambia las malas acciones por buenas de manera multiplicada! Pues
ciertamente Tú eres poseedor de grandes recompensas.

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