Dua al-Ahd: Súplica del pacto con el Imam al-Mahdi

Súplica del “Pacto” con el Imam Al-Mahdi (La Paz sea con él)
Una de las súplicas más importantes de la época de la ausencia del Imam Mahdi
(Dios apresure su llegada) es la súplica de ‘Ahd (Pacto), relatada por el Imam Sadiq
(la paz sea con él). Ésta es muy significativa para relacionarse con él y hablarle. Él
afirmó: “Quien recite esta súplica durante cuarenta días por la mañana se contará
entre los fieles de nuestro restaurador, el Imam Mahdi (Dios apresure su venida) y si
falleciese antes de su aparición Dios le ofrecerá volver a la vida para acompañar al
Imam y Dios, Altísimo, lo honrará con mil acciones buenas (hasanat) por cada
palabra de esta súplica y se le borrarán mil pecados. He aquí la súplica:

¡En el nombre de Dios, el Compasivo, el Misericordioso!

Dios mío, Señor de la Sublime Luz, Señor del Trono Elevado, Señor del Mar
incandescente. Aquél que ha hecho descender la Torah, el Evangelio y los
Salmos.

Señor de la sombra y del calor. Quien ha hecho descender el Sublime Corán.

Señor de los ángeles próximos a Dios, de los Profetas y de los Enviados.

Dios mío, te imploro por tu Noble Rostro, por la Luz de Tu Rostro Luminoso,
por tu Reino Eterno.

¡Oh Viviente!, ¡Oh Subsistente! Te imploro por Tu Nombre, aquél mediante el
cual son reformados los primeros y los últimos.

¡Oh Viviente, previo a toda vida! ¡Oh Viviente, posterior a toda vida!

¡Oh Viviente, cuando no hay vida alguna!

¡Oh, Aquél que resucita a los muertos y da muerte a los que viven!

¡Oh Viviente. No hay más divinidad que Tú!

Dios mío, remite a nuestro señor el Imam, el Encauzador, el Bien Guiado, el
que se levantará con Tu Orden, las bendiciones de Dios, de parte de todos los
creyentes y las creyentes sean para él y para sus Antecesores Purificados, en
los orientes de la Tierra y en sus occidentes,

en sus llanos y montañas, en tierra firme y en el mar, de mi parte y de parte de
mis padres. Para él sean las oraciones equivalentes al peso del Trono de Dios y
tinta de sus palabras, y todo aquello que su conocimiento incluye y Su libro
abarca.

Dios mío, renuevo en la mañana de este día, así como para el resto de mis días,
ante el Imam, un pacto, juramento y homenaje de fidelidad, que asumo sobre
mi conciencia. No lo contradiré, ni renunciaré jamás a él.

Dios mío, escógeme para estar entre sus auxiliadores, ayudantes y defensores,
entre los que se apresuran a fin de satisfacer sus requerimientos, entre los que
se avienen ante sus órdenes, entre los que le protegen, entre los que se
adelantan para cumplir su voluntad, y entre los que caen mártires a su
servicio.

Dios mío, si entre él y yo se interpusiera la muerte que has decretado
inevitablemente para tus súbditos, exhúmame de la tumba, envuelto en mi
mortaja, desenvainando mi espada, blandiendo mi lanza, en respuesta a la
llamada de Aquél que convoca a la gente de la ciudad y del campo.

Dios mío, muéstrame aquel bello rostro y aquella frente luminosa y loada,
ilumina mi mirada mediante su visión. Apresura su alivio, facilita su venida y
ensancha su camino. Guíame a través de su Vía, haz que imponga su autoridad
y su carisma sobre la gente e incrementa su poder.

Dios mío, desarrolla y brinda felicidad a tus ciudades a través de él, da nueva
vida a tus siervos a través suyo, ciertamente que Tú has dicho y Tu palabra es
la Verdad: “se ha hecho evidente la corrupción en los mares y las montañas a
causa de la voracidad material del hombre”, entonces,

Dios mío, muéstranos el rostro de Tu Amigo, descendiente de la hija de Tu
Profeta, llamado por el nombre de Tu Enviado, para que no haya falsedad sin
que la elimine y afirme la verdad y la fortalezca.

Dios mío, establécelo como un refugio para Tus siervos oprimidos. Asiste, a
través suyo a aquéllos que no encuentran protector salvo en Ti.

Restablece lo que fue alterado de los dictámenes de Tu Libro. Fortalece todo lo
proveniente de las banderas de Tu religión, así como la Tradición que
proviene de Tu Profeta, sea sobre él y su Familia la bendición de Dios.
Apresúrale, pues.

Dios mío, ponlo a salvo de los daños de los tiranos.

Dios mío, alegra Tu profeta a través de su aparición y a todos los que siguen su
convocatoria. Ten misericordia sobre nosotros por nuestra tribulación tras él.

Dios mío, con su presencia aparta la penuria de esta Comunidad. Apresura
para nosotros su aparición, puesto que algunos la ven lejana y nosotros la
percibimos próxima.

Todo por Tu misericordia. Oh Tú, el más Misericorde de entre los
misericordiosos
Luego palmear con la mano derecha el muslo derecho y decir:

Apresúrate, Apresúrate. Maestro mío, Señor sobre el Tiempo. (tres veces)

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