ALI AL- BESTÍ AL QALASADI, el matemático

De su biografía tenemos muchos datos sobre todo por el relato que hace él mismo en su Rihla (documento donde se anota la formación académica durante un viaje).
Nació en Baza hacia 1412, y siguió los cursos de 33 maestros en su ciudad natal y en Granada, cuyos nombres aparecen en su Rihla. Realmente no se trata sólo de un matemático. Desde el primer momento se interesa por la aritmética y por la ciencia de la partición de herencias, pero también por el derecho, la recitación y el comentario coránico, el hadit y la lengua árabe. El catálogo de sus obras incluye 8 sobre aritmética, 1 sobre Astronomía, 4 de Derecho, 4 de Gramática, 2 de prosodia, 1 de lógica, 3 sobre temas místicos  alabanza del profeta y 2 sobre lecturas coránicas.
A pesar de ello su discípulo Abu Yapar b. Alí al- Balawi, que aprendió con él aritmética y partición de herencias lo considera el hombre más experto de su época en estas disciplinas. Esta formación en  estudios jurídico-religiosos y matemáticos era frecuente en su tiempo.  El propio al- Qalasadi nos refiere que su maestro Muhammad b. al- Nayyar cuyos cursos siguió en la Madrasa Ya qubiyya de Tremecen, enseñaba derecho y comentarios coránicos en invierno mientras que en verano enseñaba aritmética, geometría y particiones sucesorias.
Como vemos a pesar de que se ha considerado que en el reino nazarí el desarrollo de la ciencia fue pobre, al Qalasadi es un personaje de primera fila.
En la última etapa de su vida se vio obligado a abandonar al- Andalus, algunos autores creen que debido al peligro de la conquista cristiana o bien debido a las rencillas internas en el seno del reino de Granada.
En 1483 aparece como uno de los firmantes de la fatwa de los ulemas de al-Andalus en la que se condena la rebelión de Boabdil contra su padre y la consolidarse la posición del último monarca nazarí, al-Qalasadi, pudo verse forzado a cruzar el Estrecho residiendo los últimos años de su vida en Tremecén y en Baya (Túnez) donde muró en 1486.  
La Rihla de al- Qasadi es un texto excepcional en cuanto se trata de uno de los escasísimos documentos en que un científico medieval expone la historia de sus años de formación.  A pesar de su carácter en cierta forma, frío e impersonal ya que lo que interesa realmente es dar el nombre de los maestros con los que ha estudiado y de las obras que ha leído de ellos, es a la vez un expediente académico y un curriculum vitae, que nos aclara bastante la forma de vivir y viajar de los hombre cultos en la baja Edad Media islámica.
Al- Qalasadi siempre que puede viaja en barco y anota en la Rihla cuidadosamente  el número de días de cada travesía, por lo que contiene datos útiles para la historia de la navegación mediterránea en el siglo XV. Cuando puede también se aloja en una madrasa o en una zawiya de una cofradía de mística, tanto por periodos de tiempo largos como cortos.
En su viaje de ida reside durante un año en la  Madrasa Yadida de Túnez, situada en el barrio de Bab Suwayqa, a la que regresará durante otro año en su viaje de vuelta. Permanece año y medio en la Madrasa  Muntasiriyya de Túnez, próxima a la mezquita de Zituna. En Trípoli se alija unos días en la Madrasa de Ibn Tabit y en el Cairo algo más de un año en la zawiya de Ibn Abi-l- Wafa.
La madrasa sin duda como otras instituciones similares en el mundo moderno, debían ofrecer un alojamiento barato y de manera especial la seguridad de encontrar un ambiente de gentes cultas, útiles par los propósitos del viaje.
Durante su Rihla, al- Qalasadi no se limita a estudiar  con todos los maestros que puede sino que también da cursos, forma discípulos y escribe. Salió de Baza con veinticinco años y regresará a su ciudad natal con unos cuarenta, con lo que sin duda alcanzó su madurez científica a lo largo de su viaje.
Cuando todavía vivía en Baza su primer maestro de matemáticas le hizo leer: Compendio de operaciones aritméticas de Ibn al- Banna el matemático marroquí seguidor, en astronomía de Azarquiel, la influencia de este autor estará presente en toda su vida. Escribirá varias obras relacionada con Ibn al- Banna como: Clarificación de la ciencia de la Aritmética, Supresión de los velos que ocultan la ciencia de la Aritmética con una parte de Aritmética y otra de Algebra.
Las aportaciones que la crítica atribuye desde el siglo pasado a este matemático son el ocuparse de los sumatorios de series de cuadrados y de cubos que trataron antes que él Abu Mansur al- Bagdali y al-Umawi al – Andalusi. Más interés tiene la utilización por nuestro matemático del método de aproximaciones sucesivas para obtener las raíces de cuadrados imperfectos. Otra aportación fue el haber introducido el simbolismo algebraico. En efecto en lugar de expresar una ecuación mediante palabras formando frases, introduce letras y palabras breves  que tienen valor simbólico.
Por último al-Qalasadi utilizó, tanto en sus tratados aritméticos  como en sus escritos sobre particiones sucesorias, un simbolismo idéntico al moderno para representar la fracciones, el numerador encima del denominador encontrándose ambos separados por un trazo horizontal.

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