‘Urafa del siglo VII/XIII

Esta centuria produjo algunos sufíes de categoría superior. Mencionaremos algunos de ellos en orden cronológico:

1. Shayj Naym al-Din Kubra: uno de los mayores y más celebrados sufíes, muchas cadenas espirituales arrancan de él. Fue alumno y discípulo del Shayj Ruzbihan, y fue también su yerno. Tuvo muchos discípulos, entre ellos Baha’ al-Din Walad, el padre de Yalal al-Din Rumi.

Vivió en Jorezm24 (aproximadamente en el actual Uzbekistán) en tiempos de las invasiones mongolas. Antes de que su ciudad fuera atacada, recibió un mensaje informándole que podría ponerse a salvo saliendo de la ciudad con su familia y discípulos. La respuesta de Naym al-Din fue: Durante los días de paz y seguridad he vivido entre estas gentes. Ahora que las dificultades han llegado, no los abandonaré. Cogió entonces la espada y se batió valientemente junto a las gentes de la ciudad hasta que murió martirizado. Esto sucedió en el año 624/1227.

2. Shayj Farid al-Din al-’Attar: Uno de los sufíes más destacados, al-’Attar tiene obras tanto en verso como en prosa. Su libro Tadhkirat al-awliya’ sobre las vidas y caracteres de los sufíes y místicos —que comienza con el Imam Ya’far as-Sadiq y termina con el Imam Muhammad al-Baqir25— es considerado una fuente de significado documental, y es altamente valorado por los orientalistas. Similarmente, su obra Mantiq al-tayr (El Lenguaje de los Pájaros) es una obra maestra de la literatura mística.

Rumi, comentando acerca de al-’Attar y Sana’i, dice: «‘Attar fue el espíritu y Sana’i sus dos ojos, nosotros seguimos los pasos de Sana’i y ‘Attar».

Rumi también ha dicho:

«‘Attar atravesó siete ciudades de amor, mientras que nosotros todavía estamos en el recodo de una sola calleja».

Lo que Rumi quiere significar con las siete ciudades del amor son los siete valles de los que habla al-’Attar en su Mantiq al-tayr. Muhammad Shabistari en su Gulshan-e raz dice:

«No me avergüenzo de mi poesía, porque en mil años no se verá uno igual a ‘Attar».

Al-’Attar fue alumno y discípulo del Shayj Mayd al-Din de Baghdad, quien a su vez fue discípulo de Naym al-Din Kubra. También se benefició de la compañía de Qutb al-Din Haydar, otro de los shayjs de la época, el cual daría nombre a la ciudad donde fue enterrado Turbat-e Haydariyyah.

Al-’Attar vivió durante el tiempo de las invasiones mongolas, y murió —algunos dicen que a manos de los mongoles— alrededor del 626-628/1228-1230.

3. Shayj Shihab al-Din al-Suhrawardi: Es el autor del celebrado ‘Awarif al-ma’arif, un excelente texto de ‘irfan y sufismo. Decía descender de Abu Bakr26. Se cuenta que peregrinó todos los años a la Meca y Medina. Conoció a ‘Abd al-Qadir al-Gilani, del que fue compañero. Entre sus discípulos se cuentan los famosos poetas Shayj Sa’di y Kamal al-Din Isma’il al-Isfahani. Sa’di dijo esto sobre él:

«Mi sabio shayj, el murshid27 Shihab, me dio dos consejos mientras viajábamos en barco: Uno, no ser egocéntrico, el otro, no ver a los demás con malos ojos».

Este Suhrawardi no hay que confundirlo con su homónimo Shihab al-Din Suhrawardi, el famoso filósofo conocido como el ‘Shayj al-Ishraq’, que fue asesinado en torno a 581-590/1185-1194 en Alepo, Siria. Suhrawardi el gnóstico murió alrededor del año 632/1234.

4. Ibn al-Farid al-Misri: Es considerado uno de los más destacados sufíes. Su poesía mística, en árabe, alcanza las cimas más sublimes y es sumamente elegante. Su diwan (colección de poemas) ha sido publicado varias veces y ha sido objeto de muchos y distinguidos comentarios. ‘Abd al-Rahman Yami, el famoso sufí del siglo IX/XV, es uno de quienes escribieron un comentario sobre su obra.

La poesía de Ibn al-Farid en árabe es comparable a la de Hafiz en persa. Muhyi al-Din ibn al-’Arabi en una ocasión le sugirió que debería escribir un comentario sobre sus poemas. Ibn al-Farid respondió que al-Futuhat al-Makkiyyah, la obra del propio Ibn al-’Arabi, era el comentario de sus poemas.

Ibn al-Farid es de aquellos que atravesaron por estados espirituales (ahwal) extraordinarios. Muy frecuentemente se encontraba en estado de éxtasis y en estos estados compuso muchos de sus poemas. Murió en el año 632/1234.

5. Muhyi al-Din ibn al-’Arabi: Descendiente de Hatim al-Ta’i28, Muhyi al-Din ibn al-’Arabi era originario de España. La mayor parte de su vida, sin embargo, parece haberla pasado en la Meca y Siria. Fue discípulo del sufí del siglo VI Abu Madyan al-Magribi al-Andalusi. A través de un eslabón intermedio la cadena de transmisión de su orden se remonta al Shayj ‘Abd al-Qadir al-Gilani mencionado antes.

Muhyi al-Din, también conocido por Ibn al-’Arabi, es ciertamente el mayor místico del Islam. Ningún otro ha sido capaz de alcanzar su nivel, ni antes ni después de él. Así se le conoce por el título de al-Shayj al-Akbar (el Shayj Supremo).

El misticismo islámico, desde el momento de su primera aparición, ha ido progresando siglo tras siglo. Cada siglo, como hemos indicado antes produjo grandes místicos que desarrollaron el ‘irfan, acrecentando siempre su legado. Este avance había sido siempre gradual. Pero en el siglo VII/XIII con la aparición de Ibn al-’Arabi el ‘irfan dio un brusco salto y alcanzó la cima de su perfección.

Ibn al-’Arabi llevó el ‘irfan a un estadio que jamás había alcanzado antes. Ibn al-’Arabi estableció las bases de la segunda rama del ‘irfan, es decir el ‘irfan teórico y su filosofía auxiliar. En general, los místicos que le siguieron comieron las migajas de su mesa.

Además de introducir el ‘irfan en una nueva fase, Ibn al-’Arabi fue un prodigio de su tiempo. Fue una persona asombrosa, y esto ha conducido a la existencia de puntos de vista extremadamente divergentes sobre él.

Algunos le consideran ‘al-Wali al-Kamil’ (el Santo Perfecto) y el ‘Qutb al-Aqtab’ (el Polo de los Polos). Otros le degradan hasta el extremo de considerarlo un hereje, y le llaman ‘Mumit al-Din’ (el asesino de la fe) o ‘Mahi al-Din’ (el borrador de la fe). Sadr al-Muta’allihin (Mulla Sadra), el gran filósofo y genio islámico, sentía un gran respeto por él, considerándole muy por encima de Ibn Sina o al-Farabi.

Ibn al-’Arabi escribió más de doscientos libros. Muchos de ellos, o quizás todos aquellos cuyos manuscritos se conservan (unos treinta), han sido publicados.

De entre sus obras más importantes destaca al-Futuhat al-Makkiyyah, una obra colosal que es una auténtica enciclopedia de ‘irfan. Otra es la titulada Fusus al-hikam, la cual, aunque breve, es el texto más preciso y profundo de ‘irfan. Son muchos los comentarios que se han escrito sobre él, aunque quizás no haya habido más de dos o tres personas en cada siglo capaces de comprenderlo.

Ibn al-’Arabi falleció en el 638/1240 en la ciudad de Damasco, donde su tumba sigue siendo famosa incluso en la actualidad.

6. Sadr al-Din al-Qunawi: Fue alumno, discípulo e hijo de la esposa de Ibn al-’Arabi. Fue contemporáneo de Jaya Nasir al-Din al-Tusi y de Mawlana Yalal al-Din Rumi. Mantuvo correspondencia con Jaya Nasir29, quien le respetaba mucho. Similarmente, en Qunyah (en la Turquía actual) hubo perfecta amistad y cordialidad entre él y Rumi. Qunawi solía dirigir las plegarias rituales y Rumi las hacía detrás de él, y se ha dicho que Rumi fue su alumno.

Cuenta una historia que cuando un día Rumi fue a unirse al círculo de Qunawi, éste se levantó de su cojín especial y se lo ofreció a Rumi. Declinando la oferta, Rumi dijo que no tendría excusa ante Dios por tomar el asiento de Qunawi. Ante lo cual Qunawi arrojó lejos el cojín diciendo que si no era adecuado para Rumi tampoco lo sería para él.

Qunawi proporcionó la mejor exposición del pensamiento e ideas de Ibn al-’Arabi. De hecho, sin Qunawi es posible que Ibn al-’Arabi jamás habría sido comprendido. Fue también a través de Qunawi como Rumi conoció a Ibn al-’Arabi y su escuela, y parece que la razón para considerar a Rumi como discípulo de Qunawi es que las ideas de Ibn al-’Arabi están reflejadas en el Mathnawi de Rumi y en su Diwan-e Shams.

Además, estudiantes de filosofía e ‘irfan han usado las obras de Qunawi como libros de texto durante los últimos seis siglos. Sus tres libros famosos son: Miftah al-ghaybal-Nusus y al-Fukuk. Qunawi murió en el 672/1273 (el mismo año en que fallecieron Rumi y Jaya Nasir al-Din al-Tusi) o en 673/1274.

7. Mawlana Yalal al-Din Muhammad Balji Rumi: Conocido en oriente como ‘Mawlawi’ y en occidente como ‘Rumi’, autor del mundialmente famoso Mathnawi, este hombre es uno de los mayores genios que el mundo y el ‘irfan islámico jamás hayan visto. Descendía de Abu Bakr. Su Mathnawi es un océano de sabiduría y está lleno de precisas intuiciones espirituales, sociales y místicas. Rumi es un poeta en lengua persa de primer orden.

Originario de Balj, partió de ella con su padre siendo todavía niño. Juntos visitaron la Meca, y en Nishapur conocieron al Shayj Farid al-Din al-’Attar.

Al abandonar la Meca su padre fue a Qunyah y allí se establecieron. En un principio, Rumi, siendo un erudito, se dedicó, como los otros eruditos de su categoría, a la enseñanza, y llevó una vida respetable. Luego conoció al famoso místico Shams-e Tabrizi. Rumi quedó hechizado por este hombre y de inmediato renunció a todo. Su diwan de ghazal30 lleva el nombre de Shams (se titula Diwan-e Shams-e Tabrizi), y en su Mathnawi hace ardiente mención de él repetidas veces. Rumi falleció en 672/1273.

8. Fajr al-Din al-’Iraqi al-Hamadani: Famoso poeta de ghazal y místico, fue discípulo de Sadr al-Din Qunawi y murid31 y protegido de Shihab al-Din al-Suhrawardi. Murió en 688/1289.

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