“La visita de la amada” – Ibn Hazm de Córdoba

Viniste a mí un poco antes de que los cristianos tocasen las campanas, 
cuando la media luna surgía en el cielo
como la ceja de un anciano cubierta casi del todo por las canas,
o como la delicada curva de la planta del pie.
Y, aunque era aún de noche, con tu venida brilló en el horizonte
el arco del Señor,
vestido de todos los colores, como la cola de los pavones.

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