“Bendiciones a los portadores del Trono” – Imam Sayyad (AS)

1. ¡Oh Dios! Bendice a los portadores de Tu trono, quienes no se cansan de
glorificarte, ni flaquean al santificarte, ni se fatigan por adorarte. Nunca
prefieren la negligencia antes que el esfuerzo en cumplir Tu mandato ni son
descuidados en su fidelidad a Ti.
2. A Rafael, el poseedor de la trompeta, quien está a la espera de Tu permiso y
de recibir Tu orden para soplar y despertar con su sonido a quienes aguardan
encerrados en sus tumbas.
3. A Miguel, quien, por su obediencia, ocupa un alto nivel y un lugar
privilegiado ante Ti.
4. A Gabriel, a quien Has confiado Tu revelación y a quien obedecen los
habitantes de los cielos.
5. Él ocupa un lugar cercano y privilegiado ante Ti.
6. Bendice al Espíritu que es el velo sobre los ángeles y al Espíritu que es Tu
dictamen. Bendícelos y bendice al resto de ángeles y habitantes del cielo: a los
encargados de Tus revelaciones.
7. A los que no se cansan de perseverar, ni se fatigan o desfallecen por el
esfuerzo, a aquellos cuyas pasiones no distraen de glorificarte ni los descuidos
les apartan de enaltecerte.
8. A aquellos que bajan su mirada y no se atreven a mirarte, inclinando sus
cabezas ante Tu grandeza. Aquellos que anhelan sin medida lo que hay a Tu
lado y cuyo amor por lo que está junto a Ti se exalta cuando recuerdan Tus
mercedes; aquellos que se mantienen humildes ante Tu grandeza y ante la
magnificencia de Tu poder.
9. A aquellos que, cuando miran al infierno y ven en él a quienes Te han
desobedecido, dicen: “Gloria a Ti, no te hemos adorado como mereces ser
adorado.”
10 Bendice, pues, a todos ellos y a los espirituales de entre Tus ángeles, a los
próximos a Ti, a los portadores de Tus mensajes ocultos hacia Tus mensajeros
y a los que son fieles a Tu revelación.
11. Al grupo de ángeles que has reservado para que Te sirva, cuyas alabanzas
hacia Ti les liberan de la necesidad de alimentarse y beber y a quienes has
hecho habitar dentro de Tus cielos.
12. Bendice a aquellos que se colocarán en los extremos de los cielos cuando
la orden de completar Tu promesa descienda.
13. Bendice también a los guardianes de la lluvia y a los que conducen las
nubes.
14. A aquellos cuyos gritos hacen resonar los truenos y cuando atraviesan las
nubes hacen centellear el brillo de los relámpagos.
15. Y a los ángeles que acompañan la nieve y el granizo, a los que descienden
junto a las gotas de lluvia cuando llueve, a los guardianes de los tesoros del
viento y a aquellos que vigilan que las montañas no desaparezcan.
16. A aquellos a quienes has enseñado el poder del agua, los desastres que
pueden ocasionar las tormentas y cómo solventarlos.
10
17. Bendice a Tus ángeles enviados a los habitantes de la tierra con pruebas
incomodas y con agradable bienestar.
18. A los honorables y nobles mensajeros, a los escribas distinguidos y
observadores, al ángel de la muerte y sus ayudantes, a Munkar, a Nakir y a
Rumán, los que interrogan en las tumbas. Bendice también a los que rodean
Baitu Ma’mur, a Malik y a los custodios, a Ridwan y a los guardianes del
Paraíso.
19. Bendice a los que no desobedecen lo que Dios les ha ordenado y
hacen lo que les ha sido ordenado.
20. Y a los que dicen: ¡Paz sobre vosotros por haber sido pacientes! ¡Qué
excelente es la última morada!
21. Y aquellos que cuando se les dice: ¡Prendedlo y encadenadlo! Luego,
¡Enfrentadle al fuego inmenso del Infierno!
se apresuran a cumplir la
orden, sin atenuarles el castigo ni hacerles esperar.
22. Bendice también a todos aquellos ángeles que no hemos mencionado, cuya
posición y estatus ante Ti desconocemos y de los cuales ignoramos las tareas
que Les has encomendado.
23. A los que habitan en los cielos, en la tierra, en el agua y en toda la creación.
24. Bendícelos, pues, en el Día en que con cada alma llegará un conductor
y un testigo.
13 Bendícelos de modo que su honor y su pureza se vean
incrementados.
26. ¡Oh Dios! Cuando bendigas a Tus ángeles y a Tus mensajeros y les hagas
llegar nuestras bendiciones, bendícenos a nosotros también por la
oportunidad que se nos ha brindado de mencionar sus cualidades y
recordarlos. Pues Tú eres generosísimo y noble.

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