“Súplica por los soldados que se encuentran en las fronteras” – Imam Sayyad

1. ¡Oh, Dios! Bendice a Muhammad y a su familia, y consolida
las fronteras de los musulmanes con Tu poder. Apoya a sus
guardianes con Tu fuerza y completa su disposición con Tu
riqueza y opulencia.
2. ¡Oh, Dios! Bendice a Muhammad y a su familia, e incrementa
el número de soldados, afila sus armas, preserva sus emplazamientos y refuerza los puntos importantes y el corazón de su
guarnición. Concílialos a todos ellos entre sí, dispón sus asuntos preparándolos de la mejor manera y cubre sus necesidades
en forma continua, Tú solo soluciona sus problemas, apóyalos
con la victoria, auxílialos dándoles la paciencia y enséñales las
soluciones precisas.
3. ¡Oh, Dios! Bendice a Muhammad y a su familia, y hazles conocer las enseñanzas exactas de lo que ignoran sobre la guerra,
instruyéndolos sobre lo que no saben y dándoles visión sobre
aquello que no ven.
4. ¡Oh, Dios! Bendice a Muhammad y a su familia, y hazles olvidar, en el momento de enfrentarse al enemigo, aquellos pensamientos sobre el mundo engañador; borra de sus corazones los
pensamientos sobre la hacienda que desvía, y establece ante
sus ojos el paraíso, colocando ante sus vistas lo que has preparado para ellos como moradas perpetuas, los grados de nobleza, las hermosas huríes, las fuentes de las cuales corren diferentes clases de bebidas, los árboles inclinados por distintas
clases de frutas, de tal modo que ninguno de ellos decida dar la
espalda al enfrentamiento con los enemigos, ni surja en su alma
ni en su mente la idea de huir.
5. ¡Oh, Dios! Con esto, quiebra y haz fracasar a sus enemigos,
cortando sus garras, apártalos de sus armas, debilita sus espíritus, aléjalos de sus provisiones, desoriéntalos en sus caminos,
desvíalos de sus objetivos, córtales la ayuda, merma su cantidad, llena sus corazones de miedo, impídeles extender sus manos y enmudece sus lenguas. A través del fracaso de lo que está
delante de ellos, dispersa los corazones de sus ejércitos y haz
«que sirva de escarmiento y castigo a los que les siguen»33 y
se encuentran detrás de ellos, rompiendo las esperanzas de las
fuerzas y soldados de la reserva a través de su humillación.
6. ¡Oh, Dios! Haz infértil la matriz de sus mujeres y seca las espinas dorsales de sus hombres. Corta la generación de sus bestias
y animales (caballos, mulas, camellos, vacas y corderos). No le
des permiso a su cielo para que llueva, ni a su tierra para que
brote.
7. ¡Oh, Dios! Consolida a través de esto los asuntos de los musulmanes. Haz prosperar sus casas y países y aumenta sus riquezas. Líbralos del enfrentamiento contra Tus enemigos para Tu
devoción y dales reposo del combate donde hacer retiros espirituales para que no sea adorado nadie en todas las zonas de la
tierra más que Tú, ni nadie se arroje sobre la tierra delante de
otro en vez de Ti.
8. ¡Oh, Dios! Haz que cada fila y lado de los musulmanes resulte
victoriosa frente a las filas de los asociadores. Auxílialos con
filas sucesivas de Tus ángeles, hasta que derroten a Tus enemigos en todo el mundo, matándoles, capturándoles o haciéndoles reconocer que Tú eres el único Dios, que no hay divino excepto Tú, único y sin asociado.
9. ¡Oh, Dios! Extiende este destino a todos Tus enemigos, a los
rincones de todos los países: la India, Bizancio, las ciudades de
los turcos, las costas de Jasar (pueblo del Caucaso), Abisinia,
Nubia, Zang, África, Sacalibah (pueblo perteneciente a
Constantinopla) Daialima (en la provincia iraní de Gilan) y otras
comunidades asociadoras desconocidas, cuyos nombres y atributos son ocultos, las cuales has censado con Tu conocimiento
y a las cuales has supervisado con Tu fuerza.
10. ¡Oh, Dios! Mantén ocupados a los asociadores por medio de
otros asociadores para que no violen las fronteras de los musulmanes; tómalos reduciéndolos para que ellos no reduzcan a los
musulmanes; desune la cuerda de su unión frente a los musulmanes impidiéndoles unirse contra ellos.
11. ¡Oh, Dios! Vacía sus corazones de la seguridad y sus cuerpos
de la fuerza. Haz que sus pensamientos sean negligentes respecto de las soluciones contra los musulmanes. Debilita su resistencia para enfrentar a los soldados musulmanes y acobárdalos de golpear a los héroes del Islam. Envía contra
ellos un ejército de Tus ángeles junto con uno de Tus castigos,
tal como lo hiciste en la jornada de Badr, a través de esto, rompe sus bases, destruye sus fuerzas y dispersa sus números.
12. ¡Oh, Dios! Contamina sus aguas con el cólera y sus alimentos
con enfermedades. Destruye sus ciudades con el hundimiento,
arrójales desgracias sucesivamente. Golpéalos con la sequía y
establece su sustento en la zona de Tu planeta más pobre, sin
bendición y alejada de ellos. Impídeles obtener fortalezas en la
tierra y hazles padecer el hambre continuo y las enfermedades
dolorosas.
13. ¡Oh, Dios! Haz que cada uno de los combatientes de la gente de
Tu religión que los enfrente y cada luchador por Tu causa que
entra en guerra contra ellos, para que sea Tu religión la más
elevada, Tu partido el más fuerte y Tu parte la más completa, encuentre la facilidad y sean preparados sus asuntos. Haz que
su victoria se encuentre bajo Tu poder. Elige sus compañeros y
fortalece su espalda. Bríndale abundantes favores y haz que
disfrute a través de la actividad y la alegría. Apaga el calor de
su (extrañar) deseo de ver su patria, apártalo de la tristeza, de la
soledad y Haz que olvide el recuerdo de su familia y sus hijos.
14. Hazle elegir la buena intención y otórgale la salud. Haz que el
bienestar sea su compañero y presérvalo de la cobardía. Inspírale
el coraje, y bríndale como sustento la fuerza, afírmalo con el
triunfo. Enséñale los caminos, conductas y las tradiciones verdaderas (de Tu Mensajero), y muéstrale el sendero recto y la
verdad en el momento de la sentencia. Aparta de él la ostentación y aléjalo de amar la fama. Establece su pensamiento, recuerdo, partida y estadía en Tu camino exclusivamente para Ti.
15. Cuando vaya a enfrentar a sus enemigos y los Tuyos, hazlos
mermar ante sus ojos y haz que sus circunstancias sean insignificantes en su corazón. Hazlo vencer sobre ellos y no permitas
que ellos lo subyuguen. Y si vas a culminar su vida con felicidad, y has decretado para él el martirio, haz que su martirio
ocurra después de que haya cortado la raíz de Tus enemigos,
capturado a sus familias, establecido la paz y la tranquilidad en
las fronteras de los musulmanes y obligado a Tus enemigos a
dar la espalda al campo de batalla.
16. ¡Oh, Dios! A cada musulmán que mantenga los asuntos de la
casa de un combatiente o de quien vigila las fronteras, o que en
su ausencia se encargue de su familia, visitándola a menudo o
lo ayude con una parte de sus bienes o con armas, o lo anime
para ir a la guerra, o pida el triunfo para él respecto de alcanzar
el destino que desea, o proteja en su ausencia su respeto y reputación, entonces otórgale como recompensa la medida del combatiente y remunera su obra en forma efectiva, para que sienta
y le alcance en este mundo el beneficio de lo que ha realizado y
la alegría de lo que ha hecho en favor del combatiente, hasta
que la caravana del tiempo lo haga alcanzar en el otro mundo la gracia y el bien que has movido para él, la nobleza y la gloria
que le has preparado.
17. ¡Oh, Dios! A todo musulmán que le preocupen los asuntos del
Islam, o le angustie la unión de los asociadores contra los musulmanes, hasta al punto que decida ir a la guerra, aunque exista sobre él una debilidad, o lo retrase un obstáculo, o surja un
inconveniente contra su voluntad que le impida ir a pelear, inscríbelo entre los devotos, haz que sea obligatoria para él la recompensa de los luchadores y considéralo entre la fila de los
mártires y los justos.
18. ¡Oh, Dios! Bendice a Muhammad, Tu siervo y Tu Mensajero, y
a su familia, con una misericordia elevadísima que sea la mejor
de todas las misericordias, por encima de todas las bendiciones
y paces; con una bendición cuyo tiempo no concluya ni su cantidad se agote, que sea la más completa de las bendiciones que
hayas otorgado a uno de Tus amigos. Ciertamente Tú eres dador, alabadísimo, el iniciador y Quien hace volver todas las
cosas hacia Sí Mismo, activo y efectivo respecto de lo que deseas.

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