Hadiz Al-Kisá (La narración del manto)

Relatado por Fátima (a.s.):

Recitar el siguiente Hadiz (dicho) trae bendición y alivio en los momentos de
tristeza, aflicciones y calamidades.

Yaber Ibn Abdullah Ansarí dice: Oí decir a Fátima Zahra (a.s.) hija de
Muhammad (s.a.w.): “Cierto día vino mi padre a verme y dijo ‘La Paz sea
contigo, Fátima!’

Contesté: ‘Y contigo la paz.’ Dijo: ‘Siento debilidad en mi cuerpo.’ Dije: Dios te
resguarde, ¡oh, querido padre, de cualquier debilidad o malestar!’ Dijo: ‘Oh
Fátima, Tráeme el manto Yemení y cúbreme con él.’

Traje el manto yemení y le cubrí, y me quedé mirándole; y he ahí que su cara
brillaba como la luna en la noche de luna llena.

No habían transcurrido más que unos momentos, cuando mi hijo Hasan (a.s.)
llegó y dijo: ‘La paz sea contigo, ¡oh, madre! ‘Respondí: ‘Y contigo sea la paz,
¡Oh luz de mis ojos y fruto de mis entrañas!’

Dijo: -‘¡Oh, madre mía! Percibo junto a ti un aroma placentero, como el
perfume de mi abuelo el Mensajero de Dios.’ Dije: -‘¡Así es, tu abuelo se
encuentra bajo el manto!’

Entonces Hasan (a.s.) se dirigió hacia donde estaba el manto y dijo: ‘La paz sea
contigo, ¡oh, abuelo!, ¿Me das permiso para estar contigo bajo el manto?’ Mi
padre contestó: ‘y contigo sea la paz ¡oh, querido hijo, dueño de mi fuente!
Tienes mi permiso.’ Entonces Hasan entró bajo el manto.

No habían transcurrido más que unos momentos, y he ahí que llegó mi hijo
Husain (a.s.) y dijo: ‘La paz sea contigo, ¡querida madre!’ Respondí: ‘Y contigo
sea la paz, querido hijo, ¡Oh luz de mis ojos y fruto de mis entrañas!’

Exclamó: ‘¡Oh, querida madre!’ Percibo junto a ti un aroma placentero, como
el perfume de mi abuelo, el Mensajero de Dios. Dije: ‘Así es, tu abuelo y tu
hermano se encuentran bajo el manto!’

Entonces Husain (a.s.) se dirigió hacia donde estaba el manto y dijo: ‘La paz
sea contigo ¡Oh, abuelo! La paz sea contigo ¡Oh, escogido de Dios!, ¿Me
permites estar con vosotros dos bajo el manto?’
contestó: ‘Y contigo sea la paz ¡Oh, querido hijo! y ¡Oh, Intercesor de mi
comunidad! Tienes mi permiso.’, y así ingresó bajo el manto junto a ambos.
n ese momento llegó Abul Hasan Alí Ibn Abi Talib (a.s.) y dijo: ‘La paz sea
contigo hija del Mensajero de Dios’ contesté: ‘Y contigo sea la paz ¡Oh, Abul
Hasan! y ¡Oh, Amir al Mu’minin, comendador de los creyentes.’

Entonces dijo: ‘¡Oh Fátima! Percibo junto a ti un aroma placentero, como el
perfume de mi hermano y primo, el Mensajero de Dios. Contesté: ‘Así es, he
ahí que él se encuentra bajo el manto junto a tus dos hijos.’

Entonces, se dirigió hacia el manto y dijo: ‘La paz sea contigo ¡Oh, Mensajero
de Dios! ¿Me permites estar con vosotros bajo el manto? ‘Le respondió: ‘Y
contigo la paz ¡Oh mi hermano! y ¡Oh mi albacea y califa, y mi
portaestandarte! Tienes mi permiso.’

Entonces Alí (a.s.) entró bajo el manto. Luego yo me dirigí hacia el manto y
dije: ‘La paz sea contigo ¡Oh querido padre! ¡Oh Mensajero de Dios! ¿Me
permites estar con vosotros bajo el manto?’ Mi padre contestó: ‘La paz sea
contigo ¡Oh, hija mía y parte de mí mismo! Tu (también) tienes mi permiso.’

Entonces entré bajo el manto y cuando nos encontrábamos todos juntos mi
padre tomó ambos extremos del manto y señaló con su mano derecha hacia el
cielo y exclamó:

‘¡Dios mío! esta es la gente de mi casa (ahlu-l bait), mis (más) íntimos y (más)
allegados, su carne es mi carne y su sangre es mi sangre. Me aqueja y me entristece lo que les entristece, estoy en guerra contra quien les
combate,

estoy en paz con aquel que esté en paz con ellos; soy enemigo de sus enemigos
y amo a quien les ama. Ciertamente que ellos son de mí y yo de ellos. Por eso,
dispón Tus bendiciones, Tus mercedes, Tu misericordia, Tu indulgencia y Tu
satisfacción sobre mi y sobre ellos, y aleja de ellos la impureza y purifícales
sobremanera.’

Entonces Dios Glorioso y Majestuoso dijo “¡Oh, ángeles! y ¡oh habitantes de
mis cielos! Ciertamente que no creé el inmenso cielo ni la extendida tierra, ni
la luminosa luna, ni el refulgente sol, ni astro que orbita, ni mar que fluye, ni
barco navega, sino únicamente por el amor a estos cinco que se encuentran
bajo el manto.”

En ese momento el fiel (Arcángel) Gabriel, dijo: ‘¡Oh mi Señor! ¿Quiénes se
encuentran bajo el manto?!’ Dios Glorioso y Majestuoso dijo: “Ellos son la
gente de la Casa de la Profecía y el tesoro del mensaje, son Fátima y su padre,
su esposo y sus hijos (Hasan y Husain).” Gabriel preguntó: ‘¡Mi Señor! ¿Me das
permiso de entrar bajo el manto y ser yo el sexto de ellos?’ Dios contestó
afirmativamente “Tienes mi permiso.”

Entonces, el Digno de Confianza, Gabriel, bajó a la tierra y dijo: ‘La paz sea
contigo ¡oh, Mensajero de Dios! El Altísimo y sublime te envía saludos y te
distingue mediante la salutación y la honra;

Así, (el Arcángel) Gabriel entró bajo el manto, junto a nosotros y dijo a mi
padre: ‘En verdad que Dios os ha enviado una revelación en la que dice:
“Ciertamente, que solamente Dios quiere alejar de vosotros la impureza, Gente
de la Casa (ahlul bait) y purificaros sobremanera”

Entonces, Alí (a.s.) dijo a mi padre: ‘¡Oh, Mensajero de Dios! ¿Infórmame del
mérito que tiene esta reunión nuestra bajo el manto ante Dios?’ El Profeta
(s.a.w.) respondió: ‘Juro por El que me designó como profeta con la Verdad, y
me eligió para el Mensaje como salvador,
que cuando se recuerde este suceso nuestro en cualquier reunión de las gentes
de la tierra, encontrándose en la misma un grupo de nuestros seguidores y de
quienes nos aman, Dios hará que la misericordia descienda sobre ellos y serán
rodeados por los ángeles, que estarán pidiendo perdón para ellos hasta que (la
misma concluya y) se dispersen.’
Al oír esto, Alí (a.s.) dijo: ‘¡Juro por Dios que alcanzamos la ventura! ¡Y por el
Señor de la Ka’aba que nuestros seguidores alcanzan la ventura!’ Entonces mi
padre el Mensajero de Dios (s.a.w.) exclamó:

‘¡Oh Alí! Juro por Quien me designó como Profeta con la Verdad, y me eligió
para la profecía como salvador, que cuando se informe de este suceso nuestro
en cualquier reunión de las gentes de la tierra encontrándose en la misma un
grupo de nuestros seguidores y de quienes nos aman no habrá entre ellos alguien apesadumbrado sin que Dios le quite su pesar, ni
persona acongojada sin que Dios alivie su congoja, ni nadie que requiera una
necesidad sin que Dios se la satisfaga.’ Ante lo cual, Alí (a.s.) dijo: ‘¡Juro por Dios, que hemos triunfado y alcanzamos
la ventura, y asimismo nuestros seguidores son los que triunfan y alcanzan la
ventura en ésta y en la otra vida. ¡Lo juro por el Señor de la Ka‘bah!’.”

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