“Por el ramo oloroso cuyo perfume cura al enfermo” – Ibn Zaydún

¡Por el ramo oloroso cuyo perfume cura al enfermo; 
alientos ungidos, dulce aroma! 
Con él me señalan los dedos suaves 
de una joven esbelta, sus ojos oscurecidos con colirio de magia. 
Espléndida belleza hecha de amor asciende entre sus ramas, 
enferma con almizcle de radiantes virtudes. 
Cuando ofrece jazmines con su mano, 
recibo estrellas luminosas de mano de la luna. 
Tiene virtudes dulces en un hermoso cuerpo, 
una elegancia como fragante perfume o aroma de vino, 
y consuela mi alma con una plática que me da contento 
como los deseos y la unión que siguen a la ausencia. 

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