Alí Ibn Abu Talib Imám de los conocedores por Allah

O La prueba evidente en demostrar que la filiación sufí pertenece a Alí

 

Por el erudito, experto en hadices y autoridad

Ahmad Ibn Muhammad As-Siddiq Al-Gumari Al-Hasani

Edición de Ahmad Muhammad Mursi An-Naqshabandi

 

 

 

En nombre de Allah, el Misericordioso, el Compasivo

 

En nombre de Allah, el Misericordioso, el Compasivo. ¡Alabado sea Allah! Señor de los dos mundos. La paz y las bendiciones de Allah sean sobre mi señor, el Mensajero de Allah, el Sincero, el Generoso, y sobre su Familia.

Como muestra de fidelidad hacia mi  shaij (maestro) y en reconocimiento de la gracia de Allah sobre mí, así como cumplir con el mensaje del guardián de algunos de Sus tesoros científicos y espirituales, me complace presentar por primera vez  este libro valioso y entrañable titulado Alí Ibn Abi Talib, imám de los conocedores por Allah o La prueba evidente en demostrar que la filiación  sufí pertenece a Alí, ¡que Allah ennoblezca su rostro! seguido por otro intitulado La abertura del Absoluto Soberano, el Supremo respecto a la autenticidad de hadhiz Alí –la paz sea con él- es la puerta de la ciudad de la Sabiduría”…,  de mi shaij, el conocedor por Allah, experto en la ciencia de hadices, maestro espiritual y amigo de Allah, y en cuyas venas discurre la luz profética, Ahmad Ibn Muhammad as-Siddiq al-Hasani al-Idrisi- que Allah esté complacido con él-  que tuve el honor  -por la gracia de Allah- de encontrarme con él, acompañarle y ser uno de sus seguidores. Para mí, él está vivo.

Gracias a Allah, me honra acompañarle –solicitando su reforzamiento y ayuda vinculados con los del señor de la humanidad, que la paz y las bendiciones de Allah sean sobre él y sobre su familia, él es la esencia de la existencia.

  1. ¡Oh, Ahmad As-Siddiq ben Muhammad!
  2. ¡La luz más resplandeciente del árbol genealógico de los Hassaníes!
  3. ¡En todo el mundo eres autoridad reconocida y corona de los ulemas!
  4. Ello se debe, a mi juicio, a la gracia del Favorecedor que iluminó los rincones del mundo con la luz de Ahmad[1]

Este libro es una fragancia de su (Ahmad) conocimiento, un sorbo de su mar desbordante de ciencias, hadices, biografía del Profeta(s.a.s.) (sirah), la sunna iluminada, la Historia. El texto demuestra además su habilidad singular de memorización, su rigor científico tanto en la forma como en el contenido, su capacidad de documentación de las ciencias y los conocimientos citando sus tesoros y fuentes. Pues el hecho de que la filiación sufí pertenece al imám Alí –que Allah ennoblezca su rostro- es un asunto harto conocido por los señores sufíes perspicaces y emergentes en los mares de Sus conocimientos. Este libro ha sido editado, con mucha evidencia y claridad, por el amigo de Allah, el heredero Muhammadi Ahmad ben As-Siddiq –que Allah esté complacido con él- para que los que han recibido la Ciencia crean firmemente, para que los creyentes se fortifiquen en su fe y se muestren alegres con ello; y para que sea un alegato contra los descarriados y los de corazones débiles,

aquellos que aún no han gozado de esta fuente pura ni lograron enterarse de la verdadera Historia, además de estos otros que la niegan (la verdadera Historia) sin fundamentos y conocimiento.

  1. ¡Qué lástima, por el alma que no ha gozado el vino de Mi proximidad con la copa de amor!

De Allah pedimos ayuda para quitar el velo que hay sobre las vistas, para que se iluminen los corazones con el espejo de clarividencia (basirah) y gustos. ¡Que la paz y las bendiciones de Allah sean sobre nuestro señor Mohammad, el Mensajero de Allah, el que abre lo que fue cerrado!

Tal como lo afirma mi maestro Ahmad as-Siddiq, el sufismo en su origen es realizar las obras con conocimiento basándose en el culto puro (al-ijlas), así como actuar con determinación sin tener permisos (rujas), pues esa es la labor de la gente de la certeza (ahlu al-yaquin) que de entre los siervos gozan del grado más alto –y que están más cerca de Allah en los que se refiere a su fe, sumisión, glorificación y purificar “eliminar” (Tanzih) de Allah toda imperfección-. La afirmación de nuestro señor Alí (la paz sea con él): “Mi certeza no se verá aumentada aunque fuese descubierto el velo divino[2] (لو كشف الغطاء ما ازددت إلا يقينا)”, es un indicio enorme de lo que se pone de manifiesto en su espejo de las ciencias de la vida y de la Otra; de sus conocimientos, realidades, métodos; de su condición superior ante Allah que él había logrado con la certeza (yaquin); asimismo, de lo que Allah, ¡exaltado sea!, le concernió y confío de secretos y conocimientos con los cuales él vio lo que otros seres humanos no vieron, por ello solía decir: preguntadme…

 

De la vida de nuestro señor imám Alí, que Allah ennoblezca su rostro, se desprenden indicios suficientes de que él –evidentemente después del Mensajero de Allah (s.a.s.)–es el ejemplo a seguir para nuestro mundo islámico (ummah). Él heredó y recibió los conocimientos y argumentos de los profetas, así como la calma del corazón del conocedor por Allah y del sabio de la Verdad y de Su luz. Fue gran luchador (muyahid) a la manera de los mensajeros dotados de firmeza en la fe (Ulu al-’azm). Abu Turab[3] se mostró despreocupado por la vida mundanal que, en cierta medida, la tuvo al margen de sus conocimientos divinos, se apartó de todo excepto del Rostro de Allah. Pese a la grandeza del Mensaje que llevó y asumió desde su juventud y pese a sus preocupaciones durante el periodo de su califato, la vida le significaba sólo días que pasaban en cumplir con aquello que le ha sido confiado (al-Amanah), además de transmitir el Mensaje a los califas de nuestra nación muhammadí, un Mensaje que ha sido heredado por los maestros y sustitutos (aqtab y abdal) de la Ummah. Éstos se han encargado de llevarlo –con la luz de Allah- hasta el Día en que se entregará lo que les ha sido confiado, es entonces cuando reciben a su Señor con los saludos correspondientes. ¡Que Allah tenga misericordia de todos ellos!

  1. Allah es luminosidad total, mis ojos Lo ven con la luz de mi clarividencia
  2. ¡Es Él! ¡es Él la luz Verdadera! (El creyente lo ve con la realidad de mi espejo ما تجلى المؤمن بنور حقيقتي)
  3. XI.
  4. Él es luz con toda nuetra certeza, pues sobre mi luz se purificó mi orientación
  5. Él es mi luz con toda certeza, (aunque todo se prescindiera de míما تخلت عني شريعتي).
  6. Él es luz sobre luz durante el estado de la Manifestación Absoluta (تجلي مطلق), como me suele pasar.
  7. ¡Dios mío, derrame Tus bendiciones y Tu paz duradera sobre Tu amado, el mejor de lascriaturas

 

El camino del sufismo está claro sin desviación ni equívocos –es el camino de la lucha contra el alma (muyahadat annafsu) a través de la adoración, el recuerdo de Allah (az-Zikr) y la sinceridad en dirigirse a Allah para que el corazón se fortalezca y así perciba lo oculto, las realidades de los estados (místicos) y las manifestaciones. La voluntad del Verdadero ¡exaltado sea! se manifiesta en el espejo de su clarividencia en el cual no ven sino las luces divinas. Pues en tal espejo de clarividencia de los que recuerdan (invocan) a Allah (az-Zakirin) se demuestra la realidad de las manifestaciones místicas (El creyente es espejo para el creyente). Ellos (los que recuerdan del nombre de Allah) gozarán de las luces divinas aunque siguen siendo seres humanos –un indicio de la unión/paso del alma (معبر الروح), pues ven, con la Luz de Allah y la creencia en él, lo que otros no pueden ver; ellos son la élite de los siervos de Allah tanto en esta vida como en la Otra.

 

El Día del Juicio Allah les completará su luz con la Manifestación Suprema, y se entrelazara la luz sobre luz. ¡La paz y las bendiciones de Allah sean sobre nuestro señor Muhammad, el mas inmenso Mensajero, el amado más noble y la luz perfecta de Allah. ¡En nuestra vida, es la luz que conocen todos los recuerdan a Allah! ¿Pues no es acaso con el recuerdo de Allah se tranquilizan los corazones? ¡Glorificado sea Allah! ¡Dios mío, derrame Tus bendiciones y Tu paz duradera y eterna (en todas las veces que te mencionen los que te recuerden o en todas las veces que dejen de recordarte los que te olviden) sobre nuestro señor hammad, el Profeta noble, y sobre su familia! ¡Dios mío, dótenos con buena moralidad y fidelidad cuando nos dirijamos hacia Ti, así como la disciplina en Tu invocación!

  1. En nombre de la Perfección, recordamos (invocamos) a Allah con Cuya luz brotan las rosas,
  2. Su brillo pule todo átomo, Su fragancia es lo más oloroso que exista.
  3. El recuerdo de Allah hizo que fuese elegido el maestro del Tiempo, él es el candelabro del Afectuoso.
  4. No existe en el universo ningún átomo cuya luz no proviene de Él[4].
  5. ¡Oh Señor mío, derrama Tus bendiciones y Tu paz duradera y eterna sobre Tu amado, esencia de la Existencia!

¡Oh señor Ahmad As-Siddiq! ¡Que Allah, glorificado y exaltado sea, tenga misericordia de ti, que te haga satisfecho y útil para Sus siervos leales, los ulemas y, especialmente, los sufíes! ¡Alabado sea Allah!

Hasan Mohammad al-Tuhami

 

BIOGRAFÍA DEL AUTOR

 

Es el imám el sabio diligente, última autoridad de los que saben los hadices de memoria, quien habla y escribe con grandilocuencia, vivificador de la noble tradición del Profeta(s.a.s.)el que acabó con la innovación en la religión y lamentó su surgimiento, Abul-Faid Ahmad, hijo del shaij, imám, adorador fervoroso, prototipo, recitador de memoria, autoridad, educador de discípulos y cabeza de los allegados a Allah, Abu ʻAbdul-Lah Shams ad-Din Muhammad, hijo del gran amigo de Allah y el singular sustituto (badal), Muhammad as-Siddiq, hijo del más allegado a Allah, el salvador, quien dominaba la disciplina de la Shariah (Legislación Islámica) y la de la Verdad, Abul-ʻAbbas Ahmad Ibn Muhammad Al ʻAbdul Mo´men at-Tuycani al-Mansuri, descendiente del Profeta(s.a.s.), al-Hasani, al-Idrisi. Su linaje se remonta a Idris Ibn ʻAbdul-Lah al-Mahd, padre de al-Hasan al-Muzanna Ibn al-Ḥasan Ibn  Alí – ¡qué la paz sea con ellos!-.

  1. Un linaje brillante, como si estuviera acariciado por los rayos del sol y enrollado en las luces del alba

Mientras que su madre fue la hija del devoto, quien recordaba mucho a Allah, recitador del Corán, ʻAbdul Hafiz, hijo del gran piadoso y doctísimo, Ahmad, hijo del amigo de Allah, quien decía la verdad de los sufíes y reflejaba sus gustos y sentimientos, de la manera más elocuente y más tierna, Ahmad Ibn Muhammad al-Hayuyi al-Hasani al-Idrisi, conocido por Ibn ʻAyiba, autor de At-tafsir (La exégesis), Sharh al-hikam (Interpretación de las sabidurías), etc.

El autor obtuvo el honor y la gloria gracias a su parentesco paterno y materno.

Nació en 1320 de la Hégira, en la tribu de Beni Said, en casa de su tía paterna, cuando el imám, su padre, estaba allí durante su visita. Le dio el nombre de su abuelo, señor peregrino Ahmad Ibn ʻAbdul Mo´men que, aparte de su habilidad en la memorización de las siete lecturas del Corán y su dominio de la jurisprudencia islámica y la filología árabe,

 

recitaba de memoria Sahih al-Bujari[5], algo que redundó en su bendición, de modo que se convirtió en una autoridad en esta disciplina igual que al-Bujari. Dicha situación hizo de él no solo uno de los grandes ulemas especializados en la ciencia de hadices, sino también miramamolín[6] al respecto.

Asimismo, fue creado en una casa en donde imperan la ciencia y el sufismo; su padre el  shaij el imám se ha afanado en imbuir en él la buena moralidad y acostumbrarle a tener plena valentía y hombría. Además, ha memorizado el Sagrado Corán a temprana edad y presidió la oración supererogatoria que se hace en las noches del mes de Ramadán con el Corán entero rezando detrás de él sus padres. A saber, en esta oración, era costumbre de los marroquíes recitar íntegramente el Sagrado Corán (al-Jatmah) durante el mes de Ramadán, leyendo así cada día una parte de las treinta partes que lo integran. En su infancia acudía a las lecciones de su padre, el  shaij el imám, en torno a Sahih al-Bujari, en las que incitaba a la lucha contra los incrédulos y la obligación de estar preparados para ello. Consecuentemente, se dirigió a aprender el lanzamiento y fue hábil en ello de modo que ya no falla jamás en sus tiros. Es más, poseía las mejores pistolas y escopetas en aras de prepararse para la yihad que añoraba. Por otro lado, contaba con un gran bagaje de libros de Tafsir (exégesis del Corán), hadices, jurisprudencia y sufismo que culminó en confeccionar una gran biblioteca a la que dedicó una habitación especial en al-Zawiya as-Sidiquía . Al mismo tiempo que el  shaij el imám les ordenó a los veraces residentes en al-Zawia memorizar el Corán, el autor escribió Riad at-tanzih fi fadl al-Quran wa fadl hamilihi (Sobre las virtudes del Corán y los que lo saben de memoria), que supone el primer libro de su producción científica. A la sazón tenía menos de 19 años cuando escribió este manual. Dicho esto, si versas sobre esta obra y lo que entraña de capítulos fascinantes y estudios valiosos, te quedas anonadado ante el doctísimo el shaij ʻAbdul Rahman al-Ajdar que se disculpa al final del libro por su pequeña edad diciendo:

  1. A la sazón tenía veintiún años, lo que es una disculpa aceptable y laudable.

Al hilo de lo susodicho, he conocido el don que Allah le había concedido al autor; un favor inconmensurable que no es nada extraño dado que Allah les equipó a los descendientes de la familia de as-Siddiq con los saberes y los proveyó de lo necesario para ello. El  shaij el imám, padre del autor, qué Allah esté complacido con él, hablaba mucho de las gracias de Allah, ensalzado sea, señalando que: El saber fue garantizado para nosotros; algo reflejado de forma fehaciente en nuestro gran libro. Así, el propio autor ha descollado en dos años,

 

esto es, los 39 y 40 de la Hégira. En estos años sus conocimientos eran infinitos y profundos más de lo que muchas personas podrían obtener en décadas. Entre los libros escritos por él durante su juventud –concretamente cuando tenía menos de 20 años- un libro titulado Tanwir al-hulbub bi Mukafirat az-Zunub, siendo su segundo libro.

Cuando llegó a al-Azhar a fin de instruirse, se dedicó asimismo la ciencia de tajriy los hadices[7] de ash-Shihab al-Qudaʻi y el libro de “ash-Shihab” que incluye 1200 hadices del Profeta sin que haya mención alguna a cualquier compañero del Profeta ni referencia a ningún libro. El ilustre ulema especializado en el hadiz, Muhammad Ibn Yaʻfar al-Kittani, se puso a examinar los hadices del Profeta que él había recopilado. Pero no llegó a terminarlo por haber encontrado unos hadices raros. Lo que llevó el autor a deducir estos hadices uno por uno aclarando su grado a través de las pruebas. De hecho los dividió en dos tipos: el primero de ellos es pequeño y engarzado en un volumen bajo el título de Bugiat at-tul-lab fi tajrig ahadiz ash-Shihab (El propósito de los estudiantes de tajriy los hadices de la colección de ash-Shihab), también le dio el nombre de Fath al-Wahab, y el otro es más grande y expuesto en dos volúmenes, y al-Ishab fi tajrig ahadiz ash-Shihab donde menciona el isnad hasta llegar al Profeta siguiendo así la misma técnica tanto de Ibn ʻAsaker en su libro Historia de la gran Siria como la de sus homólogos huffaz que relatan su isnad en sus libros, una técnica que no la aplicó nadie como lo hizo Ibn ʻAsaker (571 de la Hégira) salvo el autor. Este estado denota indicios de aprender mucho de memoria y de tener amplia narración de los hadices. Además tiene muchos libros que llegan a ser 120, caracterizados todos por la gran calidad tanto en contenido como en forma. Muchos de ellos los escribió a fin de responder a una pregunta, anotar una discusión o refutar una innovación herética sin fundamento.

Una vez, se le preguntaron por el hadiz «trabaja para tu vida como si vivieras eternamente», por eso, escribió un mensaje titulado «no te dejes engañar por el hadiz de -trabaja para tu vida…-».

Por una parte, en una de sus visitas a Fez, se dio una discusión entre él y algunos ulemas sobre el tema de levantar las manos durante el Duaʻa (súplica) tras la observación de la oración, pero uno de aquellos calificó este rito como una innovación en la religión,

 

lo que llevó el autor a escribir un libro publicado en Fez y titulado «los requisitos recomendados para levantar las manos durante el Duaʻa que se hace después de la oración».

Por otra parte, fue informado de que un  shaij que se llamaba ar-Rumani, natural de la tribu de al-Gariba que está al lado de la ciudad de Asila en Marruecos, niega el hadiz que dice: «todavía hay un grupo de mi nación que sigue conservando la verdad» justificando su postura con el argumento de que este grupo no existe hasta hoy día, por lo tanto, el autor escribió un mensaje titulado «las respuestas contundentes a la controversia que supone la inexistencia del grupo que sigue guardando la verdad en la nación musulmana», en el que había comprobado la transmisión ininterrumpida del hadiz y una vez explicado su significado queda eliminada así toda ambigüedad al respecto.

El ulema especializado en los hadices, as-Saeid ʻAbdul Hai al-Kettani, señaló en su libro que el hadiz que dice «quien realice otra acción, incluso tomar una piedrecita del suelo (durante la Jutba (sermón) del viernes), habrá perdido dicha recompensa» no existe en los libros del hadiz y que él mismo lo había buscado en varios libros sin llegar a encontrarlo. Frente a esa alegación, el autor presentó una obra en la que había aclarado que este hadiz existe en el libro Historia de Waset de al-Hafez Ibn Sahl al-Waseti, uno de los maestros de at-Tabarani, y transmitió este hadiz con su correspondiente cadena correcta de autoridades del libro anteriormente citado; una referencia tan exigua.

Al-Kittani tergiversó el hadiz que dice: «quien muere siendo pío musulmán» cambiándolo por «quien se le ha sido obsequiada la vida», por lo cual, el autor escribió un mensaje titulado: «los medios de salvación de la tergiversación relativa al hadiz de -quien muere siendo pío musulmán-».

Además, su padre, el imám,  le ordenó que discutiera el capítulo, incluido en al-Muqaddima (los Prolegómenos a la Historia Universal) de Ibn Jaldun, dedicado a al-Mahdi. Puesto que el autor dedujo que los hadices que hablaban del al-Mahdi eran débiles y demostró los defectos de los narradores de su Isnad, y presentó una obra titulada Demostración de la fantasía palpitada en lo escrito por Ibn Jaldun, en el que afirmó la transmisión ininterrumpida de los hadices relativos a al-Mahdi. A parte de mostrar su destreza a la hora de hablar de los narradores y su descrédito y honra. Al respecto, llevó un debate que había indicado su esfuerzo en saber la bibliografía de los narradores.

En Damasco, el  shaij Muhammed Ragueb at-Tappaj, historiador y ulema de Alepo, citó al autor en su introducción del libro: Maʻalim as-Sunan. Y si usted compara este libro con la epístola del  shaij Mohammad Habib ash-Shanquiti: Fi al-Mahdi wa ʻIsa alaihema as-Salam (Sobre al-Mahdi y Jesucristo, la paz sea con ellos), obra publicada en Egipto,

 

encontraría una gran diferencia entre los dos, y se daría cuenta de que la producción de al-Shankiti es de un novato estudioso que no sabe mucho sobre las reglas de esta disciplina.

Entre sus libros encontramos también Husul at-tafrih bi usul al-ʻazw wa at-tajriy, en el que habla de la deducción del hadiz y cuándo empezó, asimismo explicó sus condiciones y reglas correspondientes. Nuestro autor se considera el creador de esta ciencia igual como fue el imám ash-Shafeʻi el creador de ʻIlm al-Ususl (Disciplina de los fundamentos de la religión). Nadie de los que se dedicaron a deducir los hadices, habló de esta ciencia ni la abordó como al-Baihaqui, al-Zarkashi, Ibn al-Mulaqquin, az-Zayaali, al-ʻIraki, Ibn Hayar, as-Suyuti, entre otros.

Una de sus obras pioneras es «Laisa Kazalek» (no es así) cuyo tema principal es comentar algunas explicaciones de los que saben los hadices de memoria, como por ejemplo cuando se dice: el imám Ahmed o Ibn Maʻin son narradores en un hadiz de una sola vía de transmisión, entonces el autor se interviene diciendo: no es así, sino que hay otra vía de transmisión y la aclara. O cuando se dice: la vía de transmisión de este hadiz es incorrecta, entonces se interviene el autor y comenta: no es así, sino que es correcta y lo explica. O cuando se dice que el narrador fulano no tiene seguidores, entonces el autor dice: no es así, sino que tiene seguidores y menciona sus nombres.

De lo dicho, se desprende de inmediato que los conocimientos del autor son sumamente infinitos y que goza de una buena memoria, puesto que nadie puede confirmar lo que han negado grandes ulemas como Ahmad, Ibn Maʻin, az-Zahabi, al-ʻIraki e Ibn Hayar sin tener unos profundos y vastos conocimientos como él.

De sus raros libros  que escribió nuestro autor, ¡Qué Allah esté complacido con él!, se destaca Musnad al-Yin, un libro extraño en el que menciona los hadices que los genios han relatado, entre ellos Zawbaʻa al-Yini, cuyo nombre está en al-Isaba.

Además apuntó algunas notas (Hashia) sobre el libro Sharh al-Manawi lil-Yamiʻ as-Saguir, al-musamma bil-Tafsir (Explicación llevada a cabo por al-Manawi de la colección menor intitulada at-Tafsir), en 4 volúmenes, y les dio (a las notas) el título de al-Mudawi liʻilal al-Manawi», donde refutó los errores de al-Minaui relacionados tanto con lo débil y correcto del hadiz como con los narradores de los hadices.

 

El mismo autor dedujo los hadices de «Bidaiat al-Muytahid de Avérroes», esta deducción la llamó Hidaiet ar-Rushd bitajriy ahadiz Ibn Rushd, en dos volúmenes, cuya importancia es indispensable para los ulemas de la jurisprudencia islámica tanto como para los investigadores. Aún más, a quien le interesa profundizar sus conocimientos en los hadices, este libro le será suficiente.

Él explicó, a base de argumentos, el mensaje de Ibn Abi Zaid al-Qairawani al-Maliki, y lo dio el nombre de Masalik Al-Dalalah. Y a pesar de que las muchas explicaciones sobre las obras de al-Qairawani que llegaron a 100 o más, nadie lo había hecho basándose en las pruebas y argumentos como lo hizo el autor. De manera que mencionaba el texto, y luego el argumento, sea un versículo del Corán, un hadiz, un razonamiento analógico, un consenso de los ulemas, o una de las pruebas que acreditan los malikíes[8] como hacía la gente de la Medina o un dicho de uno de los compañeros del Profeta y elegir lo más probable.

Uno de sus hermanos menores aprovechó este libro para escribir una explicación fundada sobre al-ʻAshmawía.

Y cuando el  shaij Muhammad al-Jidr ash-Shanquiti presentó la obra de Ibram an-Nakd lema quila min Aryaahiat al-qabd, el autor por su parte escribió un libro de tamaño grande intitulado Al-maznuni wa al-battar fi nahr al-ʻanid al-miʻzar at-taʻin fi ma saha min as-sunan wa al-azar. En relación con este libro, el  shaij al-Jidr ha versado sobre algunos pliegos de su prolegómeno, algo que le acarreó pesadumbre y se quedó pasmado.

De pequeño se inclinaba por saber los argumentos, no aceptaba lo que se dice sin ningún argumento ni prueba, afectado así de lo que estaba escuchando de su padre en las lecciones de Sahih al-Bujari, sobre la determinación de los argumentos y la probabilidad de las diferentes escuelas jurídicas en función del argumento presentado. También escuchaba a su padre exhortando a seguir la Sunna, por eso creció amándola y dejó de seguir la escuela maliki, porque sus dictámenes carecen de los argumentos, salvo en los libros de Ibn ʻAbdul Bar y al-Bayi, entre otros. Después se convirtió en partidario y seguidor de la escuela shafeʻi[9] a causa de que cualquier veredicto o dictamen incluido en sus libros está basado en un argumento.

Vio posteriormente dejar de seguir su escuela (dejó de ser muqal-lid-imitador a ciegas) para que él mismo realizara el iytihad (por método propios) invocando a poner en práctica las instrucciones de la sunna, por ello algunos estudiosos fanáticos e ignorantes le atacaron dirigiéndole palabras necias y calumnias infundadas de un modo intransigente que conllevó a la desorientación.

 

Sin embargo, su postura no le hizo cejar en su empeño ni debilitó su alma, al contrario, tenía mucha paciencia y contrarrestaba su ignorancia con seriedad, sus calumnias con sinceridad y su intransigencia con argumentos irrefutables; lo cual condujo a que sus discursos iluminaran mentes y abrieran corazones; creando así una escuela única en el Norte de África que puso en práctica las instrucciones de la sunna.

Él quería mucho  a ash-Shafeʻi –que Allah esté complacido con él- y le guardaba especial admiración por varias razones: ash-Shafeʻi llamaba a poner en práctica las instrucciones de la sunna, cosa que le causó unas actitudes intransigentes por parte de los hanafíes en Irak y los malikíes en Egipto. A saber, ash-Shafeʻi quería a ahlu albait (la Familia de la Casa del Profeta) y cuyas palabras indican que él favorecía al imám Alí sobre los demás compañeros (sahaba). Ahora bien, algo parecido le sucedió al autor del presente libro con los imitadores a ciegas (muqalidin). En efecto, los sufíes consideran a ash-Shafeʻi uno de ellos y dicen que él alcanzó la categoría de (badalía)[10].  El shaij ʻAbdul-Lah as-Siddiq, hermano del autor de este manual, erudito y experto en las ciencias de hadices, le vio un sueño que indicaba que él será sucesor del imám ash-Shafeʻi en la aplicación de su metodología. Apenas tenía nuestro autor pocos años y frecuentaba al-Kuttab[11] para memorizar el Corán, su hermano tuvo este sueño. Gracias a su iytihad[12], su defensa de la sunna y su llamamiento a aplicar sus instrucciones el sueño se hizo realidad. En esto guarda cierta similitud con ash-Shafeí que alcanzó la jerarquía de muytahid tras dejar de seguir la escuela mailki salvaguardando así la Sunna entre los fanáticos hanafíes en Irak, y en Egipto, sede los malikíes en aquel momento.

En Tánger, precisamente en la Zawiya as-Siddiquía, el autor dictó sus cursos de hadices; también lo hizo en Egipto, en la mezquita de nuestro señor al-Husain –la paz sea con él-, y en la de al-Kijia, reavivando así la costumbre del dictado tras largos años de desaparición.

Su modo de dictado es como sigue: durante tres horas solía pronunciar un hadiz con su correspondiente isnad[13] y cuyos narradores comienzan con él mismo hasta llegar al Profeta (s.a.s.), luego procede a interpretarlo con la mención de sus shauahid[14] y lo que contiene de beneficios y virtudes. El auditorio se sorprendía de su gran habilidad de memorización, de su elocuencia y su buen modo de expresión. Respecto a ello, se cuenta la anécdota que en cierta ocasión él estaba en az-Zawia as-Siddiquía dictando un hadiz recogido en Sunan al-Baihaqui, y cuyo isnad fue considerablemente curioso. Su cadena de transmisión coincide con la narración de Murtada que dice: al-Aʻmash nos dijo, que por su parte lo recogió de al-Aʻray, de al-Asamm, etc.;

 

finalizado el dictado, uno de los graciosos le dijo al autor: cuéntame ¿en qué hospital has narrado este hadiz? Sin embargo, si el  shaij ʻAbdul Rahman al-Yabarti, que describió y elogió el dictado de Murtada az-Zubaidi, hubiese leído el dictado de nuestro autor habría reconocido que es mayor y más completo que el de su compañero. Hemos presenciado reuniones de dictado, de unos ilustres huffaz[15], pero fueron de corta duración, pues en su conjunto no alcanzan una sola sesión de dictado de nuestro autor.

Era –que Allah tenga misericordia de él- de buen ver y de hermosa apariencia, cuando te encuentras con él veas en su cara aquel esplendor que reclamó el Profeta (s.a.s.) para los huffaz[16] de sus hadices, pues dice: ¡Que Allah resplandezca la cara de la persona que oye mi palabra, la recoge conscientemente y la transmite tal como oyó! نضر الله امرأ سمع مقالتي فوعاها فأداها كما سمعها

Asimismo, era afable y sonriente, generoso, noble, de buen carácter, valiente y audaz, no tenía miedo a la muerte ni al sultán (poder), lo demuestra algunos sucesos que le acaecieron con la ocupación francesa y española. Los medios occidentales publicaron estos hechos señalando su valentía. Entre sus cualidades destaca su magnanimidad, pues no cometía actos vergonzosos ni aceptaba la injusticia, trataba a los pobres y los miserables con humildad; les ayudaba con su dinero y poder; y odiaba imitar a los occidentales en su manera de comer, beber y en sus costumbres que contradecían con el espíritu del Islam. En cierta ocasión, el difunto/marhum (el que ha sido perdonado) gran jeque de Al-Azhar az-Zuaheri le invitó a celebrar la vuelta del  shaij ʻAbdul-Laha al-Kittani del Hayy (peregrinación a los Lugares Santos). Entre los invitados cabe mencionar a  shaij Muhammad al-Jidr Husain,  shaij Abdul Mayid al-Lappan y  shaij at-Taftazani. Cuando la mesa fue servida y se pusieron a comer, el autor dejó de usar el tenedor y comió con las manos; entonces  shaij az-Zuaheri dijo: yo también comeré con mis manos como lo hizo  shaij As-Siddiq pese a que el Profeta (s.a.s.) comía los dátiles con espinas de palmera. El autor le preguntó: pero ¿dónde fue recogido este hadiz? Le respondió: en al-Yami’al-Kabir. Dijo: este manual no incluye este hadiz. El shaij az-Zuaheri le replicó: ¿Acaso sabes de memoria todos los hadices de al-Yami’al-Kabir?, dijo que sí, y podrías preguntar al  shaij al-Kittani que está a tu lado; éste afirmó que el libro no contiene este hadiz. Y así fue nuestro autor en adherirse a la verdad de modo que no adulaba ni lisonjeaba a nadie sin tener razón.

 

En este contexto tiene muchas anécdotas con los ulemas de Al-Azhar, que solía convencerles con sus sólidos argumentos. En definitiva, él es el muytahid es el imám de la época. Llevó a cabo el deber religioso de renovar ad-Din soportando las dificultades causadas por su convocatoria a la aplicación y divulgación de la sunna. ¡Que Allah le otorgue la mejor recompensa! La recompensa de los muytahidin renovadores. ¡Amén!

 

 

El presente libro

El autor –que Allah tenga misericordia de él- es sufí por naturaleza, Shadhilí  desde temprana edad, quiere a los sufíes y cree en ellos; los defiende con su lengua y pluma; reconoce lo que Allah les otorgó de buenos gustos, conocimientos y secretos; visitaba a los auliaa (los amigos cercanos de Allah) vivos y muertos solicitando su bendición.

No quería a Ibn Taimiya por su desviación del camino de ahlu albait (la Familia de la Casa del Profeta) y de los sufíes. A su juicio, él fue castigado por Allah que hizo que sus libros fuesen fuente principal para los mubtadiʻa (innovadores en la religión), ya que los nasibíes[17], los wahabitas, entre otros, se basan esencialmente en los textos de Ibn Taimiya haciendo uso de sus argumentos y de su innovación y extravío.

Pese a su admiración a al-Hafiz Ibn Hayar, detestaba de él su desviación del camino de los sufíes, aunque no se dedicaba a insultarlos ni acusarlos de incrédulos como hizo Ibn Taimiya.

Por su parte Ibn Jaldun escribió un capítulo sobre al-Mahdi en el cual declinaba la filiación de los sufíes al imám Alí, la paz sea con él; y, asimismo, que al-Hasan al-Basri no oyó en persona a Alí como lo confirman muchos huffaz. Nuestro autor tomó la iniciativa y escribió este libro por varias razones:

  1. Aclarar que Al-Hasan al-Basri oyó a Alí, la paz sea con él, de acuerdo con la metodología aplicada entre los expertos en las ciencias de hadices.
  2. Debatir con Ibn Taimiya y Ibn Jaldun refutando sus opiniones con argumentos y pruebas evidentes.
  3. XXII.
  4. Explicar la causa de la filiación de los sufíes a Alí.
  5. Exponer las numerosas al-jirqahs[18] sufíes, entre las cuales hay algunas que hoy en día son desconocidas.
  6. Aclaracion sobre sanad[19]ash-Shadhilía, sea por el camino de acompañamiento, sea por el de la al-jirqah.
  7. Aclarar que el sanad de los sufíes tiene una referencia completa e ininterrumpida hasta Alí, la paz sea con él, y que no sufre Inquitaʻ[20]ni Irsal[21].

 

En fin, para tener más conocimiento de la importancia y el rigor científico del presente manual haría falta leer la epístola de al-Hafiz As-Suyuti “Ithaf el firqah birafuo al-jirqah”. Una vez leída no tendrás otra opción sino reconocer que el autor es una bendición guardada por Allah para esta época con el fin de aclarar a Sus siervos que Su favor es extenso y Sus regalos no tienen límites. Ese es el favor de Allah. Él lo otorga a quien quiere. Y Allah es el Dueño del favor inmenso.

 

Ahmad Mohammad Mursi

 

INTRODUCCIÓN

 

Una de las tareas más nobles y provechosas es escribir sobre el sufismo. Es de majestuoso y sublime valor. Una ciencia que purifica el alma, la libera  de sus enfermedades y limpia el espejo de los corazones para que puedan recibir las luces de su Creador. El sufismo es un saber que enaltece los espíritus, que aspiran ascender al éxito, y pule los caracteres malignos y degenerados para convertirse luego en loables y satisfactorios.

Los sufíes son los escogidos sublimes de entre los creados de Allah a Quien adoran con sinceridad y puro culto; por ello les aparecen las luces de Su manifestación que les hace contemplar (mushahada) el secreto del Verdadero en la creación, además conocer Su propósito de la Unión y la Separacionالجمع والفرق[22].

Según al-Gazali [23], los sufíes, son los adelantados en el camino de Allah y Sus escogidos, ostentan comportamientos inigualables, sus caminos son los más correctos que haya y su moral es la más purificada. Si los massensatos, sabios y conscientes de los secretos de la Shariah hubiesen querido cambiar algo de sus conductas y comportamientos morales, o modificarlos con otros mejores, no lo lograrían.

Es cierto que todos sus movimientos y quietudes –exteriores e interiores- se inspiran en la luz del candelabro profético; pues como la luz profética no existe otra sobre la Tierra que pueda iluminar igual.

En total, ¡Qué se podrá decir de un camino cuya primera condición es la purificación completa del corazón de todo excepto Allah!, un corazón que pase todo el tiempo en el recuerdo de Él; y que su última condición es la extinción (fanaaفناء) plenamente en Allah.

Asimismo, dice: “El objetivo de la labor de los sufíes consiste en acabar con las trabas del alma abandonado su moral reprobable y carácter maligno para que pueda lograr que el corazón se deshaga de todo excepto de  Allah ¡glorificado sea! y se endulce con el recuerdo de Allah”.

El inicio del camino  se basa en abandonar hábitos y costumbres reprochados así como adornarse con buenas obras y caracteres. Su propósito es alcanzar la extinción en la contemplación de Allah  y alejarse de todo fuera de Él. Asimismo, el caminante (salik), debe tener a un  shaij que le enseñe cómo debería ser el modo de comportamiento y le ayude a evitar enfermedades y pensamientos más íntimos del alma[24].

En lo referente al discípulo/aspirante (murid), el imám ʻAbdul Wahid ben ‘Ashir al-Ansari compuso los versos siguientes:

  1. Acompaña a un shaij conocedor de los caminos y para que le guarde de los peligros.
  2. Cuando lo ve le anima a recordar a Allah; y conecta al siervo con su Señ

Y así, sucesivamente, cada  shaij percibe la ciencia, bien por el dictado bien por la audición, de otro  shaij superior en el grado hasta que la cadena llegue a al-Hasan al-Basri, que fue criado en la casa de Um Salama, madre de los creyentes, -que Allah tenga misericordia de ella-. Jaiarah (خيِّرة), madre de al-Hasan, fue esclava de Um Salama que a menudo le daba el pecho. En cierta ocasión, mientras Um Salama pasaba un pelo de la barba del Profeta, que lo tenía guardado, sobre la boca del pequeño[25], éste se lo tragó, luego chasqueó los labios. Gracias a ello, al-Hasan al-Basri poseía el don de la palabra y la sabiduría, de modo que todos los que oían sus predicaciones solían decir: sus palabras son similares a las de los profetas. Él recibió la ciencia de uno de los más sabios compañeros del Profeta, del-imám Alí, -la paz sea con él-, pues él es la fuente de la cadena de los sufíes o, según dicen, la fuente de al-jirqah. De él he recibido[26] las verdades, los detalles y las sutilezas del sufismo. Los sufíes se ponen de acuerdo sobre la veracidad de esta cadena, aunque hay otros ulemas, fuera del entorno sufí, que han tomado actitudes diferentes: algunos niegan la conexión de la cadena de transmisión alegando que su continuidad sufrió interrupción (inquita‘)[27]; y para demostrarlo se basan en la declaración de muchos huffaz que concluyeron que al-Hasan no se encontró con Alí, la paz sea con él. Por otra parte, afirmaron que él no vio en absoluto a ningún badri[28].

De los huffaz,que defendieron esta tesis. destaca Ibn Taimiya; y de los juristas y cronistas, Ibn Jaldun.

Además, Ibn Taimiya rechazó que Alí –la paz sea con él- recibió exclusivamente una ciencia que no recibieron Abu Bakr y Omár, que Allah se complazca con ellos. Su actitud parte de un odio profundo.

Pese a que otros ulemas reconocen también la interrupción de la cadena de transmisión, no niegan a los seguidores adherirse a ella, e incluso la reciben de ellos solicitando su mérito y la influencia espiritual benéfica (barakh). Tal es la perspectiva de al-Hafiz Ibn as-Salah y al-Hafiz As-Sajaui, entre tantos. Hay otros que apoyan a los sufíes en su posición aclarando la continuidad de la cadena hasta la fuente, Alí, la paz sea con él. Entre ellos cabe mencionar a al-Hafiz as-Suyuti que compuso la epístola “Ithaf el firqah birafuo al-jirqah” en la cual menciona diez hadices que fueron recogidos por al-Hasan que, por su parte los narró de Alí, la paz sea con él. Pero estos hadices se verán afectadas por la interrupción en la cadena de narradores; por otra parte, al-Hasan es conocido por fraudulento, de modo que no se podrá recibir ningún hadiz de él sin que sea de alto grado de autenticidad. Así que la epístola de as-Suyuti no logró refutar los argumentos de los opositores. Por consiguiente, al-jirqah  se vio en necesidad de fuerte remiendo. Todos los sucesores de as-Suyuti, que escribieron sobre los sufíes y su jirqah, no proporcionaron más de lo que contiene la epístola ni añadieron algo que satisfaga o alivie, hasta que escribió nuestro autor La prueba evidente recosiendo fuertemente la al-jirqah haciéndola más correcta, más firme y más sólida.

En el presente trabajo se pone de relieve que todos los ulemas que han confirmado la interrupción de la cadena –entre ellos destaca al-Hafiz Ibn Hayar- se basarán en la imitación de otros colegas y en la inclinación a la comodidad en vez de investigar rigurosamente los hadices de al-Hasan. Pues si no hubieran actuado así se habría enterado de que él oyó a Alí y se encontró con él.

Sacando otros hadices de Musnad[29] Abi Ya’la y de Sunan al-Baihaqui, el autor procede luego a confirmar que al-Hasan oyó de Alí de una forma rotunda que no deja lugar a dudas ni error.

A continuación, dirigiéndose a Ibn Taimiya y Ibn Jaldun, demostró con muchas pruebas que la filiación sufí pertenece a Alí; y que él adquirió otras ciencias que no alcanzaron Abu Bakr y ʻOmár, que Allah esté complacido con ellos. Tales pruebas han sido presentadas detalladamente que no caben dudas ni incertidumbre.

-Al igual que su valentía, está muy demostrado el conocimiento de Alí, de modo que se hizo muy famoso por ello.

-Que los compañeros del Profeta(s.a.s.), encabezados por Abu Bakr Y Omár, reconocieron su superioridaden el saber, es más les representó y fue la referencia que aclaraba dudas y confusiones.

-que ningún compañero fue llamado imám salvo él.

-Que el Profeta (s.a.s.) dijo: “Yo soy la ciudad de la Sabiduría y Alí es su puerta”. Este hadiz es la base de todo, el secreto perspicaz que elogia el imamato de Alí, la paz sea con él, y su preponderancia en el conocimiento. Asimismo, indica que él es en realidad la puerta al Profeta (s.a.s.) y no as-Saidi al-Badaui como es comúnmente conocido entre el vulgo en Egipto.

Sin embargo, los ulemas expertos en hadices no se ponen de acuerdo acerca de la autenticidad de este hadiz.  En primer lugar, destacan los nasibíes, y los engañados por ellos de la secta sunní, que han afirmado rotundamente la falsedad de este hadiz; aunque hay otras autoridades que sólo se han limitado a calificarlo de débil. Sin embargo, hay otros que han actuado de una forma equilibrada como es el caso de al-Hafiz Ibn Hayar al decir: “Ni falso ni débil, sino aceptable[30]”. Pocos son los huffaz que lo han tomado por auténtico. Cabe señalar que ciertos ulemas han sido tachados de chiíes por juzgarlo auténtico. En respuesta a ello, nuestro autor escribió La abertura del Absoluto Soberano, el Supremo respecto a la autenticidad de hadiz “Alí  es la puerta de la ciudad de la Sabiduría”…. En este manual demostró, a través de siete vías de narración, su autenticidad. Si al-hafiz Ibn Hayar se hubiese enterado de tales vías, no habría dudado en afirmar que este hadiz alcanzó los grados más altos de autenticidad.

A continuación, aludió a los que lo calificaron de falso, débil o auténtico;  con ellos se metió en debate similar al de un médico experto en enfermedades o de un perito en las normas de al-Yarh y at-Ta’dil[31], hábil en aplicarlas.

Su conocimiento tan inmenso le ayudó a que se vieran obligados a seguir las normas que ellos mismos han establecido, aunque luego las olvidaron o las pasaron por alto.

En este manual siguió una metodología de estilo innovador e insuperable, ya que los anteriores huffaz escribieron apartados sueltos sobre la revisión de algunos hadices calificándolos de auténticos o aceptables; es el caso de al-Hafiz al-’Ala´ei que redactó un apartado corroborando la veracidad de hadiz “Buscar el conocimiento es un deber de cada musulmán”. Asimismo, al-Hafiz al-’Iraqui hizo lo mismo con hadiz  “tratar con especial generosidad a los nuestros en el día de ʻAshura”. Por su parte, al-Hafiz Ibn Hayar demostró en parte de un trabajo suyo que hadiz “total perdón a los peregrinos a La Meca” es verídico.

Sin embargo, ninguno de ellos logró superar el excelente estilo de nuestro autor, no se exceptúa a nadie ni a Ibn Hayar, indiscutible maestro de los huffaz, ni a otros; no sólo por su manera de coordinación, clasificación y preparación de capítulos y apartados sino también por su modo de tajriy los hadices[32] que, pese a tener forma diferente de los antecesores, es más recreativo y más útil.

Ciertos virtuosos ulemas contemporáneos de nuestro autor dijeron: en lo que atañe a tajriy los hadices, se nota que su análisis es mucho más amplio que el de al-hafiz, un análisis interesante y útil; y cuánto más leas uno de sus trabajos más aumentará tu convicción de que él alcanzó con mérito el grado de muytahid[33]. Esa introducción no será suficiente para mencionar su producción científica y aclarar el tema y el estilo de cada uno de sus escritos así como su modo de recopilación y clasificación.

Sin embargo, nos limitaremos a presentar únicamente los dos libros La prueba evidentey La apertura del Absoluto Soberano…, pues son el mejor testimonio de la veracidad de lo que decimos; porque como ellos no encontrarás cosa igual entre los manuales de sufismo y hadices; tanto en sus temas y estilo como en lo que contienen de normas y beneficios insólitos, ya que son consecuencia de una inmensa experiencia, de minuciosa observación en la aplicación de las normas, de una mente inteligente y dotes brindadas por Allah sobre nuestro gran autor, para que sea el imám y la autoridad de la época y renovador de ad-Diny su firme abanderado.

En definitiva, La apertura del Absoluto Soberano…, es el origen y la base del libro La prueba evidente, porque sobre la autenticidad de hadiz “Yo soy la ciudad del Sabiduría y Alí es su puerta” se basa la veracidad de la pertenencia de los sufíes a él, y que ellos recibieron sus sabidurías y verdades de un imám avalado por el infalible Profeta (s.a.s.).

Es más, ordenó que recibiéramos el conocimiento de él, pues dice a finales del hadiz anterior: “quien procure la Sabiduría, venga por la puerta”. Por consiguiente, la edición de estos dos libros juntos fue una excelente y correcta idea, porque de esta manera hemos logrado presentar el origen y la rama, la prueba y lo probado, y la causa y el efecto. Pues es tan clara su unión temática, y su proporción no requiere evidencia. ¡Allah es el que guía al camino recto! ¡En él nos apoyamos!

  1. ¡Oh, Alí, nombre más noble de los nombres!, ¡eres el escogido por el Escogido de los profetas!
  2. ¡Oh,Alí, tu carácter es el más sublime entre los descritos por tus perfectas y elevadas caracteristicas!
  3. ¡En la guerra empuñas siempre tu espada elevada! ¡Entre los más dotados de intelecto tu opinión es las más brillante!
  4. ¡Único en la tolerancia, en el temor a Allah,en ad-Din, en la perspicacia y en la inteligencia!
  5. Allah demostró que la tuya es la personalidad más limpia sin disputa.
  6. ¡El vínculos entre la Tierra y el Cielo se manifestó en tu entidad invulnerable!
  7. Durante tu califato, fuiste el más justo entre los califas sin excepción alguna.
  8. Para ti, la sublime noche de la hégira es recuerdo y signo de sacrificio.
  9. ¡Oh, hermano del Profeta, ¡vaya hermandad bendecida y honrada![34]

Ahmad Mohammad Mursi

 

 

Contenidos

A modo de introducir el libro y la mención del motivo de su redacción.

Introducción que incluye una explicación sobre seguir al shaij en el conocimiento y en la tariqa.            29

La comunicación con ash-Shadhilí por medio de la vía de al-Yazuli y Zarruq.                      32

El sanad de la vía as-Siddiquía                                                                                                39

Abu al-Hasan ash-Shadhilí tiene dos vías: una de voluntad y arbitraje y otra de al-jirqah y búsqueda de la bendición. Explicación detallada   51

La vía de la al-jirqah de Abu al-Hasan ash-Shadhilí                                                               66

Los otros shuyuj de ash-Shadhilí en la vía de la al-jirqah                                                       76

Muhhi ud-Din Ibn al-ʻArabi, uno de los maestros de ash-Shadhilí                                         77

Algunos han impugnado la al-jirqah del sufismo                                                                    83

El texto de Ibn Taimiya sobre la impugnación de la al-jirqah                                                 83

El texto de Ibn Jaldun sobre la impugnación de la al-jirqah                                                   85

El juicio de los ulemas que Ibn Taimiya es un hipócrita por su odio comprobado a Alí, la paz sea con él           87

Ibn Jaldun fue nasibí, desviado de la trayectoria de Alí                                                          89

La falsedad de la opinión de Ibn Taimiya sobre el consenso de los ulemas de la superioridad de Abu Bakr, Allah esté complacido con él       91

Los shuyuj dijeron: “A Alí se le dio al-ʻilm al-ladunni (el conocimiento gnóstico adquirido directamente de Allah)     94

Sobre un hadiz auténtico que da constancia de que Alí tiene más mérito que ash-shaijain (Abu Bakr y ʻOmar, Allah esté satisfecho de ellos)                                                                                                                                                  98

ʻOmar, Allah esté satisfecho de él decía: “Si no fuera por Alí, ʻOmar habría perecido”      105

De entre los hombres de la comunidad islámica, Alí es el más sabio y el más competente para emitir veredictos legales           109

Con Alí se da el ejemplo del conocimiento y la valentía                                                       111

Preferir a unos sahaba (Compañeros del Profeta) sobre otros es una cuestión hipotética y no concluyente          112

La mayoría de los sahaba favorecieron a Alí sobre los demás de ellos                                 121

Es falsedad sostener que haya un consenso de la superioridad de ash-Shaijain  sobre los demás  124

Alí es la referencia parala gente del Tawhid, los intérpretes del Corán, los sufíes, y otros   129

Cualidades que hacen de Alí superior a todos los sahaba                                                     131

Aclarar la falsedad del discurso de Ibn Jaldun                                                                       136

Sobre la dedicación de algunos sahaba a la ciencia, cada uno en una especialidad concreta 139

El Profeta (s.a.s.) confirió exclusivamente a Alí más de setenta ramas del saber                 146

Volver a poner de manifiesto la falsedad del discurso de Ibn Taimiya                                 149

La base de la tariqa de los sufíes no es la al-jirqah sino el acompañamiento y seguimiento del ejemplo             153

El valioso discurso del shaij al-akbar(ibn al-A`rabi) sobre llevar la al-jirqah                       155

La precipitación es reprobable salvo en siete casos, y la mención de éstos                           167

Independientemente de que se ha llevado a cabo la vestimenta o no ¿Quése entiende por la al-jirqah y el acompañamiento?    174

La comprensión errónea de Ibn Taimiya del hadiz: “Vi a mi Señor en la más hermosa apariencia”          177

El Profeta (s.a.s.) vistió la al-jirqah a unos auliaa (Los próximos a Allah, amigos de Allah) 184

Sobre la falsedad del hadiz: “La al-jirqah descendió del cielo…”                                        187

Es calificado de raro el hadiz que sustenta que la al-jirqah se narra por medio de la vía de Abu Bakr as-Siddiq 191

Volver a invalidar la opinión de Ibn Taimiya                                                                        195

Ibn Taimiya no es objetivo ni se basa en argumentos sólidos cuando discute o responde    199

Sobre las mentiras de Ibn Taimiya                                                                                         204

Un carisma de Abi Mohammad Habib al-ʻAyami                                                                 208

Ibn Taimiya pone en tela de juicio la narración de Maʻruf al-Karji, y el modo de refutar sus argumentos           211

La al-jirqah tiene vías que no fueron contradichas por Ibn Taimiya                                     215

Ibn Taimiya pone en tela de juicio que al-Hasan logró oír a Alí. Y cómo fue refutada su opinión de distintas maneras con argumentos y rezones                                                                                                                                                216

¿Cómo es posible que al-Hasan, quien vio a ʻOzman y oyó su sermón, no lograse escuchar de Alí?        228

Mención de los hadices relatados por al-Hasan de Alí, la paz sea con él                              231

Declaración de al-Hasan de que él oyó a Alí, la paz sea con él                                             236

Su declaración de sentarse en las reuniones con Alí, la paz sea con él                                  238

Su declaración de la escucha en abundancia de Alí, la paz sea con él                                   240

¿Desde qué edad es válido escuchar (la narración de hadices) de un menor?                       241

Es correcto el sanad  de la al-jirqah por la vía de al-Hasan de Alí, según shart (la condición) de al-Bujari y Muslim    248

Las pruebas del acompañamiento y el seguimiento de al-Hasan a Alí, pues es una condición imprescindible para los sufíes     251

Es correcto hadiz: “Mirar a Alí equivale a un acto devocional”, pese a que az-Dhahabi lo invalidó         257

Quien calificó de “débil” al hadiz “Mirar a Alí…” no logró entenderlo correctamente        258

Al-Hasan no es el único en tomar la al-jirqah de Alí, sino que fue transmitida de él por varias vías        261

Rechazar el discurso de Ibn Jaldun                                                                                        264

Mención de aquellos que llevaron la al-jirqah de los huffaz, alfaquíes y as-salihun (los íntegros por su bondad)           267

 

 

 

Advertencia

Por motivos ajenos a nuestra voluntad, no hemos podido corregir algunas erratas que tuvieron lugar en el libro. Debido a ello, pedimos disculpas a los lectores inteligentes que, gracias a su ingenio, las podrán localizar fácilmente. Sin embargo, no podemos pasar por alto dos frases[35]: la primera está en la página 159, renglón 11. Lo correcto es: “Así, Abu al-Fath la había adquirido de la mano de Abi Ishaq Ibn Shahriar al-Murshid (el guía), etc.”.

En la línea número 14 de la misma página está la segunda frase. Lo correcto es: “Abu Turab hizo compañía de su shaij Shaqiq al-Balji”.

En la página 202, renglón 7, falta una frase. Lo correcto es: “Dijo: di mi mano a Gabriel, la paz sea con él, quien dijo: di mi mano a suradiqat (los pabellones)…”.

 

 

En el nombre de Allah, el Misericordioso, el Compasivo.

La paz y las bendiciones de Allah sean con nuestro Profeta Muhammad y su familia

 

  1. 1.

Las alabanzas a Allah, Señor de los mundos. El Misericordioso, el Compasivo. Rey del Día de la Retribución. Solo a Ti adoramos, solo en Ti buscamos ayuda. Testifico que no hay Dios excepto Allah, el Único y la Verdad Evidente. Y testifico que Muhammad es Su siervo y Mensajero, el veraz, el fiel, y el cumplidor de promesas. ¡Que la paz y las bendiciones de Allah sean con su Profeta, su familia, sus compañeros y todos los que le siguieron correctamente hasta el Día del Juicio Final!

A tenor del relato de al-Hasan al-Basri, la adopción y el seguimiento del sufismo y las premisas y argumentos de los caminos de los sufíes (Turuq), ¡que Allah esté complacido con ellos!, pertenecen, en mayor cuantía, al emir de los creyentes Alí Ibn Abi Talib, ¡que Allah ennoblezca su rostro y esté complacido con él!. En este mismo sentido, la gente adoptaba dos opiniones diametralmente opuestas: Mientras los defensores aseguran la veracidad de dicho relato, los detractores, imitando lo que han dicho los expertos en hadices y otros grupos sin pruebasni argumentos, reclamaron contra la adopción del camino sufí diciendo que su cadena de transmisión está interrumpida. Dicho esto, me complace dilucidar que en este mismo respecto andan descaminados a raíz de la continuidad en la cadena de transmisores dado que al-Hasan lo ha escuchado de Alí, ¡que la paz sea con él!; algo que no deja lugar a dudas.

Al hilo de lo susodicho, expongo resumidamente los fines corruptos apreciados en la opinión de Ibn Taimiya e Ibn Jaldun que pone en tela de juicio la filiación al sufismo transmitida por Alí, ¡que la paz sea con él! De entrada, hablo de la génesis de la tariqa sufí Shadhilí editando su pertenencia a Abul-Hasan ash-Shadhilí, ¡que Allah esté complacido con él!, así como pondré de relieve las discrepancias y desacuerdos existentes en este tenor. Posteriormente, voy a aclarar la relación de Abul-Hasan ash-Shadhilí, ¡que Allah esté complacido con él!, con el Profeta (s.a.s.) por vía de dos caminos: El arbitraje y la voluntad enlazados con Alí por línea de su hijo al-Hasan, ¡que la paz sea con ellos!, por un lado, y por el otro, la filiación al sufismo y la consecución de la bendición adherida a Alí, ¡que la paz sea con él, en conformidad con al-Hasan al-Basri, ¡que Allah se apiade de él!

Así, lo denominé «La Prueba evidente en demostrar que la filiación sufí pertenece a Alí y su correlación con Abul-Hasan al-Shadhilí». De Allah, Ensalzado sea, pido ayuda y éxito.

 

 

Introduccion

 

  1. 2

Dijo mi padre, ¡que Allah santifique su secreto!, en alguno de sus permisos escritos en lo referente al camino espiritual lo siguiente:

Es una cuestión harto conocida que no se oculta a los perspicaces y eruditos la intervención de un intermediario (maestro o shayj) en todas las artes. Dicho esto, no se logra la bendición de los conocimientos de una persona, aunque llegue a su cúspide, a no ser que haya un mediador que tercie en su consecución. De otra suerte, se pierde el secreto, el espíritu y la bendición de los saberes. Por consiguiente, quien ha sido dotado y equipado con un intermediario (maestro), tendrá como fruto el arte y la bendición de éste; y quien se priva de ello, no dispondrá del saber ni de su bendición; asunto que está más claro que el agua. En rigor, el sufismo se sitúa a primer plano en este respecto de modo que se hace tabla rasa a quien no tiene un shayj considerándolo como un expósito abandonado de poca influencia, al que no se reconoce ningún valor.

Aun habiendo dicho esto, si suponemos, contra natura, que algo de estos saberes y gustos ha sido adquirido por una persona sin un maestro, le incumbe apoyarse en un intermediario en señal de respeto a la noble shariʻa (Legislación Islámica). Ésta última fue difundida por su acción, consecuentemente la legislación ordenó estimar su favor. Total, el hecho de basarse en un punto de referencia revela perfección, suntuosidad y magnificencia, dado que implica abandonar el engreimiento y egoísmo en aras de la elevación del concepto de humildad y servidumbre. Unido a esto, se descuella la dignidad y el honor, así como la elevación y grandeza que conlleva el hecho de basarse en autoridades. Evidentemente, en tal hecho estriba eminentemente la libertad; asimismo, si esto se asiente sin la intervención de un intermediario, no habría ocurrido con nuestro señor el Mensajero de Allah (s.a.s.), dado que el ángel Gabriel, ¡que la paz sea con él!, desempeñó dicha función con él, habida cuenta de que el Profeta (s.a.s.), es más sublime, elevado, excelso y perfecto. Así, en el adelantamiento de este ángel, en una posición más inferior, al Mensajero, superior en estatus ante Allah, estriba la elevación del preponderante (el Profeta) y una alusión a la adoración del Perfecto (Allah). Además, el miramiento del mandato dado por Allah a los ángeles para postrarse ante Adán, habida cuenta de que ellos no desobedecen a Allah en lo que les ordene, sino que hacen lo que se les mande, te abre brecha en el camino de la comprensión del secreto del discurso. Y a mayor abundamiento, cuanto mayor sea la libertad de una persona, más elevada será la adoración; con ésta última se obtiene la honra de la cual se excluyen quienes esgrimen la excusa de la libertad y el egoísmo. Asimismo, los que salen airosos, será gracias a la buena compañía.

  1. 3.

Sobre este extremo, al-Yunaid, ¡que Allah esté complacido con él!, dijo: Está predestinado desde la eternidad en el conocimiento de Allah que nadie goce de la presencia divina (al-hadra) sino a manos de uno de sus siervos.

Asimismo, el Polo y la Cabeza de los más allegados a Allah al-qutb (el polo) Abu al-ʻAbbas Ahmad al-Mursi, ¡que Allah esté complacido con él!, aseveró que: los abdal (los sustitutos) consiguieron tal atributo solo por acompañar a personas como nosotros. De ahí que es necesario mencionar nuestra argumentación, así como nuestra filiación al camino de al-Darqawía. Éste último es la semilla de las cauces comunicativos abarcadores de al-Yilanía y al-Shadhilía, fundada a la luz del Libro y la Sunna y consagrada a los hálitos divinos (Nafahat Rabbania). Así, las concomitancias existentes entre nuestra motivación y la suya, además de nuestra pertenencia a su filiación redundan en la obtención de las misericordias divinas y las brisas sagradas a las que se suma la exhortación al seguimiento de la cadena espiritual profética.

Al hilo de lo susodicho, el Isnad, (Cadena correcta de autoridades de un hadiz) forma parte de la religión en todo tiempo sea de corta o larga duración, o bien de pocos o muchos transmisores.

Seguidamente, el Polo al-Mursi, tras abordar su alegato, señaló que queda suficiente el honor y orgullo que se atribuyen al hombre de resultas del conocimiento de los transmisores de esta luciente cadena muhammadia. Por añadidura, afirmó: quien se aferra al amor de estos hombres, tendrá como recompensa la complacencia del Rey, el Irresistible. Empero, quien se afilia a esta cadena siendo uno de sus eslabones, resulta inefable su favor e inconmensurable su estatus. En este tenor, el Polo al-Sha´rani, ¡que Allah esté complacido con él!, dice acerca de las ventajas de la filiación general: El simpatizante corre parejas a una pieza en un eslabón en función de que si ésta se mueve por algo, todas las piezas de la cadena se escurren una a continuación de la otra hasta llegar a nuestro señor el Mensajero de Allah (s.a.s.), algo que está en las antípodas de quienes no son afiliados; éstos se mueven y paran solos.

En conexión con lo antes mentado, dice ash-Shaʻrani, el conocedor por Allah, en torno a las vías de los allegados en su camino hacia el conocimiento de Allah: ¡Oh deseoso!, (Murid – discípulo), ¡que Allah te conceda a ti y a nosotros Su complacencia!, has de saber que quien ignora sus ascendientes (las autoridades anteriores) en este camino se torna ciego, de modo que a lo mejor se adhiere plenamente a otro que no es su padre en este respecto. Esta situación lo enmarca dentro del dicho del Mensajero (s.a.s.): «Está maldecido por Allah quien muta su propia ascendencia atribuyéndola a otra»[36]. He aquí la finalidad del conocimiento de los ascendientes, está ligada a seguir correctamente su camino conforme a la moralidad religiosa. Sobre este extremo ʻOmar Ibn al- Fared, ¡que Allah esté complacido con él! ha recitado:

Un linaje espiritual en el camino es entre nosotros

Un lazo de proximidad más fuerte que un parentesco paterno

  1. 4.

Y como el espíritu está más adherido y calado hondamente en nosotros, se pasa a primer plano siguiéndolo el cuerpo. De ahí, la filiación es muy propia del espíritu en vez del cuerpo. Dicho esto, todos los píos antepasados les han encaminado a sus discípulos a los modales de sus padres (autoridades anteriores) y al conocimiento de sus filiaciones. Asimismo, han estipulado la presencia de un intermediario (shayj), condición que en caso de que se incumple, el discípulo así asemeja a un expósito abandonado en la calle; así como no le conviene presentarse como maestro e instructor de los aspirantes espirituales. Así, tiene que estudiar los modales de la adopción de este camino bajo la tutela de un eminente shaij consensuado por todos y destacado por sus conocimientos de la orden. Cumplida esta condición, ya puede instruir y guiar a tenor de la orden sufí con tal de que se aferre al camino de los píos antepasados, ¡que Allah esté complacido con todos ellos!

Apartado

La comunican con ash-Shadhilí por medio de la vía de al-Yazuli y Zarruq

Has de saber, que la relación y ascendencia espiritual con Abul-Hasan ash-Shadhilí, ¡que Allah esté complacido con él!, se ha logrado por vía de estos dos eminentes imames, shiuj[37] y conocedores por Allah: Abi ʻAbdul-Lah Muhammad Ben ʻAbdul Rahman Ben Abi Bakr Ibn Sulaiman al-Yazuli, autor de Dalailal-Jairat (los signos de los bienes); y de Abi al- ‘Abbas Ahmad Ben Ahmad Ben Muhammad Ben ‘Isa al-Barnosi al-Fasi, más conocido como (Zarruq), ¡que Allah esté complacido con ambos!

Al hilo de lo susodicho, mencionamos que por medio de Abi ʻAbdul-Lah al-Yazuli se originaron las siguientes cofradías (tariqa): al-‘Isauía, al-Hamdushía, al-Wazanía, al-Raisunía, al-Baqqalía, entre otras. Eso sí, sidi (mi señor) Muhammad Ben ‘Issa adoptó su vestimenta (recibió sus saberes) gracias a sidi Ahmad Ben ʻOmar al-Harizi al-Sufiani. Éste último lo recibió mediante sidi Muhammad Ben Suliman al-Yazuli con la permiso de su shaij citado por vía de sidi ʻAbdul ʻAziz at-Tabbaa‘ por medio de al-Yazuli.

Por añadidura, sidi Alí Ben Hamdush al-‘Ilmi al-‘Arosi al-Maydub (el poseído مجذوب) se embebió en el saber de sidi Muhammad al-Hafian, logrado a través de la siguiente cadena de transmisión: De su padre (maestro); de sidi Muhammad Abi ‘Ubaid al-Sharki; de su padre (maestro) Abi al-Qasim al-Yabari al-Zairi, y de sidi ʻAbdul-Lah Ben Sasi respectivamente. A éstos dos últimos se les fue transmitido mediante at-Tabbaa‘ por medio de al-Yazuli. En este particular, se ha dicho que sidi ʻAbdul-Lah Ben Sami lo había recibido gracias a sidi ʻAbdul ʻAziz at-Tabbaa‘ a través de su discípulo, el Gran conocedor por Allah, sidi ʻAbdul-Lah al-Gazguaní. Ahora bien, lo correcto es que se afilió a dicho camino mediante at-Tabbaa‘ directamente, o sea sin la intervención de un intermediario.

Sobre la base anterior, mi señor, el conocedor por Allah ʻAbdul-Lah ash-Sharif al-‘Alami al-Wazzani tomó la al-jirqah por medio de sidi Alí Ben Ahmad

  1. 5.

as-Sarsari, de sidi Issa Ben al-Hasan al-Mesbahi, de sidi Muhammad Ben Alí al-Zamrani [comúnmente conocida bajo el nombre de at-Talib (el discípulo)]; a través de sidi ʻAbdul-Lah al-Ghazuani, de at-Tabbaa‘, por medio de al-Yazuli.

Asimismo, tanto Sidi ʻAbdul Rahman Ben ‘Issa Ben ʻAbdul Rahman Ben Raisun como su hermano sidi Alí Ben ‘Issa recibieron su saber por vía del Conocedor por Allah al-Ghazuani a través de at-Tabbaa‘.

Unido a esto, sidi Muhammad Ben Alí Ben ‘Issa Ben ʻAbdul Rahman Ben Raisun se afilio en el camino de sidi ʻAbul-Lah Ben Husain Amghar mediante al-Ghazuani también.

Dicho esto, sidi Muhammad Ben ʻElal al-Hai al-Baqqali adquirió su sabiduría gracias a sidi Abi al- Shetaa [inhumado su cuerpo en Castilla] por medio de al-Ghazuani. Además, lo siguen muchos auliaa[38] marroquíes.

Apartado

En cuanto al shaij al-Yazoli, recibió el conocimiento a través de la siguiente cadena de transmisores: De Abi ʻAbdul-Lah Muhammad Ben ʻAbdul-Lah Amghar, a través de Abi ʻOzman Said al-Hertnani, de Abi Zaid ʻAbdul Rahman al-Rayrayi, de Abi al-Fadl al-Hindi, mediante Annus al-Badawi el Pastor de Camellos (Rai al-Ibel), de Abi al-ʻAbbas al-Qarafi, de Abi ʻAbdul-Lah al-Magribi, llegando a Abul-Hasan al-Shadhilí.

Abu al-ʻAbbas Ben Abi al-Mahasin al-Fasi dijo en Al-Minah al-Safia (Los dones inmaculados): A menudo vemos solo esta versión de cadena de transmisores difundida entre iniciados del camino de esta época. Pero, no conozco ni un solo ulema interpuesto entre el shaij Abi ʻAbdul-Lah Muhammad Ben ʻAbdul-Lah ash-Sharif Amghar y el shaij Abul-Hasan al-Shadhilí. En lo referente al shaij Abu ʻAbdul-Lah Amghar, cabe señalar que todavía se habla del encuentro habido entre él y el shaij Abu ʻAbdul-Lah al-Gazoli en Doukkala. De ahí, se ha dicho que shaij Abu ʻAbdul-Lah Amghar había adoptado su vestimenta gracias a al-Yazouli que siempre lo nombraba [al shaij] en toda la cantidad de dichos y buenos atributos que había recopilado sobre él. Asimismo dijo, en sintonía con lo mencionado por el citado imám al-Qarafi, y avalado por la historia que determine si fue él u otro, que: No sé si él es el autor de Al-Qauʻid wa al-Zajira (Los Reglamentos y el tesoro), Sharh al-Arbaiin (la Explicación de Los Cuarenta Hadices), entre otros. En este mismo sentido, no hallamos a ʻAbdul-Lah al-Magribi entre los citados como compañeros del shaij Abul-Hasan al-Shadhilí, ¡que Allah esté complacido con él!, en las siguientes obras: Lataif al-minan (Los Signos de las Gracias), El Libro de Ibn as-Sabbagh y El Libro

  1. 6.

del imám ash-Sharif Abi Muhammad ʻAbdul Nur. No obstante, en aquellas obras, se echaban en falta algunos nombres dado que solo se ha mencionado en ellos los sabios más destacados.

Asimismo, el nieto de su hermano Abu ‘Issa dijo en Tuhfat Ahl as-Sadiquia (La obra maestra de la gente de as-Siddiquia): Al-Qarafi es un afamado sabio, con todo, no conoce la cofradia as-Siddiquia (tariqa) con lo que no puede enseñar sus reglas. Ahora bien, queda expresamente reconocida su sabiduría a la que se suma especialmente su religiosidad y rectitud.

Y también dije y apostillé: Lo dista también el hecho de que al-Qarafi fuera coetáneo de Abul-Hasan ash-Shadhilí adquiriendo los saberes a manos de eruditos y versados de su época tales como al-ʻIzz Ben ʻAbdul Salam. Además, al-Qarafi murió dos años antes que Abu al-‘Abbas al-Mursi, discípulo y compañero más destacado de Abul-Hasan ash-Shadhilí, esto es, en 684, mientras que Abu al-‘Abbas al-Mursi falleció en 686. Por consiguiente, se descarta la posibilidad de su adquisición del saber por un mediador (maestro) dada la celebridad de ash-Shadhilí, así como la residencia de ambos en el mismo lugar, aparte de la disposición de todo lo habido y por haber en aras de la consecución del conocimiento bajo su tutela directa. Unido a esto, enfatizamos que sus propios shuyuj frecuentaban a ash-Shadhilí recibiendo sus enseñanzas. En consonancia con esto, si hubiéramos dado por sentado la intervención de uno de los compañeros de al-Shadhilí en función de mediador o maestro en el camino de su adquisición del saber excluyendo la posibilidad de recibirlo de al-Shadhilí directamente, habría sido esto una mera instrucción y seguimiento de tal camino (tariqa) a cambio del acompañamiento (Suhba) y seguimiento del ejemplo. Estos dos últimos son elzócalo que sirve para elevar los fundamentos de la tariqa Shadhilía que estipula eminentemente el hecho de estar en presencia directa de al-Shadhilí. Es decir, no se ciñe solamente a su seguimiento y la adopción de tal al-jirqah, algo que supone el clímax al que pueden alcanzar los sabios de la sunna (ʻUlamaa Addhaher) cuando recurren a la filiación del sufismo a manos de los shuyuj acreditados de la orden en su época.

Posteriormente, el shaij Ibn ‘Atía de Salé en su libro Silsilat al-Anuar (La Cadena de las Luces) señala que: Annus al-Badaui dejó escrito de su shaij, el singular Polo y reunidor (al-Qutb al-Shahir al- Yamiʻ) Abi al-Hasan Alí al-Qarafi perteneciente a la tribu de al-Qarafa. Así, si tal hecho hubiese sido verídico, habría sido palmario en lo referente a la asignación de otro que no fuera el ulama al-Qarafi. No obstante, esto se intercala entre los asuntos singulares que han sido mencionados solamente por el autor del libro anterior, dado que todos los ulamas aprobaron por unanimidad su nombre como Abi al-‘Abbas al-Qarafi o como el imám al-Qarafi.

En lo tocante a Abu ʻAbdul-Lah al-Magrebi, huelga señalar que el autor del Dauhat al-Nasher (El linaje noble del Editor) ha transmitido de su shayj, el piadoso y amigo de Allah Abi al-Hayay Yousuf Ben ‘Issa al-Fayiyi que al-Qarafi, anteriormente citado, había adquirido su sabiduría a través de Abu al-‘Abbas al-Mursi. Así, si supusimos que la transmisión hubiese sido correcta, habríamos partido de una premisa mayormente conjetural adoptada por algunos que le habían puesto erróneamente este apodo por ignorancia de su correcto mote dado que Abu al-‘Abbas era andalusí.

  1. 7.

Es más, al- Ándalus estaba sumamente ligado a Marruecos conforme a lo que opinan los orientalistas, geógrafos e historiadores. De otra suerte, sería Abu ʻAbdul-Lah Ben Sultan al-Magrebi a-Tunisi, hermano del shaij Madi Abu al-ʻAzaim o Abu ʻAbdul-Lah al-Bayai al-Jaiat o Abu ʻAbdul-Lah al-Qurtubi que lo había enviado el shayj Abul-Hasan al-Shadhilí, ¡que Allah esté complacido con él!, de Alejandría a Túnez con el objeto de instruir y perfeccionar los conocimientos de Abu ʻAbdul-Lah Bin Sultan, ya que lo abandonó de pequeño y solo le enseñaba espiritualmente[39]. Dicho esto, resulta extraño el dicho de Abu al-‘Abbas al-Fasi que preceptúe la omisión de Abu ʻAbdul-Lah al-Magrebi excluyéndolo de los compañeros del shayj Abul-Hasan al-Shadhilí acorde con los libros que había citado, si bien todos estos nombres están incluidos en el libro de Durrat al-Asrar de Ibn as-Sabbagh (La Perla de Los Secretos de Ibn as-Sabbagh).

Seguidamente, he encontrado que al-Qadiri había escrito en Al-Maqsad al-Ahmad (El Propósito laudable) al unísono de lo que también dejó escrito Abu al-‘Abbas hijo del shaij Abi al-Mahasin al-Fasi en su obra que aborda el isnad (cadena de transmisores) mencionado por su padre y seguido por el nieto de su hermano al-Mahdi en At-Tuhfa wa al- Ilmaaʻ (La Apoteosis de la Obra Maestra) que: Él no conoce a ninguno de estos shuyuj excepto el shaij Abu ʻAbdul-Lah Amghar, así como ignora si el citado al- Qarafi alude al ilustre sabio conocido o a otro. Unido a esto, Abu ʻAbdul-Lah al-Magrebi no viene citado en Lataif Alminan (Los Signos de las Gracias) ni en el libro deIbn al-Sabbagh: Por consiguiente, sidi ʻAbdul Nur no preceptúa nada en este isnad, así como no declara su debilidad o su deficiencia, debido a que los sabios de las ciencias manifiestas (ʻUlamaa al-Dhaherعلماء الظاهر) no se apoyan en el conocimiento de la cadena los hombres (transmisores) de esta orden (tariqa), ni siquiera presentan una biografía sobre ellos. Esta situación se debe a la ausencia de un veredicto religioso que se fundamente en ello como ocurre en la transmisión del hadiz; menester que en él se esmeran los simpatizantes.

Bien se ha acordado que en la tariqa yazulía se guarda el Isnad y se transmite de uno a continuación del otro. Con esto, se logró el conocimiento de sus transmisores que redundó en su fama, muy particularmente tras el engranaje de esfuerzos de los sabios y píos de las ciencias manifiestas (ʻUlamaa al-Dhaherعلماء الظاهر) que se aprecia en el relato, transmisión y licencia de tal Isnad. Incluso, el discípulo del shaij al-Yazuoli, ¡que Allah esté complacido con él!, dado su testimonio presencial y espiritual, ha declarado que él había escuchado este Isnad del shaij directamente. A estas consideraciones se une su presentación biográfica de la cadena de transmisores, aparte de su propio conocimiento de cada uno de ellos. Llegados a lo que hasta aquí queda expuesto, ha menester dilucidar que no conviene haber una vacilación respecto a la cuestión de que si al-Qarafi mencionado concierne al famoso sabio o a otro: Pues, se da por sabido el hecho de que no se identifica su pertenencia o filiación a la tariqa. De otro modo, se lo habría atribuido a él al-Assuyuti en Husn al-Muhadarah (La Finura de la Clase) al igual que lo hizo con muchos otros sabios. Asimismo, no debe perderse de vista que al-Assuyuti es un gran sabio y recitador de memoria, además es paisano suyo.

  1. 8.

Por lo que respecta a la omisión de Abu ʻAbdul-Lah al-Magrebi en los libros citados, incumbe aclarar que esto no significa que sea desconocido o inexistente. Porque estos tres libros no abordaron todos los compañeros del shaij al-Shadhilí, ni siquiera zanjaron plenamente todos los asuntos relacionados con algunos de ellos.

Considerando lo anterior, es preciso poner de relieve que al-Abei ha citado en Sharh Muslim (Explicación de Sahih Muslim) que Ibn al-Baraa estaba leyendo en la Mezquita al-Qubba en Túnez y le sobrevino un hombre diciéndole que ayer había visto en mi sueño el Profeta (s.a.s.) y me dijo: Di a fulano que te dé una yubba[40]. A lo cual, Ibn al-Baraa le dijo: Siempre que esté despierto y lúcido (o sea mientras que no esté en estado de manifestación suprema y absoluta) no te daré nada. Acto seguido, el hombre se marchó y se encontró después con el piadoso Abu ʻAbdul-Lah conocido con el seudónimo de al-Magrebi en un paradero cercano a la mezquita citada y le dio esa yubba. Entonces, los presentes le dijeron que aquel hombre le mentía; por lo que el shayj dijo: si hubiera sabido que él era un veraz, le habría dado la vida. Por añadidura, es bien sabido que al-Shadhilí estaba en Túnez y dejó compañeros allí e Ibn al-Baraa fue coetáneo suyo; por lo tanto Abu ʻAbdul-Lah al-Magrebi, el citado en el relato anterior, es el mismo gran sabio, y ¡Allah sabe más! Aún con todo lo mencionado, Abu ʻAbdul-Lah fue enterrado fuera de Túnez y allí su tumba es famosa y todavía se visita. Es más, el conocimiento de estas autoridades anteriores depende aparentemente de tener mucho nombre y notoriedad. Si bien, un hombre puede gozar de una fama en un sitio y la gente que reside en otro no lo conoce a sabiendas de que uno no puede estar en todo lugar para deducir y desmenuzar en profundidad el famoso y el desconocido entre ellos. Sea a modo de ejemplo Abu Zaid al-Rayrayi que disfruta de gran celebridad en su tierra, sin embargo, no se le ha llegado noticias suyas. ¿Acaso los demás casos no se enmarcan en ello teniendo el mismo veredicto por analogía? Dicho esto, quien los desconoce o ignora su fama, podrá basarse en quienes los conocen evitando así juzgar a un célebre como desconocido o viceversa.

Prosiguiendo con lo anterior, su nieto el ilustre ulama Muhammad Ben al-Taeib al-Qadiri en Alzahr al-Basim Fi Manaquib sidi Qasim (La Flor risueña de las virtudes de sidi Qasim) dijo: Como si Abu al-ʻAbbas al-Fasi y el nieto de su hermano sidi al-Mahdi, así como quienes los siguieron después, no les bastara este tanto de bosquejos biográficos acerca de estos shuyuj . Ahora bien, resulta suficiente lo que hasta aquí queda expuesto y no se explaya más en ello en este apartado.

(Dije): Abu al-‘Abbas al-Fasi habla sobre el Isnad en su condición de ser continuado e interrumpido, así como conocido o desconocido de lo aparente y no de lo oculto. Así pues, no le incumbe divagar, dado que esto supone salir del tema, esto es, el Isnad. Lo mismo se aplica también si partimos de la ciencia de lo manifiesto (ʻIlmu al-Dhaherعلم الظاهر) en vez de la ciencia de lo oculto (ʻIlmu al-Batenعلم الباطن )[41], éste último, por su introspección y profundidad, cuenta con sabios y ulamas que no se pone en tela de juicio lo que ellos sentencian.

  1. 9.

Y a mayor abundamiento él no confirmó de modo concluyente el desconocimiento de los citados, sino que achacó a sí mismo la ignorancia y la falta de desmenuzamiento de sus biografías. Este estado no postula que sean desconocidos; por lo que la protesta de Abu Muhammad al-Qadiri es ilógica, y ¡Allah sabe más!

Asimismo, Abu Zaid al-Rayrayi ha mencionado en Dauhat al-Nashir (El linaje noble del Editor) que Abu Zaid e Ilias, conocido así para el público, había sido inhumado en el Valle de Chefchaouen de Marruecos. Es más, se estableció veinte años en La Meca en compañía (del Profeta(s.a.s.)). Dicho esto, ha sido uno de los grandes conocedores que llegaron a las cotas más altas de los allegados a Allah, aparte de su celebridad en su tierra, como hemos venido sosteniendo en palabras de al-Qadiri.

Apartado

A saber, existe otra vía que anuncia la directa filiación de al-Yazouli al shayj ash-Shadhilí; ésta queda como sigue: El conocedor por Allah al-Gazuani citó una carta que le había sido enviada por el ilustre ulama egipcio Muhammad al-Laqani al-Maliki en la que éste último le comunicó que su prototipo e imám en este respecto es el gran erudito el shaij Abu Muhammad ʻAbdul ʻAlaziz at-Tabbaaʻ. Además de Abu ʻAbdul-Lah al-Yazouli que es su modelo  y el de su imám también (es decir, el shaij Abu Muhammad ʻAbd al-ʻAziz at-Tabbaaʻ), así como Abu Muhammad ʻAbdul ʻAlaziz al-ʻAyami (que de él recibía su sabiduría en la Mezquita de Al-Azhar) que ambos le consideran como ejemplo digno de lealtad  . Asimismo, el shaij ash-Shadhilí es su arquetipo, así como lo es para su maestro también (es decir, el shaij Abu Muhammad Abdul ʻAlaziz at-Tabbaa). Ahora bien, esta versión queda definitivamente interrumpida, dado que son ciento cincuenta años lo que dista el fallecimiento de ash-Shadhilí del nacimiento de al-Yazouli. Es decir, esto es un largo tiempo que descarta la posibilidad de recibir su conocimiento por un mediador (maestro), ni siquiera por dos. A lo mejor, el conocedor por Allah al-Gazuani quería decir que la cadena de la filiación del citado al-ʻAyami termina en Abu al-Hasan ash-Shadhilí al igual que lo hacen los últimos sufíes al decir «Nuestro shaij Abu al-Hasan ash-Shadhilí». Y en el mismo lugar se sitúa también lo que dice el gran shaij Ibn ʻArabi en su obra maestra al-Futuhat al-Makkíah (Las revelaciones de La Meca) en relación con los maestros que lo anticiparon: nuestro shayj en este camino es al-Hal-lay, al- Gazali o al-Yilani. Esto no significa que sea su directo shayj sin que se interponga intermediario entre ellos, sino que actúa al unísono de lo que acabamos de aclarar arriba; ¡y Allah sabe mejor!

 

Apartado

Las tariqas (cofradías, órdenes) Nasiría, Gazía, Siddiqía, Fasía, Yusufía, Yamlaía y ad-Darqauía vienen adheridas a ash-Shadhilí, y transmitidas después por vía del shayj Zarruq.

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sanad de la vía as-Siddiquía El

 

La tariqa al-Darqawía cuenta con muchas ramas tanto en Oriente como en Occidente, entre las cuales está nuestra tariqa As-Siddiquía perteneciente a nuestro padre, el shayj, el imám, el muytahid, el Polo, el salvador, el conocedor por Allah y gran ulama Abu ʻAbdul-Lah sidi Muhammad, hijo de as-Siddiq Ibn Ahmad Ibn ʻAbdul Mo´men ash-Sharif al-Hasani, ¡que Allah esté complacido con él! Dicha tariqa fue adoptada por mi padre a través de su shayj, luz dela doctrina y de la religión y Polo de los allegados, sidi Muhammad ibn Ibrahim al-Fasi. Éste lo recibió mediante el conocedor celestial sidi ʻAbdul Wahid Banani que lo había adquirido por medio de su señor el gran conocedor sidi Muhammad Ibn al-Gali Aiub. A éste último le había llegado por vía del gran Polo sidi Ahmad Ibn ʻAbdul Mu´min, el abuelo de nuestro señor padre. Éste último lo recibió gracias al imám de los amigos de Allah, el renovador del camino en el segundo milenio mi señor al-ʻArabi Ibn Ahmad al-Darqawi. Éste lo obtuvo a través del gran conocedor por Allah sidi Alí al-Yamal al-ʻImrani, quien lo había recibido mediante sidi al-ʻArabi Ibn ʻAbdul-Lah a través de su padre Ahmad Ibn ʻAbdul-Lah. A éste último le había llegado por medio de sidi Ahmad al-Yamani, (de éste había recibido la tariqa Yilanía), así como de sidi Qasim al-Jassasi, (de esta gran autoridad recibió la tariqa ash-Shadhilía). Dicho esto, sidi Qasim lo recibió mediante sidi Mubarak Ababu, así como de sidi Muhammad Ibn ʻAbdul-Lah al-Fasi Maan, (gran ulama y autoridad en este tenor), y de sidi Muhammad Ibn ʻAbdul-Lah. Éste lo adoptó a través de Sidi ʻAbdul Rahman Ibn Muhammad al-Fasi por vía de su hermano sidi Yusouf  Ibn Muhammad al-Fasi, mediante sidi ʻAbdul Rahman al- Maydub. Éste último lo adoptó por vía de sidi Alí al-Dawar, a través de sidi Ibrahim Ifham az-Zarhuni llegando finalmente al shaij Zarruq, ¡que Allah esté complacido con todos ellos! Así, yo acompañé a mi padre que me instruyó siendo para mí un ejemplo a seguir, ¡que Allah esté complacido con él!; así como conseguí la bendición adherida a otros adoptando sus caminos.

 

Apartado

En principio, los redactores de índices y especialistas en la documentación, así como los biógrafos que versan sobre los shuyuj han puesto de manifiesto la conexión del shayj Zarruq con ash-Shadhilí, ¡que Allah esté complacido con él!, mediante múltiples vías. Ahora bien, andaban descaminados al partir de que pertenecen a las vías de acompañamiento y seguimiento del ejemplo, mientras que en rigor son de filiación y bendición. Incluso, de dichos caminos existe también una mera narración del libro de al-Hikam al-ʻAta´ía (Aforismos de Ibn ʻAta´-lah) a base del todo de la licencia(iyaza), y no por vía de la audición y directa adquisición, como lo veremos adelante.

La primera vía: Abu ʻAbdul-Lah Muhammad Ibn Qasim al-Gouri adquirió dicha tariqa a través de ʻAbdul-Lah Ibn Hamad, mediante sidi Alí Wafa, de su padre sidi Muhammad. Éste último, lo recibió mediante Sharaf ad-Din Abu Sulaiman Dawood Ibn ʻOmar al-Bajili, a través de Tay ad-Din Ahmad Ibn ʻAta´-illah, por medio de Abu al-ʻAbbas

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al-Mursi, llegando finalmente a Abu al-Hasan ash-Shadhilí. Esta cadena fue narrada por el autor del libro Al-Minah al-badiah fi sanad at-tariqa al-Wafaía (Los dones evidentes en la cadena de narradores de la tariqa al-Wafaía). Pese a que es un correcto isnad cuyos hombres conocidos, no se enmarca en el camino del acompañamiento y seguimiento del ejemplo, sino que está relacionado con la al-jirqah y la pretensión de alcanzar la influencia espiritual benéfica (Tabarruk). En este sentido, importa señalar que a pesar de ser piadoso el célebre jurista Abu ʻAbdul-Lah al-Quri, no pertenece al camino. Empero, su shayj sidi ʻAbdul-Lah Ibn Hamad fue uno de los grandes y acreditados auliya, (los amigos cercanos de Allah), que de ellos se obtiene la bendición tanto durante su vida como después de su fallecimiento. Este gran erudito, muerto en Mequínez en 833, está citado tanto en el libro de al-Yazua wa al-Salua wa Nail al-Ibtihay (La llama, la serenidad y la consecución de la felicidad) como en otros. En suma, el Isnad anterior se va continuado en forma y truncado en sentido debido a la presencia de al-Ghouri que pertenece a ʻUlamaa az-Dhaher y no a ʻUlamaa al-Baten.

La segunda vía: Ésta viene mencionada por el mismo shayj Zarruq, y de ahí lo transmitieron un grupo de ulamas entre los cuales destacan: Ibn Hayar al-Haizami en su documentación (indexación) que queda como sigue: el shaij Zarruq me confirió la al-jirqah; mientras que el conocedor por Allah Abu Hafs ʻOmar al-Nabitati me allanó el camino y me instruyó el recuerdo de Allah, así como me dio la mano y enredó sus dedos con los míos. A la sazón dijo: Me concedió la al-jirqah el doctísimo conocedor por Allah Saleh al-Zawawi que se le había sido conferida a través de Muhammad Ibn Muhammad Ibn Mujlis al-Taibí. Éste último lo obtuvo gracias a al-Hafiz ʻAlaa ad-Din Maglatai que lo había recibido de Sharif ad-Din (Cuya nobleza religiosa está demostrada) Abu Bakr al-Magrebi y de ash-Sharif (el noble) Muhammad hijo del Polo Abu al-Hasan ash-Shadhilí. Estos dos últimos lo consiguieron por medio del padre del Polo, el salvador, el singular ulema Abu al-Hasan ash-Shadhilí. Como se ve, dicha cadena de narradores expresa a las claras la adopción de la al-jirqah; luego se mencionará en ella el isnad de Abu al-Hasan ash-Shadhilí.

La tercera vía: El Conocedor por Allah y shayj de la tariqa al-ʻArousía al- Maydoub sidi Ahmad Ibn ʻAbdul-Lah Ibn Muhammad Ibn Abu Bakr Ibn Arous al-Tunisi, conocido por sus numerosos carismas (karamatكرامات ) y prodigios llevó la al-jirqah por vía de sidi Muhammad al- Muyahidi, mediante sidi Sulaiman al-Yazzar que lo había recibido por medio del shaij al-Yibniani. Éste último lo recibió a través de sidi Muhammad al-Hanafi, gracias a Ibn ʻAta´-illah que lo había adquirido por vía de Abu al-ʻAbbas al-Mursi llegando finalmente a Abu al-Hasan ash-Shadhilí. Aun habiendo dicho esto, este isnad es incorrecto por dos motivos. El primero, estriba en que al-Hanafi fue nacido tras el fallecimiento de Ibn ʻAta´-illah con más de sesenta años.

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En cuanto al segundo motivo, radica, como es bien sabido, en que dicho isnad se conexionó con ash-Shadhilí a través de Yaqoot al-Arshi que lo había recibido de al-Mursi; y no por vía de Ibn ʻAta´-illah.

Al hilo de lo mencionado, se ha planteado otro isnad en lo referente a sidi Ahmad Ibn ʻArous. Con arreglo a la cadena de sus narradores, señalamos que llevó la al-jirqah por vía del shayj Fath Allah Ibn Yusouf  al-Ayami. Éste lo recibió mediante sidi Yaqoot al-Arshi por parte de Abu al-ʻAbbas al-Mursi llegando finalmente a Abu al-Hasan ash-Shadhilí. Dicho isnad fue mencionado también por una grupo de ulamas entre los cuales se destaca el célebre shayj Abu Muhammad ʻAbdul as-Salam Ibn Salim al-Asmar[42] que lo puso en la cadena de su filiación. De ahí, lo engarzó hasta terminar en el Profeta (s.a.s.) a través del famosos isnad de Abu al-Hasan ash-Shadhilí, ¡que Allah esté complacido con él! Con todo, asimismo este isnad está interrumpido, dado que Fath Allah al-Ayami no fue coetáneo de Yaqoot al-Arshi, sino fue nacido tras su muerte con casi treinta y cinco años, puesto que al-Arshi falleció en 732 mientras que al-Ayami fue nacido al cabo del año 67. Este dato viene detallado también en el libro de as-Sajawi que lleva el título de al-Daw al-lamiʻ (La luz brillante) anunciando su muerte en 48. En este sentido, incumbe dilucidar que he visto historiógrafos que habían datado su muerte en el año 7, justo a punto de cumplir 80 años. De lo mencionado se colige que fue nacido después de al-Arshi, a lo que alude el tiempo mencionado. Por añadidura, se da por sabido en lo referente a la filiación de Fath Allah al-Ayami que Yishti llevó la al-jirqah por parte de Sadr ad-Din al-Nakuri (el adalid de la religión) a través de Nasir ad-Din Mahmoud al-ʻAudai (el defensor de la religión), de Nizam ad-Din ad-Dahlaui (el regulador de la religión), de Farid ad-Din Shukr Kiny (el singular piadoso), de Qutb ad-Din ad-Dahlaui (el Polo de la religión), mediante Muinuddin Yishti (el benefactor de la religión). El isnad de éste último está bien conocido y se relaciona con Ibrahim Ibn Adham, a través de al-Fuḍail Ibn ʻIyad, mediante ʻAbdul Wahid Ibn Zaid, por medio de al-Hasan al-Basri, terminando la cadena así en Alí, ¡que Allah esté complacido con él!

A saber, dicho isnad ha sido mencionado también por el shaij ʻAbdul Salam Ibn Salim al-Asmar en la misma pieza preciosa. Empero, había sido citado con antelación en el manual anterior, lo que, a su vez, desemboca en considerarlo como su fuente primordial por antonomasia. En este tenor, huelga señalar que tanto el citado shayj como otros maestros suyos han declarado su filiación a la tariqa Shadhilía, así como aseveraron que su tariqaal-ʻArosía es el meollo de la tariqa Shadhilía. Sin embargo, esta tariqa (al-ʻArosía) pertenece realmente a la Yishtía, ya que el nacimiento de sidi Ahmad Ibn ʻArous en esta cofradía vino, o bien a manos del shayj Fath Allah al-ʻAyami, o bien de una filiación singular en el caso de sidi Ahmad Ibn ʻArous lo adoptara por efecto del encauzamiento divino, ¡y Allah sabe mejor!

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La cuarta vía: Su correlación lineal viene de al-hafiz Shams ad-Din Abu al-Jair Muhammad Ibn ʻAbdul Rahman as- Sajawi por parte de ʻAbdul Rahman Ibn ʻOmar al-Qibabi, del pueblo de Qibabi al-Kubra[43] (por oriundo de este pueblo, viene su gentilicio), a través de Taqi ad-Din Alí ʻAbdul Kafi as-Subki, mediante Tay ad-Din Ahmad Ibn Muhammad Ibn ʻAbdul Karim Ibn ʻAta´-illah al-Iskandari, por medio de Abu al-ʻAbbas al-Mursi, alcanzando a Abu al-Hasan ash-Shadhlí. Dicho Isnad ha sido recogido por Ibn Hayar al-Haizami en su documentación (indexación de biografías) señalando: «el shayj Zarruq entronca con ash-Shadhilí por otra cadena cuyo rasgo común apreciado es que todos sus narradores son polos». Asimismo, este isnad fue citado por el ilustre ulama Muhammad Ibn ʻAbdul Rahman Ibn ʻAbdul Qadir al-Fasi en su obra al-Minah al-Badia que al respecto a los diferentes asanid de la tariqa Shadhilí dijo lo siguiente: «Son dos caminos; el del acompañamiento y seguimiento del ejemplo y el de la instrucción y pretensión de alcanzar el mérito y  la influencia espiritual benéfica (Tabarruk). Referente al primer camino (el del acompañamiento y seguimiento), he estado en compañía de nuestro shayj, el imám Abu al-Barakat, esto es, ʻAbdul Qadir al-Fasi (portador de los dones y las bendiciones) siguiendo sus métodos y recitando ante él el manual de ash-Shadhilí que lleva el título de Ahzab ash-Shadhilí (Fracciones de plegarias y súplicas de ash-Shadhilí), aparte de otros dichos y sentencias Shadhilís que mi maestro también recitaba por vía del shayj Zarruq, éste lo había recibido mediante al-Shams as- Sajawi». Con esto, citó el isnad hasta llegar ash-Shadhilí, cometido que había cumplido antes de ellos el shyj Taher Ibn Zian al-Qasantini, residente en la Medina al-Munawara y discípulo del shayj Zarruq. Éste último, ha engarzado la cadena de la tariqa Shadhilí mediante su shayj Zarruq, a través de as- Sajawi terminando en ash-Shadhilí y enlazado así con el Profeta (s.a.s.). Esta correlación lineal de narradores fue transmitida, en su plenitud, por el ilustre sabio as-Saumai en su obra al-Maaza bi Manaqib Abu Yaʻza (el consuelo por las virtudes de Abu Yaʻza). En este tenor, dijo en su citado libro que el shayj as- Sajawi, ¡que Allah esté complacido con él! había adoptado esta tariqa con sus derechos y condiciones por vía del íntegro shaij Abu Zaid ʻAbdul Rahman Ibn ʻOmar al-Qibabi que la había recibido del doctísimo shaij, quien reunio los conocimientos de la Shariah y la Verdad, Abu al-Hasan Alí Ibn ʻAbdul Kafi. Todos estos ilustres ulamas son conocidos por los juristas y conocedores de los usul(principios de la jurisprudencia islámica), así como por los especialistas en retórica y los imames de este camino.

Aun habiendo dicho esto, el isnad anterior presenta una gran confusión, e imprudencia excesivas y repulsivas por dos razones. La primera, estriba en que dicho isnad no es propio del camino ni siquiera de al-jirqah, sino que pertenece al libro de al-Hikam al-Ataiyya (Aforismos de Ibn ʻAta´-illah) en pro de la consecución de licencia para enseñar. Dicho esto, el shaij Zarruq lo había mencionada al comienzo de la explicación decimoséptima del citado libro diciendo: En cuanto al isnad, señalamos que nos lo había informado y acreditado en 876 desde su casa en El Cairo el shaij Shams ad-Din as- Sajawi

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aseverando que el shaij Abu Zaid ʻAbdul Rahman Ibn ʻOmar al-Qibabi aprobó su licencia de enseñanza desde Jerusalén. Éste último afirmó que shaij el Islam Taqei ad-Din Abu al-Hasan Alí Ibn ʻAbdul Kafi as-Subki nos lo había comunicado en lo referente al conjunto de los libros del shaij Ibn ʻAta´-illah y acorde con su propio autor.

La segunda razón por la que está invalidado el anterior isnad queda como sigue: Como dice al-Asmaʻi, as-Sajawi no se encontró jamás con al- al-Qibabi, ni siquiera lo había visto con sus propios ojos, lo cual descarta la posibilidad de su acompañamiento y la toma de la tariqa de él con sus correspondientes condiciones y modales. Así, al-Shams Ibn Qamar le concedió la licencia de Jerusalén mientras estaba en El Cairo. Unido a esto, cuando murió al-Qibabi, as-Sajawi tenía siete años, dado que aquel (al-Qibabi) falleció en 38 en Jerusalén, mientras que as- Sajawi nació en el año 31. En este mismo sentido, al-Qibabi se alistó al camino por vía del piadoso as-Subki; dado que éste último murió cuando aquel (al-Qibabi) tenía también siete años. Porque éste fue nacido en 749, mientras que la muerte del piadoso as-Subki le sobrevino en 56. De ahí, éste lo concedió solo una licencia general dentro de la que se enmarcó la producción científica de Ibn ʻAta´-illah. A propósito, en aras de elevar la categoría del isnad, los recitadores de memoria de hadices se adhieren a estas licencias. En consonancia con ello, al-Qibabi vivió muchos años de modo que sus nietos presenciaron a sus abuelos; de ahí los grandes shiuj de as-Sajawi, tales como al-Hafiz y sus homólogos recibieron directamente su sabiduría. Empero, as-Sajawi lo consiguió por vía de intermediarios que lo transmitieron como se ve mencionado en el glosario de sus propios shiuj. Asimismo, el hecho de que al-Qibabi obtuviese la licencia de pequeño por medio del piadoso as-Subki y sus correspondientes homólogos, desembocó en elevar su narración, lo que, a su vez, redundó en que los recitadores de memoria de hadices deseaban instruirse y basarse en él. Consecuentemente, esto dista definitivamente del camino del acompañamiento y seguimiento del ejemplo con sus correspondientes modales y condiciones.

La tercera razón que invalida dicho isnad reside en que al- Hafiz as-Sajawi, ¡que Allah se apiade de él! no tiene ninguna relación con el camino sufí; de ahí, como iba a ser walí (amigo próximo a Allah) o Polo. Al contrario, fue enemigo de muchos de los auliaa (gente o amigos cercanos de Allah) como Ibn al-Farid, Ibn Sabin, Ibn ʻArabi, entre otros. En este tenor, ha escrito un vasto volumen titulado como al-Qaul al-Mabni (el dicho consolidado) en el que tilda de incredulidad al gran shaij Ibn ʻArabi, ¡que Allah esté complacido con él! En este sentido, se ha basado en las fatuas que dan como él ʻUlamaa az-Zhaher (ulemas de lo manifiesto/aparente) que tachan de incredulidad al gran shaij proclamando su extravío sin conocimiento ni prueba.

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Por consiguiente, como se califican tanto as-Sajawi como al-Qibabi de Polos conforme a lo que narra Ibn Hayar al-Haizami, aunque él conoce de sobra la postura que adopta as-Sajawi en contra de los sufíes conocedores por Allah. Al respecto, las respuestas que al-hafiz As-Suyuti dirigió a él y a sus parecidos son concluyentes.

 

Apartado

El camino del acompañamiento y seguimiento del ejemplo del shaij Zarruq, ¡que Allah este complacido con él! viene a través del shaij y gran conocedor por Allah Abu al-ʻAbbas Ahmad Ibn ʻUqba al-Hadrami, mediante Abu Zakaría Yahia al-Qadiri, por parte de sidi Alí Wafa, de su padre sidi Muhammad Wafa. Éste último lo había adoptado a través de Abu Sulaiman Dawood Ibn ʻOmar al-Bajily, por medio de Tay ad-Din Ahmad Ibn Muhammad Ibn ʻAbdul Karim Ibn ʻAta´-illah, a través de Abu al-ʻAbbas al-Mursi, finalizando así en el Polo Abu al-Hasan ash-Shadhilí, ¡que Allah esté complacido con él!

Apartado

De entrada, el consenso de los ulamas del camino ha aprobado la filiación del shaij Zarruq a través de Abu al-ʻAbbas Ahmad Ibn Uqba al-Hadrami desde la vía de acompañamiento, seguimiento del ejemplo, voluntad y arbitraje. Este testimonio se ha dado también por el mismo shaij Zarruq al afirmar que se había encontrado con él en El Cairo al comienzo del mes de Rayab en el año76; así como lo acompañó durante casi siete meses. Luego, tuvo que partir para regresar después en el año 83 o 84 pasando con él unos ocho meses. Al respecto, aseveró que aquel tiempo le había sido de inefable e imponderable utilidad, así como dejó dicho que jamás se había encontrado con un conocedor por Allah que lo superara. De ahí, lo puso al frente de los shuyuj que lo habían enseñado; éstos los clasificó en 7 clases: La primera (Los conocedores por Allah que han llegado a la cúspide del saber); la segunda (Los conocedores por Allah en vías de lasumision completa); la tercera (Los discípulos entregados al camino espiritual); la cuarta (los siervos escrupulosos); la quinta (los desprendidos); la sexta (los siervos piadosos), y la séptima (los religiosos). En conexión con lo mencionado, el shaij Zarruq siempre apoyaba sus libros solo con citas del shaij Abu al-ʻAbbas al-Hadrami. Además, el shaij Zarruq se ocupoen desmenuzar su biografía en un libro independiente. Al respecto, señalamos que dicho libro, que se ocupó en la biografía de Abu al-ʻAbbas al-Hadrami, fue anónimo; sin embargo se ha divulgado que el shaij Zarruq había sido su autor.

 

Apartado

La filiación de al-Hadrami al camino por vía de Abu Zakaría al-Qadiri se muestra multifacética. Al respecto, se ha encontrado un escrito que lleva la letra del shaij Zarruq en donde se cita su pregunta que éste le había dirigido al shaij al-Hadrami en relación con su al-jirqah. Éste último le respondió con lo siguiente:

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Nosotros no conocemos nada de esto; ahora bien la tariqa de mi madre y su cuñada termina en el shaij Abu Madian al-Magrebi. De esto se puede inferir que al-Hadrami no tiene shaij; lo cual queda refutado porque la pregunta concernía a la al-jirqah y su isnad y no entronca con el acompañamiento y seguimiento del ejemplo del que le había instruido o con la filiación mediante una manifestación suprema. En este tenor señalamos que existen tres tipos de shuyuj : shaij de instrucción, shaij de al-jirqah y shaij de acompañamiento y seguimientodel ejemplo. Dicho esto, al-Hadrami y los shuyuj de Marruecos han aclarado que el camino del acompañamiento y seguimiento del ejemplo resulta fundamental, muy particularmente para los Shadhilíes que no aprueban la al-jirqah, ni siquiera lo conocen. De ahí, si al-Yamal o su alumno hubieran preguntado a mi señor al-ʻArabi al-Darqawi o a todos los shuyuj de al-Yamal hasta llegar a al- Maydoub, al-Dawar e Ifham, habrían dado la misma respuesta de al-Hadrami que preceptúa su pleno desconocimiento de la al-jirqah, ni siquiera lo llevaron por ningún shaij. Este estado adoptado por sus shuyuj y por los nuestros reconoce solo el camino del acompañamiento, seguimiento del ejemplo y la presencia, por lo que solo se aprueba la filiación y se consigue una utilidad descomunal.

En consonancia con lo citado, al-Qastalani dijo en el libro de al-Mawaheb al-ladunnía(Los talentos espirituales): “Muchos de los estimados ulamas se limitan al camino del acompañamiento y seguimiento del ejemplo, tales como los Shadhilíes y nuestro shaij Abu Ishaq al-Matbuli”.

Ibn Hayar al-Haizami en su documentación (indexación, o hacer indices) dijo: Los estimados Shadhilíes rehúsan el camino de llevar la al-jirqah y solo aceptan el del acompañamiento y seguimiento sinceros.

Al hilo de lo susodicho, Ibn ʻAta´-illah delineó en el manual de LataifAl-minan (Los Signos de las Gracias) lo siguiente: Nuestra tariqa no se atribuye a orientales o a occidentales (magrebíes), sino que proviene de uno tras otro hasta alcanzar al primer Polo, esto es, al-Hasan Ibn Alí Ibn Abi Talib. Así, el camino de llevar la al-jirqah consiste en la necesidad de asignar a los shuyuj que se debe basar en ellos para la consecución de la filiación, es decir se trata de isnad o cadena de narración, lo cual, a su vez, impone fijar a sus hombres (narradores). Empero, nuestro camino se trata de una buena guía, pues Allah puede traer hacia sí uno de sus siervos, de modo que lo evita estar endeudado por un maestro. Es más, es posible que Allah lo reúna también con el mensajero de Allah(s.a.s.) sin intermediario, lo cual se considera una bendición insuperable.

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Apartado

El linaje del shaij Abu Zakaría al-Qadiri es desconocido, algunos dicen que es Qadiri en cuanto al linaje y a la filiación. Ya que narró de Abu al-‘Abbas Ahmad Ibn ‘Uqba al-Hadrami , de Abu Zakaría Yahia, de su padre Abu as-Su‘ud Ahmad, de su padre Abu Salih Nasr, de su padre Abu Muhammad ʻAbdul-Razzaq, de su padre, el polo celebérrimo, nuestro señor ʻAbdul Qadir al-Yilani –que Allah esté complacido con él- con arreglo a su cadena de narradores que se remonta a al-Hasan al-Basri, que termina en Alí –que la paz sea con él-. Abu al-ʻAbbas al-Fasi acreditó en su libro Al-Minah as-Sufiyya (Las dotes sufíes) esta cadena diciendo: creo que se perdió algún nombre de dicha cadena; ya que el shaij Tay ad-Ddin al-Bakri as-Shirashi, autor de El poema Ash-Shirashia, narró en Bagdad de conformidad con Abu Salih Nasr. As-Shirashi falleció en 641 ó 643, una información no acreditada. El shaij Abu al-Hasan Alí Ibn Muhammad Wafa fue maestro del shaij Abu Zakaría Yahia, muerto en 807.

Su hermano, Abu Hamid, dijo en su libro Fi miraat al-mahasin (En el espejo de las virtudes): Esta opinión es históricamente inaceptable; dado que Yalal ad-Din al-Karaki mencionó en su libro Nur al-hadaq fi lubs al-jiraq (La luz de las pupilas en vestir la jirqah) que su maestro Shams ud-Ddin al-Bakri llevó la al-jirqah por vía del shaij Fath ud-Ddin al-Malfi en 821, y sucesivamente la llevaron los siguientes: el shaij Salah ud-Ddin al-Fuei, conocido por al-Miqati, que por su parte la recogió del shaij ʻAlaa ud-Ddin Alí y su hermano Zain ud-Din ʻAbdel Qadir, de su padre el shaij Shams ud-Ddin Muhammad, de su padre el shaij Saif ud-Ddin Yahia, de su padre Zahir ud-Ddin Ahmad, de su padre el shaij ʻEmad ud-Din Abu Saleh Nasr, de su padre Tay ud-Din ʻAbdul-Razaq, muerto en 603, de su padre el shaij ʻAbdel-Qadir. Entonces, al-Bakri la habría llevado tres años antes del nacimiento del shaij Ibn ‘Uqba, por vía de al-Malqui, quien la tomó de al-Miqati, del nieto del shaij Saif.

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Es evidente que el shaij Saif ud-Din Yahia fue uno de los primeros eslabones de la cadena, entonces, es imposible que hubiese contacto entre él y el shaij Ibn ‘Uqba.

Dije: Hemos mencionado esta larga prueba por desconocer la fecha de la defunción de Abu Bakr Yahia Ibn Ahmad al-Qadiri, que falleció en Hama en 734 de la hégira, es decir, noventa años antes del nacimiento de Ibn ‘Uqba, nacido en 824. A sabiendas de que se perdió un nombre del linaje mencionado: Muhammad Ibn Abi Saleh Nasr. De ahí, su nombre correcto es: Abu Zakaría Yahia Ibn Abi as-Su‘ud Ahmad Ibn Muhammad Ibn Nasr Ibn ʻAbdul Razaq, según Ibn Qadi Shuhba en su libro Al-I‘lam bi tratij al-Islam (Información sobre la Historia del Islam), al-Hafiz Taquii ud-Din Muhammad Ibn Rafia as-Sulaami, entre otros.

Abu ‘Isa mencionó en Tuhfat ahl as-Siddiquía (Pieza preciosa de la familia de as-Siddiquía): En cuanto a Ahmad Ibn ‘Uqba al-Hadrami, él se puso en contacto con el shaij Ibn Wafa por diversas vías, las cuales afirman que es de filiación Shadhilí, pero en algunas sí hay intermediario y en otras no. Contando con la lógica, debería haber un intermediario, quien sería, con arreglo a algunas vías aceptables, el shaij Abu Zakaría Yahia Ibn Ahmad al-Qadiri. Al parecer, se refiere en este sentido, al shaij Abu Zakaría Yahia, hijo del shaij Abul ʻAbbas Ahmad, hermano del shaij Abu al-Hasan Alí Ibn Wafa, quien narró de su padre, mi señor Ahmad, y éste de su padre, mi señor Muhammad.

Dije: Lo que Abu Isa mencionó de modo intuitivo otros lo afirmaron; ya que fue citado en Al-Minah al-badiah fi sanad at-Tariqa al-Wafaía (Los dones evidentes en la cadena de narradores de la tariqa al-Wafaía) que el conocedor por Allah ash-Sha‘rani transmitió del shaij Shahin, muerto en 954 de la hégira, de Abu al-ʻAbbas Ahmad Ibn ‘Uqba al-Hadrami , y éste de Yahia Ibn Ahmad al-Wafai, de su tío Alí y, al mismo tiempo, imám de la tariqa.

Al-Mul-la Ibrahim al-Kurdi al-Kurani afirmó en su libro Inbah al-anbah (Avisar a los inteligentes) que su cadena se extendía a mi señor Mahmud Mirdash al-Muhammadi, según Abu al-ʻAbbas Ahmad Ibn ‘Uqba, según Abu Zakaría, según Abu al-Hasan Alí Ibn Wafa; pero que se limitó a mencionar el sobrenombre de Abu Zakaría sin hacer referencia a ninguna filiación,

  1. 19.

o bien Qadiri o Wafa’i. Sin embargo, sobre Abu Zakaría se ciernen ambigüedades, a modo de ejemplo, el apodo de Yahia Ibn Ahmad al-Wafa’i -como se mencionó en al-Dau’ al-lame‘ (La luz brillante) de as-Sajawi- es Abu as-Siadat, no Abu Zakaría, sin embargo, esto se puede atribuir a que el primero en darle dicho sobrenombre desconocía su apodo, por consiguiente, él dio el sobrenombre propio de él (Abu Zakaría). Otra problemática radica en que él no fue Qadiri ni en cuanto al linaje ni a la filiación, sino, en realidad, fue genealógicamente Idrisi, y a la filiación, Shadhilí. A lo mejor fue conocido por al-Qadiri, por un asunto suyo, pero as-Sajawi no le atribuyó tal apodo, a sabiendas de que éste se afanaba mucho en los linajes y apodos y era coetáneo de él (Abu Zakaría). Asimismo, no puede ser una tergiversación por parte de al-Qaheri, porque todos se pusieron de acuerdo sobre darle el apodo de al-Qadiri.

Apartado

En el año 846, el shaij Abu al-‘Abbas Ahmad Ibn ‘Uqba al-Hadrami viajó de su país natal Hadramout a La Meca en la cual se estableció veinte años, según el shaij Zarruq. Es decir, su viaje a El Cairo sería hacia el año 866. Para aquel tiempo, Yahia Ibn Ahmad al-Wafei había muerto nueve años antes, porque falleció en 857, a menos que al-Hadrami  no viajara a El Cairo durante la vida de Abu as-Siadat y luego volviera a La Meca, o Abu as-Siadat se fuera a La Meca, dos opiniones poco probables; porque as-Sajawi no lo mencionó en su libro biográfico, teniendo empeño en mencionar los viajes de peregrinación a La Meca de los biografiados.

Apartado

Los especialistas se pusieron de acuerdo sobre que Abu Zakaría al-Qadiri narró de mi señor Alí Wafa. La verdad es que Abu as-Siadat Yahia Ibn Ahmad al-Wafaei no le hizo compañía a su tío Alí ni recibió de él ninguna educación sufí. Dado que su tío murió cuando contaba nueve años; es decir, no alcanzó la edad del acompañamiento y seguimiento del ejemplo, ya que nació en el año 798 de la hégira. Por otra parte, su tío, mi señor Alí, falleció en el año 807. De ahí, si él es el mismo mencionado en la cadena, debería transmitir a través de su hermano, Abu al-Fath Muhammad, porque -según as-Sajawi- fue discípulo suyo.

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Es decir, a la muerte de su hermano, empezó a predicar y ocupó su asiento, y cuando habló a la gente fue recibido con aceptación. Entendemos por esto que él fue discípulo de su hermano y le siguió en las sesiones del recuerdo a Allah. Sin embargo, no celebró aquellas sesiones durante la vida de su hermano Abu al-Fath quien ocupó el puesto de su tío, mi señor Alí, tras su fallecimiento, como está mencionado sobre su vida en La luz brillante. Sin embargo, hay otra opinión contradictoria, que consiste en que Abu al-Fath fue discípulo de su propio padre Ahmad Ibn Muhammad Wafa, no de su tío, mi señor Alí, pero la cadena de autoridades se atribuye a mi señor Alí, no a su hermano Ahmad. Puesto que, as-Sajawi apuntó que mi señor Alí indicaba que Abu al-Fath fue dotado de su asistencia (مدد) por vía de su padre, contando con que la cadena de la tariqa Wafaia se narra por Abu al-Fath, de su padre Ahmad, y no de su tío Alí.

Apartado

Nos queda claro que Abu Zakaría al-Qadiri es diferente a Yahia Ibn Ahmad al-Wafaei, Abu as-Siadat. Tal como lo entendió Abu ‘Isa al-Fasi, cuya opinión intuitiva fue afirmada por otros que vinieron después. A decir verdad, aquel es otro shaij de linaje Qadiri y de filiación Shadulí, es más, compañero de mi señor Alí Wafa, que según él Abu al-‘Abbas Ahmad Ibn ‘Uqba al-Hadrami  narró, o bien en La Meca o en otro país, pero, que sepamos, no tiene escrita una biografía, y ¡Allah sabe mejor!

Apartado

Se trata de una falsedad narrar de Abu al-‘Abbas Ahmad Ibn ‘Uqba al-Hadrami, de Abu al-Hasan Alí Ibn Wafa sin mencionar, como intermediario, a Abu Zakaría, antes citado. Porque al-Hadrami  nació diecisiete años tras el fallecimiento de Abu al-Hasan Alí Ibn Muhammad Wafa; ya que nació en 824 de la hégira, mientras que sidi Alí Wafa murió en 807 de la hégira. De ahí, la falsedad será mayor cuando se dice: se transmite de Zarruq, que por su parte recoge de Ibn Wafa.

Apartado

Los escritores biográficos estuvieron de acuerdo sobre que sidi Alí Wafa narró con arreglo a su padre, sidi Muhammad, el cual falleció cuando el hijo contaba apenas cuatro años, según la fecha de nacimiento fijada por ash-Sha‘rani, o seis años, conforme a as-Sajawi.

  1. 21.

Sin embargo, el conocedor por Allah ash-Sha‘rani apuntó que sidi Muhammad Wafa había testado en favor de que su hijo llevase su Mintaqa (cinturón) cuando se hiciera mayor, y, de hecho, cuando lo puso se le otorgó la iluminación (الفتح). Cosa que disipa las dudas que se ciernen sobre que la Apertura le vino por vía de su padre. Pese a que éste murió cuando su hijo apenas tenía cuatro o seis años. De igual modo, muchos auliaa (amigos cercanos a Allah) les pasaron cosas parecidas, como lo que ocurrió con sidi al-‘ʻArabi al-Qashtali y sidi ʻAbdul ‘Aziz ad-Dabbag –que Allah esté complacido con ambos-, ya que el primero testó, a favor del segundo antes de su nacimiento, que se vistiese su bonete (قلنسوة); de modo que le dijo a su madre: vas a tener un hijo. Entrégale este depósito cuando se haga mayor. Tan pronto como lo llevó sintió recibir asistencia, y le fueron dados dones divinos (حصل له حال), un acontecer que registró el arranque de su apertura espiritual. El shaij Babayariy at-Tabrizi, hizo testamento también a favor del shaij Naym ud-Din al-Kubara, como se mencionará más tarde en el apartado de “El secreto de ponerse la al-jirqah a los ojos de los conocedores por Allah”.

Apartado

Abu al-‘Abbas Ahmad Ibn ‘Uqba al-Hadrami  tiene otra cadena que se extiende hasta Abu al-Hasan ash-Shadhilí –que Allah esté complacido con él-, porque narró del shaij ʻAbdul Kabir al-Hadrami , de ‘Umar al-‘Arabi, de ʻAbdul-Rahman ash-Shafe‘i, de Ibn al-Mailaq, de Yaqut al-‘Arshi, de Abu al-‘Abbas al-Mursi, de Abu al-Hasan ash-Shadhilí –que Allah esté complacido con ellos-.

 

Abu al-Hasan ash-Shadhilí tiene dos vías: una de voluntad y arbitraje y otra de al-jirqah y búsqueda de la bendición. Explicación detallada                                                                                                                                                     

 

Apartado

El shaij Abu al-Hasan ash-Shadhilí –que Allah esté complacido con él- tiene dos vías: una de voluntad y arbitraje y otra de al-jirqah y búsqueda de la bendición, la cual aprendió antes de la primera.

Recibió la de voluntad y arbitraje del gran polo, Abu Muhammad, nuestro señor ʻAbdul Salam Ibn Mashish, de sidi ʻAbdul Rahman al-Madani al-ʻAttar, conocido también por az-Zaiat, de Tuqay ud-Din al-Fuqair, del polo Nur ud-Din, del polo Tay ud-Din, del polo Shams ud-Din de Turquía, del polo Zain ud-Din al-Qazwini, del polo Abu Ishaq Ibrahim al-Basri, del polo Abu al-Qasim Ahmad al-Marwani, del polo Abu Muhammad Said, del polo Saʻad, del polo Abu Muhammad Fath us-Su‘ud, del polo Said al-Ghazawani, del polo Abu Muhammad Yabir, del primer polo y el mejor compañero, nuestro señor al-Hasan Ibn Alí Ibn Abi Talib –la paz sea con ambos-,

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de su padre, puerta de la Ciudad del Conocimiento, del Profeta (s.a.s.). Hay apartados enteros dedicados a esta cadena de autoridades.

Primero, los especialistas no estuvieron de acuerdo acerca de estacadena de trasmision. Esta discrepancia radica en la narración de al-Hasan; ¿acaso narró del Profeta (s.a.s.) directamente, o de su padre –que la paz sea con él-, del Profeta(s.a.s.)? La acreditaron Ibn Maghizal en su libro titulado al-Kawakeb az-zahira fi iytima‘ al-awliaa bi sayyid ad-dunia wa-l-ajera (Los planetas resplandecientes en la reunión de los amigos de Allah con el señor de los dos mundos), Ibn ʻAsaker en Dauhat an-nasher fi ajbar ahl al-qarn al-‘asher (El linaje noble del editor en las noticias de la gente del siglo X de la hégira), Abu Hamid al-ʻArabi al-Fasi en Fi miraat al-mahasin bi ijbar Abi al-Mahasin (En el espejo de virtudes que menciona las noticias de Abu al-Mahasen), Abu Alí al-Yusi, Abu Salem al-ʻAiashi, Abu al-ʻAbbas Ahmad Ibn al-ʻArabi Ibn al-Hayy, as-Shihab Ahmad Ibn al-ʻAyami, Abu al-Hasan al-Butiyi, Shams al-Badiri en Los seis libros de hadices, al-Mul-la Ibrahim al-Kurdi, al-Kurani en Inbah al-anbah bi tahqiq I‘rab kalemat la ilaha il-la Allah (Avisar a los inteligentes del uso claro de la palabra “No hay más divinidad que Allah”), Ibn ʻAiad en al-Mafajir al-‘aliyyah (Los orgullos sublimes), as-Sauma‘í en al-Ma‘za fi ajbar Abu Ya‘za (El lugar de consuelo en las noticias de Abu Ya‘za), Abu Muhammad al-Qadiri en al-Maqsad al-Ahmad fi ajbar sidi Ahmad Ibn Abdul-Lah (El objetivo noble sobre las noticias de sidi Ahmad Ibn Abdul-Lah), Abu ‘Isa al-Mahdi al-Fasi en Tuhfat ahl as-Siddiquía bi asanid at-Tariqa al-Yizawía y az-Zauraquía (La pieza preciosa de la familia de as-Siddiquía según las cadenas de autoridades de la tariqa Yizawi y Zauraqui), Abu as-Salah Alí Ibn Muhammad as-Sa‘idi en Ta‘tir al-anfas fi manaqib Abu al-‘Abbas (Perfumar la respiración con las virtudes de Abu al-‘Abbas), Abu Alí Ibn Riyal al-Mi‘dani en ar-Raud al-Iane‘ al-fayeh fi manaqib Abu Abul-Lah Muhammad as-Salih (El prado floreciente y fragante en las virtudes de Abi ʻAbdul-Lah Muhammad as-Salih), Abu ʻAbdul-Lah as-Sunusi en as-Salsabil al-m‘aín Fi at-tara’iq al-arba‘in (Néctar abundante en las cuarenta tariqas), entre otros, hasta llegar a al-Hasan Ibn Alí –que la paz sea con ambos-, del Profeta (s.a.s.).

La opinión de Abu al-‘Abbas al-Mursi suscribe esta cadena, según lo mencionado por su discípulo Ibn ‘Ata´-illah ابن عطاء الله, sobre la tariqa Shadhilí –que Allah esté complacido con ellos-. Opinión que implica su atribución (la cadena) al shaij ‘Abdul-Salam Ibn Mashish, discípulo del shaij ʻAbdul Rahman al-Madani, y así sucesivamente de uno en uno hasta terminar en al-Hasan Ibn Alí Ibn Abi Talib –la paz sea con ambos-.

Es más, escuché a nuestro maestro Abu al-‘Abbas decir: nuestra tariqa no se imputa ni a orientales ni a occidentales, sino de uno en uno hasta llegar a al-Hasan Ibn Alí Ibn Abi Talib, el primer polo.

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Un conjunto de los shuyuj se hacen a esta opinión, de entre ellos están el shaij  Zarruq, según lo que Ibn Hayar al-Haizami recogió de él en su libro titulado Fahrasat Ibn Hayar al-Haizami (Libro biográfico de Ibn Hayar al-Haizami), Ibn ʻAtía as-Silaui en Selsilat al-anwar (La cadena de las luces), el shaij ʻAbdul Salam Ibn Salim al-Asmar en Nasihat al-muridin (Recomendación a los discípulos), Abu al-‘Abbas Ahmad Ibn Abi al-Mahasin al-Fasi en al-Minah as-safiah fi al-asanid al-yusoufía (Las dotes puras en las cadenas de autoridades yusoufíes), Abu al-‘Abbas Ahmad Ibn ‘Ayiba en Fahrasat Ibn ʻAyiba (Libro biográfico de Ibn ʻAyiba) y sus comentarios sobre Las sabidurías, Abu ʻAbdul-Lah al-Harraq en sus comentarios sobre las mismas, Abu Muhammad al-Kuhan en su libro titulado Fahrasat al-Kohan (Libro biográfico de al-Kuhan), el shaij al-Fasi al-Makki en al-Futuhat ar-rabbaníah (Las iluminaciones divinas), su discípulo doctísimo en las cadenas en su libro biográfico, entre muchos otros, que mencionan en la cadena a Alí –que la paz sea con él-.

Dicha opinión es acertada porque todas las tariqas se remontan a Alí a través de una comunicación espiritual, salvo las que tienen cadenas incorrectas, así como, él fue el primero en hablar del sufismo y sus conocimientos, como lo vamos a desarrollar más tarde.

Asimismo, algunos dicen que la cadena se narra correctamente mediante dos vías: la vía de al-Hasan que recoge directamente del Profeta (s.a.s.), y, la otra, también de al-Hasan, aunque esta vez transmite de Alí. Ya que recibió la primera abertura y asistencia (فتحه ومدده) del Profeta (s.a.s.), y luego le hizo compañía y emulación a su padre –que la paz sea con él-, igual como otros muchos amigos cercanos a Allah –Altísimo sea–; de modo que fueron favorecidos por la apertura espiritual que la recibieron directamente del Profeta (s.a.s.), mediante una visión onírica o comunión espiritual, y luego acompañaron a maestros para recibir educación y corrección sufíes, o se les afiliaron en señal de respeto a la Shariah (Ley Islámica) y dependencia de un intermediario.

Unido a esto, algunos especialistas dicen que al-Hasan heredó la polaridad de su madre, señora de las mujeres del Paraíso, -que la paz y las bendiciones de Allah sean con ella-, primer polo absoluto. Todo lo previamente plasmado es correcto; ya que son miembros de la familia profética y la fuente de los conocimientos, perfecciones y secretos, así como, el Profeta (s.a.s.) les vistió a todos su túnica honrada, les prestó su gran asistencia y cuidó de ellos. En consecuencia, disfrutaron, gracias a él (s.a.s.), de los rangos más altos de la proximidad de Allah, y la posición más privilegiada del conocimiento espiritual que pudiera ocupar un hombre.

‘A’isha –que Allah esté complacido con ella- dijo que el Profeta (s.a.s.) llamó a Alí, Fatima, al-Hasan y al-Husain, les cubrió con una ropa y dijo:

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“¡Dios mío!, ésta es la Gente de mi Casa, ¡mantenla alejada de la impureza y purifíquelos absolutamente!”. A la sazón, me acerqué a él y le dije: ¡Mensajero de Allah!, ¿yo también soy de la Gente de la Casa? Me respondió: apártate, aunque,en ti hay bien.

Tal hadiz fue narrado por ʻAbdul Razzaq, Ibn Abi Shaibah, Ahmad, Muslim, Ibn Yarir, Ibn Abi Hatim –en su versión-, al-Hakim, al-Baihaqui en ad-Dala’el y ash-shu‘ab (Las pruebas y las ramas), entre otros en versiones muy parecidas.

Asimismo, fue transmitido por at-Tirmizi y autentificado por Ibn Yarir, Ibn al-Mundhir, al-Hakim, quien lo autentificó según las condiciones de al-Bujari, Muslim e Ibn Murdawih, por varias cadenas, de Umm Salamah –que Allah esté complacido con ella- que dijo: “Dicha aleya fue descendida en mi casa: ‘Allah sólo quiere que se mantenga alejado de vosotros lo impuro, ¡Oh Gente de la Casa!, y purificaros totalmente’, a la sazón, Alí, Fatima, al-Hasan y al-Husain estaban en mi casa, a quienes el Mensajero de Allah (s.a.s.) cubrió con una túnica que llevaba y dijo: ‘¡Oh Allah!, ésta es mi familia, ¡mantenla alejada de lo impuro y purifíquela del todo’. Le dije: ‘¿Acaso estoy con ellos, ¡Mensajero de Allah!?’ A lo que me contestó: ‘En ti hay bien y eres  una de las esposas del Mensajero de Allah (s.a.s.)”. La razón de esta cubertura por la cual impidió que otros se les juntasen, fue la difusión de la asistencia divina, abundante deél, (s.a.s.) en ellos mediante aquella ropa, como se mencionará más tarde en el apartado de “El secreto de ponerse la al-jirqah a los ojos de los conocedores por Allah”.

Si esto hubiera sido falso habría resultado insignificante cubrirlos con su ropa al invocar a Allah que les purificara; porque la súplica del Mensajero (s.a.s.) es aceptada y no tendría nada que ver con la cubertura sin el significado deducido por los sufíes conocedores por Allah –que Allah esté complacido con ellos-. Pues no hay lugar a dudas de esta deducción, y ¡Allah sabe mejor!

Segundo: el narrador según al-Hasan –que la paz sea con él- es Abu Muhammad Yabir, sin referencia a su padre ni a su linaje en todos los narradores de esta cadena, con excepción a Alí Ibn Rahhal, quien mencionó en ar-Raud al-yani‘ al-fayih (El jardín floreciente y fragante) que es Yabir Ibn Zaid, opinión poco probable o equívoca. Porque este último es Basri y no tiene nada que ver con la Familia Profética. Más bien, la odia, y aunque algunos declaran su inocencia de esta acusación, los Ibadíes[44] se le afilian, le consideran su imám y cabeza,

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en su secta cuentan con él y según él narran sus hadices, incluso no recogen de otro fuera de él, de conformidad con lo que se deduce del libro Musnad de ar-Rabia‘ Ibn Habib al-Ibadi. Sin embargo, nadie hizo referencia a su narración de al-Hasan –que la paz sea con él- más que as-Sauma‘í at-Tadili[45], quien apuntó en al-Ma‘za que era Yabir Ibn ʻAbdul-Lah al-Ansari, una opinión acertada. Porque éste vistió la al-jirqah a un grupo afiliado a él –que Allah esté complacido con él-, según lo que mencionaremos más tarde. Uno de los que narraron de él es Sa‘id al-Gazwani (se escribe de esta manera según la mayoría, mientras que al-Qashashi en su libro as-Samt (El hilo) y al-Fasi en su manual al-Futuhat (Las revelaciones) lo escriben al-Qairawani, de Qairuán. Otros lo llaman Sa‘id al-Qazwini, de Qazvín, y otro grupo, al-Mafrawani, de Mafrawan).

Los que narraron de él son Fath as-Su‘ud (según la mayoría, mientras que as-Sauma‘í, Ibn ‘Asakir, al-Kurani, al-Qadiri, Ibn al-‘Ayami, al-‘Ayashi, al-Badiri, al-Fasi en at-Tuhfa “La pieza preciosa” lo registran as-Su‘udi. Otros como al-Qashashi, al-Yusi y al-Batnuni en as-Sirr as-Safi “El secreto puro” lo apuntan al-Mas‘udi, pero lo más raro es que Ibn al-Hayy lo cita como Fajr as-Su‘ud), otros narradores son Sa‘d, Sa‘id (según la mayoría, mientras que algunos alternan entre ambos y otros eliminan a Sa‘id), Abu al-Qasim Ahmad al-Marwani (con unanimidad, excepto el conocedor por Allah al-Fasi al-Makki, quien lo escribe Abu al-Qasim Ibn Marawan y le sigue su discípulo as-Sanadi en su libro biográfico), Abu Ishaq Ibrahim al-Basri (para todos), Zain ud-Din al-Qazwini (quien es llamado Mahmud por Ibn Hayar y al-Qashashi, y Muhammad por otros), Shams ud-Din (llamado Muhammad por unanimidad, así como, algunos le añaden otro apellido: al-Madani, de Turquía),

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Tay ud-Din Muhammad, Nur ud-Din Abu al-Hasan Alí, Fajr ud-Din (se llama también Muhammad), Taquei ud-Din al-Faquir (su nombre es ʻAbdul Rahman an-Nahrawandi, de Nahrawand, uno de los pueblos de Waset, en Iraq) y ʻAbdul Rahman al-Madani (su padre se llama, según algunos, al-Husain, mientras que al-Badbai lo llama al padre Muhammad y al abuelo ʻAbdul Rahman. Pues Allah sabe mejor).

Sobre estos nombres mencionados se ciernen muchas discrepancias, sea por añadidura, eliminación, anteposición y posposición, debido a las tergiversaciones de los copistas. Sin embargo, algunos como Abu al-‘Abbas al-Fasi en al-Minah as-safiah (Las dotes claras), Abu Muhammad ʻAbdul Salam Ibn at-Tayeb al-Qadiri en al-Maqsad al-Ahmad (El objetivo noble), no escatimaron esfuerzo alguno en corregir los nombres y previamente hemos mencionado una muestra de ello.

Tercero, nadie sabe nada de dichos hombres ni esencia ni estado, con excepción a ʻAbdul Rahman al-Madani al-ʻAttar, cuya esencia(fuente) es bien conocida; porque el Polo Ibn Mashish -según su discípulo Abu al-Hasan ash-Shadhilí -que Allah esté complacido con ambos- narró de él y declaró que se iba a Medina al-Munawara a visitarle espiritualmente, para recibir la educación y seguir el camino que había recorrido. Sobre el resto de las autoridades, nosotros y otros predecesores hemos indagado mucho, pero no hemos encontrado a quien les haya mencionado a todos o, por lo menos, a algunos.

Abu al-‘Abbas al-Fasi dijo en al-Minah as-safiah: No conozco a ninguna persona de la cadena que enlace entre el shaij Abul-Rahman al-Madani y el imám al-Hasan, sin embargo, he mencionado la misma como una especie de imitación a al-Farudi. Dicha cadena -y Allah sabe mejor- fue narrada por vía del polo de su época, Tay ud-Din Abu al-Fadl Ahmad Ibn ʻAta´-illah –que Allah esté complacido con él-, de quien hemos hablado anteriormente, y ¡Allah sabe la verdad!

Asimismo, Abu ‘Isa en at-Tuhfa, el autor de an-Nubdha (El compendio) y Muhammad Zain al-‘Abidin Ibn Muhammad, conocido por Sabt al-Marsafi, autor de Da‘i al-falah (llamante al éxito), muerto en 955 de la hégira., dijeron que la mayoría de los hombres de la cadena fueron desconocidos.

Por lo tanto, Abu Hamid al-Fasi no la confirmó en su libro Miraat al-Mahasin, ya que después de haber citado la opinión del shaij Abu al-‘Abbas al-Mursi, que Allah esté complacido con él: “Nuestra cadena no pertenece ni a orientales ni a occidentales, sino va de uno en uno hasta terminar en al-Hasan Ibn Alí –que la paz sea con ambos-”, dijo:

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el shaij Abu al-‘Abbas demostró la ininterrupción de la cadena. Por eso, su confirmación por escrito sería a través del aprendizaje y la filiación, pero nadie puede acreditarla. Por su parte, nuestro shaij el imám Abu ʻAbdul-Lah al-Qassar dijo: la narración no implica precisamente la filiación; porque un hombre puede recoger de muchos shuyuj afiliándose solamente a uno. Sin embargo, no sabemos a quién se afilia sidi ʻAbdul Rahman al-Madani, aunque comprobamos su aprendizaje de más de una fuente.

Dije: Algunos mencionaron que él había recogido de Abu al-‘Abbas Ahmad ar-Rifa‘i, de Abu Ahmad Ya‘far Ibn ʻAbdul-Lah Ibn Sidbuna al-Juza‘i al-Andalusi y de Abu Zaid ʻAbdul Rahman at-Tanairi, pero algunos se fueron más allá diciendo que había transmitido de ash-Shashi, como citaremos después.

Abu Zaid al-Fasi, según al-Mawahbi, indicó en su libro titulado Ibtihay al-qulub li manaqib Abi al-Mahasin al-Fasi y shaijihi al-maydhub (La alegría de los corazones por las virtudes de Abu al-Mahasean al-Fasi y su shaij poseído مجذوب), que todos los mencionados pertenecían al linaje profético, cosa por la cual entendemos su conocimiento de ellos. Quizás lo dedujera, porque llamaban a la tariqa de al-Hasan ash-Shadhilí como la de los descendientes proféticos.

El shaij conocedor por Allah Abu ʻAbdul-Lah Muhammad Ibn Mas‘ud al-Fasi al-Makki describió a los hombres de la cadena mencionados en su libro Futuhat a-Rabbania(Las Aberturas Divinas), incluso citó la categoría de cada uno; pero, a decir verdad, se trata de una mera descripción de lo que merece cada conocedor por Allah, ¡Enaltecido sea!.

Dijo: Sidi ʻAbdul Salam transmitió de su maestro, erudito en los conocimientos, lengua esclarecedora de los conocedores por Allah, el polo divino, el auxilio eterno , descendiente del Profeta, sidi ʻAbdul Rahman al-Madani al-‘Attar, conocido por az-Zaiat -se denominó así por residir en el barrio az-Ziatin en Medina al-Munawara, que la paz y las bendiciones sean con su habitante (el Mensajero). Era, que Allah esté complacido con él, uno de los grandes amigos próximos a Allah, ¡Glorificado sea!, sabía parte de lo Oculto y erael auxilio perfecto, singular y reunidor de los saberes. Cuando le llego un estado de atracción hacia el sayj sidi Abdurrahman, el shaij ʻAbdul Salam Ibn Mashish, por aquel entonces tenía siete años, se fue a él, y tan pronto como compareció ante él reconocio en su aspecto el que tienen los conocedores por Allah, el shaij le dijo:  yosoy tu maestro, y le informó de muchas cosas a cerca de sus asuntos, estados y todas sus estaciones espirituales, estación por estacion, y le dijo: soy tu intermediario en todo estado y estación espiritual. Sidi ʻAbdul Salam Ibn Mashish una vez fue preguntado: ¿Os visitabais? A lo que contestó: sí, pero eran contactos espirituales.

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Sidi ʻAbdul Salam Ibn Mashish transmitió de su señor y maestro, el polo divino, el conocedor por Allah, el singular, el gran imám de los shuyuj de Oriente y Occidente, asistente de los exitosos y los más allegados, el auxilio de la época, el medio de los conocedores, a quien Allah le facilitó todo lo que quería, el polo Tuqay ud-Din al-Fuqair[46], puso a sí mismo este nombre en señal de modestia. Era –que Allah esté complacido con él- uno de los grandes conocedores por Allah, tenía conocimiento abundante en los veredictos legales y las revelaciones divinas.

Dicho conocedor narró de su señor y maestro, el salvador ilustre, el singular, el reunidor, el polo, quien alcanzó la categoría más privilegiada, que ningún contemporáneo logró, erudito en los conocimientos e imám de la gente del camino espiritual y sus verdades, mi señor Fajr ud-Din. Fue uno de los maestros educadores y de los polos que hacían gestión de los asuntos de los siervos –que Allah esté complacido con él-.

Fajr ud-Din, por su parte, recogió del polo divino, el conocedor singular, el auxiliador,  y la premisa brillante, Nur ud-Din Abu al-Hasan. Era –que Allah esté complacido con él- un verdadero conocedor, además de guardián de los secretos de la Verdad y los detalles diminutos de la tariqa; asimismo, fue de los que vivían en estado de éxtasis (estado de la unión del alma con Dios وجد) y estaba asentado en el mas alto estado de adoración (tamkin). Él relató del polo de la existencia, fuente del testimonio espiritual, el auxiliador ,unificador de los saberes , el singular, sidi Tay ud-Din. Era uno de los grandes amigos próximos de Allah, quienes guiaban al camino de Allah por Allah.

Sidi Tay ud-Din transmitió del polo Shams ud-Din, de Turquía. Éste era un imám de los conocedores que vinculaban a los discípulos con Allah; además de ser uno de los grandes conocedores por Allahy enlace para los que llegaban a Allah([47]وصول), y reunidor de las ciencias de la Ley islámica, las verdades espirituales y el camino que llevaba a ellas.

Recogió del polo de la existencia,el auxiliador y protector,  el shaij Zayn ud-Din al-Qazwini. El cual era único con respecto a los sabios de su época, en el buen obrar,en el desapego mundanal y la escupulosidad en la devoción. Asimismo, era imám de los piadosos y portador de la bandera de los conocedores. Él transmitió del polo de los amigos cercanos a Allah y el auxiliador de los más allegados a él, sidi Ibrahim al-Basri, que Allah esté complacido con él. Este último relató del polo Abu al-Qasim Ibn Marwan, que Allah esté complacido con él, uno de los firmes en la sumisión completa y la certeza divina y auxiliador que guardaba los secretos de la Verdad y de la Ley islámica(Shariah). Abu al-Qasim relató de Abu Muhammad Said, que Allah esté complacido con él, quien era un polo conocedor, y reunión de las verdades espirituales. Él recogió de Abu Muhammad Fath us-Su‘ud, el cual –que Allah esté complacido con él- era polo heredero, que aprendió de los grandes predecesores piadosos y de los que vivieron tras la generación de los seguidores de los Compañeros (sahaba). Quien narró del polo, sidi Said al-Qairawani quien era –que Allah esté complacido con él- uno de los grandes amigos próximos a Allah y polo heredero de los secretos de su maestro, quien vivió en la generación que siguió a la de los Compañeros, el sutil, Abu Muhammad Yabir, océano de sabiduría , quien cuidaba mucho de los pobres. Este último heredó la polaridad suprema y el jalifato espititual del primer polo de esta Ummah (comunidad islámica), la lámpara luminosa, el señor de los jóvenes del Paraíso, el nieto del Mensajero de Allah(s.a.s.) e hijo de nuestra señora pía, Fatima, hija del Enviado(s.a.s.), nuestro señor al-Hasan Ibn Alí Ibn Abi Talib –que Allah esté complacido con él-, quien transmitió de su padre Alí Ibn Abi Talib –que Allah ennoblezca su cara-, del Mensajero de Allah –que la paz y las bendiciones de Allah sean con ambos y sus familias-, de Gabriel –que la paz sea con él- de Allah –Enaltecido y Glorificado sea-.

Esta es la cadena de oro porque sus eslabones están formados por polos (aqtab),  los pilares asistentes (awtad) y los nobles espirituales(nuyaba) أنجاب. Los mas altos rangos en el camino espiritual.

Dije: gracias a su apertura espiritual o clarividencia (kashf-manifestación), quizás el shaij al-Fasi –que Allah esté complacido con él- se enterara de los rangos de dichos hombres. Porque dijo en sudiwan(poemario de inspiración divina): Allah nos ha dotado de la clarividencia y del conocimiento divino. La asistencia de la cual disfrutaban los amigos de Allah de las comunidades anteriores ya no continuaba tras su fallecimiento, ni la suya ni la de sus profetas; mientras que la asistencia de los amigos de Allah de esta comunidad muhammadiana permanecerá hasta el Día de la Resurrección porque su religión es imperecedera. Y debido a que su Ley(Shariah) quedará intacta, su santidad no se verá alterada (interrumpida). Tay ud-Din Ibn ʻAta´-illah –que Allah esté complacido con él- en su libro Lataif al-minan (Los Signos de las Gracias) acredita tal hipótesis; dado que transmitió el dicho en el cual el shaij Abu al-Hasan ash-Shadhilí elogió a su discípulo Abu al-ʻAbbas al-Mursí –que Allah esté complacido con ambos-: ¡Juro por Allah, no existió ni ha existido ningún wali (amigo, de Allah, santo),

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vivo o muerto, sin que Allah hiciera que lo superara en la categoría!. El propio Abu al-ʻAbbas dijo en el mismo libro: ¡Juro por Allah -que no hay más divinidad que Él- no existió ni ha existido ningún walí sin que Allah me lo hiciera conocer y me informara de su nombre, linaje y proximidad a Él –Altísimo sea-¡. Entonces, no se descarta que el shaij al-Fasi se le fuera otorgado dicha categoría. ¡Allah sabe mejor!

Cuarto, el primero en mencionar dicha cadena fue Tuqay ud-Din Abu ʻAbdul-Lah Muhammad as-Skandari, nieto de Abu al-Hasan ash-Shadhilí, conforme a lo que fue escrito, de puño y letra, en su libro an-Nubdha al-mufida

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(El compendio útil) y en su libro Shifaa al-galil wa dawaa al-‘alil (Disipar el rencor y curar al enfermo). Fue uno de los que vieron a los compañeros de Abu al-ʻAbbas al-Mursí –que Allah esté complacido con él-, pues anotó en an-Nubdha -después de haber transmitido el dicho de Abu al-‘Abbas al-Mursí, que Allah esté complacido con él, sobre esta cadena que fue narrada de uno en uno hasta terminar en al-Hasan Ibn Alí, que Allah esté complacido con ambos-, que: “Cuando me enteré de estas palabras, hice gran esfuerzo para saber el resto de la cadena, de la cual tuve solamente conocimiento del shaij Abu Muhammad ʻAbdul Rahman al-Madani quien narró del conocedor de su época, el shaij Tuqay al-Fuqair, de Iraq, el cual relató del polo Fajr ud-Din…”. Luego mencionó la cadena entera y añadió: “Entiendo que conseguí esta cadena completa tras una búsqueda rigurosa. Indagando sobre el asunto, supe que fue transmitida por parte del shaij Tay ud-Din Ibn ʻAta´-illah, amigo del shaij Abu al-‘Abbas al-Mursí y, al mismo tiempo, idéntica al dicho de al-Mursí que implicaba que la cadena de al-Madani estaba enlazada a polos. Cosa que demuestra la autenticidad y la ininterrupción de la misma, a pesar de que no puedo decidir sobre la certeza de tales transmisores salvo el shaij ash-Shadhilí, su maestro Ibn Mashish, y el maestro de éste al-Madani quien relata de al-Hasan Ibn Alí Ibn Abi Talib. En su conjunto, la transmisión de la cadena se divide en dos partes: una de modo decisivo y otra de modo hipotético. Al hilo de los susodicho, si se tratara de escribir, en este libro, solamente el nombre un ‘fulano’, sin mencionar su apodo, se debería tener en cuenta que lo transmito tal como es sin ningún cambio.

Al-Qadiri dijo en al-Maqsad al-ahmad: “Esta cadena fue transmitida por el imám Tuqay ud-Din Abu ʻAbdul-Lah Muhammad as-Skandari, nieto de Abu al-Hasan ash-Shadhilí en su libro Shifaa al-galil wa dawaa al-‘alil, en la cual están mencionadas la compañía y el seguimiento del ejemplo. Dicha cadena citada por Taqay ud-Din fue recogida por el shaij Ibrahim al-Mawahbi, el shaij Sulaiman Ibn Muhy ud-Din ad-Dhakir al-Madani (en un libro dedicado a las cadenas de trasmisión espiritual, la cual la vi escrita con su caligrafía, así como, la vi también en an-Nubdha al-mufida, enriquecida con la mención de la compañía y el seguimiento del ejemplo, el shaij Abu ʻAbdul-Lah Muhammad Zain al-Abidin, nieto de al-Marsafi en su libro Da‘i al-falah ila sabil an-nayah (Llamante al éxito y al camino recto), el shaij Abu ʻAbdul-Lah al-Qarusi en su libro al-Uslub al-garib fi at-ta‘al-luq bi al-habib (La insólita forma de amar al-habib “el Profeta”), el alfaquí Abu ʻAbdul-Lah Ibn ʻAskar en Dauhat an-nashir, etc. Es más, sidi Ibrahim al-Mawahbi dijo que fue una cadena famosa. Asimismo, mencionó en an-Nubza que la había encontrado transmitida del shaij Tay ud-Din Ibn ʻAta´-illah –que Allah esté complacido con él-. Por añadidura, el shaij Abu al-‘Abbas al-Fasi dijo que más de una persona mencionaron que la habían visto escrita con la caligrafía de Ibn ʻAta´-illah”.

Por su parte, Abu ‘Isa al-Fasi anotó en Tuhfat ahl as-Siddiquía –después de haber mencionado el dicho de Abu al-‘Abbas al-Mursí: no existió ni ha existido ningún walí sin que Allah me lo hiciera conocer y me informara de su nombre, linaje y proximidad a Él –Altísimo sea-¡-: La mención de Ibn ʻAta´-illah de tales hombres, puede ser por su propia clarividencia que la había heredado de su maestro quien le había hecho conocer a los amigos de Allah anteriores a él y su linaje moral. O quizás fuera por vía de la clarividencia de su maestro, o del maestro de su maestro. Sin embargo, es más probable que fuera por su propia clarividencia, porque si hubiera sido de su maestro o del maestro de su maestro, se la habría imputado, a menos que lo hizo, pero el copista no lo apuntó. Por otra parte, el dicho de Abu al-‘Abbas que implica que su cadena está enlazada con polos y transmitida de uno en uno hasta terminar en al-Hasan Ibn Alí Ibn Abi Talib –que Allah esté complacido con ellos- significa que él conocía minuciosamente a sus autoridades, o bien por vía de transmisión o por suapertura espiritual(kashf), probablemente propia de los polos para el conocimiento de su contacto. Si esto es verídico, entonces a cada polo se le atribuye un discípulo o hijo espiritual a quien enseña en el cielo de la espiritualidad, se le considera la fuente de su asistencia y el origen de su verdad que la alimentó espiritualmente con o sin frecuentación. Más bien, no se le imputan los discípulos a quienes más tarde enseña o sirve de beneficio en un asunto, ¡y Allah sabe mejor!

Quinto, algunos dicen que Tuqay ud-Din al-Fuqair transmitió también del famoso conocedor por Allah, sidi Ahmad a-Rifa‘i al-Wasiti. Además tiene dos vías en la cadena:

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una de ellas se atribuye a Abu al-Fadl Alí al-Qari al-Waseti, de Abu al-Fadl Ibn Kafih, de Gulam Turkan, de Abu Alí ar-Rudhbari, de Alí al-‘Ayami, de Abu Bakr as-Shibli, de Abu al-Qasim al-Yunaid, con arreglo a su cadena que posteriormente citaremos.

Mientras que la segunda se atribuye a su tío materno el shaij Mansur al-Bataihi, conocido como al-Baz al-Ashhab (El halcón canoso), de su tío materno Abu Mansur at-Tayyib, de su tío Abu Saad Yahia al-Bujari al-Waseti al-Ansari, de Abu al-Qarandi o al-Qurmuzi, de Abu al-Qasim as-Sundusi al-Kabir, de Ruaim al-Bagdadi, de al-Yunaid, conforme a su cadena que mencionaremos más tarde.

Algunos dijeron que sidi ʻAbdul Rahman al-Madani al-‘Attar había recogido también de ar-Rifa‘i sin la intermediación de al-Fuqair, quien relató del conocedor Abu Ahmad Ya‘far Ibn ʻAbdul-Lah Ibn Sidbunah al-Juza‘i al-Andalusi, del polo auxiliador Abu Madian Shu‘aib Ibn al-Hasan al-Qutniani al-Andalusi, de conformidad con sus dos vías.

A tenor de lo que dijo as-Shihab Ahmad Ibn al-‘Ayami en su libro Mashiaja (Maestría), al-Madani narró de ash-Shashi, de Abu Said al-Magrebi, de Abu Ya‘aqub an-Nahrayuri, de al-Yunaid. Ibn al-‘Ayami partió, en esta cadena, de la vía de Bani Wafa, pues dijo: Seguí la Tariqa de as-Sadat al-Wafayi ash-Shadhilí, y narré del gran maestro, la belleza del Islam y los musulmanes, Abu al-As‘ad Yusouf  (hijo del maestro Abu al-‘Ata ʻAbdul Razzaq Ibn Wafa) y de su hermano, el gran maestro Abu al-Makarim ʻAbdul Fattah, por cuya línea llevé la al-jirqah (de la tariqa) Shadhilí, aparte de que les hice compañía un espacio de tiempo muy largo y de los que recibí la educación espititual, mientras que ambos se educaron a manos de su tío paterno,  el maestro Abu al-Fadl Muhammad, de su padre, maestro Abu al-Makarem Ibrahim, de su padre, maestro Muhammad Abu al-Fadl al-Maydhub, de su padre, maestro Abu al-Marahim Muhammad, de su padre, maestro Abu al-Fadl ʻAbdul Rahman ash-Shahid, de su padre as-Shihab Ahmad, hermano de sidi Alí, de su padre, el gran maestro Abu al-Fadl y Abu at-Tadani Muhammad Wafa, de sidi Dawud Ibn Bakhili, autor de ‘Uiun al-haqa’iq (Las verdades confirmadas), y comentarista de Hizb al-bahr (Fuerza de la mar), del gran maestro sidi Tay ud-Din Ibn ʻAta´-illah as-Skandari, del gran maestro Abu al-‘Abbas al-Mursi, del polo divino y maestro descendiente del Profeta(s.a.s.), Abu al-Hasan ash-Shadhilí, del descendiente del Profeta(s.a.s.)ʻAbdul Salam Ibn Mashish,

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del descendiente del Profeta(s.a.s.) Abu Muhammad ʻAbdul Rahman al-‘Attar al-Hasani al-Idrisi, de ash-Shashi. Ibn al-‘Ayami dice que al-Madani narró de ash-Shashi, a pesar de que hay un espacio de tiempo muy largo entre ambos, dado que el primero nació tras la defunción del segundo. Lo cierto es que ash-Shashi recibió su educación espiritual de Abu Said al-Magrebi, conocido, al parecer, por al-A‘rabi, porque es el único que podía narrar de Abu Ya‘qub an-Nahrayuri; pero, al mismo tiempo, hay una gran lapso de tiempo entre él y ash-Shashi y entre éste y al-Madani.

Dicha cadena fue mencionada también por Abu as-Salah Alí Ibn Muhsin as-Sa‘idi en su libro Ta‘tir al-anfas bi manaqib Abi al-‘Abbas, en el cual añadió a Abu Madian at-Telmesani entre al-Madani y ash-Shashi. A sabiendas de que es la misma cadena de Bani Wafa. Ya que Abu as-Salah dijo: recibí la al-jirqah (de la tariqa) Wafayi Shadhilí por vía de nuestro señor y maestro Abu al-Irshad Yusuf  Ibn Wafa, quien la llevó de su tío, sidiAbu al-Makarim ʻAbdul Fattah, conforme a la cadena previamente mencionada por Ibn al-‘Ayami. Sin embargo, la aportación de Abu as-Salah nunca puede ser correcta; porque Abu Madian nació unos dos años tras la muerte de ash-Shashi. Además, hay casi setenta y siete años entre el nacimiento de ash-Shashi y el fallecimiento de Abu Said. Asimismo, encontré en el libro titulado Ibtihay al-qulub, en palabras de al-Mul-la Ibrahim al-Kurani, que Abu Madian narró de Abu Bakr at-Tartushi, de ash-Shashi, de Abu Galib Salim al-Magribi, de Abu ʻAmr az-Zayyayi y Abu Ya‘aqub an-Nahrayuri. De esta manera, la cadena es ininterrumpida y correcta. En fin, leí esta última en Inbah al-anbah bi tahqiq I‘rab kalimat la ilaha il-la Allah, de al-Kurani.

Por otra parte, algunos mencionaron que ʻAbdul Rahman al-Madani recogió también de ʻAbdul Rahman at-Thina‘i, mientras que Ahmad Ibn al-ʻArabi Ibn al-Hayy mencionó una opinión insólita, pues dijo en su libro biográfico que se llamaba ʻAbdul Rahman at-Tazi, respecto a su ciudad marroquí natal, quien narró de Ibn Bakr as-Shibli, de al-Yunaid. Al-Amir compuso un poema en el camino de la mediación espiritual, en el cual dijo:

  1. ¡Oh nuestro Señor! Por medio de al-Yunaid y as-Shibli, libera a Tus siervos de sus cadenas (ataduras);

 

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  1. Y por el bien considerado, mi señor el polo at-Tinari ʻAbdul-Lah;
  2. Asimismo, por ʻAbdul Rahman al-Madani quien logró implementar lazos afectuosos con él[48] después de haber atravesado los desiertos.

Es una opinión incorrecta; dado que as-Shibli falleció en el año 334 de la hégira., fecha que acredita la imposibilidad de su contemporaneidad, porque el shaij al-Madani vivió en el siglo VI de la hégira, aparte de que su biografía es desconocida, incluso los especialistas no se pusieron de acuerdo sobre su nombre; pues algunos lo llamaban ʻAbdul-Lah y, ʻAbdul Rahman, por otros. Sin embargo, fue mencionado por otros especialistas modernos, sobre todo los que defienden la cadena Yazuli, como ash-Sharif al-‘Alami en al-Anis al-Mutrib (El acompañante emocionante), at-Tahiri en Tuhfat al-ijwan bi manaqib shurafaa Wazzan (La pieza preciosa de los hermanos que alberga las virtudes de los descendientes proféticos de Wazzan), Muhammad Ibn Hamza al-Miknasi en al-Kawkab al-As‘ad (El planeta más feliz), Ahmad Ibn al-‘ʻArabi Ibn al-Hayy en su programa, ‘ʻOmar ash-Shabrawi en Tanwir as-sadr bi sharh Hizb al-bahr (Iluminar el pecho con la interpretación de La fuerza del mar), y al-Amir al-Kabir en el poema antes indicado, todos estos especialistas lo mencionaron igual como lo plasmado anteriormente. De conformidad con al-Amir, narraron unos discípulos suyos en al-Hadiqa an-nadiyya fi mabna at-Tariqa al-muhammadía (El jardín húmedo en la cadena de la Tariqa muhammadiana), al-‘Adawi en an-Nafahat ash-shadhilía (Las fragancias Shadhilíes) y al-Budairi en al-Yawahir al-gawali (Las joyas preciosas), quien dijo, para colmo de males: narró de al-Madani, de Abu Bakr as-Shibli, sin mencionar a at-Tina’irí, como mediador, a pesar de que la incorrección de esta opinión es tan aparente que la observan los perspicaces no especializados. Además, algunos dicen que los discípulos les hicieron a los maestros compañía yseguimiento del ejemplo; una opinión errónea.

Otros ven que el polo Ibn Mashish recogió de Abu al-‘Abbas as-Sabti, de Abu Muhammad Salih, de Abu Madian, con arreglo a sus cadenas.

Un conjunto de especialistas también dicen que transmitió de Abu Ahmad Ya‘far Ibn ʻAbdul-Lah Ibn Ahmad Ibn Sidbunah, de Abu Madian.

Otra opinión consiste en que transmitió de Abu Madian sin intermediación alguna. Hay que tener en cuenta que la historia acepta estas propuestas, a condición de que haya premisas escritas que las demuestren.

Al-Watari mencionó en Rawdat an-nadhirin (El jardín de los espectadores) que Ibn Mashish había relatado también de Shams ud-Din Barri al-ʻIraqui, del shaij Alí Ibn Na‘im al-Bagdadi, de Abu al-‘Abbas Ahmad ar-Rifa‘i, con arreglo a sus dos cadenas antes plasmadas.

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Sin embargo, es probable la inexactitud de dicha opinión por varias razones: el polo Ibn Mashish no tiene guardada una biografía, incluso, su fama fue relatada solamente por su discípulo Abu al-Hasan ash-Shadhilí –que Allah esté complacido con él- y sus compañeros, quienes nunca lo mencionaron; Ibn Mashish, por lo que parece, nunca partió de Marruecos, ni siquiera a La Meca para realizar al-hayy (la peregrinación a La Meca), aparte de Iraq, a fin de narrar de Shams ud-Din Barri al-Iraquí. A sabiendas de que si hubiese viajado a Iraq, los iraquíes lo habrían mencionado y reconocido su fama, como hicieron con otros extranjeros, asimismo, lo habría citado su discípulo Abu al-Hasan ash-Shadhilí –que Allah esté complacido con él- igual como mencionó otros asuntos suyos. ¡Y Allah sabe mejor!

De modo similar, algunos dicen que sidi Ahmad al-Badawi y sidi Ibrahim ad-Dusuqui narraron del polo Ibn Mashish. Es imposible que ad-Dusuqui narrara de éste, quien –Allah esté complacido con él- falleció antes del nacimiento de ad-Dusuqui. En lo referente a al-Badawi, sus padres dejaron  Fez cuando era pequeño. A la sazón, Ibn Mashish, aún desconocido, residía en el Monte Alam, muy lejos de Fez. ¡Y Allah sabe mejor!

La via de al-jirqah de Abu al-Hasan ash-Shadhili

Apartado

En cuanto a la cadena de la al-jirqah de Abu al-Hasan ash-Shadhilí –que Allah esté complacido con él-, fue narrada, pues, de Abu ʻAbdul-Lah Muhammad Ibn Alí Ibn Ismail Ibn Muhammad Ibn ʻAbdul-Lah Ibn Harzuhum al-Umawi al-ʻUzmani -enterrado en los suburbios de Fez, conocidos por el vulgo con el nombre de Sidi Harazim as-Sujunat-, de Abu Muhammad Saleh Ibn Nisarin Ibn Ghaqian ad-Dukali, afincado y enterrado en Safi, de Abu Madian Shuaib Ibn al-Hasan al-Qutaitani al-Andalusi, sepultado en Al-Ubad, cerca de Tremecén -así como, dijeron, de Abu Muhammad ʻAbdul Razzaq al-Yazuli, enterrado en Alejandría, de Abu Madian, de Abu Ya‘za Tiladdur Ibn Musa Ibn ʻAbdul-Lah al-Hazmiri –se transmitió otro nombre de su padre-, de Abu Shuaib Ayub Ibn Said as-Sanhayi az-Zammuri –conocido por as-Sariah-, de Abu Binnour ʻAbdul-Lah Ibn Wakris ad-Dukali al-Mushtara’i, de Abu Muhammad ʻAbdul Yalil Ibn Waiyada (o Waiyalan) ad-Dukali –residente en Aghmat-, de Abu al-Fadl ʻAbdul-Lah Ibn al-Husain

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Ibn Bushra al-Yawhari, de su padre, de Abu al-Husain Ahmad Ibn Muhammad al-Quri –compañero de al-Yunaid–, de as-Sari as-Saqati, de Ma‘ruf al-Karji, de Dawud at-Ta’í, de Habib al-ʻAyami, de al-Hasan al-Basri, de Alí –la paz sea con él– del Profeta –la paz y las bendiciones de Allah sean con él y su familia–.

Asimismo, Ma‘ruf al-Karji recogió de Alí Ibn Musa ar-Rida, de su padre, Musa al-Qazhim, de su padre, Yaafar as-Sadiq, de su padre, Muhammad al-Baquir, de su padre, Alí Zain al-‘Abidin, de su padre, al-Husain, de su padre, Alí –la paz sea con ellos-, del Profeta –la paz y las bendiciones de Allah sean con él y su familia–.

Algunos se pusieron en desacuerdo sobre unos eslabones de la presente cadena: El primero consiste en la transmisión de Abu Muhammad Salih, ¿fue directamente según Abu Madian o su discípulo Muhammad ʻAbdul Razzaq al-Yazuli? Algunos dicen que Abu Muhammad Salih narró de Abu Madian, mientras que otros opinan que él narró de ʻAbdul Razzaq al-Yazuli, de Abu Madian. A lo que se suma también que recogió primero de shaij ʻAbdul Razzaq y luego, de su maestro Abu Madian. Según esta opinión, las dos primeras son ciertas, ya que su narración de ʻAbdul Razzaq se considera como una confirmación de la ininterrupción de las cadenas de autoridades.

Abu al-‘Abbas al-Fasi -en su libro al-Minah as-safiah (Las dotes claras), tras haber mencionado dicha cadena, según la narración de Abu Muhammad Salih, de Abu Madian- dijo: Así al-Farudi citó que Abu Muhammad Salih fue discípulo de Abu Madian, del shaij Abu al-‘Abbas al-Jatib, conocido por el nombre de Ibn Qunfuz. Pues cuando Al-Farudi apuntó su biografía en su libro Uns al-faquir wa izz al-haqir (Diversión del pobre y dignidad del miserable), dijo: Uno de los acompañantes del shaij Abu Madian –que Allah esté complacido con él- era un célebre maestro, Abu Muhammad Salih Ibn Nisarin, cuyo maestro fue ʻAbdul Razzq al-Yazuli. Este último ocupaba una posición muy alta; su mausoleo, que está cerca de Alejandría, es destino de búsqueda de bendición. Él además, fue uno de los grandes discípulos del shaij Abu Madian, a quien le acompañó durante largo tiempo. Después de unas páginas citó: Su maestro, Abu Muhammad ʻAbdul Razzaq al-Yazuli cuyo sepulcro se encuentra cerca de Alejandría, es uno de los grandes discípulos del shaij Abu Madian. Luego añadió: Asimismo, lo mencionó también –se refiere a at-Tadili- cuando habló de ʻAbdul Razzaq al-Yazuli, ya dijo: Es maestro del siervo pío, Abu Muhammad Salih, quien aún está vivo. Ibn Qunfuz dijo: más de una persona me informaron de que el shaij Abu Muhammad Salih se encontró con el shaij Abu Madian –que Allah esté complacido con ambos- y narró de él. De hecho, y ¡Allah sabe mejor! es una información correcta; porque fue contemporáneo de él.

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Asimismo, mencionó como prueba de ello las pesquisas que había llevado a cabo: Abu al-‘Abbas Ahmad al-Ghabrini, autor del libro titulado ‘Unwan ad-diraiah[49] (Título del conocimiento), dijo que se había tomado el conocimiento del tassawuf(sufismo) a manos de Abu ʻAbdul-Lah Muhammad Ibn Abu al-Qasim as-Saymasi, de Abu Muhammad Salih, de Abu Madian, igualmente, había encontrado un manuscrito con la caligrafía de Abu Muhammad Salih, fechado en el año 584 de la hégira. A la sazón, el shaij Abu Madian estaba en África y más tarde se afincó en Bugía. Conviene subrayar que cuando at-Tadili mencionó la biografía del shaij ʻAbdul Razzaq, dijo textualmente: De entre ellos está Abu Muhammad ʻAbdul Razzaq al-Yazuli, discípulo de Abu Madian, que, por fin, se estableció en Alejandría donde murió, asimismo, es digno de mencionar que fue uno de los grandes shuyuj. Lo que mencionó Ibn Qunfuz sobre él en la biografía del shaij ʻAbdul Razzaq no lo encontré en muchas versiones; es posible que fuera recogido en la propia versión que él tenía, pero a decir verdad, leí en dos lugares de dicho libro que él narró del shaij ʻAbdul Razzaq, por vía de Abu Muhammad Salih. Dijo en uno de ambos lugares: Escuché a ʻAbdun Nur decir: escuché al shaij Abu Muhammad Salih decir más de una vez: Nuestro shaij Abu Muhammad ʻAbdul Razzaq se puso apesadumbrado por una disputa que tenía con su esposa (…). Y, luego, mencionó una larga historia.

Dije: quizás los ejemplares que poseía el shaij Abu al-ʻAbbas  al-Fasi les faltara alguna información, o su deficiencia visual no le permitiera ver claramente la caligrafía; como prueba de ello, el lugar en que at-Tadili habló del shaij ʻAbdul Razzaq, por vía de Abu Muhammad Salih estaba en la biografía hecha sobre aquél; ya que no mencionó en su biografía más que estas dos historias. Antes dijo: De entre ellos está Abu Muhammad ʻAbdul Razzaq al-Yazuli, discípulo de Abu Madian, que por fin, se estableció en Alejandría donde murió, y es digno de mencionar que fue uno de los grandes maestros, luego, citó ambas historias.

El autor de al-Ma‘za fi manaqeb Abu Ya‘za mencionó exactamente las palabras de Ibn Qunfuz, las cuales entrañaban que el shaij as-Skandari recogió de Tay ud-Din Abu al-ʻAbbas Ahmad Ibn al-Milaq as-Skandari, compañero del shaij Tay ud-Din Ibn ʻAta´-illah, quien fue preguntado por las diferencias en las versiones, a lo que contestó: Shaij Abu Muhammad Salih le hizo compañía al shaij ʻAbdul Razzaq en vida del shaij Abu Madian. El Shaij ʻAbdul Razzaq mediante su clarividencia vio que el shaij Abu Muhammad Salih fuera uno de los compañeros de su maestro Abu Madian;

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por lo tanto, le acompañó y le fue un ejemplo a seguir hasta sumuerte. Dije: Cuando el shaij Abu Muhammad Salih asistió a la reunión del shaij ʻAbdul Razzaq, quien le preguntó y le puso a prueba, éste encontró que el shaij Abu Muhammad era más instruido que él. Por consiguiente, le dijo: ¡Hijo mío!, es cierto que disfrutas de una energía espiritual elevada, así que, nadie es digno de educarte más que nuestro maestro Abu Madian. Vete a él, y juntos vamos a compartir el bien. De este modo, el shaij ʻAbdul Razzaq se benefició de la compañía de ambos, así como llamaba a cada uno de los dos: Mi maestro.

Segundo: respecto a la versión que inserta a Abu Binnuur ʻAbdul-Lah Ibn Wakris entre Abu Shuaib y ʻAbdul Yalil Ibn Waiyalan, Abu Hamid al-Fasi lo investigó, pues dijo en Mir’at al-mahasin: Abu Ya‘qub at-Tadili mencionó en el libro titulado at-Tashawuf (La clarividencia o apertura espiritual): Abu Muhammad ʻAbdul Yalil Ibn Waiyalan, que fue originariamente de la tribu Dukali, se estableció en Aghmat, donde murió como mártir en 541 de la hégira. Asimismo, fue un hombre grande, sabio y doctísimo en los actos de adoración; hizo un viaje a Oriente y allí se encontró con un shaij sufí, del cual narró una cadena de transmisión ininterrumpida que termina en Abu Dharr al-Ghaffari, compañero del Profeta –la paz y las bendiciones de Allah sean con él y su familia-. La cadena indicada anteriormente es diferente a la mencionada aquí, y ¡Allah sabe mejor! Abu Hamid comentó a este respecto diciendo: el tiempo y el lugar son aceptables para la narración del shaij Shuaib a través del shaij Abu Muhammad ʻAbdul Yalil, sin intermediario, pero, a nivel personal, no la encontré sino con la intermediación del shaij Abu Binnuur, sin embargo, no sé a qué esto se debe. No hay lugar a dudas de que el shaij Abu Binnuur fue uno de sus maestros; dado que se mencionó en at-Tashawuf que Abu Binnuur ʻAbdul-Lah Ibn Wakris ad-Dukali, originalmente de Mushtraiah, fue uno de los maestros de Abu Shuaib Ayub as-Sariah,  hombre de gran desprendimiento y escrupulosidad espiritual. Asimismo, en el mismo libro está mencionado Abu Alí Mansur Ibn Ibrahim al-Mistasi; gran hombre, sabio y doctísimo en los actos de adoración, murió en Azmur en 540 de la hégira, además, fue uno de los maestros de Abu Shuaib Ayub as-Sariah.

Éste, como hemos visto, fue compañero del shaij Abu Muhammad ʻAbdul Yalil, es más, mencionaron, conforme a at-Tashawuf, que el shaij Abu Shuaib fue el imám de la oración fúnebre de la pruba y autoridad del Islam, al-Ghazali, en Tus, quien falleció en el año 505 de la hégira, y había testado que nadie dirigiese a los musulmanes en su oración fúnebre hasta que viniese cierto hombre que lo hará… (Es una historia bastante  conocida).

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A la sazón, Abu Shuaib disfrutaba de una particularidad completa, así como, estaba a su alcance llegar en poco tiempo a lugares muy remotos. Esto ocurrió acerca de 36 años antes del fallecimiento del shaij Abu Muhammad ʻAbdul Yalil, teniendo en cuenta que ambos fueron del mismo país o de lugares muy cercanos. Ya que se mencionó, también, en an-Nashawuf: Se llamaba Abu Shuaib Ayub Ibn Said as-Sanhayi, originario de Azimmur, así como fue uno de los maestros de Abu Ya‘za. Al inicio de su carrera enseñaba el Corán en el pueblo Ashkauin, de Dukalah, y falleció en Azimmur, el martes, 10 de Rabi‘ al-Zhani de 561 de la hégira.

Abu ‘Isa al-Fasi cuando citó algunos fragmentos, de lo previamente plasmado, en su libro Tuhfat ahl as-Siddiquía: Podría que el shaij Abu Shuaib se encontrase con Abu Muhammad ʻAbdul Yalil, pero seguramente bebía de las fuentes del saber de su discípulo, Abu Binnuur, en la vida de éste. Esto fue porque  le aconteció a Abu Shuaib la Apertura (la iluminación الفتح), a manos de Abu Binnuur, así como, tuvo la clarividencia por el estado de bendición especial de este. Asimismo, éste, hombre de gran voluntad, tenía el permiso de aceptar y educar a la gente, en vida de su maestro, o, a lo mejor, no fue su maestro de arbitraje y voluntad, sino solamente de educación. Abu Shuaib llegó al estado de perfección y, también, le fue autorizado aceptar, enseñar y educar a la gente. Lógicamente hablando, a quien se le abre una puerta, debe aferrarse a ella, mejor dicho, quien se ve atraído por el corazón no podrá liberarse de ello. Cabe señalar que los afiliados a las tariqas no cuentan con la sublimidad de la cadena, tampoco tienen el derecho a elegir u opinar sobre ella. Puesto que quien sigue un camino, se le vuelve como una propiedad inalterable. Es un camino desprovisto de voluntad, de ahí, no hay diferencia alguna entre sublimidad o debilidad. Además, si uno pensara en dejar la compañía de un maestro siguiendo a otro, por algo elevado o por otra razón, se tratará, pues, de mala educación, por ello, no tendrá éxito ni con el primero ni con el segundo, incluso si éste es un maestro de aquél, con excepción a que esto pase con su permiso. Es famosa la historia de Abu al-Hasan as-Sarifí con sidi Alí Ibn ʻUzman, cuando aquél le dejó para seguir a su maestro al-Gazwani, ya que tuvo una gran pérdida y despojo –en Allah nos refugiamos-, por la mala educación que condujo al despiste, cuya historia fue mencionada por el autor de ad-Dauha (El linaje…), y la apunté en Mumti‘u al-asma‘ (El que hace disfrutar a los oídos).

Por el contrario, algunos pueden dar preferencia a la debilidad de la cadena sobre la sublimidad,

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por su gran número de maestros, sosteniendo que cuanto sea más elevado el número de los maestros de la cadena, sean más fuertes y dominantes sus luces. La gente, en este sentido, tiene diversos estados y cometidos, así como, la diferencia entre las cadenas de tariqas y las de hadhices consiste en que la primera tiende a conseguir las luces, mientras que la segunda se preocupa por la autenticidad de las noticias. Ésta última requiere llevar a cabo muchas investigaciones, de ahí, se aspira a la sublimidad, porque cuanto sea más excelsa la cadena, la búsqueda sea más fácil y la corrección, más alcanzable.

Es más, leí en un libro escrito por el shaij as-Sanusi –que Allah tenga misericordia de él- que el shaij Abu Madian –que Allah esté complacido con él- dijo: También, me vistió la al-jirqah honrada mi maestro y ejemplo a seguir, Abu Ya‘za. Quien dijo: recogí la al-jirqah de mi maestro y ejemplo a seguir Abu Shuaib as-Sariah (Mástil), a quien le pusieron este título por estar mucho tiempo de pie haciendo la oración supererogatoria de la noche, quien dijo: Me la dio ʻAbdul Yalil Waiyada, quien dijo: me la entregó Abu al-Fadl al-Yawhari, quien dijo: me la concedió mi padre, Abu ʻAbdul-Lah al-Husain Ibn Bushra, quien dijo: me la vistió Abu al-Hasan Ahmad Ibn Muhammad an-Nuri, conocido por el nombre de Ibn al-Bagawi, quien dijo: me la atavió as-Sari Ibn Muflis as-Saqati –que Allah esté complacido con él-, luego citó el resto de la cadena, pero no hizo ninguna referencia a un intermediario entre el shaij Abu Shuaib y el shaij Abu Muhammad ʻAbdul Yalil.

Su primera respuesta sobre la narración del shaij Abu Shuaib Ayub as-Sariah, de Abu Binnuur, teniendo en cuenta que él se había encontrado con su maestro Abu Muhammad ʻAbdul Yalil, es correcta y apoyada por la realidad y las pruebas visuales en muchos shuyuj, pues el sello de la cadena fue el conocedor celebre Abu al-ʻAbbas sidi Ahmad Ibn ʻAyiba, quien recogió del gran conocedor, sidi Muhammad al-Buzaidi, a quien le acompañó y siguió su camino bajo su mirada, en vida de su maestro Mulay al-ʻArabi ad-Darqawi –que Allah esté satisfecho de ellos-. Cuando a Abu al-ʻAbbas se le vino la Apertura espiritual  a manos de su maestro, éste le permitió educar y dirigir. De ahí, el discípulo junto con otros más narraron de él, en vida de su maestro al-Buzaidi y el maestro de su maestro Mulay al-ʻArabi, e incluso la mayoría de los compañeros del shaij Mulay al-ʻArabi –que Allah esté complacido con él- eran de modo similar. Muchos de ellos viajaban a visitarle junto con delegaciones de sus discípulos y aprendices de éstos, como también, shaij sidi Ahmad Ibn ʻAyiba; dado que poseía a discípulos y seguidores, así como, falleció en vida de su maestro al-Buzaidi, quien murió, igualmente, en vida de su maestro Mulay al-ʻArabi –que Allah esté complacido con ellos-.

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Ya Ibn ʻAyiba falleció en 1224 de la hégira, su maestro al-Buzaidi murió cinco años tras su defunción, es decir, en el año 1229 de la hégira, mientras que su maestro Mulay al-ʻArabi, diez años tras su muerte, en 1239 de la hégira.

La historia de Abu al-Hasan as-Sarifí, indicada por Abu ‘Isa al-Fasi es como sigue: Narró del conocedor Abu al-Hasan Alí Ibn ʻUzman ash-Shawi, así como pasó mucho tiempo a su servicio hasta que su estado espiritual se dilató y ganó muchos seguidores. Luego, se trasladó a un lugar denominado Abu Bain, su comunión fue muy frecuentada y su fama se difundió en todo Marruecos. Asimismo,  le ocurrieron hechos sobrenaturales innumerables. Razón que le hizo pensar que ya superó a su maestro; por lo tanto, rechazó afiliarse a él. Por eso, se fue a Marrakech junto con sus discípulos para recoger del maestro de su maestro, sidi Abu Muhammad al-Gazwani, ya se encontró con él y se le afilió, dejando el seguimiento de su maestro Abu al-Hasan ash-Shawi. Asimismo, cuando volvió otra vez a su país natal, su maestro esperaba su visita, pero el ex discípulo no lo hizo; por lo tanto, ash-Shawi dijo a sus compañeros: preparaos para viajar a nuestro señor ʻAbdul Salam Ibn Mashish, pasando por nuestro compañero al-Hasan Alí. Cuando llegaron a su pueblo, el shaij se estableció en la mezquita y le convocó, pero él se abstuvo de comparecer ante él y les envió comida. A ese instante, el shaij dijo a sus compañeros: no comáis nada y vámonos; dado que hemos venido a recuperar nuestro depósito y ya está hecho, vamos pues. Por otro lado, as-Sarifi vio en un sueño, como si una luna estuviera saliendo de su pecho y ascendiendo al cielo, hecho que se encarnó en la perdida de su sabiduría. Luego, nadie pidió su compañía, y se quedó con el vacío alrededor hasta su muerte. Cuando el shaij Abu Muhammad al-Gazwani se enteró de ello, dijo: es la recompensa de quien no reconoce los favores de su maestro.

Tercero: sobre la narración de al-Husain Ibn Bushra al-Yawhari, padre de Abu al-Fadl, de Abu al-Husain an-Nuri, pues la mayoría de los especialistas mencionan esta cadena con esta orden de eslabones, así como, Abu Madian –que Allah esté complacido con él- citó esta versión, además, as-Sanusi la transmitió según él, a pesar de que históricamente nunca sería aceptada. Abu ‘Isa dijo en at-Tuhfa, tras mencionar las palabras anteriores de Abu Madian respecto a la al-jirqah: Mencionó que el shaij Abu ʻAbdul-Lah al-Husain Ibn Bushra al-Yawhari narró de an-Nuri sin mediador, pero tanto el shaij al-Hafiz Abu al-ʻAbbas Ibn Abu al-Mahasen al-Fasi

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como su hermano Abu ʻAbdul-Lah al-ʻArabi en su libro Miraat al-mahasin, dijeron que había narrado de él mediante la intermediación del shaij Abu Bakr ad-Daniyuri, pues al-Hafiz ad-Dahabi apuntó con su propia caligrafía en su libro histórico: Es Abu al-Fadl ʻAbdul-Lah Ibn al-Husain Ibn Bushra Ibn Said al-Yawhari, muerto a mediados del mes de Shawal del año 480 de la hégira, y su tumba está contigua a la de su padre, Abu ʻAbdu-Lah, y a la de su hijo, Abu al-Barakat, y sus mausoleos son destino de visitas. Abu al-Fadl fue uno de los grandes shuyuj egipcios, cuya casa fue un nucleo de ciencia, justicia y nobleza, es más, su descendencia fue bendecida. Él predicaba a la gente en Egipto, en la mezquita de ʻAmr Ibn al-ʻAs. Luego, mencionó a quienes escucharon y narraron de él. Sin embargo, de conformidad con lo que citó sobre la muerte de Abu al-Fadl, no es aceptable que el intermediario entre él y Abu al-Hasan an-Nuri fuera solamente un hombre, por la gran franja de tiempo que hay entre la muerte de ambos, ya casi doscientos años.

En lo referente a Abu Bakr ad-Dinawari, si se indica a Abu Bakr Ibn Yabar Ibn ʻAbdul-Lah ad-Dainuri al-Hafiz, éste murió en 468 de la hégira, y durante sus viajes -en los cuales aprendía los hadices- se encontró con Abu Said Ahmad Ibn Muhammad al-Malini. Cabe señalar que Abu al-Fadl al-Yawhari escuchó muchos hadhices de Abu Said al-Malini, entonces, ad-Dinawari sería uno de los maestros de Abu al-Fadl, no de su padre. ¡Y Allah sabe mejor!

Dije: Abu Bakr ad-Dainuri es otra persona, la verdad es que se refería a Abu Bakr Muhammad Ibn Alí Ibn al-Hasan Ibn Alí ad-Dainuri, según la opinión de Ibn as-Sam‘aní, mencionada en su libro al-Ansab (Los linajes), quien dijo que era conocido por Burhan. Fue uno de los piadosos y se le concedieron muchos milagros. Se fue a Bagdad en 349 de la hégira, donde enseñaba hadhices narrados de Abu Shuaib al-Harrani, ʻAbdul-Lah Ibn Muhammad Ibn Baian, Ibrahim Ibn Zuhair al-Halawani, Abu Muslim al-Kashi, entre otros. Fue biografiado por Salih Ibn Ahmad al-Hafiz en el libro “Categorias de los de al-Hamadaniun”: Mencioné a Burhan ad-Dainuri, un virtuoso shaij, autoridad y piadoso. No logré escuchar de él, pero que se parecía a la  gente del conocimiento por Allah y fue adornado con la veracidad –que Allah se apiade de nosotros y de él-.

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Es una biografía extraída resumidamente del libro titulado Tarij al-Jatib (Historia de al-Jatib). Éste citó su vida porque mencionó la cadena, de la cual él formaba parte, del hadhiz de Anas Ibn Malik –que Allah esté complacido con él- quien narró que el Profeta –la paz y las bendiciones de Allah sean con él- dijo: “Juro por Quien mi alma está entre Su mano que ciertamente no habrá fin del mundo mientras haya un hombre que diga: “no hay más divinidad que Allah”, y que ordene hacer el bien y prohíba hacer el mal”.

Asimismo, se narró que él dijo: Cuando como unas migajas en casa de un amante de esta tariqa, mi corazón se siente angustiado e intranquilo al no saber el estado de lo que como; ya que escuché a al-Lu’alu’i decir: en cierta ocasión, un hombre invitó a Bishr a un banquete, pero cuando entró a su casa y notó que era un hombre adinerado, le preguntó: ¿Cómo has ganado tu dinero? A lo que le contestó: Allah atestigua que es lícito del todo; dado que no oprimí ni robé a nadie, tampoco lo gané mediante tratos usureros. Le preguntó otra vez: ¿De qué se trata tu comercio? Le dijo: de la compraventa de alimentación. Nada más oírlo, salió diciendo: es un dinero ganado a expensas de la sangre de los musulmanes. Conviene decir que al-Jatib no mencionó la fecha de su nacimiento; pero que narró de él a través de un intermediario, ya dijo: Narraron de él Abu al-Hasan Ibn Rezqawih, Alí Ibn Ahmad Ibn ʻOmar al-Maqqari y al-Jatib, uno de los compañeros de al-Yawhari. Asimismo, ad-Dainuri murió cuatro antes de al-Jatib, así como, narró de un conjunto de compañeros de Abu al-Hasan an-Nuri, como Abu Ya‘far Muhammad Ibn ʻUzman Ibn Abu Shaiba, quien murió tres años al fallecimiento de an-Nuri. Es decir, no hay lugar a dudas de que es el mismo mencionado en la cadena. ¡Y Allah sabe mejor!

Apartado

La filiación de Abu Madian al camino parte también de Abu al-Hasan Alí Ibn Harazim, a través de Abu Bakr Muhammad Ibn ʻAbdul-Lah Ibn Ahmad, más conocido con el nombre de Abu al-ʻArabi al-Maʿafiri, mediante Abu Hamid Muhammad Ibn Muhammad Ibn Muhammad Ibn Ahmad al-Ghazali, por parte del imám de al-Haramain Abu al-Maʿali ʻAbdul Malik Ibn ʻAbdul-Lah Ibn Yusuf Ibn Muhammad al-Yuwayni, mediante Abu Talib Muhammad Ibn Alí Ibn ‘Atía al-Makki, a través de al-Basri llegando así a Abu al-Qasim.

Dicha correlación lineal de narradores viene documentada por un gran número de estudiosos, entre los cuales destaca Abu ʻAbdul-Lah al-Sahili en su libro Bughiat al-Salik (El refugio del caminante). Al respecto, Sharaf ud-Din Al-Busairi compuso un largo poema, mencionado por el autor del libro de al-Manhay al-Wadih Fi Manaqib Abu Muhammad Salih (El camino evidente de las virtudes de Abu Muhammad Saleh), que queda como sigue:

  1. Entre ellos Abu al-Hasan descendiente de Harazim que encabeza la cadena por su honor y realeza.
  2. 44.
  3. También Abu Bakr, elevada y grabada su imagen en el ánimo de los árabes y no á
  4. Además, entre ellos está Abu Hamid, autoridad de la época en el saber y la rectitud y gran imám que contando con él es suficiente.
  5. Es más, sobresale Abu al-Maʿali pío imám de la vasta Mezquita Sagrada.
  6. Asimismo, Abu Talib con su faz risueño de aurora, dueño de los corazones de los allegados amantes.
  7. Luego, está Abu al-Qasim, erudito y doctísimo sabio que fue criado y avezado al recuerdo y el ensalzamiento de Allah.

 

Así sigue la cadena del isnad que se ve truncada entre el imám de al-Haramain y Abu Talib al-Makki, así como entre Abu Talib y al-Yunaid.

 

Tras su inclusión Abu al-ʻAbbas al-Fasi ha señalado en su obra Al-Minah al-Safia (Los dones inmaculados) lo siguiente: Me siento indeciso en torno a este isnad. En este sentido, el shaij Abu al-Qasim al-Azhari, y el shaij Ahmad Ibn Muhammad al-ʻUtaiqi señalaron que el Imám de al-Haramain falleció en 478; y Abu Talib en el mes de Yumada al-Ajira[50] de 386; así como el shaij Abu al-Qasim al-Yunaid murió en el año 297. De ahí, observamos que son casi 90 años de diferencia entre la muerte del Imám de al-Haramain y el shaij Abu Talib; y entre éste último y al-Yunaid casi 100 años. Y con  mayor razon y seguridad, he examinado el libro de al-Qut (el sustento) desde el principio hasta el final; y no me percaté de ninguna referencia que mencionase que hubiera habido un encuentro entre ellos, como lo dijo en relación con otros, tales como Abu al-Hasan Ibn Salim que declaró que había habido un encuentro entre ellos en más de una ocasión. Unido a esto, ha señalado que Abu Said Ibn al-ʻArabi es su shaij, así como Abu Bakr Ibn al-Yalaa con quien había quedado; entre otros. Por añadidura, si investigas sobre sus palabras en al-Qut, deducirás que al igual que menciona los dichos del shaij al-Yunaid, cita también los de otros shuyuj. Además, hace referencia a Abu Muhammad Sahl y su discípulo Abu al-Hasan Ibn Salem y desmenuzó sus dichos llegando a la conclusión de que la tariqa de al-Basariyin viene entreverada con muchos componentes de la tariqa de al-Baghdadyin. Aún con todas las observaciones apuntadas, he visto siempre la acreditación de dicho isnad por parte de quienes termina su cadena en Abu Madian.

Sobre la misma base, apostillé que: Abu al-Qasim al-Qushairi hizo averiguaciones sobre la fecha de la muerte de al-Yunaid, así como la documentó en la ar-Risalah (La Epístola). De ahí, lo correcto es que al-Yunaid falleció en el año 98, lo cual demuestra la interrupción inexorable de dicho isnad, habida cuenta de que el imám de al-Haramain fue nacido 33 años después de la muerte de Abu Talib, esto es, el día 18 de muharram[51] en 414; mientras que Abu Talib al-Makki murió en 386.

 

  1. 45.

La autenticidad de tal isnad reside en lo que habían documentado algunos acerca del imám de al-Haramain mediante su padre Ab Muhammad al-Yuwaini, a través de Abu ʻUzman al-Magrebi, de Abu ʻAmr Muhammad Ibn Ibrahim al-Zayayi, por vía de al-Yunaid. Hay otros sabios que enlazan dicho isnad con Abu Talib al-Makki mediante Abu Bakr ash-Shibli llegando al-Yunaid. Pero sin embargo, tengo una incertidumbre al respecto, dado que Abu Talib ha tardado mucho en despuntar tras la muerte de ash-Shibli con unos 52 años, a no ser que tuviera una larga vida de manera que estudió bajo su tutela en su juventud cuando tenía alrededor de unos 20 años. ¡Allah sabe mejor!

En conexión con lo citado, as-Sanusi ha mencionado en torno a lo que había transmitido a través de Abu ʻIsa al-Fasi en al-Tuhfa (La pieza preciosa) lo siguiente: Existe otra cadena lineal en torno al-jirqa del imám de al-Haramain que se asocia al maestro Abu al-Qasim al-Qushairi, mediante el maestro Abu Alí ad-Daqqaq, por parte de Abu al-Qasim al-Nasr Abadhi, a través de ash-Shibli, alcanzando al-Yunaid, ¡que Allah esté complacido con él!

 

Los otros shuyuj de ash-Shadhilí en la vía de la al-jirqah

 

Apartado

De entrada, hacemos hincapié en que Abu al-Hasan ash-Shadhilí, ¡qué Allah esté complacido con él!, también obtuvo la ciencia de otros grupos de ulemas por el camino de la al-jirqah y at-Tabarruk (la Consecución de la bendición o la influencia espiritual benéfica).

Entre estos grandes sabios destacamos al shaij Abu Said Jalifa Ibn Ahmad al-Bayi at-Tamimi cuyo entierro tuvo lugar fuera de Túnez es conocido por sus numerosos karamat (carismas). Dicho esto, ash-Shadhilí, ¡qué Allah esté complacido con él!, reconoció que lo había acompañado, así como se había beneficiado mucho de su sabiduría. Éste gran ulema (al-Tamimi) adquirió sus conocimientos por vía de Abu Madian. Ahora bien, existe otra opinión que aboga por señalar su consecución del saber mediante Abu Muhammad Ibn ʻAbdul ʻAziz Ibn Abu Bakr al-Qurashi al-Mahdaui, a través de Abu Madian.

En consonancia con lo mencionado, el autor de al-Minah al-Badia (Los dones evidentes) mencionó que ash-Shadhilí obtuvo su conocimiento también por medio del citado Abu Muhammad al-Mahdaui. Dicha opinión resulta viable si nos atenemos a su época, así como a la residencia de ambos en Túnez y la proximidad entre las fechas de su fallecimiento.  Esto es, el shaij Abu Saʻid al-Bayi murió en 628, entretanto, el shaij Abu Muhammad al-Mahdaui en 621.

Muhyi ud-Din Ibn alʻArabi, uno de los maestros de ash-Shadhilí

 

Asimismo, entre estos sabios en los que se apoyó ash-Shadhilí, resalta el sobresaliente e ilustre shaij Muhammad Ibn Alí al-ʻArabi al-Hatimi. Este insigne sabio atesora sus conocimientos atribuyéndolos a una gama amplia de ulamas. Este largo isnad de su al-jirqah viene documentado por él en Nasab al-jirqah (La filiación de la al-jirqah) de la siguiente manera:

  1. 46.

Llevé la al-jirqah de la mano de Yamal ud-Din Yunus Ibn Yahia Ibn Abu al-Husain al-ʻAbasi al-Qassar en la Kaaba dentro de la honorable mezquita (Masyid) al-Haram en La Meca.

Éste la adoptó a través del shaij de su época ʻAbdul Qadir Abu SalIh Ibn Abu ʻAbdul-Lah al-Yili, mediante Abu Said al-Mubarak Ibn Alí al-Makhzumi, por medio de Abu al-Hasan Alí Ibn Muhammad Ibn Yusuf al-Qurashi al-Hakari. Éste último la adoptó por vía de Abu al-Faray al-Tarsusi, por parte de Abu al-Fadl ʻAbdul Wahid Ibn ʻAbdul ʻAziz al-Tamimi, a través Abu Bakr Muhammad Ibn Jalaf Ibn Yaadr al-Shibli, quien acompañó a Abu al-Qasim al-Yunaid Ibn Muhammad, así como siguió sus modales e instrucciones y gracias a él llevó la al-jirqah. Entretanto, al-Yunaid se afilió al camino y se instruyó por medio de su tío materno as-Saqati. Este último acompañó a Maʻruf Ibn Fairuz al-Kharji a quien le debe sus conocimientos y modales espirituales. Entretanto, Maʻruf fue acompañado por Alí Ibn Musa y de él recibió su saber en tanto que éste lo había adquirido gracias a su padre (Musa) quien lo había conseguido mediante su padre Yaʻfar Ibn Muhammad, a través de su padre Muhammad Ibn Alí, mediante su padre Alí Ibn al-Husain, por medio de su padre al-Husain Ibn Alí quien acompañó a su abuelo el Mensajero de Allah (s.a.s.), así como a su padre Alí Ibn Abi Talib quien acompañaba al Profeta (s.a.s.) aprendiendo de él y aferrándose a sus instrucciones. Dicho esto, el Mensajero de Allah (s.a.s.) lo recibió de Gabriel, ¡que la paz sea con él! mediante Allah, ¡Ensalzado sea!

 

En este mismo respecto, le dije al shaij Yunus: ¿Qué aprendió de él? Y me respondió: He preguntado yo o ha sido preguntado el shaij ʻAbdul Qadir acerca de lo que mismamente había aprendido de él y me dijo: el saber y la buena educación.

 

Por añadidura, el shaij Muhyi ud-Din Ibn al-ʻArabi, ¡que Allah esté complacido con él!, mencionó que se había afiliado al camino (poniéndose la al-jirqah) también a través de Abu ʻAbdul-Lah Muhammad Ibn Qasim Ibn ʻAbdul Rahman Ibn ʻAbdul Karim al-Tamimi al-Fasi, así como mediante Taqi ud-Din ʻAbdul Rahman Ibn Alí Ibn Maimun at-Tauzari al-Misri en 586. Ambos sabios anteriores llevaron la al-jirqah a manos de Abu al-Fath Muhammad Ibn Ahmad Ibn Mahmud al-Mahmudi quien la había recibido por la vía de Abu al-Hasan Alí Ibn Muhammad al-Basri. Éste la había llevado a través de Abu al-Fath hijo

  1. 47.

delshaij de los shuyuj (el maestro de los maestros). Así, Abu al-Fath la había adquirido de la mano de Abi Ishaq Ibn Shahriar al-Murshid (el guía), a través de Hasan o Husain al-Akar, mediante Abu ʻAbdul-Lah Ibn Jafif quien había acompañado a Yaafar al-Hizaa por medio de su shaij Abu ʻAmr al-Astajri. Éste y acompañó a Abu Turab quien hizo compañía de su shaij Shaqiq al-Balkhi. Este último le acompañó a Ibrahim Ibn Adham que fue coetáneo de Musa Ibn Zaid al-Raʻí (el Pastor) quien acompañaba a Uwais al-Qarni que había sido contemporáneo de ʻOmar Ibn al-Jattab y Alí Ibn Abi Talib. Estos dos últimos acompañaron al Mensajero de Allah (s.a.s.) y de él recibían el saber, seguían sus instrucciones y adoptaban sus atributos.

Al hilo de lo citado, el shaij Muhyi ud-Din Ibn al-ʻArabi dijo que también había llevado la al-jirqah a través de Abu al-Hasan Alí Ibn ʻAbdul-Lah Ibn Yamiʻ. Éste lo había recibido mediante al-Jidr a quien acompañó y al que debe su formación y conocimiento, Asimismo, apostilló (el shaij Muhyi ud-Din Ibn al-ʻArabi): Yo también he acompañado a al-Jidr, ¡Que la paz sea con él! y me ha ilustrado. Asimismo, recibí directamente de él tanto los textos y artículos de los shuyuj como otros saberes. En este sentido, As-Safi al-Qashashi incluyó su segundo isnad obtenido mediante Uwais en el libro de as-Samt al-Mayiid (La Elevada Composición), luego dijo: El shaij, ¡Que en paz descanse! no declaró ninguna confusión desde Ibn Jafif hasta el final de dicho isnad, sino que aludió al compañerismo a base de la falta de demostración de su continuidad y encadenamiento como se refleja en sus palabras en el capítulo 25 del libro de al-Futuhat al-Makkíah (Las revelaciones de La Meca).

En esta obra, después de narrar lo que le había ocurrido con nuestro señor al-Jidr, ¡Que la paz sea con él! dijo: Se reunió con él uno de nuestros shuyuj, esto es, Alí Ibn ʻAbdul-Lah Ibn Yamii, que había sido uno de los compañeros de Alí Almutawakil y Abu ʻAbdul-Lah Qadib al-Ban (adalid de ingeniosidad y elocuencia), que habitaba en su huerta en al-Maghli en Mosul. Dicho esto, al-Jidr le concedió la al-jirqah a Alí Ibn ʻAbdul-Lah Ibn Yamii con la presencia de Qadib al-Ban. Posteriormente, el citado shaij (Ibn Yamiʻ) me otorgó a mí la al-jirqah justo en la misma posición de su huerta en la que se le había sido concedido antes a través del  al-Jidr, y siguiendo las mismas prácticas y actuaciones, a la sazón, efectuadas.

Por añadidura, he llevado la al-jirqah de al-Jidr por otro camino mucho más lejano mediante nuestro compañero Taqi ud-Din ʻAbdul Rahman Ibn Alí Ibn Maimon Ibn Abu al-Tauzari. Este último lo había recibido de la mano del shaij de los shuyuj (el maestro de los maestros) Sadr ud-Din Muhammad Ibn Hamauy en el territorio egipcio, cuyo abuelo que se había puesto antes la al-jirqah por vía de al-Jidr, ¡qué la paz sea con él! En aquel entonces aprobé el hecho de llevar la al-jirqah,

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asícomo empecé a concedérselo a la gente debido a la acreditación de tal proceder por al-Jidr. Con todo, no autorizo el actual concepto de la al-jirqah por contrastar con nuestra consideración de ésta en función del compañerismo y fiel seguimiento de los comportamientos. A saber, en relación con el funcionamiento reglamentario de la al-jirqah, no existe un contacto directo con el Mensajero de Allah (s.a.s.), sino un acompañamiento y seguimiento expresado por la fervorosa piedad. De ahí, al percibir cierta imperfección o falta de formación de un discípulo en torno a un caso determinado, sus compañeros, con ánimo de perfeccionarlo, recurren a un shaij (autoridad) en aras de cubrir esa laguna. Finalizada la instrucción del discípulo, el shaij quita su ropa andrajosa y se la concede al alumno que la lleva en calidad de reconocimiento de su perfeccionamiento. Este es el camino autorizado y conocido por nosotros, así como transmitido por nuestros shuyuj.

A este respecto ha declarado, (el shaij Muhyi ud-Din Ibn al-ʻArabi), que su adopción de la al-jirqah no fue conectada directamente con el Mensajero de Allah (s.a.s.) sino que se relaciona con nuestro señor al-Jidr, ¡la paz sea con él! Sobre este extremo, importa destacar sus palabras en Risalat al-jirqah (El Mensaje de la al-jirqah) que señalan sus modelos (shuyuj). Al cabo de una breve presentación del Mensaje de la al-jirqah dijo: En la época de ash-Shibli, Ibn Jafif, entre otros, se empezó a compaginar ambas formas de llevar la al-jirqah. Nosotros seguimos su doctrina y procedemos a llevarlo por medio de una amplia gama de shuyuj tras haberles acompañado y seguir sus instrucciones con miras a la consecución de una correcta adopción externa e interna de la al-jirqah.

A la luz de lo mencionado sostenemos, pues, que esta cuestión está bien adherida a su versión que no desvela todas las verdades a raíz de la discrepancia de sus precursores. Esta situación ha sido demostrada por un grupo de ulamas que compaginan la jurisprudencia islámica y las ciencias de los hadhices y el sufismo. Es más, el hecho de pasar a primer plano lo afirmado y relegar a otro segundo lo negado se intercala entre lo establecido en los orígenes y fuentes de la jurisprudencia islámica. Asimismo, arrancamos reproduciendo una cita textual del shaij Muhyi ud-Din, ¡que Allah santifique su secreto!, que resume, gracias a Allah, Señor del universo, la cuestión de manera magistral. Dicha cita viene en el capítulo 69 de al-Futuhat al-Makkíah (Las revelaciones de La Meca): No estamos conformes con lo negado por ʻUlamaa al-Rusum[52] salvo en los veredictos legítimos en los que se igualan todos. Tal proceder se considera además una infracción del orden de la antigüedad de filiación al camino que conduce a ello o al concepto captado por la lengua árabe. De otro modo, solo se considera una especie de incumplimientode género. Esta situación se aplica a los diferentes sabios que poseen un saber de cariz particular.

Con todo, lo explicado debe atenerse a lo detallado en su libro Uklat al-Mustaufiz (La sujeción del apresurado) en donde dice literalmente: Todo lo citado y por mencionar en lo referente a los distintos elementos universales

  1. 49.

viene acorde a un conocimiento y una noticia profética acompañada por un estado de clarividencia y desvelo espiritual: Si esta noticia alude a una tariqa, solamente nos basamos en lo que nos informan los sabios del saber interior, ¡que Allah esté complacido con ellos! En rigor, todo decir que aborda una tariqa de los imames de al-yarh ua al-Tadil[53] es de consideración a no ser que ataña a lo que corrija la revelación de lo que entraña por parte delos sabios del conocimiento interior, a la sazón se inclina a lo que éstos últimos decidan aunque sea tildado de debilidad por parte delo sabios del saber exterior. Dicho esto, se puede percibir nítidamente la existencia de hadices mencionados en al-Futuhat al-Makkíah (Las revelaciones de La Meca) sobre los cuales el shaij Muhyi ud-Din sentencia que son correctos en base de la iluminación y desvelecion espiritual pero no constatado o calificado de debilidad por ʻUlamaa al-Baten. Sea, a modo de ejemplo, lo que ha citado en el capítulo 302: Esto ha sido mencionado en un hadhiz profético acreditado por los sabios del conocimiento interior a medida que queda desaprobado por los sabios del saber exterior a raíz de la debilidad de un transmisor o varios[54]. El quid de esta cuestión se aprecia en este hadhiz en donde el Mensajero de Allah (s.a.s.) ha dicho: «Si no fuera por exceso en vuestros dichos y opacidad de vuestros corazones, habríais visto y oído lo que veo y oigo»[55].

En consolidación a lo mencionado, huelga considerar la explicación de al-Risalah al-Yusufía (La epístola de Yusuf) en la que el shaij ha mencionado: Se da por correcta la narración que se ve autentificada mediante la vía de la prueba textual y la iluminación y desvelacion espiritual. De ahí, se ha dicho en torno a los orígenes del hadhiz que: En caso de que haya un hadhiz cuyo isnad es débil, puedes calificarlo así sin llegar a desecharlo del todo y en absoluto de crédito, dado que tal vez existan otras vías correctas de transmisión que lo avalen.

A la luz de lo mencionado, he dicho: al-Qashashi pretende ligar el hecho de llevar la al-jirqah que había en su época, a una cadena de transmisores que termina en el Profeta (s.a.s.). Ahora bien, esto no funciona así, pues quien tiene un conocimiento mínimo de la sunna y escudriña sobre las huellas de los anteriores, colegirá que lo correcto es lo que dice el shaij al-Akbar, ¡que Allah esté complacido con él! Asimismo, sabrá que el Isnad a partir de Ibn Jafif y sus coetáneos para arriba se inscribe en el marco del acompañamiento, instrucción y emulación, así como para la consecución de la utilidad y bendición desde un superior a un inferior en conocimiento y piedad a través de la vista y la reunión (con el shaij).

  1. 50.

Este planteamiento del concepto de la al-jirqah es el más extendido y aceptado entre muchos sufíes. Éstos lo mencionan al unísono del significado que hemos abordado, y ¡Allah sabe Mejor! En suma, se mencionarán los textos y dichos de al- Suhrawardi, entre otros, que lo avalen.

Apartado

Entre ellos (los shuyuj que enseñaron a Abu al-Hasan ash-Shadhilí, ¡que Allah esté complacido con él!) destaca también Abu al-Fath al-Wasiti, amigo del shaij sidi Ahmad al-Rifaʻi, con quien ash-Shadhilí se había encontrado en Iraq. En este sentido, al-Rifaʻi indicó que ash-Shadhilí había recibido su saber mediante el Polo nuestro señor ʻAbdul Salam Ibn Mashish tal como había sido mencionado en su biografía. Luego, se citará el isnad de al-Rifaʻi.

Asimismo, se intercala entre los shuyuj que enseñaron a Abu al-Hasan ash-Shadhilí, ¡que Allah esté complacido con él!, Naym ud-Din al-Asfahani. Éste ha sido citado por el Conocedor por Allah al-Shaʻrani y sus seguidores como el autor de al-Minah al-Badia (Los dones evidentes), entre otros. En esto, cabe resaltar que dicha opinión es totalmente errónea y absurda dado que al-Naym al-Asfahani no fue siquiera coetáneo de ash-Shadhilí sino que vino más tarde que éste.

La origen de tal error reside en que al-Salah as-Safdi en torno ala pequeña biográfia que elaboró de Abu al-Hasan ash-Shadhilí en Naktal-Haiman (La Meditación del Soñador) dijo lo siguiente: “He visto languidecido a nuestro shaij ʻImad d-Din, esto es, al-Hafiz Ibn Kazir de modo que se mostró indeciso frente a estas frases sin llegar a un término claro en relación con dicho hombre, situación que viene motivada por la filiación de éste al sufismo a su manera y su camino particular. En este tenor, el shaij Naym ud-Din al-Asfahani le acompañó a Nazil al-Haram (Huésped de la Casa Sagrada), así como Naym ud-Din le acompañó al shaij Abu al-ʻAbbas al-Mursi, éste fue  discípulo del shaij Abu al-Hasan ash-Shadhilí. De ahí, quien se detuvo en ello, pensó que el pronombre en el citado dicho (el shaij Naym ud-Din al-Asfahani le acompañó) hacía las veces de ash-Shadhilí, mientras que en realidad sustituía a Ibn Kazir. De otra suerte, sería que el shaij Naym ud-Din al-Asfahani uno de los discípulos de Abu al-ʻAbbas al-Mursi. De ahí, ¡Cómo es posible que sea shaij de ash-Shadhilí!”.

 

Algunos han impugnado la al-jirqah del sufismo

 

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Hay un grupo que puso en tela de juicio la al-jirqah y su isnad; el cual se presenta dividido en dos bandos. El primero, cree en la veracidad de la al-jirqah, así como en el valor de su narración con ánimo de la consecución de su bendición.

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Ahora bien, habló de la interrupción de su isnad esgrimiendo que al-Hasan no lo había escuchado de Alí como lo consideraron los shuyuj anteriores. El segundo bando, pone en duda su origen y cree en su invalidación, no solamente porque al-Hasan no lo haya escuchado de su padre, sino por su transmisión a través de Alí, ¡que la paz sea con él! Dicho grupo de personas niega la superioridad de Alí y de su honrada familia, sobre todo al comprobar un rasgo caracterizador de Alí que no lo tienen los demás compañeros del Profeta(s.a.s.)l

El texto de Ibn Taimiya sobre la impugnación de la al-jirqah

 

Tal bando entraña los enemigos de la familia del Profeta(s.a.s.), tales como Ibn Taimiya e Ibn Jaldun. El primero de ellos (Ibn Taimiya) dijo, en son de respuesta al dicho de Ibn al-Mutahar al-Huli, en su libro Minhay as-Sunna (Los métodos y caminos de la sunna) lo siguiente: En cuanto al saber de la tariqa conviene señalar su atribución a él debido a que todos los sufíes ponen la al-jirqah en relación con él. Como respuesta a ello, se puede decir: “Primeramente, todos los grandes, famosos y veraces sabios de la ummah que conocen las verdades de la fe están conformes con adelantar a Abu Bakr, así como lo consideran el hombre más grande de la nación en lo referente a las verdades de la fe y los asuntos gnósticos (conocimiento místico). De ahí, ¿cómo es posible encajar la opinión de quienes lo adelantan en las verdades gnósticas con los que atribuyen a él el hecho de llevar la al-jirqah? En este sentido, queda confirmado en los grandes manuales de Sahih al-Bujari y Sahih Muslim que el Profeta (s.a.s.) dijo: “Ciertamente Allah no mira vuestras formas o vuestros bienes sino que mira vuestros corazones y vuestras acciones”. Consecuentemente, ¿cómo se puede igualar o asemejar las verdades del corazón con las formas y los vestidos que encubren el cuerpo? Asimismo se dice en segundo lugar: las al-jirqahs son múltiples, los dos más famosos se atribuyen a ʻOmar y a Alí. En cuanto a lo de ʻOmar, cabe destacar que cuenta con dos isnad: Uno se remonta a Uwais al-Qarni y, otro a Abu Muslim al-Jaulani. En lo tocante al isnad de la al-jirqah de Alí, conviene aclarar que algunos lo relacionan con al-Hasan al-Basri a medida que otros más recientes lo enlazan con Maʻruuf al-Karji. Esto se debe a que al-Yunaid acompañó a al-Surri, así como, éste último estaba indudablemente con Maʻruf al-Karji. Sin embargo, el isnad desde Maʻruuf está munqatiʻ (truncado), pues a ratos dicen que éste  acompañó a Alí Ibn Musa al-Rida, lo cual es terminantemente falso. En este contexto, los compiladores de las noticias no han mencionado un isnad continuado de Maʻruuf. Entre estos clasificadores se destacan Abu Nuʻaim y Abu al-Faray Ibn al-Yauzi; éste último en su libro que compuso en torno a las virtudes de Maʻruuf, se percibe nítidamente la interrupción de la cadena de narradores al llegar a al-Karji. Asimismo, Alí Ibn Musa fue elegido por al-Maamoun como príncipe heredero haciendo que su lema fuese llevar una ropa de color verde. Sin embargo, más tarde se retractó de ello volviendo al lema negro. Con todo, Maʻaruf no pertenecía a los que se reunían con Alí Ibn Musa, ni siquiera ninguna de las rectas personas dignas de confianza e integridad moral han citado su encuentro con él o su adquisición del saber a través de él. Incluso, no se sabe si lo había visto o no, así como Maʻruuf no fue su porteroبوابه ni siquiera abrazó el Islam gracias a él. Dicho esto, todos estos planteamientos son mendaces.

  1. 52.

En lo referente al otro isnad, hay algunos que dicen que Maʻruuf le acompañó a Dawud al-Tai, lo cual también se muestra falso e infundado. Unido a esto, acordemente a sus conocidas noticias, no se ha mencionado que él había recibido sus conocimientos por vía de Dawud al-Tai, sino mediante el devoto de Kufa, Bakr Ibn Junais. En el mismo isnad de la al-jirqah se indica que Dawud al-Tai le acompañó a Habib al-ʻAyami, lo cual tampoco estuvo constatado. Ahora bien, tal isnad declara que éste último se juntó con al-Hasan al-Basri, lo cual es correcto. No obstante, es errónea e invalidada por el consenso de los sabios la unión de al-Hasan con Alí directamente, sino más bien a través de los amigos de éste, tales como al-Ahnaf Ibn Qais, Qais Ibn ʻAbbad, entre otros. Dicha versión fue narrada por los huffaz de los hadhices correctos. Sobre la base anterior, al-Hasan al-Basri fue nacido justo dos años antes del término del califato de ʻOmar; y cuando murió asesinado ʻUzman, él estaba en Medina, y su madre fue sirviente de Um Salama. Así, con el asesinato de ʻUzman, al-Hasan fue llevado a Basora mientras que Alí estuvo en Kufa. Total, en la era de éste último, al-Hasan no fue más que un niño y no le conocía en nada.

El texto de Ibn Jaldun sobre la impugnación de la al-jirqah

 

En la introducción de su libro Tarij Ibn Jaldun (La Historia de Ibn Jaldun) éste dice: “Los últimos sufíes que hablan de la iluminación mística y lo que entraña de conocimiento y clarividencia. Éstos sufíes penetraron profundamente en ello de modo que muchos de ellos defendieron la inhabitación de Allah en la criatura y el monismo llenando los libros con estas ideas. Entre estos y otros autores cabe citar a al-Haraui en su libro Al-Maqamat (Las Estaciones espirituales)  y entre sus seguidores se intercalan tanto Ibn al-ʻArabi e Ibn Sabiin como sus alumnos Ibn al-ʻAfif e Ibn al-Farid, así como al-Naym al-Israili en sus poemas. Los antecesores de éstos guardaban una relación estrecha con los miembros más recientes del Ismaʻelismo que forman parte de los Rafidiah que creen también en la inhabitación de Allah en la criatura y el endiosamiento de los imames. Dicha doctrina no se conoce precisamente su génesis de modo que ambos bandos se influenciaron el uno en el otro, algo por lo que se percibe una mezcla de sus dichos y una semejanza entre sus credos. De ahí, surgieron expresiones como el Polo, esto es, la cabeza de los conocedores por Allah, en las palabras de los sufíes. Éstos alegan la singularidad absoluta del Polo hasta su fallecimiento, luego lo hereda otro de los conocedores. A tal fenómeno aludió Avicena en su libro Al-Isharat (Los Signos) en los capítulos que abordan el sufismo diciendo:

  1. 53.

“El acorralamiento de las facetas de la verdad en su plenitud y su conversión en un credo revelado por uno tras otro no es más que una mera oratoria que representa un dicho irracional, así como infundado conforme a la legislación religiosa. Esta creencia es el quid de lo que profesan los Rafidah que jerarquizaron también a los sustitutos en pos de tal polo, algo que los mismos chiitas dijeron en torno a los jefes subordinados al imám chiita. Sobre la base del mismo ideario, los chiitas cuando asentaron los cimientos del Isnad de al-jirqah del sufismo con miras a fundamentar su origen, lo enlazaron con Alí, ¡que Allah esté complacido con él! Frente a ello, Alí, ¡que Allah esté complacido con él!, no se ha señalado entre los demás compañeros del Profeta(s.a.s.) por un específico retiro espiritual ni por un estado concreto o una forma determinada de vestirse. Dicho esto, Abu Bakr y ʻOmar, ¡que Allah esté complacido con ellos! fueron los más ascetas y devotos después del Mensajero de Allah (s.a.s). Con todo, ambas personalidades no distinguieron en algo en particular en lo tocante al concepto de la religión, sino que todos los compañeros del Profeta(s.a.s.) son prototipos de la religión, del ascetismo y de la lucha. De ahí, las premisas de estos sufíes en relación con el fatimi y las palabras que colman sus libros no vienen confirmadas o negadas por los antepasados sufíes, sino que fueron extraídas de los dichos de los chiitas y los Rafidah y sus doctrinas que revoletean en sus libros”.

El estimulo que impulsó a estas personas, tildadas de hipócritas según el testimonio del Mensajero de Allah (s.a.s.), a que negasen la cualidad de Alí, ¡qué la paz sea con él!, de conocer las ciencias de la verdad, así como su situación como líder de los sufíes y referencia para la gente de las tariqas reside en sus enconos e inquinas hacia su rango sublime. Ellos negaron todas las virtudes o rasgos que Allah  le había concedido, así como pusieron en duda sus asanid (plural de isnad) e impugnaron su confirmación con falsos alegatos y calumnias.

La enemistad de Ibn Taimiya[56] llegó al extremo de la arrogancia y negación de lo palpitante y perceptible.

  1. 54.
  2. 55

El juicio de los ulemas que Ibn Taimiya es un hipócrita por su odio comprobado a Alí, la paz sea con él

 

En este particular, declaró con desfachatez, cinismo, infamia, hipocresía e ignorancia la carencia de hadices correctos en relación con las virtudes de Alí, ¡que la paz sea con él! Asimismo, apostilló que los hadices citados en Sahih al-Bujari y SahihMuslim no distinguen un rasgo especial que lo eleva de los demás compañeros del Profeta(s.a.s.). Con todo, su imám Ahmad Ibn Hanbal, ¡que Allah se apiade de él!, cabecilla de los suníes y sabio del hadhiz, dice: Todos los hadices con asanid correctos en torno a las virtudes de los compañeros del Profeta(s.a.s.) no han llegado al grado y la cuantía de los que atañen a Alí. Dicha opinión fue adoptada también por otros huffaz. En la misma orilla, Ibn Taimiya tuvo la frescura de dirigir dichos irreverentes también a Alí y a su noble familia. Tal postura demuestra que él es la cabeza de los hipócritas en su época a tenor del dicho del Profeta (s.a.s.) al dirigir sus palabras a Alí en el siguiente hadiz correcto mencionado en Sahih Muslim: “No te ama sino el creyente y no te odia sino el hipócrita”. La gente de su época lo juzga y tacha de este calificativo según lo narrado por al-Hafiz en su introducción del libro ad-Durar Al-Kamina (Las Perlas recónditas). En esto, ¡Cómo no puede ser considerado como hipócrita al proferir, que Allah lo deteste!, lo que un creyente jamás hace en contra de Fatima, señora pía de las mujeres del mundo (s.a.s.), y su marido, hermano del Mensajero de Allah (s.a.s)

  1. 56.

y señor de los creyentes. Éste dijo de Fatima, hija del Mensajero de Allah: Ella se asemeja a los hipócritas que fueron descritos por Allah, ¡Altísimo sea! en Su dicho: «Si se les da una parte de ello, se quedan satisfechos; pero si no, se enfadan» (Sura 9, at-Tawba: 58). En este tenor, él dijo, ¡que Allah lo maldiga!: Eso mismo hizo ella cuando Abu Bakr, ¡que Allah esté complacido con él!, no le dio una parte de la herencia de su padre (s.a.s.). Con respecto a Alí, señaló que: Él abrazo el Islam siendo niño, lo cual es insignificante. Tal alegato suyo viene en aras de negarle a Alí su precedencia, a lo que se suma su pretexto de que Alí ha infringido el Libro de Allah, ¡Altísimo sea!, en diecisiete cuestiones, aparte del desengaño que le acompañaba por donde fuera. Asimismo esgrimía que Alí solo buscaba la autoridad y combatía con ánimo de su consecución y no por la religión. Unido a esto, su condición como el cuarto califa bien guiado[57] no está consensuada entre Ahlu as-Sunna (la gente de la sunna: sabios de la Tradición Profética). Así, Ibn Taimiya, ¡que Allah lo maldiga! mintió al decir que la gente de la sunna había declarado esto citando lo de los omeyas de Al-Ándalus que consideran a Muʻawia como cuarto califa. En rigor, tampoco la gente de Al-Ándalus hizo esto, sino que tal incidente fue mencionado por Ibn ʻAbd Rabbihi en su libro al-ʻIqd al-Farid (El Collar único) al relatar una historia que procura adular a los omeyas mencionando a Muaʻwia como cuarto califa. Frente a ello, la comunidad andalusí lo repudió por tal hecho. Luego, vino aquel mentiroso (Ibn Taimiya) y achaca tal incidente a toda la gente de la sunna que habitaba el territorio de Al-Ándalus. Asimismo, falsificó que Alí, ¡la paz sea con él!, murió sin olvidar la hija de Abu Yahl que el Profeta (s.a.s) le tenía prohibido casarse con ella. Asimismo, lo calumnió con asuntos más graves cuando relató de algunos[58] de sus hermanos hipócritas que Alí frecuentaba con asiduidad por las noches a las esposas del Mensajero de Allah. Dichos vicios que jamás llegan a ser atribuidos a la comunidad de los creyentes, ni mucho menos a los grandes compañeros del Profeta(s.a.s.): ¡Cómo es posible que atañen al mejor hombre del mundo musulmán después del Mensajero (s.a.s.)! ¡Que Allah repruebe, y castigue a Ibn Taimiya según lo que éste merezca!

  1. 57.

En esto, agradecemos a Allah porque ya de hecho lo hizo al hacerle imám y cabeza de todos los extraviados y pervertidos que lo siguen. Es más, hizo que sus libros encaminen hacia el descarrío. Pues, todo aquel que se acerca a sus libros y se preocupa por ellos, se convierte en imám y líder del extravío en su época. Basta con que Allah haga que sus ideas malignas y diabólicas, así como sus seguidores estén en el infierno. Éstos últimos presentan un mal que cunde bajo los cielos cubriendo los horizontes del universo con tal negrura que produjo por sus crímenes y calamidades en todo paradero. Al fin y al cabo, tales circunstancias desembocan finalmente en las páginas de las obras de Ibn Taimiya, imám de los extraviados y sahij de los delincuentes. En este mismo contexto, el Mensajero de Allah dice «quien introduce una mala costumbre en el Islam, que es practicada después de él, se le registrará una falta equivalente a la del que la práctica, sin que se vean disminuidas en nada sus faltas». Asimismo, dice (s.a.s.): «Quien invita al extravío cargará sobre sí con un pecado equivalente a los pecados de los que lo sigan hasta el Día del Juicio Final.

Ibn Jaldun fue nasibi desviado de la trayectoria de Alí

 

Apartado

Ibn Jaldun va a la par con Ibn Taimiya en lo que a la malevolencia e hipocresía se refiere. Sin embargo, el primero (Ibn Jaldun) no demuestra un arrojo que lo impulsa a revelar lo que oculta en su corazón. En esto, se afanaba sigilosamente en urdir intrigas e insinuaciones a la chita callando. En otras situaciones, declaraba sin tapujos los errores políticos, así como las correcciones religiosas al respecto con miras a achacar el error a Alí y a su honrada familia. Tal intento de reparación presenta un camuflaje de su hipocresía. Él mismo, se apresura en negar cualquier superioridad de Alí y su honrada familia, así como acelera en atribuirles cualquiera de los defectos y lacras. Tal postura fue adoptada en este particular, así como en otro que concierne a los hadices de Al-Mahdi. En este sentido, él soslayó dichos hadices para no demostrar que al-Mahdi, que Allah lo hará vivificar la religión en los últimos tiempos, será descendiente de la familia de Alí, ¡que la paz sea con él! Así, él arguyó que la soberanía necesita familiares y personas emparentadas con la Familia del Profeta(s.a.s.), y como ya no queda nadie con vida, eso no sería factible[59]. En esto, queda patente su propósito de menoscabar a la Familia del Profeta(s.a.s.). Asimismo, infringía el consenso de genealogistas e historiadores al negar la genealogía

  1. 58.

de los siervos entre los Rafidah[60] para luego lo constata con miras a difamar a la Familia del Profeta(s.a.s.). De ahí, uno de los shiujs de al-Hafiz, esto es, al-Hafiz, el asceta, el devoto Nur ad-Din Abu al-Hasan al-Haizami llegó a declarar la maldición de Ibn Jaldun según lo narrado de él por al-Hafiz as-Sajaui en al-Iʻlaan Bi al-Taubij (Declaración de reprensión). Al respecto al-Hafiz dijo en Rafʻ al-Isr ʻan qudat Misr (el Levantamiento de las cargas sobre los jueces egipcios): Oponiéndose a muchos ulemas, Ibn Jaldun afirmaba rotundamente la veracidad de la genealogía de Bani ʻUbaid Allah que fueron califas de Egipto y conocidos como los fatimíes, en son a la filiación de Alí, ¡que la paz sea con él! Su dicho viene acordemente a lo que ha transmitido de los imames que ponen en tela de juicio su genealogía. En esto, él dijo: Ellos han escrito esta acta en atención al califa abasí. Sobre este extremo, dada la pertenencia de nuestro compañero al-Maqrizi a los fatimíes, éste excedía tanto en la preponderancia y ponderación de Ibn Jaldun por haber constatado su genealogía. En este sentido, él (al-Maqrizi) omitió el oculto propósito de Ibn Jaldun. Éste, por su desviación del camino de la Familia de Alí, intentó atribuir la genealogía de los fatimíes a ellos a raíz de la mala fama del credo de los fatimíes. Entre éstos últimos, hay quienes llegaron a la apostasía autoproclamándose como Dios tales como al-Hakim. En la otra orillas, existen otros que se ven muy fanáticos a la doctrina de los Rafidah hasta el punto de que en su época fue asesinado un grupo de los seguidores de la doctrina sunita. Ycon asiduidad, menospreciaban e insultaban a los compañeros del Profeta(s.a.s.) en sus mezquitas y reuniones. En esto, si se les atribuyen estas lacras demostrando que son descendientes de Alí, por ende tales vicios se adhieren a la Familia de Alí, lo cual, a su vez, redunda en su aversión. ¡A Allah pedimos la salvación! Con esto, terminaron las palabras de al-Hafiz. Éste  acompañó a Ibn Jaldun y lo conoció a fondo, así como tuvo la oportunidad de versar sobre algunas de sus especialidades como la historia, entre otras. Asimismo, Ibn Jaldun le solicitó a al-Hafiz su aprobación y licencia de algunas de sus publicaciones y éste último se las concedió. En este sentido, Ibn Jaldun ha mencionado a al-Hafiz en el glosario de sus shuyuj. Consecuentemente, defendió a los califas abasíes, así como declaró su inocencia desgajándoles de todo aquello que degrada y agravia el honor y la religión. Es más, negó su ejecución de tales acciones pese a que éstas habían sido consensuadas por los historiadores en aras de demostrar la virtud y justicia de los abasíes y a despecho de la familia de Alí. A saber, los abasíes se excedieron mucho en dañar, humillar, matar, expulsar y deportar a los descendientes de Alí. Sobre la base anterior, el quid de la cuestión estriba en la demostración de la enemistad de Ibn Taimiya e Ibn Jaldun a Alí, ¡que la paz sea con él!, así como la indicación de que su negación de todas estas imperfecciones de Alí no fue mediante ciencia e investigación, sino que fue impulsada por rencor, enemistad, testarudez, descuido, arrogancia y oposición a la verdad. En su proceder actúan al unísono de quien describe el poeta en este verso:

Es como quien cornea a una roca con la pretensión de despedazarla; con todo, nada afecta a ésta, sino que su cuerno (cabeza) queda escuálido

  1. 59

A buen seguro, Allah, ¡Altísimo sea!, le concedió a Alí, ¡que la paz sea con él! esta superioridad, así como le otorgó dicha dignidad y grandeza que cala hondamente en los corazones de los creyentes yendo en contra de la voluntad de sus enemigos,delincuentes, los hipócritas y los rencorosos.

 

 

 

La falsedad de la opinión de Ibn Taimiya sobre el consenso de los ulemas de la superioridad de Abu Bakr, que Allah esté complacido con el

Apartado

A saber, queda refutado por muchas razones el alegato que presentó Ibn Taimiya en torno al consenso unánime de los sabios y conocedores de las verdades de la fe en dar la precedencia a Abu Bakr, ¡que Allah esté complacido con él!, con respecto a Alí en la gnosis y conocimientos místicos:

La primera razón: Los sabios y conocedores de las verdades de la fe son los sufíes, ¡que Allah esté complacido con ellos! por aclamación de todos los musulmanes. En esto, Ibn Taimiya no es uno de ellos para enterarse de su acuerdo. En cambio, expresaba una enemistad contra ellos, además pertenecía a los sabiondos de las insinuaciones oscurantistas, las nimias disertaciones y las verborreas anodinas. Entonces ¡Cómo va a llegar a conocer a la gente de las verdades de la fe y del conocimiento místico! En realidad, él (Ibn Taimiya) mintió atribuyéndoles falsamente tal alegato, dado que todos ellos asintieron otras opiniones que están en las antípodas de lo dicho por Ibn Taimiya. Ellos (los sabios sufíes) han declarado nítidamente que Alí, ¡que la paz sea con él! es su gran imán y primera referencia. En este particular, el gran conocedor por Allah y renovador del camino en la segunda centuria, nuestro señor al-ʻArabi al-Darqawi, ¡qué Allah esté complacido con él! dijo en sus epístolas lo siguiente: Nuestro señor Alí Ibn Abi Talib, ¡que Allah ennoblezca su cara! es el mayor imám, y el Polo de los sufíes, ¡que Allah esté complacido con ellos! Tal opinión viene adoptada y declarada por un sinfín de líderes e imames sufíes desde la antigüedad hasta la actualidad.

Sobre la base anterior, al-Yunaid, precursor de la orden, ¡que Allah esté complacido con él!, dijo: Después del Profeta (s.a.s.), nuestro compañero y prototipo en este camino es Alí Ibn Abi Talib, ¡que la paz sea con él! Es un hombre dotado del conocimiento gnóstico y místico. Esto fue relatado por Abu ʻAbdul Rahman as-Sulami y también Abu Nasr al-Sarray at-Tusi en su libro al-Lamʻ (El brillo). Éste último contó que: He escuchado a Ahmad Ibn Alí al-Wayihi a través Abu Alí ar-Ruzbari, mediante al-Yunaid, ¡que Allah se apiade de él! diciendo: ¡Que Allah esté complacido con el emir de los creyentes Alí! Si no fuera por su dedicación a las batallas, nos habríamos beneficiado mucho de su saber en nuestro camino y sus diversos significados. Él, ¡que la paz sea con él! es un hombre dotado del saber gnóstico y místico, es mismamente lo que disfrutaba en particular al-Jidr, ¡que la paz sea con él!

  1. 60.

Allah, ¡Altísimo sea! dice: “Al que habíamos enseñado un conocimiento de Nuestra parte”[61]. Dijo: Alí, que Allah esté complacido con él, emir de los creyentes, de entre los compañeros del Mensajero (s.a.s.), disfrutaba de un caso especial, por ser agraciado con conceptos sublimes, indicaciones sutiles, vocablos singulares, explicación y clarificación del monoteísmo, conocimiento, creencia, saber, etc., así como, con atributos nobles a los cuales están ligados y los siguen los sufíes afiliados a la verdad. Si mencionamos todos sus méritos, el presente libro se hará largo. Sin embargo, vamos a mencionar una parte de ellos para evitar la prolongación: se citó que un hombre se fue a Alí –que Allah esté complacido con él- y le preguntó por la creencia, a quien le contestó: la creencia se basa en cuatro pilares: la paciencia, la certidumbre, la justicia y al-yihad (lucha por la causa de Allah), luego, dividió la paciencia en diez partes, igual como la certidumbre, la justicia y al-yihad; las cuales fueron divididos también en otros tantos. Si lo susodicho fuera correcto, sería el primero en hablar sobre los estados y rangos. Alí, que Allah esté complacido con él, dijo en el hadiz narrado por Kumail Ibn Ziad: “Aquí hay un conocimiento abundante, pero no hay quien lo lleve”, e indicó su corazón. El hecho de su especificación de entre los compañeros para ser el más elocuente y el mejor hablante del monoteísmo y el conocimiento, se considera un significado perfecto y un estado espiritual elevado. Allah !Enaltecido sea! dice: “Y cuando Allah exigió el Compromiso a los que habían recibido el Libro ‘Lo explicaréis claramente a los hombres’”. Asimismo, dijo: “Esto es una aclaración para los hombres”.

Cabe señalar que el hombre no puede alcanzar el clímax de la nobleza sin la elocuencia; porque todos los que tienen mente, no son dotados de conocimiento, ni todos los conocedores dominan la palabra. Lo que significa que quien se ve dotado de prudencia, conocimiento y elocuencia, ha alcanzado, pues, la perfección. Dijo: es sabido que cuando los compañeros del Mensajero de Allah (s.a.s.) se sentían confundidos con algún asunto mundano, consultaban a Alí, que Allah esté complacido con él, quien se los clarificaba. Asimismo, se narró que ʻOmar, que Allah esté complacido con él, dijo: “Si no fuera por Alí, ʻOmar habría perecido”.

  1. 61.

Además, as-Sarray mencionó algunas de sus palabras, luego dijo: “Alí, que Allah esté complacido con él, disfrutaba de muchos estados, modales y hechos parecidos a lo que acabamos de decir, con los cuales están enlazados los sufíes, dueños de los corazones (أرباب القلوب), las gentes del conocimiento simbolico (أهل الإشارات) y la gente del continuo  estado de éxtasis (estado de conexión con Allah) (أهل المواجيد). El  shaij Al-Akbar, que Allah esté complacido con él, dijo en el apartado sexto de al-Futuhat al-Makkíah, respecto a la manifestación del polvo: En el polvo nada estaba más cerca que la verdad de nuestro señor Muhammad (s.a.s.) denominada “el intelecto”; ya que el Profeta(s.a.s.) era el comienzo del mundo entero y el primer ser existente. Su aparición procedió de la luz divina, del polvo y de la verdad total. Cuando apareció el polvo se vieron la verdad muhammadiana y, por consiguiente, la existencia del mundo. Asimismo, Alí Ibn Abi Talib, imám del mundo entero,   secreto de todos los profetas, y el más cercano de los hombres a él(s.a.s.).

Unido a esto, el shaij Al-Akbar dijo en su alocución de al-Futuhat al-Makkíah: Cuando lo vi (s.a.s.) en este mundo como señor agraciado con objetivos infalibles, clarividencia guardada, victorias y apoyo, así como, todos los mensajeros estaban ante él en fila, su ummah, la mejor de entre todas las comunidades, estaba a su alrededor, también, los ángeles encargados de ejecutar las órdenes estaban alrededor de su trono, los angeles nacidos de las obras, se encontraban ante él en fila, a su derecha preciosa, Abu Bakr as-Siddiq, a su izquierda sagrada, ʻOmar al-Faruq, el Sello (Jesucristo) ante él arrodillado, informándole de la historia de las mujeres, Alí, la paz sea con él, interpretaba lo que decía el Sello y ʻUzman (el que tiene las dos luces) estaba enrollado con su vergüenza, esperando su propio papel”.

Nos queda claro que encargar a Alí, la paz sea con él, de interpretar lo que decía el Sello I`sa(Jesucristo, la paz sea con él,) es una prueba de que era capaz, de entre los compañeros, de guardar el conocimiento y las verdades de la fe.

También, dijo en el apartado treinta, el que trata a los singulares: al-Yunaid dijo: Nadie puede alcanzar el rango de la verdad hasta que mil amigos atestigüen que es hereje. Porque dichos singulares saben por parte de Allah lo que ignoran los demás, así como, son portadores del conocimiento sobre el cual Alí, que Allah esté complacido con él, dijo golpeando su propio pecho con su mano y suspirando: “Aquí hay un conocimiento abundante, pero no hay quien lo lleve”. Alí no pertenecía solamente a los singulares, sino también fue su cabeza, la puerta de la Ciudad del Conocimiento y la Casa de la Sabiduría.

 

  1. 62.

Además, no se conocen personas de su tiempo favorecidas con dichos atributos, con excepción a Abu Hurairah, que Allah esté complacido con él. Ya según él, al-Bujari citó algo parecido en su libro Sahih: “Cogí del Profeta (s.a.s.) dos recipientes; en cuanto al primero, lo transmití a vosotros, mientras que el otro, si lo hubiera hecho, se me habría cortado la faringe”. De ahí, Abu Hurairah mencionó que recogía el conocimiento del Mensajero de Allah (s.a.s.), ya que transmitía sin saborear, pero, seguramente, lo consiguió por medio del Profeta (s.a.s.). Esto quiere decir que Abu Hurairah fue a diferencia de Alí, la paz sea con él, quien lo recogió con gusto; por ello, fue el único imám y autoridad de los conocedores.

Los shuyuj dijeron: “a Ali se le dio el conocimiento espiritual directamente adquirido de Allah (ilm al-ladunni)

Al-Qaunawi apuntó en Sharh at-taarruf (Explicación del reconocimiento): Alí Ibn Abi Talib –que Allah esté complacido con él- fue la cabeza de los conocedores, así como, toda la comunidad islámica está de acuerdo sobre que él fue agraciado con la respiración del Mensajero de Allah (s.a.s.), también, decía cosas que nadie antes de él las había pronunciado, y hasta la actualidad, nadie dijo algo sublime como él; hasta el punto de que una vez dijo cuando estaba de pie en el púlpito: “Preguntad por cualquier cosa salvo lo que es propio del Trono; ya que entre las costillas hay un conocimiento abundante. Ésta es la saliva del Mensajero de Allah, que discurre en mi boca. Dicho conocimiento es lo que el Mensajero de Allah (s.a.s.) me dio de beber. ¡Por Quien mi alma está entre Sus manos! Si se les permite a la Tora y al Evangelio que hablen, me darán fe cuando me escucharán decir, sentándome en una almohada, todo lo que entrañan”. Citado por el autor de Fasl al-jitab (El árbitro final) y Shawahid an-nubuwa (Señales proféticas).

Abu al-ʻAbbas Ahmad Ibn Yusuf  al-Fasi dijo en al-Minah as-safíah: Los shuyuj, que Allah esté complacido con ellos, dijeron sobre Alí, la paz sea con él: Fue concedido el conocimiento divino, así como, no es correcta la atribución a la Amistad con Allah -la cual se considera la fuente de la Amistad y los conocimientos verdaderos- sino a través de su vía y su verdad. Porque es el imám de todos los Amigos muhammadis, su origen, la fuente de su atribución a la veneración muhammadi y el aspecto de la luz de la Amistad Divina. Cuando se hendieron la luz de la profecía y la de la Amistad, una de ambas fue comprendida en la otra. Pero, al final, prevaleció la de la profecía, cuyo final se representó en el Profeta (s.a.s.); de modo que el milagro del hendimiento de la luna fue un prototipo de aquel hendimiento (de la profecía y de la Amistad). Dicho milagro es su esencia (de tal hendimiento) y secreto a voces, porque ocurrió ante todo el mundo. Cabe decir que tiene que haber una imagen tangible para cada significado; lo que se refiere a Alí Ibn Abi Talib, el conocedor supremo, debido al mérito que el Profeta(s.a.s.) le atribuyó a él cuando dijo:

  1. 63.

“Yo soy la Ciudad del Conocimiento y Alí es su puerta[62]”. Asimismo, era el conocimiento de la verdad; es decir, -que Allah ennoblezca su rostro- se asimilaba a la puerta de la ciudad; dado que nada sale de ésta sin pasar por la salida. Por lo tanto, Alí –que Allah esté complacido con él- entrañaba todo el conocimiento y la clarividencia verdadera, así como, era capaz de descifrar las palabras enigmáticas y el Libro Antiguo -el cual se considera uno de los grandes milagros del Profeta (s.a.s.)- de la manera más elocuente, junto con otros méritos incalculables.

Asimismo, al-Alusi, al interpretar la aleya en la que Allah –Enaltecido sea- dice: “Realmente vuestro amigo y aliado es Allah, y Su mensajero, y lo son los creyentes, esos que establecen el salat, entregan el zakat y se inclinan”, comentó: La aleya para la mayoría de los mufassirun (exegetas quránicos) se refiere a Alí, que Allah ennoblezca su rostro, unido a esto, muchos sufíes, que Allah santifique su secretos, confirman el califato de Alí, que Allah ennoblezca su rostro, justo después del Mensajero (s.a.s.) sin lugar a dudas. Sin embargo, para éstos, dicho califato es implícito; ya que estriba en la guía, educación y asistencia espiritual; a saber, no se refiere al califato material que se trate de efectuar los hudud (penas corporales), equipar los ejércitos, defender el Islam y combatir contra sus enemigos con la espada. En esto consiste, en orden, el papel del califa, según la doctrina de Ahlu as-Sunna. Para esos sufíes, la diferencia entre los dos califatos es igual como la corteza y el núcleo. Ya que el latente es el núcleo del patente.

En realidad el primero de ambos tipos atiende a defender la verdad del Islam mientras que el explícito sirve para defender su imagen. Esto se trata del rango del polo en cada época, asimismo, ambos tipos pueden unirse en una sola persona, como en el caso de Alí, la paz sea con él, durante su califato, y en el de al-Mahdi, cuando aparezca. Dicho califato implícito es homólogo de la profecía, según lo que se transmitió del Profeta (s.a.s.): “Tanto yo como Alí nos fuimos creados de la misma luz”. Es digno de mencionar que este tipo de califato aposentado en los adentros de Alí, que Allah ennoblezca su rostro, alcanzó la perfección.

  1. 64.

De ahí, las cadenas de los amigos de Allah ¡Glorificado y Ensalzado sea! se atribuyen a Alí, con excepción a algunas muy escasas que terminan en Abu Bakr as-Siddiq, que Allah esté complacido con él, como la de nuestros señores Naqshabandíes, que Allah nos beneficie de sus conocimientos y secretos. Sin embargo, terminan, al mismo tiempo, con Alí, que Allah ennoblezca su rostro.

En lo que atañe a dividir el califato en estas dos partes, algunos conocedores juntaron entre los hadices que connotan o declaran el califato de los tres compañeros que siguieron al Mensajero (s.a.s.) en su orden conocida, y los que connotan o declaran el califato del imám Alí justo después del Mensajero (s.a.s.). Por eso, al-Alusi dijo que los hadices que abordan el califato de los tres compañeros que asumieron las riendas del poder después del Profeta(s.a.s.): “Demostraban la idea del califato material, mientras que los que trataban el califato del imám, que Allah ennoblezca su rostro, se referían al espiritual”. A sabiendas de que al-Alusi no suspendió ningún hadiz, así como, confirmó la verdad del califato de los cuatro, que Allah esté complacido con todos ellos.

Dije: este hadiz antes citado, fue recopilado por al-Jatib, del hadiz narrado por Musa Ibn Ya‘far Ibn Muhammad, de su padre que transmitió de su abuelo, pero en vez de “de la misma luz”, dijo “del mismo barro”. Además, nuestro abuelo materno, el conocedor Abu al-‘Abbas Ahmad Ibn ‘ʻAyiba en Iqaz al-himam bi sharh al-hikam (Despertar los ánimos mediante la explicación de las sabidurías), cuando habló de los principios de la disciplina del sufismo: El primero en establecerla fue el Profeta (s.a.s.), a través de la Revelación o la inspiración. Ya que Gabriel, se descendió primero con laShari‘ah, y cuando ya se prescribió, se descendió, otra vez, con la Verdad. Pero esta vez, la Verdad fue propia de unas personas selectas. Conviene subrayar que nuestro señor Alí, que Allah ennoblezca su rostro, fue el primero en hablar de dicha disciplina, de quien recogió al-Hasan al-Basri, etc. Al-Hafiz as-Suyuti le precedió a al-Alusi en su libro Ta’iid al-haqiqah al-‘aliyyah (Apoyar la verdad de Alí), en el cual narró los dichos de Alí mediante otros narradores. Esto quiere decir que Alí fue el primero en hablar del tassawuf. Así como, el conocedor al-Harraq dijo en Sharh al-hikam (La explicación de las sabidurías): El primero en hablar de esta disciplina fue nuestro señor Alí, que Allah esté complacido con él, de quien recogió el primer polo, nuestro señor al-Hasan, su hijo.

El imám Ibn al-Farid dijo en su composición titulada at-Ta´íah (poema cuyos versos terminan en la letra “t), la cual hablaba del Profeta (s.a.s.):

  1. La gente, contando con su descendencia (del Profeta(s.a.s.)), compañeros e imanes seguidores, prescindió de los otros mensajeros.
  2. 65.

Al-Fargani, comentarista de dicho poema, mencionó más tarde que Ibn al-Farid hizo prioridad a citar primero a al-ʻitrah[63] (los descendientes de Alí) antes de los compañeros del Profeta(s.a.s.), porque las ciencias de la verdad y la tariqa, no aparecieron, sino mediante su intermediación, así como la dirección espiritual y al-jirqa está relacionada exclusivamente con ellos, que Allah esté satisfecho de todos.

Ash-Shah Ahmad Ibn ʻAbdul Rahim ad-Dahlawi dijo en su libro ad-Durr az-zamin fi mubashiraat an-nabí al-amin (Las perlas preciosas en las albricias del Profeta fidedigno): Una vez le hice al Mensajero de Allah(s.a.s.) una pregunta espiritual sobre la superioridad de los dos shuyuj (Abu Bakr y ʻOmar) sobre Alí, que Allah esté complacido con ellos, a pesar de que él es más honrado en cuanto a su origen, más sabio en la emisión de fatwas y más valiente que ellos, aparte de que todos los sufíes se le afilian. El Profeta (s.a.s.) me informó de dos razones, una externa y otra interna. La primera radica en establecer la justicia y crear un amor mutuo entre la gente, así como guiarla a efectuar los juicios aparentes de la shari‘ah. Abu Bakr y ʻOmar son para el Profeta(s.a.s.) como las extremidades. Mientras que la interna indica el rango de extinción y la permanencia en Allah, también, guía a los juicios implícitos de la shari’ah, y en este sentido, Alí es considerado, para el Profeta(s.a.s.), como las costillas.

Al-Manawi mencionó en Faid al-Qadir (Abundancia del Todopoderoso) al comentar el hadhiz de “Aquel que posee estas cinco cosas no tendrá excusa legal por no obrar para la Otra Vida: Mujer piadosa, hijos obedientes, buena frecuentación con la gente, estancia en su país natal y amor a la familia de Muhammad (s.a.s.)”: Al-Harrali dijo: las cadenas de los afiliados a las tariqas, sean quienes sean sus maestros y discípulos, terminan en la Familia del Profeta(s.a.s.). Las cadenas de las tariqas de los shuyuj finalizan en la corona de los conocedores, Abu al-Qasim al-Yunaid, quien aprendió de su tío materno as-Sari, discípulo de Ma‘ruf, quien fue criado de Alí Ibn Musa ar-Rida, quien a su vez recogió de sus ancestros, que Allah esté complacido con ellos. Entonces todo se atribuye a Alí (Estos son los afiliados a Allah).

Conviene decir que muchos imames y conocedores por Allah han explicado los hadhices que demuestran la virtud de Alí, que la paz sea con él, dándole preferencia a él sobre los Abu Bakr y ʻOmar, que Allah esté complacido con ambos, o porque fue el único indicado en los hadhices sobre hermandad, Señoría Testamento,

  1. 66.

Sobre un hadiz auténtico que da constancia de que Alí tiene mas mérito que ash-shaijain (Abu Bakr y ʻOmar, Allah esté satisfecho de ellos)

 

o sobre quién es el más Sabio, la Trasmision, el Barco de la Salvacion[64], entre otros hadhices. Esto se trata de una virtud limitada a Alí, la paz sea con él, respecto a las verdades del conocimiento y el califato del conocimiento interior. Asimismo, fue el único mencionado en dichos hadhices porque era una puerta que llevaba a los conocedores a la veneración muhammadi. El Profeta (s.a.s.) señaló en estos hadhices tal virtud, la cual se considera más grande, sublime, perfecta y mejor que las demás. Unido a esto, indicó también a Alí, la paz sea con él, junto con ellos en otras virtudes. Dado que los seguidores de ahlu az-zahir (el pensamiento explícito de los textos) no entendieron el propósito del Profeta (s.a.s.) de dichos hadhices, creyeron que son contradictorios; de ahí, se dividieron en dos partes:

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una se aferró a los hadhices que giran en torno a Alí, ya que vio que declaran su califato, testamento, saber y la obligación de su señoría, así como, se aseguró de que tenía la razón, por lo tanto, fue acusada de depravación y desviación por interpretar dichos hadhices de una manera que contradijera el significado aparente, como los chiitas. Mientras que la otra parte se aferró a los hadhices que abordan los tres califas; ya que los vio apoyados con indicios y pruebas, e idénticos a la verdad y a las evidencias oculares; por consiguiente, fue acusada de depravación y desviación, porque se fue más allá de la verdad y del camino recto. Esta segunda parte se representa en la mayoría de los ulamas. Luego, cada parte se puso a acusar de falsedad, debilidad, negación y adulteración los hadhices contradictorios a su opinión, de una manera exagerada, porque no pudieron hacer una coincidencia entre ambas pruebas y partes.

A sabiendas de que ambas partes están equivocadas; ya que si hubieran seguido el mismo método de comprensión de los sufíes habrían visto concordantes ambas pruebas; puesto que lo que procede de Allah debe ser idéntico: “Si procediera de otro que Allah, hallarían en él muchas contradicciones”.

El imán al-Hafiz as-Sufí Abu ʻAbdul-Lah Muhammad Ibn Qasim at-Turkumani mencionó en al-Qaul al-mustahsan “El dicho recomendable” tras citar las cadenas del hadhiz: “Aquél de quien yo fuera protector y señor (maula), Alí es también su protector y señor.”, además, esclarecer el significado de wilaya (dirección y mandato espiritual) y refutar los argumentos de Rafiddah, los cuales atienden a explicar wilaya contenida en el hadhiz como externa y patente, y a pesar de la largueza de su opinión, al-Hafiz dijo:

“Cuando pareció inaceptable interpretar wilaya indicada en el hadhiz como patente, obligatoriamente se explicó como interna; porque, de sencillo, no hay tercera opción. Dicho significado concuerda con lo que fue narrado por Ahmad en su Musnad; an-Nasá´i en Jasa´is Alí (Características especiales de Alí); at-Tahawi en Mushkil al-azar (las huellas problemáticas) e Ibn ʻAsaker en al-Muafaqat y al-Arba‘in at-tiwal (Las coincidencias y los cuarenta hadices más largos), con arreglo a una cadena auténtica, según Ibn ʻAbbas: El Profeta (s.a.s.) le dijo a Alí: no me es posible irme (de este mundo) sin que tú seas (designado) mi sucesor. Se añadió en la versión de an-Nasa´i: “Y tú serás walii (señor y protector) de cualquier creyente tras irme (de este mundo)”. Dicha wilayainterna (esotérica) estriba en la gracia del conocimiento y sabiduría, y es el rango altísimo especial, igual como en las categorías de polos, salvadores, singulares, awtad (asistentes), abdal (sustitutos), etc. Alí, que Allah esté complacido con él, dijo en su testamento a Kumail: “La gente se divide en tres tipos: un sabio divino, un aprendiz que atiende a lograr la salvación y gentuza bárbara”, hasta que dijo indicando a su pecho:

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“Aquí hay un conocimiento abundante, pero no hay quien lo lleve’, así como, siguió hablando hasta decir: “Oh Allah, por cierto, la tierra nunca estará libre de sabios divinos apoyados con pruebas, o bien famosos, o desconocidos. Así que, para no invalidar dichas pruebas, estos son de número muy reducido, ocupan los rangos más altos de Allah. A manos de dichos sabios Allah sigue defendiendo Sus evidencias hasta que ellos las transmitan a sus iguales y las siembren en los corazones de sus parecidos. El conocimiento se apodera de ellos, son cuerpos cuyas almas están ligadas al Lugar Supremo del paraíso, son los representantes de Allah en Su tierra y llamantes a Su religión…”. Dicha opinión es una respuesta a los negadores -de Ahl as-Sunnah y los chiitas- que al interpretar el hadhiz de “Aquél de quien yo fuera protector y señor (maula) han dicho que el Profeta(s.a.s.)indicaba el conocimiento, y no el cargo de califa. Dicha interpretación viene respaldada por otro hadhiz en el cual el Profeta(s.a.s.) dijo tres veces: “¡Oh Allah!, Ten misericordia de mis califas. Entonces fue preguntado: ¿quiénes son tus califas, Mensajero de Allah(s.a.s.)? A ello contestó: Los que, tras mi muerte, vienen y narran mis hadhices para enseñar a la gente”[65]. (Fue relatado por at-Tabarani y al-Jatib en el capítulo dedicado a la virtud de los especialistas del hadhiz, conforme a la versión de Alí, que la paz sea con él”.

Asimismo, Al-Hafiz as-Sufí añadió: Existe otro hadhiz que demuestra que él es el imám (líder) de los pobres de lo manifiesto, príncipes de lo oculto, donde dice el Profeta(s.a.s.): ¡Oh, Alí! Es verdad que Allah te ha engalanado con una virtud con la cual nunca fue revestido, un siervo, de algo más amado por Allah que ella: el adorno de los purificados para Allah, el renunciamiento (ascesis, pobreza espiritual az-zuhd) en el mundo. Te hizo inmune al mundo en todo, e hizo que el mundo no fuera afectado por ti en nada [por codicia o egoísmo]. Te concedió generosamente el amor hacia los pobres (desposeídos) y te hizo complacerte en ellos como tus seguidores, y que ellos se complazcan en ti como imám (conductor)”. (Narrado por at-Tabarani en al-Kabir (El gran léxico) y Abu Nu‘aim en al-Hilia (El ornamento), de acuerdo con la versión del hadhiz relatado por ‘Ammar Ibn Yaser, así como, al-Muhibb at-Tabari lo atribuyó a Abu al-Jair al-Haki, mientras que el autor de al-Iktifa´ (La suficiencia) lo atribuyó a ʻAbdul-Lah Ibn Sab‘ al-Andalusi en as-Shifa´ (La curación), también, al-Hafiz as-Suyuti lo apuntó en Yam‘u al-yawami‘ (La colección de las colecciones), pero que no mencionó el grado del hadhiz, a sabiendas de que se comprometió a no citar al respecto hadhices falsos.

En su libro az-Zuhd[66] (El ascetismo), el imám Ahmad relató que Wahb Ibn Munabbih dijo: “Allah reveló a ʻIsa: Te he prometido el amor y la misericordia de los masaquin (pobres), los quieres y te quieren, se complacen en ti como imám (conductor) y líder y que tú te complazcas en ellos como compañeros y seguidores.Por lo tanto el sello de la gran wilaya(wilaya general) fue I`sa,la paz sea con el; y el sello de la wilaya especiel es A´li,la paz sea con el.

وهذا في خاتم الولاية العامة عيسى عليه السلام شاهد عدل لذلك وختم الولاية الخاصة علي عليه السلام

Con ello, se hace referencia al apodo “Abu Turab” con el cual el Profeta (s.a.s.) llamó a Alí. El conocedor por Allah conocido por al-Baqui bi Allah, maestro de los maestros de la tariqaNaqshabandíah, dijo en su libro al-Mathwa (La residencia): “La palabra turab (tierra) es una señal de la existencia de la gente de at-tawhid (monoteísmo) y al-fanaa (la extinción), de ello se desprende que el significado de “Abu Turab” se debe a que él (Alí) es el origen que se debe imitar, y la referencia de los pobres, íntegros señores de la extinción, así que no es extraño que las cadenas de transmisión de los maestros de las tariqas terminen en él. Dicha interpretación viene avalada por el virtuoso, el piadoso y el venerable ʻAbdul Haq ad-Dahlawi en la exégesis de Sifr as-Saʻada (El libro del viaje la felicidad), y por el erudito ʻIsaam ud-Din Ibrahim bin ʻArab Shah al-Isfraini en su explicación de Las buenas características del Profeta (s.a.s.), de at-Tirmidi. Asimismo, lo mencionó el gran erudito de la tariqa naqshabandíah el maestro ʻAbdul Rahman al-Yami en su Diwán (Poemario) y en Shawaahid an-Nubuah (Señales proféticas), y se recogió algo similar a ello en Sharh at-Taʻarruf. Al-Manawi transmitió de al-Harrani que la cadena de la gente de at-tariq (el camino) finaliza por todas las vías en Ahlu al-Bait (la Gente de la Casa), asimismo, las demás cadenas de transmisión terminan en Alí, la paz sea con él. Prueba de ello es el siguiente hadhiz: “La Gente de mi Casa (Ahlu Baiti) son en relación a vosotros como el Arca de Noé: quien se embarca en ella se salva, y quien reniega de ella perece”, o “se ahoga”, conforme a otra versión. (Lo relató Ahmad, Ibn Yarir y al-Hakim de la versión de Abu Zár; también fue transmitido por al-Bazzar de la versión de Ibn ʻAbbas y Ibn az-Zubair; y, por último, fue narrado por ad-Dulabi en al-Kunaa (Los apodos) a través de la vía de Abi at-Tufail

En la misma línea, Ibn Abi Shaibah narró, con isnad auténtico, que Alí, Allah esté satisfecho de él, dijo: “Es cierto que el ejemplo de la Gente de mi Casa entre vosotros es como el ejemplo del Arca de Noé, y la Puerta de Hitta (de la remisión) de las tribus de Israel”. Asimismo, cuando fue revelada la siguiente aleya: “para que lo transmitáis a los oídos receptivos”, el Profeta (s.a.s.) dijo: “He pedido a Allah que fuesen tus oídos, Alí”. Respecto a ello, dijo Alí: “No he olvidado nada de lo que oía del Profeta (s.a.s.).

En lo tocante a ello, Ibn Yarir, Ibn Abi Hatem, Ibn Mardawaih, al-Wahidi, Ibn an-Nayyar relataron de Buraida: “Alí, Allah me ordenó tenerte cerca de mí y enseñarte para que comprendas”, motivo por el cual fue revelada la aleya: “para que lo transmitáis a los oídos receptivos”, pues serás tú los oídos receptivos de mi Conocimiento”.

Asimismo, el siguiente hadhiz es uno de los indicios que corroboran este concepto: “Si elegís por emir a Abu Bakr lo encontraréis fiel y renunciante de la vida para buscar la última morada; y si elegís por emir a ʻOmar lo encontraréis fuerte y fiel, y que no teme a nada ni a nadie para que prevalezca la ley de Allah;

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y si elegís por emir a Alí –aunque veo que no lo haréis- encontraréis en él un líder rectamente guiado que os llevará al sendero derecho”, o “os establece sobre el sendero recto”, según la narración de Huzaifa. Así pues, este hadhiz auténtico es un texto claro que demuestra la superioridad de Alí sobre Abu Bakr y ʻOmar, que Allah esté complacido con ellos. Pues él es el guía de la creación hacia la verídica tariqa y el conocimiento de la verdad expresada en el hadhiz por “el sendero recto”. (faltan dos líneas por traducir de la página 103 por incomprensibles)

En la historia de Jaibar fue relatado en as-Sahihain (los dos libros más correctos de al-Bujari y Muslim) que el Profeta (s.a.s.) dijo a Alí: “Ciertamente, el que Allah guíe por medio de ti a un solo hombre, te es mejor que los camellos rojos”; pues con ello se refiere a lo manifiesto, entonces ¡qué imaginarías de lo deslumbrante interior-oculto! Al-Bagawi relató en su Muʻyam (Glosario) de Buraida que el Profeta (s.a.s.) dijo: “A cada profeta hay un wasi (vicerregente) y un heredero; y Alí es mi wasi y mi heredero”.

En el capítulo titulado al-Awa´il (Los Primeros) del libro al-Musannaf (La Compilación) Ibn Abi Shaibah apuntó: Nos relató Ahmad ben ʻAbdul Malik bin Waquid que relató de Zuhair, que a su vez transmitió de Abu Ishaq que dijo: Quzum fue preguntado: ¿Cómo heredó Alí al Profeta(s.a.s.)[67] y vosotros no? A ello respondió: Juro por Allah que él fue el primero de nosotros en creer en él y el más aferrado al Profeta(s.a.s.). Asimismo, en el hadhiz sobre al-muajata (la hermandad) se relató de Zaid ben Abi Aufa que narró que el Profeta (s.a.s.) dijo a Alí: (Tú eres mi hermano y mi heredero), a lo cual respondió Alí: ¿Y qué voy a heredar de ti, Mensajero de Allah? Dijo: (Lo que heredaron los Profetas que me precedieron, el Libro de su Señor y la sunna de su Profeta), lo recogió Ibn ʻAsaker en al-Arbaʻin al-Tiwal (Los cuarenta hadices más largos) y fue atribuido a Ahmad en al-Manaquib (Las virtudes). A este respecto, en otro hadhiz que fue relatado por Muʻaaz, Alí dijo: Mensajero de Allah, ¿qué voy a heredar de ti? El Profeta respondió: (Lo que heredan los Profetas, unos de otros: el Libro de Allah y la sunna de su Enviado), relatado por al-Mul-la en as-Sirah (Biografía del Profeta). La intención de decir “el Libro de Allah y la sunna de su Enviado” es que se entienda perfectamente sus sutilezas, sus verdades y sus detalles.

Al hilo de lo susodicho, ash-Shah ad-Dahlawi dijo en at-Tafhimaat (Las orientaciones): Alí, que Allah esté complacido con él, heredó del Profeta (s.a.s.) la Sabiduría entera, luego se aproximó al Reino de Malakut (القرب الملكوتي), finalmente descendió de acuerdo con la explicación del Mensajero de Allah (s.a.s.) hasta la Ley(Shariah) donde la habitó, por ello se llamó a sí mismo legatario espiritual, así pues esta es la tutela. Luego añadió: Cada Profeta debe de tener a un Wasi. Asimismo, para nosotros la tutoría significa Sabiduría, a continuación, hacerse responsable de la Shariah del Profeta (s.a.s.) y de sus conocimientos, además de afanarse en las súplicas por la Ummah. Pues su cargo es el de wasi[68]

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tesorero del conocimiento del Profeta (s.a.s.) y el portador del Revelación que descendió sobre él (el Profeta(s.a.s.)).

Al hilo de lo expuesto, dije: el hadiz de Quzum, atribuido a Ibn Abi Shaibah, fue estudiado por Ibn ʻAsaker (conforme a las normas de tajriy[69]) quien confirmó la autenticidad de su cadena de transmisión, y añadió: El juez Ismaʻel, gran maestro de los malikíes de su época, dijo cuando se enteró de este de hadhiz: “Ciertamente, el derecho de herencia se consigue gracias al parentesco y a la devoción (walaa), y como no hay duda que el tío tiene más derecho que el sobrino, por tanto, es correcto decir que Alí tuviera más derecho que ellos a heredar el conocimiento del Profeta (s.a.s.).

Dije: Para los ulemas, expertos en los hadhices y las biografías (siar), este asunto es bastante conocido. Puesto que Alí, la paz sea con él, como bien lo sabían sus coetáneos, no heredó del Profeta(s.a.s.) nada de los bienes mundanos, pues de él(s.a.s.) no se hereda[70]. En este sentido, Abu Ishaq no preguntó por la herencia de los bienes , sino por la del conocimiento, porque él vio que Alí tenía más derecho de ello que ninguno, como era bien conocido entre los compañeros y los seguidores.

ʻOmar, Allah esté satisfecho de el decia,Si no fuera por Alí, Omar habría perecido”

Saʻid Ibn al-Musaiab dijo: ʻOmar bin al-Jattab, que Allah esté complacido con él, no se refugiaba en Allah de una dificultadsin que encontrara a Abu Hasan (en referencia a Alí, padre de al-Hasan), contribuyendo a la solución de ésta; y decía: “Si no fuera por Alí, ʻOmar había perecido”, relatado por Ibn Abi Jaizamah. Asimismo, solía decir, que Allah esté complacido con él: “Que Allah no me deje con vida después de ti, Abu al-Hasan”.

Apuntando algunos hadices sobre el conocimiento de Alí, Ibn al-Azir dijo en Usd al-Gabah (Los leones de la selva): “Si hubiéramos mencionado lo que preguntaron ʻOmar y otros, que Allah esté complacido con ellos, este apartado no terminaría”. Es más, al-Manawi dijo en ash-sharh al-Kabir (El gran comentario): ʻOmar, que Allah esté complacido con él, no le confirió a Alí, la paz sea con él, ninguna delegación durante el tiempo de su califato porque se encontraba en necesidad de su conocimiento, y dependía de él en resolver los problemas y las dificultades. De hecho, se narró de él (ʻOmar), a través de varias vías de transmisión registradas tanto en los libros que recogieron los hadhices más correctos como en otros, que él solía decir: “Alí es el que más entiende en Derecho”. En este aspecto, uno de los conocedores por Allah dijo: “No sería el más experto en leyes sin ser el más sabio”.

ʻAbdul-Lah Ibn Masʻud, que Allah esté complacido con él, dijo que el Qurán fue revelado a base de siete letras,

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todas ellas tienen parte exterior y otra interior, y que Alí bin Abu Talib tiene el conocimiento exotérico y el esotérico. (Lo recogió Abu Nuʻaim en al-Hilia-La joya).

Ibn ʻAbbas, que Allah esté complacido con ellos, dijo: “El Profeta(s.a.s.) había hecho a Alí setenta confidencias que no había hecho a ningún otro”. Fue relatado por at-Tabarani en al-Saghir (La colección pequeña) y por Abu Nuʻaim en al-Hilia (el ornamento).

Y también dijo: Juro por Allah que se le dio a Alí Ibn Abu Talib nueve décimas del saber. Y juro por Allah que participa con vosotros en la última décima”. Lo recogió Ibn ʻAbdul Bar. Asimismo, Tawus narró de él: Por Allah, Alí se llenó de conocimiento y benevolencia.

ʻAmr Ibn al-ʻAs dijo: En cierta ocasión, pregunté a ʻAbdul-Lah bin ʻAiash bin Abi Rabiʻah: Tío, ¿por qué la gente se inclinaba a Alí? Respondió: sobrino mío, Alí tenía mayor envergadura en lo tocante al saber y su posición dentro de su tribu; además de ser uno de los primeros en convertirse al Islam, y de ser yerno del Profeta (s.a.s.). No hay que pasar por alto su gran conocimiento de la sunna, su valentía en la guerra y su evidente generosidad en ayudar a los demás. Lo mencionó Ibn ʻAbdul Bar.

Al-Hakim relató en al-Mustadrak, que a su vez lo transmitió de al-Asuad bin Yazid An-Nujaʻi, que dijo: El día en que Alí Ibn Abu Talib fue proclamado califa, y mientras estaba sobre el Minbar (púlpito) del Mensajero de Allah (s.a.s.), dijo Juzaimah bin Zabit[71]:

  1. Si juramos lealtad a Alí será suficiente para salvaguardarnos de las [72]
  2. Es el único que lo merece (el califato) por ser el más sabio del Libro y de la sunna.

Asimismo, ʻAisha, que Allah esté complacido con ella, reconoció que él fuese el más sabio de la sunna, pues Ibn Abu Jaizamah relató de Yabir que dijo: ʻAisha dijo: ¿Quién de vosotros es el más sabio en emitir fatwa (dictamen legal) acerca del ayuno del día de ʻAshura[73]? A lo cual respondieron: Alí. Ella dijo: Ciertamente es el más instruido en la sunna. Así pues, a él volvía frecuentemente para que respondiera a sus preguntas.

  1. 73.

Ibn ʻAbdul Bar mencionó que Muʻawia, al enterarse del asesinato de Alí, que Allah esté complacido con él, dijo: Con la muerte de Ibn Abu Talib se acabaron la jurisprudencia y el saber.

Abu Nuʻaim relató de Hubaira bin Yuraim: Cierto día se levantó al-Hasan bin Alí, la paz sea con ellos, y procedió a predicar en la gente donde dijo de su padre: Ayer partió de vosotros un hombre que ninguno de los primeros ni de los últimos logró superarlo en el conocimiento.

Saʻid Ibn al-Musaiab dijo: Ninguno, después del Mensajero de Allah (s.a.s.) fue más sabio que Alí Ibn Abu Talib. Lo recoció ad-Dulabi en al-kuna wal asmaa (Los apodos y los nombres).

También Ibn Abi Jaizamah relató que él (Saʻid Ibn al-Musaiab) dijo: “Ninguno decía: preguntadme salvo Alí Ibn Abu Talib”. En la misma línea, ʻAbdul Malik bin Abi Sulaiman dijo: “Pregunté a ʻAtaa si había entre los compañeros del Profeta (s.a.s.) alguien más sabio que Alí Ibn Abu Talib? A ello respondió diciendo que no. Al-Hasan al-Basri dijo, cuando fue preguntado acerca de Alí: Alí fue una de las flechas acertadas que se da contra sus enemigos; el gran maestro espiritual de esta ummah (comunidad musulmana) en cuestiones divinas رباني[74]; su mérito es innegable no solo por ser uno de los primeros en abrazar la fe sino también por su parentesco del Profeta (s.a.s.); pues no se le notó debilidad en poner en práctica los mandatos de Allah. Tampoco fue reprochado en su cumplimiento con la religión ni cometió ningún hurto; أعطى القرآن عزائمه ففاز منه. De hecho, hay infinitos textos relatados de los acompañantes del Profeta8s.a.s.)y los seguidores que los demuestren. Es más, bien es sabido su trascendente y certero conocimiento, la paz sea con él, que nos ha llegado a través de unas ininterrumpidas cadenas de transmisión.

En tal sentido, y en lo concerniente a las verdades de creencia y los estados de conocimientodivino , Alí es el pionero para todo aquel que está bien instruido en la sunna, las biografías y la Historia, aquel que Allah lo preservó de la biadʻa (innovación reprobable en la religión) de menospreciar a Ahlu al-Bait (la Familia de la Casa) y del extravío del camino de Alí y de los textos de los sufíes, que Allah esté complacido con ellos. Prueba de ello, son las noticias relatadas del Profeta (s.a.s.) que, a diferencia de lo que pretendió Ibn Taimiya, atestiguan indudablemente que Alí es el más sabio de entre sus compañeros.

Así pues, se relató, a través de varias vías correctas, que él (s.a.s.) dijo a Fatima, la paz y las bendiciones de Allah sean con ella: ¿No te hará sentir más satisfecha que te haya casado con el hombre más pacífico de mi ummah; el más sabio y el más benévolo?

  1. 74.

De acuerdo con otra narración: “Te he dado en matrimonio al (más sabio de los creyentes, el más pacífico y el más benévolo), un hadhiz cuyo isnad es shahih (correcto) que fue recogido por Ahmad en su Musnadi de la vía de Miʻqal bin Yasar. Asimismo, lo relató at-Tabarani aunque de otra vía también correcta (narrado por Abu Ishaq como mursal[75] y por Ibn ʻAsakir como mausul[76] que lo transmitió de Abu Ishaq, que a su vez lo recogió de Anas y también de Ibn ʻAsakir de Fatima, la paz sea con ella, y de Asmaa Bint ʻUmais. Este hadhiz fue relatado además por al-Jatib en al-Muttafaq wa al-Muftaraq[77] y por Ibn ʻAsakir a través del hadhiz de Buraidah. Por último, se relató también de Ibn ʻAbbas y Abu Huraira y Alí Ibn Abu Talib con isnad auténtico como lo catalogó Ibn Yarir.

En la misma línea, Ibn Masʻud dijo: Estando en presencia del Profeta (s.a.s.), él preguntó por Alí, luego dijo: “Toda la Sabiduría se dividió en diez partes, nueve de las cuales se dieron a Alí, mientras una de estas diez piezas se colocó al alcance de toda la humanidad”. Lo relató Abu Nuʻaim en al-Hilia.

Ad-Dailami relató en Musnad al-Firdaus, que Salman, que Allah esté complacido con él, dijo: El Profeta (s.a.s) dijo: (Después de mí, el más sabio de mi ummah[78] es Alí). Otro tanto se transmitió de Muʻadh Ibn Yabal, de ʻOmar y de Ibn ʻAbbas que concluye en el mismo contenido: (De mi ummah, el más capaz para emitir veredictos legales es Alí Ibn Abu Talib), lo relataron at-Tabarani, en as-Saghir(La colección pequeña) de Yabir Ibn ʻAbdul-Lah; al-Bagaui, en Sharh as-sunna (Explicación de la sunna), de Anas Ibn Malik; y ʻAbdul Razaq, en al-Musnaf (La compilación) y lo catalogó como mursal, de Qatada. Al respecto, al-Hafiz dijo en al-Fath (La iluminación): lo narramos como hadhiz mausul en al-Fawaid (Los beneficios) de Abu Bakr Muhammad ben al-ʻAbbas ben Nayih, que lo transmitió de Abu Saʻid al-Judri. Asimismo, fue relatado, pero esta vez en una versión muy larga, por Abu Yaʻ la de ʻAbdul-Lah Ibn ʻOmar bin al-Jattab. El mismo hadiz fue narrado por at-Tirmidhi y por at-Tahawi en Mushkil al-azar (Las huellas problemáticas) de Anas.

Ahora bien, al-Sayazi dijo en Fauaid al-fuad (Los beneficios del corazón): Mencionando algo sobre la mahaaba (solemnidad) de ʻOmar, Allah se complazca con él, el maestro de los maestros Muhammad Nizam ud-Din dijo: ʻOmar dijo en dos ocasiones diferentes que le acaecieron: “Si no fuera por Alí, ʻOmar había perecido”. Luego comentó: pese al grado tan sublime que alcanzó (ʻOmar), se sentía respecto a Alí, que Allah ennoblezca su rostro, como si fuera menos,

  1. 75

De entre los hombres de la comunidad islámica Alí es el más sabio y el más competente para emitir veredictos legales

 

teniendo en cuenta que el Profeta (s.a.s.) dijo: Alí es el más competente para emitir veredictos legales. Y ¡Allah sabe mejor!

En tal sentido, se relató, mediante varias vías, que el Profeta (s.a.s.) dijo: “Yo soy la ciudad del Conocimiento y Alí es su puerta, por lo que cualquier persona que busca el conocimiento debe entrar por su puerta”, un hadhiz correcto que fue recogido por Ibn Yarir en Tahzib al-Azaar (Refinamiento de las huellas[79]); al-Hakim en al-Mustadrak (Lo rectificado), donde confirmó la autenticidad de su cadena de transmisión; at-Tabarani en al-Kabir (El gran léxico); Abu Muhammad as-Samarqandi en Bahr al-asanid fi sihah al-masanid (El mar de cadenas de transmisión sobre los hadhices auténticos); Jaizamah bin Sulaiman en al-Fadail (Las virtudes); y al-Jatib en at-Tarij (La Historia) a través de diferentes vías del hadhiz relatado de Ibn ʻAbbas. Asimismo, Yahia bin Maʻin, maestro de los maestros de al-Yarh y at-Ta’dil[80],y otros tantoslo consideraron auténtico; también fue recogido en as-Sunan de at-Tirmidhi, en Tahzib al-Azaar (Refinamiento de las huellas) de Ibn Yarir, en al-Amali de Abu al-Hasan Alí bin ʻOmar al-Harbi; en Taljis al-Mutashabih (Compendio de lo alegórico), y en Fi at-Tarij (En la Historia) de Ibn an-Nayyar, todos ellos lo relataron a través de diferentes vías de Alí, la paz sea con él. At-Tirmidhi y Ibn Yarir lo recogieron de acuerdo con los siguientes términos: “Yo soy la Casa de la Sabiduría y Alí es su puerta”. Ibn Yarir dijo: Para nosotros, es un hadhiz de isnad auténtico, y que fue narrado por al-Hakim en al-Mustadrak, al-Jatib en at-Tarij, Ibn ʻAdei en al-Kamil (Libro completo) de la vía de Yabir ben ʻAbdul-Lah. Al-Hakim dijo: “Disfruta de un isnad (cadena de transmisión) correcto”, ello es la demostración más grande y el indicio más evidente de que la ciencia de las Verdades y el Conocimiento fueron exclusivamente atribuidos a Alí, y que ninguno pueda conseguirlos sino a través de su puerta, porque si no, el significado de este hadhiz no concordaría con la realidad, si se trata del conocimiento absoluto إذا حمل على مطلق العلم, porque (el saber) no es una cosa exclusiva de Alí para que fuese su puerta, sino que algunos compañeros participaban con él en la adquisición del conocimiento manifiesto (ʻIlm al-zaher) que fue transmitido del Profeta (s.a.s.), pues todos ellos son puertas para adquirirlo. Sin embargo, el Profeta(s.a.s.) fue tan claro cuando dijo que Alí es la “Puerta del Conocimiento” en referencia al conocimiento interior que es fruto de la práctica del conocimiento manifiesto. Es además, el verdadero Saber intencionado en la otra narración fue expresado por “Sabiduría”. Así pues, los que no entendieron el verdadero significado del hadhiz, al interpretarlo por “el Conocimiento”, se percataron de que su contenido contradice la realidad existente, por consiguiente, invalidaron sus cadenas de transmisión y descalificaron a sus narradores;

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y para conseguirlo se basaron en argumentos inadmisible tanto por la razón (ʻaql) como por las evidencias sacadas de la revelación divina (naql) violando así todos los principios y normas que ellos mismos establecieron.

Por nuestra parte, hemos invalidado sus sospechas concernientes en nuestro libro editado Abertura del Absoluto Soberano, el Supremo respecto a la autenticidad de hadiz “Alí es la puerta de la ciudad del Conocimiento”, por si quieres consultarlo. Pues te será de gran utilidad saber contundentemente que este hadhiz es auténtico conforme a las vías de entendimiento que siguen los sufíes, que Allah esté complacido con ellos. Lo cual refuta todas las sospechas al respecto, y ¡Allah sabe mejor!

Apartado

Segundo: Es mentira también decir que se entiende por “gente de las verdades de la fe” أهل الحقائق الإيمانية los ulamas de lo externo(علماء الظاهر), tampoco es verdad afirmar que haya un consenso sobre ello. Pues muchos de estos ulamas, pese a que favorecen a Abu Bakr y ʻOmar, que Allah esté complacido con ellos, sobre Alí, reconocen que él es el más sabio. Una declaración bastante conocida desde la era de los compañers y los seguidores hasta la de Ibn Taimiya y Ibn Jaldun. Aquél lo sabe más que nadie, pero él es un opresor que inventa mentiras e ignora la verdad a favor de su opinión desdeñando este derecho de Alí, la paz sea con él.

Por consiguiente, todo aquel que declara que Abu Bakr es más sabio que Alí, que Allah esté complacido con ellos, es un mudal-lis que niega lo que él mismo cree instintivamente. Pues lo que le lleva a creer en esta falsedad es pensar que la superioridad respecto al “conocimiento” contradice la superioridad en la “predilección”, un concepto establecido para los teorizantes de la aquida(creencia teológica)Ashaʻirah y Maturidiah (الأشاعرة والماتردية).

De hecho, también los que favorecen a Alí sobre Abu Bakr y ʻOmar, que Allah esté complacido con ello, se pusieron de acuerdo que Alí es el más sabio, como lo detallaremos más adelante. Por ello, acertó quien dijo que hubiera un consenso, contra lo que dijo Ibn Taimiya, de que Alí es el más sabio. Basta saber que el conocimiento de Alí se presenta como un ejemplo, pero no el de Abu Bakr y ʻOmar, que Allah esté complacido con todos ellos.

El imám al-Hafiz Muafaq ad-Din Ibn Qudama dijo en su libro Izbaat sifaat al-ʻuluu li-Lah (Confirmación de los atributos concernientes a la Sublimidad de Allah”: Y sabe, Allah te perdone, que la ininterrupción en una sola parte de la transmisión no figura entre las condiciones de la validez de la misma, sino que la continuidad de la cadena se hace también cuando se transmiten varias noticias (hadhices) de un solo tema a través de unas vías corroboradas e irrefutables y que se acreditan mutuamente (يصدق بعضها بعضا). (Esta parte se caracteriza por la complejidad y la prolijidad.

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Con Ali se da el ejemplo del conocimiento y la valentía

 

Apartado

Este último (al-Hafiz Muafaq ad-Din Ibn Qudama) es uno de los maestros de la Escuela Hanbali que presenta un ejemplo de la transmisión ininterrumpida del conocimiento de Alí y no de Abu Bakr, que Allah esté complacido con ellos, el cual desmiente el relato de Ibn Taimiya de que hubiese un consenso sobre la gente de las verdades de la creencia الاتفاق على أهل الحقائق الإيمانية.

Preferir a unos sahaba (Compañeros del Profeta) sobre otros es una cuestiónhipotéticaca y no concluyente

 

Tercero: El consenso del cual habla (Ibn Taimiya) es seguramente falso, porque se basa en que haya acuerdo de favorecer a Abu Bakr y ʻOmar sobre Alí, lo cual de ningún modo es cierto. A propósito, los investigadores no han alcanzado ninguna resolución sobre la preferencia entre Alí y Abu Bakr y ʻOmar, por una parte, y, Alí y ʻUzman, por otra. Aunque entre ellos hay un acuerdo sobre la veracidad del imamato de Abu Bakr, a la muerte del Profeta (s.a.s.), seguido por ʻOmar, ʻUzman y Alí respectivamente. Pese a ello, este orden no significa en absoluto que uno de ellos fuese mejor que los demás; es más, el puesto de califa podría ser ocupado por el menos predilecto y en presencia de otro que le supera en las cualidades.

No hay ningún texto de la legislación islámica que establece la condición de preeminencia para la dignidad de califa. Porque la superioridad se produjo conforme a lo que fue prescrito por el cálamo en el Conocimiento de Allah, ¡Enaltecido sea! De modo que él (el califa) puede ser elegido por ser el mayor de edad –según el shaij al-Akbar, que Allah esté complacido con él- o por los intereses de la época, como solían decir algunos grandes maestros sufíes tradicionalistas (muhaddizin). En este sentido, no se elegía necesariamente al mejor y al más sabio como creen algunos que no se han esforzado en investigar lo suficientemente el tema dejándose engañar por los manipuladores.

Al respecto, algunos pensadores optan por favorecer a Alí, la paz sea con él, sobre los demás acompañantes, los seguidores y los salaf (píos antepasados); mientras otros tantos se han abstenido de ello por miedo a equivocarse, porque en realidad no existe ninguna prueba que lo demuestre. Un tercer grupo opina que el hecho de preferencia se da conforme al orden califal (orden por el cual llegaron los califas a ocupar este cargo). Luego se pusieron en desacuerdo, pues parte de ellos ve que ello (la predilección) sólo se realiza en lo manifiesto (exotérico) y no en lo oculto (esotérico).

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Los investigadores de la escuela Ashʻaría alegaron que es un asunto hipotético, que podría ser contrario de lo que se cree. En este contexto, los que lo ven contundente no se basan en evidencias claras; solamente hay noticias (hadhices) que señalan el mérito de Abu Bakr, a la muerte del Profeta (s.a.s.), para la dignidad de califa. Prueba de ello es que el Profeta(s.a.s.), en ciertas ocasiones, le designó para que ocupase su lugar, asimismo, por su honorable condición, su virtud, sus infinitas ayudas al Islam y su generosidad para con el Mensajero (s.a.s.). Así que todos los que quieren al Enviado (s.a.s.) le deben un favor a Abu Bakr, sin embargo, ello no significa definitivamente que él es el mejor en todos los aspectos ni su superioridad es absoluta.

Tampoco es admisible lo que dijo ʻAbdul-Lah Ibn ʻOmar: “En tiempos del Profeta (s.a.s.) planteábamos la pregunta: ¿quién es el mejor de la gente?; y solíamos elegir a Abu Bakr, ʻOmar y ʻUzman, respectivamente. Luego nos abstuvimos de proceder a favorecer a unos sobre otros”. Pues este dicho fue evidentemente refutado porque, por unanimidad de todos los sabios de ahlu assunnah (gente de la sunna), Alí es el mejor después de ʻUzman. Es más, buena parte de los salaf (píos antepasado) y los grandes sabios sunníes rehusaron esta declaración de Ibn ʻOmar, e incluso algunos huffaz[81] mencionaron que éste era pequeño que no sabía cómo divorciar a su mujer, entonces cómo tuvo una persona así la certeza de quién es el más predilecto de los sahaba. A este respecto y según relata Ibn ʻAbdul Bar, Ibn Maʻin también lo desaprobó y lo criticó con palabras groseras las cuales no quiso aclarar Ibn ʻAbdul Bar, sino dijo: El relato de Ibn ʻOmar que dice: “En tiempos del Profeta(s.a.s.), solíamos decir que Abu Bakr es el mejor, seguido por ʻOmar y ʻUzman respectivamente. Luego nos callamos, es decir, no favorecemos a nadie.”, fue negado rotundamente por Ibn Maʻin; pues quien lo cree va en contra de la unanimidad de los sabios de la gente de la sunna, tanto de los píos antepasados como de los imames que vinieron después (jalaf) especialistas en la jurisprudencia y ciencias de los hadhices que acordaron, sin que haya diferencias entre ellos, que Alí es el mejor de la gente después de ʻUzman, que Allah esté complacido con él. Sin embargo, se pusieron en desacuerdo acerca de favorecer a Alí y ʻUzman. Tampoco los salaf decidieron de mayor acuerdo acerca de favorecer a Alí sobre Abu Bakr. Por consiguiente, se pone de manifiesto el error y la confusión que engloba la tradición (hadhiz) de Ibn ʻOmar.

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Por consiguiente, quien alega la autenticidad de su cadena de transmisores debería aceptar también otro tanto que relataron Yabir y Abi Saʻid: “En la era del Profeta (s.a.s.) solíamos vender a ummaht al-awld[82] (las esclavas-madre)”, pero este hadhiz fue desaprobado y refutado.

Haciendo referencia a lo anterior, dije: se relató de Ibn ʻOmar lo que aclara su intención de su dicho anterior, lo cual encaja con la opinión de los investigadores, que ello está relacionado con quién merece más la dignidad del Califato y no con la superioridad, pues Ibn ʻAsakir relató a través de la vía de ʻAbdul-Lah bIn Yasaar que por su parte lo transmitió de Salim de Ibn ʻOmar quien dijo: Vosotros sabéis que solíamos decir, en la época del Profeta (s.a.s.) Abu Bakr, ʻOmar y ʻUzman, refiriéndonos a que éstos fueron los más dignos del Califato. Asimismo, se narró a través de la vía de ʻUbaidul-Lah bin ʻOmar de Nafiʻ de Ibn ʻOmar que dijo: “En la época del Profeta (s.a.s.) discutíamos sobre a quién de la gente recae la prioridad de asumir este asunto (el Califato) a lo cual respondíamos: Abu Bakr, seguido por ʻOmar”. A saber, la cadena de transmisión de este relato es correcta e indudable, y que impide cualquier tipo de ambigüedad. El primer resumido y ambiguo hadhiz de Ibn ʻOmar es el texto más claro al cual se aferran los que favorecen los tres primeros califas sobre Alí, que Allah esté complacido con ellos. Por consiguiente, ante esta segunda narración correcta e interpretativa sucumbirán sus objeciones y se quedarán inválidas.

Al respecto, algunos sabios, para resolver esta problemática, ofrecen otra interpretacion(taawil)[83]del hadhiz de Ibn ʻOmar. Es el caso del imám Abu Sulaiman al-Jattabi en cuyo libro Sharh as-Sunan (Explicación de as-Sunan) contó que uno de sus maestros decía: Abu Bakr es bueno, y Alí, mejor. Así pues, a juicio de Abu Sulaiman al-Jattabi, la bondad no es lo mismo que la superioridad, es como decir: el esclavo abisinio podría ser más bueno que un hashimi[84] en lo referente al concepto de obediencia a Allah y el beneficio para la gente. Pese a ello, es una solución (interpretación) literal vinculada con el concepto de la divergencia. Pero la verdad está en lo que se aclaró en la última narración de Ibn ʻOmar de que el mérito de los tres primeros (Abu Bakr, ʻOmar y ʻUzman) reside evidentemente en la prioridad de la dignidad de califa y no en el conocimiento, la virtud y el Califato interior (الخلافة الباطنة). ¡Esto es el verdadero significado que ha sido demostrado con evidencias claras!

El  shaij al-Akbar dijo textualmente en el capítulo 552 de al-Futuhaat al-Makkíah (Las revelaciones de La Meca):

  1. 80.

“Allah ¡Enaltecido sea! me hizo ver, a través de la vía de al-kashf (la manifestación divina), que el mérito que tiene uno para llegar a ser califa no se debe a su superioridad sino a su edad. Prueba de ello es que Allah ¡Exaltado sea! nos ordenó seguir la creencia de nuestro padre el patriarca Abraham, pero ello no significa que él lo merece más que nuestro señor, maulana Muhammad (s.a.s.) sino porque le precedió en el tiempo y no en la jerarquía. Lo mismo se puede aplicar a la dignidad Califato, pues el saber de Allah implica que la elección del califa dependiera de la hora suprema y la edad de cada uno predestinados por Él, y el que uno de ellos fuese elegido para este cargo no significaría su superioridad. Pues el orden con el cual los cuatro asumieron el cargo califal fue predestinado en el conocimiento de Allah, e incluso si imaginamos que el último de ellos fuese el primero en alcanzarlo entonces se debería deponerle para dejar paso a otro que Allah considere más apto para el cargo. Así que con este orden califal, que dependió de la edad de los califas, se evitó derrocar a ninguno de ellos aunque hubiese derecho de hacerlo, porque todos los acompañantes fueron justos”.

Después de repetir estas palabras aunque de otra forma, volvió a decir textualmente en el citado capítulo: generalmente no debe meterse en este clase de asuntos sino con basarse en textos tan claros, teniendo en cuenta que nuestra tesis, de acuerdo con la opinión de al-yumhur (la gran mayoría de los sabios musulmanes) apoya el orden con el cual los cuatro califas asumieron el poder. Sin embargo, nos diferenciamos de ellos por la causa de esta disposición. Pues ellos dicen: ello se debe a la superioridad; aunque nosotros decimos que es la anterioridad (la edad). Porque si supone que quien llega posteriormente a este cargo es menos predilecto, los que precedieron al Profeta (s.a.s.) serían mejor que él. Pero ¡ninguno de la gente de la verdad lo aprueba!

Dije: Otros tantos ulamas alegaron la existencia de textos concluyentes de la superioridad de Abu Bakr[85], que Allah esté complacido con él, seguido por ʻOmar, luego ʻUzman. Ello se debe a menudo a un proceso de imitación ciega

  1. 81.

o falta de comprensión de lo que no puede ser considerado una prueba contundente, como es el caso de la narración anterior de Ibn ʻOmar. De hecho, para quien está más instruido en los libros de la sunna y kalam (teología) no hay evidencias ni hipotéticas ni contundentes sobre este asunto. Así lo han afirmado un grupo considerado de grandes sabios y huffaz.

Por su parte, Ibn ʻAbdul Bar dijo: el Profeta (s.a.s.) mostró su predilección hacia cierta gama de sus compañeros gracias a unas virtudes y cualidades que desarrollaron; al mismo tiempo no existe ninguna tradición profética auténtica en la cual se narra que él (s.a.s.) favoreció a un acompañante determinado sobre otro. Sin embargo, ello se puede deducir de lo que él mencionó sobre su rango y categoría, en lo que se refiere a [su condición en] ad-Din y el conocimiento. Al ser el más benévolo, el más generoso en la convivencia y el más sabio de las buenas cualidades, el Profeta (s.a.s.) no quería dirigirse precisamente a uno de sus compañeros para comunicarle que este otro es mejor que él; pues no le gustaba hacerlo; lo que hizo es favorecer a los primeros y destacados compañeros sobre otros que no alcanzaron su categoría. Prueba de ello es el siguiente hadiz: “Si alguno de vosotros gastara el peso de [el monte] Uhud en oro nunca alcanzaría lo que gasta uno de ellos [los acompañantes] que quepa en su mano, ni siquiera la mitad”. Es probable que este hadhiz explique lo que dice Allah ¡Glorificado sea! en el Qurán: “No se equipararán quienes hayan aportado y combatido antes de la conquista [de La Meca]. Ellos tendrán un rango mayor que quienes hayan aportado y combatido después de la misma. Pero a todos les ha prometido Allah una hermosa recompensa”.

En este sentido, es imposible ponerlo todos en la misma cesta, los que combatieron contra el Profeta(s.a.s.) y los que le defendieron. En cierta ocasión, viendo a un hombre, de aquellos que no participaron en la batalla de Badr, que iba delante de Abu Bakr, el Profeta(s.a.s.) le dijo: ¡¿Vas delante de alguien mejor que tú?!

En general, él nos explicaba que los participantes en Badr o en Sulh al-Hudaibia[86] (el Tratado de Hudaibia) tienen una categoría bien definida. Por consiguiente, Ibn ʻAbdul Bar, quien se había despojado del fanatismo ideológico, de los caprichos y de la emulación reprochable, declaró que no existió ningún texto auténtico transmitido del Profeta (s.a.s.) en el cual favorece a una persona determinada sobre otra,[87] de los eminentes y distinguidos compañeros.

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Entonces, cómo alegan los caprichosos e imitadores la existencia de pruebas contundentes sobre ello. Si hubieran existido tales pruebas ningún acompañante del Profeta(s.a.s.) o alguno de sus seguidores ni las primeras generaciones del mundo islámico ni los grandes eruditos, que son los más dignos de mostrar obediencia y apegarse a la prueba, se atreverían a negarlas. Pese a ello, Ibn ʻAbdul Bar mencionó que Salman al-Farisi, Abu Dar al-Gaffari, al-Miqdad bin al-Asuad, Jabab Ibn al-Aratt, Yabir bin ʻAbdul-Lah, Abu Saʻid al-Judri y Zaid Ibn Arqam –que Allah esté complacido con todos ellos-, favorecieron a Alí sobre los demás compañeros del Profeta(s.a.s.).

Ibn Abu Jaizamah dijo: Nos relató Ahmad bin Mansour, que por su parte lo recogió de ʻAbdul Razzaq, quien dijo: “Una vez, estando sólo con Muʻamar, de frente a él, me dijo sonriendo: ¿qué te pasa? Le respondí: los vecinos de Kufa me sorprenden, pues creo que esa villa se construyó a base del amor a Alí; pues todos, con los cuales he mantenido una conversación, favorecen a Alí sobre Abu Bakr y ʻOmar, de entre ellos destaca Sufian az-Zauri. Después de que Muʻamar me viera como estupefacto por ello, le dije [sic], entonces, expresó Muʻamar: y ¿eso te asombra? Si un hombre dijera: Para mí, Alí es mejor que ellos (Abu Bakr y ʻOmar), no le recriminaría; y, al revés, si mencionara que ʻOmar es mejor que Alí y Abu Bakr tampoco lo haría. ʻAbdul Razzaq dijo: Estando a solas con Wakiʻ, le conté lo que pasó; se puso contento y se rio, luego dijo: Es cierto que Sufian no nos lo revelaba todo, sin embargo, confesó a Mauʻamar lo que no quería manifestarnos.

En Mabhay al-Maqasid bisharh al-Marasid (Las intenciones preciosas sobre la explicación de las notas), Abu Zaid ʻAbdul Rahman bin ʻAbdul Qadir al-Fasi dirigió la palabra a su tío abuelo (tío de su padre) Abu Hamid al-ʻArabi Ibn Abi al-Mahasin al-Fasi exponiendo: al-Qalshani dijo: Los ulamas no se pusieron de acuerdo acerca del asunto de predilección de algunos compañeros del Profeta(s.a.s.) sobre otros; a saber, parte de estos sabios se abstuvieran de equivocarse. Prueba de ello es lo que Malik afirmó: llegué a conocer a un grupo de nuestra villa que no favorecía a unos compañeros sobre otros; pues para ellos todos los sahaba eran iguales. Por otra parte, la mayoría manifestaba predilección por algunos en especial. Para ellos los acompañantes más privilegiados son ahlu al-Hudaibiah (seguidores del Profeta(s.a.s.) que estaban con él durante el Tratado de Hudaibiah); aunque hay quien opina que ahlu Badr (los sahaba que participaronen la batalla de Badr) eran los mejores, y de entre ellos destacaban a los diez[88]. De éstos sobresalen los cuatro califas cuya superioridad tendrá que ver con el orden de su llegada al poder. Sin embargo, hay quien opina mantener este orden salvo con ʻUzman y Alí, que Allah tenga misericordia de todos ellos.

  1. 83.

Ahora bien, cabe señalar que algunos ulamas dicen: Aquel que murió mártir en vida del Profeta (s.a.s.) es mejor que los demás. Al hilo de lo susodicho, ciertos shuyuj dicen: Sepa que la preferencia tiene que ver con dos cosas: o bien considerar al-Baten (el estado interior del sahabi), los buenos méritos y la elevación en el grado de perfeccionamiento, pero ello sólo se podrá saber a través de noticias; o bien considerar al-zahir[89] (el estado exterior) lo cual no se verá efectuado sino a través de la diferencia entre ellos (los sahaba) en los se refiere a las cualidades virtuosas, pues quien más las tiene más predilecto será. A saber, todos los compañeros del Profeta(s.a.s.), que Allah tenga misericordia de ellos, poseían virtudes y cualidades considerablemente benignas.

Por su parte, el maestro de los conocedores por Allah dijo: “No han llegado a ponerse de acuerdo acerca de que esta disposición es decisiva o hipotética”; pero al-Ashʻari opina que la predilección parte del orden de su llegada al califato. Pero el juez Abu Bakr al-Baquil-lani favorece a Alí sobre todos ellos. Ash-Sharif Zakaría dice: debatir sobre la preferencia (de algunos sobre otros) es cuestión de iytihad (esfuerzo personal interpretativo), así que no es reprochable que se opine concluyentemente que Abu Bakr es el mejor, o que Alí es el más favorito, sin recriminar ni desestimar a ninguno de ellos; porque equivocarse en esta clase de iytihad no supone apostasía, incredulidad ni sentimiento de culpabilidad a condición de apreciar a los dos de una manera igualatoria creyendo que ambos son superiores; pues no tener conocimiento de esta cuestión no es sino falta de esfuerzo (taqsiir) porque no representa uno de los deberes religiosos.

Conforme a la exégesis coránica de Ibn ʻArafa sobre la aleya “Allah es Quien ha creado los siete cielos y otro tanto de la tierra”, las cuestiones científicas se dividen en dos partes: la primera está vinculada con las Leyes de la Fe (como ver y glorificar a Allah ¡Enaltecido sea!), lo cual se aprueba por consenso mediante indicios evidentes y contundentes; mientras la segunda parte no tiene nada que ver con las creencias (como que hay siete Tierras, y que algunos compañeros son mejores que otros, etc.), y que es correcto que se demuestre intuitivamente; pues no tener conocimientos rigurosos de ello no supone ninguna error en la religión. (Fin de la cita de al-Fasi)

En At-triaq annafiʻ ʻala yamʻ al-yauamiʻ (El antídoto útil sobre Yamʻ al-yauamiʻ), Abu bakr Ibn Shihab apunta: “Algunos se han abstenido de favorecer a unos sobre otros, añadiendo que todos son predilectos, pues no sabemos a quién Allah hizo favorecer y quién no; porque esta cuestión no se basa en el razonamiento por analogía (al-quiaasالقياس ) y la apreciación. Así que se debe dejar de involucrarse en ello. A esta última opinión algunos insignes han aludido diciendo: “No hay ningún inconveniente en aceptar esta opinión, porque remitir semejante cuestión al conocimiento de Allah no está criticado”. Partiendo de ello, el asunto de preferencia no forma parte de nuestro credo tampoco es de los preceptos religiosos que nos vemos obligados a seguir. Los comentaristas del texto advirtieron que el autor se equivocó al clasificar -en ese libro- este asunto

  1. 84.

dentro de los temas de creencia obligatorios. فيما يجب اعتقاده Porque no se extravía quien cree lo contrario. Los ulamas dicen: “De esta predilección se excluye por consenso la noble estirpe, es decir, ninguno, sea quien fuere la persona, es favorecido sobre los descendientes del Profeta (s.a.s.).

Abu al-Hasan al-Ashʻari apunta en su libro al-Maqalaat (Los ensayos): “No se han puesto de acuerdo acerca de favorecer determinados compañeros sobre otros; pues hay quien dice: Abu Bakr es el mejor después del Profeta (s.a.s.); luego ʻOmar, ʻUzman y Alí respectivamente. Sin embargo, otro ulama dice: los tres primeros son los mejores (Abu Bakr, ʻOmar y ʻUzman), luego nos callamos. Otros opinan lo contrario diciendo que: Alí es el más predilecto después del Profeta (s.a.s.), luego Abu Bakr. A tenor de ello, los que demostraron que Au Bakr y ʻOmar son los mejores creen por unanimidad que el primero de los cuales es mejor que el otro; mientras tanto los que comprobaron la superioridad en la categoría de ʻOmar y ʻUzman creen de manera acorde que ʻOmar es mejor que ʻUzman. Por otra parte, otros dicen: “No sabemos quién es mejor, Abu Bakr o Alí”; pues si Abu Bakr fuese mejor que Alí sería aceptable indicar que ʻOmar es mejor que este último y viceversa. Y si se supone que Alí es más superior que ʻOmar, sería permitido también creer en que es mejor que ʻUzman, porque ʻOmar es más favorito que ʻUzman. En cambio, si ʻOmar fuese mejor que Alí, fuera aceptable que éste fuese más predilecto que ʻUzman; asimismo, según al-Yiba´i, sería tolerable decir que ʻUzman fuese más preferido que Alí.

En al-Irshaad (La orientación) el imám de al-Haramain (las dos mezquitas sagradas) apunta: “Si se dice: ¿Acaso favorecéis a algunos compañeros sobre otros? o ¿Os abstenéis de ello? A tales preguntas respondemos: el objetivo de esta cuestión se basa en el concepto del imamato del menos preferido (mafdul). La mayoría de los ulamas suníes (علماء أهل السنة) opinan que, para el puesto de imamato, se debería elegir al más digno de la época; pero si su investidura causase revuelo, alboroto y discordia se permitiría entonces nombrar al menos favorito en caso de que lo merezca.

  1. 85.

Porque, a mi juicio, este asunto no es decisivo. De tal manera quien prohíbe el imamato del menos preferido (mafdul) no se basa sino en hadhices Ahaad[90] que no tratan el tema directamente. Ejemplo de ello es el siguiente hadhiz del Profeta (s.a.s.): “Os dirige (en la oración) el que más sabe de memoria el Qurán”; sin embargo este hadhiz y otros similares no son pruebas determinantes. Prueba de ello es que la oración del menos preferido (mafdul) se considera correcta siendo él el imám y en presencia de otro mejor que él. ¡Esta es nuestra opinión!

Tras indagar sobre este asunto, no hemos encontrado pruebas ni testimonios lo suficientemente contundentes que confirmen la preferencia de algunos líderes sobre otros; pues los hadhices que tratan semejante tema son al fin y al cabo contradictorios. Indudablemente, después del Profeta (s.a.s.), el mejor de las criaturas es Abu Bakr, seguido por ʻOmar. Respecto a ʻUzman y Alí, las dudas son contradictorias. Se relató que Alí dijo: “El mejor de esta Umma (comunidad islámica), después del Profeta (s.a.s.), es Abu Bakr, y el que le sigue es ʻOmar, y, después de ellos, Allah sabe quién es verdaderamente bueno”. Pues bien, esta es nuestra opinión que presentamos sin incurrir en la imitación siguiendo la verdad evidente.

La mayoría de los sahaba favorecieron a Alí sobre los demás de ellos

 

Enal-Milal wa an-nihal (Sectas y Credos) Ibn Hazm apunta: “Los musulmanes aún no se han puesto de acuerdo respecto a quién es el mejor después de los profetas, la paz sea con ellos. Cierta gama de los ulamas sunníes (ahlu as-sunna), así como algunos muʻtazilíes[91] y muryiah[92], y todos los shiíes piensan que el mejor de la Ummah, después del Profeta (s.a.s.), es Alí Ibn Abu Talib. Tal opinión la transmitimos textualmente de algunos compañeros del Profeta(s.a.s.), que Allah tenga misericordia de ellos, y de unos seguidores y alfaquíes. Toda la rama jariyi[93] junto a cierta parte de sunníes, muʻtazilíes y muryiah ven que el más predilecto es Abu Bakr, seguido por ʻOmar. De Abu Huraira transmitimos que: “Yaʻfar Ibn Abu Talib es el más preferido de entre la gente, después del Profeta (s.a.s.), una opinión mantenida por Abu ʻAsim el noble cuyo nombre es ad-Dahak Ibn Mujal-lad, y ʻIsa Ibn Hadir. Éste último dijo: Hamza, que Allah tenga misericordia de él, viene después de Yaʻfar en la categoría. Asimismo, relatamos de unos veinte compañeros que el más noble para el Profeta (s.a.s.) es Alí Ibn Abu Talib, seguido por az-Zubair bin al-ʻAuam.

En cierta ocasión, ʻAisha (Madre de los Creyentes) afirmó que el Profeta (s.a.s.) murió y no había sino tres hombres cuyo mérito fue insuperable: Saʻad Ibn Muʻaz, Usaid Ibn Hudair y ʻAbbad Ibn Bishr.

  1. 86.

También relatamos otro dicho de Um Salama, que Allah tenga misericordia de ella, que un día, mientras estaba pensando quién es el más bueno, dijo: ¿Quién es más bueno que Abu Salama[94] cuya familia fue la primera en emigrar a Medina? A este respecto, Masruq Ibn al-Aydaʻ, Tamim ben Hazlam y Ibrahim an-Nujaeʻi, entre otros, señalaron que el mejor después del Profeta (s.a.s.) es ʻAbdul-Lah Ibn Masʻud. Lo mismo dijo Tamim, uno de los grandes seguidores: “Llegué a conocer (la sublimidad de) a Abu Bakr y ʻOmar, pero como ʻAbdul-Lah Ibn Masʻud no había nadie”.

Otros sahaba, de aquellos que lograron acompañar al Profeta (s.a.s.), afirmaron que ʻOmar Ibn al-Jattab es el más preferido, incluso más que Abu Bakr (que Allah tenga misericordia de ellos); una opinión compartida por ʻAbdul-Lah al-Hakim an-Naisaburi. Sin embargo, Daud bin Alí al-Faquih piensa que, después de los profetas, los sahaba son los más preferidos, y que los mejores de entre ellos son los al-Muhayirin (los primeros que dejaron La Meca para ir a Medina), seguidos por los primeros de al-Ansar[95], aunque no consideramos que uno de ellos es decisivamente mejor que otro que les es igual en la misma categoría. Es la tesis aceptada –conforme a mis averiguaciones- por algunos de los primeros ulemas (del mundo islámico). Yosuf Ibn ʻAbdul-Lah ben ʻAbdul Bar an-Namri me contó, más de una vez, que se muestra convincentemente a favor de esta opinión.

Por su parte, Ibn Hazm declaró que, para él, la tesis más aceptada se basa en: Abu Bakr es el mejor de la Ummah; seguido por las esposas del Profeta (s.a.s.). Sin embargo, en su libro al-Muhal-la (El tratado adornado) rectificó y consideró que, después de los Profetas, sus mujeres son las más predilectas. Partiendo de ello, las cónyuges del Profeta (s.a.s.) son las mejores de la sociedad musulmana. Luego dijo: “Las distintas moradas de la gente en el Paraíso dependen del nivel de sus virtudes ante Allah ¡Enaltecido sea!, pues los más privilegiados de ellos serán los profetas que estarán en el grado superior del cielo, seguidos por sus mujeres; después de ellos vienen los demás acompañantes del Profeta(s.a.s.). ¡No existe grado más alto que el de los Profetas! Pues bien, quien estará con ellos en la misma categoría es considerado mejor que los demás, y ello es exclusivamente una ventaja de sus mujeres[96].

De 87

En otro pasaje de al-Muhal-la donde dice de forma general sin determinar decisivamente la superioridad de alguien en particular[97]: “El mejor de los hombres y de los genios son los Mensajeros, seguidos por los Profetas, la paz y las bendiciones de Allah ¡Altísimo sea! sean sobre todos ellos, a continuación, vienen los compañeros del Profeta (s.a.s.)”.

  1. 88

Él sigue la misma línea de la escuela de su maestro Daud bin Alí az-Zhaheri cuya opinión ha sido elegida por muchos sabios instruidos, porque no existen pruebas concluyentes sobre determinar quién es el mejor; por consiguiente, los que opinan lo contrario no se pusieron de acuerdo acerca de su dalil (prueba) que lo sustenta, ¿acaso es concluyente o hipotético? O como ha sido citado anteriormente, ¿se refiere a Lo Manifiesto o solamente a Lo Oculto?

En tal sentido, dice al-Abai: Los que mantienen la superioridad no han llegado a un acuerdo; pues hay quien afirma que es asunto decisivo. A esta opinión se inclinó al-Ashʻari, asimismo, Malik, que Allah tenga misericordia de él, como se desprende de lo que fue recogido en su al-Mudawanah (La bitácora), sobre la superioridad de Abu Bakr: ¿Acaso hay duda de ello? No obstante, al-Qadi defiende la probabilidad de este tema, porque la cuestión se somete al iytihad[98], es decir, no incurre en falta quien se abstiene de investigarla. Tampoco es de los usul (Fundamentos), que son decisivos, es decir, comete error quien lo contradice.

De igual manera no se han puesto de acuerdo acerca de que si la superioridad se verá efectuada en lo manifiesto y lo oculto o, particularmente, en lo manifiesto. Ahora bien, de al-Qadi hay dos textos que mantienen ambas opiniones. Él se apoya en que la superioridad se hará solamente en lo manifiesto; sin embargo, dice: “Al contrario de nuestra opinión, es posible que se realice en lo oculto”.

Es falsedad sostener que haya un consenso de la superioridad de ash-shaijain  sobre los demás

Apartado

Al respecto de este asunto hay muchos textos de los sabios para aquel quien quiere indagar, entonces ¡¿qué dirán los ignorantes atrevidos que mienten al contar que exista un consenso unánime de favorecer a Abu Bakr y ʻOmar sobre Alí, que Allah esté satisfecho de todos ellos?! No obstante, la divergencia es aún más fuerte y mayor cuando se cuestione la superioridad entre Alí y ʻUzman; así que no lo vamos a desarrollar en este espacio por no tener motivo de ello. Solamente, nos vemos invocados a desmentir los alegatos de Ibn Taimiya que hagan de Abu Bakr superior a Alí tanto en el conocimiento como en las verdades de la fe con el fin de demostrar que los sufíes no pertenecen a Alí, la paz sea con él.

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Apartado

Cuarto: suponiendo que haya un consenso sobre la superioridad de Abu Bakr ello no significa la ineptitud de Alí, la paz sea con él, en lo tocante a los estados de conocimiento, las ciencias externas, e internas, las cualidades físicas y morales; pues Allah ¡Exaltado sea! lo había dotado con caracteres que no tenía Abu Bakr, que Allah esté complacido con él. Si bien, Allah honró a Abu Bakr gracias a otras acciones que Alí no logró alcanzarlas: así como sus esfuerzos en la difusión del Islam, durante la primera etapa; su gran apoyo al Profeta (s.a.s.) cuando se sentía solo, mostrando un empeño serio en lograr esto mediante gastar sus bienes e incluso ofrecer su alma en su defensa; su noble actitud en los días de la muerte del Profeta (s.a.s.) y durante las guerras Riddah (apostasía); además de sus prácticas encaminadas a la liberación del espíritu de lo mundano, a la benevolencia, a la indulgencia y el temor consciente a Allah (taqwa), además de otras virtudes que nos han llegado a través de su biografía y noticias considerables.

Pese a ello, él no fue tan valiente, tan elocuente, tan instruido en el conocimiento externo e interno como Alí. Tampoco tuvo su habilidad de resolver los problemas más arduos; de interpretar el Noble Qurán ni disponer de sus conocimientos ni saber sus secretos, ni extraer sus perlas ni deducir sus ventajas; de tener genuinamente y con mayor rapidez y precisión respuestas a toda cuestión y en cada campo; de proporcionar información sobre acontecimientos anteriores y posteriores hasta el Levantamiento de la Hora; de hablar de las verdades del conocimiento divino (الحقائق العرفانية), etc. De hecho, de entre los demás compañeros del Profeta(s.a.s.), tales características le fueron exclusivas a Alí, la paz sea con él. Pese a que otros sahaba como Huzaifa, Ibn Masʻud, y Ibn ʻAbbas compartieron con él algunas de esas cualidades, ninguno alcanzó ni una décima de su categoría. Prueba de ello es la propia declaración de Ibn ʻAbbas, el gran sabio del mundo islámico, que el conocimiento de la ciencia de interpretación del Qurán se lo debe a Alí.  Además, él (Ibn ʻAbbas) no es sino una gota de la mar de su conocimiento. Y como se ha mencionado anteriormente, es una cuestión bien conocida y avalada por narraciones relatadas tanto del Profeta(s.a.s.), quien no habla conforme a su deseo, como de sus nobles compañeros. Así pues, el primer califa no poesía ni la décima parte de las cualidades de Alí; lo cual se puede decir también cuando se trata

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del conocimiento y la valentía de Alí. Y pese a que muchos reconocieron la superioridad a Abu Bakr, ello no contradice, a su juicio, la creencia en que Alí es más sabio.

As-Shah ad-Dahlawi, fanático y defensor apasionado de las creencias de los últimos Ashʻríes, que llegó a escribir Qurratu al-ʻainai fi tafdil ash-shaijain (Satisfacción de los ojos en favorecer a ash-shaijain[99]), es decir, sobre Alí; superó el límite al igual que Ibn Taimiya, en privar a Alí de toda virtud y cualidad; lo cual fue motivo de preguntar al shaij de al-yamaʻa (el maestro de la comunidad) de Egipto al-Burhan Ibrahim as-Saqqa quien respondió duramente a ad-Dahlawi, e incluso llegó a invalidar su pertenencia a ahlu as-sunna (Gente de la Sunna) considerándole de ahlu al-bidʻa (perteneciente a la gente de las innovaciones reprobables en la religión). En efecto, lo merece de sobra, pues él le negó el califato a Alí, la paz sean con él. Por este motivo, tanto el erudito ʻAbdul Halim al-Laknawi, padre del conocido maestro ʻAbdul Haiy al-Laknawi, como los imames del hadhiz de India elaboraron un sólido volumen refutando sus opiniones. Como consecuencia, no tuvo otra alternativa que reconocer la verdad: pues dijo textualmente –según relató de él Abu Bakr bn Shihab en At-triaq an-nafiʻ (El antídoto útil)–: no se entiende de lo que decimos que la superioridad es absoluta, pues no abarca solamente la valentía dentro y fuera de guerra, el conocimiento, etc., de Alí, sino que significa también su gran utilidad en el Islam. En este sentido, la supremacía de los dos emires del Islam y visires del Profeta[100] (s.a.s.) tiene que ver con su perseverancia en la propagación de la verdad (ad-Din), sin considerar otras cualidades como el parentesco, el conocimiento, la valentía, etc., en las cuales Alí fue más superior. Con lo cual, se llega al ajuste entre las diferentes narraciones y disidentes pruebas. (Fin de la cita)

¡La verdad está en el testimonio de los enemigos!

El gran imám sufí al-Hafiz Abu ʻAbdul-Lah Muhammad bin Qasim al-Turqumani dijo en

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Al-qaulu al-mustahsan (El dicho recomendable): la superioridad de nuestro señor Alí, que Allah esté complacido con él, en un asunto particular no implica su superioridad general, porque hay un acuerdo entre todos los investigadores del Islam sobre favorecer a Abu Bakr, que Allah esté satisfecho de él, en materias como su esfuerzo en la difusión del Islam durante la primera época, y que, pese al gran número y fuerza de los incrédulos, él mostró apoyo continuo al Profeta (s.a.s.) cuando estaba sólo gastando sus bienes y dedicándose con su alma para alcanzar este fin; lo cual no pudo lograr Alí porque era pequeño. Si bien, cuando fue mayor se puso de manifiesto su superioridad, como sucedió en la batalla de Jaibar.

No cabe duda que su supremacía proviene de queél es el prototipo de la Gente de la Casa, y que a él se le prohibió recibir limosnas. Al mismo tiempo, Abu Bakr fue merecidamente digno de ser califa como se confirmó mediante el Qurán, la Sunna y la unanimidad: esto es el juicio justo y el dicho decisivo. En resumidas cuentas, la superioridad se basa en múltiples aspectos y puntos de vista. Sin duda, y por todos los aspectos, ninguno es mejor que otro. Por consiguiente, Ibn Taimiya no se basa en fundamentos sólidos al transmitir el consenso de los sabios de que Abu Bakr es mejor que Alí, que Allah esté satisfecho de ellos, en el camino y el conocimiento de la verdad.

En este sentido, el juez Abu Bakr Muhammad bin at-Taib al-Baquil-lani, espada de la sunna y defensor apasionado de la religión, transmitió la diferencia sobre esa cuestión entre los ulamas antepasados y sucesores (los salaf y los jalaf). A saber, su opinión (la de al-Baquil-lani) fue adoptada por otros eruditos posteriores, entre los cuales destaca una gama de huffaz y juristas nobles: por ejemplo, el imám an-Nawawi, renovador del sexto centenario, según dicen algunos, y firme defensor de la sunna, transmitió en su Comentario de Sahih Muslim la divergencia que existe entre los ulamas acerca de que si la superioridad es concluyente o no; o que tiene que ver con lo externo solamente o con los manifiesto y lo oculto. Luego se lo atribuyó a Ibn al-Baquil-lani. El gran sabio as-Sanusi dijo textualmente en Sharh al-Kubra (explicación de la mayor) y en Sharh al-manduma al-yazairía (explicación de la composición argelina): No se ha puesto de acuerdo acerca de que la superioridad se revela en lo manifiesto y lo oculto, o solamente en lo manifiesto. El juez, es decir, Ibn al-Baquil-lani, defendió ambas opiniones exponiendo sus razonamientos para demostrarlo, aunque se inclina a que se proporciona solamente en lo manifiesto, aunque podría ser en lo oculto a diferencia de nuestra opinión.

Por consiguiente, cuando al-Hayyay preguntó a Saiʻd Ibn Yubair sobre quién es el más sabio en la interpretación del Qurán tras Ibn ʻAbbas y quiénes son los grandes juristas de la ciudad de Kufa (Irak) [sic][101] de los califas ortodoxos. Después de contestarlo volvió a formularle la siguiente pregunta:

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pues ¿quién de ellos te es el más extraordinario? A lo cual respondió: ¡el que más complazca a mi Creador! Dijo: pues ¿quién de ellos es el más complaciente al Creador? Le contestó: lo conoce Quien sabe sus secretos y sus conversaciones privadas. (lo relató Abu Nuʻaim, y al-Muzzi en at-Tahzib de al-Hasan, lo dijo Saʻid Ibn Yubair durante la reunión en que fue martirizado. Y cualquier narración que lo contradice sería rechazada; asimismo, no se acepta la reclamación de que haya consenso entre los compañeros del Profeta(s.a.s.) y los seguidores sobre la predilección de ash-shaijain (Abu Bakr y ʻOmar), que Allah esté complacido con ellos. En ello también hay una referencia innegable de la tendencia de abstenerse de discutir esta cuestión.

Respecto a lo que dijo el juez (al-Baquil-lani) que la superioridad podría estar en lo oculto, a diferencia de lo que creemos, es una cuestión decisiva para los maestros sufíes que entre los cuales destaca el célebre imám, Kumail bin Ziad an-Nujaʻi, el más privado de los compañeros de nuestro señor Alí, que Allah esté complacido con él. También es la opinión de cierto grupo de los grandes compañeros, que Allah esté satisfecho de ellos, llegando al señor del grupo, renovador del tercer centenario de los sufíes conocedores por Allah, el imám Abu al-Qasim al-Yunaid, que Allah esté complacido con él, quien dijo: nuestro compañero en este asunto, después del Profeta (s.a.s.) es Alí Ibn Abu Talib, pues él es una persona que recibió un conocimiento intuitivo(ladunni). También dijo: Si Alí, que Allah ennoblezca su rostro, no hubiera participado en las guerras se nos trasmitíria de él, de este conocimiento, lo que los corazones no podían concebir. (Lo recogió el imám al-Hafiz Abu ʻAbdul Rahman as-Sulami, que Allah esté satisfecho de él).

El imám Alí ben ʻUzmn al-Yulabi al-Ghaznaui dijo en Kashf al-mahyub (Revelar lo oculto): “Al-Yunaid, señor del grupo (taifa), que Allah esté satisfecho de él, dijo: nuestro shaij en los fundamentos y en la adversidad, es decir, nuestro imám en el conocimiento de la tariqa y sus procedimientos es Alí Ibn Abu Talib, que Allah ennoblezca su rostro. Pues la gente de la tariqa denomina su conocimiento por “fundamentos”, y todos sus procedimientos por “adversidad”.

En este contexto, él está de acuerdo con al-yumhur (la gran mayoría de los sabios musulmanes) sobre la superioridad de Abu Bakr en algunas cualidades. Algunos de los grandes maestros dijeron, como se desprende de lo que se transmitió del imám de la escuela shafiʻí al-Hafiz Abu Sulaiman al-Jattaabi: “Algunos de nuestros shuyuj solían decir: Abu Bakr es verdaderamente bueno y Alí es mejor”.

 

Alies la referencia para los teólogos, los intérpretes del Corán, los sufíes, y otros

Por su parte Abu Nuʻaim recogió en al-Hilia que Abu Ishaq dijo: Estando Alí Ibn Abu Talib

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sobre el púlpito, en Kufa, le he oído decir: verdaderamente el más bueno después del Profeta(s.a.s.) es Abu Bakr, seguido por ʻOmar; y si queréis os informaré del tercero…, entonces dijeron: Abu Ishaq, ¿es bueno o mejor? dijo: bueno, bueno,…

En al-Istiʻaab (la asimilación), al tratar la biografía de ʻOmar ben al-Jattab, que Allah esté satisfecho de él: ʻAbdul Razzaq relató de Muʻammar quien dijo: “Si un hombre dijera ʻOmar es mejor que Abu Bakr no le recriminaría, tampoco lo haría si lo hubiera dicho al revés. Lo decía cuando mencionaba a ash-shaijain (Abu Bakr y ʻOmar) y quién de ellos es el más querido, luego los alabó; después de contarlo a Wakiʻ se puso contento y le gustó. Tanto Wakiʻ como Muʻammar son de los grandes imames de ahlu ssunna y la flor de los muytahidin del mundo islámico. Lo mismo fue relatado por Ibn Abu Jaizamah de Muʻammar, de az-Zauri y de la mayoría de los sabios suníes de Kufa.

En la misma línea, algunos de los que mencionaron las virtudes de los califas ortodoxos, que Allah tenga misericordia de ellos, dijeron que Alí, la paz sea con él, era el más sabio de los sahaba gracias a la fuerza de su corazón, su inteligencia, su asiduo acompañamiento al Profeta (s.a.s.) iluminándose de su sabiduría. Cuando se reveló la aleya “para que lo transmitáis a los oídos receptivos”, el Profeta (s.a.s.) dijo: “!Oh Allah!, haz que sean los oídos de Alí”. A tal respecto Alí dijo: “No he olvidado nada después de esto”. Por ello, los sahaba, que Allah esté satisfecho de todos ellos, solían recurrir a él en los grandes acontecimientos; muchos ulamas se apoyaban en él con el fin de adquirir muchas ciencias, es el caso de los investigadores en la ciencia de los fundamentos, los intérpretes del Qurán, encabezados por su discípulo Ibn ʻAbbas, que Allah esté satisfecho de ellos; y los maestros sufíes que recibieron de él la ciencia de los secretos y la purificación de lo interior. La referencia de todo ello es su inmaculada ʻitrah (estirpeعترة ) que recibieron tales saberes de él tanto por la narración como por la herencia. Asimismo, él fue el inventor de la sintaxis árabe. Debido a todo esto el propio Alí dijo: Si supiera que lo podéis aguantar juzgaría entre la gente de la Tora por medio de sus leyes, entre la gente del Evangelio a través de su Libro, entre la gente de los Salmos mediante sus Salmos, entre la gente del furqaan[102] (el Qurán) por medio de su Qurán. Juro por Allah que no hay ninguna aleya, que fue revelada en tierra, mar, llanura, montaña, cielo, día o noche, sin que yo sepa por qué motivo fue revelada y quién fue el motivo de su revelación.

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Apartado

De hecho, pese a que éstos favorecen a Abu Bakr, que Allah se complazca con él, reconocen que Alí es más sabio, porque la superioridad, como hemos mencionado, no significa que tenga más conocimiento. Una de las grandes pruebas para demostrarlo es la historia de al-Jadir con Moisés, la paz sea con ellos. En efecto, el Qurán demostró con evidencias, sin controversia entre los ulamas que yo conozca, que aquél fuese más sabio que éste siendo Moisés mejor que él. Basta saber que al-Jadir es Profeta y Moisés, la paz sea con él, es Mensajero, es más, es uno de los mejores Mensajeros. Además, no hay quien dice que un Profeta es mejor que uno de Ulu al-azm (los Mensajeros poseedores de la resolución firme) la paz sea con todos ellos[103].

 

Apartado

Quinto: En realidad las verdades no se demuestran con meras alegaciones o con el cuento falso de que haya un consenso sobre ellas. Tampoco es aceptable el argumento de que Abu Bakr fuese mejor que Alí. Por lo tanto todas las calumnias de Ibn Taimiya sobre la superioridad de Abu Bakr, que Allah se complazca con él, respecto al conocimiento, serán refutadas por contradecir las pruebas evidentes y presenciales.

La prueba de ello consiste en que el Profeta (s.a.s.) no dijo que Abu Bakr es (la puerta del conocimiento) ni (el más sabio en emitir veredictos legales) ni (el más sabio de su ummah) ni (el que más conocimiento tiene). Tampoco dijo –cuando fue revelada la aleya: “para que lo transmitáis a los oídos receptivos”– pedí de Allah que fuesen tus oídos, Abu Bakr, que tú eres los oídos receptivos de mi conocimiento, etc., En cambio, se lo dijo todo a Alí, la paz sea con él. Pese a ello, el Profeta (s.a.s.) nos informó de sus extraordinarias características que ninguno de los sahaba (que Allah esté satisfecho de ellos) logró compartirlas. Asimismo, los sahaba no solían frecuentar a Abu Bakr sino a Alí

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cuando cayese alguna desgracia o para que les resolviera algún problema; tampoco ʻOmar se refugiaba en Allah de un dilema que no solucionara Abu Bakr ni los propios sahaba testificaron que él poseyera las nueve décimas del conocimiento; que tuviera el conocimiento de lo manifiesto y lo oculto; que él, sin ningún otro, fuera el heredero del conocimiento del Profeta (s.a.s.)[104]; o que él fuera el más sabio de la comunidad musulmana de la sunna, sino que solían volver a Alí en todo lo que acabamos de mencionar. Al mismo tiempo engrandecieron a Abu Bakr reconociendo su valor y su superioridad, además de colocarle en el sublime rango y el elevado lugar cercano del Profeta (s.a.s.). De modo que fueron muy educados con él mostrándole gran respeto reverencial durante y después de la vida del Profeta(s.a.s.) .

Del mismo modo tampoco los tabiʻun[105] decían: “A la muerte del Profeta (s.a.s.) no había alguien más sabio que Abu Bakr”; o “ninguno de los musulmanes solía decir: preguntadme, salvo Abu Bakr”. En efecto, decían esto y otro tanto solamente de Alí, pese a reconocer la virtud, el grado y la posición de Abu Bakr entre los sahaha, Allah esté satisfecho de todos ellos. Asimismo, ninguno de ellos fue fascinado por Abu Bakr o lo elevó a un rango extremadamente exagerado como lo hicieron los que conocían a Alí. Ello se debe a lo que veían en él de sucesos extraordinarios y cosas impensables para los intelectos; y por lo que oyeron de los conocimientos y los secretos, como es la costumbre de los seres humanos. Por consiguiente, el Profeta (s.a.s.) dijo a Alí, Allah ennoblezca su rostro,(En verdad, tú te pareces a Jesus) algo que no dijo a Abu Bakr, Allah esté complacido con él.

Cualidades que hacen de Alí superior a todos los sahaba

En el mismo contexto, son muy evidentes las huellas que fueron relatadas del conocimiento de Alí, la paz sean con él. Los cuadernos están repletos de sus noticias (los cuadernos de interpretación del Qurán, de las ciencias del hadhiz, de jurisprudencia, de derecho, de herencia, de las leyes de los transgresores, de las sabidurías, de los refranes, de la literatura, de la lengua, de los sermones, de las verdades del conocimiento, de la Unidad, de la historia,

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de las noticias de lo oculto, sobre todo las concernientes al Trono, los cielos, las tierras, los ángeles y los pueblos anteriores, así como a las noticias de las fitan (tentaciones y todo aquello que puede ser motivo de conflictos), de las futuras batallas, de las condiciones de la Hora, del día del Levantamiento, del lugar de la Estación (al-mawaquif), del paraíso y del infierno, etc., en cambio, tanto Abu Bakr como los demás compañeros no tenían ni la décima parte de su saber.

De hecho, muchos libros han sido dedicados exclusivamente a recoger sus sabidurías, sus sermones, y su poesía. Del mismo modo, sus dichos que versan sobre las sentencias, las cuestiones de jurisprudencia y los dictámenes de herencia fueron recopilados en numerosos volúmenes. Prueba de ello es el testimonio de Ibn ʻAbbas, gran sabio del mundo islámico y mar de las ciencias de la interpretación del Qurán, de que todos sus conocimientos fueron tomados de Alí.

Asimismo, los nobles miembros de su familia (Zain al-ʻAbidiin, al-Baquir, as-Sadiq, al-Qazem y ar-Rida, que Allah esté satisfecho de todos ellos) llenaron el mundo de las ciencias, los conocimientos y los secretos hasta el punto de que fascinaron a mucha gente. Todo ello lo heredaron de su abuelo el imám Alí, la paz sea con él. Basta con saber que solamente del imám Yaʻfar as-Sadiq se transmitieron centenares de obras que él recibió de Alí y de los nobles miembros de su familia. A sabiendas, la autenticidad de la gran parte de tales noticias han sido comprobadas; y los acontecimientos siguen desvelando la verdad de la otra parte como los secretos de las letras, los nombres y la ciencia de las tablas y su uso. Efectivamente, de él se transmitieron palabras, que versan sobre el conocimiento y las verdades de la fe, que demuestran su elevada posición y su solidez en lo relativo al conocimiento de Allah de un modo adecuado a su grandeza, su nobleza y su sublime categoría cercana al Profeta (s.a.s.). No obstante, todo ello es una gota en el mar de las ciencias de Alí, que Allah ennoblezca su cara.

El propio Alí, la paz sea con él, lo declaraba en público en reconocimiento de la bendición de Allah y para informar a la creación de lo que tiene para que lo aprovecharan. Por lo tanto, solía decir que poseía de las ciencias de las verdades y los conocimientos divinos que ninguno de su época podía asimilar, teniendo en cuenta que aquella fue la era de los sahaba,

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la de los seguidores y los salaf (los píos antepasados) cuya centuria es absolutamente la mejor de las centurias después de la del Profeta (s.a.s.).

Kumail Ibn Ziad dijo: “En cierta ocasión, estando con el Emir de los creyentes en la mezquita de Kufa (Iraq), y tras la última oración de la noche, me tomó de la mano y me llevó hacia el desierto, cuando llegamos allí respiró profundamente, luego dijo: Kumail Ibn Ziad, los corazones son recipientes, y que el mejor de los corazones es el que más perciba. Memoriza perfectamente lo te digo: la gente se divide en tres clases: un sabio divino (عالم رباني), un aprendiz cuyo objetivo es la salvación y una chusma irrelevante que sigue a cada chillido, que se inclina a cada aire, que se niega a ser iluminada por la luz del saber y no se refugia a un rincón sólido. Kumail, el saber es mejor que el dinero, pues el saber te guarda y tú guardas el dinero. El saber supera la virtud de gastar dinero en dádivas, mientras el dinero para ser puro requiere dar parte del mismo en limosna. Kumail, el amor al sabio es una deuda, porque el saber le hace obedecer a su Señor durante su vida y, a la muerte, le proporciona un bello recuerdo. No obstante, la fortuna desaparece; el saber es gobernador y el dinero es gobernado. Kumail, ha muerto quien atesora riquezas, y los sabios se quedarán para siempre. Es cierto que sus riquezas se pierden pero sus dichos están clavados en los corazones. Luego respiró profundamente y dijo: ¡ah, ah! Verdaderamente aquí haymucho saber, (señalando a su corazón), etc. (recogido de su asombroso y famoso testimonio). Lo transmitieron una gama de huffaz entre los cuales destacan: at-Tabarani, Abu Nuʻaim en al-Hilia, Abu Musa al-Madini, al-Marhabi en al-ʻIlm (el saber), Ibn ʻAsakir en at-Tarij, al-Muzzi en at-Tahdib, y ad-Dhahabi en at-Tadhkirah (el recordatorio). No obstante, esta huella relatada de Alí no se salvó de las refutaciones de ash-Shami[106] y la negación de los nasibíes[107].

Al tratar las virtudes y cualidades de Alí, (az-Zahabi) dijo: “Este dicho de Alí fue relatado por la vía de Ismaʻil bn Musa al-Fizari quien lo recogió de ʻAsim bin Humaid al-Hannat, o que cierto hombre lo transmitió de él, de Zabit bin Abu Safía Abu Hamza Azzumali, de ʻAbdul Rahman bin Yundub, que por su parte narró textualmente de Kumail lo siguiente: lo relató Dirar bn Sird, de ʻAsim ben Humaid. Asimismo, se transmite por otra vía

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cuyoisnad sufre debilidad”. No obstante, es una huella de isnad auténtico, que fue relatado por medio de varias vías de transmisión, pero la persona de ad-Dhahabi no estaría contenta con mencionar virtud alguna de Alí. Allah bendiga a quien dijo: si Alí hubiese sido el intencionado de la aleya (Y no te hemos enviado sino como una misericordia para los mundos.) ad-Dhahabi diría que es una aleya débil.

Los sabios y los huffaz cuidaron perfectamente esta huella narrada de Alí, explicaron sus puntos extraños y extrajeron sus beneficios. Por otra parte, el último, que yo sepa, en preparar un estudio exclusivo sobre esta narración, y que fue recogido en un volumen interesante, fue el gran erudito shaij Muhammad as-Safarini al-Hanbali, gran sabio de las ciencias de los hadhices y autor de una famosa composición comentada sobre el credo de los salaf. Así que este saber al cual señala Alí, la paz sea con él, y dice que está en su pecho y que no encuentra a quien lo aguante es la ciencia del conocimiento y las verdades de la creencia, que Ibn Taimiya niega de una forma falsa y calumniosa.

Los sufíes, conocedores por Allah, dicen: Su imám (en el conocimiento y las verdades de la creencia) es Alí y no Abu Bakr, que Allah esté satisfecho de él, porque Alí es más sabio en lo manifiesto y lo oculto como lo hemos demostrado. Abu at-Tufail dijo: siendo uno de los pequeños sahaba (que Allah se complazca con todos ellos, mientras Alí Ibn Abu Talib estaba predicando dijo: “Preguntadme, pues, juro por Allah, si me preguntáis sobre algo que habrá hasta el día del Levantamiento os lo informaré; preguntadme del Libro de Allah, y juro por Allah que no existe ninguna aleya sin que yo sepa cuándo y dónde fue revelada; entonces Ibn al-Kawaa se levantó, y que yo estaba entre Alí y él, y dijo: ¿Ves la Casa sagrada? ¿Qué es? Alí respondió: aquello es ad-Durrah que está sobre siete cielos y bajo el Trono y en el cual entran cada día setenta mil ángeles que no volverán hasta el Día del Levantamiento”. Lo relató al-Azruqi en Fi tarij Makka (En la historia de Meca), y tiene múltiples vías de transmisión. A saber, hay en esta narración una señal a ciertas ramas de estudio sobre el Qurán que fueron introducidas durante los siglos VI y VII. ¡Así pues él fue el primero en abrirles la puerta!

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ʻAbdul Razzaq ha relatado de Nasr Ibn ʻAsem en su Repertorio de tradiciones (Musannaf) lo siguiente: «Un hombre declaró que los mazdeístas no tienen que pagar la yizia[108], algo que fue rehusado por al-Mustaurid Ibn ʻUsma. Ambos se fueron a Alí Ibn Abu Talib consultándole en ello. Al respecto, Alí les replicó: ¡Sentaos!, juro por Allah que ahora no hay nadie que sepa más que yo sobre la faz de la tierra. Él dijo: Los mazdeístas antes formaban parte de la Gente del Libro, luego abundó en citar todo el hadhiz».

Como colofón de este capítulo señalamos lo estudiado y deducido por Ibn Darid en su Libro Al-Muytana (El Fruto): Nos relató al-Ukali según Ibn ʻAisha de Hammad de Humaid de Anas Ibn Malik que dijo: Tras la muerte del Profeta (s.a.s.) un judío vino a la mezquita. Al entrar, dijo: ¿Quién es el wasi (sucesor) del Mensajero de Allah (s.a.s.)?.Los asistentes señalaron a Abu Bakr y lo encaminaron hacia él. Entonces el judío le dijo: Quiero preguntarte sobre cuestiones que solo conoce un Profeta o su wasi. Al respecto, Abu Bakr le replicó: Pregunta lo que quieras. En aquel entonces el judío le dijo: ¿Qué es lo que Allah no tiene? ¿Qué es lo que no existe para Allah? ¿Qué es lo que Allah no sabe? Frente a ello, Abu Bakr contestó: ¡Judío! estas son las cuestiones de los herejes, luego Abu Bakr y los musulmanes presentes estaban a punto de censurar al hombre. En esto, Ibn ʻAbbas les detuvo afirmando: ¡Habéis sido injustos con este hombre! Abu Bakr le replicó: ¿Acaso no has escuchado lo que decía? Ibn ʻAbbas le contestó: Si no tenéis respuestas a sus preguntas, id a Alí y él lo va a resolver, dado que he escuchado al Mensajero de Allah (s.a.s.) diciéndole a Alí: “¡Oh Allah! ¡Te pido que guíes su corazón y hagas acertar siempre su lengua!”. Consecuentemente, Abu Bakr y los asistentes se dirigieron a Alí pidiéndole permiso para entrar. Acto seguido, Abu Bakr le dijo: ¡Abu al-Hasan! Este judío me ha planteado cuestiones heréticas. Dicho esto, Alí le dijo al judío ¿Cuáles son tus preguntas? Éste último aclaro: ¡Te pregunto sobre cuestiones que solo sabe un Profeta o su sucesor!. Alí le contestó: Dime tus preguntas y el judío empezó a dirigírselas de nuevo. Al terminar, Alí, ¡Qué Allah esté complacido con él! le replicó: Lo que Allah no sabe estriba en vuestras alegaciones: Vosotros los judíos dicen que ʻUzair (Ezra) es hijo de Allah y Él –Exaltado sea– no sabe que tiene hijos. En cuanto a tu pregunta acerca de lo que no existe para Allah, digo: la injusticia contra sus siervos. Como respuesta a lo que Allah no tiene, asevero que Él– Altísimo sea– no cuenta con asociados. En ese momento, el judío declaró: No hay más dios que Allah y Muhammad es su Mensajero. Frente a ello Abu Bakr y los musulmanes asistentes ovacionaron a Alí, quien acabo con las inquietudes.

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Aclarar la falsedad del discurso de Ibn Jaldun

Apartado

Es bien sabida también la invalidez del dicho de Ibn Jaldun que pretende preceptuar que: Alí, qué la paz sea con él, no se distingue entre los compañeros del Profeta(s.a.s.) por una modalidad de un retiro تخلية, una manera particular de vestidura o de un estado específico. Asimismo, queda refutada su premisa de que ninguno de los compañeros del Mensajero (s.a.s.), ¡que Allah esté complacido con ellos!, se distinga por un rasgo o característica específicos en la religión que lo eleven sobre los demás. En esto, sus palabras revelan una ignorancia plena sobre la Tradición Profética, aparte de que no son más que disparates y palabras vacias.

Al hilo de lo mentado, Ibn Jaldun pretendía negar la distinción y superioridad de un compañero del Profeta(s.a.s.) a raíz de su profundo conocimiento de una materia determinada de la religión, así como se opone a la acotación del acceso a tal saber ciñéndolo a él. Su alegato queda revocado, dado que el sufismo fue transmitido mediante Alí, ¡la paz sea con él! no se circunscribe a él o a quienes lo recibieron de él y transmitieron después.

La refutación de la alegación de Ibn Jaldun viene también al unísono de que el sufismo no es nada más que obrar acordemente a la ciencia acompañada de sinceridad y resignada entereza, así como abandonar las licencias religiosas. Esto se aplica a todos los musulmanes: quienes optan por este camino, se llaman sufíes y los que lo dejan, no responden ni pertenecen a este camino.

Sobre la base anterior, conviene preguntarse: ¿De dónde viene la incumbencia intrínseca solo a Alí y a los sufíes, ¡qué Allah esté complacido con ello! que se ve negada por la participación de todos los compañeros del Profeta(s.a.s.) y la falta de distinción de ninguno de ellos por más conocimiento de una parte de la religión? En este mismo respecto, queda totalmente anulado y refutado el juicio adoptado por Ibn Jaldun que entraña, a la vez, una ignorancia plena de la religión y de los métodos de su transmisión hasta su llegada a los musulmanes.

Ibn Jaldun, a tenor de lo que revela nítidamente su frase, procuraba asentar la ausencia de especialidad de ninguno de los compañeros del Profeta(s.a.s.) por algo determinado de la religión que lo distinga sobre los demás y haga que se reciba de él solo. Sobre este extremo, cabe señalar que cada uno de los compañeros del Profeta(s.a.s.) se caracterizó por especializarse exclusivamente en transmitir alguna parte del saber religioso de modo que él solamente lo relataba. Sea a modo de ejemplo, lo transmitido en torno al monoteísmo, el Islam, la fe, la beneficencia, los veredictos de lo lícito e ilícito, el ascetismo, las sutilezas religiosas, etc. Solamente presenciamos una coincidencia y convergencia entre todos los compañeros del Profeta(s.a.s.) en relación con lo innegable e indispensable en la religión, tales como los fundamentos de la fe y el monoteísmo, así como los pilares del Islam sin inmiscuirse en lo que éstos comprenden de pautas y ramas. Así, si los compañeros del Profeta(s.a.s.) hubieran llegado a compartir lo mismo en todas las esferas de la religión sin ninguna especialidad de cualquiera de ellos en una parte determinada, no habría habido separación de la nación y su división en sectas y doctrinas tanto en los fundamentos como en las ramas.

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A saber, existe un gran desacuerdo entre los compañeros del Profeta(s.a.s.) en torno a los fundamentos y las ramas de la religión, habida cuenta de que todos ellos están conformes en la recepción directa del Mensajero de Allah (s.a.s.) su vista y sentarse con él. Dada la constatación de la especialidad de cada uno de ellos, nos percatamos de que se hallan otras particularidades que se suman a algunos de ellos acordemente a sus diferentes capacidades de memorización, comprensión, conocimiento espiritual, idiosincrasia del alma y el esmero que se pone en una faceta especial de la religión. En el momento en que nos hallamos ante la especialidad de algunos en la exégesis del Qurán como Alí, Ibn ʻAbbas e Masʻud, existen otros que se destacan por el conocimiento de las versiones de las lecturas del Qurán como Ubai Ibn Kaʻab e Ibn Masʻud. Además, hay otros compañeros del Profeta(s.a.s.) que sobresalen en las ciencias del hadhiz, sea a modo de ejemplo Abu Huraira, Anas, ʻAisha, Abu Said, Yabir, Ibn ʻOmar e Ibn ʻAmr. En la otra orilla, existen otros compañeros que destacan en el desmenuzamiento de los preceptos religiosos, como Alí, Zaid Ibn Zabit e Ibn Masʻud. En lo referente a la jurisprudencia islámica, despuntan otros compañeros como Alí, ʻOmar, Ibn ʻOmar e Ibn Masʻud. Ademas, se distinguen algunos por su conocimiento de lo citado en torno a la sedición, las hazañas y los signos del Día del Juicio Final como Alí y Huzaifa Ibn al-Yamman. Éste último se caracterizó en particular por el conocimiento de los hipócritas, algo que solo conocía él de entre de todos los compañeros del Mensajero(s.a.s.).

En este mismo respecto, se destaca también la especialidad de Alí en otros muchos aspectos, tales como el saber de los veredictos de la lucha contra los injustos y déspotas. Al respecto, el imám ash-Shafiʻi y otros ulamas aclararon: «Hemos podido deducir los veredictos del combate de los opresores solo mediante la guerra de Alí contra Muʻawia y los jawariy (disidentes)». Asimismo, hemos llegado a conocer la ciencia de las verdades y los secretos del corazón que han sido revelados y transmitidos gracias a él por vía de la recepción, la compañía y el seguimiento del ejemplo.

En consonancia con lo anteriormente mencionado, Abu Huraira dijo: «Aprendí de memoria del Mensajero de Allah (s.a.s.) (lit. Dos recipientes- dos saberes o caminos de la ciencia); el primero de ellos lo revelé, mientras que el segundo, si lo transmito, esta garganta será cortada». [Relatado por al-Bujari].

Asimismo Ibn ʻAbbas dijo: «Si os revelo todo lo que conozco, me tiraréis estiercol y no me discutiréis en ello». Además, aclaró en lo referente a la interpretación de la siguiente aleya: «Allah es Quien ha creado los siete cielos y otro tanto de tierra»: “Si os informara de su exégesis, os habríais vuelto incrédulos”.

Aparte de lo susodicho, Ibn ʻAbbas añade: «El Profeta (s.a.s.) le confirió a Alí setenta testamentos que solo son exclusivos a él». Unido a esto, Alí, ¡que la paz sea con él! dijo con respecto a Salman al-Farisi, ¡que Allah esté complacido con él!: «Ha recibido la primera y última ciencia, no es inabarcable lo que él tiene».

Lo anteriormente detallado constata que las ciencias de las verdades se circunscriben a algunos de los compañeros del Profeta(s.a.s.), así como en ellas Alí, ¡la paz sea con él! cobra mayor protagonismo. Total, todo lo que se transmite sobre estas ciencias proviene de él.

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Por ende, la especialidad de algunos compañeros, exceptuando los demás en algunas ramas específicas del saber resulta innegable y consolidada para quienes conocen a fondo la Tradición Profética desmenuzando sus diversas clasificaciones, sus noticias, las huellas y cadenas de transmisores.

Sobre la dedicación de algunos sahaba a la ciencia, cada uno en una especialidad concreta

 

En consideración a lo detallado, el conocedor por Allah, imám, asceta y shaij de los sufíes de su época Abu Nasr al-Sarray at-Tusi, muerto en el año trescientos setenta y ocho, planteó esta cuestión en su libro al-Lamʻ (El brillo). El quid de este asunto queda explicado en el capítulo de la presencia de la especialidad en las ciencias de la religión y la designación para cada rama quienes destacan más en ella. Unido a esto, encierra réplicas a los que niegan la existencia de una determinada ciencia según sus pareceres sin consultarlo con los especialistas en ello, así como plantea los caminos de la designación de los sabios en este mismo respecto. En el citado capítulo, dispuesto al final del libro, el gran ulama aclara lo siguiente: “Un grupo de ulamas han negado la presencia de una especialidad en la ciencia de la legislación islámica. No hay discrepancia entre toda la nación en que Allah –Altísimo sea– le ordenó a su Profeta(s.a.s.) que comunicase lo que le hubiera sido revelado por su Señor diciéndole: «¡Mensajero! Haz llegar lo que te ha descendido de tu Señor». En esto, importa destacar el siguiente hadhiz en que el Mensajero de Allah(s.a.s.) dice: «Si hubieras llegado a saber lo que yo sé, habríais reído  poco y llorado mucho».Por lo tanto, si lo que sabía el Profeta(s.a.s.) hubiese formado parte de lo que tenía que difundir, lo habría comunicado, además habría sido permitido para sus compañeros que le preguntasen sobre ello. Tal situación lleva aparejado el consenso de los sabios, que de entre los compañeros del Mensajero de Allah(s.a.s.), hay algunos especializados en áreas determinadas del saber religioso al igual que Hudhaifa en el conocimiento de los nombres de los hipócritas. Tal secreto se le fue revelado solamente a Hudhaifa por el Profeta(s.a.s.) hasta el punto de que ʻOmar, ¡que Allah esté complacido con él! le preguntaba diciéndole: ¿Soy uno de ellos? Por si fuera poco, fue narrado también que Alí dijo: «El Mensajero de Allah(s.a.s.) me facilitó setenta ramas de la ciencia que nadie salvo yo las conoce”.

Con la reiteración anterior, se pretende asentar que el saber existente entre los sabios del hadhiz, los alfaquíes y los sufíes presenta la ciencia de la religión. Cada área cuenta con manuales, compilaciones, libros y juicios, así como con célebres imames adelantados por sus coetáneos por su vasto conocimiento y su esclarecida comprensión.

No existen discrepancias sobre que los ulamas del hadhiz cuando se confunden en algo relacionado con las ciencias del hadhiz, las deficiencias de las noticias y el conocimiento de la cadena de transmisores, no recurren a los alfaquíes (jurisconsulto: especialista en la ley religiosa) para solucionarlo. Tampoco éstos últimos acuden a los primeros en caso de que haya una discordia referente a los testamentos, las fórmulas del divorcio por triplicado que algunos profieren de un golpe, etc.

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Sostenemos, pues, la obligación de recurrir también a los sabios especializados en referencia a cualquier tipo de disensión o confusión con respecto al saber de quienes hablaron de la relación, asiduidad y grandeza de los corazones, así como heredaron sus secretos y describieron y dedujeron sus disposiciones de ánimo plasmándolas en signos amenos y significados sublimes. Así, añadido a esto, ha menester apoyarse en estos ulamas que practican y conocen a fondo estos caminos, sus ciencias y sus misterios. De otra suerte, anda descaminado quien no lo hace, además, nadie tiene derecho a censurar o vilipendiar a los ulamas especializados en esta área sin que siquiera sepa sus estados, sus ciencias, sus propósitos y rangos. Por tal proceder, perderá creyendo que es de los buenos consejeros.

De los aspectos tratados hasta el momento, el citado libro encierra el siguiente capítulo que los sintetiza, esto es, «la interpretación de las ciencias y la aclaración de las confusiones que turban los sabios de la sunna (ʻUlamaa Alzaher) en torno a las ciencias sufíes, y su corrección a base de argumentos». En esto, has de saber que el conocimiento es inconmensurable de modo que no lo abarqua la comprensión de los inteligentes, ni las mentes de los sabios. En aras de más aclaración, nos basta centrar nuestra atención en la historia de Moisés y al-Jidr, ¡que la paz sea con ellos! Es una obviedad la sublimidad de Moisés, la paz sea con él, y los propios atributos que Allah se los confirió, tales como el don de hablar con él directamente, así como la profecía, la revelación divina y el mensaje. Con todo, Allah citó la incapacidad de Moisés de alcanzar la sabiduría de uno de Sus siervos, Altísimo sea, en su Sagrado Libro, en boca de su Mensajero veraz diciendo: «… uno de Nuestros siervos al que le habíamos concedido una gracia procedente de Nosotros y al que habíamos enseñado un conocimiento de Nuestra parte». A lo cual, Moisés le dijo: «¿Puedo seguirte para que me enseñes una guía recta de lo que se te ha enseñado?». Tal estado lo apreciamos pese al apoyo, honor e infalibilidad que Allah concedió a Moisés, la paz sea con él. Si bien, al-Jidr, la paz sea con él, no alcanzó jamás el rango de Moisés, la paz sea con él, en relación con la profecía, el mensaje y el hecho de hablar directamente con Allah.

En este mismo contexto, Israel relató de Ibrahim Ibn Muhayr de Muyahid de Muriq de Abu Dharr que el Profeta (s.a.s.) dijo: «Si hubierais llegado a saber lo que yo sé, habríais reído  poco y llorado mucho, así como no habríais podido deleitaros con las mujeres, ni dormir plácidamente en vuestros lechos. Asimismo, os hubierais acudido a los montes suplicando a Allah, sea Ensalzado. Juro por Allah, me hubiera gustado ser un árbol que se desarraigase».

El anterior hadhiz actúa al mismo tiempo como esta prueba representada en el siguiente dicho divino: « ¡Mensajero! Haz llegar

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lo que te ha descendido de tu Señor».

De esta aleya se desprende que Allah no dijo: Haz comunicar todo lo que conoces de tu Señor. Por añadidura el Profeta (s.a.s.) dijo: «Si hubierais llegado a saber lo que yo sé», es decir, si lo ocultado hubiese formado parte de las cosas que tendría que comunicar, lo habría hecho, así como si hubiera estado permitido que lo supiesen, les hubiera informado de ello. Allah, Altísimo sea, le concedió al Profeta (s.a.s.) tres tipos de ciencia. El primero, está pensado para el público y el privado; y entronca con las legislaciones, los mandatos y las prohibiciones. El segundo, presenta un saber que se limita solamente a un grupo de los compañeros del Profeta(s.a.s.). Tal conocimiento se plasma en lo que sabía solamente Hudhaifa Ibn al-Yamaan, ¡que Allah esté complacido con él!, de modo que ʻOmar, ¡Allah esté satisfecho de él! le preguntaba diciéndole: ¡Hudhaifa! ¿Soy uno de los hipócritas? Y ademas, fue narrado también que Alí dijo: «El Mensajero de Allah(s.a.s.) me facilitó setenta ramas de la ciencia que no las reveló a nadie salvo yo”. De ahí, cuando los compañeros del Mensajero de Allah (s.a.s.) se confundían en algo, solían recurrir a Alí Ibn Abi Talib, que Allah esté complacido con él. El tercero, es único y exclusivo del Mensajero de Allah (s.a.s.) sin que lo sepa ninguno de sus compañeros. Ésta última ciencia es la que viene reflejada en su dicho: «Si hubierais llegado a saber lo que yo sé». Por ende, hemos dicho que no le incumba a cualquiera creer que haya abarcado todas las ciencias, lo cual le induce a desviarse negando los dichos de ʻUlamaa del conocimiento interior y tachándoles de incredulidad y apostasía sin que sepa las prácticas de sus estados y la realidad y naturaleza de sus verdades y actos.

Las ciencias de la legislación islámica se engarzan en cuatro géneros: El primero, la narración de los hadhices y las noticias, así como las tradiciones canónicas contadas por uno de los compañeros del Profeta(s.a.s.). Este saber se aprecia en lo que transmiten continua y seguidamente personas de probada religiosidad e integridad moral. El segundo, responde al saber de la percepción, esto es, la jurisprudencia islámica y las sentencias. Tal disciplina se ve muy común entre los sabios y alfaquíes. El tercero, corresponde eminentemente a la analogía, observación y protestas(pruebas) contra los detractores. Este género presenta la disciplina de la controversia, el debate y la facilitación y comprobación de argumentos contra los innovadores heréticos y descarriados en pro de la defensa de la religión. El cuarto, es el más elevado, noble y majestuoso entre todos los saberes anteriores. Se trata básicamente de la ciencia de las verdades y estados espirituales, los tratos, los esfuerzos fervorosos, la sinceridad, la devoción y los actos de adoración, así como la orientación plena hacia Allah y la entrega plena a El en todo tiempo con sinceros propósitos y buen albedrío.

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Asimismo, implica la pureza de la conciencia y su carencia de toda lacra, a las que se suma el refugio y la dependencia únicamente de Allah , el apartamiento total de todo pecado e infracción de las almas(egos), y la sinceridad en el conocimiento y la práctica de los permanentes estados espirituales. Unido a esto, tal saber encuadra los buenos modales y actitud gallarda entre las manos de Allah en privado, en público y en retiros, así como, la confianza en Allah en momentos de penurias, y el abandono de la vida y sus placeres en pretensión de la elevación de rangos, la llegada a la dignidad y la aprobación de milagros.

Dicho esto, quien incurre en un error relacionado con la ciencia de la percepción (La jurisprudencia islámica) no  debe preguntar a uno de los ulemas del hadhiz. Asimismo, el que se equivoca en algo con respecto a la disciplina de la analogía y meditación, no cabe buscar su corrección por medio de un jurisconsulto, ni de un sabio del hadhiz. Lo mismo se aplica a quien comete un error en algo que este relacionado con la ciencia de las verdades y estados espirituales, esto es, hay que buscar su solución y enmienda solamente mediante un sabio docto en tal disciplina. Ademas, no es necesario destacar que el conjunto de los saberes anteriores en su plenitud se aprecian en el conocimiento de los sabios de las verdades. Ahora bien, la disciplina de las verdades y estados espirituales se ciñe solamente a los sabios especializados en ella y no en los demás a no ser que Allah lo quiera. Tal estado viene justificado porque la ciencia de las verdades presenta el fruto de todas las disciplinas y el fin y la empresa de todos los saberes. Por ende, si éstos últimos desembocan finalmente en esta ciencia de los estados espirituales, navegarán en un mar desmedido. Tal ciencia se conoce también, sin ninguna discrepancia, por el nombre del tassawuf(sufismo), la disciplina del corazón, el saber de los saberes, la ciencia de los secretos, el saber de lo oculto, la disciplina de los estados espirituales, y la doctrina de los tratos.

En este sentido, Allah, Altísimo sea, dice: «Di: Si el mar fuera la tinta para las palabras de mi Señor, se agotaría antes de que las palabras de mi Señor se acabaran, incluso si trajéramos otro tanto». En esto, ¿Acaso no ves que los ulamas sufíes no niegan nada de los saberes de los demás sabios de la religión en el momento en que éstos últimos atentan contra la veracidad de los conocimientos de los primeros salvo en casos contados de los que Allah tiene misericordia?

Cuando un sabio de las anteriores ramas científicas de la religión bucea y desmenuza en su especialidad llegando a la cúspide en ella, se convertirá en señor y líder de sus compañeros y seguidores. Éstos deben retornar a él en caso de que haya una confusión en algo que entronca con su saber. Sin embargo, si los cuatro géneros anteriores se ven dominados por un sabio, éste será el imám perfecto, el Polo, la autoridad, quien invita al buen camino con sabiduría y clarividencia. En este contexto, fue relatado que Alí Ibn Abi Talib, ¡qué Allah esté complacido con él!, había dicho cuando hablaba con Kumail Ibn Ziad: «¡Oh Allah! Te encarezco que hagas que la tierra jamás esté carente de un buen conocedor de Ti, respaldado con buenos argumentos y pruebas en aras de no estar invalidados sus signos, ni refutadas sus argumentaciones. Éstos son muy pocos y de rango muy elevado para Allah».

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Al hilo de lo citado, al-Hafiz Muhammad Ibn Qasim al-Turkimani dijo en su libro Al-Qaul al-Mustahsan (El dicho elogiable) en relación con el tema de la inspiración e instrucción lo siguiente: Tanto al-Qashashi como al-Kurdi plantearon los motivos de la falta de celebridad de la inspiración para los primeros sabios de al-Hadhiz. El razon de este asunto estriba en que tal proceder es  propio de gente muy especial que sigue el camino espiritual con verdadera determinación y enteraza. Es decir, no va a la par con respecto a la narración de los hadhices y la transmisión de los veredictos generales legislativos de modo que sea muy conocido.

Sobre la base anterior, comenté: El siguiente hadhiz narrado por Yabir Ibn ʻAbdul-Lah, ¡que Allah esté complacido con ambos! demuestra la consagración de unos compañeros del Profeta (s.a.s.) a dichos secretos y la exención de otros de su conocimiento: «El Mensajero de Allah (s.a.s.) llamó a Alí en el día de at-Taif y conversó con él. Luego, la gente dijo: Ha sido prolongado su diálogo con su primo. Entonces, el Mensajero de Allah (s.a.s.) dijo: No lo elegí yo, sino Allah».

Dicho hadhiz fue relatado por at-Tirmidhi. Éste lo clasificó, en Al-Riad al-Nadira (los jardines refulgentes) como hadhiz correcto y extraño. A tal juicio llegaron también Abu Yʻala y at- Tabrani en Al-Kabir (El Gran léxico), así como Abu Naʻim.

A saber, at-Tabarani relató un hadhiz que había sido transmitido por Nayiha Bint Yundub: «Cuando estábamos en la batalla de at-Taif, el Profeta (s.a.s.) permaneció con Alí la mayor parte del día. Entonces, Abu Bakr le dijo: ¡Oh Mensajero de Allah!, has alargado hoy en tu diálogo con Alí. Alo cual, el Profeta(s.a.s.) le respondió: No lo elegí yo, sino Allah». En este mismo respecto, at-Tirmidhi citó en otra versión del hadhiz de Yabir que el Mensajero de Allah(s.a.s.) dejó dicho: «Allah me ordenó conversar con él».

Al-Mazhar comentó en el libro de Sharh al-Masabih (La explicación de las luces de la sunna) lo siguiente: Le he comunicado sobre Allah, lo que Él –Altísimo sea– me había mandado que informara a Alí a través de este coloquio confidencial. Al respecto, at-Taibi, en concordancia con la opinión de ʻAbdul Haq ad-Dahlaui, que aclaró y precisó: “Lo comunicado atañía a secretos divinos y asuntos ocultos de los que Alí fue su guardián”.

Sobre este asunto, al-Qari concretó lo siguiente: Se intuye que el diálogo que hubo entre el Profeta (s.a.s.) y Alí ¡Qué Allah ennoblezca su cara!, concernía a los secretos mundanales que están asociados con informaciones religiosas de las batallas y otros asuntos parecidos, etc. Tal parecer surge a base de lo documentado en Sahih al-Bujari, puesto que Alí fue preguntado: « ¿Qué es lo que no se halla en el Qurán? Él replicó: Juro por Quien creó las semillas y las brisas, no tenemos nada más que el Qurán, salvo un entendimiento que se otorga a un hombre del Libro de Allah y lo que hay en este pergamino. Al respecto, se le preguntaron: ¿Qué es lo contiene éste último? Él contestó: al-ʻaql (La indemnización por lasdeudas de sangre), la liberación del prisionero, y la evitación de la matanza del musulmán por un incrédulo».

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En base de la versión de al-Bujari a través de Yazid at-Tamimi, queda claro y verdaderamente explícito que Alí dijo: «No tenemos nada más que el Qurán, salvo este pergamino». Y en otra versión dejó dicho: «No tenemos nada más que el Qurán, salvo un entendimiento que se otorga a un hombre del Libro de Allah y lo que hay en este pergamino».

Asimismo, existe otro relato contado por Ibn Maniʻ y at-Tirmidhi, y corregido mediante Abu Yuhaifa, éste le dijo a Alí: « ¡Emir de los creyentes!, ¿Acaso tenéis algo que no exista en el Libro de Allah? Y él contestó: Juro por Quien creó las semillas y las brisas, no tenemos nada más que el Qurán, salvo un entendimiento que se otorga a un hombre del Libro de Allah y lo que hay en este pergamino».

Dicho esto, lo citado aclara que la pregunta y la respuesta están dirigidas hacia un escrito que se lee aparte del Qurán, como lo alegan los chiitas. Si bien, no atañe a lo apuntado en torno a los veredictos de lo externo, los secretos internos, y las ciencias espirituales. Tal juicio lo declara también el mismo al-Qari en Sharh al-Burda (La explicación de al-Burda “Poema de elogio del Profeta”) tras haber aportado la noticia de la noche del Viaje Nocturno. En éste, el Mensajero(s.a.s.) dijo que Allah le había enseñado muchos saberes: «Hay un conocimiento que me ordenó que no lo revelase, y otro que me concedió la libertad de comunicárlo u ocultarlo, así como hay otro tercero que me mandó que lo difundiese». Al respecto, al-Qari confirma que el Mensajero de Allah (s.a.s.) le confirió a Abu Bakr, ʻOmar, ʻUzman y Alí lo más valioso de dichos saberes.

Es conocido,  que el anterior hadhiz fue explicado por una gama de ulamas, no obstante no llegué a saber su origen en los manuales del hadhiz.Y al respecto, los sabios comentan: Esto no infringe lo relatado por al-Bujari al transmitir esta noticia. Dicho esto, él enfatizó: Esto esta relacionado con la comunicación del Mensaje a la gente y lo demás concierne a otros saberes tal como se percibe nítidamente en el dicho de Alí, ¡que la paz sea con él!, al señalar “salvo un entendimiento que se otorga a un hombre del Libro de Allah”. La declaración de Alí encierra el conjunto de las ciencias de los secretos y la comprensión de las noticias y los hadhices, dado que Allah –Altísimo sea– dice: «… ni nada húmedo o seco que no esté en un libro claro». «…Hemos hecho que te descendiera a ti el Libro que es una aclaración para cada cosa…».

Ibn ʻAbbas dijo: «Todos los conocimientos están presentes en el Qurán, pero los hombres han tenido un corto entendimiento con respecto a ellos».

Saʻid Ibn Mansour relató mediante Ibn Masʻud: «Quien busca el conocimiento, lo encontrará en el Qurán, ya que contiene las noticias de los anteriores y de los posteriores». Sobre ello, al-Baihaqi dijo: “Esto concierne a los orígenes del saber”.

Asimismo, Ibn Yarir e Ibn Abu Hatim precisaron: En este Qurán ha descendido toda suerte de saberes y nos han sido aclarados del todo. Si bien, nuestro conocimiento no alcanza todo lo dilucidado en él.

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Said Ibn Mansour relató que al-Hasan dijo: Allah hizo descender unos ciento cuatro libros y depositó la sabiduría en cuatro de ellos, esto es, la Torá, el Evangelio, los Salmos y el Discernimiento (el Qurán), luego guardó los saberes existentes de los tres primeros en el Qurán con incrementos inconmensurables.

ʻAbdul-Lah Ibn Ahmad ha apuntado en los apéndices de al-Musnad el siguiente hadhiz cuyo isnades correcto. Ibn Masʻud dijo: «Estábamos confusos acerca de una sura del Qurán: Con respecto a ella, vacilamos en el número de sus aleyas; no sabiamos si son treinta y cinco o treinta y seis. Luego, fuimos al Mensajero de Allah (s.a.s.) y encontramos a Alí dialogando con él.Y  le dijimos: No estamos de acuerdo en algo del Qurán, por lo cual el Profeta(s.a.s.)se  ruborizó;entonces Alí dijo: El Mensajero de Allah (s.a.s.) os ordena leerlo tal como os enseñó».

Posteriormente, Abu Naʻim relato en otro hadhiz contado por Ibn Masʻud: Este Qurán ha sido revelado sobre siete letras. Cada una de ellas entraña un sentido explícito y otro oculto. En esto, Alí Ibn Abi Talib conoce a ambos (Ilmu az-Zaher e Ilmu al-Baten).

 

El Profeta (s.a.s.) confirió exclusivamente a Alí s de setenta ramas del saber

At-Tabarani dijo en as-Saghir (el Pequeño Glosario): Nos habló Muhammad Ibn Sahl Ibn al-Sabah al-Safar al-Asbahani, a través de Ahmad Ibn al-Furat al-Razi, mediante Sahl Ibn ʻAbd Rabuh al-Sandi al-Razi, por vía de ʻAmr Ibn Abu Qais, por medio de Mutriq Ibn Tarif, a través de al-Minhal Ibn ʻAmr, mediante at-Tamimi, a través de Ibn ʻAbbas: Estábamos hablando en torno a que el Profeta (s.a.s.) le había conferido a Alí setenta ramas del saber exclusivas a él. Al respecto, at-Tabarani señaló que el citado hadhiz solo lo relataron ʻAmr Ibn Qais mediante Mutriq, y Sahl Ibn ʻAbd Rabuh a través de ʻAmr. Asimismo, lo narraron de modo solitario Ahmad Ibn al-Furat y Wasim at-Tamimi Aribadah.

Tras haber observado la cadena de autoridades de esta trasmisión , se puede clasificarlestae hadhiz como aceptable si no fuera correcto.

Tambien lo recogio Abu Naim señalando: Nos contó ʻAbdul-Lah Ibn Muhammad Ibn Ya`far, nos relató Ahmad Ibn Muhammad al-Hammal a través de Abu Masʻud Ahmad Ibn al-Furat.

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Y sobre  lo citado, Ibn ʻUqda señaló: Nos contó Abu A`uana Musa Ibn Yusuf  Ibn Rashid, así como nos relató ʻAbdul Salam Ibn ʻAsim e Ishaq Ibn Ismaʻil Ibn Lahauih, de ʻAmr Ibn Qais, Maisarah Ibn Habib, y al-Minhal Ibn ʻAmr, quien dijo: Nos contó un hombre de Tamim, mediante Ibn ʻAbbas: Nosotros, los compañeros de Muhammad, estábamos hablando sobre las ochenta ramas del saber que el Mensajero de Allah(s.a.s.)otorgo exclusivamente a Alí.

Unido a esto, Ibn ʻUqda, al-Yabi, al-Mufid y at-Tusi en su condición como shuyuj lo relatan. Dicho esto, tal rito de iniciación en esta cofradía viene sostenido por lo acaecido al Profeta(s.a.s.) y a su familia de tantas pruebas, y adversidades tanto pequeñas como grandes que no paran nunca.

Asimismo, aclara lo transmitido, , mediante Ahmad y su hijo ʻAbdul-Lah y Abu Yʻala que sintetizaron: Nos relató Abu Bakr Ibn Abi Shaiba, mediante Yarir Ibn ʻAbdul Hamid, a través de Mughira, por medio de Um Musa, a través de Um Salama, quien dijo: «Juro por Allah que Alí es quien está más cerca del Mensajero de Allah (s.a.s.). Ella continuó diciendo: El Mensajero de Allah(s.a.s.) estaba conmigo en una mañana seguida por otra diciendo ¿Aún no vino Alí? En otra versión, Abu Yʻala dijo: El Mensajero de Allah (s.a.s.) estaba en la casa de ʻAisha en el día de su fallecimiento una mañana seguida por otra diciendo repetidamente: ¿Todavía no vino Alí? Ella dijo para sí: Creía que lo había encargado por hacer algo. Y cuando regresó Alí, pensábamos que el Mensajero(s.a.s.) quería hablar con él a solas, de ahí, salimos de la casa y nos sentamos a su puerta, a la cual estaba yo más cerca. En esto, el Mensajero de Allah(s.a.s.)  aproximó a Alí a su izquierda susurrándole al oído, después, murio el Mensajero de Allah (s.a.s.) en ese día. A tal relato, Ahmad y su hijo añadieron: Así, Alí era el más cercano al Mensajero de Allah(s.a.s.)».

En base a lo susodicho, Abu Yʻala comentó: “Tal versión fue transmitida por vía de Abu Jaizama, de la mano de Yarir Ibn ʻAbdul Hamid, mediante Munira, lo cual fue mencionado tres veces y vino antes de la salida del sol”.

An-Nassa`i citó y comentó dicho hadhiz en su libro Jasa´is Amir al-Mumenin Alí Ibn Abi Talib (los atributos especiales del Emir de los creyentes Alí Ibn Abi Talib) señalando: Me informó Muhammad Ibn Qudama, a través de Yarir, quien lo mencionó; también lo relató al-Hakim de parte de Ahmad. Al respecto, an-Nasa´i comentó: Tal hadhiz cuenta con un isnad correcto que no fue estudiado por estos dos últimos ulamas.

Ademas, el Profeta (s.a.s.) alzó sus manos suplicando a Allah cuando envió un ejército y Alí estaba en él.

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Entonces , el Profeta(s.a.s.) dijo: «¡Oh Allah!, no hagas que yo muera hasta que vea a Alí». Dicho hadhiz fue relatado por Ahmad y at-Tirmidhi quien lo dio por aceptable a base del hadhiz de Um ʻAtía.

ʻAbdul-Haq ad-Dahlaui dijo: “No todos los saberes y secretos son compartidos por el conjunto de los compañeros del Profeta(s.a.s.). Es decir, se adscribe única y exclusivamente a algunos de ellos determinados conocimientos, como es el caso conocido de Huzaifa (el guardián del secreto). No obstante, el Profeta (s.a.s.) no guardó en secreto a nadie, los veredictos legislativos que entroncan con los mandatos y las prohibiciones, ni los limitó a algunos de sus compañeros”.

En el Sahih Muslim, Huzaifa Ibn al-Yamman relató: « ¡Por Allah!, que soy quien más conoce de la gente sobre la prueba (fitnah) que habrá entre mí y la Hora (Final)». Y en Sahih al-Bujari y Sahih Muslim: Abu al-Dardaa le dijo a ʻAlqama: «¿Acaso no hay entre vosotros el portador del secreto que solo conoce él?»

En este mismo respecto, at-Tirmidhi clasifica como aceptable y correcto el hadhiz en el que Abu Hurairah le dijo a Jaizama Ibn Abu Sabrah: « ¿No esta entre vosotros Huzaifa, el portador del secreto del Mensajero de Allah (s.a.s.)»?

Al respecto dije: Este es el secreto que el Mensajero de Allah (s.a.s) le confió a Huzaifa en torno al conocimiento de los hipócritas, los pormenores de las sediciones, y las batallas venideras hasta el Día de la Resurrección. La instrucción recibida por Huzaifa mediante el Profeta (s.a.s.) no se produjo de ordinario o por vía oral, dado que el primero no superaba a los demás compañeros en el hecho de quedarse a solas con el Profeta(s.a.s.). Además, lo que Huzaifa sabía requería mucho tiempo para su aprendizaje, aparte de una gran capacidad de memorización, así como su anotación en un libro. Por añadidura, no se mencionó en ningún hadhiz que el Mensajero de Allah(s.a.s.) se encontrara a solas con Huzaifa o que le impartíera tal saber en reuniones privadas entre ellos para conversar y debatir en este contexto.

Tal distinción en esta parcela privada se produjo mediante el secreto divino y el apoyo espiritual que abre, a su vez, los tesoros de las ciencias espirituales en lo más profundo del siervo. Como consecuencia de ello, se explotan los manantiales del conocimiento de los ojos de su corazón viendo con la luz de Allah. Asimismo, se adhiere a los secretos de su éxito, dado que él pertenece a quienes Allah ama. Así, Allah fue su oído con el cual oye, y su vista con la cual él ve. Consecuentemente, el No Visto para este siervo será un testimonio

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y el futuro un presente. Así, desvela lo oculto y lo informa como si lo estuviera viéndolo. De hecho, no hay diferencia para él entre el pasado y el futuro, entre lo cercano y lo lejano.

A saber, si lo citado queda constatado a Huzaifa, ¡que Allah esté complacido con él!, a quien el Profeta (s.a.s.) le confió un solo secreto. Entonces, ¿Qué sería de Alí, heredero del saber del Mensajero de Allah (s.a.s.), su wasi, y su sucesor en ʻIlm al-Baten? Y para mayor énfasis, el Mensajero de Allah (s.a.s.) informó también de que Alí es la puerta de la ciudad del conocimiento del Profeta(s.a.s) y que él es el más sabio de toda su nación.

A tenor de los hadhices y los textos citados, se percibe nítidamente el desvanecimiento de la clarividencia de Ibn Taimiya e Ibn Jaldun, así como la ceguera de sus corazones y su vista que impidieron que viesen el rango especial de este eminente imám, ¡Qué Allah esté complacido con él y con nosotros y nos beneficie de sus saberes y sus secretos! ¡Amén!

Volver a poner de manifiesto la falsedad del discurso de Ibn Taimiya

 

Lo que ha dicho Ibn Taimiya: ¿cómo se mostrarían las verdades del corazón mediante la forma de vestir?, es una falacia (una exactitud / información distorsionada), ignorancia, hacer caso omiso de la realidad, una ingratitud (incredulidad) y ocultación de la verdad, e incluso tergiversación de los hechos, y la respuesta a lo que dijo Ibn Taimiyase basa en los siguientes argumentos:

Primero: Lo que fue transmitido del Imám Alí, ¡la paz sea con él!, es la esencia de las verdades del corazón y el secreto de la sabiduría divina considerada el resultado de la aplicación de la Shariah (legislación islámica), ¡es el inmenso polo espiritual!القطبية العظمى, además de las categorías de sabiduría que incluye, las clases de la wilaia (intimidad con Allah o estado de proximidad a Allah) para acercarse y llegar al Altísimo. La al-jirqah, para algunos sufíes,  trata solamente de una locución e indicio de entrar en el camino, y para otros como los de la tariqa shadhilí, queno tienen el concepto de vestirse con harapos (al-jirqah), tampoco es considerada el umbral de entrada en su tariqa, igual que para las demás tariqas. Ya que para algunos de la mayoría de los Shuyuj marroquíes, sobre todo, no conocen la al-jirqahni habían oído este término, porque no ha sido mencionado en sus libros de educación y enseñanza ni en la base de sus movimientos con respecto a las letanias y grpos de invocaciones espirituales(at-talquin ni el-awrad ni al-adhkar). Este término fue creado por sus nuevos shuyuj,en esta misma línea, Ibn ʻAta´-illah dice en su libro Lataif al-minan (Los Signos de las Gracias): He escuchado a nuestro Shaij Abu al-ʻAbbas, es decir, al-Mursi, que Allah esté complacido con él, diciendo que su tariqa no pertenece a los de Oriente ni a los occidentales, sino fue transmitida de uno por uno

 

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hasta llegar a al-Hassan Ibn Alí Ibn Abi Talib, Allah esté complacido con ellos dos, siendo el primero de los aqtab (polos), sino que es preciso determinar los shuyuj a los que les atribuyen el linaje, quien su tariqa cuenta con ponerse la al-jirqah, eso es un relato que se desprende de la determinación de su sanad(cadena de autoridades de una tradición). Llevar puesto la al-jirqah es una orientación de Allah, a la que Allah quizá guía a su siervo, sin que este último esté obligado por parte de su shaij a ponerse la al-jirqah, además, es probable que se reúna con el Profeta, la paz y las bendiciones sean con él, y así el murid aprende de él. Cuando habló al-Qastalani en su libro al-Mawahib al-ladunnía(Los talentos espirituales) sobre la al-jirqahha dicho: A muchos de los shuyujles es suficiente solo la compañía como por ejemplo ash-Shadhilíy nuestro Shaij Abu Ishaq Ibrahim al-Matbuli. Además, el gran conocedor por Allah Abu ʻAbdul-Lah Muhammad Ibn ʻIraq, en uno de sus obras sobre la al-jirqah, ha dicho lo siguiente: Los Shadhilís no consideraban la al-jirqah como una señal para entrar en su tariqa, sino más bien confiaban en la compañía sincera junto con seguir un ejemplo, y a pesar de eso, tanto el origen de enseñar el recuerdo de Allah como seguir el camino lo tienen argumentado igual que para mi maestro Ibn Maimon[109]. Y cuando el shaij Zarruq preguntó a su maestro (shaij) Abu al-ʻAbbas Ahmad Ibn ʻUqba al-Hadrami por su al-jirqah, le respondió: No sabemos nada de eso pero el origen de la tariqa de mi madre y sus antepasados pertenece al shaij Abi Madian al-Maghribi de acuerdo con lo que había transmitido el shaij Zarruq. Por su parte, el fundador de la tariqa shadhilí, el gran Polo Abu al-Hasan ash-Shadhilí(Que Allah esté complacido con él), en su libro de Al-Maymuʻ fi al-Maʻrifah ʻala Murad al-Rubbubiía (El compendio del saber a la luz del propósito divino), en el capítulo de al-awrad[110]  dijo lo siguiente: Un hombre preguntó a mi maestro diciendo: asígneme tareas y awrad, por lo que se disgustó el maestro con él, y le dijo: ¿Acaso soy un Mensajero de Allah, para imponer obligaciones?, Son tan conocidos los deberes religiosos para aplicarlos (observarlos), así como los pecados, para evitarlos, mantenga su corazón lejos de los bienes de este mundo, la tentación de las mujeres, el amor de la riqueza y los deseos ardientes de la vida humana, renuncie a todo esto y cuente con lo que Allah le había predestinado, …

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En caso de que te ocurra algo bueno séagradecido, y si te acaece algo malo adórnate de paciencia. Además, el amor a Allah es un polo sobre el cual se cierne el bien, y el origen que te llevara a todo lo prometido. Y la conservación de todo esto radica en cuatro elementos: la piedad escrupulosa veridica, la buena intención, la acción pura y sincera y el aferramiento a la ciencia. A sabiendas de que no se puede cumplir con lo mencionado anteriormente sin acompañar a un devoto piadoso, o un shaij consejero. Ya el polo de la tariqa y shaij de su imám declara que la base de la que se debe partir consiste en la compañía a un shaij consejero que guía a cumplir con los deberes de la Shariah con culto puro y buena intención, así como, la tariqa no entraña awrad ni obras ni la al-jirqah.

El sabio y literato sufí, Abu ar-Rabi‘ Sulaiman Ibn Muhammad al-Hawat mencionó en al-Budur ad-dawiah fi ajbar ahl az-Zawiah ad-Dilaiah (Las lunas iluminantes sobre las noticias de los afiliados a la tariqa de az-Zawiah ad-Dila’iah) cuando apuntaba la biografía de Abu Bakr ad-Dila’i: Su tariqa –que Allah esté complacido con él- es Shadhilí, la cual no posee ningún talquin[111], según al-Qastalani. Asimismo, nuestro padre, el imám sabio, sidi Muhammad Ibn ʻAbdul-Lah al-Hawat al-Hasan al-‘Alami al-Musawi dijo en su libro titulado Tuhafat al-muʻasir fi bad salihí talamizat Abi ʻAbdul-Lah Ibn Nasr (La pieza preciosa de los contemporáneos sobre algunos discípulos piadosos de Abi ʻAbdul-Lah Ibn Naser): Pregunté a nuestro shaij, imám y sabio, Abu ʻAbdul-Lah Ibn Ahmed al-Mishnawi sobre dicho talquin y wird enseñados a los discípulos de la manera conocida, y me contestó que esto no había en la primera generación islámica, sino que fue inventado por el shaij Ahmad Ibn Yusuf  al-Miliali, quien contestó-y lo dijo textualmente-cuando fue preguntado por ello: Quería ocupar a los discípulos en algunos tiempos por el recuerdo a Allah.

Asimismo, se narra que el shaij Abu al-ʻAbbas Ahmad Ibn ʻAbdul-Lah, autor de al-Majfíah, preguntó al shaij sidi Ahmad Ibn Nasir: ¿Cuál es ese recuerdo que enseñas a la gente y que luego lo das de un bastonazo? –O que él mencionó algo cerca de este significado-. Le contestó que lo hacía para advertir a la gente hacia el recuerdo de Allah.

Dije: está mencionado en al-Maqsad al-Ahmad fi manaqueb sidi Ahmad Ibn ʻAbdul-Lah, cuyo autor es ʻAbdul Salam Ibn at-Tayib al-Qadiri, lo siguiente: El maestro no tiene el derecho de enseñar awrad ni determinar funciones; pero si alguien la hace compañía, el maestro debe dejarlo hasta que el monoteísmo brille en su interior y salgan de él las luces. En consecuencia, se verá inclinado al seguimiento, a la realización de buenas obras y al recuerdo a Allah sin artificiosidad o simulación.

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Al-Qadiri apuntó en el libro antes mencionado cuando trató la al-jirqah: Todos o la mayor parte de los grandes shaij recibieronla al-jirqah, de uno en uno, pero ésta no servía para conseguir bendición; porque todos no se esforzaban por llevar una ropa similar. Asimismo, la entregaban con frecuencia de uno en uno hasta que apareció la tariqa shadhilí; pues desde entonces, no hay ninguna referencia a la al-jirqah en sus cadenas de narración; tampoco hacían talquin, el cual consistía en que el shaij le decía al discípulo: “No hay más divinidad que Allah (tres veces)”; en voz alta y con los ojos cerrados, luego el discípulo lo repetía tal y como el maestro lo pronunciaba.

Asimismo, as-Sauma‘i dijo en al-Maza fi ajbar el shaij Abi Yaza (Sobre las noticiasdel shaij Abi Ya‘za): Mencionamos anteriormente que esto es propio de los seguidores y los shuyuj en los países orientales, pero el caso de los de al-Magreb depende de la compañía y el seguimiento del ejemplo.

Dije: Él vivió en la época de los compañeros del shaij Zarruq –que Allah esté complacido con él-. Además, los marroquíes aún siguen sus propios métodos, porque la mayor parte de sus tariqas son Shadhlíes zarruquíes, o Yazulíes.

 

La base de la tariqa de los sufíes no es la al-jirqah sino el acompañamiento y seguimiento del ejemplo

 

Apartado

 

A lo que se suma también que los afiliados a la tariqa naqshabandía apuntaron en sus libros que ellos mismos cuentan en su tariqa con elacompañamiento  y el seguimiento del ejemplo, no con la al-jirqah. El imám relacionado con Allah, Ahmed Ibn ʻAbdul Ahad as-Sahrandi comentó: En dicha tariqa radica el significado del método naqshabandí sufí: la maestría y la voluntad, es decir. Enseñar y aprender el método, lo que no se adquiere ni mediante el bonete ni el árbol. (Citado por al-Jafi en al-Bahía as-suníah fi adab at-tariqa an-naqshabandía (El esplendor suní sobre las normas de conducta de la tariqa Naqshabandía).

 

Apartado

Cabe decir que los primeros sufíes no sabían nada de la al-jirqah, conocían solamente la compañía y la emulacion. Asimismo, quien lee sus libros y sus biografías, como ar-Riayah (El cuidado), de al-Hariz al-Mahal-li, al-Qut (El alimento), de Abu Talib al-Makki, at-Taarruf (El reconocimiento), de al-Kalabazi, al-Lam (El brillo), de Abu Nasr as-Sarray at-Tusi, ar-Risalah (El mensaje), de al-Qushairi, al-Hiliah (El adorno), de Abu Nu‘aim,

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Sunan as-sufíah wa tabaqatuhum (Conductas y rangos de los sufíes), de Abu ʻAbdul Rahman as-Sulami, etc., no encuentra ninguna mención o narración de la al-jirqah; porque no eraconocida entre ellos, en comparación con los del siglo V y los que les siguieron. Apareció por primera vez en el siglo IV, en la época de los compañeros de al-Yunaid, como ash-Shibli, muerto en el año 334 de la hégira, e Ibn Jafif, muerto en 391 de la hégira, como vamos a dilucidar más tarde sobre el gran shaij Muhyi ud-Din Ibn al-ʻArabi –que Allah esté complacido con él-. De ahí, no fue narrada por los huffaz (que saben de memoria) y expertos en la ciencia del hadhiz, a pesar de su esmero cuidado en la deducción de las narraciones y sus asanid, su excesiva capacidad de memorizar y su amplia investigación sobre lo que está,relativo al Profeta –la paz y las bendiciones sean con él y su familia- sea actos supererogatorios, sentencias, modales o virtudes. A lo que se suma también, cuando tuvo repercusión entre los sufíes posteriores, los ulamas del hadhiz la rechazaron, porque no estaba mencionada en los libros de sus antecesores. Cabe decir que el primero en hacerle mención y citarle una prueba, que yo sepa, fue al-Hafiz Abu al-Fadl Muhammad Ibn Taher al-Maqdisi, muerto en el año 507 ó 508 de la hégira, en su libro titulado Sunan as-sufíah (Tradiciones de los sufíes), famoso por as-Safwah (La élite). Pues mencionó en el apartado de la vestimenta: Apartado de la Recomendación de llevar la al-jirqah mediante un shaij. Luego relató por la vía de al-Hakim, luego, por la vía de Umm Jalid Bint Jalid, quien dijo: El Profeta (s.a.s.) trajo una ropa bordada de lana de color negro; y preguntó: ¿A quién creéis que voy a vestirla? Nadie despegó los labios. El Mensajero de Allah (s.a.s.) dijo: Convocad a Umm Jalid. Ella misma dijo: Me llevaron ante Profeta(s.a.s.) y me la vistió con sus manos, luego dijo dos veces: que vivas muchos años. Luego observo fijamente aquella ropa de color amarillo y rojo, y dijo: Umm Jald, esto es sanaسنا , que en lengua de los abisinios significa hermosura.

Por ello, Abu al-Fadl Muhammad Ibn Tahir al-Maqdisi, contó con dicho hadhiz como prueba, pero no narró una cadena de los shuyuj propia de la al-jirqah, porque no era famosa en aquella época por la al-jirqah sino por compañía y seguimiento del ejemplo.

A decir verdad, al-Hafiz Abu Musa al-Madini, muerto en 582 de la hégira, dedicó un apartado de un libro suyo a la al-jirqah, el cual tituló Istidaa al-libas an kibar an-nas (Recibir la vestimenta de la gran gente). Quizás él hubiera mencionado su cadena célebre en aquel apartado, pero no la encontramos.

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Sin embargo, al-Hafiz Abu al-Faray Ibn al-Yawzi la desmintió en su libro titulado Talbis Iblis (fraude de Satanás) diciendo: Su cadena se trata de una mentira, además, es improbable. Dado que el Mensajero de Allah (s.a.s.) no estaba acostumbrado a vestir a nadie, tampoco ninguno de los Compañeros ni de los Tabiin lo hizo. Pero lo que dijo manifiesta su ignorancia en fundamentos que demuestran que vestir la al-jirqah es constatado en la Sunna auténtica, muy independientemente del hadhiz narrado por Umm Jalid, citado por al-Hafiz Abu al-Fadl Ibn Tahir al-Maqdisi, y fue rechazado por Ibn al-Yawzi, quien hemos mencionado sus palabras para poner al descubierto que la acción de entrega de vestimenta no era conocido entre la primera generación ni de sufíes ni de ulemas de hadhices.

Al-Hafiz as-Sajawi mencionó en su libro titulado al-Maqasid al-hasanah (Las buenas intenciones): Ibn Dahia e Ibn as-Salah dijeron que el hadhiz de la entrega de la al-jirqah sufí es falso; lo mismo se dice en cuanto a que al-Hasan se la llevó por vía de Alí. También, nuestro shaij –se refiere a al-Hafiz- dijo que nada muestra su autenticidad, tampoco fue narrado en una noticia auténtica, notable, o débil que el Profeta (s.a.s.) entregó la al-jirqah de la misma manera reconocida entre los sufíes a ninguno de sus compañeros, u ordenó a alguno de éstos hacerlo. De ahí, todo lo relatado a este respecto es mentira.

Igualmente, al-Hafiz as-Suyuti citó en su libro titulado Zad al-Masir (La provisión del viaje), la opinión de al-Hafiz Ibn as-Salah, quien dijo tras mencionar su cadena de la al-jirqah: La cadena de la al-jirqah no debe ser acusada de falsedad por no terminar en el Profeta(s.a.s.); según la condición de los ulamas de hadhices sobre las cadenas de transmisión. Dado que lo hacen para conseguir bendición y sacar beneficio por su enlazamiento con algunos señores piadosos.

Cabe señalar que dicha opinión es contradictoria a la narrada por as-Sajaui, del propio al-Hafiz Ibn as-Salah, la cual confirmaba su falsedad. Al parecer, as-Sajawi citaba el hadhiz falsificado de la al-jirqah, comentado por Ibn as-Salah y al-Hafiz, el cual declaraba que la al-jirqah saldrá del Paraíso en una caja de luz, tal y como está mencionado en los hadhices falsificados.

Algunos que resumieron el libro titulado Bahyat al-asrar (El regocijo de los secretos), el que trata las virtudes de nuestro señor ʻAbdul Qadir al-Yilani –que Allah esté complacido con él- dijeron: Sé que el término “Compañía” en esta grupo se extiende desde la época del Profeta (s.a.s.) hasta la del shaij del grupo y el imám de la comunidad islámica, Abu al-Qasim al-Yunaid al-Bagdadi –que Allah esté complacido con él-; pero desde entonces hasta hoy en día fue sustituido por la “al-jirqah”.

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El valioso discurso del shaij al-Akbar sobre llevar la al-jirqah

 

El shaij al-Akbar–que Allah esté complacido con él- dijo en al-Futuhat al-Makkíah, en el apartado veinticinco, tras haber contado la historia que había sucedido entre él y al-Jidr –la paz sea con él-, a través de la cual el shaij llevó la al-jirqah: Desde entonces, me convencí de la al-jirqah, así como, la vestí a algunos cuando al-Jidr la aprobó. En cambio, antes no estaba de acuerdo sobre la al-jirqah de estos días; porque ésta para nosotros no es más que una compañía, educación y emulación. De ahí, no hay ropa determinada que termine en el Mensajero de Allah (s.a.s.); pero lo que están constatadas son la compañía y la educación, las cuales están indicadas en la aleya en la que Allah dice: “La ropa de la piedad”. Es más, mencionó, tras un prologo que vamos a citar más tarde, en su epístola titulada Nasab al-jirqah: Cuando esto se estableció en las almas de la gente de Allah, desearon juntar entre las dos ropas (ropa de piedad –representada en la compañía- y la al-jirqah) y adornarse de los dos ornatos, para conseguir las dos buenas obras y dos recompensas de ambas partes, hasta que dijo: La practica de juntar las dos ropas empezó en la época de ash-Shibli e Ibn Jafif, etc. En consecuencia, seguimos su secta en este particular, y la llevamos por vía de muchos shuyuj de rango sublime, tras haberles acompañado y seguido su ejemplo; para que la vestimenta se volviese externa e interna.

Quiere esto decir que vestir la al-jirqah estaba en la época de ash-Shibli e Ibn Jafif; es decir en el siglo IV; sin embargo, antes de esta fecha no había más que la compañía y el seguimiento del ejemplo. Información confidencial que no cabe ninguna duda, aunque As-Safi al-Qashashi y algunos indios aficionados a ella, de generaciones recientes, perseveran en seguir su hilo hasta el final, pero todo fue en vano. As-Suhrawardi citó en Awaref al-maaref (Los conocimientos más elevados): Es evidente que ponerse la al-jirqah de la manera acreditada por los shuyuj en la actualidad, no estaba en la época del Mensajero (s.a.s.). A sabiendas de que dicha forma la reunión para ella y su consideración han sido actos recomendables por los shuyuj. Además, su prueba extraída de la sunna parte del hadhiz que hemos mencionado previamente; es decir, lo que fue narrado por Umm Jalid. Cuando el sabio al-Maqqari, autor del libro titulado Nafh at-tib (Exhalación del olor suave…), lo citó en su libro Zahr al-kimamah fi ajbar al-imamah (Las flores al-kimamah sobre las noticias del turbante), pues dijo: Un grupo de los piadosos predecesores no sabía nada de la al-jirqah ni la entregaba a sus discípulos. Asimismo, el shaij Zarruq apuntó su acuerdo sobre dicha opinión en su libro titulado ‘Uddat al-murid as-sadeq (Herramientas del discípulo sincero).

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Apartado

Sobre la aparición de los rangos de los shuyuj y su maestría, además de sus consecuencias en el camino del seguimiento del ejemplo, etc.

Has de saber que los primeros sufíes no tenían orden determinado en la escala de maestría, ni títulos conocidos; ya que se basaban en el amor y el encuentro. De modo que, cuando los que ocupaban rangos inferiores se encontraban con los superiores, sacaban beneficio de su encuentro y se agraciaban con sus estados. Porque quien se favorecía de un estado, lo dotaba a los presentes. Asimismo, dichos estados son hereditarios; por lo tanto, Ibn al-ʻArif dijo: ¿Cómo puede tener éxito quien no acompaña a un piadoso? Es más, los compañeros –que Allah esté complacido con ellos- se beneficiaban de solamente mirar al Profeta (s.a.s.), hasta que una vez Anas –que Allah esté complacido con él- dijo: Tan pronto como nos limpiamos las manos del polvo del entierro del Profeta (s.a.s.), nuestros corazones se sintieron defectuosos.

La compañía para aquellos sufíes radicaba en la disciplina y el estudio de las ciencias,dela cortesía espiritual de modo que cada uno se reconocía por la línea (shaij) en la cual se entregaba, así como, lo acompañaba como si estuviera en deuda con él, le agradecía sus favores y nada más. Conviene decir que la idea de la que dependían consistía en la aleya en la que Allah –Altísimo sea- dice: “Y sigue el camino de los que se vuelven a Mí en todo”. Pero cuando la oscilación se apoderó de las almas y la confusión, de los corazones, los sufíes posteriores emprendieron a crear términos de educación y ordenar los rangos de maestría, de acuerdo con sus estados conocidos entre ellos, partiendo de la aleya de “Y sigue el camino de los que se vuelven a Mí en todo”. Acto bien constatado, ya que shaij Zarruq declaró que la maestría en su forma conocida estos días no estaba en la época de los primeros sufíes, tampoco la al-jirqah inventada en algunosgrupos sufíes del siglo IV.

p.119.

 

Apartado

De lo citado se deduce la falsedad del planteamiento de Ibn Taimiya al preguntarse: ¿dónde está la relación entre las verdades del corazón y la ropa que el hombre lleva? En verdad, no se narraron de Alí –la paz sea con él- ni la al-jirqah ni la forma de la ropa, pues se relató de él solamente el conocimiento a Allah –Altísimo sea-, el saber de lo Interno, el que se considera la clave del seguimiento del ejemplo, la cual estriba en esforzarse por alcanzar al-ijlas (el culto puro). Asimismo, queda claro que el hecho de vestir la al-jirqah se trata de una novedad convenida por los shuyuj sufíes, tres siglos tras la defunción de Alí –la paz sea con él-. Igual como los jurisconsultos y los ulamas de fundamentos quienes estuvieron de acuerdo sobre algunas normas y reglas, y dedujeron excesivamente de los textos, sentencias y ramas, hasta el punto de que mencionaron el veredicto legal de lo imposible y lo que habitualmente es inexistente. Tales ulamas emprendieron dichas actividades tras largos siglos de la muerte del Profeta (s.a.s.), luego atribuyeron lo deducido ya, a la Shariah y declararon que era el juicio de Allah –Ensalzado sea- y de Su Mensajero (s.a.s.), a pesar de que todo esto no existe ni en el Qurán ni en la Sunnah, ni fue narrado de los compañeros o tabiʻin –que Allah esté complacido con ellos y con nosotros- ¡Amén!

En realidad, aquellos jurisconsultos confirmaron fundamentos y pruebas, de los cuales dedujeron dichas ramas, reglas y sentencias, así como, les aplicaron analogías a ellas y a sus propias deducciones; por ende, engendraron otras múltiples ramas, reglas y sentencias. De ahí, su deducción de la verdad y la falsedad, lo correcto y lo equívoco, dependían, pues, de la precisión de los medios de deducción, la verificación de las razones, el conocimiento y la ignorancia, la proximidad y la lejanía de la prueba. A diferencia de los extremos de los sufíes –que Allah esté complacido con ellos-; puesto que fueron deducidos en su mayoría del Qurán y la Sunnah, no de las analogías (qiyas) erróneas y casi falsas, ni de la adhesión ciega taqlid, prohibida y rechazada. Entonces, aunque la al-jirqah no estaba en la época del Profeta (s.a.s.) de su forma determinada y conocida entre los sufíes recientes o quienes la vestían, hemos encontrado –en cuanto a quienes la colocan por el bien del discípulo- fundamentos más constatados que los de los jurisconsultos en la mayoría de sus disciplinas, y pruebas más fuertes que las de éstos en la mayor parte de sus sentencias.

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Puesto que se narró que el Profeta (s.a.s.) puso con sus manos honradas el turbante a un grupo de sus compañeros, como Alí Ibn Abi Talib, por medio del cual narran la al-jirqah. Asimismo, cubrió a su honorada familia con su túnica y dijo: “¡Oh Allah!, ésta es mi familia, ¡mantenlos alejados de lo impuro y purifíquelos completamente”. Dichos miembros de la familia son los polos de los cuales se narran los conocimientos divinos y se adquieren de su parte las verdades del conocimiento. Es más, el Profeta (s.a.s.) no encargaba a nadie dirigir una misión sin ponerle el turbante.

Ad-Dulabi mencionó en su libro titulado al-Kuna wa-l-asmaa (Los apodos y los nombres propios): ʻAbdul Samad Ibn ʻAbdul Wahhab, conocido como Saidala, nos narró de Yahia Ibn Salih al-Wahazi, de Yamiʻ Ibn Zawb, de Abu Sufian ar-Raʻini, de Abu Umamah, quien dijo: “El Mensajero (s.a.s.) no encargaba una misión a nadie sin ponerle el turbante de modo que lo dejaba bajar un poco (el turbante) de su lado derecho hasta tocar la oreja”. Cabe decir que at-Tabarani relató dicho hadhiz con la misma cadena de transmisión.

Abu Dawud y al-Baihaqui dedujeron que ʻAbdul Rahman Ibn ʻAuf –que Allah esté complacido con él- dijo: “El Mensajero de Allah (s.a.s.) me puso el turbante y lo bajó por delante y por detrás”.

Asimismo, fue narrado por al-Bazzar y ad-Daraqutni en al-Ifrad (La singularidad), Abu Nuʻaim en al-Maʻrifah (El conocimiento) y al-Baihaqui en Shuʻab al-Iman (Las ramas de la creencia), por vía de ʻAtaa al-Jurasani, quien dijo: Un hombre se fue a Ibn ʻOmar y le preguntó por bajar la cola del turbante. Quien le contestó: El Mensajero de Allah (s.a.s.) una vez destinó una compañía del ejército, encargó a ʻAbdul Rahman Ibn ʻAuf de dirigirla y le dio el estandarte.`Abdul Rahman llevaba un turbante de algodón[112] teñido de negro, a quien el Profeta (s.a.s.) le convocó, le desató el turbante

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y volvió a atárselo otra vez, dejando una cola de casi cuatro dedos de longitud, luego le dijo: “Póntelo de esta forma; te queda mejor y más bonito”.

Fue recopilado también por Ibn Abi Shaibah e Ibn ‘Asakir, según el hadhiz transmitido por ‘Aishah. Cuando al-Hafiz as-Suyuti mencionó en su libro titulado Zad al-masir (La provisión del viaje) el hadhiz de Umm Jalid como prueba en la que se basó as-Suhrawardi sobre la al-jirqah, comentó: “Deduje de la Sunnah una prueba, respecto a la al-jirqah, más directa que las anteriores”. Luego citó el hadhiz de ʻAbdul Rahman Ibn ʻAuf y comentó: “Mencionar este hadhiz como prueba del vestido de la al-jirqah es más apropiado. Y Allah sabe mejor”.

Dije: Pero lo más oportuno es mencionar como evidencia el hadhiz que demuestra que el Profeta (s.a.s.) le puso a Alí Ibn Abi Talib –la paz sea con él- el turbante y cubrió a su familia honrada con su ropa; dado que por parte de su familia se narra la al-jirqah, no por vía de ʻAbdul Rahman Ibn ʻAuf.

At-Tabarani dijo en su libro titulado al-Mu‘yam al-kabir (El gran glosario): Bakr Ibn Sahl nos relató de ʻAbdul-Lah Ibn Yusuf , de Yahia Ibn Hamza, de Abu ʻUbaida al-Homsi, de ʻAbdul-Lah Ibn Bishr, que: El Profeta (s.a.s.) envió a Alí Ibn Abi Talib a Jaibar y le puso un turbante negro dejando que la cola cayera por detrás, o por su hombro izquierdo –estaba confuso o quizás confirmara la segunda opinión-.

Dicho hadhiz fue narrado por ad-Diaa en su libro al-Ahadiz al-mujtarah (Los hadhices escogidos), según la versión contenida en Subul al-huda wa-l-rashad fi sirat jair al-‘Ibad (Los caminos de guía y rectitud sobre la biografía del mejor siervo), además, fue juzgado como notable por al-Hafiz as-Suyuti y as-Sajawi según la versión recopilada en al-Maqalah al-‘azbah (El artículo dulce), de al-Qari.

At-Taialesi apuntó en su libro titulado Musnad: Al-Ash‘az Ibn Said nos relató de ʻAbdul-Lah Ibn Bishr, de Abi Rashid al-Yarani, de Alí, quien dijo: El Mensajero de Allah (s.a.s.) me puso el turbante el día de Ghadir Jumm[113], y me soltó la cola a la espalda, luego dijo: “Allah –Glorificado y Altísimo sea- fui ayudado

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el Día de Badr y Hunain por ángeles que llevaban el turbante de esta forma”. Además, dijo en otro hadhiz: “El turbante se trata de una barrera entre la incredulidad y la creencia”. (Narrado también por Ibn Abi Shaibah en al-Musannaf, Ahmad Ibn Mani‘ enal-Musnad y al-Baihaqui en as-Sunan) Igualmente, Abu Nu‘aim citó en su libro titulado al-Ma‘rifah (El conocimiento), por vía de Isma‘il Ibn ‘Aíash, de ʻAbdul-Lah Ibn Bishr, de ʻAbdul Rahman Ibn ‘Adí al-Bairani, de su hermano, ʻAbdul A‘la Ibn ‘Adí, que el Mensajero de Allah –la paz y las bendiciones sean con él y su Familia- llamó a Alí Ibn Abi Talib el Día de Ghadir Jumm, le puso el turbante y le soltó la cola por detrás (cerca de los hombros), luego dijo: “Llevad el turbante de esta forma, porque los turbantes son una de las señales del Islam y sirven de barrera entre los musulmanes y los apóstatas”. Es un hadhiz mursal[114] y notable, así como, fue narrado mediante otras cadenas de transmisión. A modo de ejemplo: el Profeta –la paz y las bendiciones sean con él y su Familia- tenía un turbante denominado as-Sahab (Las nubes) el cual concedió a Alí, quien quizás se lo llevase; porque, en cierta ocasión, cuando le vio el Profeta(s.a.s.) dijo: “Ha llegado a vosotros Alí poniéndose el turbante as-Sahab”. (Relatado por Ibn ‘Adí y Abu ash-Shaij, según el hadhiz transmitido por Ya‘far Ibn Muhammad, de su padre, de su abuelo; evaluado como mursal y muy débil, conforme a lo que apuntó al-Hafiz al-‘Iraqui en su libro titulado al-Mughni (El que hace prescindir de otros libros)) Es más, el Profeta (s.a.s.) vistió a otra gente, pero nos hemos abstenido de mencionar sus hadhices para no alargar el presente apartado. Sin embargo, más tarde vamos a mencionar el hadhiz de la al-jirqah, pero cuando As-Safii al-Qashashi citó en as-Samit al-mayid las palabras de al-Hafiz as-Sajawi en al-Maqasid al-hasanah, pues comentó: Su opinión que constata que el Profeta (s.a.s.) no vistió a ninguno de sus compañeros la al-jirqah de la forma conocida entre los sufíes, niega solamente la forma de su vestido, puesto que el Profeta (s.a.s.) puso el turbante a Alí Ibn Abi Talib y ʻAbdul Rahman Ibn ʻAuf, así como, vistió a al-ʻAbbas y a su hijo, entonces, esto quiere decir que la forma del vestido de cada uno es diferente; por lo tanto, es permisible poner turbante, vestir una ropa a terceros, etc. Ya que negar la forma no significa la nulidad de la al-jirqah; porque no se puede negar el vestido si se efectúa de otras formas, algo muy obvio. Es de recordar pues de que el shaij Shihab ad-Din as-Suhrawardi dijo en su libro titulado al-‘Awaref: “Es evidente que en la época del Mensajero (s.a.s.) no se conocía vestirse de la al-jirqah de la misma manera acreditada por los shuyuj del periodo actual.

p.123.

A sabiendas de que dicha forma, la reunión para ella y su consideración, han sido actos recomendables por los shuyuj”. Además, no mencionó dicha opinión sino después de haber citado el hadhiz narrado por Umm Jalid (Recopilado en los dos libros Sahih), de acuerdo con su cadena de transmisión, el cual demuestra la idea del vestido de cierta forma. Pero parece claro que cambiar la forma determinada no contradice la idea del vestido de otras maneras diferentes.

Asimismo, se constató que el Profeta (s.a.s.) la vistió de varias maneras, como lo hemos mencionado previamente. Cosa que demuestra que caben varios modos, además, el extremo no está limitado a una forma o ropa especiales, tampoco a un hombre, una mujer, un chico, o a un anciano. Porque hemos apuntado anteriormente que el Profeta(s.a.s.) le puso a Alí el turbante y se le soltó la cola, así como, a Ibn ʻAuf, a quien dejó que le cayeran dos colas. Cabe decir que son dos formas diferentes. Asimismo, está mencionado en el hadhiz narrado por Umm Jalid que el Profeta(s.a.s.) la vistió con una ropa negra pequeña con sus manos y le dijo: “Desgástala[115]”. A lo que se suma también, el hadhiz narrado por Ibn ʻAbbas y recopilado por at-Tirmidhi que el Mensajero (s.a.s.) vistió a al-ʻAbbas y a su hijo ciertos vestidos y suplicó a Allah por ambos. Si esto era verdadero y que el Profeta(s.a.s.) actuaba según lo que Allah le había hecho ver con la luz de la profecía lo apropiado para cada estado, persona y ropa, pues el shaij heredero, tiene también el derecho de hacer lo que Allah le ha permitido ver con la luz de la amistad con Él, lo conveniente para cada persona, tiempo y lugar. A sabiendas de que en todo caso será seguidor de la Sunnah, por las formas ilimitadas del vestido. Y Allah sabe mejor. Dado que la al-jirqah, según as-Suhrawardi en al-‘Awaref, se trata de un umbral de entrada a la compañía, la cual se considera el cometido único, y con ella se espera para el discípulo todo bien. De ahí, creemos que los shuyuj escogieron tal forma, solamente porque era la más beneficiosa para el discípulo en la emulación de su moral y disciplina.

Es digno de mencionar que toda herramienta que conduce al objetivo se considera imprescindible, aunque no está mencionada en hadhices proféticos.

Al-Yawzi confirmó la novedad del vestido de la al-jirqah, así como que no estaba en la época de los antecesores piadosos más que la compañía y el seguimiento del ejemplo, como lo afirmaron as-Suhrawardi y el shaij al-Akbar en al-Futuhat al-Makkíah, pero al-Qashshashi cuando citó sus palabras las comentó, como lo hemos mencionado previamente, también nosotros hemos dejado nuestro propio comentario. Pero Allah –Altísimo sea- posee todo el conocimiento.

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Apartado

La segunda contestación a Ibn Taimiya sobre la pregunta de: ¿Dónde está la relación entre las verdades de los corazones y la ropa que el hombre se viste? Consiste en que los sufíes que acreditan la al-jirqah no la consideran como fundamento en su tariqa, es decir, no se trata de un objetivo o resultado en sí, sino una señal de seguimiento de su tariqa y de sus comportamientos, igual como las ropas que los reyes vestían a algunas personas como muestra de su nombramiento en el puesto de gobernador, y la ropa militar como señal de alistamiento y de servicio al Estado. Pero llevar la al-jirqah significa jurar arrepentimiento, dejar de cometer pecados, dirigirse hacia la Otra Vida mediante las buenas obras y dar la espalda a la vida mundana a través del ascetismo, la despreocupación por sus adornos y la consagración al recuerdo a Allah y a Su obediencia de día y de noche, como lo hacen los que llevan la al-jirqah y la ropa remendada. El shaij al-Akbar mencionó, tras un prólogo que vamos a citar más tarde, en su epístola titulada Nasab al-jirqah: “Cuando esto se estableció en las almas de la gente de Allah, desearon juntar entre las dos ropas (ropa de piedad –representada en la compañía- y la al-jirqah) y adornarse de los dos ornatos, para conseguir las dos buenas obras y dos recompensas de ambas partes. De ahí, crearon la al-jirqah de dicha forma conocida entre ellos para que fuera un aviso de lo que querían; lo que consistía en vestir sus adentros con el temor a Allah, además, lo hacían como una especie de compañía y seguimiento del ejemplo”.

As-Suhrawardi apuntó en ‘Awaref al-Ma‘aref: La al-jirqah se trata de una relación entre el shaij y su discípulo sumiso solamente a él. Dicha subordinación es legalmente permisible a fines mundanales. En este caso, ¿por qué los que no acreditan la al-jirqah rechazan que un discípulo muy sincero siga con buena intención y una creencia firme a un shaij -a quien obedece plenamente- el cual lo guía y orienta al bien de su religión, le da a conocer el camino del culto puro y le advierte de los vicios de las almas, las invalidaciones de las obras y los puntos de debilidad por los cuales el enemigo (el diablo) se infiltra? ¿Por qué motivo no licitan que el discípulo se someta a su sheij, se rinda a su opinión y la considere acertada en todo caso? A continuación, el shaij le viste la al-jirqah como muestra de tutela, en otras palabras, la al-jirqah no es más que una señal de rendición y sumisión por parte del discípulo. Asimismo, su aceptación de los mandatos de su shaij se trata de una obediencia a los juicios de Allah –Altísimo sea- y de Su Mensajero –la paz y las bendiciones sean con él y su familia-, igualmente, es una revivificación de la tradición(sunna)del juramento de lealtad a favor del Mensajero (s.a.s.).

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Sobre la base anterior, Abu Zar‘a nos informó lo siguiente diciendo: Mi padre al-Hafiẓ al-Maqdisi dijo: soy Abu al-Hussein Ahmad Ibn Muhammad al-Bazzar que señaló: Soy Ahmad Ibn Muhammad, mi hermano es Mimi quien dejó dicho: Nos contó Yahia Ibn Muhammad Ibn Sa‘id que había añadido: Nos narró ʻAmr Ibn Alí quien comentó: he oído decir a ʻAbdul Wahhab at-Ṭaqafi: he oído decir a Yahia Ibn Sa‘id: me dijo ‘Ubada Ibn al-Walid Ibn ‘Ubada ben as-Ṣamit quien me dijo por vía de su padre: Juramos fidelidad al Mensajero de Allah (s.a.s,) para obedecerle absolutamente, tanto en las pros como en las contras, así como en los tiempos difíciles y en los buenos. Además, siempre asumimos un compromiso de no derrocar al gobernador una vez elegido, así como decir la verdad estemos donde estemos; y que, para enaltecer la palabra de Allah, no tengamos miedo de los reproches de cualquier persona. En esto, la al-jirqah contiene el sentido de baia (Juramento de fidelidad) y también se considera la puerta del acompañamiento, lo cual, a su vez, supone su gran objetivo. Por tal camino un Murid (discípulo) obtendrá todo lo bueno en su vida.

El imám y conocedor por Allah, Naym ud-Din al-Bakri, después de apoyar la al-jirqah basándose en el hadhiz de al-Kiss´a, dejó dicho: la al-jirqah implica la señal de emprender el camino de la purificación y la ilustración. El conocedor por Allah, Ibn ‘Iraq afirmó en su mensaje en torno a la al-jirqah: Ten en cuenta que el juramento de fidelidad y ponerse la al-jirqah fue lo más preferido para los píos antepasados, y sobre los cuales, mi señor shaij ʻAbd al-Qadir al-Yaili, ¡que Allah santifique su secreto! dijo: Yo sé la razón del juramento de fidelidad y llevar la al-jirqah, ¡y Allah sabe mejor!: Esto es,cuando un discípulo se adereza con la ropa de los buenos siervos, se avergüenza de volver a cometer sus antiguos pecados, puesto que es una atadura que le impide hacer todo lo que no es apropiado para él.

El ulama al-Amir en (su catalogación) glosó: Has de saber que la al-jirqah, la ciencia de la bandera (ʻIlm ar-raiaعلم الراية ) y el cinturón y lo parecido a esto, no es el objetivo original del camino (la tariqa), sino que la lucha contra el capricho y su alineación con el seguimiento de la legislación islámica y la Sunna del Profeta (s.a.s.) tanto en lo manifiesto como en la intimidad, por eso, cuando el imám Malik, ¡Allah esté complacido con él!, fue preguntado sobre ʻIlm al-Baten, dijo: Actúa acordemente a ʻIlm az-Zaher y Allah te concederá el saber de ʻIlm al-Baten.

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La lucha espiritual representa una lucha mayor, así que se narró que el Profeta (s.a.s.) había puesto el turbante a algunos de sus compañeros durante la yihad (guerra) y cuando le daba a uno el estandarte del ejército, eso significa que le perdonó su recitación de la poesía y su contoneo al andarse entre las hileras. Asimismo este sabio añadió: éste es una manera de andar que disgustaba al Profeta(s.a.s.) menos en esta situación. De ahí, se estableció un lema determinado para poder unir a la gente, así que los sufíes ven que la bendición está representada en llevar la al-jirqah y portar los estandartes. Con respecto a esto, ellos perdonaron la agitación del cuerpo durante el recuerdo y la recitación en son de estimulos en la lucha espiritual y para que se unan, mediante la al-jirqah, los seguidores de la misma tariqa cuando colaboran en el mismo acto, sin tener ningún tipo de fanatismo o rencor hacia la gente de otras tariqas. En este sentido, el poeta compuso este verso:

Departe (lit. beba conmigo) conmigo de lo mismo que siento y comparto, ganarás mi afabilidad; así hazlo desde lo más cerca.

Si bien, hoy los impostores distorsionaron los estados de tal camino y se ciñeron a lo aparente y omitieron lo recóndito. Sobre ello el poeta hizo el siguiente inciso:

Has de saber que el camino que siguen los sufíes implica un estudio y conocimiento rigurosos, con todo, ¿!Cómo es el estado real de quienes lo alegan en la actualidad!?

El propósito no se limita al hecho de ponerse la al-jirqah, sino en lo que se esconde detras de éste, por tanto, para quien se erija a la voluntad y arbitraje llevándolo, le exigiran condiciones del comportamiento y el camino espiritual. El shaij al-Akbar dijo en la epístola de Nasab al-jirqah lo siguiente: Por consiguiente: basándose en lo que transmitió el Mensajero de Allah(s.a.s.) -Enaltecido sea- en el Libro Sagrado, el Noble Qurán: «¡Hijos de Adán! Hice descender para vosotros vestidos que cubrieran vuestras vergüenzas y os sirvieran de adorno, así como el vestido del temor (de Allah). Y ese es el mejor». La finalidad de la vestimenta aparente es cubrir las vergüenzas, y ocurre lo mismo con la piedad de Allah, mientras que vestir con elegancia se trata de llevar todo lo sobrante a la vestidura necesaria, es decir, llevar este tipo de ropa elegante que Allah le concedió a sus siervos de sus infinitas gracias, y les permitió utilizarla en la vida mundanal y no serán castigados por ella en el Día del Levantamiento. Y la llevaron y se adornaron de ella sin tener presente dicha intención, sino para ser un motivo de orgullo y arrogancia, entonces se cuenta como uno de los placeres de la vida mundanal, ya que toda la ropa es igual, pero es diferente según las intenciones de cada uno,

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luego Allah puso la vestimenta de la piedad y el temor de Él en el corazón de los siervos y esta es la mejor de todas, una de ellas es necesaria para encubrir la vergüenza de la intimidad, es decir, evitar cometer los pecados en absoluto, y otra como el adorno que se viste en la apariencia, es igual que la ropa de las nobles moralidades y los actos voluntarios de devoción, como el perdón y la reforma del caracter. Si bien, se adereza la intimidad de la persona que deja de obtener su derecho a pesar de que la legislación le permitió esto, puesto que cada vestimenta que dio por lícita la jurisprudencia islámica y te mandó, se trata de un adorno divino para la intimidad personal, así que se consigue la vestimenta de la intimidad mediante la de la apariencia. Tanto las apariencias como las intimidades se distinguen a base de los objetivos y las intenciones. Cuando los seguidores de Allah aseguraron de esto, decidieron compaginar las dos vestimentas para adornarse con ambas con miras a la consecución de las recompensas de ambas. De ahí, decidieron llevar la al-jirqah según la manera establecida por ellos, avisándose de los objetivos que pretenden de la vestimenta de su fuero interior como acto de acompañamiento y educación. La génesis de esta vestimenta, según lo que tengo seguro, estriba en llevar la verdad dentro del corazón del siervo creyente. Al respecto, Allah dice en el hadhiz qudsi: No me abarcan mis tierras o mis cielos, sino el corazón de mi siervo creyente. Observamos la reunión de ambas vestimentas en la época de ash-Shibli e Ibn Jafif, etc. Luego, nosotros hemos seguido su doctrina y la hemos llevado a manos de muchos shuyuj tan nobles, después de acompañarles, con miras a que la vestimenta esté alineada tanto en la apariencia como en la intimidad. Así, ellos dijeron:

Las condiciones de llevar la al-jirqah, según la manera que la Verdad (Allah) aclaró, es cubrir las vergüenzas. Consecuentemente, la lacra de la mentira se cubre por la vestidura de la veracidad, la traición por la de la honestidad, la infidelidad por la de la lealtad, la hipocresía por al-jirqah de fidelidad, la fútiles y corruptas moralidades por al-jirqah de las buenas y benévolas de éstas, la de los actos reprobables por al-jirqah de las alabanzas, la de cada mala ética por al-jirqah de la ética elevada, la de apoyarse en la gente por la de refugiarse y dependerse única y exclusivamente en Allah. Asimismo, la ingratitud se cubre por al-jirqah de dar las gracias a Allah y desde luego te adornas con el adorno divino.

Entre las vestimentas de las moralidades loables se destaca el hecho de guardar silencio en un asunto que no te importa, apartar la vista de lo ilícito,

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someter los miembros del cuerpo adornándolos con la piedad, dejar de pensar mal en la gente, navegar en el pasado para ver tus errores y lo que los nobles ángeles registraron en el libro de tus obras. Asimismo, entra en el marco de la buena moralidad, el hecho de satisfacerse por lo que tienes, y no aspirarse pidiendo más excepto en el caso de hacer las buenas obras, examinando y remediando las moralidades personales. Además de continuar pidiendo perdón de Allah, leer el Qurán, revisar las cortesías espirituales yéticas del Profeta(s.a.s.), conocer las virtudes de los buenos siervos, ser responsable y recto en los actos de la religión, en mantener los lazos de parentesco, tratar piadosamente con los vecinos y abandonar los placeres mundanales. El Profeta (s.a.s.) incitó a hacer estas cosas diciendo: «¿Podría uno de vosotros actuar como Abi Damdam? Pues él cuando se levanta cada mañana dice: “Oh Allah, esta es mi fortuna que la presento como limosna a sus siervos”». A saber, la mejor y mayor generosidadpersonal es cuando acabará con las condiciones precarias de la gente, mantener los buenos favores con los compañeros y con los enemigos, tener una gran modestia, tratar con benevolencia al prójimo, soportar los daños ajenos, ignorar o perdonar los errores de los demás, no murmurar con lo que ocurrió entre los otros compañeros, no acompañar a los descuidados excepto para aconsejarlos, y dejar de seguir refutando las aleyas del Qurán, abstenerse de acusar a los reyes y a los culpables de la comunidad del Profeta Muhammad (s.a.s.). A esto se suma el hecho de abandonar el enfado menos cuando se comete uno de los actos prohibidos por Allah, así como purificar el pecho del odio y del rencor, perdonar al culpable, no enfadarse por algo que te concierne, ayudar a los honrados en sus sufrimientos, engrandecer a los ulamas y los religiosos, honrar los a ancianos y a la gente de bien, sean musulmanes o incrédulos dentro del marco de lo permitido en estos casos. Además de esto, debes  mostrar cortesía con Allah -Enaltecido sea-, y con toda persona, bien viva o muerta, presente o ausente, proteger la honra del musulmán durante su ausencia impidiendo que se ultraje, hablar con claridad a la gente, o hablar en exceso, pues mucho hablar lleva al error, respetar a los mayores, ser clemente con los débiles, ser cariñoso con los menores, visitar a los pobres y consolarles mediante la limosna, el buen tratamiento y la buena guía, ser generoso con los huéspedes, saludar a la gente, aparte de ser amistoso con los demás dentro del marco de lo permitido.Y también , no maldigas a la gente, no menciones los defectos de los demás, no hables en voz alta, y no desees que los demás sufran adversidades,

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no debes corresponder el maltrato con otro, sino por caridad y generosa moralidad. Solo hay que dar conejos por Allah –Exaltado sea– y por su Mensajero(s.a.s.), para los líderes y para todos los musulmanes en general. Es más, no esperes que ocurra nada malo a alguien ni maldigas a ninguno de los siervos de Allah en concreto, bien sea vivo o muerto, puesto que el hombre ignora el destino al que llega finalmente siendo incrédulo o un creyente, no difames a ninguna de las personas dominadas por sus pasiones ardientes, no te opongas al liderazgo de alguien, no dejes que un asistente (criado) tuyo camine detrás de ti, porque ello es signo del carácter de los arrogantes y los tiranos, no permitas que la gente te transmitan lo malo que se dice sobre ti y los demás. Unido a esto, has de amar a todos los creyentes, sean buenos o malos, y eso porque ellos aman a Allah y a su Mensajero(s.a.s.), y no los detestes por guardar rencor a ti o a otras personas menos Allah y su Mensajero(s.a.s.). Tal recomendación me la había dado el Mensajero de Allah(s.a.s.) en un sueño que vi: Un día, una persona insultó a uno de mis maestros (shuyuj) y desde entonces yo lo odio, luego vi en uno de mis sueños al Mensajero de Allah (s.a.s.) y me dijo: ¿Por qué odias a este fulano?, le respondí: Porque agravia y odia a uno de mis maestros. Entonces el Mensajero de Allah (s.a.s.) me dijo: ¿No te das cuenta de que esta persona ama a Allah y me ama a mí?, le contesté que sí, entonces me contestó: ¿Por qué no lo amaste como él me ama y lo odiaste porque él odia a tu shaij?, entonces dije: No lo odiaré de ahora en adelante, Mensajero de Allah(s.a.s.), eres el mejor maestro, ya me avisaste de un asunto del que fui descuidado. Luego, el Profeta(s.a.s.) continuó diciéndole: no te alegres por lo que dice la gente cuando enumeran tus virtudes aunque las tengas, porque no sabes si seguirás manteniéndolas o que se perderán con el tiempo. No busques destacar con una rara virtud a menos que seas un ejemplo a seguir entre tus compañeros, y no muestres tu piedad de Allah aparentemente al andar o durante la postración a no ser que esto lo tengas seguro en tu fuero interior. No ames el poseer muchas cosas de esta vida mundanal y no te preocupes por quien ignora tu prestigio, ni siquiera debes presumir de tu valía en tu interior. No desees que las gentes te escuchen, ni lamentes por lo no resulta gratificante respecto a tu persona.

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La precipitación es reprobable salvo en siete casos, y la mención de estos

 

Allah –Altísimo sea– dice: «Y sé constante en la compañía de aquellos que invocan a su Señor mañana y tarde anhelando su faz, no apartes tus ojos de ellos por deseo de la vida de este mundo, ni obedezcas a aquel del que hemos hecho que su corazón esté descuidado de Nuestro recuerdo; sigue su pasión y su asunto es pérdida. Y di: La verdad procede de mi Señor; así pues el que quiera creer, que crea; y el que quiera negarse a creer, que no crea…».

En concordancia con ello, aplica la justicia a ti mismo y no reclames la justicia de los demás en algo relacionado a ti. Es más, saluda primero a los creyentes y devuelve el saludo a quien te saludó. No tienes que atacar a los ricos cuando se hacen tacaños o a la gente si les cautiva los encantos de la vida mundanal y compite por ellos. No codicies lo que aquellos poseen, y suplica a Allah en favor de los reyes y los responsables y no los maldigas si se ponen injustos. Lucha contra ti mismo y tus caprichos, porque son tus enemigos más peligrosos, no permanezcas tanto tiempo en los mercados ni andes mucho por ellos. Deja de dañar a los ulamas de la religión y abandona el testimonio en contra de los líderes que conduce a que los oyentes se opongan a ellos. No hables sobre los muertos porque ya llegaron a su destino, apártate de las controversias estériles en torno al Qurán o al destino. Aléjate de los caprichosos y los innovadores, los más peligrosos en la religión. No debes aferrarte a la vida, deja la envidia y el orgullo de tu corazón, siempre y cuando emplees estas cualidades en el marco de lo permitido. Es más, has de unirte al grupo porque el lobo come a la oveja aislada. No debes precipitarte en tu actuar, menos en cinco casos: hacer la oración a primera hora, peregrinar cuando tengas la capacidad, presentar la comida al huésped antes de charlar, preparar al difunto, ayudar y respaldar a la mujer virgen en el momento de su llegada al casamiento[116], no escatimar esfuerzo en aconsejar los siervos de Allah, sean musulmanes, incrédulos o asociadores, alejarse de los motivos que conducen al descuido, la perseverancia en hacer bien siempre la oración, y el examen duradero de conciencia. Por añadidura, hay que dejar la ignorancia para pedir el conocimiento, tratar bien a quien pide el conocimiento, y arrepentirse de la dejadez en hacer el bien, apartarse de los caprichos y la arrogancia, y creer en el rebajamiento del alma porque según la opinión de los seguidores de Allah, todos los caprichos son maldecidos, reconocer y aplicar la justicia respecto a todo dicho y hecho contrario a ésta.

  1. 131.

Asimismo, has de limitarte a lo bueno y lícito en el sustento y apresurarte a reconciliar entre las dos partes de una disputa, como Allah -Enaltecido sea- hará lo mismo entre sus siervos en el Día del Levantamiento. Apártate de la incertidumbre y precaución excesivas, mantén la piedad de Allah, preocúpate sólo de Allah, ama y odia sólo por Su Faz–Exaltado sea–. Ama a los parientes del Mensajero de Allah (s.a.s.), sigue las huellas de los buenos siervos, llora mucho, suplica a Allah -Enaltecido sea-, y haz el recuerdo de día y de noche, date a la fuga del camino del descanso, humíllate ante Allah -Enaltecido sea- en todos los instantes, observa los motivos de tristeza y amargura de la vida mediante la contemplación en lo que tienes entre tus manos y por lo que debes agradecer a Allah por Sus infinitas gracias. Hay que dirigirse a Allah pidiendo su ayuda en todos los asuntos, coopera con los demás para obrar el bien e impedir el mal, acepta la invitación de los demás, respalda a los oprimidos, responde al llamamiento de quien exige socorro, apoya a un turbado en su sufrimiento, ayuna durante el día y pasa la noche rezando e invocando a Allah, recuerda la muerte y visita a los muertos periódicamente y mientras estás ahí no digas o hagas cosas impropias. Asiste a  las oraciones del difunto, y adelantate al funeral si vás andando y ve detrás si estás montando un caballo hasta llegar a la tumba. Pasa la mano sobre la cabeza de los huérfanos (símbolo de cariño), visita a los enfermos, da la limosna, ama a la gente que obra bien, y mantén el recuerdo de Allah, observate a ti mismo en todo lo que haces tanto en la apariencia como en la intimidad, experimenta el gusto por las palabras de Allah, extrae enseñanzas de todo lo que profiera cualquier hablante o de lo que ves a tu alrededor, ten paciencia con los designios de Allah porque Él te vigila, como dijo en el Qurán: «Espera con paciencia el juicio de tu Señor porque realmente tú estás bajo Nuestros ojos». En esto, hay que someterte a los veredictos de Allah y busca los motivos que te acercan a Él -Enaltecido sea-. Utiliza toda la energía con vistas a conseguir la complacencia de Allah. Acepta el decreto de Allah en su plenitud y recibe todo lo que Allah te manda con alegría, así como respalda la veracidad, ya que Allah apoya a sus siervos estén donde estén. Dicho esto, anda siempre con la verdad dondequiera que esté. Apártate y deslígate de la falsedad, ten paciencia con los exámenes de la vida, se desprendido en lo lícito y ocúpate de lo más importante en el transcurso del tiempo. Pide el paraíso con anhelo y añoranza por ser el paradero donde veremos a la Verdad (Allah) –Altísimo sea– Saca una lección al acompañar a quienes pasan por adversidades, charla con los pobres y quédate con ellos en sus humildes casas. Asimismo, debes ayudar a quien observas que necesita algo.Tambien, deberás tener pureza de corazón y rogar a Allah, en secreto, por todos los musulmanes. Además, sirve a los pobres, y no rechaces a la gente aunque este contra de ti mismo,

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dado que si luchas contra tus caprichos en el fondo estás protegiendo y estás ayudandote a ti mismo. Alégrate por la salvación de la comunidad y entristecete por su corrupción. Unido a esto, adelanta y estima a quien Allah y Su Mensajero(s.a.s.) estimaron.

Y debes saber que si te vistes con esta vestimenta de virtud , entonces puedes estar mencionado en  las reuniones celestiales de Allah -Enaltecido sea-, así como pertenecerás a los más allegados a Él. Tal rango actúa al unísono de esta vestimenta de los piadosos, que es la mejor de todas. Por lo tanto, esfuerzate para que ésta sea tu forma de vestir, y la de todo el grupo.

Sobre la base anterior, Shaqiq al-Balji les vistió (la al-jirqah) a Hatim al-Aṣam (el sordo) y a sus iguales. Pese a tal calificativo, Hatim no estaba sordo, sino que le habló una mujer que tiró un pedo delante de él y ella se avergonzó del shaij Hatim.Entonces, le dijo mientras estaba dialogando con ella: Habla con voz muy alta, lo cual significa que él no escuchó lo que ella había hecho, algo que hizo que dejara de avergonzarse diciendo: No me ha escuchado. De ahí viene su calificativo al-Aṣam (el sordo). Como se nota, ellos vivieron con estas nobles moralidades que suponen sus vestiduras y adornos. A partir de allí, he llevado la al-jirqah, así como lo he otorgado después a otros, gracias a Allah.

Lo que hemos mencionado arriba, pertenece al Shaij al-Akbar, ¡que Allah esté complacido con él! De hecho, existen otros shuyuj que citaron otras condiciones de llevar la al-jirqah, ahora bien las hemos dejado en aras de ser concisos, pese a que en el fondo se basan eminentemente en lo narrado por el Shaij al-Akbar, ¡Allah esté satisfecho de él! Estas condiciones abarcan el conjunto de todas las cualidades del bien, y los orígenes del camino de los sufíes. Asimismo, plantean lo que se entiende por la al-jirqah que fue relatada de Alí, ¡la paz sea con él! Dicho esto, no es una vestimenta abstracta que cubre los cuerpos como lo afirma Ibn Taimiya, enemigo de los seguidores de Allah y de la Gente de la Casa del Mensajero de Allah (s.a.s.).

 

Apartado

 

Todo lo mencionado anteriormente apoya la hipótesis de que la al-jirqah es multiple(muta`adidah) y sigue una cadena de shuyuj que fundaron las tariqas (cofradías), que se diferencian en el camino de la educación que recibieron, bien sea fanático o ponderado, teniendo en cuenta la variedad delwird, las responsabilidades y las invocaciones. Asimismo, diversifican a tenor de la multiplicidad de los modos de realizar dichos actos, la elección del lugar de los retiros espirituales según su punto de vista y sus esfuerzos, aparte de la educación que recibió cada uno de su shaij, que le ayudó a acercarse de Allah -Enaltecido sea-. Si la finalidad de la al-jirqah hubiera sido llevársela, nunca habría existido esta diferencia a pesar de la unidad de al-Isnad y al-Mujarriy (la persona que explica y analiza estas narraciones y la cadena de sus transmisores).

Esto no acaeció en lo tocante al saludo chocando las manos,

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entre otros relatos narrados en función de la consecución de la bendición, dado que el objetivo del acto de saludarse es profundo y concierne a éste mismo. También no es igual, salvo en el caso de su isnad y su origen con arreglo a quién fue transmitida a través de él como al-Awisiah, al-Judariah, al-Mu‘amariah, al-Mulathamiah, al-Habashiah, etc. En cambio, el objetivo de la al-jirqah reside en sus condiciones y sus orígenes pese a su cambio conforme a la variedad de sus Shuyuj. En tal proceder, va a la par con la diversidad de las escuelas de la jurisprudencia islámica como Maliki, Shaf‘ei, Hanbali, Hanafi, Zaheri, Awda‘i, Tawri, Gariri, Zaidi, Emami, etc. Tal diferencia se produce teniendo presente la unidad de la religión, la legislación, el Qurán, y la Sunna, así como el gran imám en el que todos beben y reciben sus saberes y en él terminan todas las cadenas de autoridades del hadhiz, esto es, el Profeta Muhammad (s.a.s.).

Asimismo, todas las tariqas, llamadas las al-jirqahs según lo acuñado por los sabios recientes, no son iguales, entre ellas destacamos Shadhilía, Qadiriah, Rif‘aíah, Jalwatíah, Naqshabandíah, Gashbatíah, Kubrawíah, Malawíah, ‘Abdarusíah, etc.

Dada la unicidad de al-Isnad y al-Mujarriy plasmados en la figura de Alí Ibn Abi Talib, ¡ la paz sea con él!, a la que se suma la univocidad del origen que nutre a todos, esto es, el señor de los universos, el Profeta Muhammad (s.a.s.) no se puede decir: Quizá la variedad de los nombres de las tariqas venga motivada por los diferentes nombres de los shuyuj que las transmitieron al igual que la diferencia de los nombres de la cadena de transmisores mediante el saludo con la mano. Éste último cuenta con ningún género de condiciones.

Las condiciones de las al-jirqahs son muy claras y se plantean en exceso por los libros escritos por los imames de cada tariqa. Tal actuación, presenta una evidencia tajante de que por la al-jirqah se entiende y se alude a sus condiciones, incluso su educación, sus caminos y las modalidades de cada tariqa.

 

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Lo citado está apoyado por la variación al transmitir y expresar las modalidades y las cadenas de autoridades de la al-jirqah. Algunos dicen: La al-jirqah y el acto de ponérsela, otros dicen: el acompañamiento y seguimiento del ejemplo. Asimismo existen otros que opinan: la educación y el comportamiento. En esto, se figuran otros ulamas que optan por el concepto de: talquin con “N” (enseñar los recuerdos), en el momento en que otros opinan: talquim con “M” (la persona que alimenta a otra, que le da un bocado). Por añadidura, existe otro bando que ve que: Es el acto de saludarse chocándose con las manos, otro cree que: Es un juramento de fidelidad y obtener una promesa. En torno a éste último juicio, hay otros ulamas que lo consideran un acto de obtener una promesa y no menciona el juramento. A saber, existe otro grupo que opta por reunir todo lo citado anteriormente diciendo: me la he puesto, me han enseñado el recuerdo,

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le acompañé y seguí el ejemplo de fulano de la misma manera que hizo él siguiendo las huellas de otro ulama que lo había precedido.

Algunos lo asocian con la narración de Al Asmaa al-Idrisía al-Arbaʻín, (los cuarenta nombres de Idris).

Dicho esto, lo citado sirve para desvelar de forma clara que la cadena de autoridades (Isnad) es la misma de parte de al-Hasan al-Basri por vía de Alí, ¡que la paz sea con él!, y en muchas ocasiones viene por medio de al-Yunaid gracias a su tío al-Sarii de Ma‘ruf al-Karji, a partir de sus dos conocidos asanid. Pese a que lo relatado es diferente basándose en los términos utilizados, el contenido que entrañan es lo mismo, es decir, aluden a que el alumno se beneficia de su shaij y los descendientes aprenden de sus ascendientes en el camino. A raíz de que tal provecho es distinto y cuenta con varios medios, cada uno expresó su contenido desde su punto de vista y acordemente a la manera de aprovecharse de ello. También la legislación islámica es singular y la Sunna narrada del Profeta (s.a.s.) es única, ahora bien, son diferentes los métodos de extracción de sus veredictos con arreglo a la desemejanza de entendimiento de los casos y los fundamentos en que se basan los imames. Por consiguiente, nos percatamos de que cada grupo relató del Profeta (s.a.s.) a tenor de su escuela de jurisprudencia islámica, perteneciente a sus imames como Malik, ash-Shafi, Ibn Hanbal y Abu Hanifa, entre otros. Si bien, la fuente es única, esto es, el Qurán y la Sunna. Ocurre lo mismo con la gente de las al-jirqahs, pues, quien acompañó a un shaij y le enseñó sus éticas y modales y sobresalió en ello, relata después de este maestro a base del camino del acompañamiento y seguimiento del ejemplo. Además, quien sigue correctamente el camino y la moralidad de un shaij sin haberlo adoptado de él directamente, dice que me educó fulano. También quien fue el primero en el camino a través del acto de llevar la al-jirqah, expresa su filiación por medio de llevar puesta esta ropa. Asimismo, quien empieza su adopción del camino mediante at-talquin narra el isnad en nombre de ello. Asimismo, el que se encuentra con un shaij, conocedor por Allah, solicitando su mérito y su influencia espiritual benéfica y este ulama y le dio una porción de saber(lit. bocado de alimento), entonces su narración de él será por talquim (cada persona que alimenta a otra dándole un trozo de comida en la boca). Asimismo, quien aprende de su shaij la tariqa de los nombres y cómo basarse en ella para el retiro espiritual, relata esto por vía de aquel maestro.

De lo citado, inferimos que se varían los medios de aprendizaje y aprovechamiento pese a la unidad de la cadena de autoridades y al-Mujarriy.

Frente a esta situación, a veces se nota que los tradicionistas (los sabios de al-Hadhiz) omiten la asignación del relator al que se adscribe la narración del hadhiz. En cambio, los sufíes no consideran el proceder de los sabios del hadhiz y los jurisconsultos. Dicho esto, cada grupo tiene sus propios términos y sus fuentes en las que se basan. Entonces, los sufíes no deben contradecir el camino que siguen los tradicionistas y viceversa,

Lo mismo ocurre en el camino y el isnad de los sufíes que no se ven rechazados por los tradicionistas, dado que se relacionan con la narración, acordemente al rasgo significativo que caracteriza todos los hadhices, sobre todo los largos, salvo en casos sumamente escasos y esporádicos.

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Éstos se aprecian en as-Sahih (Sahih al-Bujari y Sahih Muslim) donde observamos que cuentan con un solo Mujarriy[117] y varios términos a pesar de que hay una evidencia que confirma que el Profeta (s.a.s.) pronunció este hadhiz solamente una vez en una sola situación. De ahí, es imposible que el Profeta (s.a.s.) haya pronunciado todos los vocablos de este hadhiz, mientras que el narrador es único. Muchas veces observamos dicha variedad terminológica que se da en algunos shuyuj como al-Zahri, Shu‘ba, Malik y az-Zawri, ya que se narra el hadhiz por vía de una sola persona y luego cada uno de los ocho o diez compañeros del shaij lo transmiten con diferentes palabras. En esto, ocurre una especie de adición u omisión, así como una enmienda en las voces que un veredicto legislativo actúa al unísono de sus diferentes cambios. Con todo, los tradicionistas juzgan con autenticidad y corrección todos los relatos.

También el isnad de los pertenecientes al camino sufí mantiene un modelo parecido, encima, es más auténtico y digno de aceptación, por una parte, porque no se depende de él la emisión de las sentencias religiosas; y por otra, que está conforme al contenido. Los ulamas de la ciencia de las fuentes y los orígenes de la Jurisprudencia Islámica(usul) decidieron si una noticia tiene varias narraciones, se entiende su significado a nivel general. A la inversa, cuando no existen múltiples versiones, lo general viene sujeto dentro de ésta sola narración.

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Asimismo, referente al hadhiz de «la apertura de la lectura del Qurán por el nombre de Allah», se da una proliferación terminológica al respecto. Así, apreciamos la presencia de los términos: «agradecimiento», «al-Basmala “En el nombre de Allah, el Clemente, el Misericordioso”», «la paz y las bendiciones de Allah sean con el Profeta», «el recuerdo de Allah». Por esto, los ulamas opinan que las versiones limitadas se enmarcan dentro de las generales, esto es, la idea de recordar a Allah -Altísimo sea– Ocurre lo mismo con el isnad de los sufíes dado que lo restringido entra en lo general, es decir comprender y aceptar todos los géneros.

Independientemente de que se ha llevado a cabo la vestimenta o no¿Que se entiende por la al-jirqah y el acompañamiento?

 

 

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Asimismo, declararon que se entiende por la al-jirqah el acompañamiento, bien se da mediante el acto de llevársela o no. También, dicen: Desde la era del Profeta (s.a.s.) hasta la época de Al-Yunaid se utilizaba el término del «acompañamiento». Posteriormente, se empezó a utilizar el concepto de la «al-jirqah y el acto de llevársela» en vez del «acompañamiento y el seguimiento del ejemplo». Todos estos fenómenos comparten el significado del acompañamiento. Pero, la denominación de la misma se diferencia de una época a otra, en paralelo con los estados y convencionalismos vigentes.

Dicho estado se percibe nítidamente en la expresión adoptada por los ilustres antepasados cuando, al principio, designaban la ciencia islámica con el vocablo « Fiqh “Jurisprudencia Islámica”». Luego el citado término empezó a utilizarse para señalar las ramas extraídas por los imames de la Jurisprudencia.Tambien, la Sunna contenía aspectos más amplios de lo obligatorio y lo recomendado, más tarde, los jurisconsultos lo limitaron a lo recomendado en la religión. Por ello, muchos alfaquíes cometieron tantos errores de resultas de un entendimiento erróneo de este asunto que redundó en la emisión de las fatuas religiosas. Tal caso fue mencionado en libros como al-Furuq (Las diferencias) de al-Qarafi, Ilam al-Muqiin (informar a los que firman en nombre de Allah) de Ibn al-Qayim, Nail al-Awtar (La consecución de los propósitos) de ash-Shawkani, etc.

 

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Aspecto tercero: Los sufíes que exigieron la al-jirqah, (aunque la consideraban como condición primaria para unirse al camino y una señal de emprender el camino del acompañamiento y seguimiento del ejemplo), no referían al acto de llevársela, sino aludían a los asuntos que lo acompañan como la transmisión de la ética y la bendición del shaij al discípulo. Acto seguido, éste último mantiene una vida mejor y diferente de la que llevaba antes de conocer a este Shaij; motivo que atrae su corazón a seguir este camino y acercarse más a Allah, así como tener una auténtica intención de cambiar su comportamiento apartándose de los placeres de la vida mundanal. A lo mejor así, después de llevar la al-jirqah, Allah le conceda el conocimiento de las ciencias espirituales y los saberes divinos. También podría establecerse un lazo entre él y su shaij, cuando las dos partes estén preparados para hacer esto.

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Tal situación tuvo lugar con muchos de los buenos siervos de Allah, tal como Abi Ya‘za cuando escupió en la boca de su hijo a la hora de morirse, así que pudo pronunciar las dos testificaciones. También ocurrió con mi señor Muhammad Wafa cuando estaba moribundo, se quitó el cinturón y se lo dio a al-Ibzari, autor de las muashajat(poesia mistica), y le dijo: Guárdalo hasta que lo entregues a mi hijo Alí. Así, empezó a recitar dichas poesias hasta que creció mi señor Alí y se lo entregó, por lo que el secreto del saber discurrió en él. Seguidamente, al-Ibzari perdió el poder inspirador y se vio incapaz de componer de nuevo estas poesías espirituales.

Por añadidura, Bahaa ud-Din Naqshabandi se entregó a la devoción de Allah –Altísimo sea– gracias a un bonete de uno de los conocedores por Allah que le había sido dado en una larga historia. Sucede lo mismo en la historia de mi señor al-ʻArabi al-Fashtali con el gran conocedor por Allah mi señor ʻAbd el-ʻAziz y su madre, siendo ésta la sobrina del primero, cuando éste le dijo a ella: Esto es un depósito que Allah os confió. Guardad este gorro y estas botas negras hasta que tengan un hijo llamado ʻAbd el-ʻAziz, a quien lo entregareis. Tal ropaje era lo que llevaban normalmente en aquellos momentos, esto es, en el año mil noventa.

Entonces la mujer guardó perfectamente el depósito, Un poco después dio a luz a una muchacha, más tarde parió el conocedor por Allah, mi señor ʻAbd el-ʻAziz, que cuando llegó a la pubertad, su madre le entregó dichos objetos. En aquel entonces, él indicó: Me puse el cubierto en mi cabeza y las botas en mis pies, algo por lo que experimenté un gran calentamiento y se me cayeron las lágrimas. A lo cual, me di cuenta de lo que me había dicho mi señor al-ʻArabi, y entendí sus insinuaciones. Esta historia fue el principal desencadenante de emprender el camino de devoción y sabiduría de mi señor ʻAbd el-ʻAziz.

Del mismo modo, observamos también el cambio de la vida del shaij Baba Faray at-Tibrizi mediante su historia con Naym ud-Din al-Kubra, cuando el primero llegó a un estado espiritual supremo en el queresplandecia su aspecto, por lo que iluminaba como el sol y se rajó la ropa que llevaba. Cuando salió del citado estado, se levantó y le dio su vestimenta al shaij Naym ud-Din al-Kubra, se cambió en el acto y su fuero interior se apartó totalmente de la vida mundanal menos su relación con la Verdad (Allah), –Engrandecido sea–.

Tenemos muchos ejemplos de este tipo de historias que fueron confirmadas por algunas pruebas del Qurán y la Sunna como el incidente del Profeta Yusuf con su padre Yaqub– la paz y las bendiciones de Allah sea con ambos –. En esta historia Yaqub recuperó la visión mediante la camisa de su hijoYusuf. Algunos creen que tal recuperación de la vista ocurrió a causa de dicha ropa que viene del paraíso, mientras que otros lo deben al estado espiritual que tenía Yusuf,

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por lo que su camisa fue interactiva con ello. Por consiguiente, Yaqub se influenció por la misma sensación que Yusuf había dejado en su camisa, de modo que recuperó la vista.

Desde luego, Allah -Altísimo sea- tenía la capacidad de hacerlo sin todo esto, pero Su Sabiduría y Voluntad implican y preceptúan que los hechos actúan al unísono de sus variados motivos, sean materiales, espirituales, tangibles o intangibles. Asimismo, si un shaij perfecto y bien dotado desvistió una prenda al mantener un estado espiritual determinado e hizo que lo vistiera su alumno, se le traspasa a éste el mismo estado de su shaij, llegando así a la clarividencia del conocimiento tras la ceguera de la ignorancia y la tenebrosidad de su visión hacia el universo.

He aquí, la historia de la vaca del pueblo de Israel en torno al hombre muerto que resucito al pegarle por una parte de la carne de la vaca tras haber pasado un largo tiempo muerto. Dicho esto, el secreto de la resurrección no se esconde ni en la vaca ni en su carne, sino en la manifestación suprema que ocasiona el estado espiritual de Moisés, ¡que la paz sea con él!

A saber, la especificación que entronca con la vaca en este tenor, viene acorde con la ayuda prestada a su dueño que trataba bien a sus padres, así como para exaltar las virtudes y los valores de dicho comportamiento. En la misma línea, se sitúa el hecho de la división del mar en dos partes y la explotación del agua mediante el bastón que utilizó Moisés contra una roca.

También tenemos el hadhiz de la discusión de los Ángeles que fue sostenido[118] por at-Tirmidhi por vía de Ibn ʻAbbas, que el Profeta (s.a.s.) dijo: “Vi a mi Señor en la más hermosa apariencia”, y me dijo: Oh Muhammad, Le respondí: ¡Oh Allah, a sus órdenes!, luego Allah me preguntó: ¿sabes sobre qué discute la Corte Elevada (los ángeles)? Contesté negativamente, luego Allah puso Su mano entre mis hombros hasta que sentí su frío en mi pecho, o dijo en otra narración, puso Su mano sobre mi garganta y en este momento, me di cuenta de todo lo que ocurre en los cielos y en las tierras o entre el Oriente y el Occidente, luego Allah me dijo: ¿Oh Muhammad, sabes sobre qué discute la Corte Elevada (losángeles)? Le dije: Ahora sí, ella discute sobre los grados, las expiaciones, la incitación de acudir a las oraciones en congregación, la complementación y delicadeza en hacer la ablución en momentos de frío intenso, la espera de la próxima oración en la mezquita después de haber hecho la anterior. Quien haga estas cosas de modo continuo, vivirá y morirá en buen estado y se borrarán todos sus pecados como fue el día en que su madre le parió».

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La comprensión errónea de Ibn Taimiya del hadhiz: “Vi a mi Señor en la más hermosa

apariencia”

 

He aquí otra versión narrada por el imám Ahmad en la que se relata: «Puso Su mano[119] entre mis hombros hasta que sentí el frío de sus yemas en mi pecho, entonces alcancé ver todas las cosas y me di cuenta de todo».

En este particular, viene el hadhiz de Alí, ¡la paz sea con él!, al relatar: El Mensajero de Allah (s.a.s.) me envió a Yemen como juez. A lo cual , le dije: Oh Mensajero de Allah soy todavía un joven y no domino bien la jurisdicción, entonces él puso su mano en mi pecho, en otra narración: “Me pegó en el pecho con su mano”, y luego dijo: Oh Allah, haz que su lengua sea firme y guíe su corazón”. Desde entonces nunca dudé al juzgar entre dos personas». Dicho hadhiz fue narrado por Ibn Sa‘ad en su libro at-Tabakat (los Rangos), Ibn Yarir en Tahzib al-Azaar (Perfeccionamiento de las tradiciones canónicas), y al-Hakim en al-Mustadark (lo rectificado o la reparación). En este mismo sentido, el citado hadhiz se clasifica como correcto a tenor lo que estipulan al-Bujari y Muslim, y  así fue también reconocido por ad-Dhahabi.

Sobre la base anterior, importa destacar el siguiente hadhiz narrado por Abu Huraira en as-Sahih: «Estuve una vez con el Profeta (s.a.s.), luego se sentó y dijo: “Quién de vosotros va a tender su manto hasta que termine mis palabras y luego lo recogera otra vez  y no olvidara nada de lo que de mi haya escuchado”. Entonces, extendí la capa de Alí hasta que el Mensajero de Allah (s.a.s.) finalizó su discurso, luego la recogí. Juro por Quien mi alma está en Sus manos, a partir de entonces nunca jamás llegué a olvidar[120] algo de lo que escucho de él (s.a.s.)».

Prosiguiendo con lo mencionado, en el hadhiz anterior de al-Kassa’a el Profeta (s.a.s.) honró a Fatima, al-Hassan, al-Hussein y a su padre Alí, ¡la paz sea con ellos! Tal realce se debe al hecho de que el Profeta (s.a.s.) les concedió saberes, secretos, y ciencias espirituales regaladas por Allah.

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En esto, el Profeta (s.a.s.) quería transmitir dichas ciencias a sus familiares y purificarles de la ignorancia, e impureza, por lo tanto, no admitió la entrada de otras personas con ellos, como sus esposas, para que Alí, su esposa y sus hijos se distinguiesen con estos saberes y secretos. Por consiguiente ellos llegaron a la cúspide de la ciencia y alcanzaron las cotas más altas del conocimiento. De este modo, los compañeros del Profeta (s.a.s.) decían sobre al-Hassan y al-Hussein cuando eran jóvenes: Ambos nietos del Profeta (s.a.s) tragaban las ciencias fuertemente. Si seguimos este camino, no podemos llegar al final de este largo periplo de historias de los buenos siervos de Allah.

El shaij al-Akbar dijo en el mensaje de Nasab al-jirqah (la genealogía de al-jirqah): Nuestro objetivo con respecto a un discípulo en su camino hacia llevar la al-jirqah estriba en educarle, a diferencia de su estado actual, puesto que el shaij tutor contempla la situación del discípulo que quiere seguir su camino y en caso de que haya alguna carencia, entonces el shaij escudriña sobre tal carencia y adopta un estado espiritual al respecto. Luego la fuerza del shaij se transmite a su propia ropa y en este momento se desviste para que el discípulo lo lleve, entonces dicha fuerza se le trasmite a éste como cuando el vino corre en los órganos. A lo cual, llega a cubrir dicha falta y alcanza tal rango.

Unido a esto, el shaij al-Akbar aclaróen al-Futuhat al-Makía (Las revelaciones de la Meca) en el capítulo veinticinco: No hablaba de la al-jirqah hasta que vio al-Jadir, ¡la paz sea con él!, entregándola a la gente. Al respecto señaló: Es una costumbre arraigada que los sabios portadores de dichas fuerzas si notaban que uno de sus compañeros tenia alguna carencia y querían remediarla. seguidamente, el shaij se fundia con él y le daba la ropa que llevaba este discípulo mientras que mantenía esta situación. Luego se la vistia el discípulo que procuraba reformar su defecto, lo cual, a su vez, integraba su estado. Este es el acto de llevar la al-jirqah que conocemos nosotros, asimismo viene transmitido por los grandes estudiosos de nuestros ulamas y shuyuj.

Asimismo, ha citado en el libro de al-Futuhat cuando hablaba de los secretos de los grandes imames del sufismo: Cuando ellos quieren transmitir un estado espiritual que poseen a otra persona,

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creyendo que ésta está preparado para tal proceso mediante la visión de lo sobrenatural o la determinación divina, empiezan a tocarle, abrazarle, besarle, o regalarle una de sus ropas a dicha persona.

Luego, le dicen que tienda su ropa para obsequiarle con el estado espiritual que querían dar. Quien está presente y ve esta escena cree que ellos le dan algo del aire (es decir, no le dan nada) con el cual llenan su vestimenta, después le dicen: haz que tu vestido esté sujeto a tu pecho; o que lo lleve conforme al mismo estado que ellos quieren transmitirle. Sea cual sea el acto que efectúan entre los ya citados, se logra, de inmediato, la transmisión de tal estado espiritual, así como la filiación al camino.

Al hilo de lo citado, Yarir Ibn ʻAbdul-Lah al-Bayli se quejó al Profeta (s.a.s.)de su incapacidad para mantenerse firme sobre el caballo. Frente a ello, el Mensajero de Allah (s.a.s.) le dio una palmada en el pecho, a partir de aquel momento, nunca se cayó de un caballo. Asimismo, Yabir Ibn ʻAbdul-Lah tenía un caballo que andaba muy lentamente, de modo que siempre estaba a la cola de los demás, entonces cuando el Profeta (s.a.s.) espoleó aquel caballo, su dueño no pudo detenerlo, así se hizo el más rápido entre todos. En la misma línea, Abu Huraira lamentó su mala memorización ante el Mensajero de Allah (s.a.s.). Al respecto el Profeta (s.a.s.) le dijo a Abu Huraira que tendiese su capa y cuando éste último lo hizo, el Mensajero(s.a.s.) recogió con su mano el aire, una o tres veces y lo echó en el manto de Abu Huraira y le dijo: “pégate la capa a tu pecho”. Desde entonces nunca jamás olvidó algo que había escuchado del Profeta (s.a.s.). En suma, hay un número indefinido de historias similares en este sentido.

As-Suhrawardi dijo en su libro Awaref al-Maaref: El secreto de la al-jirqah se aprecia en la veracidad del discípulo cuando acompaña a su shaij y decide entregarse a él, es decir, cuando la relación entre ellos va a la par como a la de un padre que educa a su hijo menor. Asimismo, el shaij educa a su discípulo imbuyendo en él su saber que Allah –altísimo sea– le concedió gracias a la sincera devoción y la íntegra rectitud. Debido a ello, el shaij con su penetrante clarividencia es capaz de percibir lomas secreto de su alumno. Es posible que un discípulo vista una ropa gruesa como la de los ascetas y austeros con ánimo de ver con los ojos de los ascéticos. Para él, es más difícil llevar una ropa suave, debido a su elección de una apariencia determinada en su vestimenta con respecto a tener una manga larga o corta, gruesa o suave según su opinión y su deseo.

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Así, cuando el shaij adopta esta forma de vestir, rompe los instintos y caprichos de su alma. Es probable que un murid (discípulo) lleve una vestimenta suave y esto puede convertirse en una costumbre a la cual tiende el espíritu, por lo tanto, el shaij hace que su alumno lleve esta vestimenta en pro de apartar su espíritu de las costumbres caprichosas. Dicho esto, el shaij ejerce un poder sobre su discípulo en asuntos como la vestimenta, la comida, así como en realizar el ayuno o en romperlo. A esto se suman también los diferentes asuntos religiosos con miras al bien de su alumno incitándole siempre al recuerdo, la observancia continua de las oraciones prerrogativas, la perseverancia de la recitación del Qurán y el servicio de las mezquitas. Asimismo, manda sobre ganarse la vida o entregarse a la devoción, entre otros asuntos.

El Shaij es como un supervisor del interior de su discípulo y sus tendencias; le guía a lo mejor tanto en esta vida como en la Otra. El discípulo, al principio de su filiación al camino, su fuero interior se ilumina con la luz de la fuerza de la voluntad. En esto, asemeja a un herido que está esperando que alguien le cure su herida, por lo tanto, cuando coincide con un shaij, se irradia del interior de éste unaatención sincera hacia él y se despierta en la conciencia del alumno un amor puro que revela una familiaridad de los corazones y unión de los espíritus. De ahí asoma el secreto de dicho estado gracias a la reunión de ambos por el amor de Allah y con Él y por Su Causa. Entonces la prenda que lleva el discípulo denota la al-jirqah que se considera una buena señal que revela el gran cuidado que le presta su shaij. Esto, a su vez, tiene el mismo efecto de la camisa de Yusuf con respecto a Yacub, ¡la paz sea con ambos!

También se narró que cuando echaron al Profeta Ibrahim, ¡la paz sea con él!, en el fuego, fue desnudo porque le quitaron la ropa que llevaba. En este momento Gabriel, ¡la paz sea con él!, vino con un vestido fabricado de la seda del paraíso e hizo que lo vistiera. Dicha prenda la guardó el Profeta Ibrahim, ¡la paz sea con él! hasta su muerte, luego la heredó Ishaq y cuando éste murió, estuvo bajo el poder de Yacub quien hizo en él una invocación y lo colgó en el cuello de Yusuf  que nunca se lo quitó. Así, cuando éste último fue arrojado en el pozo, Gabriel sacó el vestido de su conjuro e hizo que Yusuf lo llevase.

El shaij, el sabio, Radi ud-Din Ahmad Ibn Ismaʻil al-Qazwaini nos permitió transmitir de él: Soy Abu Sa‘ad Muhammad Ibn Abi ‘Abbas que dijo: Soy el juez Muhammad Ibn Sa‘id quien dijo: Soy Abu Ishaq Ahmad Ibn Muhammad que dijo: Me contó Ibn Fangawiah al-Hussein Ibn Muhammad quien dijo:

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Nos relató Mujal-lad Ibn Ya‘afar a través de al-Hassan Ibn ‘Alawiah, mediante Ismaʻil Ibn I‘sa, por medio de Isaac Ibn Bishr, de Ibn al-Sadi por vía de su padre, de Muyahid que comentó: Yusufconfíaba en Allah y sabía de antemano que el vestido haríá que su padre recuperase la visión, que es la misma que llevaba el Profeta Ibrahim, luego dijo: El ángel Gabriel le ordenó a Yusuf que enviara su vestido, que tiene el mismo aroma del paraíso, a su padre. Dicha ropa cura a cualquier enfermo o abrumado cuando se lanza a él, por lo tanto, se dice que la al-jirqah le transmite al auténtico discípulo ciertos vínculos del paraíso que lo instan al acompañamiento y la creencia en el acto de llevarla, así como ve en su vestimenta una de las gracias y favores que Allah le concedió.

Por otra parte, algunos de los que resumieron el libro Bahyat al-Asrar (El regocijo de los secretos) del Shatnufi sintetizan: Creo que la al-jirqah es una especie de comportamiento de un buen siervo que quiere transmitirlo a otro, como lo hizo el Profeta (s.a.s.) cuando le pegó a Yarir en su pecho para sentarse firme sobre el caballo, algo que no podía hacerlo antes. Además, por ella se entiende también el hecho del Mensajero de Allah(s.a.s.) al recoger algo y darlo a Abu Huraira con lo que no llegó jamás a olvidar nada como sucedía antes.

En otra ocasión, se transmite también que el shaij Alí al-Tawasi dio un golpe a al-Yafi‘i, ¡que Allah no permita que la legislación islámica se resuma en el acto de llevar la al-jirqah para acercarse a Allah, guardándolo hasta que la cadena de autoridades se termine al encontrarse con Él! Desde luego, el Profeta (s.a.s.) cuando le entregó la al-jirqah a un grupo determinado tenía otros objetivos como la súplica y la conducta. Si el acto de llevarlahubiera sido una de las recomendaciones religiosas, los sabios de la Legislación islámica habrían sido los primeros en hacerlo, siendo los herederos del Profeta (s.a.s.).

El conocedor por Allah, al-Shaʻrani señaló en su libro Madarig al-Salikin (Las Pautas de los Seguidores del Camino): ¡Hermano mío!, ten en cuenta que el secreto de llevar la al-jirqah para los buenos conocedores por Allah revela que ellos transmiten al auténtico discípulo todas las buenas moralidades del Profeta(s.a.s.), incluso cuando le dan un bonete o una vestimenta para llevárselos, así como cuando se los quitan en señal de apartarle de los malvados comportamientos.Por lo cual, el discípulo no necesita ya la vestimenta para remediar o enmendar uno de sus comportamientos, dado que su temperamento sigue las buenas éticas sin amaneramiento; pero, llevar la al-jirqah para las demás personas no es más qua una imitación y solicitación de la bendición de los grandes conocedores por Allah.

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En concordancia con lo citado, el shaij Ibn Muhammad al-Yafri en su libro Kinz al-barahin al-kasbía (el tesoro de las pruebas de la filiación al camino) explicó en torno a la al-jirqah: Cuando un discípulo verdadero sigue las éticas y modales de su shaij y le acompaña, se establece un vínculo entre el interior y la conciencia de ambos como si fuera una lámpara que se ilumina de otra.

Coincidiendo con lo mencionado, al-Raddad dijo: los shuyuj hablaron concisa y generalmente de la al-jirqah. Algunos lo califican como la al-jirqah de la voluntad, la de la imitación, y la de la bendición. Asimismo, existen otros sabios que creen que hay dos tipos de la al-jirqah, uno para conocerse y el otro para honrarse. También, existen otros que piensan que solo existe la al-jirqah de la voluntad y la de asimilación. Al respecto, mi señor el shaij Abu Bakr al-ʻAidarus, ¡Allah esté complacido con él!, señaló: Realmente, existe una sola al-jirqah aunque se multiplique a manos de quienes lo adoptan, dado que supone un lazo entre Allah y Sus siervos. No existe una proliferación multifacética de dicha verdad que se considera un solo acuerdo entre sus seguidores y una sola cuerda que enlaza sus adeptos. En consideración a su condición relacionante, su sentido varía según los métodos de sus partidarios, los cauces reglamentarios de los discípulos, los rangos de los conocedores por Allah y los encantos de los estudiosos. En este sentido, la gente no está conforme entre sí en consideración a su estado frente a la verdad y a medida que ésta última está con ella.

En este contexto, el shaij presenta la mano de la voluntad divina entre sus siervos y el secreto habido entre los que obedecen a Allah. Al respecto, Allah –Enaltecido sea– dijo: «Pues la mano de Allah está sobre sus manos. Quien no cumpla con el juramento solo se perjudicará a sí mismo».

Según los cauces reglamentarios existen, en sentido figurado, tres tipos deal-jirqah cuya esencia es la composición. Asimismo existe otro tipo que adhiere a la presentación y otra licencia que entronca con la conducta. El primer tipo abarca a los imitadores que se están familiarizando con el camino, el segundo presenta los discípulos que se aferran al camino y mediante el cual pretenden percibir los indicios de la guía y el éxito. Y el último se asocia con los devotos predicadores y mediante el cual actúan en las diferentes esferas del conocimiento y la investigación. Así, el primer tipo de al-jirqah plantea un cuidado a sus pretendientes, el segundo una guía para sus adeptos y el tercero una autoridad para sus portadores.

Dicho esto, al-Said ʻAidarus Ibn ʻOmar al-Habashi en su libro Aqd al-Yawaqit al-yawharíah (El collar de las perlas preciosas) dijo: Nuestro señor ʻAbul-Lah Al-Haddad comentó: Cuando se dice que fulano narró por vía de otro, esto no quiere decir que él se haya basado en su libro, sino que le haya seguido en su trayectoria vital, incluso en sus actos morales, sus dichos y sus comportamientos. Cuando efectúa dichos actos, entonces se dice que este es su Shaij y él es un discípulo. Así, según los señores sufíes y su propia nomenclatura, el acto de llevar la al-jirqah significa compañerismo, promesa y lealtad…

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su realidad radica en el trato del shaij al murid, el tratamiento a su corazón, la transmisión de su espíritu en el suyo y educarle desde dentro. Transmitiendo del conocedor por Allah ash-Shaʻrani, Al-Budairi dijo en al-Yawahir al-Gawali fi al-asanid al-ʻawali (Las joyas preciosas y las elevadas asanid): Oh pobrecito, no creas que la al-jirqah, verde, roja o azul, es algo que se pone sobre los hombros y, al mismo tiempo, se cometen las malas conductas, pues no, se trata de un vestido que se pone un shaij wasil (el que ha llegado), de espíritu puro, por un momento y luego se lo quita para vestírselo de inmediato a aquel murid. Como consecuencia de ello se le va cualquier comportamiento malo para que luego sea sustituido por otro carácter alabado y noble”.

As-Safi al-Qashashi dijo en as-Samt al-mayid: el secreto de llevar la al-jirqah, si se la pone, no consiste solamente en recibir la bendición sino también en la voluntad; así que el shaij educador examina el estado del murid que pretende vestirle, si el shaij encuentra que él tiene algún defecto le viste su vestido para que se le vaya este estado defectuoso y así tendrá un estado puro.

No es de extrañar, porque algo parecido le ocurrió a Yusufcon su padre Yacub, la paz sea con ellos, y al shaij Naym ud-Din al-Kabri con Baba Faray at-Tabrizi, que contó su historia anterior y añadió: Aunque este tipo de historias parezca raro en nuestros días no se debe dudar que nuestro señor Alí fue de los grandes herederos del Profeta Muhammad(s.a.s.) de este asunto tan sublime, asimismo, es indudable que al-Hasan al-Basri fue por aquel entonces uno de la gente de la voluntad, que tiene derecho de vestir a otros con esta ropa privada. ¡Pues cada uno de ellos posee una capacidad determinada dependiendo de su mérito!

 

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Por consiguiente, para aquellos primeros conocedores por Allah que la aprobaron esto fue el secreto de vestir la al-jirqah

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pero cuando se hizo famosa entre los sufíes posteriores y quienes se asemejan a ellos los no sufíes han pensado que no pasa de ser mera narración de vestimenta sin tener condiciones, modales y comportamiento en el camino de llegar a Allah, Elevado y Exaltado sea, además de que carece de secreto y propósito, por lo tanto la gente se ha apresurado para transmitir las narraciones concernientes a ella de modo que la vistió y se la puso gente fuera del entorno, gente con poco esfuerzo y comportamiento que dieron mucha importancia a su sanad ysu transmisión. También se fue de la mano de los shuyuj conocedores por Allah, y, como consecuencia de ello, los que ignoran sus bases y condiciones han pensado que llevarla, transmitirla o que tuviese un sanad ininterrumpido fuese el máximo propósito y el objetivo esperado. Pero se equivocan y mienten en su planteamiento igual que Ibn Taimiya y Ibn Jaldun.

Como consecuencia, cuando los shuyuj conocedores por Allah se han percatado que hay quienes la comparten con ellos y no les pertenecen, dividieron la al-jirqah en dos secciones. Conforme a lo que apuntaron as-Suhrawadi en al-ʻAwarif, y otros autores que la trataron en sus obras, se divide en: al-jirqah de irada (voluntad) dedicada a la gente del comportamiento (ahl as-suluk) y al-jirqah de tabarrub (reclamar la bendición) para los de riwaia (transmisión).

 

El Profeta (s.a.s.) vistió laal-jirqah a unos auliaa (Los próximos a Allah, amigos de Allah)

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Ella es la entrada al camino de la gente de Allah, y mediante la cual se transmite el estado de los shuyuj a los discípulos, el estado que atrae lo interior hacia la Presencia Divina. Conforme a lo mencionado por los conocedores por Allah, el honor y la virtud de la al-jirqah consiste en que el Profeta (s.a.s.) la vistió a ciertas personas en sueño o en estado despierto, como es el caso del gran conocedor por Allah Abu al-Baian Bishaa bin Muhammad Ibn Mahfuz al-Qurashi, muerto en 551, a quien pertenece la tariqa baianía; pues el Profeta (s.a.s.) le vistió la al-jirqah en estado despierto, y él se la quedó hasta su muerte. La gente solía ir a visitarla deseando lograr su bendición como lo relataron al-Hafiz Abu al-Futuh Ahmad at-Tausi en su libro Yamʻ al-firaq li rafʻ al-jiraq (Juntar las cofradías para atribuir las al-jirqahas al Mensajero(s.a.s.)); el gran conocedor por Allah sidi Ibrahim al-Matbuli y su discípulo Alí al-Jawas y Abu al-Mawabib ash-Shinnawi.

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As-Safi al-Qashashi dijo: “He leído en algunos cuadernos de nuestro shaij Abu al-Mawaheb, ¡santificado sea su espíritu! lo que escribió con su propia mano donde dice: He tomado de mi tío (paterno) ʻAbdul Wahab ash-Shinnawi, del shaij Hasan ad-Dinguihi y del sahij Ahmad bin Qasim quien recibió de sidi Alí al-Jawas de sidi Ibrahim al-Matbuli del Profeta (s.a.s.). A saber, al-Jawas no murió hasta recibir esto gracias a repetir hasta cincuenta mil veces al día: Allahuma sal-li ʻala Muhammad ¡Dios mío, ten piedad de Muhammad!

En el mismo contexto, al-Qashashi dijo: “Nuestro shaij, que Allah esté satisfecho de él, mencionó que al-Matbuli, entre otros, no murió hasta tomar (la al-jirqah) del Profeta (s.a.s.) estando despierto. He dicho: esta historia fue mencionada por el conocedor por Allah ash-Shaʻrani en su libro al-Anwar al-qudsía fi qawaʻid as-sufía (Las luces sagradas sobre los pilares del sufismo) por motivo de transmitir sanad at-talquin (cadenas de transmisión de enseñanzas e instrucciones): Tengo otra vía, pues hay dos hombres solamente entre yo y el Profeta (s.a.s.); porque yo he tomado de sidi Alíal—Jawas quien recibió del sahij sidi Ibrahim al-Matbuli  estando despierto y oralmente, a la manera que conocen los sufíes en el mundo de la espiritualidad. A ello se añade que sidi Alí al-Jawas no murió hasta tomar del Profeta (s.a.s.) sin intermediario, del mismo modo que lo hizo sidi Ibrahim al-Matbuli.

Al-Hafiz as-Sufi Abu al-Hasan Alí bin Yusuf ash-Shatanufi dijo en Bahyat al-asrar (El regocijo de los secretos): Nos informó el juez de los jueces, el shaij de los shuyuj Shams ud-Din Abu ʻAbdul-Lah al-Maqdisi: He oído decir a los tres maestros el shaij conocedor por Allah Aba al-Hasan Alí bin Sulaiman al-Bagdadi, conocido por el Panadero; el-shaij el sabio Kamal ud-Din Aba al-Hasan Muhammad bin Muhammad ben Waddah ash-Sharbani: Hemos oído decir al shaij de nobleza majestuosa Aba Muhammad bin Idris al-Yaʻqubi: He oído decir a nuestro modelo el shaij Alí Ibn al-Haizami, que Allah esté satisfecho de él: he oído decir a nuestro shaij, ejemplo a seguir, corona de los conocedores por Allah Aba al-Wafa, que Allah esté satisfecho de él: He oído decir a nuestro shaij, ejemplo a seguir Aba Muhammad ash-Shunbuki: Nuestro shaij Abu Bakr bin Hawaar, que Allah esté satisfecho de él, era un bandolero que solía, junto con otros compañeros bandidos, cortar los caminos para robar.

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Él fue su jefe, y cierta noche mientras estaban repartiendo sus hurtos sobre uno de los puentes, oyó a una mujer que decía a marido: Nos alojamos aquí para que no nos asalte Ibn Hawaar y sus bandidos; sus palabras le hicieron reflexionar, luego lloró. A continuación dijo: la gente me tiene miedo y yo no temo a Allah, y, en el acto, se arrepintió junto con sus compañeros, abandonó su lugar y se dirigió hacia Allah, Altísimo sea, siguiendo el camino de la sinceridad con una voluntad de puro culto; pues él vio que se rendiria (seguir) a quien le llevara a su Señor, Altísimo sea. A saber, no había por aquel entonces entre los de la Gente del Camino un shaij famoso, así que una noche cuando vio en un sueño al Profeta (s.a.s.) y a Abu Bakr, Allah esté complacido con él, le dijo a aquél: ¡Mensajero de Allah, ponme una al-jirqah! Le respondió: Ibn Hawaar, soy tu Profeta y ese es tu shaij señalando a Abu Bakr as-Siddiq, que Allah esté complacido con él, luego dijo: Oh Abu Bakr, viste a Sumaik Ibn Hawaar como lo había ordenado. Abu Bakr le puso un vestido y un gorro, luego pasó su mano por su cabeza y la frente diciéndole: ¡Que Allah te bendiga! Visto esto, el Profeta (s.a.s.) dijo: Oh Abu Bakr, gracias a ti se reviven las sunan(tradición) de la Gente del Camino en Iraq, y del estudio tales sunan se levanta la gente de las verdades, de los queridos de Allah. Abu Bakr, en ti estará la maestría de Iraq hasta el Día del Levantamiento. El viento fresco y suave se sopló gracias a tu aparición, y se enviaron las exhalaciones del perfume divino por tu levantamiento. Ibn Hawaar se despertó y vio que llevaba el mismo vestido y el gorro, luego pasó algo sorprendente, fue como que se pregonara en el mundo que Ibn Hawaar ha llegado a Allah, Altísimo sea. Como consecuencia de ello, la gente, de todas partes, se apresuró hacia él, y aparecieron los signos de su cercanía de Allah, Altísimo sea, etc.

En la biografía del shaij Alí al-Haizami dijo también: “Tenía dos al-jirqahs (prendas) que las puso Abu Bakr as-Siddiq, que Allah esté complacido con él, a Ibn Hawaar, que Allah esté satisfecho de él, cuando estaba durmiendo, y al despertarse las encontró: un vestido y un gorro. Éste las entregó a su discípulo el shaij Abi Muhammad ash-Shanbaki, que Allah esté satisfecho de él, quien las confirió a su discípulo corona de los conocedores por Allah Abi al-Wafa, que Allah esté satisfecho de él, que las dio a Alí Ibn al-Haizami, que Allah esté satisfecho de él, quien las entregó a su discípulo Alí bin Idris, que Allah esté satisfecho de él, y después se perdieron”.

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De igual forma, dijo, en la biografía de Alí bin Wahb as-Sinyari, que en tiempos de su búsqueda del saber vio en un sueño a Abu Bakr as-Siddiq, que Allah esté complacido con él, quien le dijo: Oh Alí, he sido ordenado vestirte este gorro que lo sacó de su manga y me lo puso a mi cabeza, luego me desperté con el mismo gorro sobre mi cabeza. Asimismo, mencionó una historia larga sobre su visión del Jidr, la paz sea con él, del Profeta (s.a.s.), y, por último, del Verdadero, Elevado y Exaltado sea, y cómo le ordenó guiar en el camino. Así pues, vestirse la al-jirqah fue el comienzo de las iluminaciones (divinas).

También mencionó, por medio de su propio sand, del shaij de nobleza majestuosa y conocedor por Allah Abi ʻAbdul-Lah Muhammad bin Ahmad al-Balji, uno de los compañeros de nuestro shaij y señorʻAbdul Qadir al-Yilani, que Allah esté satisfecho de él, que le sucedió lo mismo estando despierto con Alí bin Abu Talib, la paz sea con él. Eso fue la primera noche de su encuentro con nuestro señorʻAbdul Qadir, que Allah esté satisfecho de él. Con Alí, la paz sea con él, había unos ángeles contando una larga historia [sic] sobre todo, a quienes se la ponen a manos de los shuyuj conocedores por Allah después del traslado por vía del sueño y la reunión espiritual en estadode vigilia. Todo indica su consideración, honor, bendición y lo que se ha insertado en ella de secretos.

Sobre la falsedad del hadhiz: “La al-jirqah descendió del cielo…”

 

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Respecto al siguiente hadhiz de la al-jirqah, narrado del Profeta (s.a.s.), que cuenta cómo él descendió con ella la noche del Miʻray (Asunción del Profeta de Jerusalén al cielo) después de que Gabriel, la paz sea con él, se la pusiera a él, es un hadhiz inventado y falso[121], aunque fuese mencionado por algunos sufíes o que Ibn ʻIraq lo elevase al grado de correcto, pues conforme a lo que dijo en su epístola sobre la al-jirqah: Se ha de saber que no hay duda que la Mano la tenía el Profeta (s.a.s.) hasta los tiempos del

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señor de la taifa (grupo[122]) Abi al-Qasim al-Yunaid, una Mano de lealtad, de vestir, de arbitraje, de acompañamiento y de buenos modales, a diferencia de algunos pedantes que han pensado que es acompañamiento solamente y no todo lo anteriormente citado. Pero ¿qué dirán de lo que relató el imám, prototipo de los ulamas, voz de los conocedores por Allah, instructor de los discípulos y guía de los caminantes Abu as-Sarii Ahmad bin al-Qadi al-Kabir Abi Bakr Muhammad al-Bakri al-Qurashi en su libro Taljis al-qawaʻid al-wafía fi asl hukm jirqat as-sufía (Resumen de las normas al-wafía sobre el origen de la al-jirqah de los sufíes), dijo, que Allah tenga misericordia de él: Esta oposición mantenida es una alucinación de algunos y falta de conocimiento de otros. Es una indudable confusión, eso es lo más correcto y conocido entre la mayoría de los sabios instruidos en los distintos saberes y noticias, conocedores de los secretos más ambiguos, pues se ha demostrado mediante una narración auténtica que Gabriel vistió al Profeta (s.a.s.), y éste lo hizo con cierto grupo de sus compañeros, que Allah esté satisfecho de ellos, como Abu Bakr, ʻOmar, Alí, Bilal, ʻAmmar, Suhaib, Huzaifa, ʻAisha, Hafsa, Sawda, Um Khalid y otros.

Ahora bien, el hecho de vestir al Profeta(s.a.s.) por Gabriel fue narrado por el imám erudito Abu as-Sarii Ahmad por medio de su sanad ininterrumpido y enlazado con el Hafiz el imám y autoridad Abi Tahir Ahmad bin Muhammad bin Ahmad as-Salafi al-Asfahani quien dijo: Me informó el shaij fulano de fulano mediante unos asanid (cadenas de transmisión) correctos e ininterrumpidos hasta terminar en el imám Ahmad bin Hanbal quien dijo: Nos informó el imám Musa al-Kazim quien dijo: nos informó mi padre Yaʻfar as-Sadiq quien dijo: me informó el imám Muhammad al-Baquir quien dijo: nos informó el imám Alí Zain al-ʻAbidin quien dijo: Nos informó el imám al-Husain Ibn Alí quien dijo: Nos informó el emir de los creyentes Alí bin Abi Talib, que Allah ennoblezca su cara, quien dijo: el Profeta (s.a.s.) dijo: (Gabriel me cogió de la mano, cuando fui ascendido al séptimo cielo y después del munayah (el discurso íntimo con Dios), y me hizo entrar en el Paraíso donde vi un palacio construido de perlas rojas, dentro del cual había una caja de luz cerrado con candado de luz, entonces le dijo: Hermano Gabriel, ¿qué hay en esta caja? Respondió: tu orgullo y, después de ti, el orgullo de tu comunidad hasta el Día del Levantamiento, dicho esto, abrió la caja y sacó la al-jirqah de al-faqr[123] y me la vistió. Luego dijo: Oh amado del Señor de los mundos, Muhammad, el Verdadero, Elevado y Exaltado sea, me ordenó que te la vistiera.) El imám, que Allah esté satisfecho de él, dijo: El Profeta (s.a.s.) dijo, cuando paseaba en el Paraíso llevándola:

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al-faqr (la pobreza) es mi orgullo y con la cual me siento orgulloso. En otra narración: (es mi orgullo y el de mi comunidad después de mí).

A este respecto he dicho: “Todo esto es mentira y no tiene bases, aunque el conocedor por Allah junto con Abu al-ʻAbbas ar-Raddad, autor de Taljis al-qauaʻid al-wafía, quien transmitió de éste, se hayan desmesurado en demostrar sus autenticidad. Cabe mencionar lo que apostilló Ibn Hayar al-Haizami en su Índice en el cual resumió la susodicha epístola de Ibn ʻIraq sobre la al-jirqah: “Sobre vestirse  la al-jirqah, bajar el turbante un poco y at-talquin (el recuerdo de Allah) tengo otras vías de transmisión que he recibido del shaij conocedor por Allah el polo de su tiempo Muhammad bin ʻIraq, que Allah esté complacido con él, quien emigró a Medina donde pasó allí un largo periodo actuando a la mejor manera de la Gente del Camino. Murió en Meca en el novecientos treinta y dos. Hay consenso entre sus contemporáneos de que como él no había nadie en cumplir con la sunna, su noble carácter, su vida perfecta y estado asombroso, de modo que si hubiera nacido en tiempos de Abi al-Qasim al-Qushairi lo mencionaría dentro del conjunto de los hombres de su epístola. Pues él alcanzó un nivel bastante elevado de devoción, ascetismo, dirección, educación, noble carácter así como de tener muchas karamat (carismas). Hay que señalar que no tuve ningún encuentro con él, sin embargo, nuestro shaij el buen sabio Muhammad al-Hattab al-Kabir transmitió de él todas sus narraciones y conocimientos, y, por nuestra parte, los hemos recogido de nuestro susodicho shaij.

Él (Ibn ʻIraq) tiene una obra sobre (vestirse al-jirqah) en la cual menciona cinco vías de transmisión que incluyen muchos datos que los ulamas del hadhiz no han logrado reflexionar, y que luego haremos mención de algunos.

Así pues, cuando Ibn Hayar llegó en su resumen a este punto, ʻUqba dijo: así, el shaij presentó estos dilemas como se ha mencionado, aunque él debería abandonar esto absolutamente,

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porque no hay acción más horrenda que mentir en nombre del Profeta (s.a.s). Además, hay un consenso entre los ulamas que mentir en su nombre es de los pecados más grandes; es más, el imám de nobleza majestuosa padre del imám de los recintos sagrados (Meca y Medina) Abu Muhammad al-Yuaini dijo: ¡Ojo! Es incredulidad. Luego Ibn Hayar, dijo: el shaij dijo, quiere decir Ibn ʻIraq, con motivo de este hadhiz inventado que él confusamente creyó en su autenticidad, debido a su ignorancia del arte de la ciencia del hadhiz: “Así que se la pusieron (la al-jirqah) los señores de la comunidad quienes la recibieron de los amos de los tabiʻin (los continuadores) como Uwais al-Qarni y al-Hasan al-Basri. Su gran propósito fue adornarse con la ropa de ahlu as-Sunna (la gente de la sunna) así como insistir en comunicarse con aquellos que se la entregaron       He dicho: prueba de que él ignora el hadhiz es que él lo relató sin isnad porque él dijo: “nos informó fulano de fulano del salafi[124]”, así que si hubiera tenido conocimiento de este arte lo habría relatado correctamente, y él quedaría a salvo. Asimismo, quien lo lee podría comprobar el grado de sus transmisores. A propósito, as-Saiid Shaij Ibn ʻAbdul-Lah al-ʻAidaros lo recogió en su libro Fi at-tasawuf a través de la vía de ar-Raddad, autor de Taljis al-Qauaʻid al-Wafía

As-Saiid Shaij dijo: Nos informó nuestro shaij alfaquí Yamal ud-Din bin Ahmad Abul Fadl quien dijo: nos informó nuestro shaij, el juez, el sabio Yamal ud-Din Muhammad bin Masʻud al-Ansari quien dijo: nos informó el shaij, el juez, el imám Yamal ud-Din Muhammad bin Saʻid conocido por Ibn Kazir al-Qurashi quien dijo: nos informó el buen amigo de Allah, el erudito Shihab ud-Din Ahmad bin Abi Bakr ar-Raddad as-Sufi as-Siddiq quien dijo: nos informó el shaij Abu al-Hasan Alí bin Abi Bakr al-Maqqari quien dijo: nos informaron el gran shaij alfaquí Shihab ud-Din Ahmad bin Abi al-Jair bin Mansour ash-Shimaji y el gran shaij Taqi ud-Din ʻOmar bin Alí Ibn ʻAbdul-Lah bin Muhammad bin Abi al-Jair ash-Shaʻbi quienes dijeron: nos informó el gran juez Fajr ud-Din Ishaq bin Abi Bakr bin Muhammad bin Ibrahim at-Tabari al-Makki quien oyó de ash-Shuʻabi y dio autorización a ash-Shimaji y para transmitirlo, ar-Raddad dijo:

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Me informó as-Salih Yamal ud-Din Muhammad bin ʻOmar al-Hayyay mediante una lectura mía ante él en la escuela al-Garbía en Zubaid y mediante una autorización de los dos jueces, imames y sabios Burham ud-Din Ibrahim bin ʻOmar al-ʻAlawi y Muafaq ud-Din Alí bin Abi bakr bin Shaddad al-Maqqari de Abi al-Jair ash-Shimaji de Ibn Abi al-Jair ash-Shuʻabi del Juez Fajr ud-Din quien dijo: nos informó el shaij, el prototipo y el sultán de la gente de la Verdad y la Shariah Fajr ud-Din Abu ʻAbdul-Lah Muhammad bin Ibrahim bin Ahmad Abi al-Fawaris al-Hiri al-Farisi quien dijo: nos informó el imám, al-hafiz y el shaij del Islam Abu Taher Ahmad bin Muhammad bin Ahmad as-Salafi al-Asbahani quien dijo: me informó Abu al-Hasan al-Maqqari quien dijo: Nos informó al-Baqqal quien dijo: nos informó el juez Abu ʻAbdul Rahman ʻAbdul-Lah hijo del imám Ahmad bin Hanbal quien dijo: Nos informó el imám Musa al-Kazem, luego lo mencionó con su anterior sanad que es desconocido empezando por as-Salafi hasta terminar en ʻAbdul-Lah bin Ahmad bin Hanbal, pues este hadhiz está interrumpido (munqatiʻ[125]).

Viniendo al caso de lo que se dice, buena parte de los huffaz han valorado por falso el siguiente hadhiz: (al-Faqr (pobreza) es mi orgullo y con la cual me siento orgulloso).

Es calificado de raro el hadiz que sustenta que la al-jirqah se narra por medio de la vía de Abu Bakr as-Siddiq

 

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Cuarto: Aunque suele ser raro, la al-jirqah se narra también por la vía de Abu Bakr, que Allah esté satisfecho de él, pues lo que sostiene Ibn Taimiya sobre su narración de Alí se podría decir exactamente sobre la de Abu Bakr. Es evidente pues que haya un paralelismo entre Alí y Abu Bakr, si se entiende por al-jirqah los estados de conocimiento y las verdades de los corazones. Asimismo, son iguales (Alí y Abu Bakr) si el objetivo de la misma fuese únicamente vestírsela. A saber, el hadhiz que mencionó Ibn Taimiya incluye los dos conceptos.

Ahora bien, la al-jirqah at-Taifuría ash-Shamía, cuyo nombre tiene que ver con al shaij Taifur ash-Shami (conocida en India por al-Madaría o ash-Shah Madaría por pertenecer a Shah Madar, uno de sus fundadores; asimismo, se llama as-Siddiquía), se narra por la vía del shaij Muhammad ʻAlaa ud-Din Fadil ash-Shah Madari de Husam ud-Din ash-Shah Madari del Shaij Badiʻ ud-Din ash-Shahmadar a quien pertenece dicha tariqa,

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del shaij Taifur ash-Shami a quien pertenece también, de Yamin ud-Din ash-Shami del shaij ʻAbdul-Lah el portaestandarte del Profeta (s.a.s.), de Abu Bakr as-Siddiq, que Allah esté complacido con él. Así fue mencionado por cierto grupo conforme a lo recogido en ad-Darayat (Los grados) de al-Gauz, aunque tiene algunos defectos; no obstante, al-ʻUyaimi dijo: no se descarta que unos transmitieron de otros espiritualmente, así su isnad será muttasil (ininterrumpido).

A este respecto he dicho: todas las vías, que se transmiten de parte de Abu Bakr y donde hubo comunicación visible (encuentro directo), son interrumpidas; sin embargo, se podría narrar por medio del encuentro espiritual.

Evidentemente, an-Naqshabandía es la tariqa más famosa que se relata de él (Abu Bakr), aunque su isnad es interrumpido en dos de sus eslabones; sin embargo, es ininterrumpida en lo concerniente a la transmisión espiritual. Pues Bahaa ud-Din Muhammad bin Muhammad al-Bujari, conocido por Naqshaband, transmitió del shaij Amir Kalal del Jawaya[126] Muhammad Baba as-Simasi del Jawaya Alí ar-Ramitni del Jawaya al-Anyir Fagnawi del Jawaya ʻArif ar-Riuki del Jawaya ʻAbdul Jaliq al-Gaydwani del Jawaya Yusuf al-Hamadani de Abi Alí al-Farmadi de Abi al-Qasim al-Karkani at-Tusi de Abi al-Hasan al-Jarqani, uno de los miembros de la Rauhanía[127](espiritualismo) y éste transmitió la Rauhanía del imám Yaʻfar as-Sadiq del Qasim bin Muhammad bin Abu Bakr as-Siddiq de Salman al-Farsi de Abu Bakr as-Siddiq, que Allah esté complacido con él. Aparentemente no es posible que hubiera comunicación entre al-Qasim bin Muhammad y Salman al-Farsi, que Allah esté satisfecho de él, tampoco es imposible su encuentro espiritual porque cuando murió Salman al-Farsi al-Qasim era muy pequeño, tenía dos o tres años. Entonces, no se puede imaginar su narración de él. Por consiguiente, los señores de la gente del camino han dicho que el sanad de la tariqa Naqshabanía se remonta también a Alí, la paz sea con él, porque Yaʻfar as-Sadiq relató de su padre y de sus abuelos hasta terminar en Alí, la paz sea con él.

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Cabe señalar que la tariqa as-Siddiqquía es meramente espiritual. A menudo, fue recibida de Abu Bakr, que Allah esté satisfecho de él, en los siglos IV, V y posteriores por Abi Bakr bin Hawari, Abi ʻAbdul-Lah al-Hazmiri y otros.

El autor de al-Minah al-Badia fi at-tariqa al-Malamatía (Los dones evidentes sobre la tariqa al-Malamatía) mencionó un sanad (cadena de transmisión) ininterrumpido hasta terminar en Abu Bakr as-Siddiq través de la parte de Yabir bin ʻAbdul-Lah. Sin embargo, no es un sanad correcto, porque fue transmitido por la vía de al-Maragui del polo Ismaʻel al-Yabarti de Yamal ud-Din Muhammad bin Abi Bakr ad-Dyaʻy de al-Buran Ibrahim bin ʻOmar al-ʻAlawi de Taqiy ud-Din ʻOmar bin Alí ash-Shuʻabi de Ahmad bin Musa al-Hamaui de Abi al-Yaman bin ʻAsakir de Taqiy ud-Din Abi ʻAmar bin as-Salah de Abi al-Hasan al-Mu´aid bin Muhammad at-Tusi de Abi al-Asʻad Hitul-Rahman bin Abdul Wahid de su abuelo Abi al-Qasim al-Qushairi de Abi ʻAbdul Rahman as-Sulami Muhammad bin al-Husain as-Sufi de Muhammad bin Hamduun bin Malik al-Bagdadi del Hasan bin Ahmad bin al-Mubarak de Ahmad bin Subaih al-Faiumi de Zi an-Nun cuyo nombre es Zauban bin Ibrahim al-Misri del Fudail bin ʻIad de Muhammad bin Haía de Abi Rayaa al-ʻUtaridi de Yabir bin ʻAbdul-Lah al-Ansari de Abu Bakr as-Siddiq, que Allah esté satisfecho de él.

Es evidente la falsificación absoluta de este sanad a partir de Abi al-Qasim al-Qushairi, pues lo mencionó Ibn as-Salah de una forma diferente, pues dijo: Respecto a la al-jirqah tengo un sanad muy elevado (correcto): Me la vistió Abu al-Hasan al-Mua´ed Ibn Muhammad at-Tusi quien dijo: He tomado la al-jirqah de mi abuelo el imám Abi al-Qasim quien la recibió de Abi Alí ad-Daqaq de Abi al-Qasim Ibrahim bin Muhammad bin Hmawaih an-Nasrabazi de Abi Bakr ash-Shibli de al-Yunaid de as-Sarii as-Saqati de Maʻruf al-Karji de

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Daud at-Ta´ii de Habib al-ʻAyami de al-Hasan al-Basri de Alí bin Abi Talib, que Allah esté complacido con él, del Profeta (s.a.s).

Tras ser mencionado este sanad en Zad al-masir, al-Hafiz as-Suyuti comentó: “Me informó de esta vía tan noble Muhammad bin Muqbil quien la recibió mediante una autorización de as-Salah Ibn Abi ʻOmar de al-Fajr Ibn al-Bujari de al-Mua´id at-Tusi”. Así que el propósito de llevar la al-jirqah, conforme a lo que declaró Ibn as-Salah, es solicitar la bendición, ya que él, después de citar el sanad anterior, dijo: “No es reprochable, en lo que hemos mencionado, que la cadena de llevar la al-jirqah no sea ininterrumpida hasta su fin conforme a las condiciones estipuladas por los sabios del hadhiz; porque el objetivo es adquirir la bendición y el deleite de tener contacto con los buenos señores”.

As-Sahili apuntó en al-Bugia (El propósito) un sanad ininterrumpido de su tariqa hasta terminar en Abu Bakr as-Siddiq, que Allah esté satisfecho de él, pues dijo: Mi padre, Abu ʻAbdul-Lah as-Sahili, acompaño a su shaij Abu al-Qasim al-Murid quien acompañó a su shaij Abu Alí al-Harrar, ambos (Aba al-Qasim al-Murid y Aba Alí al-Harrar) acompañaron a su shaij Aba ʻImraan al-Baradiʻi quien hizo compañía de Aba ʻAbdul-Lah at-Taudi quien acompañó a su shaij Aba al-Hasan bin Hirzhum quien acompañó a su tío Aba Muhammad bin Hirzhum y a su shaij Aba Bakr bin al-ʻArabi. Aba Muhammad acompañó a su shaij Waguih ud-Din quien acompañó a su padre Muhammad binʻAmawía quien acompañó a su padre ʻAmawía y a su shaij Aba al-ʻAbbas ad-Dinauri. ʻAmawía acompañó a su padre Saʻd, éste hizo compañía de su padre al-Husain quien acompañó también a su padre al-Qasim quien acompañó a su padre an-Nadr. Éste acompañó a su padre al-Qasim quien acompañó a su padre Muhammad quien acompañó a su padre ʻAbdul-Lah quien acompañó a su padre ʻAbdul Rahman quien acompañó a su padre al-Qasim quien acompañó a su padre Abu Bakr as-Siddiq

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quien acompañó al Mensajero de Allah (s.a.s.).

A continuación, mencionó su segundo sanad por la vía de al-Yunaid de as-Sarii de Maʻruf. Luego hizo un comentario breve de sus hombres. Al tratar la biografía de Abi Muhammad bin Hirzhum dijo: “Tengo una duda, pues no sé si ha transmitido de Waguih ud-Din o de su sobrino Diaa ud-Din Abi an-Nayib ʻAbdul Qadir bin ʻAbdul-Lah, aunque, para mí, veo más sólido que él transmitió de Waguih ud-Din por varias razones que doy por válidas. Aunque no me hago responsable de ello. ¡Y por Allah es el éxito!

Dijo: Respecto al shaij Waguih ud-Din, su nombre es ʻOmar bin Muhammad bin ʻAmawía Abu Hafs as-Sahrawardi al-Qurashi al-Bakri at-Taimi, tío de Diaa ud-Din Abi an-Nayib ʻAbdul Qadir hijo del susodicho ʻAbdul-Lah, maestro de los maestros, el imám de la educación quien transmitió de Waguih ud-Din y en cuyas manos emprendió el camino. A saber, Shihab ud-Din, predicador y autor de al-ʻAwarif, recogió de su tío, el referido Diaa ud-Din Abi an-Nayib que, gracias a él, siguió el camino. Pero no se debe confundir Abu Hafs as-Suhrawardi Bakri al-Qurashi al-Bakri at-Taimi con Abi Hafs ʻOmar bin Muhammad Shihab ud-Din autor de ʻAwarif al-maʻarif.

En este contexto, el autor de al-Minah al-Badia citó este sanad con cierta diferencia al tratar la tariqa Suhrawardia. Asimismo, Abu ʻIsa lo mencionó en Tuhfat ahl as-Siddiquía (La obra maestra de la gente de as-Siddiquía). Lo transmitió de Bugiat as-salik (El refugio del caminante) de as-Sahili como lo hemos apuntado. Luego dijo: “La genealogía de ʻAbdul-Lah ʻAmawía se ha recogido en Bugiat as-salik, entre tantas obras,en cambio, Ibn Jalikan le menciona otro linaje: Es ʻAbdul-Lah ʻAmawía bin Saʻd bin al-Husain bin al-Qasim bin ʻAlqama bin an-Nadr bin Muʻaz bin ʻAbdul Rahman bin al-Qasim bin Abu Bakr as-Siddiq, que Allah esté complacido con él. A continuación, dijo: Muhib ud-Din bin an-Nayar dijo en Tarij Bagdad (Historia de Bagdad): He transmitido la genealogía del shaij Abi an-Nayib de un manuscrito suyo; pues él es ʻAbdul Qadir bin ʻAbdul-Lah bin ʻAbdul-Lah bin ʻAmawía, cuyo nombre es ʻAbdul-Lah bin Saʻd bin al-Qasim bin Muhammad bin Abu Bakr as-Siddiq, que Allah esté satisfecho de él.

  1. 158.

Por consiguiente, se debe basar de este sanad más auténtico porque se ha escrito así por su propia mano. Por sus parte Ibn Jalikan mencionó un linaje de Ibn ʻAmawía que coincide con el del Hafiz Abi al-Faray bin al-Yawzi apuntado en Bugiat as-salik: Es Yamal ud-Din Abu al-Faray ʻAbdul Rahman bin Abi al-Hasan Alí Ibn Muhammad bin ʻAbdul Lab bin al-Qasim bin an-Badr bin al-al-Qasim bin Muhammad bin ʻAbdul-Lah bin ʻAbdul Rahman bin al-Qasim bin al-Qasim bin Muhammad bin Abu Bakr as-Siddiq, que Allah esté satisfecho de él. Pues están en la misma categoría Ibn al-Yawzi; el shaij Waguih ud-Din y su hermano, padre del shaij Diaa ud-Din que es abuelo de Shihab ud-Din, autor de al-ʻAwarif. Ibn al-Yawzi comparte con ellos al-Qasim bin an-Nadr. Hay cuatro padres entre ellos y el susodicho al-Qasim.

No estoy tan seguro de que sea ininterrumpida la cadena de la al-jirqah, el acompañamiento y la instrucción en el camino por medio de este linaje, porque no fue mencionada por la tariqa Suhrawardia, tampoco es conocida entre sus adeptos. Asimismo, no sé en qué se basó as-Sahili para señalarla. ¡Y Allah sabe más!

El objetivo pues es demostrar la existencia de la narración de la al-jirqah hasta terminar en Abu Bakr as-Siddiq, que Allah esté complacido con él, y que los comentarios planteados por Ibn Taimiya sobre (la cadena) la al-jirqah de Alí, la paz sea con él, se podrían decir también acerca de la al-jirqah de Abu Bakr.

 

Volver a invalidar la opinión de Ibn Taimiya                                                                           

 

Apartado

Asimismo, Ibn Taimiya dice: En segundo lugar, pretenden que son varias las al-jirqahs; pero las más célebres son dos, la de ʻOmar y la de Alí. La primera posee dos cadenas de narradores, una de ambas se atribuye a Uwais al-Qarni, mientras que la otra, a Abu Muslim al-Jaulani. En lo que se refiere a la al-jirqah atribuida a Alí, es narrada, pues, por vía de la cadena de al-Hasan al-Basri, etc. Esto puede justificarse por varias maneras, la primera: la al-jirqah narrada de ʻOmar Ibn al-Jattab –que Allah esté complacido con él- se relata también, por vía de Uwais al-Qarni, quien la llevó mediante ʻOmar y Alí, no a través de solamente el primero. En lo que atañe a la vía de Abu Muslim al-Jaulani, es un mero encuentro, sin la al-jirqah, además, su cadena de autoridades es interrumpida. De ahí, la al-jirqah se atribuye a Alí –que la paz sea con él- a sabiendas de que ʻOmar solamente compartió con Alí su narración y ponerla a los demás.

  1. 159.

En realidad, Ibn Taimiya quería menospreciar la al-jirqah, considerándola como una ropa carente de virtud; pero su tratamiento de la narrada de ʻOmar Ibn al-Jattab –que Allah esté complacido con él- no significa excluir a Alí y no atribuirle la bendición que atesora. Porque todos los que mencionaron la al-jirqah narrada por vía de Uwais se pusieron de acuerdo sobre que él la llevó por medio de ʻOmar y Alí juntos, –que Allah esté complacido con ambos-.

El shaij al-Akbar  Muhi ud-Din Ibn al-ʻArabi –que Allah esté complacido con él- dijo en su epístola titulada Nasab al-jirqah. También, la llevé por vía de Abu ʻAbdul-Lah Muhammad Ibn Qasim Ibn ʻAbdul Rahman Ibn ʻAbdul Karim at-Tamimi al-Fasi, y de Taqi ud-Din ʻAbdul Rahman Ibn Alí Ibn Maimun Ibn Abi at-Tuzari, quienes me informaron de que la habían llevado de Abu al-Fath Muhammad Ibn Ahmad Ibn Mahmud al-Mahmudi, quien la llevó a través de Abu al-Hasan Alí Ibn Muhammad al-Basri de Abu al-Fath, hijo del maestro de los maestros, quien la recogió de Abu an-Najshabi, quien le hizo compañía a Abu Turab Ishaq Ibn Shahraiar al-Murshid de Hasan, o Husain, al-Akar, quien se la vistió mediante Abu ʻAbdul-Lah Ibn Jafif, quien acompañó a Yafar al-Hizaa, quien acompañó a su shaij, Abu ʻAmr al-Astujri, quien acompañó a su maestro Abu Turab Shaqiq al-Balji, quien acompañó a Ibrahim Ibn Adham, quien emuló a Ibrahim Musa Ibn Zaid ar-Radi, quien acompañó a Uwais al-Qarni, quien emuló a ʻOmar Ibn al-Jattab y Alí Ibn Abi Talib, quienes hicieron compañía al Mensajero de Allah (s.a.s.), recogieron de él y emularon su perfecta educación.

As-Safi al-Qashashi mencionó en su libro titulado as-Samt al-mayid: Llevé la al-jirqah mediante nuestro shaij Abu al-Mawahib Ahmad Ibn Alí al-Qurashi al-ʻAbbasí ash-Shinnawi –que Allah santifique su alma-, quien la recogió del padre de Alí Ibn ʻAbdul Quddus, quien la recogió del shaij ʻAbdul Wahhab Ibn Ahmad ash-Shaʻrani, quien la recibió del shaij del Islam, al-Qadi Zain ud-Din Abi Yahia Zakaría al-Ansari y le bajó la cola del turbante, en el mes de al-Muharram, del año 914 de la hégira, quien la recogió del shaij

  1. 160.

Shihab ud-Din Ahmad Ibn al-Faquih Alí Ibn Muhammad ad-Dumiati, conocido por az-Zalabani, quien la recogió del shaij Zain ud-Din Abu Bakr Ibn Muhammad al-Jawafi, quien la recogió del shaij ʻAbdul Rahman Ibn Muhammad Ibn ʻAbdul Rahman Ibn ʻAbdul Salam al-Qurashi as-Shebrisi al-Qahiri, quien la llevó mediante el shaij Abu-l-Mahasen Yamal ad-Din Yusouf  Ibn ʻAbdul-Lah al-Kurani al-ʻAyami, quien la llevó del alfaquí Hasan ash-Shamrishi y del shaij Naym ud-Din Mahmud Ibn Saadillah al-Asfahanía –a sabiendas de que el primero de ambos la llevó por vía del segundo y del shaij Badr ud-Din Mahmud at-Tusi-, además, ambos la recogieron de Nur ud-Din ʻAbdul Samad at-Tanzi, quien la recogió del shaij Nayib ud-Din Alí Ibn Burgush ash-Shirazi, quien la recogió de shaij Shihab ad-Din ʻOmar Ibn Muhammad Ibn ʻAbdul-Lah as-Suhrawardi, quien la recogió de su tío paterno, shaij Wayih ud-Din ʻOmar Ibn Muhammad, conocido por ʻAmwih as-Suhrawardi, quien la recogió de su padre, muerto ya muy viejo, Muhammad Ibn ʻAmwih ʻAbdul-Lah Ibn Said as-Suhrawardi y del shaij Aju Faray az-Zinyani.

En cuanto a ʻAmwih, la llevó del shaij Ahmad al-Awad ad-Dinauri del shaij Hamshad Alí ad-Dinauri. Mientras que Faray az-Zinyani la recogió pues del shaij Abu al-ʻAbbas an-Nahawandi, quien la recogió del maestro de los maestros de su época, Abu ʻAbdul-Lah Muhammad Ibn Jafif ash-Shirazi, quien la recogió del shaij Abu Muhammad Ruaim Ibn Ahmad al-Bagdadi, a sabiendas de que Hamshad y Ruaim la recogieron del maestro de la tariqa, Abu al-Qasim al-Yunaid, quien la recogió de Yafar al-Hizaa de Abu ʻAmr al-Astujri de Abu Turab ʻAskar Ibn al-Husain an-Najshabi de Abu Alí Shaqiq Ibn Alí Ibn Ibrahim al-Balji, quien la recogió de Abu Ishaq Ibrahim Ibn Adham Ibn Mansur al-ʻIyli, o at-Tamimi al-Balji de Musa Ibn Zaid ar-Raʻi de Abu ʻAmr Uwais Ibn ʻAmer al-Qarni de ʻOmar Ibn al-Jattab y Alí Ibn Abi Talib, que Allah esté complacido con ambos y santifique las almas de todos los mencionados.

Dicha cadena fue narrada también por al-Fajr Muhammad Ibn Ibrahim al-Farisi, conocedor por Allah, sufí y ulama de hadhices, en su libro titulado

  1. 161.

Fi at-tasawuf (Sobre el sufismo), de su padre, de Nasr Ibn Jalifah al-Baidawi, de Ibrahim Ibn Shahraiar, de Abu Alí al-Husain Ibn Muhammad al-Akar, según su cadena de autoridades antes mencionada, que termina en el shaij al-Akbar, la cual cita que ʻOmar –que Allah esté complacido con él- vistió a Uwais al-Qarni, el Día de Arafat, su túnica en presencia de Alí –la paz sea con él-, quien, por su parte, le vistió también su ropa, luego, su túnica que llevaba en el combate de Siffin. A sabiendas, el Profeta (s. a. s.) les vistió a ambos su ropa.

La segunda opinión estriba en que la confirmación de la cadena de autoridades de la al-jirqah que termina en ʻOmar y la impugnación de la que termina en Alí significa que la primera cadena es correcta y basada en pruebas, a diferencia de la de Alí. Ésta es su opinión sobre la atribución de la al-jirqah a Alí, lo que se considera un fraude y mentira; porque atribuirla a ʻOmar –que Allah esté complacido con él- es discutible, así como, el propio Ibn Taimiya declara que es interrumpida.

Al-Burzuli mencionó en su libro titulado Yamiʻ masail al-ahkam mimma nazal min al-qadaia le-l-muftin wa-l-hukkam (Compendio de los casos de los veredictos legales sobre las cuestiones de los muftíes y gobernantes): Ibn Taimiya dijo sobre la al-jirqah: Debe partir de una prueba para salir fuera del marco de la bidʻah (innovación en la religión), o contar con una opinión discrecional; porque su cadena de narradores es interrumpida. Ya que posee dos cadenas, una de ellas termina en Uwais, de ʻOmar Ibn al-Jattab, mientras que la segunda es transmitida de al-Hasan, de Alí, y es mas famosa entre los ulamas que la primera. Una de las narraciones de la segunda cadena se atribuye al shaij ʻAbdul Qadir, de Abu as-Saʻadat al-Harbi, hasta terminar en Maʻruf, de Dawud at-Ta’i, de Habib al-ʻAyami, de Al-Hasan al-Basri, de Alí Ibn Abi Talib. Asimismo, dijo: de Maʻruf, de Alí Ibn Musa ar-Rida, de su padre, hasta el final de la cadena. Sin embargo, la segunda cadena posible se atribuye a Yabir Ibn ʻAbdel-Lah al-Ansari. A este respecto, Ibn Taimiya dijo: La cadena de Maʻruf es ininterrumpida, porque los shuyuj se encontraron y se beneficiaron los unos de los otros. Pero después de Maʻruf la cadena es interrumpida; dado que nadie demostró que él hiciera compañía a Dawud at-Ta’í, ni a Alí Ibn Musa ar-Rida; puesto que es bien sabido que Maʻruf fue discípulo de Bakr Ibn Hinnis, de quien se transmiten los hadhices del ascetismo. Por lo tanto, lo narrado por otros que no sean ulamas o especialistas, aunque son virtuosos y piadosos, entraña muchos errores.

  1. 162.

Luego, añadió: Es discutible que Dawud acompañara a Habib al-Ayami. Pero, ciertamente, es imposible, en conformidad con un consenso entre los ulamas a este respecto, que al-Hasan hiciera compañía a Alí, porque por consenso unánime estaban de acuerdo sobre que al-Hasan no fue contemporáneo de Alí. Asimismo, la prueba de que “un día Alí entró en la mezquita y le preguntó a al-Hasan: ¿En qué consiste la rectitud de la religión? A lo que replicó: en la piedad. Entonces, le hizo otra pregunta: ¿Y en qué radica su corrupción? Le dijo: en la codicia. De ahí, Alí aprobó su respuesta”, es totalmente falsa. Luego, se puso a citar evidencias que demostraban la imposibilidad de que al-Hasan se encontrase con Alí; puesto que al-Hasan nació en Medina dos años antes de que concluyera el califato de ʻOmar Ibn al-Jattab y se quedó allí hasta el asesinato de ʻUzman, al cual presenció (dando un sermón) sobre el púlpito. Viajó a Basora en plena pubertad, mientras que Alí estaba en Kufa. Por lo tanto, aprendió de los ulamas de Basora de aquella época, como: Imran Ibn Husain, Sumrah Ibn Yundub, Ibn Sumrah[128], entre otros compañeros jóvenes. Al-Hafiz Ibn ʻAbdul Wahid al-Maqdisi escribió un libro sobre los compañeros con quien al-Hasan había encontrado, así como, Abu al-Faray Ibn al-Yawzi escribió otro tanto sobre las virtudes de al-Hasan, tal como hizo sobre ʻOmar Ibn al-Jattab, ʻOmar Ibn ʻAbdul ʻAziz, etc.

Cabe decir que la cadena atribuida a Uwais es más interrumpida, además de que la de Yabir es muy interrumpida.

Sin embargo, aquellos shuyuj célebres que relataron la cadena de la al-jirqah se encontraron con otros shuyuj fuera de los mencionados en este apartado; pero lo que nos interesan son el asesoramiento según la virtud y el temor de Allah, y las personas sobre las cuales la gente habla bien, partiendo del hadhiz en el que el Profeta (s.a.s.) dijo: “Vosotros sois testigos de Allah en Su tierra”[129].

 

Ibn Taimiya no es objetivo ni se basa en argumentos sólidos cuando discute o responde

 

Luego, al-Burzuli comentó las palabras de Ibn Taimiya mencionando solamente las opiniones de los alfaquíes, no de los ulamas. Por lo tanto, he dejado de citar otras opiniones. Pero, al fin y al cabo, lo que nos importa aquí es mencionar que Ibn Taimiya declaró que la cadena de Uwais es interrumpida, y, al parecer, esto fue citado en un contexto en el que pretendía invalidar la al-jirqah, o responder a quien le preguntaba por su cadena; de ahí, dijo palabras que contradecían lo que está mencionado en el presente apartado. Porque intentaba negar la virtud de Alí, desproveerle de sus méritos y atribuirlos a otro.

  1. 163.

Es bien sabido que Ibn Taimiya no hablaba partiendo de la ciencia y la justicia en las respuestas y debates, sino que lo que le interesaba más era demostrar la corrección de su opinión y salir victorioso aunque fuera por mentira, fraude, falsificación y distracción.

Por consiguiente, se pueden dar con muchas contradicciones en sus opiniones y pruebas; ya que a veces, afirmaba la falsedad de un hadhiz, y en otras veces, declaraba su corrección e, incluso, mencionaba su deducción, o no lo trataba haciendo que la gente creyera en su autenticidad, si él lo quería. Asimismo, en ocasiones, afirmaba el acuerdo sobre una cuestión, pero, más tarde hablaba, de una discordia sobre la misma, inclinado hacia la opinión contradictoria.

Es decir, aquel hombre se preocupaba solamente por mostrarse victorioso en cualquiera de sus debates; de ahí, Allah ha hecho que la gente no saque beneficio de sus libros y conocimiento e, incluso, éstos le condujeron a la perdición, porque ha extraviado a mucha gente, la cual leyó sus libros y se sintió orgullosa por su autor. ¡Que Allah no bendiga ni a él ni a sus seguidores ni sus libros[130]!

Alí al-Qari mencionó en su libro titulado Ahadiz al-mauduat (Los hadices falsos), cuando habló de la al-jirqah citando la opinión de as-Sajawi a este respecto:

  1. 164.

“Asimismo, la instrucción conocida entre los sufíes y la forma de dar la mano en la salutación atribuida al Profeta (s.a.s.), según los ulamas famosos, no tienen ningún fundamento en la religión. Así como, es infundada la atribución de la al-jirqah a Uwais a quien el Mensajero –la paz sea con él- testó que le dieran su propia al-jirqah, y en consecuencia, ʻOmar y Alí se la entregaron, por lo tanto, Uwais la entregó a sus seguidores, y de uno en uno hasta alcanzar el principio de la cadena. Es infundada porque las pruebas provienen de la corrección, el seguimiento del Qurán y la Sunnah, el alejamiento de los deseos personales y la cercanía de la guía, de ahí, el mejor galardón estriba en la piedad”.

A lo que se suma también que citó en su libro titulado al-Madan al-adani fi fadl Uwais al-Qarni (El metal edénico sobre las virtudes de Uwais al-Qarni): Conozco bien que es famosa la historia de que Uwais sacó todos sus dientes por su tristeza inmensa, cuando se informó de que el Profeta (s.a.s.) fue herido el Día de Uhud, ya que no supo qué diente del Profeta(s.a.s.) se rompió.

  1. 165.

Pero esto tampoco tiene fundamento en la Shariah espléndida, por lo tanto, ninguno de los grandes compañeros lo hizo, así pues, lo que él realizó se trata pues de absurdez que no procede sino de tontos. De ahí, no se puede afirmar la atribución de la al-jirqah profética a Uwais, y de él a algunos shuyuj, opinión con la cual no se debe contar.

Dije: Mencionar el testamento del Profeta (s.a.s.) que implica dar su al-jirqah a Uwais y que ʻOmar y Alí se le entregan según su propia orden (s.a.s.) indica lo que citó Abu al-Futuh at-Tawisi en su epístola Yamu al-firaq li riafaal-jiraqh (Juntar las cofradías para atribuir las al-jirqahs al Mensajero) que el Profeta (s.a.s.) testó que ʻOmar y Alí –que Allah esté complacido con ambos- se encontraran con Uwais, buscaran la bendición de su súplica y le comunicaran el saludo del Profeta(s.a.s.), así como les dio una al-jirqah para que se la vistieran. En consecuencia, se encontraron con él en el Valle Arak, en Arafat, se acercaron a él y se la vistieron. Pero todo esto es ciertamente falso.

Al-Hafiz mencionó en Lisan al-mizan (El fiel de la balanza): No encontré nada sobre Musa Ibn Yazid ar-Ra‘i Abu ʻImran ad-Dailami, residente en Balj, de ahí, creo que algunos de la cadena en la que se encuentra lo han inventado. En realidad, llevaba la al-jirqah del sufismo, por lo tanto, pretendieron, o quien lo mencionó, que Uwais se la vistió cuando visitó Dailam, donde pereció. Es más, ʻOmar le vistió a Uwais su túnica el Día de Arafat, en presencia de Alí, quien le vistió también su ropa, luego, su túnica que llevaba en el combate de Siffin. Además, el Profeta (s.a.s.) les vistio a ambos su ropa, según Ibrahim Ibn Shahraiar, de Abu Muhammad al-Husain al-Akar ash-Shirazi, de Muhammad Ibn Jafif, de Abu ʻAmr al-Astujri, de Abu Turab an-Najshabi, de Abu ʻImran antes mencionado. Según dicha opinión, cada uno de dichos shuyuj vistió a su discípulo; pero toda esta información es falsa, así como Uwais fue matado en Siffin, como lo dije en su biografía, e incluso, otra opinión pretende que murió antes de aquel combate. Y Allah sabe mejor.

Lo más gracioso y sorprendente que se puede mencionar aquí, algunos ulamas indios recientes citaron las palabras de al-Hafiz antes citado, luego, comentaron:

  1. 166.

No hay acuerdo respecto a la fecha de su muerte–se referían a Uwais-; ya que hay diversas opiniones a este respecto, pero si es verdadera la noticia de su muerte, transmitida ya por al-Hafiz, ciertamente, había muerto en un lugar, luego se resucitó, y murió otra vez y más tarde, se revivificó, asunto indudable para los que creen en las karamat[131] de los amigos de Allah. De este modo, tanto ar-Rabiʻ Ibn Hirash como su hermano Rabʻí hablaron tras su muerte, según Ibn Hibban en su libro titulado az-Ziqat (Las autoridades), así como, Masʻud, hermano de Rabʻí habló tras su defunción, conforme a lo narrado por al-Madini, además, Zaid Ibn Jariyah al-Ansari, de conformidad con una muchedumbre de escritores.

Cabe decir que Ibn Abi ad-Dunia escribió un libro bajo el título de Man ʻAsha baʻda al-maut (Quien vivió tras haber muerto). Asimismo, as-Suyuti señaló que los compañeros y a algunos de la generación que les siguieron, resucitaron tras su muerte y hablaron, luego murieron otra vez, o permanecieron vivos, en un libro titulado Sharh as-sudur (Iluminación de los pechos), así como, indicó en otros libros como Fi al-jasa´is al-kubra (Sobre las mejores características distintivas), etc.,  y una clase de nuestros shuyuj, pues narró una historia, luego, dijo: Se nos transmitió a través de varias vías correctas que el gran amigo de Allah, señor célebre, Kifaiatullah al-Husaini al-Habashi estaba muerto y enterrado en Haidarabad, capital del reino del Decán, pero más tarde se vio en Lucknow, capital del Reino de Oudh.

Un día mientras que estaba recitando el Qurán, pasó por él un mercader que asistió a su funeral en Decán, por lo que se detuvo sorprendido. Cuando el shaij dio por terminada su recitación, le preguntó: ¿Qué te pasa? A lo que le contestó: te vi en Decán, pero estabas muerto, y vi también como te enterraron. El shaij le dijo: Sí, pero deseé volver vivir, otros días más, por eso, aparecí aquí. Asimismo, después de un tiempo moriré aquí, luego, reapareceré en China –si Allah desea-, pero sin la punta del meñique de la mano. De hecho, falleció después de un tiempo, y el mismo hombre se encontró con él en China, como se lo había dicho anteriormente. Es una historia famosa en su país natal, igualmente, la escuché de mi maestro, el shaij del Islam, imám noble, faro de la perfección en el conocimiento, trabajo y clarividencia, nuestro señor al-Hafiz Muhammad Alí al-Husaini ar-Radawi al-Yashti –que Allah nos colme de sus bendiciones-. ¡Amén!

  1. 167.

He dicho: Algo parecido está mencionado en la biografía de Muhammad al-Haliq at-Turki, muerto en el año 690 de la hégira.

Se estableció en Mardin, donde tenía a seguidores y discípulos. Además, el rey de Mardin negaba muchos actos de lo que hacía el shaij y sus compañeros. En consecuencia, una vez se encontró con éste, quien lo reprochó por su negación. A lo que el rey contestó: Estoy excusado mientras que tú amas apasionadamente, así como, tanto tú como tus compañeros hacéis cosas irrazonables. Por eso, enséñanos un signo que nos obligue a creer en tu estado (حالكم). El shaij le dijo: En nombre de Allah, yo muero en el acto y tú vas a sepultarme de la manera que te guste. Pero voy a reaparecer tras 150 días, cinco meses. El rey le dijo: Estoy de acuerdo. El shaij, de hecho, murió en el acto. Le hicieron los cultos de los muertos, así como, se le preparó un pozo muy profundo en el cual se enterró, es más, sobre él construyeron perfectamente con piedras una tumba. Hecho que reflejaba su transigencia y reto. Luego, rellenó el pozo, sobre el cual erigió un mausoleo de madera y encargó a muchos hombres de vigilarlo sin dormir, es decir, lo vigilaban por turnos.

Lo que pasó después es que el shaij no revivió en la fecha establecida. El rey reunió a los seguidores del conocedor por Allah y les perjudicó inmensamente. Pero después de veinte días resucitó, así que el rey compareció ante él arrepentido y le pidió perdón por haber torturado a sus compañeros, asimismo, le dijo: Sidi, (señor mío) porque no has aparecido en la fecha concreta. Le dijo: Tonto, a lo largo del tiempo acordado no me estaba permitido salir por la orden de Allah, mientras que los días adicionales, estaban por tu culpa, porque todo lo que gastaste para la prueba y la transigencia está prohibido. El rey le contestó: Tienes razón, luego se volvió uno de los amantes más apasionados del shaij y más creyentes en él.

Hemos mencionado dicha historia para demostrar que la cadena de la al-jirqah atribuida a ʻOmar –que Allah esté complacido con él- es reprochada de ser desconocida, interrumpida y no constatada, porque Uwais había muerto antes de que Musa Ibn Zaid ar-Ra‘i alegaba que éste se la puso. Entonces el hecho de que Ibn Taimiya hace tabla rasa de dicha información y afirma rotundamente la cadena de ʻOmar, impugnando la de Alí, se trata pues de una tergiversación de las verdades, fraude, mentira y falsificación.

En tercer lugar, él dijo que la al-jirqah de ʻOmar –que Allah esté complacido con él- tiene dos cadenas de autoridades, mientras que la de Alí se remonta solamente a al-Hasan. Opinión que pretende dar a entender que la al-jirqah de ʻOmar tiene varias cadenas, de ahí, es famosa, mientras que la de Alí, tiene una solamente; la que vuelve a al-Hasan al-Basri, además, es impugnada.

  1. 168.

 

Sobre las mentiras de Ibn Taimiya

 

En realidad, tal opinión no es más que una mentira y fraude. Dado que la al-jirqah de Alí es narrada mediante varias vías, fuera de la de al-Hasan al-Basri, como por ejemplo: la de al-Hasan Ibn Alí –la paz sea con él-, ligada a Abu al-Hasan ash-Shadhilí, de Ibn Mashish, quien le servía a este último de tariqa de mediación y entrega, como lo mencionaremos más tarde.

Aparte de la vía del mártir al-Husain Ibn Alí –la paz sea con él-, a la que está conectada la tariqa Alawíah Hadramiah, etc., además, es una de las cadenas en las cuales está mencionado Ma‘ruf al-Karji, como lo hemos citado previamente y lo dilucidamos en próximas páginas.

También, la vía de Kumail Ibn Ziad, con la cual están relacionadas las tariqas al-Kubrawíah, al-Habashíah, etc.

Asimismo, la vía de Abu ad-Darda’, a la que está ligada la tariqa as-Sahlíah.

Aparte de la vía de Uwais al-Qarni, como fue anteriormente citado. Quiere esto decir que las cadenas de la al-jirqah de Alí –que Allah esté complacido con él- superan en número la de ʻOmar –que Allah esté complacido con él-, así como, es más acreditada y más famosa, como lo reconoció el propio Ibn Taimiya en las palabras anteriores citadas por al-Burzuli.

En cuarto lugar, su opinión que implica que la al-jirqah de ʻOmar es narrada mediante dos cadenas, mientras que la de Alí se remonta a al-Hasan, significa que la de ʻOmar es narrada de él, mientras que la de Alí se atribuye a al-Hasan, no transmitida de él, a pesar de que lo contrario es correcto; ya que la al-jirqah de ʻOmar se remonta a Uwais al-Qarni, pero el hombre que la recogió de él es desconocido, además, no se sabe nada sobre su estado espiritual ni su justicia. Porque los especialistas de hadhices que hablaron de él, le acusaron de debilidad e ignorancia por lo extraño que narraba, no por ser desconocido para ellos. Dado que si hubiera sido anónimo, no habría sido conocido por su justicia, ni por nada. Asimismo, lo que respalda su debilidad y la falsedad de su narración, es lo que apuntó al-Hafiz: pues Uwais falleció en Siffin, durante su apoyo a Alí –que la paz sea con él-, o posiblemente antes de dicho combate, es decir no hay opinión acordada sobre la fecha de su muerte. Además, Musa Ibn Zaid mencionó que Uwais le había vestido la al-jirqah en el reino de Dailam, donde falleció. A ello se suma también lo que hemos mencionado de textos de ulamas de hadices, sufíes y grandes amigos de Allah, conocedores por Allah, como el gran shaij Muhi ud-Din Ibn al-ʻArabi[132], as-Suhrawardi, entre otros,

 

  1. 169.

que demuestran que la al-jirqah, en su forma conocida, no existía en la época de los compañeros del Profeta(s.a.s.) ni de la generación seguidora a ellos. Lo que existía en aquel entonces eran la compañía, el seguimiento del ejemplo y el aprendizaje.

Asimismo, no hay ninguna referencia a la biografía de Zaid ar-Ra‘i en los libros que hablen de los sufíes y sus rangos, tampoco los mismos sufíes saben algo de él, a pesar de que los que le siguen en la cadena son conocidos y célebres. De ahí, su al-jirqah es seguramente falsa, de conformidad con las reglas de narración aparentes, según las cuales Ibn Taimiya y quienes están de acuerdo con él niegan la al-jirqah de Alí, narrada por vía de al-Hasan al-Basri, a pesar de su equivocación evidente verificada por las reglas establecidas, con excepción a la al-jirqah de Uwais.

En lo que se refiere a la de al-Hasan, todos sus narradores son imames celebrés, sobre los cuales no se cierne ninguna duda o desconocimiento. Pues son imames de los musulmanes y señores de los antecesores piadosos por unanimidad. Puesto que se narra de al-Yunaid, cabeza de la taifa(grupo de los sufís), de Sarii as-Saqati de Ma‘ruf al-Karji de Dawud at-Ta’ii de Habib al-ʻAyami de al-Hasan al-Basri. Y a partir del Imam Al-Yunaid fue narrada por muchos grandes ascetas piadosos e imames de la piedad, la religión y el conocimiento. Entonces, ¿Quién de dichos imames fue el inventor de esta cadena atribuyéndola a al-Hasan al-Basri? Era imposible que aquella muchedumbre de los compañeros de el-Yunaid y sus iguales mintiera o estuviera de acuerdo sobre una falsedad, por la piedad, ascetismo, temor reverencial y conocimiento a Allah –Glorificado sea- que les iluminaban los corazones. Tampoco puede ser el propio de al-Yunaid, cabeza e imám de la secta, quien dijo: “No hay ningún saber -que Allah ha facilitado a la humanidad y que ha sido alcanzado por los humanos- sin que Allah me lo hubiera manifiesto aunque sea en parte. Asimismo, dijo: “Cuando un veraz se acerca a Allah un millón de años y en algún momento Le da la espalda, entonces lo que perdería en este momento sería mucho más de lo que había conseguido”. También declaró: “No hemos aprendido el sufismo a través de unas meras palabras sino mediante el hambre, la despreocupación por la vida, y el alejamiento de nuestros hábitos y deseos”. Además, su wird se trataba de rezar cuatrocientas rak‘as, antes de volver a casa, y glorificar a Allah treinta mil veces, aparte de su wird nocturno. Es más, dijo sobre sí mismo: “No me quité la ropa para dormir desde hace cuarenta años, así como, comía a lo largo de veinte años una sola vez por semana”.

  1. 170.

Además, un día fue preguntado: “¿De dónde has adquirido este conocimiento? Contestó: por permanecer sentado entre las manos de Allah treinta años bajo dicho escalón, e indicó uno en su casa”. Respecto a as-Sarii Ibn Muhghal-les as-Saqati, al-Yunaid dijo sobre él: “Nunca vi a alguien más diligente en la adoración que as-Sarii; ya que a lo largo de su vida que duró setenta y ocho años, nadie lo vio acostado sino durante la enfermedad de su muerte”. Así como, al-Yunaid dijo acerca de él: “Un día as-Sarii me preguntó por la compañía, a quien dije: algunos dicen que es la aprobación, mientras que otros opinan que es la abnegación, además, terceros ven que tal y tal. A lo cual, as-Sarii asió la piel de su brazo y la tiró, pero su piel no fue flexible, luego dijo: ¡Por Su Gloria! Seré veraz si te digo que tal piel se ha secado sobre este hueso por Su amor; luego perdió la conciencia. Muy rápido su cara se volvió muy blanca como si fuera una luna resplandeciente, a pesar de que as-Sarii era un poco moreno”. A lo que se suma también, el mismo conocedor por Allah dijo: Sigo pidiendo perdón a Allah a lo largo de treinta años por decir una vez “Alabado sea Allah”. Le preguntaron: ¿cómo podría ser esto? Contestó: Un día hubo un incendio en Bagdad, entonces me vio un hombre y me dijo: Tu tienda está a salvo, a lo cual repliqué: “Alabado sea Allah”. De ahí, estoy arrepentido desde treinta años por lo que había dicho; ya que deseaba para mí mismo algo mejor que lo ocurrió a los musulmanes.

Al-Yuanid dijo: Cierto día fui a as-Sarii as-Saqati, y al verle llorar le pregunté: ¿Por qué lloras? Me contestó: Ayer me vino mi hija y me dijo: Padre, esta noche hace calor, por lo tanto, cuelga este botijo aquí. Muy rápido, el sueño se me apoderó, luego vi a una chica guapísima descendiendo del cielo, a quien pregunté: ¿De quién eres? Me contestó: De quien no bebe agua fría de los botijos. Entonces él tomó el botijo y lo tiró al suelo. Al-Yunaid añadió: Yo vi el botijo hecho pedazos al suelo, puesto que as-Sarii ni lo recogió ni lo tocó hasta que fue cubierto totalmente por el polvo.

Por otra parte, los vecinos de Bagdad solían decir del mausoleo de Ma‘ruf Ibn Fairuz al-Karji, cuyas súplicas fueron aceptadas por Allah,:“El mausoleo de Ma‘ruf es el antídoto probado para la satisfacción de las necesidades. Así como, su discípulo as-Sarii as-Saqati dijo: Vi en sueño a Ma‘ruf al-Karji, como si él estuviera bajo el Trono. Allah dijo a Sus ángeles: ¿Quién es este hombre? Le contestaron: ¡Oh nuestro Señor! Tú sabes mejor que nosotros. A quienes Allah dijo: Es Ma‘ruf al-Karji, se embriagó con mi amor, y no volverá en sí hasta que se encuentre conmigo. Además, Yaʻqub sobrino paterno de Ma‘ruf dijo: Mi tío me dijo: Cuando necesites algo de Allah, pidele por medio de mí.

  1. 171.

Igualmente, ʻUbaid Ibn Muhammad al-Warraq mencionó: Un hombre del Levante (Gran Siria) vino para saludar a Ma‘ruf en Bagdad. Tal hombre dijo en presencia de Maʻruf: Vi en sueño a quien me decía: Vete a Ma‘ruf[133] para saludarle, porque es conocido tanto entre los de la tierra como entre los del cielo.

Asimismo, Ismaʻil Ibn Shaddad al-Maqqari apuntó: Sufian Ibn ʻUyainah nos preguntó: ¿De dónde sois? Contestamos: De Bagdad. Luego volvió a preguntarnos: ¿Qué hay de aquel sabio? Le dijimos: ¿A quién te refieres? Replicó: a Ma‘ruf. Además, añadió: Todo os estará bien mientras esté entre vosotros. Así como, el propio Ma‘ruf decía: Suplicar a Allah por entrar en el Paraíso sin obrar para ello es un pecado, y es de la arrogancia esperar la intercesión profética sin hacer buenos actos, asimismo, aspirar a disfrutar de la misericordia de Quien no es obedecido es ignorancia y tontería.

En lo que atañe a Dawud Ibn Nusair at-Ta’ei Muharib Ibn Dizar dijo a su respecto: Si Dawud hubiera estado en las naciones pasadas, Allah nos habría contado algo de su historia. Además decía por la noche: ¡Señor mío! Mi preocupación por ti me hizo distraer de mis preocupaciones mundanales, y no me permitió conciliar el sueño. Es más, una vez su criada le dijo: ¿No te apetece el pan? Le contestó: pues en el tiempo que paso en masticarlo y o tomarlo mojado en agua podría recitar cincuenta aleyas. También, un hombre le preguntó: ¿Abu Sulaiman, ¿por qué no te peinas la barba? Le contestó: Porque tengo otras preocupaciones. Cabe señalar que sus noticias en el ascetismo y en los actos de adoración son muy asombrosas. Asimismo, cuando falleció, Ibn as-Sammak al-Wa‘iz entró en su habitación y le dijo: “Dawud, te has encarcelado a ti mismo antes de que fueras encarcelado; y te has torturado antes de que fuera torturado. En consecuencia, hoy mismo, vas a ver la recompensa de lo que hacías”. Así como, por la muchedumbre que asistió a su funeral y quería conseguir su bendición, se rompieron muchos féretros cada vez que lo devolvian a su lugar.

Respecto a Habib Ibn Muhammad al-ʻAyami al-Farsi, se vio en Basora el día de Taruíah (8 de Dhu al-Hiyya) y en el monte de ʻArafat la misma noche de ʻArafat, así como, se le ocurrieron muchas Karamat sorprendentes, hasta que la Verdad –Altísimo sea- le hizo descender una carta que demostraba la veracidad de su compra de un palacio en el Paraíso a favor de algunos (mohsenin) de los que difunden el bien.

Un carisma de Abi Mohammad Habib al-ʻAyami

 

Abu Nuʻaim mencionó en al-Hiliah: Abu Ahmad Muhammad Ibn Ahmad al-Yiryani narró de al-Hasan Ibn Sufian, de Ghalib Ibn Wazir al-Ghuzzi, de Dumrah, de as-Sarii Ibn Yahia, quien dijo: Un hombre de Jorasán vendió todo lo que poseía y con diez mil dírhams quiso establecerse con los suyos en Basora.

172.

Cuando llego a Basora y deseó salir para la Meca junto con su mujer, preguntó por quién con él podría depositar aquella cantidad de dinero. Le informaron de Habib Abi Muhammad. Se dirigió a él y le dijo: Voy junto con mi mujer hacia la Meca para hacer al-hayy, además, con estos diez mil dírhams quiero comprar una casa en Basora, así que, si encuentras una casa, cómpramela, si es posible. El hombre se fue a la Meca, luego una hambruna azotó a los de Basora. Así pues, Habib consultó a sus amigos sobre comprar harina con aquella suma y entregarla en caridad a la gente. Le dijeron: Aquel hombre te la depositó para que le compraras una casa. Les contestó: Voy a pagarla en obras caritativas y comprar con ella una casa en el Paraíso de mi Señor. Si él lo acepta, estará bien; pero si lo rechaza, le devolveré sus dírhams. El autor dijo: De hecho, compró harina, la horneó y la distribuyó entre la gente. Cuando aquel hombre volvió de la Meca se fue a Habib y le dijo: Abu Muhammad, soy el dueño de los diez mil dírhams, y no sé si me has comprado una casa o me los devuelves para que la compre yo. El shaij le dijo: Te he comprado palacios, árboles, frutos y ríos. El hombre volvió a su esposa y la dijo: Creo que Abu Muhammad nos ha comprado un palacio real muy precioso. Asimismo, el propio hombre dijo: Pasé dos o tres días, luego me dirigí a Habib y le dije: ¿Abu Muhammad, qué fue de la casa? Yél le contestó: Te he comprado de mi Señor una casa en el Paraíso dotada de palacios, ríos y criados. El hombre regresó y le dijo a su mujer: Habib nos ha comprado de su Señor una casa en el Paraíso. Le contestó: Espero que Allah haya concedido éxito a Habib. ¡Cuánto nos quedamos en esta vida mundana! Vuelve a donde está y dile que nos redacte un contrato para dicha compraventa. El esposo dijo: Regresé al shaij y le dije: Hemos aceptado lo que nos compraste, así que redáctanos un contrato de garantía. El shaij accedió y convocó a quien se lo escribió. Pues redactó lo siguiente:

En el nombre de Allah, el Clemente, el Compasivo. Este contrato demuestra que Habib Abu Muhammad compró de su Señor –Glorificado y Ensalzado sea- para fulano de Jorasán una casa en el Paraíso en el cual están incluidos ya los criados y criadas, a cambio de diez mil dírhams. Así que, su Señor –Altísimo sea- debe entregar a fulano su casa y liberar a Habib de su carga.

  1. 173.

El hombre de Jorasán cogió el contrato y se dirigió a su mujer para dárselo. Pasados cuarenta días enfermó y comenzó a agonizar, así que testó a su mujer diciendo: cuando me laven los encargados y me amortajen, dales dicho contrato para que lo pongan entre mi cuerpo y la mortaja. Lo hicieron tal como lo había dicho y lo enterraron. Luego, encontraron sobre su tumba un pedazo de cuero en el cual está escrita en negro: Fe sobre la absolución de Abu Muhammad respecto a la casa que había comprado para el hombre de Jorasán, por diez mil dírhams. Asi su Señor entregó al hombre de Jorasán la casa descrita por Habib, así como la cédula que le libraba de cualquier compromiso. Habib cogió el pedazo de cuero y se puso a leerlo y besarlo llorando, además, lo llevó a donde estaban sus compañeros a quienes dijo: Ésta es la cédula que me exime de cualquier obligación expedida por mi Señor.

Al inicio de su camino de devoción, gastó en caridad cuarenta mil dírhams en cuatro pagos; de modo que al principio del día pagó diez mil, y dijo: ¡Señor mío! Compré mi propia salvación por dicha cantidad. Luego, pagó otros diez y dijo: ¡Señor mío! Esto se trata de un agradecimiento por el éxito que me has concedido. Más tarde, gastó una suma igual y dijo: ¡Señor mío! Si no me has aceptado las dos primeras veces, acepta ésta pues. Luego, pagó otros diez y dijo: ¡Señor mío! Si me has aceptado la tercera vez, esto es Su agradecimiento. Ibn Hibban mencionó que era un devoto virtuoso, piadoso y temeroso ante Allah, de los que le son aceptadas las súplicas.

Esto es muy poco respecto a la virtud de las autoridades de la cadena de la al-jirqah de al-Hasan al-Basri. Es más, tienen citadas largas biografías en al-Hiliah, de Abu Nuʻaim, a parte de otros libros que abordan a los ascetas y sufíes, e incluso a los narradores de hadhices. Dado que todos son narradores y autoridades, en palabras de los ulamas de hadhices. Con excepción de la cadena de la al-jirqah de ʻOmar, ya que el narrador de Uwais es desconocido y no tiene peso. Asimismo, los huffaz lo refutaron por la infidelidad y la falsedad que pronunciaba, además, a causa de la desproporción histórica. A diferencia de la cadena de la al-jirqah de al-Hasan; porque los especialistas criticaron solamente la interrupción entre al-Hasan y Alí. Sin embargo, no contaron, en este sentido, ni con la ciencia ni con una prueba, pues esto se trataba de una transmisión sin escrutinio alguno, y un seguimiento ciego del primer hombre que había cometido este error, como lo esclareceremos más tarde. De ahí, podemos reconocer cuánta fidelidad tenía Ibn Taimiya respecto a su transmisión y su veracidad acerca de los comentarios sobre la constatación de la debilidad de las noticias y narraciones. A lo que se suma también, y nos queda claro que hablaba como le daba la gana, sin prestar atención ni a la desproporción de la realidad ni a su mentira evidente. ¡Pedimos a Allah la salvación!

  1. 174.

Quinto: La al-jirqah narrada deʻOmar–que Allah esté complacido con él-, por vía de Abu Muslim al-Jaulani es indudablemente falsa e inventada. Porque Ibn Hibban dijo a su respecto: Profesó el Islam en la época de Mu‘awiah, pero lo más seguro es que lo abrazó antes de esta fecha, de ahí, sus narraciones no pueden ser auténticas, excepto las transmitidas de Abu ʻUbaidah y Muʻaz Ibn Yabal. En lo que se refiere a ʻOmar, lo narrado por Abu Muslim de él no puede ser correcto. Sin embargo, si se constató que Abu Muslim narró de ʻOmar, sería una mera transmisión y encuentro casual, cosa muy diferente al significado indicado por los sufíes, por dos razones:

Primero, la al-jirqah de Abu Muslim al-Jaulani es rara y poco frecuente, e incluso, nadie la hace referencia ni la conoce. Lo que pasa es que algunos biógrafos e historiadores la citaron partiendo de la opinión de Ibn Taimiya, quien demostró su opinión a través de solamente el encuentro, y la narró como sigue: de Ibrahim Ibn Adham de Malik Ibn Dinar de Abu Muslim al-Jaulani deʻOmar–que Allah esté complacido con él-.

Segundo, la mayor parte de los amigos de Allah y los polos de la comunidad musulmana se afilian a la cadena de la al-jirqah de Alí –la paz sea con él- y a la narración de al-Hasan al-Basri, de él, así como, declararon que Alí –la paz sea con él- era su imám y autoridad, ni ʻOmar ni Abu Bakr –que Allah esté complacido con ambos-. Además, las al-jirqahs de Qadiri, Rifa‘i, Badawi, Suhrawardi, Kabrawi, Yashti, ‘Alawi, Shadhili, Halwati, Madini, Naqshabandi, Muhammadi, Qushairi, Harawi, Gazali, Dusuqui, Sahili, etc., además de los otros grupos cuyo número se estima en más de cien, se afilian a Alí –la paz sea con él-, o bien por vía de al-Hasan al-Basri, o bien de la Familia del Profeta –la paz sea con ellos-. Asimismo, ¿dónde está la al-jirqah cuya cadena termina en Abu Muslim al-Jaulani, de entre dichos grupos? En realidad, su cadena no existe entre las mencionadas, incluso algunas se remontan a Abu Bakr –que Allah esté complacido con él-, a pesar de la interrupción y la discusión que pueden cernirse sobre ellas. De ahí, la infidelidad de Ibn Taimiya lo llevó a tergiversar las verdades para poner en tela de juicio lo constatado y consolidar lo débil.

  1. 175

 

Ibn Taimiya pone en tela de juicio la narración de Maʻruf al-Karji, y el modo de refutar sus argumentos

 

Apartado

La opinión de Ibn Taimiya que consiste en que la narración de Ma‘ruf al-Karji, de Alí Ibn Musa ar-Rida, es falsa; ya que no está mencionada en los libros biográficos -según las cadenas acreditadas ininterrumpidas- de Abu Nu‘aim, Abu al-Faray e Ibn al-Yawzi en su libro dedicado a las virtudes de Ma‘ruf.

Contestamos: Si Abu Nu‘aim y Abu al-Faray no la mencionaron, Abu ʻAbdul Rahman as-Salami -anterior a ambos, y el shaij de Abu Nu‘aim y Abu al-Qasim al-Qushairi, contemporáneos de Abu Nu‘aim- la citó, pues dijo en su libro titulado ar-Risalah (El mensaje): Escuché a Muhammad Ibn al-Husain -se refiere a Abu ʻAbdul Rahman as-Salami- narrar de Muhammad Ibn ʻAbdul-Lah ar-Razi, de Alí Ibn Muhammad ad-Dal-lal, de Muhammad Ibn al-Husain, de su padre, quien dijo: Vi a Ma‘ruf al-Karji en el sueño tras su defunción. Le pregunté: ¿Qué es lo que Allah ha hecho contigo? Me contestó: Me perdonó los pecados. Le pregunté otra vez: ¿Por tu ascetismo o por piedad? Me dijo: No; por mi obediencia, la parábola de Ibn as-Sammak, el aferramiento a la pobreza y la compañía a los necesitados. Ma‘ruf nos habla de la parábola de Ibn as-Sammak diciendo: Un día estaba caminando en Kufah, y me detuve muy cerca de un hombre denominado Ibn as-Sammak, quien estaba sermoneando a la gente, pues dijo al final: “Quien da la espalda a Allah, Éste se aleja totalmente de él y aquel que se acerca a Él con su corazón, Allah se le aproxima con Su clemencia y siembra su amor en los corazones de la gente. Pero quien se acerca y se aleja una y otra vez, Allah, algún día, tiene misericordia de él”. Sus palabras se establecieron en mis adentros; de ahí, me acerqué a Allah –Altísimo sea- dejando todo lo que hacía antes, excepto el servicio a mi señor, Alí Ibn Musa ar-Rida. A quien mencioné estas palabras, y me dijo: Te basta este consejo espiritual, si quieres amonestarte.

Muhammad Ibn al-Husain me contó dicha historia, y dijo: Oí decir a ʻAbdul Rahim Ibn Alí al-Hafiz, de Bagdad: Oí decir a Muhammad Ibn ʻOmar Ibn al-Fadl: Oí decir a Alí Ibn ‘Isa: Oí decir a as-Sarii as-Saqati: Oí decir a Ma‘ruf contar tal historia.

  1. 176.

Es una cadena que se remonta a Ma‘ruf, la cual demuestra que éste era criado de Alí Ibn Musa ar-Rida y sus compañeros. Aunque no conozco algunos de ellos, dicha historia no puede ser tachada de mentira, además, no hay ninguna razón que empuje a hacerlo.

Asimismo, su autenticidad se verifica por la sabiduría que alberga, y el sueño onírico idéntico a la realidad, el que informa de la historia de la exortacion de Ibn as-Sammak, a pesar de la variedad de la cadena del sueño y la de la historia antes mencionados.

En lo que se refiere a Muhammad Ibn ʻOmar Ibn al-Fadl al-Ya‘fi, mencionado en al-Mizan, pues narró de Abu al-Qasim al-Baghawi y fue acusado de mentiroso. Así como, relató de Abu Shau‘aib al-Hirran e Ibn Masruq. Abu Nu‘aim dijo sobre él: Ibn Abi al-Fawaris falleció en el año 361 de la hégira, y añadió: Y era mentiroso.

Al-Hafiz añadió en al-Lisan (La lengua): “Escribimos según él el libro titulado al-Furu‘   (Las ramas), libro de hadhices que él mismo los dedujo. Además, sabía de memoria y tenía conocimiento abundante”. Entonces, es diferente del mencionado en la cadena de dicha historia; porque Abu Nu‘aim recogió de al-Ya‘fi y escribió según él al-Furu‘. Asimismo, fue un maestro de los maestros de Abu ʻAbdul Rahman as-Sulami, quien era mayor que Abu Nu‘aim y pertenecía a la generación de los maestros de éste, además, murió dieciocho años antes que él.

Si Abu ʻAbdul Rahman as-Sulami narraba de ʻAbdul Rahim Ibn Alí al-Hafiz, de al-Ya‘fi, quien era mayor que Abu Nu‘aim, ¿Cómo éste narraba de él sin intermediarios? Unido a esto, Alí Ibn ‘Isa, mencionado en la cadena, es otra persona que la citada en al-Mizan con el mismo nombre; porque ninguno de los mencionados en este libro fue contemporáneo de él, es decir, antes o después de él. Asimismo, al-Hafiz Muhammad Ibn Qasim at-Turkumani registró dicha historia comentando: Todos dichos narradores son autoridades y de los célebres sufíes, según los libros de as-Sulami, Abu Nu‘aim, al-Qushairi, entre otros.

En consecuencia, Abu ʻAbdul-Lah Muhammad Ibn ʻOmar Ibn al-Fadl as-Sufí, narrador de los sufíes, no es el propio Muhammad Ibn ʻOmar Ibn al-Fadl al-Ya‘fi, relator de Abu al-Qasim al-Baghawi, Abu Shu‘aib al-Hirrani e Ibn Masruq, pues sobre el primero Ibn al-Fawares declaró: Era mentiroso. Si suponemos que era el mismo, su opinión será falsa simplemente al mencionar la opinión de sus contemporáneos.

  1. 177.

Dado que Abu Nu‘aim dijo: “Escribimos según él, el libro titulado al-Furu‘ (Las ramas), libro de hadhices y que él mismo los dedujo. Además, sabía de memoria y tenía abundante conocimiento”. Por consiguiente, si la opinión de Ibn Abi al-Fawaris no se debe a una parcialidad, se tratará pues de una exageración.

De igual modo, Alí Ibn ‘Isa as-Sufi, compañero de as-Sarii as-Saqati y narrador de muchos de sus dichos, no es el mismo citado en al-Mizan y al-Lisan. Porque la mayoría de los narradores de la cadena vivían en épocas anteriores, es más, nadie indicó que narraran de as-Sarii as-Saqati. Por lo tanto, la mayoría absoluta de los ulamas siguieron la opinión de Abu Nu‘aim, como Ibn Jalikan, etc., hasta el propio comentarista de ar-Risalah, az-Zain Zakaría al-Ansari, ulama de hadhices.

Conviene señalar que Abu al-Qasim al-Qushairi dijo al inicio de la biografía de Ma‘ruf: Fue uno de los criados de Alí Ibn Musa ar-Rida –que Allah esté complacido con él-. Murió en el año 200 ó 201 de la hégira (…) Oí decir al profesor Abu Alí ad-Daqqaq –que Allah tenga misericordia de él-: Los padres de Ma‘ruf al-Karji eran cristianos, y le llevaron a su educador, cuando el hijo era pequeño. El Maestro le ordenaba decir: Allah es el tercero de tres dioses. El chaval le contestaba: No; Allah es Unico. El instructor quiso darle una paliza, razón que le llevó a Ma‘ruf a fugarse. Pero sus padres esperaban su vuelta fuera la que fuera su religión y estaban también dispuestos a profesar su religión. El chico abrazó el Islam a manos de Alí Ibn Musa ar-Rida, regresó a su casa y llamó a la puerta. Preguntaron: ¿quién es? Dijo: Soy Ma‘ruf. Le preguntaron otra vez: ¿Cuál es tu religión? Contestó: La religión monoteísta de la verdad(din hanif). Cabe decir que sus padres abrazaron el Islam en el acto.

Dicha historia apoya la anterior, la cual señala la conmoción de Ma‘ruf por la parábola de Ibn as-Sammak, la que mencionó a su amo Alí Ibn Musa ar-Rida –la paz sea con él-. Era muy famosa y estaba en circulación entre la gente de aquella época, sobre todo, los afiliados a la grupo de al-Yunaid, discípulo del discípulo de Ma‘ruf al-Karji, quien indudablemente recogió de ar-Rida y sacó beneficio de su visión(verlo) y servicio –que Allah esté satisfecho de todos ellos-.

  1. 178.

Apartado

Ibn Taimiya declaró: Dicen sobre la otra cadena de transmisión que Ma‘ruf hizo compañía a Dawud at-Ta’í. Pretensión también falsa e infundada, así como que, no hay en su biografía lo que lo pruebe.

Contestamos: Abu al-Qasim al-Qushairi mencionó en el capítulo titulado “La compañía de su libro ar-Risalah”: “El maestro Abu Alí decía: Recogí dicha tariqa de an-Nasr Abazi, de ash-Shibli, de al-Yunaid, de as-Sarii, de Ma‘ruf al-Karji, de Dawud at-Ta’i!”. Esto se trata de un fundamento principal y cadena correcta e ininterrumpida, es más, sus narradores ocupaban el rango más elevado de la confianza, justicia, veracidad y honestidad; sobre todo, la compañía en la tariqa se efectúa entre el discípulo y el sheij, mediante la cual se saca beneficio, aunque por una sola reunión, como lo hemos mencionado anteriormente y lo vamos a esclarecer más tarde.

El sheij del Islam al-Hirawi citó en su libro titulado at-Tabaqat (Las categorías): Ma‘ruf fue compañero de Dawud at-Ta’í.

Asimismo, el juez Abu al-Hasan Ibn Abi Ya‘la Ibn al-Farra’ apuntó en su libro titulado Tabaqat al-hanabilah (Las categorías de los seguidores de la escuela Hanbali): Ma‘ruf fue maestro de as-Sarii as-Saqati y compañero de Dawud at-Ta’i.

Seguramente Ibn Taimiya leyó todos los libros de aquellos ulamas, sobre todo los de al-Hirawi e Ibn al-Farra’, puesto que ambos eran unos de los grandes imames y shuyuj de su escuela, con los cuales contaba tanto en los extremos secundarios como en los principales, y en las creencias. Además, citaba muchas de sus opiniones en sus propios libros. Dado que eran imames y sabían de memoria, especialmente,el shaij del Islam al-Hirawi; de modo que Ibn Taimiya no mencionaba de sus opiniones sino las auténticas y verdaderas, respecto al texto en sí y a la cadena de transmisores.

Sin embargo, esto no contradice la información de que Ma‘ruf al-Karji abrazó el Islam a manos de ar-Rida –la paz sea con él-, quien nació en el año 151 ó 153 de la hégira, a sabiendas de que Dawud at-Ta’í murió, según Ibn Numair, en 165, dato apoyado por al-Hirawi.

  1. 179.

De ahí, que cuando Dawud at-Ta’i falleció, ar-Rida contaba catorce años como máximo. En consecuencia, al-Karji debería ser menor de edad; es decir, no alcanzaría la edad apropiada para aprender de Dawud at-Ta’i; porque la fecha de nacimiento de Ma‘ruf es desconocida, además podría ser diez años mayor que ar-Rida o más. Lo que significa que contaría el día de la muerte de Dawud at-Ta’ei veinticuatro años o más. Edad en la que ocurrieron muchas Iluminaciones Divinas para un número inconmensurable de las últimas generaciones, aparte de los piadosos predecesores -las mejores generaciones, dependiendo del testimonio del mejor Mensajero (s.a.s.)-; sobre todo, los que se parecían a Ma‘ruf, quien se considera un individuo de aquellas épocas, y al cual Allah le agració con guía y éxito desde temprana edad.

Cabe decir que vamos a dedicar una parte del mismo libro a quienes hicieron compañía a la edad de cinco o siete años transmitiendo narraciones auténticas, a partir de las cuales se verificaron juicios legales. Asimismo, hablaremos de quienes les ocurrieron la Iluminación Divina y El puro culto(ijlas) antes de alcanzar la edad de la pubertad; es decir menores que Ma‘ruf. Entonces, nada resulta extraño en la narración de Dawud. Y ¡Allah sabe más!

La al-jirqah tiene vías que no fueron contradichas por Ibn Taimiya

 

Apartado

Suponiendo ya la autenticidad de la pretensión de Ibn Taimiya, que implica la interrupción de la cadena de Ma‘ruf al-Karji de ambas partes: la de Alí ar-Rida y la de Dawud at-Ta’i -aunque es, sin duda alguna, muy falsa-, contestamos que la al-jirqah tiene cadenas que se remontan a al-Hasan al-Basri, las cuales Ibn Taimiya no trató. A modo de ejemplo, la cadena de ʻAbdul Wahid Ibn Zaid, por cuya parte está ligada la al-jirqah Yashtia, mediante el aprendizaje, la enseñanza, la compañía y el seguimiento del ejemplo. Unido a esto, es una cadena indudablemente ininterrumpida. Porque Ma‘in ud-Din recogió de ʻUzman al-Haruni, de Hayyi Sharif az-Zindi, de Qutb ad-Din Maudud Ibn Yusuf  Ibn Muhammad Ibn Sam‘an al-Yashti, de su padre, Yusuf  Ibn Muhammad, de su tío materno, Muhammad Ibn Ahmad Abdal, de Ahmad al-Yashti, de Abu Ishaq al-Yashti, de Mamshad ud-Dinawari, de Abu Hubairah al-Basri, de Huzaifah al-Mar‘ashi, de Ibrahim Ibn Adham, de Fudail Ibn ‘Iyad,

  1. 180.

de ʻAbdul Wahid Ibn Zaid, de al-Hasan al-Basri, de Alí –la paz sea con él-, del Mensajero de Allah –la paz y las bendiciones sean con él y su familia-.

Asimismo, la cadena de Malik Ibn Dinar por cuya parte está enlazada la cadena de Ibn Jafif, de Ya‘far al-Hidhaa, de Abu ʻAmru al-Astujri, de Abu Turab an-Najshabi, de Shaqiq Ibn Ibrahim al-Balji, de Ibrahim Ibn Adham, de Malik Ibn Dinar, de al-Hasan al-Basri, de Alí, del Mensajero de Allah –la paz y las bendiciones sean con él y su familia-.

Así como, la cadena de ʻAmir Ibn Shu‘aib por cuya parte la enseñanza(talquin) está ligada a la cadena de al-Yunaid, de al-Hariz Ibn Asad al-Muhasibi, de Bishr Ibn al-Hariz al-Hafi, de ʻAmir Ibn Shu‘aib, de al-Hasan al-Basri, de Alí, del Mensajero de Allah –la paz y las bendiciones sean con él y su familia-.

Además, la cadena de Haram Ibn Haian e Yunus Ibn ʻUbaid; ya que Abu Sa‘id Ibn al-A‘rabi narró de Muslim Ibn ʻAbddul-Lah al-Jurasani, de al-Fudail Ibn ‘Iyad, de Haram Ibn Hayyan e Yunun Ibn Ubaid, de al-Hasan.

Aparte de la cadena de Fidal al-‘Ayami, quien se mencionará en la cadena de al-Hasan al-Basri, de al-Hasan y al-Husain –la paz sea con ambos-. Por último, dicha variedad de las cadenas de los sufíes –que Allah esté complacido con ellos- demuestra el aprendizaje, la compañía, el seguimiento del ejemplo y el beneficio -famoso entre las últimas generaciones por al-jirqah– los cuales se remontan a al-Hasan al-Basri, de Alí –la paz sea con él-. Unido a esto, refuta la impugnación de la al-jirqah ‘Alawi (que pertenece a Alí), por la interrupción de su cadena antes de llegar a al-Hasan al-Basri. En cuanto a su alegato que estriba en la interrupción entre al-Hasan y Alí, vamos a demostrar su falsedad mencionando, gracias a Allah, las otras cadenas que terminan en Alí –la paz sea con él- pero no se remontan a al-Hasan al-Basri.

  1. 181.

Ibn Taimiya pone en tela de juicio que al-Hasan logró oír a Alí. Y cómo fue refutada su opinión de distintas maneras con argumentos y razones

Apartado

Ibn Taimiya dijo respecto a la al-jirqah: La opinión que señala que al-Hasan le hizo compañía a Alí, es, por unanimidad, una mentira; ya que todos los ulamas están de acuerdo sobre que al-Hasan nunca se encontró con Alí. A esta pretensión contestamos de varias maneras:

Primero: apoyarse en la unanimidad en este extremo sin mencionar las pruebas y argumentos que niegan aquel encuentro, se considera una fuga, fraude, camuflaje y mentira, a su manera conocida en sus citaciones y respuestas, e incluso en todo lo que escribía para fortalecer su opinión y respaldar su deseo. Es decir, no se aferraba a la veracidad ni a la honestidad, tampoco dejaba de engañar y confundir a la gente, sobre todo, cuando trataba a la honrada Familia del Profeta y la elite de los sufíes. Esto fue porque él sabía certeramente que las verdades históricas y las reglas de los fundamentos y hadhices demuestran que al-Hasan narró de Alí, así como declaraban la autenticidad de lo que relataba, según la condición de al-Bujari y Muslim, tal y como se declaró la autenticidad de la narración de quien era menor que al-Hasan el día en que Alí salió de Medina.

De ahí, hacía caso omiso de las evidencias y se inclinaba al consenso, el cual le gustaba más y entrañaba lo que Ibn Taimiya deseaba. Sin embargo, si la cosa hubiera sido por el contrario, habría citado las pruebas, con prolongadas clarificaciones y constataciones, criticando la unanimidad; del mismo modo que lo hizo en algunos extremos secundarios, sobre los cuales los ulamas llegaron a un consenso, además, acusaban a quien no contradecía tal acuerdo de depravación y a aquel que lo rompía de incredulidad, o algo parecido. Sin embargo, hizo tabla rasa de aquella unanimidad y no la aceptó, dependiendo de la prueba que le pareció apropiada, así como, rechazó la opinión que estriba en que al-Hasan narró de Alí y se encontró con él. Pero el hombre andaba de acuerdo con sus objetivos y cambiaba de opinión según sus deseos.

La evidencia apremiante demuestra que al-Hasan narró de Alí y se encontró con él, y que esté de acuerdo con esto quien quiera; porque la base con la que contamos es la prueba, no el consenso de los ulamas, además, las verdades no son constatadas por los acuerdos ni negadas por las discordias.

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Segundo: la unanimidad sobre la falsedad del encuentro se trata de una mentira y fraude, igual como todos los casos de unanimidad que transmitía; dado que el hecho de que al-Hasan recogió de Alí y se encontró con él es objeto de discordia entre las primeras y últimas generaciones.

Ibn Abi Hatim mencionó en su libro titulado al-Marasil, respecto a la narración de al-Hasan según ʻUzman: Abu Zar‘ah fue preguntado sobre al-Hasan: ¿Acaso se encontró con algunos de los que combatieron en la Batalla de Badr? Dijo: claro que sí, les vio con sus propios ojos; pues vio a ʻUzman Ibn ʻAffan y Alí. Luego volví a preguntarle: ¿Escuchó de ambos algún hadhiz? Contestó: No, ya que al-Hasan al-Basri tenía catorce años el día en que juraron lealtad a Alí –que Allah esté complacido con él- a quien vio en Medina. Luego Alí partió a Kufah y, desde entonces, al-Hasan no volvió a verle. Asimismo, al-Hasan dijo vi a az-Zubair jurar lealtad a Alí –que Allah esté complacido con él-. Luego, Ibn Abi Hatim trató el extremo de la narración de al-Hasan de Alí diciendo: Muhammad Ibn Ahmad Ibn al-Baraa nos relató: Alí Ibn al-Madini dijo: al-Hasan no vio a Alí, pero quizás lo viera en Medina cuando era niño.

Al-Bujari dijo en su libro titulado at-Tarij as-Saghir (La historia resumida) respecto a la biografía de Sulaiman Ibn Salim al-Qurashi Abu Dawud al-‘Attar: Alí Ibn Zaid oyó decir a al-Hasan: “Por una parte, vi a Alí y az-Zubair; y, por otra, a ʻUzman y Alí, acompañados”.

Ibn al-ʻArabi mencionó en su obra titulada Sharh at-Tirmidhi (La explicación de at-Tirmidhi): Al-Hasan vio a Alí cuando éste era mayor.

Asimismo, ad-Dhahabi dijo en at-Tahzib (El refinamiento): Al-Hasan vio a Alí, ʻUzman y Talhaطلحة .

Por otra parte, al-Hafiz Diaa ud-Din al-Maqdisi dedujo en al-Ahadhiz al-mujtarah (Los hadhices escogidos) la narración de al-Hasan de Alí, haciendo las correcciones que le parecieron. Luego comentó la opinión de que al-Hasan no escuchó de Alí, en un estado de salud deficiente, pues comentó: “Pero se dijo que no había escuchado de él”. Sin embargo, Ibn Taimiya y un grupo de ulamas calificados de huffaz -como Ibn ʻAbdul Hadi y az-Zarkashi- reconocieron que la autentificación de ad-Dia´ en el presente libro es más precisa que la de al-Hakim.

Unido a esto, al-Hafiz Shams ud-Din Ibn al-Yazari apuntó en su libro titulado Asna al-Matalib bi manaqib Alí Ibn Abi Talib (La búsqueda más radiante sobre las virtudes de Alí Ibn Abi Talib),

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tras haber citado la cadena de la al-jirqah: Todos los shuyuj del sufismo estuvieron de acuerdo sobre que al-Hasan al-Basri hizo compañía a Alí Ibn Abi Talib, quien le puso la al-jirqah. Asimismo, pregunté a nuestro shaij, al-Hafiz Ibn Isma‘il Ibn Kazir por ello, y me dijo: Es probable que recogiera de Alí sin intermediarios y se encontrara con él; ya que narró de ʻUzman Ibn ʻAffan. Dije: De hecho, narramos hadhices de él, según Alí –que Allah esté complacido con él- sin intermediación alguna. Ibn Kazir narró el hadhiz de quienes cuyas obras no se registran[134]. (Relatado por Ahmad) Luego añadió: se mencionó anteriormente en el “hadhiz del estrechamiento de la mano” que al-Hasan dio la mano a Alí Ibn Abi Talib.

Así como, dijo al inicio del susodicho libro: Éstos son hadhices dotados de cadenas de transmisores fiables, narrados por gran número de Compañeros y Tabi‘un, además, son auténticos y notables. Tratan las virtudes más brillantes del victorioso león de Allah, el vencedor de los batallones, quien hace maravillas, héroe de Bani Ghalib, el emir de los creyentes, Abu al-Hasan Alí Ibn Abi Talib –que Allah ennoblezca su rostro-. A continuación, he añadido a dichos hadhices narraciones propias de él, y otras que se atribuyen al Profeta(s.a.s.) pero fueron citadas por él, muy auténticas, gracias a las cuales, los amigos de Allah se basan en ellas. Por fin, añadió: “En cuanto al vestido de la al-jirqah y su atribución al Emir de los creyentes Alí –que Allah ennoblezca su rostro-, pues personalmente la llevé mediante un grupo, así como, la recogí de él a través de varias vías”. Luego, mencionó su propia cadena de la al-jirqah.

Cabe decir que cuando al-Burzuli citó en su libro titulado Yami‘ an-nawazil las palabras de Ibn Taimiya sobre la misma, y las comentó como sigue: Lo que mencionó no es correcto por varias razones:

En primer lugar, estos ulamas sabían de memoria, y es axiomático que quien sabe de memoria se considere una autoridad para quien no lo hace, así como es justo aceptarla (al-jirqah).

En segundo lugar, según él, no se sabe que Ma‘ruf acompañó a Dawud at-Ta’í y Alí ar-Rida. Es un testimonio negativo. Sin embargo, los testimonios positivos tienen más prioridad y acogida que los negativos.

En tercer lugar, es falsa su opinión que indica que al-Hasan no se encontró con Alí; porque aquél vivía en la misma época de Alí y muy cerca de él en cuanto a la distancia; es decir es posible que recogiera de él, porque lo permitió su edad y la distancia muy corta entre ambos. Unido a esto, debemos aceptar su narración de Alí; pues si está constatado que él se encontró con él, como lo afirmaron aquellos shuyuj,

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estará cumplida la condición de la narración de él, según shart (la condición) de al-Bujari y Muslim; sin embargo, en caso de que no estuviera confirmada su reunión, pero acreditada ya su contemporaneidad, la cadena será correcta, conforme a la condición de Muslim solamente.

Al-Hafiz as-Suyuti apuntó en Zad al-masir: los que saben de memoria no llegaron a un acuerdo sobre la narración de al-Hasan, según Alí; dado que algunos la negaron como al-Bujari e Yahia Ibn Ma‘in, mientras que otros la acreditaron. Así como, al-Hafiz Diaa ud-Din al-Maqdisi se adhirió a la segunda opinión, en su libro titulado al-ahadiz al-mujtarah. También, al-Hafiz Ibn Hayar citó en Tahzib at-Tahzib (Refinamiento de lo refinado) un hadhiz narrado por al-Hasan de oídas de Alí –la paz sea con él-, luego dijo: “Muhammad Ibn al-Hasan as-Sarifini, maestro de nuestros maestros dijo: Es una prueba directa que demuestra que al-Hasan escuchó de Alí, además, los transmisores de la cadena son autoridades”. Asimismo, al-Hafiz as-Suyuti citó: A este extremo dediqué una parte bajo el título de Ithaf al-firqah bi rafw al-jirqah (Complacer a la secta a través de remendar la al-jirqah).

Dije: Este shaij mencionó al inicio del libro que algunos huffaz declararon la imposibilidad de la narración de al-Hasan al-Basri de Alí Ibn Abi Talib –que Allah esté complacido con él-, igual como algunos de los ulamas posteriores (de las últimas generaciones); opinión que desacreditó, a su vez, el vestido de la al-jirqah.

Por otra parte, algunos lo afirmaron –para mí es la opinión más probable rayihراجح- por varias razones. Asimismo, al-Hafiz Diaa ud-Din al-Maqdisi en su libro titulado al-Ahadiz al-mujtarah lo prefirió, pues dijo: Al-Hasan Ibn Abi al-Hasan al-Basri narró de Alí, unido a esto, algunos dijeron que no había escuchado de él. Al fin y al cabo, al-Hafiz Ibn Hayar siguió su opinión afirmativa en su libro titulado Atraf al-ahadiz al-mujtarah (Los títulos de los hadhices escogidos).

As-Safii al-Qashashi trató dicha cuestión en as-Samt al-mayid, pues dijo: ‘Uqbah apuntó: Todo lo que está mencionado en Ithaf al-firqah bi rafw al-al-jirqah, demuestra el encuentro y la escucha, no el vestido de la al-jirqah ni la enseñanza de recuerdos, así como, al comienzo de dicho libro se puede leer que aquellos ulamas de las últimas generaciones que negaron la al-jirqah, partieron de su convicción de que al-Hasan no escuchó nada de Alí –que Allah esté complacido con él-; porque algunos huffaz lo negaron, a sabiendas de que no hay pruebas que refuten esta idea más que la negación de la audición السَّماع. Quiere esto decir que cuando está constatada la escucha mediante las cadenas de los imames considerados en los libros acreditados,

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como los imames Ahmad, at-Tirmidhi, an-Nasa’i, al-Hakim, ad-Dia’ al-Maqdisi, Abu Nu‘aim, ad-Daraqutni, Abu Ia‘la, etc., no habrá excusas para los negadores de la al-jirqah. Unido a esto, su vestido por vía de al-Hasan al-Basri fue narrado por un conjunto de grandes conocedores por Allah, a través de los cuales algunos aspiraban a conseguir la al-jirqah. Es bien sabido que hay entre dichos ulamas quienes dominaban la jurisprudencia, el sufismo y una buena dosis de la disciplina del Hadhiz, como el shaij ʻAbdul Qahar Ibn Abdallah as-Suhrawardi, su sobrino paterno, el shaij Shihab ad-Din Muhammad Ibn Muhammad Ibn Abdallah as-Suhrawardi, autor del libro titulado ‘Awaref al-ma‘aref. En cuanto a al-Qushairi, al-Hafiz Abu al-Qasim Ibn ‘Asakir anotó en su obra Tabiin kadhib al-muftari (Aclaración de las falsedades del calumnioso): Los dos shuyuj, Abu al-Hasan Alí Ibn Ahmad Ibn Mansur y Abu Mansur Muhammad Ibn Abdul Malik Ibn al-Hasan, nos informaron: nos dijo el shaij Abu Bakr Ahmad Ibn Alí al-Hafiz: ʻAbdul Karim Ibn Hawazin Ibn ʻAbdul Malik Ibn Talhaa Ibn Muhammad Abu al-Qasim al-Qushairi an-Naisaburi oyó de Ahmad Ibn Muhammad Ibn ʻOmar al-Jaffaf, Muhammad Ibn Ahmad Ibn ‘Abdus al-Muzakki, Abu Na‘im ʻAbdul Malik, Abu al-Hasan al-Asfarani, ʻAbdul Rahman Ibn Ibrahim al-Muzakki, Muhammad Ibn al-Hasan Ibn Furak, al-Hakim Abu ʻAbdul-Lah Ibn al-Bai‘, Muhammad Ibn al-Hasan al-‘Alawi y ʻAbdul Rahman as-Sulami. Asimismo, nos llegó en el año cuatrocientos cuarenta y ocho de la hégira donde comenzó narrar hadhices en Bagdad, y de él los escribíamos. Fue un hombre fiable, dominaba los fundamentos de la escuela Ash‘ari; y las ramas de la Shafi‘i.

Luego, dijo tras borrar una hoja: Formó para sí mismo una clase para la enseñanza de los hadhices en cuatrocientos treinta y siete de la hégira, la cual duró hasta el cuatrocientos sesenta y cinco, así como, sellaba su dictado de hadhices con sus propios versos, y quizás explicaba los hadhices con su clarividencia y afabilidades.

At-Tay as-Subki dijo en la biografía que elaboró sobre él: Es el shaij de los shuyuj, ulama y presentador de la secta, uno de los sabios de la comunidad islámica y ulamas de la religión. Aprendió la jurisprudencia a manos de Abu Bakr at-Tusi, y los fundamentos, en la clase de Ibn Furak y del maestro Abu Ishaq, entre otras informaciones que mencionó –que Allah tenga misericordia de él-

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At-Tay as-Subki mencionó en su libro titulado at-Tabaqat as-sughra: El shaij ʻAbdul Qahar as-Suhrawardi fue uno de los imames y maestros del camino  y la verdad espiritual. Aprendió la jurisprudencia en la escuela de Bagdad a manos de As‘ad al-Maihani, así como, fue uno de los guías de la religión e imames de los creyentes.

En cuanto a su sobrino paterno, Shihab ad-Din, autor de ‘Awaref al-ma‘aref, le bastan los hadhices mencionados en su libro antes citado, y narrados por su tío y otros más. Información que nos da a conocer que ambos relataban hadhices. A modo de ejemplo, dijo: “El shaij Abu an-Nayib nos transmitía dictando (…)”. Entre otros shuyuj aceptables como autoridades para ambos grupos. En consecuencia, cuando desaparece la razón de la negación, porque los transmisores son autoridades y personas fidedignas, resultará constatado que lo interrumpido es al revés. De ahí, se puede sacar beneficio.[135] ¡Que Allah nos conceda éxito!

Dije: Asimismo, entre los grandes maestros sufíes conocedores por Allah, ulamas de hadhices, que han demostrado que al-Hasan había aprendido de Alí y recogido de él la al-jirqah, destacan el shaij al-Akbar Muhy ud-Din Ibn al-‘ʻArabi, el shaij Naym ud-Din al-Kubra, al-Ghawth (el salvador) al-Yilani, entre otros, todos anteriores a Ibn Taimiya.

Por otra parte, Ibn Hayar al-Haizami citó en su libro biográfico: Muchos alfaquíes y ulamas de hadhices desmienten a los sufíes –que Allah esté complacido con todos ellos- cuando mencionan en sus cadenas lo de llevar la al-jirqah y at-talquin (enseñanza de los recuerdos de Allah), etc., que al-Hasan al-Basri narró del  Emir de los creyentes, Alí Ibn Abi Talib –que Allah ennoblezca su rostro-. Dicha negación es infundada; ya que esto habría tenido sentido si los imames de hadhices hubieran convenido en que al-Hasan no relató de él; pero, en realidad, ellos no llegaron a un acuerdo sobre el presente asunto. Es decir, algunos lo afirmaron, mientras otros lo negaron.

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Sin embargo, una parte de los ulamas modernos apoyaron a quienes lo afirman, como nuestro shaij as-Suyuti, que presentó su opinión brevemente en su libro titulado Ithaf al-firqah…, luego dijo: Cuando usted reflexiona sobre la presente cuestión, se enterará de que la opinión de los sufíes sobre sus cadenas que terminan en al-Hasan al-Basri, de Alí –que Allah esté complacido con él-, es innegable e irrefutable; puesto que se trata de una verdad obvia y única. Por lo tanto, el rechazo y la negación de dicho asunto se consideran una falsedad a la cual no se presta atención ni se puede contar con ella. Fue demostrado que nuestro shaij Abu Zakaría y otros más lo negaron. Así que no te dejes seducir por ello, sea como sea el número o el rango de los negadores; porque la verdad es digna de ser seguida y más vale volver a la verdad que seguir el camino de desviación. Asimismo, toda persona acierta e yerra, excepto los profetas infalibles –la paz sea con ellos-. A sabiendas de que algunos interpretaron dicha negación indicando el periodo tras la salida de Alí de Medina, porque al-Hasan no se encontró con él tras aquella fecha.

A pesar de que los que lo negaron comentaron: Seguimos apoyando la opinión de que al-Hasan no recogió de Alí, aunque narramos la cadena del vestido de la al-jirqah y otras, de al-Hasan, de Alí, como forma de buscar la bendición de aquellos señores sufíes esperando estar comprendidos en su atención y asistencia, e incluidos en su grupo.

Si ésta es la postura de los negadores, ¿cuál será la suya tras enterarse de la indudable verdad que se basa en la autenticidad de la narración directa de al-Hasan de Alí, y en que la cadena de los sufíes mediante dichas tariqas -que terminan en al-Hasan, de Alí- son ininterrumpidas y sobre sus seguidores no se cierne ninguna duda?

El conocedor por Allah, ash-Sha‘rani apuntó en su libro Qawa‘id as-sufíah (Las normas del sufismo): “Algunos ulamas de hadhices negaron que al-Hasan al-Basri aprendiera de Alí Ibn Abi Talib –que Allah esté complacido con él-: “No hay más divinidad que Allah”, por la dificultad de su demostración por una vía conocida, e incluso otros negaron el encuentro entre al-Hasan y Alí –que Allah esté complacido con él-, aparte de recoger de él. Pero, a decir verdad, Alí se encontró con él, le enseñó dicho recuerdo y le puso la al-jirqah. Dado que al-Hafiz Ibn Hayar y su discípulo Yalal ud-Din as-Suyuti –que Allah tenga misericordia de ambos-

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narraron que al-Hasan dijo: He oído decir a Alí –que Allah esté complacido con él-: El Mensajero de Allah (s.a.s.) dijo: Es cierto que el ejemplo de mi Ummah (comunidad musulmana) entre vosotros es como el ejemplo de la lluvia, no se sabe qué de ella es bueno, su principio o su fin”. Asimismo, al-Hafiz y su discípulo declararon que la cadena del presente hadhiz es auténtica, como igualmente sus transmisores son autoridades.

Asimismo, se narró que al-Hasan al-Basri dijo: “He oído a Alí preguntar sobre el motivo de un alboroto que hubo en Medina: ¿Qué es esto? Contestaron: ʻUzman ha sido matado. Dijo: ¡Oh Allah! Atestigua que no lo acepto ni lo hago caso omiso. También, al-Hafiz Ibn Musdi recopiló en su libro titulado Musnad, que al-Hasan dijo: “Extendí la mano a Alí Ibn Abi Talib –que Allah esté complacido con él-”.

Unido a esto, Yalal ud-Din as-Suyuti –que Allah tenga misericordia de él- dijo: Está acreditada para mí y para un conjunto de quienes saben de memoria la narración de al-Hasan al-Basri de Alí Ibn Abi Talib –que Allah esté complacido con él-, como al-Hafiz Dia’ ud-Din –que Allah tenga misericordia de él- quien lo indica en su libro al-Ahadiz al-mujtarah (Los hadhices selectos), el cual contiene hadhices solamente auténticos. Yalal ud-Din as-Suyuti se enteró de que la cadena de at-talquin y de la al-jirqah estaba en circulación entre los piadosos predecesores sin que estuviera registrada por parte de los ulamas de hadhices, como muestra de buena intención en sus antecesores, hasta que al-Hafiz Ibn Hayar, al-Yalal as-Suyuti y aquellos que estaban de acuerdo con ambos declararon la autenticidad de lo que narró al-Hasan de Alí, así como, ampliaron la cadena que se remontaba a al-Hasan para que terminara en Alí.

Conviene decir que al-Burhan Ibrahim al-Kurani dijo en Inbah al-anbah (Información de las noticias), tras haber mencionado la cadena de at-talquin: “Lo más probable es que al-Hasan al-Basri recogió de Alí Ibn Abi Talib –que Allah esté complacido con él-; puesto que los huffaz no llegaron a un acuerdo sobre este particular”.

Al-Hafiz as-Suyuti apuntó en Ithaf al-firqah: La afirmación, para mí, es lo más probable por varias razones… Asimismo, ad-Dia’ al-Maqdisi se la adhirió en su libro al-Ahadiz al-mujtarah, así como, al-Hafiz Ibn Hayar le siguió en su libro Atraf al-mujtarah. Luego, citó las razones que la afirmaban; por lo tanto, a quien le interese revisarlas, que consulte Fatawa as-Suyuti (Las fatuas de as-Suyuti) y as-Samt al-mayid, de nuestro shaij (as-Suyuti) –que Allah haga que la gente se beneficie de su conocimiento-. Porque las citó junto con textos de un conjunto de sufíes, de entre ellos estaban algunos huffaz. De ahí, son demostrados ya la escucha y el encuentro.

Otros, como al-Hafiz Abu al-Futuh at-Tawisi, unió la cadena de at-talquin del recuerdo, por vía de al-Hasan, a la cadena de su shaij az-Zain al-Jawafi.

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Así como, la afirmación tiene más prioridad que la negación, según los especialistas en la ciencia del hadhiz. En lo que atañe a los grandes sufíes, son dotados, pues, de clarividencia divina tanto en la negación como en la afirmación. Es decir, cuando demuestran y afirman una cosa, será totalmente verdadera. ¡Que Allah nos conceda el éxito!

En tercer lugar, es  clara la falsedad del consenso de que al-Hasan no se encontró con Alí –que Allah esté complacido con él-.Pues, se ha demostrado la discordia entre los ulamas de hadhices sobre este asunto, pues quienes lo afirman tienen más prioridad que aquellos que lo niegan, en caso de que se apoyen en vistas o testimonios. Sobre todo, quienes adoptan una postura negativa no se basan en pruebas, en las cuales son respaldados los que lo afirman.

Ibn Hayar al-Haizami dijo en su libro biográfico, tras haber citado el hadhiz de Abu Ia‘la que vamos a mencionar a continuación, el cual fue narrado por ‘Uqbah Ibn Abi as-Sahba’: “He oído decir a al-Hasan: He oído decir a Alí”: Lo que demuestra la autoridad de sus transmisores es lo que sigue: Si está comprobada la autoridad de los narradores de dicha cadena y que ‘Uqba pertenecía a la misma por decir: “He oído decir a al-Hasan: he oído a Alí”, entonces no habrá ninguna excusa o prueba para los negadores; porque se trata de una autoridad que afirma un asunto, pero otro lo niega. En este caso, y conforme a lo establecido en las normas de los fundamentos religiosos, quienes afirman, aunque sean pocos, tienen prioridad sobre los negadores. Asimismo, los que confirman disponen de más conocimiento, sobre todo, cuando se sabe que tal conocimiento está basado en la audición, pues Ibn ‘Uqba escuchó directamente a al-Hasan, pues dijo: “He oído decir a al-Hasan: He oído a Alí”. Si su conocimiento está asentado en su audicion, se debe dar prioridad a lo que afirmó y comunicó, de esta manera bien comprobada que no cabe ninguna duda. Puesto que aquellos que lo negaron partieron de una deducción que podría ser correcta o falsa, pero la autenticidad de su afirmación asegura la equivocación de dicha deducción, por lo tanto no se debe basar en ella. A tal confirmación le basta la autenticidad de la vía de quienes la afirman, porque son autoridades que recibieron dicha información mediante la audición, medio de mayor seguridad. Sin embargo, se juntaron a la afirmación otros argumentos que demuestran que al-Hasan oyó a Alí, gracias a los cuales aumentó el apoyo de la cuestión de la escucha y se le debió dar más veracidad.

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El erudito y muhaddiz Fajr ud-Din an-Nizami dijo en Fajr al-Hasan (el orgullo de al-Hasan): “Indudablemente, no se admite la invalidación de un narrador acusado de irsal e inquitaʻ cuando no se presenta una prueba concluyente que lo justifica; si no, será como si no hubiera existido (la acusación); porque el mayor conocimiento es lo que se toma en consideración[136].

Cuarto: La presentación de pruebas es lo que se toma en consideración, pero no las palabras abstractas que pronuncian quienes confirman o quienes niegan (Di: «¡Manifestad vuestra prueba si sois veraces (si estáis convencidos de vuestra pretensión!»). Ahora bien, la prueba la tiene quien ha logrado confirmar la audición, la visión y la reunión, y, por unanimidad, su opinión es la aceptada.

Quinto:

En verdad, aquel que niega, y que es posible que su negación esté basada en conocimiento o semi-prueba, forma su opinión basándose en taqlid (adhesión ciega, imitación a ciegas) y no en hacer investigaciones y reflexionar sobre esta prueba. Tal es el ejemplo de dos ulamas o tres, entre ellos destaca Yihia bin Maʻin y algunos de su tabaqa (categoría), y otros posteriores. A ciencia cierta, los juicios de los muqalidun (los seguidores a ciegas de los muytadidun) son inválidos e insignificantes, aunque sean muchos, como si fueran nulos sus dictámenes, porque un muqalid repite lo que dice otro, sin hacer distinción si lo que transmite es verdadero o falso; pues para él no hay diferencia entre las opiniones acertadas o erróneas. Entonces, la negación la sostiene un pequeño grupo de los ulamas anteriores que no dieron mucha importancia a esta cuestión ni la investigaron como debería ser. Pues, si ellos hubieran tenido acceso a las pruebas o parte de las mismas que demuestran el encuentro entre al-Hasan y Alí no lo negarían o se abstendrían de ello. Porque ellos mismos transmitieron tales pruebas y se pusieron de acuerdo sobre ellas. Por consiguiente, se ven obligados a demostrar el encuentro entre al-Hasan y Alí, la paz sea con él, además de oírle y transmitir de él. Si no, serán contradictorios, no respetarian las normas de riwaia (la narración) y los fundamentos del Hadhiz con las cuales confirmaron la audición de algunos elevando al grado de autenticidad de sus hadhices mediante la aceptación de sus narraciones. Así que negar que al-Hasan oyera a Alí, como sostienen, es falso.

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Asimismo, no se debería tomar en consideración sus dichos porque contradicen las normas y los fundamentos acordados.

Sexto: Otra de las pruebas que has de saber es que al-Hasan al-Basri nació en Medina dos años antes de la muerte de ʻOmar, que Allah esté complacido con él, y se quedó allí hasta los catorce, más tarde, tras el asesinato de ʻUzman, que Allah esté satisfecho de él, partió a Basora. Los ulamas del Hadhiz, tanto los anteriores como los posteriores, están de acuerdo sobre la veracidad de tal información, como Muhammad bin ʻOmar al-Waquidi, Ibn Saʻd, al-Bujari, Alí bin al-Madini, Ibn Zarʻa, Abi Hatim, at-Tirmidhi, Ibn Hibban y otros. Asimismo, fue transmitida de éstos y otros tantos por Ibn al-Azir, en su obra Fi asmaa ar-riyal min Yamiʻ al-Usul (Sobre los nombres de los transmisores de hadhices extraídos de Yamiʻ al-Usul); al-Jatib at-Tabrizi en Riyal al-Mishkah (Los hombres de la lámpara); ʻAbdul Gani en al-Ikmal (el perfeccionamiento); al-Muzi en at-Tahzib (el refinamiento); ad-Dhahabi en su libro intitulado también at-Tahzib; y al-Hafiz en Tahzib at-Tahzib (Refinar lo refinado). Tal información fue relatada de al-Hasan a través de cadenas de trasmisión auténticas.

En este mismo sentido, al-Bujari dijo en at-Tarij (la Historia): Nos informó al-Humaidi de Sufian de Israil bin Musa quien dijo: oí decir a al-Hasan: “Nací dos años antes del término del califato de ʻOmar; y dijo: cuando sucedió lo del día de ad-Dar[137] tenía catorce años”.

Asimismo, Ibn Saʻd dijo en at-Tabaqat: Ismaʻl Ibn Ibrahim, que es Ibn ʻAlía, relató de Musa de al-Hasan quien dijo: al-Hayyay me preguntó: Hasan, ¿qué edad tienes? Le respondí: dos años del califato de ʻOmar. Al-Hayyay[138] dijo: por Dios, pareces mayor de lo que eres[139]. La misma historia fue relatada también por Abu ʻUbaid en su libro Garib al-Hadiz (Lo raro de los hadhices) de Ibn ʻAlía.

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Asimismo, fue narrado de al-Hasan que, durante el califato de ʻUzman, tenía quince años. Así lo relató Ibn Saʻd de Abi Daud at-Taialisi de Jalid bin ʻAbdul Rahman bin Bakir quien dijo: nos informó al-Hasan quien dijo: a los quinces años vi a ʻUzman dando un sermón de pie y sentado…

 

Apartado

Partiendo de lo confirmado anteriormente, se podría decir –conforme a lo mencionado por al-Qudaaʻi y otros- que Alí, la paz sea con él, estaba durante este largo periodo en Medina al-Munawara (la iluminada), de modo que no partió de allí sino cuatro meses después del asesinato de ʻUzman, que Allah esté complacido con él. Porque la muerte de ʻUzman tuvo lugar el día dieciocho de Dul Hiyya del año treinta y cinco de la hégira. (Lo mencionó Ibn Hibban en az-Zaqat[140]). Lo mismo fue relatado por ʻOmar bin Shabba en Ajbar al-Basra (Noticias de Basora) con isnad (cadena de autoridades) aceptable de ʻAbdul Rahman bin Abi Laila; así se demostró concluyentemente que él (al-Hasan) estaba con Alí en la misma villa hasta alcanzar los catorce o quince años; además, él fue criado en la casa de Um al-muminin (Madre de los creyentes) Um Salama, que Allah esté satisfecho con ella, pues su madre, Jaiyra, fue una criada de ésta. Debido a ello, a al-Hasan le fue fácil frecuentar la casa de las demás Madres de los creyentes, que Allah esté satisfecho de ellas. Ibn Saʻd apuntó en at-Tabaqat: Nos informó Muslim bin Ibrahim de Hariz bin as-Sayib de al-Hasan quien dijo: “Solía frecuentar las casas de las mujeres del Profeta (s.a.s.) durante el califato de ʻUzman, y tocaba su techo con mis propias manos”.

Por otra parte, al-Bujari narró en al-Adab al-Mufrad: “Nos informó lo mismo ʻAbdul-Lah de Hariz bin as-Sayib”. Además, Alí, la paz sea con él, visitaba a las Madres de los creyentes y satisfacía sus necesidades a petición del Profeta (s.a.s.), sobre todo, a Um Salama

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que estaba en permanente contacto con Alí y su noble familia. Además, en su casa vivía al-Hasan con su madre.

Asimismo, en al-Mustadrak, al-Hakim narró de ʻUmra bint ʻAbdul Rahman quien dijo: Antes de que Alí emprendiera su viaje a Basora, se dirigió a Um Salama para despedirse de ella…

Al mismo tiempo, Alí, la paz sea con él, fue vecino de Um Salama y las demás mujeres del Profeta (s.a.s.), pues su casa colindaba con las suyas. Posteriormente, tales hogares se anexionaron a la mezquita del Profeta(s.a.s.) de Medina. A saber, tanto el lugar de la casa de Fatima, la paz sea con ella, como el de las demás casas de las Madres de los creyentes sigue siendo conocido en la mezquita.

¿Cómo es posible que al-Hasan, quien vio a ʻUzman y oyó su sermón, no lograse escuchar de Alí?

 

Igualmente, Alí, la paz sea con él, durante cincuenta días que duró el asedio de ʻUzman, dirigía a los fieles en la oración diaria, en la del viernes y en la del Aid (fiesta). Aquel entonces, al-Hasan era un mozo que recién había alcanzado la pubertad; es decir: solía rezar definitivamente detrás de él durante tal periodo, porque el Profeta (s.a.s.) pidió a los compañeros que ordenaran hacer la plegaria a los pequeños a partir de los siete años, y que, a los diez años, les castigaran si dejasen de cumplirlas.

Por consiguiente, cómo se podría invalidar la narración de al-Hasan, un muchacho de catorce años, que fue criado en la casa del Profeta(s.a.s.), la de Um Salama, cuya casa colindaba con la mezquita, y su puerta estaba abierta a la misma, de modo que no dejaban de acudir a la oración en grupo (salat al-yamaʻa), argumentando que los relatos de al-Hasan de Alí, sufren irsal e inquitaʻ, acusación por la cual niegan la audición, por no hablar ya de la visión y el encuentro.

Séptimo: se ha transmitido de él ver a ʻUzman, además de oír su sermón y narrar de él. Cabe señalar, que ʻUzman fue asesinado mucho tiempo antes de que Alí partiera de Medina.

  1. 194.

            ʻAbdul-Lah bin Ahmad dijo en Zawaid al-musnad[141]: “Me dijo Ziad bin Ayub, de Hashim quien dijo: Abul Miqdad relató que al-Hasan bin Abi al-Hasan dijo: “En cierta ocasión entrando yo en la mezquita vi a ʻUzman bin ʻAffan apoyándose sobre su manto, entonces dos aguadores litigantes comparecieron ante él donde juzgó entre ellos; luego me acerqué a él y le vi un hombre hermoso y en cuya cara había manchas de varices, y su pelo cubriendo sus brazos”.

At-Tabarani dijo en al-Kabir: “Nos informó Abu Yazid al-Qaratisi de Asad bin Musa de al-Mubarak bin Fadala quien dijo: oí decir a al-Hasan: “Yo era adolescente durante los tiempos (el califato) de ʻUzman a quien oí predicar: ¿De qué me reprochéis? (Luego dijo (al-Hasan): no pasaba ningún día sin que ellos repartieran muchos bienes) y solía decir (ʻUzman): Venid a mí y os daré vuestras ayudas. Ellos iban y, de hecho, las tomaban en abundancia. Luego decía: ¡Musulmanes! Acudid a mí, he de vestiros; e inmediatamente fueron repartidos los vestidos entre ellos”.

Y dijo: Me informó una persona fiable quien transmitió de Yunus de al-Hasan quien dijo: “He oído predicar a ʻUzman donde ordenaba degollar las palomas y matar a los perros[142]”. El mismo sentido lo relató al-Bujari en al-Adab al-mufrad (actuar con buenos y singulares modales): “Nos informó Musa Ibn Ismaʻil de Mubarak, se refiere a Ibn Fadala, de al-Hasan quien dijo: “He oído ordenar a ʻUzman en su sermón: matar los perros y degollar las palomas”.

Ad-Dulabi dijo en al-Kuna: “Nos dijo Ishaq bin Saiar an-Nasibi de Abu Qurra ʻAbdul Mayid bin Ayub al-Washiyi de ʻUqba al-Asam ar-Rifaʻi quien dijo: He oído decir a al-Hasan bin Abi al-Hasan: “Nací dos años antes del término del califato de ʻOmar; luego he leído y memorizado el Qurán durante el califato de ʻUzman a quien vi predicar sobre al-mimbar (el púlpito) poniéndose un traje de tela fina, a veces se sentaba y otras veces se levantaba, donde ordenaba matar las palomas y los perros, y prohibía al-muzala (escarnecer a los muertos).

  1. 195.

En at-Tamhid (Prefacio) de Ibn ʻAbdul-Bar fue relatado de al-Hasan decir: “He oído decir a ʻUzman en más de una ocasión en su sermón: “Matad los perros y degollad las palomas”.

Ibn Yarir dijo: Me informó al-Muzana de Ishaq de al-Hayay de Ishaq bin Ismaʻil de Suliaman bin Arqam de al-Hasan quien dijo: “He visto a ʻUzman bin ʻAffan sobre el púlpito del Mensajero del Profeta (s.a.s.) vestido de una chilaba desabrochada de un botón, le oí ordenar matar a los perros y prohibir jugar con las palomas, luego dijo (ʻUzman): “Tened temor reverencial a Allah por estas criaturas. En verdad oí decir al Mensajero de Allah (s.a.s.): “Juro por Aquél que el alma de Muhammad está en Su Mano que si alguien mantiene un secreto Allah le hará ver su resultado en público, así que si lo que guarda es bueno el resultado será bueno, y si lo que guarda es malo el resultado será malo. A continuación, leyó esta aleya: “¡Oh hijos de Adán! Con toda certeza, hemos hecho descender sobre vosotros una vestimenta para cubrir vuestras partes pudendas y vestidos para adorno. Sin embargo, (recordad que) el vestido de la piedad y de la rectitud es el mejor de todos. Eso forma parte de los signos de Allah…”. Dijo: “el buen ver”[143].

Ibn Abi Shaiba dijo en su al-Musnaf: Nos informó Ibn ʻAlía de Shuʻaib bin al-Hiyab de al-Hasan quien dijo: “He visto que le vertían el agua a ʻUzman de un jarrón”.

Ahmad dijo en Azzuhd: Nos dijo Ishaq bin Sulaiman de Abu Yaʻfar de Yunus de al-Hasan quien dijo: “He visto a ʻUzman poniéndose de pie en la mezquita y vestido de una milhafa (manto), no había nadie a su alrededor y él es el emir de los creyentes”.

Asimismo lo relataron Ahmad; Abu Nuʻaim en al-Hilia; al-Baihaqui en Assuna, por la vía de ʻAbdul-Lah bin ʻIsa Abi Jalaf al-Jazaz de Yunus bin ʻUbaid: que al-Hasan dijo cuando fue preguntado por echar la siesta en la mezquita: “He visto a ʻUzman, cuando el era el Califa, echando una siesta en la mezquita y se le veía  la huella de las piedras en su costado. La gente decía: este es el emir de los creyentes, este es el emir de los creyentes. Pues bien si se da por confirmado que al-Hasan oía de ʻUzman, quien murió antes de Alí, entonces el hecho de oír a Alí es aún más confirmado.

  1. 196.

Mención de los hadices relatados por al-Hasan de Alí, la paz sea con él

 

Octavo: Ciertamente al-Hasan relató de Alí, la paz sea con él, unos hadhices que fueron transmitidos por algunos narradores, del mismo modo, los sufíes atribuyen a él el isnad de la al-jirqah, at-talquin, el acompañamiento y el seguimiento del ejemplo.

Ahora bien, un transmisor de hadhices es justo y fidedigno cuando lo hace de una forma ininterrumpida, es decir, los eslabones de la cadena se ven entrelazados; así pues, las pruebas niegan que los hadhices relatados de al-Hasan hayan sufrido interrupción alguna, en cambio, está demostrada su ininterrupción; en definitiva, todos los hadhices mencionados son ininterrumpidos. A saber, hemos llegado a verificar la autenticidad de solamente diez de los cuales[144].

Primer hadhiz: El imám Ahmad dijo en al-Musnad: Nos informó Hashim quien dijo: Nos informó Yunus de al-Hasan de Alí quien dijo: He oído decir al Mensajero de Allah (s.a.s.): “El cálamo se ha levantado para tres (es decir, no registra sus obras): el niño pequeño, hasta que alcanza la pubertad; la persona durmiente, hasta que despierta; y la persona mentalmente insana, hasta que recupera la cordura”. El mismo hadhiz fue relatado también por Qatada de al-Hasan: Ahmad dijo: me informó Bahz y ʻAffan quienes dijeron: Nos informó Hammam de Qatada de al-Hasan del Profeta (s.a.s.) quien dijo: “El cálamo se ha levantado para tres: la persona durmiente, hasta que despierta; y el chiflado o el loco, hasta que recupera la cordura; el niño pequeño, hasta que crece”

  1. 197

At-Tirmidhi dijo: Nos informó (del mismo hadhiz[145]) Muhammad bin Yahia al-Qatʻi de Bishr ben ʻOmar de Hammam de Qatada de al-Hasan. Asimismo fue recogido en al-Mustadrak de al-Haquim quien dijo: Nos lo informó Abu Bakr de bin Ishaq de Alí bin ʻAbdul ʻAziz de Hammam. Este hadhiz fue recogido pero con inquitaʻ (interrupción) en la edición editada de al-Mustadrak.

Segundo hadhiz: An-Nasai dijo en al-Kubra: Nos informó al-Hasan bin Ahmad bin Habib de Sahz bin Fayad de ʻOmar bin Ibrahim de al-Hasan de Alí que el Mensajero de Allah (s.a.s.) dijo: “Han roto su ayuno tanto al-haiyim y al-mahium[146]. También este hadhiz fue relatado por ʻAbdul Razzaq en su al-Musannaf de Muʻammar de Qatada de al-Hasan de Alí, la paz sea con él. Así pues es un hadhiz mutawatir[147], narrado por diferentes vías del Profeta (s.a.s.).

Tercer hadhiz: at-Tahawi dijo en Maʻani al-azar (el significado de las huellas): Nos informó Ibn Marzuq quien dijo: Nos informó Amar bin Abi Razin quien dijo: nos informó Hisham bin Hassan de al-Hasan de cinco compañeros del Profeta (s.a.s.) entre ellos Alí bin Abi Talib, ʻAbdul-Lah bin Masʻoud, Huzaifa bin al-Yaman y ʻUmrnn bin Husain y otro compañero: que ellos opinaban que tocar el pene con la mano no requiria wudu (ablución).

Cuarto hadhiz: At-Tahawi dijo también: Nos informó Ahmad bin Dawud quien dijo; nos informó Abu ʻOmar al-Haudi quien dijo: Nos informó Hamman de Qatada de al-Hasan y de Jalas bin ʻAmru que Alí dijo: “Entre aumento y reducción fluctúa arrahn (el empeño). Y se condona el empeño si le ocurre algún percance إن أصابته جائحة برئ ”.

(Advertencia) Al-Hafiz as-Suyuti recogió esta huella en Ithaf al-Firqah donde le ocurrió cierto wahm ( error de interpretación o falta de seguridad), pues dijo: At-Tahawi dijo: Nos informó Nasr bin Marzuq de al-Jatib de Hammad de Ibn Salama de Qatada de al-Hasan de Alí quien dijo: El Mensajero de Allah (s.a.s.) dijo:

  1. 198.

(Si hay aumento en arrahn, y que luego ha tenido algún perjuicio imprevisto, será tal como es). Sin embargo, y acorde de lo que fue recogido en Maʻani al-azar: Nos informó Nasr de al-Jasib de Hammad bin Salama de Qatada de Jalas (que es Ibn ʻAmru) que Alí dijo: Si hay aumento en arrahn y que luego le ha ocurrido contratiempo entonces será tal como es; no obstante, si no ha tenido algún percance, y que la persona quien lo guarda fuese acusada, se devuelve el aumento. Nos informó Ahmad bin Daud quien dijo: nos informó Abu ʻOmar al-Haudi llegando hasta el término de la huella que acabamos de transmitir. Así que su visión (la de As-Suyuti) se trasladó del sanad que quería transmitir hacia el anterior hadhiz, por lo tanto pensó que fuese un hadhiz marfuʻ (remontado o atribuido al Profeta(s.a.s.)), aunque es un hadhiz maquf[148].

Quinto hadhiz: Ad-Daraqutni dijo en su Sunan: “Nos informó ʻAbdul-Lah bin Muhammad bin ʻAbdul ʻAziz quien dijo: Nos informó Daud bin Rashid de Abu Hafs al-Abar de ʻAtaa bin as-Sayib de al-Hasan de Alí, la paz sea con él, quien dijo: “Cuando una persona dice tres veces a su mujer: tú estás jalía (divorciada), tú estás baría, tú estás batta, tú estás baein, tú estás para mi haram, no se le será lícita para él hasta que se case con otro esposo diferente[149].”. En el mismo contexto, Ibn Abi Shaiba lo recogió en su Musannaf, en cinco capítulos diferentes aunque con sólo isnad, pues dijo: Nos lo informó Ibn Fudail de ʻAtaa bin as-Sayib de al-Hasan.

Sexto hadhiz: ad-Daraqutni dijo también en as-Sunan: Nos informó Ahmad bin Muhammad Ibn ʻAbdul-Lah bin Ziad al-Qattan de al-Hasan bin Alí bin Shabib al-Maʻmari quien dijo; He oído decir a Muhammad bin Sadran as-Sulami: Nos informó ʻAbdul-Lah bin Maimun al-Marai de ʻAuf de al-Hasan o de Jalas de Alí, que Allah esté complacido con él, que Ibn Maimun ha dudado que si el Profeta (s.a.s.) dijo a Alí, la paz sea con él: (Oh Alí, te he elegido de entre la gente para esta carrera), luego Alí, que Allah esté satisfecho con él, salió y llamó a Suraqa…”. Lo relató también al-Baihaqui quien dijo: Nos informó Abu al-Husain bin al-Fadl al-Qattan de Abu Sahl bin Ziad al-Qattan de al-Hasan bin Alí bin Shabib al-Maʻmari.

  1. 199.

Pues existe cierta incertidumbre sobre quién lo relató si es al-Hasan o Jalas. Asimismo lo transmitió al-Hafiz as-Suyuti en al-ithaf por medio de Sunna ad-daraqutni donde lo narró únicamente de al-Hasan.

Séptimo hadhiz. Al-Jatib dijo en at-Tarij: “Nos informó al-Hasan bin Abi Bakr de Abu Sahl Ahmad bin Muhammad bin ʻAbdul-Lah bin Ziad al-Qattan de Muhammad bin Galib de Yahia bin ʻImran, en la calle de la Casa de los Esclavos, de Sulaiman bin Arqam de al-Hasan de Alí, quien dijo: “Envolví al Profeta (s.a.s.) con una amortaja blanca y un vestido de algodón”. (Sulaiman bin Arqam es débil, aunque algunos huffaz dijeron que es aceptable).

Octavo hadhiz. Abu Nuʻaim dijo en al-Hilia: “Nos informó ʻAbdul-Lah bin Muhammad de Abu Yahia ar-Razi de Hinad de Ibn Fudail de Laiz de al-Hasan de Alí, Allah esté satisfecho de él, quien dijo: “Se da la felicidad más grande a cada siervo nuama (dícese de la persona que no conoce el mal ni a quienes lo cometen), que conoce a la gente pero ellos no lo conocen; y Allah les conoce concediéndoles Su Favor; aquellos son las lámparas de la oscuridad, pues Allah les protege de todo tipo de pruebas e injusticias y les admite en Su misericordia. No son de aquellos que desean que la indecencia debe ser divulgada ni tampoco de aquellos antipáticos e hipócritas”

Noveno hadhiz. Ad-Daraqutni dijo: “Nos informó Alí bin ʻAbdul-Lah bin Mubash-shir de Ahmad bin Sinan de Yazid bin Harun de Humaid at-Tawil de al-Hasan quien dijo: “Alí dijo: “Si Allah os concede la amplitud (abundancia en el sustento) dad la cantidad de un saʻ صاع de trigo o de cualquier otro grano. Se refería a zakat al-fitr[150].

Décimo hadhiz. Ibn Yarir dijo en at-Tafsir (La interpretación del Corán) “Nos contó al-Muzanna de al-Hayay bin al-Minhal de Sufian bin ʻUyaina de Israel de Abi Musa quien oyó a al-Hasan al-Basri decir: “Alí nos dijo: Juro por Allah que la ocasión y el motivo de la revelación de la aleya (Extirparemos lo que haya en sus pechos de rencor y envidia (que hayan sentido entre ellos cuando estaban en este mundo). Como hermanos cara a cara, (y descansan) en elevados lechos) fueron ahl Badr (los compañeros que participaron en la batalla de Badr).

Ahora bien, habrá otros hadhices que expondremos más tarde.

  1. 200 .

Al-Hafiz as-Suyuti, por su parte, mencionó otro hadhiz, que hemos descartado por dudoso, tomado de la obra titulada al-ʻArus (La novia) de Yaʻfar bin Muhammad al-Husaini. El propio Al-Hafiz as-Suyuti lo expuso al final de los temas.

Apartado

De todos modos, estos hadhices están valorados como muttasil (de referencia completa) dependiendo de las normas acordadas entre los especialistas en la ciencia del hadhiz; asimismo, cumplen con los requisitos vinculados con al-ittisal (la referencia completa) que establecieron al-Bujari y Muslim, que detallaremos posteriormente. Pues la trasmisión de al-jirqah guarda cierta similitud con estos hadhices. Ahora bien, si se dice: “Pese a que al-Hasan es un imám fiable, pero es un mudal-lis[151], y que su manera de narrar es inaceptable, de modo que no se confirma (al-ittisal), es decir que haya una referencia completa entre sus transmisores; y que todos los hadhices anteriores sufren tadlis, así que no se puede demostrar con ellos lo planteado.

Dije: la respuesta es como sigue:

Noveno: Mediante narraciones auténticas que no aceptan ningún tipo de interpretación y que son suficientes para invalidar la opinión de quien niega la visión y la audición, se ha confirmado que al-Hasan vio a Alí, oyó de él, se sentó en su halaqa (círculo de estudio), y, por mucho tiempo, rezó tras él.

Respecto a la visión: “Al-Bujari, al tratar la biografía de Sulaiman bin Salim al-Qurashi Abi Daud al-Attar, dijo en at-Tarij as-saghir (la Historia menor): Alí bin Zaid oyó decir del al-Hasan: “Por una parte, vi a Alí y az-Zubair; y, por otra, a ʻUzman y Alí, acompañados.”.

Del mismo modo, Ibn Abi Hatim recogió en sus hadhices marasil[152]: “En cierta ocasión Abu Zarʻa fue preguntado si al-Hasan tuvo algún encuentro con uno de los sahaba que participaron en la batalla de Badr, a lo cual respondió: Efectivamente los vio con sus propios ojos. Vio a ʻUzman bin ʻAffan y Alí; luego mencionó que al-Hasan dijo: He visto a az-Zubair jurando lealtad a Alí, que Allah tenga misericordia de ellos”.

  1. 201.

Declaración de al-Hasan de que él oyo a ilA, la paz sea con él

 

Apartado

En cuanto a la audición, Abu Yaʻla dijo en su Musnad: “Nos informó Hawzara[153] bin Asharas: dijo: soy ʻUqba bin Abi as-Sahbaa al-Bahili, quien dijo: Oí decir a al-Hasan: oí decir a Alí, la paz sea con él: el Profeta (s.a.s.) dijo: Es cierto que el ejemplo de mi Ummah (comunidad musulmana) entre vosotros es como el ejemplo de la lluvia, no se sabe qué de ella es bueno, su principio o su fin”, (fue recogido por al-Hafiz en Tahdib at-Tahdib (Refinamiento de lo refinado), luego dijo: Muhammad bin al-Hasan al-Sairafini, maestro entre nuestros maestros, dijo: “Esto es un texto claro que indica que al-Hasan oyó de Alí, Allah ennoblezca su rostro. Y que los hombres de su cadena de transmisión son de mucha confianza: pues respecto a Hawzara fue acreditado por Ibn Hibban; por otra parte, Ahmad e Ibn Maʻin demostraron que ʻUqba es fiable.

Transmitida la frase de Ibn Hibban sobre la autenticidad de Hawzara y la de Ahmad, Ibn Maʻin y otros a propósito de la fidelidad de ʻUqba, al-Hafiz al-Turkumani dijo: la cadena de transmisores de este hadhiz está formada por los imames de Basora. Y juro por Allah, que los que lo niegan, no pueden presentar ningún argumento sólido; de modo que no saben nada respecto a esta cuestión.

Otro hadhiz: al-Hafiz Yamal ud-Din Muhammad bin Yusuf bin Masdi (muerto mártir en Meca en el año 663 de la hégira) dijo en sus cadenas: “Di la mano a Aba ʻAbdul-Lah Muhammad bin ʻAbdul-Lah Ibn ʻIsawi an-Nafzawi en Nafza, éste último dijo: en Alejandría[154] di la mano a Aba al-Hasan Alí bin Saif al-Hadrami, asimismo, di la mano, en la misma ciudad (Alejandría), a ʻAbdul Rahman bin Abi al-Fadl al-Maliki quien dijo:

  1. 202

di la mano a Shibl bin Ahmad bin Shibl cuando vinieron a nosotros. Cada uno de ellos dijo: di la mano a Aba Muhammad ʻAbdul-Lah bin Muqbil ben Muhammad al-ʻAyibi, quien dijo: di la mano a Muhammad bin al-Faray bin al-Hayay as-Saksaki quien dijo: di la mano a Aba Marwan ʻAbdul Malik bin Abi Maisarah quien dijo: di la mano a Ahmad bin Muhammad az-Zagri en az-Zagr quien dijo: di la mano a Ahmad bin al-Asuad quien dijo: di la mano a Mimshad ad-Dainuri quien dijo: di la mano a Alí bin Razin al-Jurasani, quien dijo: di la mano a ʻIsa al-Qassar, quien dijo: di la mano a al-Hasan al-Basri, quien dijo: di la mano a Alí Ibn Abi Talib, quien dijo: di la mano al Mensajero de Dios (s.a.s.), quien dijo: di mi mano a Gabriel, la paz sea con él, quien dijo: di mi mano a suradiqat (los pabellones) del Trono de mi Señor, sea Glorificado y Ennoblecido”. Ibn Musdi dijo: Este hadhiz es garib (raro), que no lo conocemos sino por medio de esta vía; y su isnad es sufí (sus transmisores son sufíes).

A este respecto, al-Hafiz at-Turkumani dijo: Ahmad al-Asuad y los transmisores posteriores son de los célebres imames sufíes; en cuanto a los anteriores, no se encuentra entre ellos a quien se podría acusar de ser mudal-lis o débil. Su opinión está basada en que sus nombres (los de los transmisores) no se han recogido en obras dedicadas a los narradores débiles como al-Mizan (La balanza) y al-Lisaan (El fiel). Por otra parte, este hadhiz tiene otras vías de transmisión.

Al-Hafiz Shams ud-Din bin al-Yazri dijo en Asna al-Matalib (La búsqueda más radiante…): “Di la mano al shaij, el imám, el sabio,  el asceta, Aba Muhammad Muhammad ben Muhammad bin Muhammad bin Muhammad Muhammad an-Nasai al-Yamali, que Allah tenga misericordia de él. Por su parte, él se la dio al shaij, el imám, experto en las ciencias del hadhiz, Muhammad bin Masʻud al-Kazaruni, quien dijo: di la mano a Aba al-Jair Muhammad bin Alí ben Muhammad al-Asbahani al-Mawazini, quien dijo: di la mano a Alí bin Muhammad ben ʻAbdul Samad ad-Duni, quien dijo: di la mano al shaij Aba al-Fadael al-Hasan bin Muhammad bin al-Hasan as-Sifafi, quien dijo: di la mano a Aba Ishaq Ibrahim bin Ahmad bin ʻAbdul-Lah ben Muhammad al-Qarzi en la ciudad de ʻAdan (Yemen), quien dijo: di la mano a mi padre en ʻAdan,

P, 203

éste dijo: di la mano a Alí bin Abi Bakr bin Himiar bin Tuppaʻ en la mezquita Saʻidi en ʻAdan, éste último dijo: di la mano a Salim bin ʻAbdul-Lah bin Muhammad bin Salim al-Imam, quien dijo: di la mano a Ahmad bin ʻAbdul-Lah al-Zagri, quien dijo: di la mano a Ahmad al-Asuad hasta terminar en su isnad anterior.

            Su declaración de sentarse en las reuniones con Alí, la paz sea con él

 

Apartado

En lo referente a al-muyalasah (sentarse en las reuniones con los sabios), al-Dulabi dijo en al-Kuna: “Ahmad Ibn Shuʻaib an-Nasai me informó: nos dijo Alí bin Hayar: nos comunicó Hakkam bin Aslam de Abi Hamza ʻAbdul-Lah Ibn Yabir de al-Hasan quien dijo: “Estando en maylis (la reunión de) Alí, se oyó un grito que venía de la casa de ʻUzman, entonces él (Alí) alzó su mano hacia el cielo diciendo: ¡Dios mío! me lavo las manos ante Ti أبرأ إليك de la sangre de ʻUzman. (En referencia a este hadhiz, al-Hafiz al-Turkamani señaló que todos sus narradores son de confianza. Pues una vez mencionado el proceso de demostración de su autenticidad, dijo: ¡es un carisma (karama) de al-Hasan! pues ninguno de los huffaz ha desacreditado a los transmisores de esta huella ni a los de la narración “Es cierto que el ejemplo de mi Ummah…”.

Dije: no obstante, tiene otra vía de transmisión: al-Laa-lakai dijo en Assunah: nos informó Ahmad Ibn Muhammad al-Faquih de Muhammad bin Ahmad bin Himdan de Tamim bin Muhammad de Nasr bin Alí de Muhammad bin Siwah de Saʻid bin Abi ʻAruba de ʻAmer al-Ahwal de al-Hasan quien dijo: “Cuando vi a Alí en Medina se oía un bullicio; entonces él preguntó: ¿Qué es eso? dijeron: ʻUzman fue asesinado. A continuación dijo, dos o tres veces: ¡Oh Allah! Atestigua que yo no lo haya consentido ni tomado partido en ello.

Respecto a hacer plegaria tras él, al-Baihaqui mencionó en as-Sunan al-Kubra (Las grandes tradiciones): Nos informaron Abu ʻAbdul-Lah al-Hafiz y Abu Bakr bin al-Hasan al-Qadi de Abu al-ʻAbbas Muhammad bin Yaʻqub de al-ʻAbbas ad-Duri de al-Hasan bin Bishr de al-Hakam bin ʻAbdul Malik de Qatada de al-Hasan quien dijo:

  1. 204

“En tiempos de ʻUzman, Allah esté satisfecho de él, nos dirigió Alí Ibn Abi Talib en la oración durante veinte noches, luego renunció a ello; por este motivo algunos dijeron: lo hizo para estar a solas con sí mismo, luego fueron dirigidos por Abu Halima Muʻaz al-Qari que solía pronunciar la súplica de qunut en la oración. Por su parte, al-Mardini discutió esta narración en su libro al-Yawhar an-Naqui (La joya pura), porque al-Baihaqui se basó en ella para contradecir la opinión de Abu Hanifa, quien dijo “No se pronuncia el qunut (la súplica) del witr[155] excepto en la segunda mitad del mes de Ramadán”, no obstante, al-Hakam dijo que no es fiable ni representa nada refiriéndose a este hadhiz. En la misma línea, Abu Hatim dijo: este hadhiz es mudtarib (confuso); Abu Daud también comentó que no inspira confianza, y que Qatada (uno de los transmisores) es un mudal-lis[156] y engañoso; y que al-Hasan no se encontró con Alí. (Fin de la cita).

Al respecto dije: Sin duda es falso decir que él (al-Hasan) no se encontró con Alí, un dicho sentado en la adhesión ciega y la ignorancia como lo hemos explicado. Asimismo, es más vano basarse en que Qatada es un mudal-lis; porque él acompañó a al-Hasan un periodo muy largo durante el cual solía narrar de él, por consiguiente, no hacía falta prevenir de su tadlis; es más, no hay diferencia entre todos los hadhices narrados por Qatada tanto los recogidos en as-Sahihain como en otros libros. Por otra parte, al-Hakam ha sido acreditado como fiable por al-Ayli; además, muchos huffaz relataron de él valorando sus narraciones. Tanto al-Bujari, en al-Adab al-Mufrad (actuar con buenos y singulares modales), como otros autores se basan en él, es más at-Tirmidhi demostró la autenticidad de sus narraciones. (Hay dos líneas que me son difíciles de entender).

Al-Baihaqui no discutió el susodicho hadiz, sino lo mencionó en su libro al-Maʻrifa (el conocimiento) basándose en él de una forma concluyente, pues es un hadhiz comprobado y auténtico, sobre todo si tomamos en consideración otros testimonios correctos y pruebas claras de que al-Hasan se reunía con Alí.

 

Su declaración de la escucha en abundancia de Alí, la paz sea con él

 

Décimo: También se transmitió de al-Hasan al-Basri su declaración que oía de Alí y narraba en abundancia de él. Y que la gran parte de sus hadhices (los marasil[157]) los oyó de Alí, la paz sea con él.

Al-Hafiz al-Muzi dijo en at-Tahdhib: “Nos informó Abu Ishaq bin ad-Darrayi

  1. 205

de Abu Yaʻafar as-Saidalani de Abu Alí al-Hadad de Abu Nuʻaim de Abu al-Qasim ʻAbdul Rahman bin al-ʻAbbas bin ʻAbdul Rahman bin Zakaría al-Atrush de Abu Hanifa Muhammad bin Hanifa al-Wasiti de Muhammad bin Musa al-Harshi de Zumama bin ʻUbaida de ʻAtía bin Muharib de Yunus bin ʻUbaid quien dijo: “Le pregunté a al-Hasan diciendo: ¡Oh, Aba Saʻid! ¿Por qué sueles decir: el Profeta (s.a.s.) ha dicho, aunque tú no vivías en su tiempo? Me respondió: ¡sobrino mío! me has preguntado por algo que ninguno antes de ti me lo ha planteado, y si no fuera por tu condición ante mí no te lo habría dicho: como ves, yo vivo en tiempos revueltos, (aquello fue en tiempos de al-Hayay), asegúrate pues que todo lo que me oyes decir: “el Profeta (s.a.s.) ha dicho”, fue narrado de Alí ben Abi Tali, porque yo vivo en una etapa en la cual no puedo citar su nombre.

Undécimo: En cierta ocasión, al-Hasan fue preguntado por Alí, a lo cual respondió diciendo: Juro por Allah, Alí fue una flecha acertada contra sus enemigos; el especialista de esta ummah en cuestiones divinas; su mérito es innegable no solo por ser uno de los primeros en abrazar la fe sino también por su parentesco con el Profeta (s.a.s.); pues no se le notó debilidad en poner en práctica los mandatos de Allah. Tampoco fue reprochado en su cumplimiento con la religión ni cometió ningún hurto; asimismo, gracias a su cumplimiento con las órdenes del Qurán recibió buenas recompensas. ¡Este es Alí, necio! (Lo mencionó Ibn ʻAbdul Bar en al-Istiʻaab). De hecho, esta es la respuesta de quien conoció sus estados y presenció los acontecimientos de su vida. Por otra parte, quien le preguntó por Alí no lo habría hecho si no fuera bastante conocido entre ellos que él veía y convivía con Alí, por ello, preguntó por él.

Duodécimo: verdaderamente al-Hasan es fidedigno por unanimidad y consenso de los sabios de la ummah[158]. Transmitió directa e indirectamente de Alí, la paz sea con él;

  1. 206

además, él mismo declaró que vio a Alí, se sentó con él y rezó tras él. Del mismo modo, fue probado que él vivía con él en la misma localidad, es más, fue su vecino hasta los catorce años, cosa que él no desmentía ni rectificaba. Entonces, teniendo en cuenta todo eso ¿cómo se pone en tela de juicio su encuentro con Alí y sus narraciones de él? ¿Acaso no te es auténtico su isnad? Pues el isnad de la al-jirqah y el del acompañamiento se caracterizan por tener una cadena cuyos transmisores gozan el mayor grado de confianza, justicia, sinceridad y fidelidad. En definitiva, el isnad de la al-jirqah y el del acompañamiento son indudablemente auténticos y de referencia completa (muttasil).

En la misma línea, si se dice: “Si hubiéramos dado por cierto que él consiguió la visión, el encuentro, al-muyalasa y la reunión con Alí, no podríamos aceptar que al-Hasan, siendo pequeño, lograra oírle y narrar de él, además de memorizar los hadhices y noticias. A ello respondemos:

¿Desde qué edad es válido escuchar (la narración de hadices) de un menor?

Decimotercero: verdaderamente catorce o quince años es la edad propicia para la mejor captación de la información fuera por medio de la audición fuera a través de redactar los hadhices, sobre todo en las épocas posteriores, aunque en los tiempos de los sahaba y los seguidores (tabiʻun) ese proceso de adquisición del saber fue mucho mejor. A saber, al-Hasan tenía semejante edad el día en que Alí partió de Medina.

En este sentido, Yahia Ibn Maʻin dijo: “Catorce años es el límite con que un menor pueda redactar hadhices”. En paralelo, Abu Nuʻaim al-Fadl Ibn Dakin dijo: “A los catorce años he escuchado los hadhices”. Es más, al-yumhur (la gran mayoría de los sabios musulmanes) opinan que la audición podría realizarse de una edad menos que la mencionada. De hecho, este concepto es el más verídico y elegido de entre las escuelas de hadhices y fundamentos del Islam. Porque muchos sahaba supieron de memoria y narraron hadhices del Profeta (s.a.s.) sin haber alcanzado esa edad; es más, algunos lo hicieron siendo muy pequeños. Ejemplo de ello es el sahabi Sahl bin Saʻd as-Saʻidi quien relató del Profeta (s.a.s.) más de ciento ochenta hadhices y que tenía solamente quince años cuando el Profeta (s.a.s.) se trasladó al Compañero Elevado (falleció).

De igual modo, al-Hasan Ibn Alí, la paz sea con ellos, narró catorce hadhices, teniendo diez años el día del tránsito (fallecimiento) del Profeta (s.a.s.).

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También su hermano al-Husain, el mártir, la paz sea con él, menor que él, relató unos diez hadhices. Asimismo, lo hizo ʻAbdul-Lah Ibn az-Zubair relatando más de treinta hadhices a los nueve años.

Otro ejemplo es el del Nuʻmaan bin Bashir cuyas narraciones del Profeta (s.a.s.) superaron los ciento veinte hadhices; si bien, no declaró una audición directa[159] salvo en pocos hadhices. Tenía nueve o diez años el día del fallecimiento del Profeta (s.a.s.), porque él fue seis meses mayor que Ibn az-Zubair.

Abu at-Tufail relató también unos diez hadhices, y alcanzó de la vida del Profeta(s.a.s.) unos diez años o menos[160]; otros tantos son as-Saib bin Yazid y al-Misuar bin Majrama quienes narraron más de veinte hadhices, y vivieron ocho años en tiempo del Profeta(s.a.s.). En cuanto a ʻOmar bin Abi Salama llegó a relatar doce hadhices durante los nueve años que vivió en tiempo del Profeta (s.a.s.)

Yusuf bin ʻAbdul-Lah bin Salam narró unos cuatro hadhices siendo muy niño.

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Se relató que él dijo: “El Profeta (s.a.s.) me llamó Yusuf y me hizo sentar en su regazo pasando su mano por mi cabeza. Asimismo, es el caso de ʻAbdul-Lah bin Yaʻfar y Maslamatu bin Mujal-lad, entre otros.

No hay que pasar por alto el caso de ʻAisha,[161] la madre de los creyentes, quien relató sola más de mil doscientos hadhices informándonos de muchos de los estados y tradiciones del Profeta (s.a.s.) que se casó con ella cuando ella tenía nueve años y se quedó con él hasta su muerte, entonces ella tenía dieciocho. Durante este periodo memorizó muchos hadhices de él(s.a.s.).

Es sorprendente también el caso de Anas Ibn Malik cuya madre le llevó, cuando era muy pequeño, al Profeta (s.a.s.) para que le sirviera. Aprovechando su estancia con él, memorizó de una forma directa más de mil hadhices, además de otros doscientos indirectamente (es decir, los transmitió mediante otro compañero).

Asimismo, ʻAbdul-Lah bin ʻAbbas que narró del Profeta (s.a.s.) más de mil seiscientos hadhices llenando el mundo con su conocimiento e interpretación del Libro de Allah, sea Exaltado, gracias a una súplica del Profeta(s.a.s.) a su favor. Es de notar que él no alcanzó de la vida del Profeta (s.a.s.) sino catorce años solamente. Lo mismo también se podría decir de Abu Saʻid al-Judri y otros tantos que no cabe el espacio para mencionarlos.

Por otra parte, los tabiʻun (los seguidores) y los que vinieron después son innumerables. Al-Jatib relató en al-Kifaia (La suficiencia) de Saʻid bn ʻAmer quien dijo: Mi tío me llevó a sus hombros donde podía escuchar a Shumail que transmitió de Anas del Profeta (s.a.s.) el siguiente hadhiz: “El ejemplo de la buena o mala compañía es el del vendedor de perfumes o el del que sopla el aire con el fuelle de la fragua del herrero.

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El vendedor de perfumes te lo da a probar, bien se lo compras o bien te llega un buen olor de él. En cambio, el que sopla con el fuelle te quema la ropa o te impregna de mal olor.”

Se relató de al-Fadl bin Ziad quien dijo: “He oído a Ahmad, Ibn ʻUyaina mencionó que desde que era pequeño su padre le llevó a Meca para escuchar a los sabios juristas como ʻAmru bin Dinar y Ibn Abi Nuyaih, precursor en la ciencia de fiqh (jurisprudencia).

De igual manera, se transmitió de Nasr bin Alí de su padre quien dijo: “Ibn ʻUyaina mencionó a través de Shuʻba: “He visto a este pequeño en la clase de ʻAmru bin Dinar llevando tablas en sus manos poniéndose un pendiente de oro en su oreja”.

An-Nadr al-Hilali dijo: “en cierta ocasión, estando en halaqat taʻliim (círculo de estudio) de Sufian Ibn ʻUyaina quien dirigió su mirada hacia un niño que entraba en la mezquita, y, al parecer, los sentados en este círculo no le dieron mucha importancia por ser pequeño, Sufian dijo: “Tal como es él ahora erais vosotros antes; pero Allah, desde entonces os ha favorecido”. Luego me dijo: ¡Oh Nadr! ¡Si me hubieras visto cuando tenía diez años! de estatura muy baja, con cara muy diminuta como la moneda, y yo como la llama (ágil e inteligente) poniéndome ropa muy pequeña con mangas cortas y unos zapatos como las orejas del ratón, frecuentaba a los sabios de las distintas urbes como az-Zuhri y ʻAmr bin Dinar donde me sentaba entre ellos como clavo, tenía un tintero como el coco, un kit de la pluma como el plátano y una pluma como la almendra; cuando entraba en clase solían decir: dejar espacio para el pequeño shaij. A continuación, Ibn ʻUyaina se puso a sonreír y reír”. Pese a que nos los contó él mismo[162], también lo oímos de Abi an-Nasr al-Qawiqayi, de Abi Hafs al-Attar, de Abi ʻAbdul-Lah bin Yaʻfar, y de otros por medio de la vía de ʻAbid as-Sanadi, Abi al-Mahasin al-Qawiqyi, Ibn ʻUqaila, entre otros.

En la misma línea, al-Jatib relató también de Ibn al-Madini de Hafs bin Ghiaz quien dijo: “He oído a Talq bin Muʻawia transmitiendo de Abi Zarʻa de Abi Hurairia, y mencionó una narración de la cual dijo: ¡Oh Hafs! He oído este hadiz hace siete primaveras, y aún no alcanzaba los diez años. Abi Bakr Ibn ʻAiash dijo: Un hombre dijo a al-Aʻmash: ¿Y estos niños a tu alrededor? Éste respondió: cállate, éstos te guardan los asuntos de tu religion.

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Al-Hasan bin ʻAbdul Rahman ben Jal-lad relató que al-Awzaʻi fue preguntado: ¿cómo puede escribir un menor hadhices antes de llegar a la pubertad? Él respondió: se le permite anotarlos si mantiene las reglas de la ortografía, aunque tenga menos de nueve años. Como prueba de ello, Al-Awzaʻi se apoyó en un hadhiz narrado por Sabra bn Maʻbad: “Ordenad a vuestros hijos que realicen la oración cuando alcancen la edad de siete años, y reprenderlos a los diez años si no la cumplen”

Se relató que Ibrahim al-Harbi dijo: ʻAbdu Razzaq murió cuando ad-Dabari[163] era un niño de seis o cuatro años. A saber, ad-Dabari es el narrador de todos los libros de ʻAbdu Razzaq; es decir, sabios y huffaz llenaron sus libros de hadhices relatados por la vía de ad-Dabari. Igualmente, Abu ʻAmru al-Hashimi, el relator de Sunan Abu Daud (Las tradiciones del Profeta(s.a.s.) recogidas por Abu Daud), según al-Lu´lu´i, las repitió (las sunan) cuatro veces de memoria en presencia de Abu Daud, por ello, los huffaz se apoyaron en sus narraciones, y, por su vía, muchos las escucharon. A propósito, los padres, a partir del siglo II hasta finales del IX de la hégira, animaron a sus hijos para que oyesen los hadhices a temprana edad[164] y en la adolescencia. Los sabios y eruditos de este arte lo han confirmado, como Ibn as-Salah, Ibn al-Azir, an-Nawawi, al-Balquini, al-ʻIraqui, y otros.

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En el mismo contexto, Ibn as-Salah dijo: Un niño, que ha escuchado narraciones antes de llegar a la pubertad, puede hacerse cargo con tales narraciones antes de ser habilitado (capacitado); asimismo, una vez llegado a la juventud, se tomarán en consideración los hadhices que transmitió cuando era muy pequeño. Aunque a algunos no se les permitió hacerlo, pero ello fue un error, porque ciertos sahabas siendo niños, como al-Hasan bin Alí, Ibn ʻAbbas, Ibn az-Zubair, an-Nuʻmaan bn Bashir y otros, relataron hadhices del Profeta(s.a.s.), sin embargo, no hay diferencia entre los relatados antes o después de llegar a la pubertad. La gente, tanto en épocas anteriores como en nuestros días, ha insistido en que sus hijos acudan a las clases para escuchar los hadhices transmitidos del Profeta(s.a.s.). Por consiguiente, han acreditado sus narraciones. Es más, han estipulado la edad de cinco años para poder hacerse cargo con las mismas. Al respecto, al-Bujari dedicó exclusivamente un apartado, en su libro as-Sahaih, titulado “¿Desde qué edad es válido escuchar (la narración de hadhices) de un menor?” A continuación, hizo un tajriy[165] del hadhiz de Mahmud bin ar-Rabiʻ quien dijo: “Cuando yo era un niño de cinco años recuerdo que el Profeta (s.a.s.) tomó agua de un odre con su boca y me la roció en la cara”; es más, algunos ulamas han permitido que se pueda escuchar las narraciones a los cuatro años.

Por su parte, el Qadi ʻIyad dijo: los especialistas en la ciencia del Hadhiz han concretado que la edad mínima para poder escuchar y hacerse cargo con las narraciones es la de Mahmud bin ar-Rabiʻ, y mencionó el anterior hadhiz. Luego dijo, en otra narración, que él tenía cuatro años. (Fue recogido por Ibn as-Salah en sustitución del QadiʻIyad). A continuación dijo: Los especialistas posteriores en este arte suelen recoger narraciones de menores de cinco años,por consiguiente¿!Cómo es posible anotar narraciones de un niño de cinco años y, al mismo tiempo, rechazar las de un adolescente de catorce, que fue la edad de al-Hasan al-Basri el día en que partió Alí de Medina!?

Sin embargo, los investigadores han acordado no considerar la edad de cinco años sino que todo depende del entendimiento, el talento y la capacidad de distinción ([166]التمييز) que tienen unos aunque sean menos de cinco años.

En la misma línea, Ibn as-Salah dijo: “Lo que ha de tener en consideración es estudiar cada caso por separado, así pues si nos aseguramos que el menor entiende el discurso, sabe responder, etc., entonces aceptamos sus narraciones aunque tenga menos de cinco años; si no, rechazamos tales narraciones aunque tenga cincuenta años. Nos ha sido transmitido por la vía de Ibrahim bin Saʻid al-Yuhari quien dijo:

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“He visto a un niño de cuatro años que (gracias a su talento) fue llevado a al-Ma´mun[167]. Sabía de memoria el Qurán y miraba en los asuntos de la religión, pero lloraba cuando tenía hambre”.

Asimismo, se relató del juez Abi Muhammad ʻAbdul-Lah bin Muhammad al-Asbahani quien dijo: “He terminado de memorizar el Qurán a la edad de cinco años, y a los cuatro me llevaron a Abi Bakr al-Maqqari para escuchar de él (asistir a su clase);entonces, uno de los asistentes dijo: No deis importancia a sus lecturas porque todavía es menor. Entonces, Ibn al-Maqqari me dijo: Lee la sura de “al-Kafirun” (Los infieles), lo hice; luego me pidió que leyera la sura de “al-Kauzar” (El bien abundante), la leí; otro persona del público asistente me pidió que recitara la de “al-Mursalat” (Las compañías enviadas), la recité sin ninguna falta. Ibn al-Maqqari dijo: Escuchad de él y yo me hago responsable. En definitiva, el Qadi al-Asbahani comentó: Respecto al hadhiz de Mahmud bin ar-Rabiʻ demuestra la veracidad que un pequeño de cinco años pueda transmitir las narraciones que escucha, como es el caso de Mahmud. No obstante, no se entiende de este hadhiz que un niño menor de cinco años no pueda ejercer esta labor, todo depende de su capacidad de distinción entre las cosas.

An-Nawawi dijo: Los comentaristas negaron que hubiera un límite de cinco años, y apuntaron: Lo correcto es mirar a cada caso por separado, pues un niño menor de cinco años podría distinguir entre lo bueno y lo malo y viceversa. Es más, se relató el consenso de los ulamas del Hadhiz –según lo transmitido de az-Zarqashi, en su libro al-Bahr al-Muhit (La mar circundante), de Abi Nasr al-Qushairi- acerca de que al menor se le puede encomendar las narraciones que escuche aunque no las entienda, sin establecer edad concreta.

            Apartado

Si se tiene en cuenta que lo más importante en este asunto es solamente la distinción التمييز, y que es correctamente admisible confiar narraciones a pequeños de cuatro años, sería prioritario pues aceptar las narraciones de al-Hasan, por varias razones:

Primera: él era un joven adolescente que sobrepasó el periodo de la pubertad y la distinción.

Segunda: conforme a los asanid (cadenas de autoridades) que hemos presentado anteriormente, logró efectivamente saber de memoria el Qurán, mantenía la oración en conjunto en la mezquita y acudía a los sermones de ʻUzman.

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Tercera: Él era físicamente perfecto, muy sensato, superior a sus coetáneos; prueba de ello es lo que ha sido mencionado anteriormente entre él y al-Hayyay quien le dijo: “Juro por Allah, que tú pareces mayor de lo que eres”, lo cual demuestra su superioridad a sus contemporáneos en relación con el intelecto y la distinción.

Cuarta: A él desde pequeño se le dio un gran talento e iluminaciones divinas especiales gracias al periodo en que era amamantado por Um Salama, una de las mujeres del Profeta (s.a.s.).

Pues Abu Nuʻaim apuntó en al-Hilia: “Nos informó ʻAbdul-Lah bin ʻAbdul-Lah bin Muhammad bin Yaʻfar de ʻAbdul-Lah bin Muhammad bin Abi Kamil de Hauza bin Jalifa de ʻAuf bin Abi Yamila al-Aʻrabi quien dijo: “al-Hasan fue hijo de la criada de Um Salama, mujer del Profeta (s.a.s.). Un día, tras enviarla (la criada) para satisfacer una necesidad suya, al-Hasan se puso a llorar ininterrumpidamente. Compadeciéndose del pequeño, Um Salama lo tomó, lo puso en su regazo y le dio el pecho del cual fluyó la leche que bebió al-Hasan.

En at-Tabaqat, Ibn Saʻd, después de señalar que la madre de al-Hasan fue criada de Um Salama, que Allah esté satisfecho de ella, apuntó: “Los sabios han mencionado que su madre una vez se ausento, y que Um Salama, tras ver al niño llorando, le dió su pecho para entretenerle hasta que volviera la madre, pero lo que pasó es que de su pecho fluyó leche con la cual amamantó al-Hasan. Los ulamas ven que la gran sabiduría y elocuencia de al-Hasan es fruto de la bendición de aquella leche”.

La misma anécdota fue relatada por Muhammad bin Sal-lam al-Yumahi de Abi ʻAmru ash-Shiʻab; y por más de uno de los ulamas anteriores, como Ibn Qutaiba, Ibn al-Yawzi y otros.

Es correcto el sanad  de la al-jirqah por la vía de al-Hasan de Alí, según shart (la condición) de al-Bujari y Muslim

 

Apartado

Se pone de relieve, conforme a lo anteriormente dicho, que la comunicación de una manera ininterrumpida es un asunto definitivamente confirmada, asimismo, la al-jirqah narrada por la vía de al-Hasan de Alí, la paz sea con él, es auténtica e ininterrumpida de acuerdo con shart (la condición) que al-Bujari, Muslim y los demás sabios del Hadhiz y los Fundamentos de la Jurisprudencia establecieron para este tipo de narraciones.

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En at-Taqrib (La aproximación) de an-Nawawi, y su explicación de al-Hafiz as-Suyuti se señala que al-isnad (la cadena de autoridades) calificado de muʻanʻan مُعنعن[168]se denomina mutasil (ininterrumpido) hasta que se ponga de manifiesto su interrupción. Por su parte, al-yumhur (la gran mayoría de los sabios del Hadhiz, la Jurisprudencia y los Fundamentos) lo consideran muttasil. Por lo tanto, según Ibn as-Salah, este tipo de hadhices (muʻanʻan) fue recogido en las colecciones auténticas. Asimismo, Abu ʻAmru ad-Dany afirmó el consenso de los ulamas de an-naql (la transmisión) sobre la veracidad de esta clase de hadhices. Igualmente, Ibn ʻAbdul Bar llegó a relatar el consenso de los ulamas del Hadhiz sobre ello. En el mismo contexto, al-ʻIraqui dijo: “En el prólogo de at-Tamhid se declaró lo mismo a condición de que el narrador no estuviera mudal-lis[169], y que hubiera encuentro entre el narrador y el shaij de quien transmite”.

Sin embargo, los ulamas no están de acuerdo sobre si debe haber encuentro entre el narrador y su shaij, o que los dos hayan pasado mucho tiempo juntos, o que el narrador muestre conocimiento de riwaia (el relato). Algunos ulamas no establecieron ninguna de tales condiciones, solamente se conformaron con que el encuentro estuviera comprobado. Para ellos tal reunión significa contemporaneidad; es la opinión de Muslim bin al-Hayyay quien afirmó el consenso sobre ello en uno de sus sermones, donde dijo: “Es embaucador quien establece el encuentro como condición,  esta es una opinión sin precedentes”.Por ello, los ulamas, anteriores y posteriores, han dicho: “Basta constatar que ambos (narrador y shaij) nacieran en la misma época, aunque no haya ninguna reunión o conversación entre ellos”.

Por su parte, al-Bujari, Ibn al-Madini y los grandes comentaristas de la ciencia del Hadhiz estipularon como única condición que hubiera encuentro entre el narrador y su shaij. Sin embargo, para al-Bujari no es requisito para la autenticidad de la narración, sino que mantuvo esta opinion solamente en su obra al-Yamiʻ. En cambio, según lo apuntado en ar-Risala (El mensaje) de ash-Shafiʻi, Ibn al-Madini lo considera una condición indispensable.

Otros, como Abu al-Muzaffar as-Samʻani, estipularon que hubiera un acompañamiento por largo tiempo entre ambos. Pero hay quien pone como condición su conocimiento de la riwaia, es el caso de Abu ʻAmru ad-Dany.

Conforme a lo que dijo Ibn as-Salah: Abu al-Hasan al-Fasi puso como condición que el narrador lograra encontrarse evidentemente con su shaij.

Shaij el Islam al-Hafiz subrayó: “Es inflexible calificar de inquitaʻ absoluto a un hadhiz muʻanʻan; y es menos estricto imponer que haya acompañamiento entre ambos por mucho tiempo; y quien se conforma con la contemporaneidad es flexible;en definitiva, la opinión intermedia es la de al-Bujari y los que están de acuerdo con él.

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Ahora bien, las narraciones de al-Hasan de Alí, la paz sea con él, cumplen con todos los requisitos anteriores, pues fue contemporáneo de Alí, vivió unos veinte años del total de la vida de éste; estaba con él en la misma ciudad hasta los catorce o quince años –según la condición de Muslim-; se encontró con él; se sentaba en su reuniones religiosas; hacía las plegarias obligatorias tras él cuando alcanzó los siete años o menos; rezó tras él, en el mes de Ramadán, durante veinte noches –como es la condición de al-Bujari-; y le acompañó por mucho tiempo en Medina, porque Alí fue vecino de Um Salama donde vivía al-Hasan. Según al-Muzaffar as-Samʻani, se sentaba en sus reuniones religiosas, pero esa noticia es falsa y no cumple con las condiciones de al-Bujari, el más exigente de los ulamas del hadhiz, y otros. Como apunta Abi ʻAmru ad-Dany, aunque es falso también: Él es conocido por sus narraciones de Alí, además son bastante conocidos sus hadhices y noticias.

Indudablemente, de acuerdo con Abi al-Hasan al-Qabisi, logró encontrarse con Alí de una forma más segura que muchos de los sahaba cuyos hadhices y acompañamiento han sido confirmados por unanimidad de los ulamas de la ummah, como lo hemos aclarado anteriormente.

No hay que pasar por alto que tales condiciones son exclusivamente asignadas para los hadhices calificados de muʻanuan, de modo que se excluye de esto las narraciones en que fue declarada su audición basada en confianza y equidad. Porque tal declaración acaba con cualquier posibilidad de ser un hadhiz deficiente. En definitiva, se ha puesto en relieve que al-Hasan escuchó a Alí, y es claramente veraz su narración respecto a la al-jirqah.

¡Es insensato presentar una prueba para demostrar la luz del día!

Pues, si alguien dice: “Esto tiene que ver con la narración y la escucha del hadhiz, y que los sufíes no transmiten, a través de la vía de al-Hasan de Alí, el revestimiento (ponerse la al-jirqah) y at-talquin solamente, sino también narran lo que fue de su acompañamiento, el seguimiento del ejemplo, la educación y el comportamiento, además de lo que surge de tales cosas de dones, secretos, ciencias y conocimientos.

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Las pruebas del acompañamiento y el seguimiento de al-Hasan a Alí, pues es una condición imprescindible para los sufíes

 

Sin embargo, a la opinión de que la consecución de todo esto requiere acompañamiento durante mucho tiempo y una edad adecuada para ello. Pero la edad de al-Hasan y su compañía de Alí no son suficientes para responder a lo que pidan los sufíes.

A ello respondemos de varias maneras:

Primero: al-Hasan acompañó a Alí desde la edad de distinción (التمييز), es decir, a partir de los cinco años hasta los catorce, pues estuvo en su compañía durante ocho o nueve años donde adquirió al-adab (el comportamiento correcto) y la guía, porque fue su vecino, vivía en casa de Um Salama que insistía en instruirle. Ella le enviaba a los mejores sahaba (Compañeros del Profeta) para que le enseñasen, diesen su bendición o recitasen súplicas por él. Entonces, ¿cómo se le ocurrió a Um Salma no prestar atención a que se pusiera en contacto con el más sabio de los sahaba, el más conocedor por Allah en su época, Alí ben Abi Talib con quien tuvo buena comunicación y le guardaba gran aprecio?

Segundo: Para el anhelante, los beneficios del acompañamiento de los perfectos se verán realizados en tan poco tiempo y con la mínima comunicación, como sucedió con muchos sahaba a través de la visión del Profeta (s.a.s.); igualmente, la vista de los tabiʻun (Los continuadores) a los sahaba, y la de los demás personas a los conocedores por Allah. ¿Entonces, qué sería de al-Hasan al-Basri que recibió especial cuidado y educación en la casa del Profeta(s.a.s.) y sus mujeres? Pues pronunciaba sabidurías, y, según algunos, sus palabras se parecían a las de los Profetas. Lo demuestra su acompañamiento del mejor de los sahaba de su época, del más conocedor por Allah, cabeza de la gente de la Casa del Profeta(s.a.s.), puerta de la ciudad del Conocimiento, hermano del Profeta (s.a.s.) su califa oculto y confidente, referencia de los sufíes y apoyo de los conocedores por Allah. Así que no es extraño que se le diera más prioridad –respecto a esta cuestión- que los demás.

Abu Hamid al-Fasi mencionó en Mir´at al-mahasin,al tratar la biografía de al-Hasan al-Basri: “Si no hubiera confirmado sino su visión a Alí, que Allah ennoblezca su rostro, le sería suficiente, porque por medio de la cual se consigue el mérito del acompañamiento y el seguimiento”. En efecto, hay ciertos maestros que han sido comunicados con Allah mediante una sola mirada. El shaij Abu al-Hasan ash-Shadhilí dijo de su discípulo Abu al-ʻAbbas, que Allah tenga misericordia de él: “Si mirase Abu al-ʻAbbas a un hombre lo haría rico”.

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Entonces, sería más oportuno que la mirada de Alí al más próximo de los próximos tuviera sus frutos, sobre todo, si se toma en consideración la disposición de al-Hasan de recibir aquella luz. Además, le es suficiente para alcanzar esta categoría el hecho de haber sido amamantado del puro pecho (y Allah distingue con su misericordia a quien Él quiere. Y Allah es el Dueño del mas inmenso de los favores).

Su hermano, Abu al-ʻAbbas Ahmad subrayó en al-Minah as-Safiah: “No hay ningún inconveniente en que al-Hasan, que Allah esté satisfecho de él, transmitiera de Alí, que Allah ennoblezca su rostro, como lo afirman los sufíes de pura clarividencia, porque se dio por confirmada la visión; y porque lo más considerado para esta tariqa (la de los sufíes) es que la comunicación entre el shaij y su discípulo a quien le transmite el saber, que no se realice solamente por la lengua, sino, se entiende por comunicación, en este caso, es que llegue este discípulo a la orientación, que se ilumine su corazón gracias a las luces de ciertas manifestaciones divinas, y que tenga conocimiento de las verdades del Saber y los secretos; logrado esto, no tendrá ningún vínculo con nadie sino con su Señor a Quien prefiere servir y estar muy cerca de él, rechazando a cualquier otro, además de otras gracias… según dijo el polo de su tiempo Abul Fadl Ibn ʻAta´-illah en al-Minan: “Tu shaij no es aquel a quien oyes sino de quien transmites; tampoco es aquél que te esfuerzas para descifrar sus frases, sino aquel que en tus venas corren sus signos, ni es aquel que te llama a la puerta, sino el que levanta el velo entre él y tú; tampoco no es aquel con quien mantienes conversación, frente a frente, sino aquel que te eleva a su estado espiritual. Tu shaij es el que te aparta de la prisión de tus pasiones (سجن الهوى) para hacerte llegar a tu Protector. Tu shaij es quien sigue limpiando el espejo de tu corazón hasta que se iluminen en él las luces de tu Señor. Él te hizo levantar hacia Allah y así te levantaste, caminó contigo hasta que lograste llegar a Él. Te acompañó en todo momento dejándote entre Sus Manos, y te animó a entrar en la luz de Su Presencia. Y añadió: allí estás con tu Señor, bajo Su protección, donde están la provisión de Allah y la alfombra en que te sientas para recibir de Él, etc.

Hay entre los amigos de Allah quien enriquece al discípulo sincero con una sola mirada haciéndolo ganar un estado y una vida. Pues se dice: “En verdad, hay unos siervos de Allah que si miran a una persona la harán feliz”. Asimismo, el polo Abul Hasan ash-Shadhilí, que Allah esté complacido con él, dijo de su discípulo Abu al-ʻAbbas al-Mursi, que Allah esté complacido con él:

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“Juro por Allah, cuando a él viene un beduino y orina sobre sus piernas no le llega la noche, en hacerle llegar a Allah, Altísimo sea”. El propio Abu al-ʻAbbas al-Mursi dijo de sí mismo: “Juro por Allah que no hay entre cualquier hombre y yo sino la mirada con la cual lo hago rico”. Entonces, cómo no pasaría esto con Alí de quien dijo el Profeta (s.a.s.): “Eres para mí como Harón para Moisés, excepto que después de mí no habrá profetas”. (Registrado en Sahih al-Bujari y Sahih Muslim). En otra ocasión, el Profeta (s.a.s.) dijo de él: “Alí es parte mía y yo soy parte de él, nadie más me representa excepto yo o Alí”. (Lo relataron at-Tirmidhi, an-Nasai, Ibn Maya y otros).

Los grandes maestros, que Allah esté complacido con ellos, dijeron de él: “Le fue otorgado el saber espiritual(´ilm ladunni), de modo que cualquier protección verdadera (الولاية الحقيقية) y conocimientos que no se atribuyen a él no son correctos, porque él es el imám de todos los amigos de Allah, el principio y el origen de su filiación a Muhammad(s.a.s.), etc.

El shaij Zarruq apuntó en ‘Uddat al-murid as-sadiq (Herramienta del discípulo sincero): “Has de saber que los primeros amigos de Allah no tenían un orden conocido ni usaban términos técnicos habituales, solamente existía el amor y el encuentro; de modo que cuando el menor de ellos (en categoría) se encontraba con el mayor, se aprovechaba de su mirada logrando adquirir nuevos estados, puesto que los estados son heredados. Por lo tanto, Ibn al-ʻArif dijo: “¿Cómo tendrá éxito aquel que no acompaña a uno de los buenos?”. Los sahaba se valían de verle (s.a.s.), hasta el punto de que Anas, que Allah esté complacido con él, dijo: “No nos hemos sacudido todavía el polvo de nuestras manos tras su entierro (s.a.s.) y sentimos ignorar nuestros corazones”.

El conocedor por Allah Ibn ʻIraq apuntó en su epístola sobre la al-jirqah wa at-talquin: “Has de saber que entre las condiciones del recuerdo de Allah es que se reciba de las bocas de los grandes señores; porque esto tiene grandes efectos y una peculiar característica. El Profeta (s.a.s.) ejemplificó al musulmán con la palmera, pues dijo a sus Compañeros: “Entre los árboles, hay un árbol, cuyas hojas no se caen y es como un musulmán. Decidme el nombre de ese árbol”. El narrador, que es ʻAbdul-Lah bin ʻOmar, dijo: “Todo el mundo empezó a pensar en los árboles de las zonas desérticas. Y pensé en el árbol de la palmera datilera,

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luego dijeron: Oh Mensajero de Allah, ¿cuál es ese árbol? Él respondió: es el árbol de los dátiles. El propósito de esta anécdota fue enseñar a sus Compañeros que la palmera datilera no da sus frutos si no fuera polinizada (fecundación de las palmeras تأبير النخل). Pues existe símil entre la palmera y el sincero murid (discípulo), de modo que si no recibiera el recuerdo de Allah de un shaij, que llama a Allah basándose en clara evidencia y con conocimiento seguro, y lo vigila constantemente, el árbol de su existencia no tendría frutos ni sus dátiles madurarían.

Uno de los guías y conocedores por Allah tuvo razón al decir: “El discípulo logra (la excelencia) con la mirada que le dirige su shaij, lo cual él duraria mil años esforzándose en conseguir. Asimismo, acertó el alfaquí más honrado Muhammad bin al-Husain, que Allah haga beneficiosa su visión del Profeta (s.a.s.)en sueño, pues dijo: “Dije, señor mío, Mensajero de Allah, ¿cuáles son exactamente las buenas obras? Él respondió: ponerte de pie en presencia de uno de los amigos de Allah el tiempo de ordeñar una cabra o cocer un huevo es mejor para ti que adores a Allah hasta que te partas en pedazos. Le dije: señor mío, ¿vivo o muerto? (el amigo de Allah). Respondió: vivo o muerto. Así que el sincero murid no debe dejar sus palmeras sin fructificar. Igualmente, no fracasa la mirada del shaij clarividente.

Ibn al-Muiliq subrayó las características del shaij, el perfecto educador, diciendo:

Este es el siervo libre, consiguió ser vicario (jalifa) de Allah, ¡es lo más excelso que Allah otorga a una persona!

Sus cualidades proceden de las de su Creador. Su apariencia refleja la manifestación divina. (وكله مظهر يبدي تجليه)

Su visión hace recordar al Mawla (el Protector), pues quien le ve tendrá éxito y aproximación (de Allah)

Ibn ʻIl-lan dijo en cuanto a la explicación del tercer verso: “El mero hecho de mirarle a este siervo evoca el recuerdo del Protector de acuerdo con lo que se ha sido registrado sobre la descripción de as-salihun (los íntegros por su bondad), cuya visión invoca la mención Allah. Porque la luz de su corazón resplandece sobre su cara (sus señales se encuentran en sus rostros). Por consiguiente, quien le ve puede ver la luz brillante de la verdad que emana de su corazón hacia su faz. Y quien lo logra ganará la felicidad y la proximidad (de Allah). En el mismo sentido, Ibn ʻIlwan, que Allah esté satisfecho de él, dijo:

Se pusieron muy felices y contentos los ojos que te vieron. Lo mismo pasó con aquellos que miraron a los que te habían visto.

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Y para que esta relación de semejanza se entienda mejor dieron un ejemplo del sol cuando amanece sobre una pared, y que en frente de esta pared hay otra que será iluminado por el reflejo de la luz del sol sobre el primer tabique. Es un procedimiento conocido para los maestros, lo llaman ar-rabitah (el vínculo) que consiste en ver la cara del shaij. Su visión tiene los mismos resultados que el recuerdo de Allah, quizá tenga más impacto para quien conozca sus condiciones y modales. Tales efectos serán exclusivas para el shaij perfecto, al-fany (arrobado en su unión con Allah), el radiante, gracias a las manifestaciones divinas.

Ejemplo de ello fue la educación que dio el Profeta (s.a.s.) a sus Compañeros. Su noble vista (s.a.s.) les hacía renunciar a todo ejercicio o muyahada (esfuerzo insistente), se aprovechaban de ver su faz alegre más que los beneficios de los recuerdos de Allah, en los cuales gastan mucho tiempo. Por tanto, no tenía par el grado de los sahaba. Así pues, la reunión con los shuyuj, aunque sea una hora, es un lujo. Prueba de ello es lo siguiente: Dos hombres iban juntos en un camino estrecho, uno de ellos dijo al otro: pásate primero. El otro respondió: ¿Qué he hecho más para adelantarte? Le dijo: porque tú acompañaste a al-Yunaid medio día. Ahora bien, consideró el acompañamiento de al-Yunaid durante poco tiempo un mérito por el cual merece ir primero. ¡Así son los justos!

En la misma línea, dijo Ibn ʻAyiba en su explicación de la Ta´ía[170] de su shaij el conocedor por Allah al-Buzaidi, que Allah esté complacido con ellos: ¡Feliz esté aquel que le es vecino!, quiere decir: alegría y albricias para quien sea vecino de este espíritu puro que se somete al cuidado de Allah y disfruta de las luces de la-wilaia, porque en tan solo una hora percibe de conocimientos, secretos y ciencias lo que tarda años en conseguir con el ejercicio y el esfuerzo insistente. Entonces, ¿Qué sería si prolongan el acompañamiento y el servicio?

Por su parte, Ibn ʻAbbad, al comentar Sharh al-Hikam (Interpretación de las sabidurías), dijo después de señalar la descripción de los acompañados: “No sigas sino a quien cuyo estado (de espíritu) te eleva”; el acompañamiento de aquellos hace que el discípulo se provea de lo más abundante (de conocimientos y secretos), que no lo pueda conseguir por esfuerzos insistentes y diferentes sufrimientos. A tal respecto, alcanzarán un grado increíble, que ningún cuerdo pueda abarcar. Sidi Abu al-ʻAbbas, que Allah esté complacido con él, dijo: “Qué hago con la alquímia? Juro por Allah, he acompañado

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a ciertas personas que si uno de ellos caminara sobre un árbol seco y lo señala, haría que diera granadas a tiempo. Entonces, qué haría con la alquímia quien hace compañía de aquellos.

Dijo también: Juro por Allah, que los amigos de Allah y los sustitutos no se alevaran hasta que se encuentren con uno como nosotros, pues su propósito es reunirse con ellos. Asimismo, dijo: Cuando quiere el amigo de Allah enriquece. Del mismo modo, dijo: “Aunque no haya ningún vínculo entre cualquier hombre y yo, le haría rico con echarle una sola mirada”. Y, en otra ocasión, dijo de su maestro Abu al-Hasan ash-Shadhilí, que Allah esté satisfecho de él: “Abul ʻAbbas es el hombre prefecto. Juro por Allah, cuando a él viene un beduino y orina sobre sus piernas no le llega la noche en hacerle llegar a Allah.

Al explicar el dicho de Ibn ʻAta´-illah: “!Enaltecido sea, Quien hace que las pruebas de la existencia de Sus awliaa (amigos) procedan de las Suyas, y no aproximó a ninguno de ellos sino a los que Él quería”, el shaij Zarruq apuntó textualmente en Sharh al-Hikam: “Ha sido demostrado que si una persona iba en compañía de otra íntegra por su sinceridad Allah, Altísimo sea, le haría sacar provecho de tal acompañamiento conforme a su aspiración.

Nuestro shaij Abu al-ʻAbbas al-Hadrami, que Allah esté complacido con él, dijo en Sudur al-Maratib (Las categorías elevadas): ¡Buen provecho! Para aquel que gustó, o probó un poco de lo que degustaron ahlu al-azwaq (la gente del saboreo espiritual), o vio a quien saboreó. Luego dijo: “la lluvia está cerca de vuestro Señor”, por ello, es preferible salir cuando llueve implorando la bendición. Así, lo mencionó el legislador (s.a.s.) refiriéndose a las aguas de las nubes. Pues ¡qué dirías del creyente, el conocedor por Allah! Es preponderante y prioritario mirar al conocedor por Allah, el sincero por Allah, el caminante hacia Él… Porque el hecho de mirarle genera la felicidad en esta vida y en la otra.

Ha sido mencionada anteriormente parte de lo que dijo el shaij Abi Muhammad ʻAbdul Salam bin Mashish aconsejando al shaij Abu al-Hasan ash-Shadhilí, que Allah se complazca con ellos: “Acompaña a quien recuerda a Allah, pues Él hace que su mirada enriquezca a quien le vea, además Allah le sustituye cuando esté ausente, su recuerdo es la luz de los corazones, y su mirada es la clave de lo oculto.

Lo que dijo Anas, que Allah esté satisfecho de él, pone de manifiesto que la visión del conocedor por Allah aumente la luz del conocimiento: “No nos hemos sacudido todavía el polvo de nuestras manos tras su entierro (s.a.s.) hasta que sintiéramos debilitamiento en nuestros corazones”.

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Es correcto hadiz: Mirar a Alí equivale a un acto devocional, pese a que az-Zahabi lo invalidó

 

En total, los amigos de Allah son Sus puertas, y su conocimiento es la llave de tales puertas.

Al presentar la bibliografía de al-Hasan al-Basri en al-Bidaia wa an-Nihaia, Al-Hafiz Ibn Kazir apuntó: “Y Yunus bin ʻUbaid dijo: si le mirase alguna persona se beneficiaría de ello aunque no le oyese o viese sus obras”.

Dije: “Juro por Allah, este es el estado de los grandes conocedores por Allah del cual informaron quienes los vieron o escribieron biografías sobre ellos. ¡Alabado sea Allah! Lo hemos visto con nuestros ojos. Entonces, ¿cómo no podría alcanzar Alí esta categoría? Es cierto que el Profeta (s.a.s.) lo dio por confirmado cuando dijo: (Mirar a Alí equivale a un acto devocional). Pues su vista no fue considerada acto de adoración si la persona que le vio no sacaba provecho de ello. Los beneficios serán el temor consciente, la creencia y el deseo en la otra vida…, por el amor de Allah ¡Altísimo sea! Entonces, ¿Qué sería de quien se reunía con él, le acompañaba y oía de él?, sobre todo, si se trataba de al-Hasan al-Basri. Al-Hakim recogió en al-Mustadrak: “Nos informó Daʻalay Ibn Ahmad as-Sayazzi de Alí bin ʻAbdul ʻAziz bin Muʻawia de Ibrahim bin Ishaq al-Yaʻfi de ʻAbdul-Lah bin ʻAbdu Rabih al-ʻAylasi de Shuʻba de Qatada de Humaid bin ʻAbdul Rahman de Abi Saʻid al-Judri de ʻImran bin Husain quien dijo: el Mensajero de Allah (s.a.s.) dijo: (Mirar a Alí equivale a un acto devocional), luego comentó al-Hakim: Este hadhiz es correcto en cuanto a su isnad (la correspondiente cadena de autoridades), así lo son los otros testimonios que fueron transmitidos por la vía de ʻAbdul-Lah bin Masʻud. En cambio, ad-Dhahabi dijo de la misma versión: “un hadhiz inventado”. Con respecto a este particular dije: Juro por Allah que a-Dhahabi mintió e inventó un infundio para desacreditar este hadhiz calificándolo como falso sin explicar la razón de ello ni mencionar que entre sus transmisores hubiera uno débil. Que Allah considere repugnantes a قبح الله los nasibíes (enemigo de los nobles miembros de la Familia de la Casa), no hay duda que este hadhiz es auténtico como afirmó al-Hakim. Por cierto, tiene muchas vías de transmisión que alcanzaron el grado de mutawater[171] de acuerdo con la opinión de un grupo de ulamas especialistas. A saber, el número de tales vías superó las diez. Asimismo, el anterior hadhiz relatado de ʻImran tiene otra vía de transmisión: Abu Muslim al-Kashi dijo: “Nos informó ʻImran bin Jalid bin Taliq de su padre de su abuelo de ʻImran bin Husain quien dijo: el Mensajero de Allah (s.a.s.) dijo: “(Mirarle la cara a Alí equivale a un acto devocional”.

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Abu ʻUbaid: Ibn al-Aʻrabi dijo acerca de la interpretación de este hadhiz: “Cuando aparecía Alí, la gente decía: No hay dios sino Allah, ¡que honorable es este fata (jovenفتى)!, no hay dios sino Allah, ¡que valiente es este fata!, no hay dios sino Allah, ¡que sabio es este fata! no hay dios sino Allah, ¡que noble es este fata!”, así fue transmitido por Ibn al-Abar en Muʻyam ashab as-Sirafi (Glosario de los amigo de as-Sirafi) por la vía de al-Kashi, asimismo, lo relató at-Tabarani de al-Kashi: “He visto a ʻImran bin Husain fijando la vista en Alí. Al preguntarle por la razón de ello, dijo: He oído decir al Mensajero de Allah (s.a.s.): “Mirar a Alí es adoración), es un hadhiz aceptable. Ad-Dhahabi dijo en al-Mizan, después de señalar a ʻImran bin Jaled: “Narró de sus padres “Mirar a Alí equivale a un acto de adoración), lo relató de él Yʻaqub an-Faswi, pero, a mi juicio, es falso”.

 

Quien calificó de débilal hadhiz Mirar a Alí…” no logró entenderlo correctamente

 

A él respondí: “Tu comentario es falso y corrompido, pues para ti cada hadhiz que trata el mérito de Alí es inventado. Que Allah considere abominable cualquier crítica que caprichosamente desacredite los hadhices del Mensajero de Allah (s.a.s.) por odiar a su noble Familia. Por su parte, al-Hafiz Salah ud-Din al-ʻAlai lo refutó diciendo: “Calificarlo de inventado está lejos de la verdad, sin embargo, es un hadhiz raro حديث غريب, como lo clasificó al-Jatib”. Pese a ello, su rareza no es sostenible, pues ellos no quieren decir que tal anomalía procede de su isnad sino del significado, porque no entendieron que el mero hecho de mirar a Alí es adoración ni imaginaron su concepto por estar lejos de ellos, por lo tanto lo consideraron raro. Esta interpretación es más prioritaria y correcta que la del maligno ad-Dhahabi.

Abu Bakr Ahmad bn Shazan dijo: “Nos informó de la misma versión Abu Bakr Muhammad bin Yazid al-Bushinyi, conocido por Ibn al-Azhar, de al-ʻAbbas bin Bakar en Basora de Jalid bin Taliq al-Juzaʻi”. Ad-Daraqutni dijo que Jalid no es fuerte (en lo que se refiere a la transmisión del hadhiz), pero Ibn Abi Hatim lo mencionó y dijo de él: fue el juez de Basora, y no se le atribuyó ninguna invalidación (con respecto a sus narraciones). Asimismo, dijo as-Sayi que es digno de confianza, y lo citó Ibn Hibban dentro de los fidedignos. Por lo tanto, todas las narraciones por la vía de ʻImran, aunque fueron transmitidas solamente por medio de su vía, son auténticas.

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Sin embargo, el mismo hadhiz fue relatado por otras vías de transmisión: la vía de ʻAbdul La bin Masʻud, la de ʻAisha, la de Abu Bakr, la de ʻUzman, la de Abu Huraira, la de Ibn ʻAbbas, la de Yabir bin ʻAbdul-Lah y, por último, la de Anas. Así que, todas las vías de este hadhiz son absolutamente auténticas o, por lo menos, alcanzan el grado de mutawatir, según los ulamas que se contentan solamente con diez narradores. En definitiva, este hadhiz significa decididamente que aquel quien ve a Alí, la paz sea con él, en su estado oculto [sic] se beneficiaría de tal visión, a condición de que esté dispuesto para ello. Y ¡Allah sabe más!

Tercero: el susodicho beneficio y la iluminación divina fath no son exclusivos de los mayores, pues ciertas personas, a la edad de adolescencia, los recibieron o, por lo menos, se les manifestó, y luego, siendo mayores, la tuvieron por completo (la iluminación). La situación de al-Hasan al-Basri no sobrepasa estos dos casos, pues fue posible que Allah, Altísimo sea, le honrara con Su iluminación a manos de Alí, la paz sea con él, o que pasó por algunos sucesos previos que le llevaron, cuando era mayor, a la perfecta iluminación.

En términos de Ibn ʻAta´-illah: “Se registró en algunos testimonios de Lata`if al-minan (Los Signos sutiles de las Gracias) que Abu al-Hasan ash-Sahdhilí, que Allah esté satisfecho de él, dijo: Sidi ʻAbdul Salam emprendió el camino cuando tenía siete años. A él se le hicieron manifestaciones impresionantes, luego salió de viaje في سياحة خرجque duró dieciséis años. Un día, al entrar cierto shaij en una cueva donde estaba le preguntó: ¿Quién eres? Dijo: soy tu shaij, y todas las revelaciones que habías recibido, cuando tenías siete años, son mías, que son tal y tal. Así que le contó todo lo que le pasó de estados. Él vivía en la ciudad, y solía acudir a él para enseñarle convenientemente. Entonces, le dije: señor mío, ¿solía frecuentarte? Él respondió: a veces me viene y luego se va. Dije: señor mío, ¿ibas a visitarle? Respondió que sí.

Este shaij es sidi ʻAbdul Rahman al-Madani al-ʻAttar. Ha sido mencionado con anterioridad que a sidi Alí Wafa le fue iluminado el camino a manos de su padre sidi Muhammad, que es su shaij en el camino y no otro, pese a que murió cuando tenía (Alí Wafa) seis años.

El shaij Abu al-Hasan ash-Shadhilí, que Allah se complazca con él, dijo: “En cierta ocasión, estaba con mi maestro, me refiero al polo Ibn Mashish, y con él iba un niño suyo. Me ocurrió preguntar al maestro sobre el Nombre Inmensoالاسم الأعظم , pero el pequeño sorprendentemente  se me anticipó diciendo: Aba al-Hasan, el caso no es conocer el Nombre,

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sino que tú seas el propio nombre. Entonces, sonrió el maestro y me dijo: te respondió nuestro hijo. ¡Como éstos hay tantos! A saber, los primeros que les ocurrió algo semejante fueron los dos nietos del Profeta (s.a.s.), son los medios الواسطة de su abuelo, el gran Mensajero (s.a.s), pues tenían menos de diez años cuando los dejó (falleció) y se trasladó al Sublime Compañero. Los polos más eminentes están de acuerdo que nuestro señor al-Hasan, la paz sea con él, es el primero de ellos.

 

Apartado

Con respecto al isnad de la al-jirqah y at-talquin, un grupo de ulamas ha incluido a al-Hasan, la paz sea con él, en la cadena de transmisores, entre al-Hasan al-Basri y Alí. Entre ellos cabe mencionar a as-Sahili en su libro al-Bugia (El propósito); al-Fasi, en al-Minah al-Badia (Los dones evidentes); al-Budair, en Yawahir al-gawalí (Las joyas preciosas); y otros. Su vía de transmisión está constatada con un isnad ininterrumpido. Porque la escucha de al-Hasan de Alí fue comprobado que no requiere intermediario.

Al-Hasan no es el único en tomar la al-jirqah de Alí, sino que fue transmitida de él por varias vías

 

Apartado

Conforme a lo anteriormente citado, el encuentro entre al-Hasan al-Basri y Alí, la paz sea con él, fue indudablemente confirmado, sin embargo, no fue el único en transmitir la al-jirqah de él, sino que fue narrada a través de otras vías:

Primera: De Yabir de al-Hasan, la paz sea con él, como ha sido mencionado antes en el sanad de la tariqa ash-Shadhilía.

Segunda: De Uwais al-Qarni de ʻOmar y de Alí, como ha sido detallado y discutido sobre las dos vía.

Tercera: De al-Husain, nieto del Profeta(s.a.s.). De su parte se entrelazan varias tariqas entre las cuales destacan:

  • La tariqa ʻalawía cuyo snand y la biografía de sus hombres han sido anotadas en algunas obras singulares como Al-burqa almushaiqa fi zikr libas al-jirqah al-aniqah (El relámpago emocionante, sobre la mención del vestido elegante de la al-jirqah)
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del señor Abi al-Hasan Alí bin Abi Bakr al-Karran (muerto en 895); al-Brahin al-Kasbía del señor y shaij bin Muhammad al-Yafri (muerto en 1222); ʻUqd al-iawaquit al-yawharía (El collar de las perlas preciosas) del shaij de algunos de nuestros shuyuj, el señor ʻAidarus bin ʻOmar al-Habashi; y otros. El señor Alí bin Abi Bakr al-Karran dijo de Muhammad bin Alí Baʻalawi en su libro Al-burqa ash-shaiqa, y también en Al-unmuzai al-latif fi manquib al-faquih (El ejemplo sutil sobre los dones del al-faquí): “El susodicho alfaquí (Baʻalawi) adquirió el conocimiento y al-adab (las buenas maneras y el buen carácter) a manos de su padre Alí bin Muhammad, cuyo linaje es excelso y eminente. Éste recibió al-adab de su padre el imám investigador, la mar abundante, el shaij Muhammad hijo del shaij Alí ʻAlawi quien fue educado a manos de su padre, el gran shaij Alí hijo del shaij ʻAlawi, tan famoso por sus carismas fabulosos y manifestaciones resplandecientes, entre los cuales señalamos que, cuando decía en at-tashahud de la oración[172]تشهد الصلاة: “La paz, las bendiciones y la misericordia de Allah sean contigo, Profeta”, oía decir al Profeta (s.a.s.): oh shaij, la paz, las bendiciones y la misericordia de Allah sean contigo”. El susodicho shaij ʻAlawi adquirió al-adab a manos de su padre ash-Sharif ʻAlawi, hijo del shaij Muhammad bin ʻAlawi quien se le dio al-adab a manos de su padre, el de noble linaje, Muhammad bin ʻAlawi bin ʻAbdul-Lah quien fue educado por el shaij sunnita y de noble linaje ʻAlawi bin ʻAbdul-Lah bin Ahmad quien adquirió al-adab de su padre el shaij, cabeza de los shuyuj, el escogido de la humanidad, la esencia del conocimiento y la energía Abi ʻAlawi ʻAbdul-Lah, hijo del shaij Ahmad bin ʻIsa quién recibió al-adab de su padre el gran shaij, de noble linaje, Kamal ud-Din Ahmad, hijo del shaij ʻIsa quien partió de Basora a Hadramaut, y adquirió al-adab de su padre el señor, el imám virtuoso, la mar perfecta, en cuyo haber fueron juntadas todas las buenas cualidades, Nur ud-Din Alí, hijo del imám Yaʻfar as-Sadiq, asimismo, adquirió al-adab de su hermano Musa al-Kazim, hijo de Yaʻfar as-Sadiq a quien tomó al-adab a manos de su padre el shaij, el imám Muhammad al-Baquir quien adquirió la educación de su padre, el imám Zain al-ʻAbidin Alí bin al-Husain. Este último tomó al-adab de su padre, nieto del Mensajero(s.a.s.) e hijo de la Inmaculada[173],

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al-Husain quien recibió al-adab de su padre el imám, el emir de los creyentes, Alí ben Abi Talib, quien a su vez lo adquirió del Profeta (s.a.s.) quien dijo: “Mi Señor me enseñó y me dio el ad-adab y la mejor educación”.

  • La tariqa al-Bujaría ash-Shahía que pertenece a Yalal ud-Din al-Bujari y a ash-Shah ʻ

Dijo el shaij Faquir Allah bin ʻAbdul Rahman al-Hanafi, uno de los descendientes de Muhammad bin al-Hanafía, en su libro Qutb al-Irshad (El polo de la orientación): “La he tomado del shaij, el erudito investigador Muhammad Hashim at-Tatwi del señor noble, que reúne en su persona entre la perfección de los saberes externose internos, Muhammad Saʻd Allah bin ʻAl-lam Muhammad al-Warti de su shaij, el polo perfecto, el semblante de la luz, Shah ʻAbdul Shakur del honorable señor Shah Sufi al-Yahinyahani del señor Shah Abi al-Wafaa del señor Tay ud-Din del señor Farid ʻAlim de Shah ʻAlim del señor Qutb ʻAlim del señor Mahmud del señor Ahmad al-Kabir del señor Yalal ud-Din al-Bujari al-Kabir del señor Alí del señor Yaʻfar del señor Muhammad del señor Mahmud del señor Ahmad del señor ʻAbdul-Lah del imám, el señor Alí al-Asqui del imám, el señor Yaʻfar del imám, el señor Alí del Imám, el señor Muhammad al-Yawwad del imám, el señor Alí ar-Rida de su padre el señor, el imám Muhammad al-Baquir de su padre el señor, el imám Zain al-ʻAbidin de su padre el señor, el imám mártir Husain de su padre el imám Alí bin Abi Talib, que Allah ennoblezca su rostro y esté satisfecho de él, de la autoridad de todos nuestro señor Muhammad (s.a.s.).

  • La tariqa ash-Shattaría. En ella, la comunicación espiritual está entre el shaij Muhammad al-Magrebi y Abu Yazid al-Bastami por una parte, y por otra, entre este último y Yaʻfar as-Sadiq, porque
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ninguno de ellos logró ver al otro, sino que adquirió (at-talquin) de su espiritualidad, según lo apuntado en Al-Yawahir, As-Samt, Qutb al-Irshad y otros libros. Asimismo, la mencionó Muhammad al-Fasi en al-Minha al-Badia, en el apartado dedicado a las tariqas ininterrumpidas sin afirmar que hubo enseñanza (adquisición) espiritual entre al-Magrebi y Abu Yazid al-Bastami ni entre éste y Yaʻfar as-Sadiq, pero él, con respecto a este punto, se confundió e hizo desconcertar a los demás.

  • La cuarta tariqa de Kumail bin Ziad. De su parte se entrelaza la tariqa Qubrawía atribuida a Naym ud-Din Ahmad bin ʻOmar bin Muhammad bin ʻAbdul-Lah al-Juarizmi, conocido por al-Qubbara, quien la tomó de Abi Iias ʻAmmar bin Yasir bin Muhammad bin ʻImad bin Mazhar de Yamal ud-Din Abi al-Muzaffar ʻAbdul Asamad az-Zinyani de Abi al-Futuh Ahmad bin Muhammad al-Gazali de Abi Bakr an-Nassai de Abi al-Qasim al-Karkani.

Naym ud-Din al-Qubbara tomó también de Abi al-Hasan Ismaʻil bin al-Hasan bin ʻAbdul-Lah al-Qasri de Muhammad bin Malkil de Daud bin Muhammad, conocido por el servidor de los pobres, de Abi al-ʻAbbas Idris de Abi al-Qasim bin Ramadan de Abi Yaʻqub at-Tabari de Abi ʻAbdul-Lah ʻUzman al-Makki de Abi Yaʻqub an-Nahrayuri de Abi Yaʻqub as-Sus de ʻAbdul Wahid bin Zaid de Kumail bin Ziad de Alí, la paz sea con él.

  • Se enlaza también de su parte (Kumail) la tariqa al-Yashtía cuyo shaij es Qutb ud-Din Maudud Ibn Yusuf al-Yashti que tomó de su padre Yusuf bin Muhammad bin Samʻan quien a su vez tomó de su padre Muhammad de su padre Samʻan de su tío (materno) Muhammad bin Abi Ahmad bin Abi Ahmad Abdal al-Yashti de su padre Abi Ahmad bin Frishnaqa de su padre de Abi Ishaq ash-Shami de Mimshad ad-Dainuri de Hubaira al-Basri de Huzaifa al-Marʻashi de Ibrahim bin Adham del Fudail bin ʻIyad de ʻAbdul Wahid bin Zaid de Kumail bin Ziad de Alí, la paz sea con é
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Rechazar el discurso de Ibn Jaldun

 

Apartado

Es mentira y falsedad lo que sostiene Ibn Jaldun de que los sufíes han hecho de el llevar la al-jirqah el origen de su tariqa. Tampoco es, para ellos, una condición para incorporarse a la misma, sino que algunos la han considerado como una señal de afiliación, una entrada para la adhesión… A saber, como aclarábamos antes, muchas de tales tariqas no tienen jirqah, es el caso de la Shadhilí y la Naqshabandi. Así, Ibn Jaldun miente o ignora las tariqas de los sufíes, porque los ulamas justos creen que su verdadero significado (la al-jirqah) consiste en obrar con pura sinceridad, según el conocimiento adquirido, actuar con firmeza y perseverancia en las acciones sin recurrir a las licencias(ruqsa).

En el mismo contexto, los sabios han citado aproximadamente dos mil de los límites (conceptos) del sufismo, entre los cuales no figura lo de llevar la al-jirqah. Todos sus límites, según dijo el shaij Zarruq, consisten en la entrega confiada y sincera (صدق التوجه) a Allah, Altísimo sea. Tal entrega está condicionada por la satisfacción del Verdadero. Pero Él no está satisfecho con la ingratitud e incredulidad de Sus siervos; por consiguiente, es necesaria la realización de la fe (mientras que si sois agradecidos (y creéis), está satisfecho con ello de vosotros). Así, es imprescindible obrar conforme a las normas del Islam, de modo que no hay sufismo sin fiqh (comprender y adquirir conocimiento), porque los mandamientos divinos manifiestos no se entienden sino a través de él. Asimismo, no hay fiqh sin sufismo, pues ninguna obra es válida sin la entrega confiada y sincera, que ni el uno ni el otro sería válido sin la fe, por lo tanto, deben ser juntos como las almas para los cuerpos, que ninguno pueda prescindir del otro. En este sentido, dijo el imám Malik, que Allah esté satisfecho de él: “Ciertamente, es hereje aquel quien toma el camino del tassawuf sin adquirir conocimiento(fiqh); y es fasiq (corrupto) aquel que adquiere conocimiento sin tomar el camino del tassawuf. Pero quien los reuna caminara hacia la verdad. El primero se ha hecho hereje porque es adepto al doctrina de la predestinación (fatalismo الجبرية) donde se niegan los motivos y los mandatos; el segundo es corrupto por no ser sincero en su dirección (a Allah), pues tal dirección impide cometer pecados, además de ser una de las condiciones de la aprobación de las obras. El tercero cumple porque realmente se adhiere a la pura verdad”.

Ahora bien, la esencia del tassawuf es la fe, es el Islam actuando conforme a sus preceptos. Asimismo, es su alma inseparable, por ello el imám (Malik), que Allah esté complacido con él, decidió

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que aquel faquih (jurisconsulto, sabio de las leyes de la Shariah) que no se hace sufí es corrupto, porque todas sus obras no se basan en la sinceridad, sino en sus caprichos y su naturaleza; de modo que no sigue las pautas de la Shariah ni sus reglas. El Profeta (s.a.s.) dijo: “Ninguno de vosotros tendrá fe hasta que sus pasiones sean sometidas a lo que me ha sido revelado”. Efectivamente, los sufíes, que Allah esté satisfecho de ellos, siguen lo que les ha sido manifiesto. Prueba de ello son los carismas que les suceden, igual que los milagros que pasaban a manos de los Profetas. Todo ello gracias a su perfecto seguimiento de las normas encomendadas al Profeta (s.a.s.), y a que ellos hayan heredado su conocimiento. El Profeta (s.a.s.) dijo: “Los ulamas son los herederos de los Profetas). Son los únicos herederos debido a que tengan lo mismo que los que han sido heredados: estados, moral, obras…, y no lo que posean los alfaquíes y los ulamas de lo manifiesto, que se creen, ignorante y vanidosamente, sabios y herederos de los Profetas. Por ejemplo, una persona ha dejado de herencia para sus amigos oro, plata, esmeraldas y otras joyas. Los herederos se dividieron en dos grupos: el primero los vio tal como son, un tesoro; sin embargo, para el otro no fueron más que hierro, cobre, estaño y plomo. Cada grupo alegó que había heredado lo que pertenecía a tal persona. El primer grupo es veraz, y todo el mundo lo atestigua, también lo que tiene efectivamente de oro y joyas es una prueba evidente. En cambio, es mentiroso el segundo grupo, porque no tiene algo de la herencia de su amigo. Así, lo que testimonia que los sufíes, que Allah se complazca con ellos, son los herederos es la existencia de la herencia entre ellos: las obras, la piedad y la rectitud, el temor consciente, el ascetismo, la devoción, la generosidad, la magnanimidad, la paciencia, el aguante, el seguimiento de los recuerdos, la vigilancia en  Allah, y otras cualidades que han sido sacadas de la biografía del Profeta (s.a.s.), sobre todo de su carácter أخلاقه, y transmitidas correctamente no sólo por los sufíes sino también por otros.

Por su parte, los alfaquíes y los ulemas de lo manifiesto mienten cuando alegan seguir y poner en práctica tales cualidades. La razón está en el resultado, pues en  los sufíes, que Allah esté satisfecho de ellos, ha aparecido el efecto de su seguimiento del Profeta (s.a.s.): la consecución del conocimiento místico cuyas fuentes se emanan de sus corazones sin recurrir al aprendizaje ni a los estudios. Allah, Altísimo sea, dice: “(Siempre) actuad con la debida reverencia  y temor a Allah, y Allah os enseñara (lo que necesitáis en la vida y el modo que debéis de proceder en cada asunto)”. Nadie más que Allah les enseña (los sufíes), es una prueba de que son ellos, y no otros, los reverencialmente temerosos المتقون. Entonces, si los otros (los ulamas de lo manifiesto) hubieran sido temerosos como ellos (los sufíes) Allah los habría instruido.

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También, si hubieran seguido al Profeta(s.a.s.) los habría amado (seguidme, para que Allah os ame). Si El los hubiera amado, se habría convertido en su oído y su vista, según un hadhiz auténtico.

Aquel que Allah le es oído, vista, manos y piernas podrá oír a quien está lejos, ver al ausente, en cuyas manos se ven realizadas maravillas, y llega a sus pies a lugares (inexpugnables) que ningún otro pueda alcanzar. Es decir, para él todo el mundo es un solo punto, lo cual no se hace sino a manos de los sufíes, que Allah esté satisfecho de ellos, pues, es un indicio de que ellos son los amados, ganadores del perfecto seguimiento, y que los alfaquíes y los ulamas de lo manifiesto no tengan nada de todo esto, sino la imagen manifiesta. Pero Allah, Altísimo sea, no mira a las imágenes sino a los corazones y lo interno. Así, se da por confirmado lo que dijo el imám Malik, que Allah esté complacido con él. Quien no se hace sufí de los alfaquíes será fasiq. A saber, es rechazado el testimonio de éste por falta de integridad y perfección, y por el arruinamiento de su religión. Este es el caso de los ulamas aparentemente buenos, entonces, qué sería de los corruptos cuyo único deseo es la vida mundanal, que no miren más allá de los motivos y los caminos que conduzcan a ellos, es su única preocupación. ¡De Allah pedimos la perfección sin defecto, la salud y la seguridad!

A fin de cuentas, Ibn Jaldun fue uno de los jefes de ese grupo evidentemente infractor, que optaba por servir a las autoridades políticas odiando a los puros ahlu al-bait (la Familia de la Casa) haciéndose enemigo de Allah. Así pues, no es extraño que ese grupo diga lo que hemos transmitido. En efecto, quien cae en la desgracia y el desprecio de Allah lo llevará a atacar a los sufíes, élite de la creación, y sembrará el odio y la enemistad en su corazón hacia ellos, y, finalmente, atacará al Mismo Allah. ¡Buscamos refugio en Allah del desengaño!

Mención de aquellos que llevaron la al-jirqah de los huffaz, alfaquíes y as-salihun (los íntegros por su bondad)

 

Apartado

Si vestirse de la al-jirqah hubiera sido la esencia del sufismo, como pretende Ibn Jaldun, un número elevado  de los narradores y ulamas de los hadhices habrían sido sufíes, porque la llevaron muchos, que solamente el Creador puede enumerar y abarcar, desde el siglo VI hasta nuestros días. Es más, se la pusieron los enemigos más intransigentes, contradictorios y acusadores de los sufíes como se deduce de los libros dedicados al estudio de los transmisores y sus historia, los recopiladores de la sunna y sus asanid, y de sus índices.

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De hecho, la llevó Ibn Hayar, según lo apuntado en su al-Muʻyam (El glosario), después de recibirla de unas personas, y que luego la vistió a otras. No obstante, él la negó afirmando concluyentemente la interrupción de su sanad. Asimismo, se la puso su discípulo al-Hafiz as-Sajawi. A saber, la llevaron los más enemigos de los sufíes como ad-Dhahabi y otros semejantes. Entonces, si la al-jirqah fuese el origen del sufismo y at-tajal-li (la manifestación espiritual), como apunta Ibn Jaldun, éstos serían de los maestros del sufismo. Pero es un dicho evidentemente falso.

Dijo nuestro shaij[174], en términos de al-Hafiz as-Sajawi en al-Maqasid al-hasana (Las buenas intenciones): “No hay ningún indicio que la confirme, tampoco fue relatado, en un hadhiz auténtico, aceptable o débil, que el Profeta (s.a.s.) la vistiera a uno de sus compañeros de la misma manera conocida entre los sufíes ni ordenó a ninguno que lo hiciera, etc.”. Luego comentó diciendo: “Nuestro shaij no fue el único en llevarla, sino fue precedido por otros como ad-Dumiati, ad-Dhahabi, al-Hakari, Abi Hayan, al-ʻAlai, Maglatai, Ibn al-Mulaquin, al-Abanasi, al-Burhan al-Halabi y Ibn Nasir ud-Din que dedicó una parte exclusiva a estudiarla. Asimismo, fue exclusivamente tratada por algunos de nuestros compañeros fallecidos. He explicado todo esto con la mención de su vía en una obra particular, además de otros libros míos. Asimismo, la he vestido a un grupo de las eminentes figuras sufíes en cumplimiento de su propia petición. Eso fue en la zona de la Honrada Kaʻba solicitando la bendición de as-salihun (los íntegros por su bondad) siguiendo a quienes la confirmaron de los huffaz acreditados.

En su libro al-Yawahir al-mukal-lala fi al-ajbar al-musalsala (Las joyas incrustadas, de las noticias encadenadas[175]): “Gracias a Allah, fui uno de lo que se pusieron la takia sufí a manos de muchas personas entre ellos destaca: el imám, el asceta, el más sabio Mufid al-Qahira az-Zain Ridwan al-Maqqari quien la guardó y tomó del shaij ar-Ruhala as-Sadr Muhammad bin Muhammad al-Bakri del polo Abi Bakr Muhammad bin Ahmad del imám ash-Shihab Abi Hafs as-Suhrawardi del polo de los polos

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Abi Muhammad ʻAbdul Qadir al-Kailani de Abi Saʻd bin Alí al-Majrami quien se la vistió de Abi al-Hasan Alí bin Ahmad al-Hakkai de Abi al-Farai at-Tarasussi de Abi al-Fadl ʻAbdul Wahid at-Tamimi de su padre ʻAbdul ʻAziz de Abi Bakr ash-Shibli que la tomó del jefe de la taifa (el grupo) Abi al-Qasim al-Yunaid al-Bagdadi de su tío Abi al-Hasan as-Sarii as-Saqati de Abi Mahfuz Ma`ruf al-Karji. Éste la cogió –según dicen los sufíes- de Abi Sulaiman Daud bin Nasir at-Tai quien la obtuvo de Abi Muhammad Habib al-ʻAyami, y es posible que éste la tuviera del imám Abi Saʻid al-Hasan al-Basri. Dependiendo de lo que sostienen los sufíes, al-Hasan la tomó de Alí ben Abi Talib, que Allah esté complacido con él. Finalmente dijo: Ciertamente he registrado todo esto aquí para solicitar la bendición de los íntegros por su bondad siguiendo la misma línea de muchos de los sabios anteriores del Hadhiz”.

Transmitió al-Hafiz as-Suyuti en Zad al-Masir (La provisión del viaje) de Ibn as-Salah: “Sobre la al-jirqah tengo un isnad muy elevado, pues me la vistió Abu al-Hasan al-Muayid bin Muhammad at-Tusi quien dijo: tomé la al-jirqah de Abi al-Asʻad Hibatu ar-Rahman bin ʻAbdul Wahid bin Abi al-Qasim al-Qushairi quien dijo: tomé la al-jirqah de mi abuelo el imám Abi al-Qasim quien la cogió de Abi Alí ad-Daqaq de Abi al-Qasim Ibrahim bin Muhammad bin Hamawih an-Nasrabazi de Abi Bakr ash-Shibli hasta el término del anterior sanad[176]”.

Por su parte al-Hafiz Shams ud-Din bin al-Yazri dijo en Asna al-Matalib bi manaqib Alí Ibn Abi Talib (La búsqueda más radiante sobre las virtudes de Alí Ibn Abi Talib): “El martes dieciocho de shawal del año setecientos setenta y dos me puse la al-jirqah bendita a manos de mi buen shaij y profesor al-Musnad al-Muʻammar[177] Abi Hafs ʻOmar bin al-Hasan bin Zaid bin Umila al-Maragui al-Halabi al-Muzzi. Él me informó que en el año setecientos noventa se la puso a manos de su shaij, el imám erudito, el asceta, el conocedor por Allah, el místico, el predicador de los predicadores ʻIz ud-Din Abi al-ʻAbbas Ahmad hijo del buen imám erudito, el asceta Muhi ud-Din Ibrahim bin ʻOmar Ibn al-Faray bin Ahmad bin Shabur al-Wasiti al-Faruzi, maestro especialista en las lecturas quránicas[178], su interpretación y el sufismo. El susodicho shaij ʻIz ad-Din tiene tres vías sobre la al-jirqah sufí: Ahmadía, Qadiría y Suhrawardía.

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Con respecto a la primera vía, la Ahmadía, se le vistió a manos de su padre el referido shaij Mohi ud-Din quien se la puso a manos de su padre el shaij Abi Hafs ʻAmru bin al-Faray de su bue shaij y educador, el imám, el erudito, el maestro de los maestros de su tiempo sidi Ahmad hijo del shaij Abi al-Hasan Alí bin Ahmad bin Yahia bin Hazim bin Alí bin Rifaʻa al-Magrebi conocido por Ibn ar-Rifaʻi, que Allah lo tenga en su misericordia.

Respecto a la Qadiría, se la vistió a manos de su shaij, el imám de los conocedores por Allah, el imám de los salikin (los caminantes en la vía hacia Allah[179]) Shihab ud-Din Abi Hafs ʻOmar bin Muhammad bin ʻAbdul-Lah conocido por ʻAmuwía bin Saʻd al-Husaini al-Bakri as-Suhrawardi de las manos del shaij el imám el erudito, el gran señor de los dones espirituales, los carismas y las maravillas manifiestas Abi Muhammad ʻAbdul Qadir bin Abi Salih Musa Yanki Dust Ibn ʻAbdul-Lah bin Yahia al-Kailani.

Finalmente, la Sauhrawardia: ciertamente el sahij Shihab ud-Din as-Suhrawardi, que Allah tenga misericordia de el, se la puso a manos de su tío el shaij, el imám gran conocedor por Allah Diaa ud-Din Abi an-Nayib ʻAbdul Qadir. A continuación, mencionó su anterior sanad hasta llegar a al-Yunaid, y así sucesivamente hasta el Profeta (s.a.s.).

Al-Hafiz as-Suyuti dijo en Zad al-Masir: “He aquí la mención de mi sanad sobre llevar la al-jirqah y la enseñanza del recuerdo de Allah: Con dirección a la Honrada Kaʻba, en el mes de shawal del año ochocientos sesenta y nueve me la dio el shaij, el imám, el buen sabio Kamal ud-Din Muhammad bin Muhammad bin ʻAbdul Rahman ash-Shafiʻi conocido por Ibn imám al-Kamilía. Me dio una licencia escrita por su propia mano para que la vistiera a quien yo quisiera; y me informó que la llevó de la mano del shaij Shams ud-Din Muhammad bin Muhammad al-Yazri del shaij Zain ud-Din Abi Hafs ʻOmar bin al-Hasan bin Umila al-Maragui, incluyendo los hombres del sanad anterior.

Dijo al-Hafiz Taqi ud-Din al-Fasi en Zail at-taqid fi ruat as-sunan wa al-masanida, al tratar la biografía de Muhammad bin Ahmad ar-Rafa:

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“Al-ʻIz bin Yamaʻa hizo vestir la al-jirqah de los sufíes a unas personas entre ellos destacan: Abi al-Hazm al-Qalanisi, al-ʻAfif al-Yafiʻi, as-Sadr al-Maidumi, Nasir ud-Din al-Farqui, el sahij Jalil al-Maliki y el shaij Haidar al-Farisi. Asimismo, lo hizo por delegación de ellos.

Y dijo, al tratar la biografía de Qutb ad-Din Muhammad bin Ahmad al-Qastalani: “Hizo oír al shaij Shihab ud-Din ʻOmar as-Suhrawardi el libro ʻAwarif al-maʻarif, y de él llevó la al-jirqah sufí”.

Según Ibn Hayar al-Haizami en su obra al-Fihris (El Índice): “Contó at-Tay as-Subki en at-Tabaqat (Las Categorías de los hombres) que ʻIz ud-Din al-Hakari, hijo del predicador de los vecinos de Ashmun, mencionó en uno de sus estudios la biografía del shaij ʻIz ud-Din bin ʻAbdul Salam: “ʻIz ud-Din bin ʻAbdul Salam se vistió la al-jirqah sufí del shaij Shihab ud-Din as-Suhrawardi de quien transmitió”.

Pero antes de decir esto dijo: “Mención del camino de las personas resguardadas de los peligros y el reproche; de at-talquin (la enseñanza del recuerdo de Allah) y llevar la al-jirqah de acuerdo con sus normas sobre este particular. He recibido esto de muchos líderes del camino que han logrado reunir entre los conocimientos externos e internos, las leyes y las sentencias, las realidades existentes, sean animadas o inanimadas. Algunos (líderes) pertenecen al primer grupo (los ulamas de lo externo) como nuestro shaij el conocedor por Allah, el investigador ash-Shams bin Abi al-Hamail. Otros son del otro grupo (los ulamas de lo interno), es el caso de nuestros tres shuyuj, es decir, el shaij del Islam Zakaría al-Ansari, ʻAbdul Haqq as-Sunbati y al-Hafiz Yalal ud-Din as-Suyuti. Sí, en efecto, nuestro shaij Zakaría se educó a manos de los sufíes donde se le enseñó el recuerdo de Allah, llevó la al-jirqah, ijtala (se retiró para las manifestaciones espirituales) y luchó contra sí mismo hasta que fueran resplandecidas las luces de la aceptación sobre su rostro y fuera reconocido por los grandísimos sabios. Dijo cierto día a su shaij, el conocedor por Allah as-Sarray an-Nabtiti quien se reunía mucho con al-Jadir: “Señor mío, podríais facilitarme el encuentro con al-Jadir. Le respondió: le pediré permiso. Más tarde preguntó a su shaij: ¿Os habéis reunido con al-Jadir? ¿Te dio permiso para mí? Dijo: le pedí autorización para que te reunieras con él y me respondió diciendo: es un hombre bueno, pero todavía no ha llegado la hora de tal encuentro”.

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Dijo nuestro shaij Zakaría: “He seguido el camino de los sufíes, además he sido enseñado al recuerdo de Allah y vestido la al-jirqah a manos de los señores encargados de la orientación, la guia y la información. Luego mencionó sus nombres, pero nosotros nos limitaremos a señalar brevemente a algunos: el aludido conocedor por Allah as-Sarray an-Nabtiti quien dijo: he recibido todo esto de al-Yamal bin Abi al-Mahasin Yusuf bin as-Saffi de at-Tay Muhammad al-ʻAyami del polo del tiempo sidi Yusuf al-ʻAyami al-Kurani (cuya capilla es bastante conocida en el cementerio egipcio), asimismo, su tumba, donde ha sido probado que las súplicas son respondidas y el don es concedido en este lugar; es más, se dice que él educa estando en la tumba. De hecho, hemos visto a quienes les fueron aparecidos los signos de ahlu at-tariq (la gente del camino) después de permanecer en aquella capilla durante varios años. El número de sus seguideros aumentó considerablemente. Mi señor Yusuf tomó de an-Naym Mahmud al-Asfahani de al-Muzaffari de an-Nayib Alí bin Bargush ash-Shirazi del shaij del Islam ʻOmar as-Suhrawrdi, siguiendo su isnad.

Dijo: respecto a este particular, entre las vías de nuestro shaij Zakaría la siguiente: Él tomó aquello de Ahmad ad-Dumiati, conocido por az-Zalabani quien tomó de az-Zain Abi Bakr al-Jawafi de az-Zain ash-Shabarashti al-Qahiri de sidi Yusuf al-ʻAyami, hasta el término del citado sanad.

Transmitiendo lo que dijo as-Sajawi sobre la al-jirqah, dijo al-Qastalani en al-Mawahib al-ladunnía(Los talentos espirituales/intuición mística): Efectivamente, se relató ininterrumpidamente hasta Kumail bin Ziad que ellos se la vistieran, éste acompañó, por unanimidad entre los ulamas de al-Yarh y at-Ta’dil[180], a Alí bin Abi Talib. Algunas vías están enlazadas con Uwais al-Qarni quien se reunía con ʻOmar y Alí bin Abi Talib. ¡Una compañía irrefutable!

Muchos de los señores sufíes se contentan con el mero acompañamiento como los shadhilíes y nuestro shaij al-Matbuli. A saber, Yusuf al-ʻAyami simultaneó entre at-talquin, exigir promesas (أخذ العهود) y hacer vestir, y tiene una epístola sobre ello intitulada Raihanat al-Qulub (El arrayán de los corazones) que la he leído delante de su nieto el conocedor por Allah, el elevado en la vía hacia Allah, sidi Alí quien me vistió la al-jirqah, me enseñó el recuerdo y me exigió la promesa. El shaij Qutb ud-Din al-Qastalani tiene otro estudio titulado Irtiqaa ar-rutba fi al-libas wa as-suhba (Ascender las categorías, de la vestimenta y el acompañamiento).

El shaij Abu ʻAbdul-Lah Muhammad bin Sulaiman ar-Raudani dijo en Silat al-jalaf bimausul as-salaf (El vínculo que une a los sucesores con la cadena ininterrumpida de los antepasados):

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“La cadena sobre llevar la al-jirqah de los sufíes tiene varias vías y ramas, lo cual llevó a Ibn Abi al-Futuh at-Tawusi as-Sufi a escribir un trabajo especial sobre la misma titulado Yamʻ al-firaq li rafʻ al-jiraq (Juntar las cofradías para atribuir las al-jirqahs al Mensajero). Se limitó a señalar únicamente la al-jirqahMadinía, en referencia a Abi Madian al-Ghawth, pues digo [sic]: “Me puse la al-jirqahMadinía de la mano de nuestro shaij Abi ʻUzman al-Yazairi, que Allah santifique su espiritu. Creo que me dijo durante el acto de ponérmela: Es (la al-jirqahMadinía) eterna que no se hereda ni se vende ni se dona. Él la llevó de la mano de su shaij Abi al-ʻAbbas Ahmad bin Hayyi al-Wahrani quien se la vistió de la mano del shaij de la tariqa Tazía, Abi Salim at-Tazi. Éste se la puso de la mano de Abi al-Fath Muhammad bin Abi Bakr bin al-Husain al-Maragui al-Madani, en la Mezquita de Medina, de la mano de sidi Salih bin Muhammad bin Musa az-Zawawi.

Por su parte al-Maragui la llevó de la mano de Abi al-Maʻruf Ismaʻil bin Ibrahim al-Yabarti quien se la vistió de la mano del shaij ad-Duyaʻi de la mano de Burhan ud-Din al-ʻAlawi de Abi al-ʻAbbas Ahmad bin Ibrahim bin al-Yammas de Abi al-Fadl al-Qasim bin Saʻad bin Muhammad al-ʻUzri del Hafiz Abi ʻAbdul-Lah Yusuf al-Jalasi de Abi Bakr Muhammad bin Yusuf bin Masdi al-Azdi de Abi Ahmad Yaʻfar bin ʻAbdul-Lah bn Sidibuna al-Juzaʻi.

Este último la llevó de la mano de al-Muʻammar Muhammad bin Mujlis at-Taibi del shaij Maglatai bin Qlaiy de Abi ʻAbdul-Lah al-ʻUrian de su padre el shaij Yumaʻa at-Tawil an-Nasiri de ash-Sharif Abi Muhammad at-Tayuri del Polo Abi Muhammad Salih. Éste y al-Juzaʻi se la pusieron de la mano de al-Ghawth al-Fard al-Yamiʻ Abi Madian Shuʻaib bin al-Hasan al-Qatniani hasta el término del anterior sanad. Asimismo, se la vistieron de la mano de ar-Radani unas personas entre los cuales mencionamos a ʻAbdul-Lah bin Salim al-Basri.

Dijo Abu Salim al-ʻAiashi en Masalik al-hidaia ila maʻalim ar-riwaia (Los caminos que orientan a las características de la narración): “Me la puso sidi Abu Mahdi ʻIsa az-Zaʻalibi quien la llevó del sabio y autoridad Abi ʻUzman Saʻid bin Ibrahim al-Yazairi, con su anterior sanad de ar-Raudani.

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Abu ʻAbdul-Lah Muhammad bin ʻAbdul Rahman al-Fasi dijo en el epílogo dedicado a la mención de la al-jirqah y talquin ad-Dhikr (del libro al-Minah al-Badia): “Respecto a la Qadiría, me vistieron su al-jirqah los dos señores nobles Abu al-ʻIz al-Laui y Abu al-Yamal al-Yazairi, y ellos se la pusieron de Abi ʻUzman Saʻid Ibn Ibrahim Qaddura de sidi Saʻid bin Ahmad al-Magribi de sidi Ahmad Hiyy al-Wahrani quien la tomó del celebérrimo wali (santo) sidi Ibrahim at-Tazi, muerto en 866 de la hégira y enterrado en Orán, quien a su vez la recogió del conocedor por Allah sidi Salih bin Muhammad Ibn Musa az-Zawawi de Ahmad bin Muhammad bin Mujlis at-Tibi de Muhammad Ibn Aidmor de Sharaf ad-Din al-ʻAdili del salvador de la sunna ʻAbdul-Lah bin Shugaʻ Ibn al-Qasim al-Madani de Abi ʻAbdul-Lah Muhammad bin Ibrahim bin ʻAbdul Wahid bin Alí Ibn Surur al-Maqdisi del shaij ʻAbdul Qadir al-Yili; luego escribió otras vías que ocuparon un espacio de tres páginas aproximadamente.

Al-Maqqari dijo en Azhar al-kumam fi ajbar al-ʻimama (Las flores al-Kumama, de las noticias sobre el turbante): Ibn Fahd mencionó en uno de sus libros su sanad (cadena de transmisión) sobre ponerse un turbante, llevar la al-jirqah y enseñar el recuerdo de Allah; pues dijo: sidi el shaij Muhammad bin ʻIraq me enseño el recuerdo de Allah y me puso un turbante que él mismo lo envolvió con sus benditas manos, luego me dijo: he recibido at-talquin y tomado el turbante del Polo sidi ash-Sharif (el noble), el adorno de la grupo y la religión Abi al-Hasan Alí bin Maimun al-Fasi as-Salihi al-Hasani al-Maliki quien los tomó de su maestro, el famoso por sus carismas, sidi Abi al-ʻAbbas Ahmad bin Muhammad at-Tibsi at-Tunisi al-Magribi de su maestro el gran wali Abi al-ʻAbbas Ahmad bin Abi Saʻid Majluf ash-Shabbi al-Qairawani al-Huzaili del shaij ʻAbdul Wahab al-Hindi quien los recogió de otros shuyuj venerados y perfectos de la India y del Sind[181], quienes los tomaron del prototipo el shaij Abi Madian Shuʻaib at-Tilmisani, luego mencionó su anterior sanad.

Al-Maqqari dijo: Este sanad me fue escrito por esta vía a través de sidi el shaij y el célebre maestro Abu al-Ghaiz al-Qashash at-Tunisi para su maestro ʻAbdul Wahab al-Hindi, que Allah esté satisfecho de ellos.

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Él me puso su takia (bonete)y su jubón, no vi su rostro aunque oí sus palabras, porque cuando vino a Túnez al-mahrusa (el protegido por Allah) no aparecía ante la gente; a saber, he escrito esta anécdota en más de una obra. Asimismo, me he vestido la al-jirqah a través de sidi el shaij Ahmad bin Abi al-Qasim al-Harawi at-Tadili en la ciudad de Marraquech, en el año 1010, a saber él se la puso por medio de su shaij al-Jarrubi at-Tarabulsi de su gran shaij el famoso sidi Ahmad Zarruq al-Barnusi mediante su conocido sanad.

Ahora bien, volvamos a las palabras de Ibn Fahd, pues decimos: Ibn Fahd, una vez mencionada la anterior cadena, dijo: “Esta cadena se caracteriza por su gran consideración y orgullo, pues incluye a muchos ulamas y sufíes ilustres, pese a que se ignora la condición de la mayoría de sus transmisores. No obstante, no se atiene a ello en casos similares, porque el propósito es conseguir la bendición de dicha al-jirqah y seguir el ejemplo de quienes la recibieron de los notables sufíes, dueños de los poderes santos y de los estados sublimes, y que todos estén de acuerdo sobre ella, de modo que tiene distintas vías y narraciones famosas donde se menciona en algunas de las cuales que el Profeta (s.a.s.) tomó de Gabriel, la paz sea con él, quien tomó de Allah, Elevado y Exaltado sea. Uno de sus narradores, sidi el shaij, el Polo especialista en cuestiones divinas ʻAbdul Qadir al-Yilani, fue preguntado: ¿Qué tomó de Él? Respondió: el saber y al-adab.

El Hafiz coraishi[182], shafiʻí y juez de los jueces de la Honrada Meca Yamal ud-Din Muhammad bin ʻAbdul-Lah bin Zahira, que Allah tenga misericordia de Él, fue preguntado acerca de ponerse la al-jirqah que suelen llevar los sufíes y ¿acaso tiene base en la religión o no? ¿Está su sanad encadenado ininterrumpidamente hasta llegar al Profeta (s.a.s.) o no? luego fue preguntado sobre otras cosas que se mencionarán en la respuesta.

Él respondió: “Ponerse la al-jirqah es una práctica elevada conocida desde los tiempos de los salaf hasta hoy día, además tiene origen en la legislación basada en que el propio Profeta (s.a.s.), conforme a los autores de biografías y otros, se quitó su capa o burdah y la entregó a Kaʻb Ibn Zuhair cuando éste le recitó su famosa qasida (poesía) que empieza por Banat Suʻad (Suʻad se fue y se alejó). Por otra parte, el Profeta (s.a.s.) entregó su capa a más de uno de los sahaba,

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comoʻAbdul Rahman bein ʻAuf, que Allah esté complacido con él. ¡Son muchos los ejemplos! De hombres y mujeres. Los grandes sufíes y conocedores por Allah no dejaron de utilizarla como Maʻruf, as-Sari, al-Yunaid y otros tantos bien de los antepasado bien de los sucesores como es el caso de sidi el shaij, el polo de los amigos de Allah ʻAbdul Qadir al-Yilani, el imám Abi an-Nayib as-Suhrawardi, éstos fueron precedidos por el imám Abu Hamid al-Gazali y su maestro el imám de las dos Mezquitas. ¡Su número es infinito! Además, la al-jirqah representa la preocupación de la gente en todos los pueblos y en todos los tiempos, de la cual toman bendición. Sus vías de transmisión son muchas, auténticas y entrelazadas con los dueños de los poderes santos y de los estados sublimes de los notables sufíes; todos, que yo sepa, están de acuerdo sobre ella, pues es imbécil y de pensamiento rígido quien la niega. ¿Qué tienen que ver los alfaquíes de pensamiento rígido con tratar este asunto? Pues es ininterrumpida la vía encadenada por Maʻruf quien recoge de nuestro señor Abi al-Hasan ar-Rida de sus padres, los señores nobles. ¡Es bastante obvia! En lo tocante a la vía de al-Hasan al-Basri de Alí, que Allah esté complacido con él, cabe decir que los vecinos de al-Haramain (Meca y Medina) niegan que él le oyese o narrase de él, porque no hubo comunicación entre ellos, aunque le fue posible. Sin embargo, ahlu at-tariq (la gente del camino) están de acuerdo sobre ella. Así que se extravía quien alega que la al-jirqah es una bidʻa (innovaciones reprobables en la religión); porque estaba presente en la primera era (islámica), y es admisible transmitir sus asanid (cadenas de transmisión), pues no hay ningún inconveniente en ello. Además, es menester que el murid (el discípulo) lo desee para conseguir la bendición de los amigos piadosos de Allah, lograr comunicarse con ello y seguir su camino. De hecho, nos la hemos vestido, y nos han llegado muchas vías de su transmisión al igual que nuestros maestros y ulamas. Es la preocupación de la gente en Egipto, ash-Sham (Siria,Libano,Palestina,Jordania)), Iraq, Jorasán, el Al Magreb y el resto de los países islámicos.

Abu al-Hasan Alí bin Ibrahim al-Butigui dijo en as-Samt al-maguid li at-talib al-muguid (las características del estudiante cualificado): Me la invistió nuestro shaij ash-Shihab Ahmad al-ʻAyami, y que él la recibió del shaij Ahmad al-Sihami; por otra parte, me enseñó el recuerdo de Allah y me puso su takia nuestro shaij Sharf ud-Din al-Ansari quien lo recogió de su abuelo el shaij as-Salih al-Musnad Muhi ud-Din de su abuelo paterno Yamal ud-Din de su padre el shaij del Islam Zakaría al-Ansari.

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Éste dijo: “He aprendido de más de uno de los señores, entre ellos destacan: el más notable del grupo, el encargado de aconsejar a los siervos con todo lo que pudo ash-Shams (el sol, el sereno) Abu ʻAbdul-Lah bin Muhammad bin ʻOmar al-Wasiti al-Gamri; ash-Shihab Abu al-ʻAbbas Ahmad bin Alí bin Musa al-Ansari; ash-Shams Abu al-Futuh Muhammad bin Abi Bakr al-Qawi; as-Sarray Abu Hafs ʻOmar bin Alí an-Nabtiti; ash-Shihab Ahmad hijo del alfaquí Alí bin Muhammad bin Tamim ad-Dumiati, conocido por az-Zalabani, y az-Zain Abu al-Faray ʻAbdul Rahman bin Alí bin Ishaq bin Muhammad at-Tamimi al-Jalili, todos ellos pertenecían a la escuela shafiʻí y vivían en lugares distintos de El Cairo, a excepción de an-Nabtiti cuya capilla está cerca de Jankat[183] Siriaqos. ¡Rogamos a Allah que nos sea provechosa su bendición! Y, conforme a sus normas, me fue enseñado ad-Dikr (el recuerdo de Allah) y llevé la al-jirqah de todos, salvo el primero. Luego me autorizaron para enseñar el recuerdo, vestir la al-jirqah, etc. El primero de ellos tomó del shaij Abi al-ʻAbbas Ahmad az-Zahid; mientras el segundo y el tercero del shaij Burhan ud-Din Ibrahim bin ʻOmar bin Muhammad al-Anqaui; el cuarto del shaij Yamal ud-Din Abi al-Mahasin Yusuf As-Safii; el quinto de az-Zain Abi Bakr bin Mohamad Ibn Muhammad Alí al-Jauafi y de ʻAbdul ʻAziz al-Gaznawi. Por último, el sexto quien tomó del shaij Shihab ud-Din Abi al-ʻAbbas Ahmad bin Muhammad an-Nasih siguiendo a az-Zahid quien recibió de ash-Shihab ad-Dimashqui de ʻAbdul Rahman ash-Sharafi de ʻAbdul Rahman ar-Ruzbari del ilustre al-Mayd al-Bagdadi de an-Naym Abi al-Yanab Ahmad bin ʻOmar bin Muhammad ʻUrf Bal-Bakri de ʻUzman. Respecto a al-Jauafi, al-Gaznaui y al-Anqaui tomaron de az-Zain ʻAbdul Rahman bin Muhammad bin ʻAbdul Rahman bin ʻAbdul Salam al-Qurashi ash-Shabartishi al-Qahiri. Por su parte As-Safii recibió del shaij at-Tay Abi ʻAbdul-Lah Muhammad bin Abi al-Mahasin Yusuf bin ʻAbdul-Lah bin ʻOmar bin Alí bin Jadir al-Kurani al-ʻAyami. Es más, he sido informado que el shaij Yusuf As-Safii se reunió con éste, así que es posible que recibiera de él lo mismo que recibió[184] del alfaquí Hasan ash-Shamshiri y an-Naym Mahmud al-as-Fahani,

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de al Badr Mahmud at-Tusi quienes tomaron de an-Nur ʻAbdul Salam at-Tanazi de an-Nayib Alí bin Bargush ash-Shirazi, de acuerdo con su anterior sanad.

Dijo Abul Faid Muhammad Murtada az-Zubaidi en al-Fawaid al-yalila bitaʻliq muslasalat ʻUqaila: “Me puse la boina(takia) y la túnica (qamis) de la mano de mi shaij ʻAbdul Jaliq bin Abi Bakr de Ibn ʻUqaila conforme a su sanad.

Asimismo, me vestí de mi shaij Wayih ud-Din ʻAbdul Rahman al-ʻAidarus y de mi shaij el señor as-Saiid Sulaiman ben Yahia bin ʻOmar al-Ahdal al-Husaini quienes se vistieron de la mano del señor Wayih ud-Din ʻAbdul Rahman bin ʻAbdul-Lah bal-Faquih[185] al-Husaini at-Tarimi. El segundo dijo: una autorización escrita de su pueblo a Zubaid. Él la llevó del polo ʻAbdul-Lah bin ʻAlawi del señor Ba-Haddad con su propio sanad.

Y me vestí de mi shaij Muhammad bin at-Tayib al-Fasi y de mi shaij Ismaʻil bin ʻAbdul-Lah an-Naqshabandi quienes se vistieron del señor ʻOmar al-Bar del señor Ba-Haddad, de acuerdo con su sanad.

Otro sanad: El shaij Muhammad ʻUqaila se vistió del señor Alí bin ʻAbdul-Lah. Tiene una licencia escrita con su sanad .

También me vestí de la mano del ilustre señor ʻAbdul Rahman bin Mustafa al-ʻAidarus y de al-Husain Ibn ʻAbdul Rahman bin Muhammad al-ʻAidarus de su shaij Alí bin ʻAbdul-Lah (shahib sura صاحب سورة), con su sanad.

  1. 243.

Otro sanad de llevar la al-jirqah qadiría: “Me la vestí de mi shaij ʻAbdul Jaliq de Ibn ʻUqaila de Qasim bin Muhammad al-Bagdadi de su shaij el señor Alí al-Qadiri, según su sanad.

También, la llevé del señor ʻImad ud-Din Muhammad quien se la puso de la mano de su abuelo el señor Abi ʻAbdul-Lah Muhammad del señor Yasin al-Hamawi de la mano de su padre el señor ʻAbdul Razzaq de la mano de su padre el señor Sharaf ud-Din con su propio sanad.

Igualmente, me la puse de la mano del señor Alí bin Musa bin Shams ud-Din al-Husaini del shaij ʻAbdul Gani an-Nabulsi del señor Yasin, según su sanad.

Y la llevé de la mano del señor Muhammad Abi Bakr bin ʻAbdul Rahim al-Husaini al-Bagdadi del shaij Qasim al-Bagdadi con su sanad.

Ahora bien, tengo otras vías sobre llevar la al-jirqah qadiría, distintas de las que mencionó Ibn ʻUqaila. Entre las más elevadas digo que yo me la vestí del shaij el místico desprendido Muhammad bin ʻAbdul Karim al-Qadiri al-Madani de su shaij ʻAbdul Nabi al-Basri del shaij Husain al-Basri de Muhammad Sadiq de Muhammad Qasim de ʻAbdul Fattah del shaij Garibu-Allah, que vivió cuatrocientos años, del shaij Daud al-Haddad del shaij el polo ʻAbdul Qadir al-Yilani, Allah santifique su espíritu.

A continuación, me la puse de la mano del señor Muhi ud-Din Nur al-Haq al-Husaini al-Makki del señor Saʻd ud-Din Gulam Muhammad de la mano del señor longevo ʻAbdul Shakur al-Husaini de la mano del señor longevo Shah Masʻud al-Isfraini, luego mencionó otro sanad musalsal por al-Ahdalis.

Dije: “No he mencionado el sanad original que es muslasalat  [186]ʻUqail, porque no se hizo según su condición, sino lo narró por la autorización, pues él dijo: “He tenido la autorización y la vestimenta

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por medio de la correspondencia (epistolar) con el noble señor, (el apoyo ejemplar السند المثيل) el erudito, el prototipo, el investigador el señor ʻAbdul-Lah bin ʻAlawi al-Haddad quien recibió y llevó de nuestro señor el gran conocedor por Allah Muhammad bin ʻAlawi Ba-ʻAlawi, residente en la Honrada Meca. Así mencionó un sanad musalsal con los señores ʻAlawíes.

Dijo luego: otro sanad basado en la correspondencia (epistolar) es el siguiente: “Me he sido vestido la al-jirqah del eminente señor, el apoyo ejemplar, el gran conocedor por Allah, el celebérrimo amigo de Allah el señor Alí bin ʻAbdul-Lah al-ʻAidarus, residente en Bandar Surt en el territorio de la India. (وسورة ما كتبه لي[187]), luego citó el texto de su autorización”.

Apartado

En definitiva, hemos presentado en este trabajo la opinión de Ibn Taimiya e Ibn Jaldun sobre la al-jirqah y la audición de al-Hasan de Alí. Si Allah quiere, vamos a dedicar un libro especial sobre tres cuestiones: al-abdal (Los sustitutos), al-Mahdi al-Muntazar (el Mahdi prometido) y las calumnias de Ibn Jaldun sobre los sufíes. A saber, he refutado –en un trabajo mío editado con el título de Ibraz al-wahm al-maknun[188] (Poner en tela de juicio las vanas imaginaciones escondidas) las acusaciones de Ibn Jaldun sobre la autenticidad de los hadhices narrados sobre al-Mahdi. En otra ocasión, si Allah quiere, lo reanudaremos.

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Alabado sea Allah, el Señor de los mundos, las bendiciones de Allah sean sobre nuestro señor Muhammad, el sello de los Profetas, sobre su Familia, sus Compañeros y los continuadores de éstos hasta el día del Juicio. ¡La alabanza es para Allah!

Fin del libro

 

 

 

[1] Son tres versos que elogian al autor del libro. El traductor.

[2] Lo oculto.

[3]El imám Alí. Turab significa tierra. Es el propio Profeta quien le puso el apodo de Abu turab, pues cierto día le encontró durmiendo a la intemperie sobre tierra. El traductor.

 

[4] Se refiere a Su profeta Muhammad. El traductor.

 

 

[5] Libro que recoge los hadices más auténticos. El traductor.

[6]En la terminología de la ciencia de los hadices, se entiende por emir al-muminin (emir de los creyentes) la autoridad religiosa que abarca y domina ad-Din (la religión). El traductor.

[7] Se refiere al procedimiento mediante el cual los eruditos del hadiz estudian un hadiz específico para averiguar en cuál de los libros originales de Riwaia fue reportado, así como para indicar su autenticidad y rango, si es necesario. Los libros de tajriy, por lo tanto, son una de las fuentes originales de los hadices.

[8]Pertenecientes o seguidores de Malik, fundador de la primera escuela de fiqh (jurisprudencia islámica. El traductor.

[9]Relativo a Ash-shafí, fundador de una de las escuelas de fiqh islamí ʻ.

[10]Es decir: logró ser abdal, un santo que ha transformado sus cualidades. El traductor..

[11]Escuelas coránicas para menores. El traductor.

[12] Una sabiduría que habilita al muytahid para conocer las leyes de modo independiente, deducidas de las fuentes: Sagrado Corán, los hadices o tradiciones proféticas, el intelecto o el consenso de los sabios.

[13]Correspondiente cadena de autoridades. El traductor.  .

[14]Se refiere a la mención de las otras cadenas de autoridades que narraron el mismo hadiz. El traductor.

 

 [15] Una jerarquía de los sabios y expertos en las ciencias de hadices (con las ciencias afines) que había aprendido de memoria por lo menos 100.000 hadices con sus sanad. El traductor.

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[16] En este contexto el termino hafiz (pl. huffaz) no se refiere a la jerarquía mencionada en la cita anterior, simplemente significa: el que se ocupa de saber de memoria los hadices del Profeta. El traductor.

[17] Relativo a cierto grupo que odia al imam Alí. El traductor.

[18]En adelante se empleará el término árabe al-jirqah para referirse a la prenda de vestir o ropa parcheada que se la viste a un discípulo doctísimo que se hace maestro. El traductor.

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[19] Cadena de transmision. El traductor.

[20] Una cadena que sufre inquita` significa que la cadena pierde uno de sus narradores. El traductor.

   [21] Un hadiz es llamado “mursal” si quien lo narró del Profeta (s.a.s.) es un seguidor de los compañeros del Profeta (tábi’i), perteneciente a la segunda generación de musulmanes, y no un compañero del Profeta. Es posible diferenciar entre un compañero y uno de sus seguidores remitiéndose a las biografías. El traductor.

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[22]  Se refiere al grado de la Unidad Divina  y su variantes. El traductor.

[23]Abu Hamid Muhammad Al-gazaly, filósofo y místico musulmán de la Edad Media. El traductor.

[24] Se refiere a los malos pensamientos. El traductor.

[25] Solicitando la bendicion. El traductor.

[26] El editor.

[27] Se refiere a que la cadena sufí  se remonta con interrupcion hasta su fuente. El traductor.

     [28] Relativo a Badr, nombre del campo que tuvo lugar la primera batalla entre los musulmanes y los incrédulos de Qoraysh. A los compañeros del Profeta que participaron en esta guerra se les denominó badríes. El traductor.

 

[29] Una recopilacion de cierto número de hadices del Profeta. El traductor.

     [30] Hadiz aceptable o bueno (árabe: حديث حسن) es similar a un hadiz correcto/auténtico, pero narrado por personas que tienen menos fama por su integridad de carácter, memorización o aprendizaje. El traductor.

[31] Ciencia de evaluación de las narraciones. El traductor

[32]Tajriy (árabe: تخريج) se refiere al procedimiento mediante el cual los eruditos del hadiz estudian un hadiz específico para averiguar en cuál de los libros originales de Riwaih fue reportado, así como para indicar su autenticidad y rango, si es necesario. Los libros de Tajriy, por lo tanto, son una de las fuentes originales de los hadices. Sin los libros de Tajriy encontrar información necesaria sobre cualquier hadiz sería muy difícil. Por ello, estos libros son herramientas indispensables para quienes no son eruditos en la materia. El traductor.

 

[33] Experto en las cuestiones de jurisprudencia, quien ha estudiado durante muchos años en diferentes ciencias relacionadas con el Islam que lo habilitan para conocer las leyes de modo independiente, deducidas de las fuentes:El noble Corán, los hadices, el intelecto o el consenso de los sabios. El traductor.

[34] Como  se nota, son unos versos que alaban al imam Ali.

[35] Las erratas que vienen a continuación han sido efectivamente corregidas en el texto traducido.

: [36] Relatado en Sahih Muslim: «Quien cambia su propia ascendencia atribuyéndola a otra que no sea su verdadero padre, sobre él caerá la maldición de Allah, Sus Ángeles y la de toda la humanidad; así como Allah invalida sus obras por mucho que sean y no acepta nada de él». Dicho hadiz también abarca tácitamente los afiliados al camino.

 

[37] Maestros. El traductor.

[38]S. wali: próximo o cercano de Allah. El traductor.

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[39] según entendemos de esta frase, que, estando en dos lugares distintos, el maestro enseñaba al murid (discípulo o aspirante) espiritualmente. El traductor.

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[40]Especie de capa o capote, sin o con capucha, parecido al albornoz. Los musulmanes del Norte de África siguen usándolo. El traductor.

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[41]El zahir y el batin, son convencionalmente traducido como «exotérico» y «esotérico». El traductor..

[42]Muchos sufíes creen erróneamente que este es el shaij Abd as-Salam Ibn Mashishí, autor de la súplica al-Mashishiyya.

 

[43] Uno de los pueblos de la comarca de Dikernes, provincia de ad-Daqahlia

  [44] Una secta de al-Jawarey que se le atribuye a Abdullah Ibn Ibad, odia a Alí y a su familia –la paz sea con ellos.

 

[45] De Tadila: una tribu bereber (Marruecos), como Sanhaja. Esta tribu procreó a muchos ulemas y conocedores por Allah.

[46] Dicho nombre en arabe se trata de un diminutivo. (El traductor)

  [47] El término árabe wusul significa literalmente “llegada”, aunque en este contexto –creemos- que se refiere al esfuerzo realizado por el sufí en su vía de la educación y la culminación. El traductor.

 

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[49]Quizás se refriere a una de las técnicas de interpretación del Qurán (tafsir) basada en conocimiento experto. El traductor.

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[50] Es el sexto mes del calendario musulman. El traductor.

[51] Es el primer mes del calendario musulman o hegiri. El traductor.

  [52] El término «ʻUlamaa al-Rusum» presenta una variante del citado concepto de  «ʻUlamaa al-Zaher» que designa a los sabios de la religión que se atan a la letra de los textos religiosas y no llegan a lo que entrañan éstos de significados y sentencias. Empero el término «ʻUlamaa al-Baten» alude a los sabios sufíes que van más allí de los textos de modo que no se ciñen a su sentido literal. Asimismo, los términos «ʻIlm al-Zaher» e «ʻIlm al-Baten» se refieren a las ciencias y disciplinas que parten de las premisas anteriores. El traductor.

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[53]Los imames de al-yarh ua al-Tadil: Los sabios que se dedican a enseñar los defectos del transmisor de una noticia, así como las ventajas y confianza del narrador de otra. El traductor. ʻ.

[54]Hadiz débil: narrado por personas cuyo carácter no es bien conocido o un hadiz que tiene algunos defectos en su Isnad. El traductor.

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[55] El motivo de su mencionin radica en que ellos preguntaron sobre el porqué de su incapacidad de ver o escuchar la tortura de la tumba;  lo  cual está bien adherido a la opacidad y borrosidad de sus corazones. [La prueba evidente].

 

[56]A saber, Ibn Taymiyyah ha germinado dicho enfoque y otros en su libro Minhay al-Sunna (Los métodos y caminos de la sunna), así como lo ha hilvanado en una epístola o códice. En estas obras, alega que los citados hadices que atañen a las virtudes de Alí, ¡que la paz sea con él!, no le constatan ninguna peculiaridad que lo distingue del consenso de los creyentes, antes bien, los compañeros del Profeta. Así se explayó en el tema aclarando: El siguiente dicho profético, relatado por al-Bujari y Muslim, que el Mensajero de Allah (s.a.s.) le dirigió a Alí, ¡que la paz sea con él! «Tú tienes ante mí la categoría de Aarón ante Moisés, excepto que no habrá profeta luego de mí.», no revela una superioridad de Alí, dado que el Profeta (s.a.s.) dijo lo mismo en lo respecta a los Anṣār (originarios de Yathrib (Medina) convertidos al islam) en el siguiente hadiz: «Soy de los Anṣār y ellos son de mí». Asimismo, el Mensajero de Allah dijo, como viene relatado en Sahih al-Bujari y Sahih Muslim, lo siguiente: « Aquél de quien yo fuera protector y señor [maula], Alí es también su protector y señor». Tampoco éste último hadiz profesa una cualidad distintiva de Alí, ya que esto está constatado para todos los creyentes acordemente al texto coránico. Al respecto, Allah, ¡Altísimo sea!, dice: «Los creyentes y las creyentes son amigos aliados unos de otros» (Sura 9, at-Tawba: 71). En la Batalla de Jaybar, dijo el Profeta (s.a.s.): «Le daré el estandarte mañana a un hombre que ama Allah y su Enviado y a quien Allah y Su Enviado aman». A la sazón se ha dicho: Él (Alí) le duelen los ojos por padecer oftalmia, luego vino Alí y el Mensajero le puso su saliva en sus ojos y le entregó el estandarte. Frente a ello, Ibn Taymiyyah alegó: Tampoco este incidente revela superioridad de Alí, porque Allah también dijo lo mismo con respecto a todos los creyentes señalando en las dos siguientes aleyas: «Allah traerá a otros a los que amará y por los que será amado» (Sura 5, La Mesa Servida: 54); «Pero el amor por Allah de los que creen es más fuerte» (Sura 2, La Vaca: 165). Unido a esto, se destaca también el siguiente hadiz correcto que plantea las señales del creyente: «La de aquel para quien Allah y su Mensajero son más amados que cualquier otra cosa». En esto, son largos y extensos los planteamientos erróneos que entrañan aquella epístola. No nos oculta estas añagazas que urdió al recurrir a aquellas vanas interpretaciones con tal aberración deliberada. Él mismo (Ibn Taymiyyah) sabe que el citado hadiz de « Tú tienes ante mí la categoría de Aarón ante Moisés.…» implica que Alí en relación con el Profeta está en la misma posición de Aarón con respecto a Moisés, esto es, en la hermandad, sucesión, moralidad y conocimientos, así como en todos los atributos en común entre Moisés y Aarón con la excepción de la profecía. En este tenor, Allah, ¡Altísimo sea! dice: «Dijo Moisés a su hermano Aarón: Ocupa mi lugar entre mi gente, pon orden y no sigas el camino de los corruptos» (Sura 7, al al-‘Araf: 142). La profecía exceptuada en el anterior hadiz (excepto que no habrá profeta luego de mí.) denota generalidad como viene asentado en la disciplina de los fundamentos (orígenes). De ahí que fuese Alí el más sabio de la nación tras su Profeta (s.a.s) al igual que Aarón lo fuese  entre los hijos de Israel después de Moisés, ¡que la paz sea con ellos! Dicho esto, tal situación difiere, así como no entronca con el hadiz de «Soy de los Anṣār y ellos son de mí» dado que dicho veredicto está asociado con los Anṣār de forma genérica de modo que no especifique a alguien en concreto, o sea, ninguno de ellos puede alegar que tal hadiz le concierne a él solo, sino que espera que se encuadre dentro de él. Asimismo, el hadiz de «Aquél de quien yo fuera protector y señor [maula], Alí es también su protector y señor» asevera que la sucesión de Alí está asociada con la del Mensajero de Allah (s.a.s.), es decir, la apódosis está condicionada por la prótasis. Por consiguiente, como ya es obligatoria la sucesión del Profeta (s.a.s.) en relación con cada creyente, así será también con respecto a Alí. Omár, ¡que Allah esté complacido con él!,  hizo hincapié en tal punto, al decir a Alí tras oír este hadiz: ¡Felicidades, Aba al-Hasan!, ya eres sucesor de todos los creyentes y las creyentes. Empero, la sucesión de los creyentes unos de otros se muestra general e inherente a la condición de la fe, es decir no atañe a una persona en concreto. Consecuentemente, amar a Alí forma parte de la fe y su odio se tilda de hipocresía, porque su sucesión es obligatoria sobre todos los creyentes. En lo que a la Batalla de Jaybar se refiere, incumbe afirmar que tal situación demuestra más la virtud de Alí y su superioridad. Al escuchar aquel hadiz, cada uno de los grandes compañeros del Profeta (s.a.s.) esperaba ser aquel hombre que el Mensajero de Allah señaló como un “hombre que ama a Allah y su Enviado y a quien Allah y Su Enviado aman”. En aquel entonces, Omár, ¡que Allah esté complacido con él! dijo: Jamás he pretendido llegar al poder excepto en aquel día. ¿Acaso Omár y los grandes compañeros del Profeta (s.a.s.) no amaban a Allah y a Su Mensajero? ¿A lo mejor ignoraban que Allah y Su Mensajero aman a los creyentes? ¡Ni por esas!, El quid de la cuestión estriba en el testimonio que el Mensajero de Allah hizo a una persona determinada. Frente al testimonio que el Mensajero de Allah declaró ante todos los compañeros en la Batalla de Jaybar, viene después la actitud taciturna tachada de hipocresía, dado que ellos enemistaron a una persona que ama a Allah y a su Enviado y a quien Allah y Su Enviado aman. Ademas, Ibn Taymiyyah lo conoce de sobra, sino que su gran descarrío lo enceguece o hace que recurra a estas evasivas: Así se base en estas interpretaciones que lo degradan, así como conducen a       su acusación..

[57]Al-Jilafa al-Rashidah: Es el nombre que se da a los cuatro primeros califas que sucedieron al Mensajero de Al-lah [Abu Bakr asSiddiq, Umar ibn al-Jattab, Uthman Ibn Affan y Alí Ibn Abi Talib]. (Nota del traductor).

 

[58]Dicha versión se debe a Abu Bakr Abu Dawood, autor de las Sunnas: En este tenor, Ibn Taymiyyah ha transmitido de él este dicho maligno a la hora de esbozar su biografía. Con todo, Abu Bakr, se ha desdicho de él aseverando definitivamente su retracción de él. Empero, la repetición deliberada de  Ibn Taymiyyah de esta vana historia demuestra que él oculta un aborrecimiento ante Alí, ¡que la paz sea con é!l; de otra suerte, no la habría mencionado en este particular, sean cuales sean los motivos.

 

[59] En este particular, él se ha confundido al ignorar que al imám al-Mahdy no puede ser un presunto rey, no porque no tenga familiares, sino que él será un califa consensuado por todo los mandatarios y sabios de la nación que lo otorgan un testimonio de fidelidad como prueba de obediencia. Ellos se percatarán de que él abarca todas las condiciones requeridas en el califa de los musulmanes [Véase  Abu al-ʻAbbas Ahmad Ibn al-Siddiq al-Magribi, Ibraz al-Uahm al-Maknon Min Kalam Ibn Jaldún (La revelación de la ilusión recóndita en las palabras de Ibn Jaldún)].

 

[60] Son miembros de la principal corriente religiosa entre los chiitas. El traductor.

[61] Esta aleya es una de las pruebas de la profecía de al-Jidr –la paz sea con él-; porque éste recibía su educación mediante una Revelación divina, ya que Allah dice: “Y enseñó a Adán todos los nombres (de los seres creados)”. También dice en otra aleya: “Y te enseñó lo que no sabías”. Cabe señalar que no hay ninguna aleya por la que se entienda que Allah enseñó a nadie excepto los profetas. Ya como dicen los investigadores: Fue profeta favorecido con saber las verdades de las cosas; así que los sufíes derivaron de su nombre “el Estado Jadirí” para un amigo de Allah que esté a su altura y alimente a la gente con algunos de sus conocimientos.

 

[62] Véase Fath al-malik al-alí bi sehhat hadiz bab madinat al-ilam Alí (Apertura del Rey Supremo sobre la autenticidad del hadiz de Alí es la puerta de la ciudad del saber), del Imán, quien sabía de memoria, el difunto autor del presente libro –que Allah santifique su alma e ilumine su mausoleo-.

[63] (العترة) término árabe que alude también a Ahlu al-Bait (Gente de la Casa). El traductor.

 

[64]Pese a la debilidad del hadiz del Hermanamiento, existe otro tanto que lo corrobore: “Eres para mí como Harón para Moisés, excepto que después de mí no habrá profetas”. (Recopilado en Sahih al-Bujarí, Sahih Muslim, entre otros libros). Asimismo, al-Hafez Ibn ‘Uqda dedicó al hadiz de la Señoría un libro voluminoso, en el cual recopiló sus muchas cadenas de narradores, bajo el título de Kitab al-mualah (Libro de la Señoría). También, la mayoría de sus cadenas, según al-Hafez Ibn Hayar, son notables. Algunos nassebíes (los que odian a Alí y a su familia) ignorantes pretendieron su falsedad, a sabiendas de que está mencionado en los dos libros Sahih, e incluso, al-Hafez as-Suyuti, que Allah esté complacido con él, dijo que es narrado por muchos compañeros y tabi‘un (generación seguidora de la del Profeta); ya que es relatado por más de veinte cadenas de autoridades. En cuanto al hadiz del Testamento, as-Shawkaní lo dedicó una epístola editada, en la cual clarificó sus cadenas y explicó su significado. En lo referente al hadiz del más Sabio, es auténtico, así como es tan dilatado entre los especialistas de hadices hasta el punto de que cuando al-Hafez Taquí ad-Din Alí Ibn Abdul-Kafí as-Subkí ocupó el puesto de predicador de la Mezquita de Omeya de Damasco, al-Hafez ad-Dahabí le felicitó componiéndole dos versos, narrando en ambos dicho hadiz:

Qué se humille el púlpito de Omeya cuando lo sube al-Hafez, el sabio y el piadoso;

El más elocuente de entre todos los jueces de la época, pero el más sabio y el más conocedor de los juicios legales, en absoluto, es Alí.

El hadiz de la Comunicación es mencionado en Sahih al-Bujarí, en la historia de la revelación de la Sura de at-Tawba (el arrepentimiento) en la Peregrinación de Despedida. Se narró que el Profeta (s.a.s.) envió a Abu Bakr para que recitase la sura de at-Tawba y los pactos que entraña, pero, muy rápido, mandó a otro tras él para que lo detuviese. Ya que en su vez encargó a Alí, que la paz sea con él. Abu Bakr manifestó su alarma y le preguntó al Mensajero de Allah: ¿Ocurrió algo, Mensajero de Allah? A lo que le contestó: No, pero nadie debe comunicar nada en mi lugar excepto alguien que pertenezca a mi familia.

Asimismo, el hadiz del Barco es auténtico mediante sus muchas cadenas, sin embargo, su versión famosa es como sigue: “La Gente de mi Casa (Ahlu Baity) son en relación a vosotros como el Arca de Noé: quien se embarca en ella se salva, y quien reniega de ella perece”. Es digno de mencionar que Alí es la cabeza de la familia profética, que la paz sea con ella.

 

 

[65]De este hadiz los especializados en dicha disciplina derivaron el título de “Emir de los creyentes del el hadiz”, siendo el rango más alto del saber de memoria. Unas pocas personas ocuparon esta posición suprema, como: Shu‘bah, Muhammad Ibn Ishaq, Malik, al-Bujarí y, por último, Ibn Hayar al-‘Asqalaní. A renglón seguido está el que sabe de memoria, luego, el que sabe de memoria el texto del hadiz y lo explica, y, por fin, el que sabe de memoria las cadenas de transmisión de muchos hadices. (En cuanto al rango de autoridad, es propio de la documentación, además, esta disciplina no tiene el título de al-Hakem).

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[66] Es el renunciamiento a los placeres mundanales en busca de otros espirituales. El traductor.

[67]  Quizá se refiere a heredar del Profeta el poder santo (wilaya), el imamato o las enseñanzas. El traductor.

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[68] Legatario espiritual, tesorero, vicerregente. El traductor.

[69]Tajriy se refiere al procedimiento mediante el cual los eruditos del hadiz estudian un hadiz específico para averiguar en cuál de los libros originales de Riwayah fue reportado, así como para indicar su autenticidad y rango, si es necesario. Los libros de Tajriy, por lo tanto, son una de las fuentes originales de los hadices.

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[70] Es decir no se heredan de ellos propiedades mundanas. El Profeta (s.a.s.) dijo: “Los Profetas no dejan por herencia dinar o dirham (propiedades o dinero), sólo su conocimiento”. El traductor.

 

[71] Un compañero honorable que el Profeta (s.a.s.) hizo que su testimonio equivaliera al testimonio de dos        hombres.

  [72]Fitna (فتنة) es un término árabe que puede traducirse como división y guerra civil en el seno del Islam. Tiene además unas connotaciones religiosas muy particulares, ya que expresa la idea de un castigo infligido por Dios a los pecadores, una prueba para los musulmanes en una situación de división de la comunidad de los creyentes. El traductor

 [73] El decimo día del sagrado mes de muharram. El traductor.

[74] Rabbany significa también “Conocedor por Allah”. El traductor.  i

         [75] Un hadiz es mursal cuando una parte de la cadena de narradores no es mencionada. El traductor

[76] Conectado hasta el Profeta. El traductor.

[77] Al-Muttafaq ‘alaih es una narración registrada por Al-Bujari y Muslim y narrada por el mismo Sahabi (compañero) en ambos libros. En cambio, Muftaraq sgnifica separado, es decir: el transmisor del hadiz registrado en ambos libros de Al-Bujari y Muslim no es el mismo. El traductor.

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[78] Comunidad de creyentes del Islam. El traductor.

[79] Con ázar se designa también a las noticias dejadas por esas primeras generaciones de musulmanes (el Sálaf). El traductor.

80 Ciencia de evaluación de las narraciones. El traductor

[81]  Al-Hafiz, (en árabe: الحافظ) literalmente significa persona que sabe algo de memoria, en especial el Corán. En ciencias del hadiz es sinónimo de muháddiz. Para algunos autores es un grado más elevado, y se aplica a las personas con un conocimiento enciclopédico de estas ciencias, conocimiento de memoria miles de hadices así como las circunstancias de sus trasmisión y la calidad de los trasmisores, etc. El traductor.

 

[82] El embarazo de la concubina conlleva en el derecho islamico un cambio de estatus juridico que la situa muy cerca de la esposa legal desde un punto de vista social, de modo que al estar embarazada de su amo no se le permite venderla gracias a parirle un niño, por eso se le llama umm walad. El traductor.

                                                                                                                                                                         Analisis hermenéutico, por el cual se llega a la raíz del significado original. El traductor.       [83]

[84]  Pertenciente a Banu Hashim (en árabe: بنو هاشم ) era un clan de la tribu Quraysh, clan al que pertenecía el Profeta Muhammad (s.a.s.). el traductor.

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          [85] Ibn Hazma declaró rotundamente la superioridad de Abu Bakr, seguido por Omár, al mismo tiempo, renunció a hacer preferencia entre Alí y Ozmán, que Allah esté complacido con todos ellos.

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[86] En árabe: (صلح الحديبية) es el tratado que tuvo lugar entre el Estado de Medina y la tribu Quraiysh de La Meca en marzo de 628. Se redactó un tratado en el que se estipulaba, entre otras condiciones, el cese de todas las hostilidades entre La Meca y Medina durante diez años, y que el Profeta y sus seguidores se abstuvieran de entrar en La Meca aquel año, aunque podrían hacerlo al año siguiente. El traductor.

 

[87]A saber, la intención de At-Tirmidhí, que transmitió un hadiz no auténtico: “Abu Bakr y Omar son los señores de los hombres maduros del Paraíso”, fue contradecir otra tradición profética: “al-Hasan y al-Husain son los señores de los jóvenes del Paraíso”.

 

[88] Es decir los diez compañeros albriciados con entrar al Paraíso. El traductor.

       [89]  El zahir es convencionalmente traducido como «exotérico». El traductor.                                           

       [90] Un hadiz Ahaad es trasmitido solamente por individuos aislados; algunos ulemas no lo aceptan como prueba en materia de fe, ya que cabe la duda (en cuanto a su fiel transmisión) y la creencia no se puede basar en la duda. Ahaad es lo contrario que un hadiz mutawatir que se relata por tal cantidad de gente y en lugares tan diferentes que hacen imposible imaginar que sean falsos. El traductor.

 

  [91] Seguidores de Al-Mu’tazila (en árabe: المعتزلة) es una escuela teológica del pensamiento islámico basada sobre todo en el racionalismo. El traductor.

 

[92]Muryiah (en árabe: المرجئة) nombre comúnmente atribuido a una escuela teológica islámica antigua, cuyos seguidores son conocidos por el nombre de Muryiah. El traductor.

 

[93] Relativo a Jariyismo, una de las tres ramas principales del Islam (junto a la del chiismo y el sunnismo) durante el califato de Alí Ibn Abi Talib. La palabra jariyí significa “el que se sale”, en referencia a la deserción que protagonizaron en el año 657vcuando abandonaron el bando de Alí al aceptar éste en el campo de batalla de Siffin un arbitraje entre él y su adversario, el omeya Muʻawiya. Esta secta ya dejó de existir. El traductor.

 

[94] Su marido. El traductor.

[95] Los al-Ansar, que en árabe significa «ayudantes», son los originarios de Yathrib (la actual Medina) convertidos al islam. Es un término islámico que se aplicaba originalmente a algunos de los acompañantes del Profeta Muhammad. El traductor.

 

     [96] Pese a su gran reputación de ser gran imám, célebre muytahid y de abundante conocimiento, Ibn Hazm inventó desacertadamente una noticia (un hadiz que él considera como prueba que apoya su opinión) que favorece a las esposas del profeta (s.a.s.) sobre  la Señora de la mujeres del Paraíso y sobre los demás sahaba, e incluso que ʻAisha es más favorita que su padre. Pues dice: la superioridad se deba a tener un grado elevado en el cielo, y es cierto que no hay una categoría superior a la del Profeta (s.a.s.) con quien viven sus mujeres. (Pues ¡cuidado!, Allah te guarde y te apoye para no incurras en este error vergonzoso y evidente). ¿Acaso la morada de nuestro señor y gran Mensajero (s.a.s.) no cabe para sus hijas y sus queridos? Allah Altísimo sea! dice comúnmente de los creyentes: “Los creyentes y sus descendientes que los hayan seguido en la fe serán reunidos”. En otra sura informa que “Los que obedezcan a Dios y al Mensajero estarán con los bienaventurados: los Profetas…”. ¡Dios y Señor Nuestro! Tu perdón es tan inmenso, haz, por Tu gracia y misericordia, que nos reunamos con ellos. ¡Amén!. Ahora bien, ¿será posible que Allah reúna generosamente a los descendientes creyentes con sus padres y no lo haga con los del Profeta (s.a.s.)? De él se relató un hadiz auténtico donde dice: “Fátima es la Señora de la mujeres del Paraíso”…,  pues la supremacía radica en la elevación del grado.

Asimismo, se dio por unanimidad que la categoría y la condición de los Profetas y Mensajeros  (la paz sea con ellos) es superior a la de las mujeres del Profeta (s.a.s.). Por su parte, algunos pertenecientes a Ashʻariyah (Ashʽariyah,  (en árabe: الأشعرية) es una escuela de la teología musulmana fundada por Abu al-Hasan al-Ashʻari en el siglo X. el traductor) y nasibíes  alegaron que ʻAisha es mejor que Fátima pese al contenido del evidente y correcto hadiz anteriormente mencionado que demuestra lo contrario.

En Sirag al-muridin (Lámpara de los aspirantes) se ofrece una interpretación extrañamente rara de la aleya “Abatidor, exaltador” (El acontecimiento, 4); donde señala a Fátima con el término “abatidor”, mientras con la palabra “exaltador” se hace referencia a ʻAisha. Fíjate, Allah te proteja, cuán falso es este significado. Respecto a ello, y por unanimidad de los musulmanes, esta exégesis no tiene nada que ver con Fátima ni ʻAisha, que Allah tenga misericordia de ellas. Tal es la actitud de Ibn al-ʻAraby al-Muʻafery un descarado y cínico nasebí cuyo descomunal odio hacia la Familia de la Casa del Mensajero (s.a.s.) le llevó a cometer estas vilezas. ¡Nos refugiamos en Allah del fracaso! Es cierto que quien lee sus libros atistiguará que es un hipócrita.

 

 

 [97] No obstante, en la épistula alMufadala vaina as-Sahaba (comparación entre los compañeros) confirmó lo que transimitimos de él

 

    [98] Una sabiduría que habilita al muytahid para conocer las leyes de modo independiente, deducidas de las fuentes: Sagrado Corán, los hadices o tradiciones proféticas, el intelecto o el consenso de los sabios. El traductor. El traductor.

 

   [99] Abu Bakr y Omár. El traductor.

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     [100] Se refiere a Abu Bakr y Omár. El traductor.

         [101] Creo que falta un párrafo del libro(no relevante)

[102] Criterio, distincion. El traductor.

   [103] Ulu al-azm (أولو العزم) , de acuerdo con algunos sabios, significa los legisladores que abrogan la sharia de sus predecesores. Éstos son Noé, Abraham, Moisés, Jesús y Muhammad. El traductor.

 

  [104] No obstante, es falso el siguiente hadiz: “Allah no ha depositado algo en mi pecho sin que haya puesto algo similar en el corazón de Abu Bakr”.

[105] Relativo a la generación que siguió a la del Profeta Muhammad; musulmanes de esa generación. El traductor.

 

[106] Shams Addin az-Zahabi por ser oriundo de Damasco, capital de Asham. El traductor.

[107] Los que odian a Alí. El traductor.

  [108]   La yizia: Un impuesto per cápita que se impone a los hombres adultos y libres no musulmanes que no estuvieran enfermos, ni fueran mayores ni monjes en son de permitirles practicar su fe, disfrutar de una medida de autonomía comunal, tener derecho a la protección del Estado musulmán de la agresión exterior, y para la exención del servicio militar y del impuesto el zakat que grava a los ciudadanos musulmanes. (El traductor)

 

[109]Es el shaij Alí ben Maimon al-Guimary, autor de la epístola “Gurbat al-Islam bain sinfay al-mutafaquiha wa al-mutafaquirah fi Misr wa Ash-sham w ma walaha min bilad al-aʻyaam” (La rareza del Islam entre los pedantes y los (palabra ilegible) en Egipto, el Levante mediterráneo y los territorios de extranjeros que     dependen de ellos).  Está editada en al-magrib (Marruecos).  .

[110] S. wird. tiempo del día o de la noche dedicado a las oraciones supererogatorias; parte del Corán u oraciones que se recitan en este tiempo. El traductor.

[111]Talquin son enseñanza es instrucciones que el maestro da a sus discípulos. El traductor.

 [112] Un hadiz de grado notable, y el más auténtico de entre los que atienden a fijar la longitud de la cola en cuatro dedos.

 

[113] Lugar en que el Profeta (s.a.s.) le designó como líder del ejercito, en presencia de sus Compañeros.

[114] Es decir, la cadena de transmision es incompleta porque el Compañero que lo narró del Profeta(s.a.s.) no fue mencionado. (El traductor)

[115] Los arabes cuando regalan ropa o algo parecido suelen desear que se desgaste esperando que viva muchos años la persona a quien se la fue regalada. El traductor.

[116] A esto se añade la penitencia y abonar las deudas en su tiempo establecido.

  [117] Sea a modo de ejemplo el hadiz de «ciertamente que las obras dependen de las intenciones (niyyah)». En otra versión se relató: «las obras dependen de las intenciones», también se contó: «las obras según la intenciones». Asimismo, fue transmitido: «El hombre tendrá según su intención» y «Y cada hombre tendrá según su intención». Por añadidura, en el mismo hadiz se narró la frase siguiente de varias formas: «Y quien se emigró para casarse con una mujer”, también se narró con ambos vocablos “yatazwagoha y yankihoa” refiriéndose al acto de casarse o contraer matrimonio, aunque su Mujarreg narró este hadiz en as-Sahihain (Sahih al-Bjuarí y Sahih Muslim) solamente por vía de ʻAlqama ben Waqas al-Laithy, a través de Omár, que Allah esté complacido con él. Dicho esto, el citado hadiz solo cuenta con un isnad correcto solo a través de esta cadena de transmisores. Ocurre lo mismo en el hadiz de «El Islam se basa en cinco pilares». En una de sus narraciones se nota que el ayuno precede la peregrinación y en otra lo contrario y las dos formas existen en la narración de al-Sakkaky por vía de Ibn Omár, ¡que Allah esté complacido con ambos!, en as-Sahihain. En el hadiz de al-Hufi, «algunos hombres se apartarán de mi lugar de aguada en el paraíso», se narró la palabra “hombres” con varios vocablos como un grupo, una banda (qawm, raht y onas) y éstos existen en as-Sahihain. Entre las formas de la narración del relato mediante el significado se descuella lo que narra el Sagrado Corán con respecto a los dichos de los Mensajeros y las naciones anteriores que no hablaban el árabe. por lo tanto, el consenso de los ulemas y sabios consintieron también la narración del hadiz mediante el enfoque en su significado para los sabios que dominan las connotaciones de las palabras de modo que no se cambie el sentido. Si bien, prohibió la interpretación y explicación del hadiz en otras palabras en torno a los dichos usados en los actos de adoración, tales como la llamada y entrada en la oración. Con todo, el imám Malik era muy estricto donde se aferraba con vehemencia a la narración de un hadiz de acuerdo con sus vocablos originales hasta las letras como “yaa y taa”, etc. Tal proceder del Imám Malik fue contado por at-Tirmizy, con isnad correcto, en su estudio de los métodos y motivos que redundan en la debilidad de un hadiz. En la misma orilla de limitarse letra por letra a la versión original del hadiz, se sitúa el imám Ahmad y muchos Huffaz.

 

  [118] Tal hadiz se clasifica como correcto, dado que sus múltiples cadenas por parte de Ahmad, al-Bazzar y at-Tabrany actúan sin discrepancia con los rasgos caracterizadores del hadiz correcto, lo cual bien sintetizado en Maymaʻ az-Zauaíd (Colección de las adiciones). En este mismo respecto, al-hafiz Ibn Rayab se explayó en su explicación en su epístola publicada bajo el nombre de Ijtiyar al-Aula (La elección de lo más apropiado).

 

 

  [119]   Entre los errores garrafales de Ibn Taimiya, siendo muchos, su alegato de que el Profeta (s.a.s.) en la mañana siguiente a la noche de esta visión (sueño) puso una prenda sobre su hombro para cubrir el lugar donde Allah había puesto Su mano. Tal parecer es un antropomorfismo propiamente dicho. ¡Alabado y Engrandecido sea Allah de semejantes mentiras! La situación de poner la palma o la mano (de su parte –Altísimo sea–) no es nada más que una manifestación suprema y especial del saber, dado que la visión pertenece al mundo de lo onírico en el que los significados aparecen de forma tangible. En este sentido, el Profeta interpretó la visión de beber la leche por la ciencia y llevar la vestimenta por la religión. Mientras que la prenda mencionada en el hadiz ha sido una costumbre árabe como llevar el turbante para proteger la cabeza del calor y ambas cosas está permitido llevarlas, porque el Profeta (s.a.s.) las vistió y recomendó que la gente las utilizara.

 

  [120] Marawan, cuando fue el gobernador de Medina por encargo de Mu’awia decidió examinar la memorización de Abu Huraira. Entonces le invitó para preguntarle sobre algún hadiz que Abu Huraira se lo pronunció y Marawan lo escribió sin que Abu Huraira supiese nada al respecto. Después de un año, le invitó otra vez pensando que Abu Huraira olvidó dicho hadiz, pero éste lo dijo tal como fue escrito. Frente a ello, Marawan se dio cuenta de que él no olvidó siquiera una de sus letras.

 

  [121] Asimismo, es mentira y disparate decir que la Oración de al-fatih descendió del Paraíso en un papel verde y está debajo de la almohada de Ahmad at-Tiyaany. Dicha Oración es un invento de al-Bakry, como es sabido.

 

[122] Élite del sufismo.

[123] El termino faqr significa “pobreza”, sin embargo, en este contexto tiene un sentido contrario: riqueza, en referencia a la riqueza del conocimiento. El traductor.

                     [124]El término salafi no es nombre propio sino un adjetivo. El traductor.

[125] Su cadena ha perdido uno de sus transmisores. El traductor.

  [126] Jawaya (en árabe: خواجة), significa extranjero o occidental. El traductor.

 

[127]   Se refiere a una forma de trasmision de las verdades espirituales sin estar presente.

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[128] Se llamaba Abdul Rahman Ibn Sumrah, no Sumrah Ibn Yundub el que le precedió.

       [129]  Está mencionado en ambos libros Sahih, sobre hablar bien de un muerto y mal de otro.

 [130] Excepto su libro titulado as-Sarim al-maslul ‘ala shatim ar-rasul (La espada bien afilada contra quien insulta al Mensajero) (s.a.s.) y Iqtida’ as-sirat al-mustaqim (La orientación hacia el camino recto); porque exponía sus opiniones con moderación, e incluso, nada fuera de ambos es venerable, a pesar de las decenas de libros que escribió. Además, cuando se reeditó el segundo libro en la Imprenta de Ansar as-Sunnah,  modificaron algunas frases, porque observaron que les contradecían directamente y coincidían con la opinión del público islámico. De igual modo, el libro titulado Ahwal al-Qubur (Los horrores de las tumbas) de al-Hafez Ibn Rayab, sufrió algunas alteraciones; puesto que los responsables de imprimirlo suprimieron una frase con la que el autor –que Allah tenga misericordia de él- apoyaba el hadiz que demuestra que las obras de la Comunidad islámica se presentan a su Profeta (s.a.s.).

De modo similar, el autor de al-Bahr al-muhit (La mar circundante) habló mal de Ibn Taimiya y de su bid‘ah; pero el supervisor de su corrección en la imprenta de as-Sa‘adah eliminó toda esta parte, hasta que no dejó en la interpretación nada que lo indicara. Entonces, ¿qué castigo Allah preparó para dichos traidores de la responsabilidad de la ciencia y falsificadores de sus libros? Allah –Glorificado sea- es el Único que lo sabe y el Que recompensa o castiga a todo el mundo: “Cada hombre es rehén de lo que se forjó”. A modo de ejemplo, en el caso del repudio por triplicado con una fórmula única, pues todos los compañeros llegaron a un consenso unánime sobre la opinión de Omár: La mujer no es lícita para su esposo hasta que se case con otro. En consecuencia, los imames pusieron esta opinión en práctica, también, por haber hadices que hablan del mismo tema. Sin embargo, Ibn Taimiya, rompió dicha unanimidad considerando que, sea lo que sea la fórmula del divorcio por triplicado, su efecto se recae como si fuera una sola vez, es decir, un divorcio revocable. At-Taquí as-Subkí y otros más le criticaron en este caso, pero lo más sorprendente es su aferramiento a su opinión aunque fuera contradictoria a la verdad y a la realidad. Ibn Hazm, dedicó en su libro titulado Maratib al-Iyma‘ (Los rangos de unanimidad) un capítulo a la unanimidad que puede llevar a quien la rompe, por consenso, a la apostasía. Además, Ibn Hazm inauguró aquel capítulo por una cuestión convenida por todos los ulamas: Todo lo que es fuera de Allah es creado. Sin embargo, Ibn Taimiya escribió discutiéndole sobre tal consenso entendido axiomáticamente, además, negó que los compañeros hubieran dicho lo que demostraba que todo el mundo fue creado excepto Allah –Enaltecido sea-. Pero hizo muchos rodeos y tuvo miedo a declarar abiertamente su opinión por la cual rompió la unanimidad mencionada, la cual consiste en esta frase: El mundo es antiguo por su naturaleza. Es una de las opiniones más repugnantes que se le imputan, según el hadiz recogido por Ibn Hayar en su libro titulado Fath al-Barí (La iluminación del Iniciador). Asimismo, tenía tanto atrevimiento que para demostrar la corrección de su opinión repelente, pretendió que el texto del hadiz narrado por al-Bujarí: “No había nada más que Allah”, y en otra versión: “Allah existía pero nada estaba con Él”, es falso, ya que, desde su óptica, la alteración se debe a los narradores, así como el texto original es: “Allah existía y nada Le precedió”. Porque él creía que temporalmente nada precedió a Allah, pero no creía que nada estuviera con Él; de ahí, podemos decir que Ibn Taimiya rompió la unanimidad y negó el hadiz. Véase el libro titulado Maratib al-iyma‘ (los grados del consenso de los ulamas), así como el apartado que se titula “Su Trono estaba erigido sobre el agua”, del capítulo del Monoteísmo, del libro Fath al-Barí bi sharh Sahih al-Bujarí (La iluminación del Iniciador sobre la explicación de Sahih de al-Bujarí), a sabiendas de que ambos libros fueron publicados.

 

 

[131]Karama (carisma) es un acto sobrenatural que ocurre a manos de un amigo de Allah. (El traductor)

           [132] Su nombre exacto es Muhi ud-Din Ibn Arabi, para distinguirlo de Muhi ud-Din Ibn al-Arabi el egipcio, uno de los grandes maestros de la Escuela shafeí. El traductor.

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      [133]“Maʻruf”, nombre árabe que significa conocido. El traductor.

[134]“Hay tres personas de las cuales sus acciones no son registradas: por el que duerme hasta que se despierta, por el niño hasta que alcanza la edad de la pubertad, y del demente hasta que vuelve a sus sentidos”.

[135] Cita parafraseada.

  [136]  Es decir: mayor conocimiento sobre la audición (reunión) ininterrumpida de al-Hasan.

 

[137] Se refiere al día del asesinato de Uzman. El traductor.

[138] Un gobernador dependiente de la Casa de los Omeyas que fue conocido por su extrema crueldad, sobre todo                                 contra los opositores al régimen                                                                                                                           .

[139] Quiza sea un elogio de la inteligencia de al-Hasan. El traductor.

[140] Los dignos de fe y confianza. El traductor.

[141] Ahmad ben Hanbal, una de las figuras mas importantes de la Historia del Islam, es el fundador de la famosa escuela de fiqh jurisprudencia hanbalí. Sobresalió entre muchas cosas por su vasto conocimiento de los hadices del Profeta, los cuales recogió en una obra intitulada Musnad, una fuente imprescindible para los estudiosos del hadiz. Su hijo Abdul-Lah ben Ahmad siguió la trayectoria del padre y presentó una nueva edición aumentada de al-Musnad que fue conocida por Zawaid al-Musnad. El traductor.

 

[142] Quizas fuese por una plaga que transmitían. El traductor.

[143] Se entiende por “el buen ver” el vestido de la piedad y de la rectitud.

[144]  Queda por mencionar el undécimo hadiz, que fue recogido por al-Hafiz en Tahzib at-hazib, relatado de al-Hasan de Alí, la paz sea con él, que “los hijos tenidos por adulterio se liberarán”, quiere decir, que si uno de los adúlteros fue esclavo sería lícito emancipar a quien le nació, si se pretende cumplir con una kaffara “expiación, manera prescrita de enmendar las acciones equivocadas, y concretamente las acciones obligatorias omitidas”.

 

[145] Se refiere al anterior hadiz.

[146]  Quiere decir que la práctica de al-hiyama (sangría, una práctica de la medicina tradicional en la zona árabe que consiste en hacer pequeños cortes en determinadas partes del tejido con el fin de extraer la sangre infectada) invalida el ayuno. El traductor.

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[147] Hadiz continuo: un hadiz reportado por un gran número de narradores en cada era, haciéndolo virtualmente imposible para cualquier falsedad que se haya introducida en él. Debe tener al menos cuatro diferentes narradores en cada una de las primeras tres generaciones después del Profeta(s.a.s.). El traductor.

 

[148] Hadiz atribuido a un sahabi (Compañero del Profeta). El traductor.

                   Jalía, baría, batta, baein, haram son todos términos que señalan el divorcio. El traductor. [149]

  [150] Es  zakat (limosna) del fin del ayuno, es un acto de caridad y solidaridad obligatorio para todo creyentes que puedan realizarlo. Consiste en entregar, desde el comienzo del mes de Ramadán y hasta antes de la oración de Eid al-Fitr (la Fiesta de la ruptura del ayuno), el valor equivalente a un saʻ صاع (unos 2,5 Kg). del grano usado en el lugar donde se reside (arroz, trigo, etc.). Esta contribución va destinada a los más necesitados. El traductor.

 

[151]Que comete Tadlis. Tadlis es narrar con fraseos que no transmiten claramente si él oyó de hecho lo que está narrando (decir, “de” en lugar de “Nos narró”, o parecido) o, distorsionar el nombre de la persona que está narrando, de modo que no será obvio que él está narrando de alguien cuyas narraciones están desacreditadas. El traductor.

 

   [152] pl. de mursal. Un hadiz es mursal cuando una parte de la cadena de narradores no es mencionada. El traductor.

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    [153] Este nombre se escribió Yuwairiah erróneamente en algunos testimonios de Zad al-Masir (El sutento del camino). Es un error de los copistas.

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 [154] Con la letra (ح) los muhaddizun  señalan la transmisión del sanad  de un shaij a otro. Cuando el autor dice: “Cada uno de ellos dijo”, se refiere a Aba al-Hasan Alí bin Yusuf al-Hadramai y a Shibl bin Ahmad ben Shibl. Nosotros nos comunicamos con este sanad por la vía de nuestro shaij Abi an-Nasr al-Qawaqyei, que Allah tenga misericordia de él, de su padre Abi al-Mahasin al-Qawaqyi al-Shadhilí, autor prolífico, muerto en 1305 de la hégira. Es uno de un conjunto de ochenta hadices musalsal que hemos relatado tanto por esta vía como de otras tantas. ¡Alabado sea Allah!

 

[155] Oracion impar, cuyo tiempo comienza del Ishaa y dura hasta el comienzo del Fayr. El traductor.

[156] Que comete tadlis. El traductor.  .

[157]Hadiz cuya cadena de transmisión no se remonta más allá de la segunda generación que siguió al Profeta, es decir: parte de la cadena de narradores no es mencionada. El traductor.

 

      [158] Ad-Dahaby lo mencionó detalladamente en al-Mizan con una biografía parecida a su nombre: “Es al-Hasan ben Abi al-Hasan al-Muazin al-Bagdady al-Daʻif. Asimismo, declaró su imamato; no obstante, dijo que es un mudal-lis. Pese a ello es indiscutiblemente fiable cuando dice: “nos informó”.

[159] De modo que no solía decir: “Oí al Profeta”. El traducto.

    [160] Es el último de los sahaba, de una manera absoluta, en morir. Falleció en Basora en el año 110 de la hégira. Ibn Hazam desconoció su compañerismo señalando, en al-Muhal-la, su deficiencia (es decir, lo invalida). No obstante, el editor del libro lo refutó diciendo que él es un seguidor fiable.

 

[161]Realmente ella es una de los siete sahaba que transmitieron más de mil hadices. Éstos (los siete) se ven recogidos en los veros siguientes:

Siete de los compañeros que transmitieron del Escogido, el Elegido y el mejor de la tribu de Mudar,

aquellos son: Abu Huraria, Saʻd, Yabir, Anas, Sidiqa (ʻAisha), ibn Abbas y ibn Omár.

Con saʻd se refiere a Abu Saʻid al-Judry, pues su nombre completo es Saʻd ben Malik ben Sinan. Es de notar                       que estos siete erarn pequeños.                                                                                                                                          .

 

[162]                                 Es uno de los ochenta hadices encadenados que hemos señalado en el apartado           dedicado al Musafaha “el apretón de manos”.

 

[163] Se llamaba Ishaq.

     [164] Muy a menudo, leemos en los libros del Hadiz que tal narrador asistió a las clases a los cuatro o cinco años. Una de las grandes figuras es ash-Sahrif at-Tilmisany, un niño muy aplicado que obtuvo el grado de muytahid dentro de la Escuela Malequí siendo precoz. De pequeño se le permitió impartir clases. Un día le vio un hombre, mientras estaba dando clase en el mes de ramadán, y al enterarse que el pequeño no estaba en ayunas, le preguntó: ¿acaso nuestro shaij tiene la regla o está parturienta? (a una mujer que tiene periodo o que acaba de parir se le permite desayunar los días que hagan falta del mes de ramadán, pero cuando deja de sangrar tendrá que repetir, cuando pueda, los días que había desayunado-el traductor). As-Sharif le respondió: “No he llegado todavía a la pubertad, orejón”. Por cierto, as-Sharif, que Allah esté satisfecho de él, tenía muchas karamat (carismas).

 

  [165] Tajriy (árabe: تخريج) se refiere al procedimiento mediante el cual los eruditos del hadiz estudian un hadiz específico para averiguar en cuál de los libros originales de Riwayah fue reportado, así como para indicar su autenticidad y rango, si es necesario. Los libros de Tajriy, por lo tanto, son una de las fuentes originales de los hadices. Sin los libros de Tajriy encontrar información necesaria sobre cualquier hadiz sería muy difícil. Por ello, estos libros son herramientas indispensables para quienes no son eruditos en la materia. El traductor.

 

[166] Conocimiento o manifestacion de las diferencias entre unas cosas y otras. El traductor.

[167] Uno de los importantes califas de la dinastía abasida. El traductor.

        [168] Muʻanʻan (معنعن) es un hadiz que el narrador lo transmite de su shaij diciendo “de fulano”, sin decir: he oído, he sido informado, etc. el traductor.

 

[169] Que comete Tadlis. Tadlis es narrar con fraseos que no transmiten claramente si él oyó de hecho lo que está narrando (decir, “de” en lugar de “Nos narró”, o parecido) o, distorsionar el nombre de la persona que está narrando, de modo que no será obvio que él está narrando de alguien cuyas narraciones están desacreditadas. El traductor.

 

                 [170] Un poema cuyos versos terminan en la letra árabe ta.El traductor

          [171] Hadiz continuo: un hadiz reportado por un gran número de narradores en cada era, haciéndolo virtualmente imposible para cualquier falsedad que se haya introducida en él. Debe tener al menos cuatro diferentes narradores en cada una de las primeras tres generaciones después del Profeta(s.a.s.). El traductor.

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      [172] Profesión de fe que se recita durante la oración, se compone de dos partes, la primera se recita después de la segunda unidad de cada oración formada de tres o cuatro unidades. Las dos partes se recitan en la última unidad de cada oración, pero la segunda parte solamente se recita en la oración fúnebre. El traductor.

 

[173]Nuestra señora Fátima, hija del Profeta (s.a.s.). El traductor.

 

[174]  Es decir, al-Hafiz Ibn Hayar al-ʻAsqalany. El traductor.

[175]  La palabra musalsal quiere decir literalmente “encadenado”, con la implicación de continuidad. En la terminología de hadiz el hadiz musalsal es el que es narrado de la misma manera en los varios eslabones de la cadena. El traductor.

 

   [176]    Véase el resto de los hombres de este sanad en la página anterior a partir de Abi Bakr ash-Shibli. El traductor.

[177] Verdaderamente ignoro si al-Musnad y al-Muamar son dos nombres propios o simplemente adjetivos. El traductor.

                   [178] Cada una de las siete lecturas canónicas del texto coránico. El traductor

[179] Son los caminantes a la búsqueda de la pureza del corazon, embriagados por el amor de Allah. El traductor.

[180] Ciencia de evaluacion de las narraciones. El traductor.

  [181] Región que atraviesa el curso inferior del río Indo; provincia del Sind en el Paquistán. El traductor.

 

[182] Relativo a Quraish, la antigua tribu arabe  de la Meca a la que Pertenece el Profeta Muhammad (s.a.s.). el traductor .

[183] Residencia de una orden. El traductor.

 [184]   Se refiere al shaij at-Tay Abi Abdul-lah Muhammad bin Abi al-Mahasin Yusuf bin Abdul-Lah bin ʻOmár bin Alí bin Jadir al-Kurani al-ʻAyami. El traductor.

 

        [185] En el dialecto de Hadramaut la letra(ab) inicial en los nombres significa “la familia de”                   e                        ”                          .

 [186] En la terminología del Hadiz es musalsal cuando su transmisor emplea en el isnad las mismas palabras o son del mismo tipo o proceden del mismo sitio. Sin embargo, ignoro que este significado sea el apropiado para este término en el presente texto. El traductor.

[187] No sé qué quiere decir exactamente, porque la frase es ambigua o no está bien redactada en árabe, parece que falta otra parte, no obstante, es posible que quiera decir: “Tengo una copia de los mensajes que me había escrito”. El traductor.

 

[188]Fue editado en Damasco, por la Editorial at-Taraq-qi, en 1347 de la hégira. Es menester que lo reediten por su importancia y la valiosa información que contenga. Hay otro estudio de ash-Shaukani, editado en India, en el cual explica el tawatur (imposibilidad de cualquier falsedad) de los hadices sobre al-Mahdi y el descenso de ʻIsa, la paz sea con él, y el anticristo (ad-Dayal). En lo que se refiere al hadiz de los abdal (los sustitutos), cabe señalar que es correcto, pues fue registrado (donde fue sometido a la normas de at-tajriy) en Sunan Abi Daoud, entre otros libros. Además, se hizo famoso en la era de los salaf (los antepasados) que muchos de ellos recibieron el atributo de badal. Qatada dijo: “No dudamos en que al-Hasan al-Basri fuera de los abdal”. Asimismo, se dijo que Hammad ben Salama fue uno de ellos, porque él contrajo matrimonio con cien mujeres aproximadamente, pero no le nació ningún hijo. A saber, uno de los signos de los abdal es que no les nacen niños. Ibrahim al-Jawuas dijo del imám ash-Shafeʻí: es de los abdal. Así pues, quien lea Tahzib at-tahzib, Al-mizan y Lisan a-Mizan va a encontrar a muchos nombres calificados de sustitutos y cuyo número llenaría el espacio de dos cuadernos. Pese a que al-Hafiz as-Sajawi califica de débil a hadiz al-abdal,  reconoce el uso de este término que fue difundido entre los salaf, etc. Pero si fuera justo esto sería suficiente para elevarlo al grado de auténtico, porque, según las normas de las ciencias del Hadiz y los Fundamentos, es correcto cualquier hadiz si es bien recibido por los ulemas de la ummah, como es el caso de hadiz Talquin al-maeit (instrucción que recibe el muerto recién enterrado) y hadiz La wasiata li wariz (No se redacta ningún testamento a un heredero). Los ulemas, Allah los tenga en Su misericordia, los aceptaron siendo débiles, lo mismo se podría aplicar al hadiz de los abdal. Otra cuestión: ¿cómo se le ocurrió a as-Sajawi olvidar del hadiz de los abdal narrado por Um Salama y registrado en Sunan Abi Daoud, con isnad correcto? Finalmente, es lo último que hemos redactado rogando de Allah, Altísimo sea nos conceda el éxito. ¡Alabado sea Allah!

 

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